lunes, 5 de marzo de 2012


ENTREVISTA A HISTORIADOR EZIO SERRANO

El historiador considera que los cursis llegaron al poder y "ahora pretenden cubrir con un manto de heroicidad su primitiva actuación". Asegura que la crisis de los partidos permitió al
Presidente erigirse en un nuevo santo
Ezio Serrano está curtido en el análisis político. Era muy joven cuando ya militaba en el Partido de la Revolución Venezolana. Después, pasó a las filas del Partido Comunista de Venezuela. Con esa tradición de izquierda que corría por sus venas lo lógico es que hubiera simpatizado con Hugo Chávez. Pero no.
"Lo que ocurrió en 1998 fue un autogol: los venezolanos escogieron a un militar que ahora está en guerra con la sociedad", dice, mientras sorbe un café con leche. Serrano tiene militancia. Y currículo: es director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Simón Bolívar y cursó un doctorado en Historia en la Universidad Católica Andrés Bello. "La conexión mágica de Chávez con el pueblo forma parte del espejismo que genera el petróleo", agrega. Serrano, que es profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la USB, nació en Tovar, Mérida, en 1957. Ya no hace vida en ninguna organización política: es un espíritu libre que se toma la licencia de tirarle a tirios y a troyanos. Ahora su trinchera está en la academia.
--¿Cómo evalúa el uso que hace el Presidente de la figura de Bolívar?
--Los sucesos del 4 de febrero de 1992 fueron un gran espectáculo de cursilería heroica.
Una cursilería que ya venía gestándose por dos vías. Una de esas vías es la de la telenovela, el dramático. Recordemos que El derecho de nacer , del cubano Caignet, produjo una llorantina continental. Ese culebrón conmovió a los venezolanos.
La telenovela se hizo parte de nuestra cultura. Y la otra vía es la de la enseñanza de la historia patria. Carrera Damas lo explicó muy bien al analizar un elemento de nuestro ser nacional: el culto a Bolívar. Alrededor de la figura de Bolívar se crea una iglesia cuyos sumos sacerdotes eran los militares. La llorantina que provocan los relatos heroicos puede perfectamente equipararse con la que provoca la telenovela. Pensemos nada más en aquellos episodios de la historia patria en los que se evoca a un Bolívar que agoniza y que ha sido traicionado. Un Bolívar que muere descamisado e incomprendido. Así que cuando Chávez irrumpe en la escena aquel 4 de febrero, ya tenía el terreno abonado. Lo que para entonces tenemos allí es una sumatoria de melodramas.
--Que Chávez capitaliza...
--El culto al padre fundador, por un lado, y la telenovela, por la otra, se habían encargado de promover lo cursi. Lo cursi asociado a lo conmovedor, lo sentimental, lo emotivo. Y el "por ahora" que pronunció Chávez era como decir: "Tenemos razón para hacerlo: nos aplaudió la cursilería patriotera". Los cursis, que tienen algo de anacrónico, fuera de lugar, llegaron al poder y ahora pretenden cubrir con un manto de heroicidad su primitiva actuación.
Los militares se asumen como el ejército heredero de la gloria de Bolívar. Ellos se consideran los receptores del fuego sagrado de nuestro Prometeo. Y, claro, como la sociedad venezolana venía de todo este desmadre de ataques al partidismo, a los líderes, le resultó muy sencillo a Chávez erigirse en un nuevo mesías, en un nuevo santo. La habilidad de Chávez radica en haber hecho la conexión entre algo que preexistía en el venezolano ¬el culto a Bolívar, lo sentimental en el manejo de la historia¬ y el ejército. Todos estos elementos van a dar ese constructo ideológico que le ha sido tan útil.
--¿Le va a resultar cuesta arriba a la oposición salir del melodrama?
--Una cosa es salir de Chávez en términos de control del poder y otra cosa es salir del imaginario que lo soporta. Si pecáramos de extremistas, podríamos decir que el chavismo existe antes de Chávez. Por ese sentimentalismo, por esa interpretación de la historia con carácter religioso. Eso es parte del chavismo. Pero eso existía antes de Chávez. Nosotros podemos derrotarlo. Seguramente lo vamos a derrotar, como gobernante de carne y hueso, pero los arquetipos, las estructuras mentales e ideológicas que lo sustentan, van a permanecer, en menor o mayor grado. Por eso insisto en que es tan importante comprender nuestro pasado. Hay quienes pretenden borrar la historia. Pero, como dice Borges, estamos hechos de pasado. Entonces, como no pueden suprimir la historia, quieren corregirla. Eso es lo que ocurre en la novela 1984 de Orwell.
--¿Qué habría que hacer con nuestro pasado?
--Tomarlo por los cachos y comprenderlo. ¿Cómo puedes construir el futuro si tú no comprendes tu pasado? Todavía aquí, por ejemplo, no se comprende el verdadero origen de la crisis venezolana, que arranca realmente en 1983, con el Viernes Negro. Y de allí se van a desprender las demás manifestaciones de la crisis, incluida la de representatividad.
Pero el punto de partida de la crisis es económico. Ese es un detalle que se olvida. Lo de la política es una consecuencia.
Pero el factor causal de la crisis es económico, y puso en evidencia el agotamiento del modelo rentista. Al creer que la crisis era política, entramos en un proceso de cambio político dejando intacta la causa, que era económica. Si algo está vivo del pasado es el modelo rentista. Y no sólo está intacto, sino que, además, está exacerbado. El rentismo chavista presenta una característica: es personalista; el anterior era institucional. Esto podría perfectamente ser llamado socialismo rentista. Este gobierno es una alegoría al rentismo y una oda al personalismo político.
Insisto: como la crisis arrancó como crisis económica, la crisis del modelo rentista, eso se convirtió, al no ser atacado, en una crisis de representación, en una crisis de expectativas.
--Y esa crisis de expectativas trajo consigo la antipolítica...
--La antipolítica está cargada de ignorancia. Franco decía que le gustaba hablar de cosas serias: de fútbol, no de política.
Pues los venezolanos nos metimos un autogol en 1998. Nos autoflagelamos. Escogimos un militar, un salvador. Ese es otro de nuestros mitos: el del individuo providencial. ¿Y a quién le vamos a echar la culpa si votamos por él? Ahí tenemos otro mito más: el del pueblo inocente. Nosotros estamos tan rezagados que todavía hay quienes dudan si la riqueza primero se produce y después se reparte o si es al revés. Esa es una cosa tan absurda que sólo en un país que vive los espejismos que genera el petróleo se puede admitir. Otro absurdo es pretender que un país como el nuestro copie el modelo cubano. Si algo demuestra el siglo XX ¬siglo de revoluciones¬ es que todas fracasaron. Todas: la bolchevique; la china; la vietnamita; la cubana, que es la última que está de vuelta. Ahora, atacar los mitos políticos sobre los cuales se mueve el venezolano es un problema delicado.
--¿Por qué?
--El hecho de que Chávez maneje la chequera de Pdvsa lo convierte en un tipo mágico de por sí. En el ideario rentista esto es posible. La gente simplemente se conecta con aquel que le puede dar. De allí la pregunta: ¿conviene atacar al proveedor, al repartidor? Y si no lo atacas, ¿cómo vas a generar una plataforma valorativa distinta para construir un país diferente? Para mí es clave que si no comprendes el pasado no logras el camino correcto para construir el futuro. A juro tenemos que pasar ese rubicón. Hay que transmitir valores distintos a los del rentismo. Porque si obtienes el poder, te vas a conseguir con la misma legión de gente a la espera del reparto.
Y una sociedad en la que los individuos sólo pelean para que les repartan su cuota de la renta no tiene perspectivas democráticas. Las manifestaciones actuales me recuerdan las reformas borbónicas: las protestas que se producen son contra el mal gobierno; ninguna es contra el rey.
-- El rey permanece vestido...
--Igual pasa hoy: son contra los funcionarios, el rey es inocente. En el fondo, la figura del rey ¬llámese Carlos III o nuestro pichón de rey¬, queda intacta. Porque se sigue esperando que él sea el benefactor. Ese es un problema cultural tremendo, que se afinca en el mito que el petróleo ha sido capaz de producir. La conexión de Chávez con el pueblo está construida con base en el espejismo petrolero. Porque el petróleo es un gran productor de espejismos. Y nosotros nos movemos en medio de espejismos. ¿Podemos imaginar mayor espejismo que vivir sin trabajar? ¿Tú te imaginas un espejismo semejante para una sociedad? ¿O un espejismo como que el Estado te va a dar la vivienda equipada? Eso no es sostenible. Pero la gente lo cree. O por lo menos se juega la lotería en esa onda.
--¿Cómo podemos dejar atrás los espejismos?
--Llevamos treinta años sin una verdadera política económica. Hemos dejado pasar demasiado tiempo: ¡son tres décadas perdidas! Y ocurre que el país está envejeciendo. Nuestra pirámide demográfica ha envejecido. Esta espiral de pobreza que vemos alrededor de las ciudades hace que la población sea cada vez más ajena a la democracia, a la participación. En los barrios de Petare, por ejemplo, vive gente que jamás se ha montado en el Metro. Su área de contacto ciudadano no excede el barrio donde ha vivido siempre. Eso es gravísimo. Viven al margen, en las laderas.
En la democracia, tú eres protagonista de tu destino; eres una persona activa, participativa. Pero en el esquema rentista en el cual estamos atrapados esto no es posible. Creo que la cosa es más grave de lo que se cree. Si no atacamos el fondo del problema nos puede dejar el tren.

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domingo, 4 de marzo de 2012


Mesa de Unidad dice que Misión Vivienda se convirtió en Misión Pantalla


Integrantes de la Unidad afirman que el gobierno pretende hacer con la fuerza y la violencia de las invasiones, lo que no ha logrado por la vía de la construcción y entrega de viviendas

EL UNIVERSAL
domingo 4 de marzo de 2012 
Caracas.-La Mesa de la Unidad Democrática rechaza "la burla que ha sido la Misión Vivienda a las familias venezolanas y sus terribles derivados", al tiempo que, asegura que durante el próximo gobierno, pondrán en marcha una nueva Política de Desarrollo Urbano y Vivienda capaz de superar la crisis del sector, partiendo de un Marco General de Políticas Públicas que garanticen su viabilidad y sostenibilidad en el largo plazo.
Para los integrantes de la Unidad, el Gobierno le mintió al pueblo venezolano en materia de vivienda., pues denuncian que este ha sido el periodo que "menos viviendas ha construido en la historia democrática de Venezuela". 
"Este gobierno se ve atrapado en su laberinto de ineficiencia. Lo que alguna vez fue calificado por el ingenio popular como la "Misión Maqueta" hoy parece dar paso a una "Misión Pantalla" que busca, mediante la propaganda, ocultar la terrible realidad de un sue0ño roto para miles de venezolanos y la desesperanza de quienes apostaron por una solución al grave problema de la vivienda", expresaron en un comunicado 
"La Gran Misión Vivienda Venezuela ha sido una estafa y un fracaso. Pensada como la solución para los damnificados, se calcula que cerca de 100 mil venezolanos siguen habitando refugios temporales en los que son víctimas de la violencia (...) No dan las matemáticas de un gobierno que cacarea la entrega de 144 mil viviendas mientras intenta esconder refugios a reventar. Así, ha promovido y dado rienda suelta a las invasiones de terrenos y viviendas en una acción absolutamente irresponsable y deplorable. Estas acciones son, en sí mismas, la mayor admisión de fracaso de la política de viviendas gubernamental. Pretenden hacer por la vía de la fuerza y de la violencia lo que no han podido por la vía de la construcción y entrega de viviendas.", denunciaron.
La Unidad aseguró que Venezuela tomará irrevocablemente la senda del progreso a partir del 7 de octubre. Con la elección de Capriles Radonski. "daremos respuesta seria, eficiente y responsable al déficit habitacional que sufren los venezolanos. Unidos, hay un camino para la superación del problema de la vivienda y para vivir y progresar en paz", concluyeron

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DEL SUELO AL CIELO

MOISÉS NAIM
El País
La guerra ha acompañado al hombre desde el comienzo de la historia. También las nuevas tecnologías que cambian la naturaleza de la guerra. La pólvora y las armas de fuego convirtieron a las espadas en piezas de museo. En la Primera Guerra Mundial, los tanques remplazaron a la caballería. Y en 1945, la bomba atómica inauguró en Hiroshima la era de la destrucción masiva. Con la llegada de este nuevo siglo apareció otro artefacto que ha obligado a los militares a repensar sus tácticas. No se trata de nada muy sofisticado: una vieja bomba enterrada en una polvorienta carretera (o colocada en una bolsa de basura al lado del camino) que es detonada a distancia desde un teléfono móvil o con un mando para abrir puertas de garaje en el momento en que pasan cerca (o encima) de ella las tropas enemigas. Son los IED —improvised explosive devices, o dispositivos explosivos improvisados—, popularizados por los insurgentes en Irak, Afganistán y Pakistán.
 En la Segunda Guerra Mundial, el 3% de las muertes de soldados estadounidenses fueron causadas por minas antipersonas. En la guerra de Vietnam, la cifra subió al 9%. En Irak, se disparó al 65% (en 2005), y un general de los Marines estimó que el 80% de las bajas que sufrieron sus tropas en Afganistán se debieron a los IED. El Pentágono ha gastado 1.700 millones de dólares para neutralizar, mediante interferencias electrónicas, estas bombas improvisadas cuyos componentes cuestan unos pocos dólares.
Otra innovación que ha alterado drásticamente el curso de la guerra son los drones. Estos aviones sin tripulantes pueden ser pilotados a control remoto desde grandes distancias y permanecer en el cielo a gran altura durante largas horas. Los drones que operan en Pakistán, Afganistán o Yemen, por ejemplo, son controlados desde Nevada. Estos aviones teledirigidos tienen sofisticadas cámaras de vídeo o misiles de precisión letal. Es lo más parecido a librar combates con una play-station, pero con consecuencias reales. Así, los pilotos estadounidenses dirigen ataques de sus drones contra las guaridas de Al Qaeda en la frontera afgano-paquistaní o matan a los jefes de la red terrorista, como el clérigo Anuar el Aulaki, alcanzado en Yemen por un misil lanzado desde un avión no tripulado. Los Predator, de apenas 8 metros de largo y unos 500 kilos de peso, se han empleado contra las milicias islamistas de Somalia. Con el GlobalHawk, el más grande de los drones, el Pentágono vigila las actividades nucleares de Corea del Norte. Los drones más pequeños pueden ser transportados en una mochila y en Afganistán los soldados los lanzan desde donde estén para que, al volar detrás de las montañas, transmitan imágenes de las posiciones enemigas. El prototipo más diminuto de estos aviones teledirigidos cabe en una mano y pesa 19 gramos.
En la última década, la flota de drones de Estados Unidos ha pasado de 50 a más de 7.000, repartidos por diversas bases en Turquía, las islas Seychelles, Etiopía, Yibuti o la península Arábiga.
Estados Unidos ya no es, por supuesto, el único que ha dotado a sus fuerzas armadas con drones. Muchos otros países ya los tienen aunque, claro está, la mayoría de ellos no dispone de las sofisticadas tecnologías de los aparatos estadounidenses.
Otra constante histórica es que una vez que una tecnología se disemina entre las fuerzas armadas del mundo, sus aplicaciones civiles no tardan en llegar. Y ahora hay una multitud de empresas que venden aviones y helicópteros a control remoto con capacidades muy superiores a las que hasta ahora tenían estos aparatos. La demanda es enorme. Desde estaciones de radio y televisión que los quieren para captar imágenes del tráfico y otras noticias desde el aire, a vendedores de casas y terrenos que quieren mostrar a sus clientes las propiedades a vista de pájaro; ecologistas y zoólogos que pretenden observar parajes naturales o animales salvajes, ganaderos que desean usarlos para vigilar sus rebaños, o empresas de seguridad que los destinarán a tareas de vigilancia. Y un sinfín de otros usos.
La mala noticia es que, inevitablemente, los terroristas también se interesarán en esta nueva tecnología. Y con igual inevitabilidad la tratarán de combinar con su otra innovación tecnológica, los IED. Y es así como trágicamente los explosivos de los terroristas pueden pasar del suelo al cielo y de Afganistán a Manhattan, o de una remota carretera a un estadio lleno de gente.
Obviamente esta es una idea inquietante sobre la que no apetece siquiera pensar. Pero apartarla de nuestra mente no la borrará de la mente de quienes ya están tramando cómo usar estas nuevas tecnologías para sus malignos fines. Ningún problema se ha resuelto evadiéndolo y este problema que se avecina necesitará de la mayor y más competente atención.
Estoy en Twitter @moisesnaim

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CUBA SE PREPARA PARA POSCHAVISMO
Carlos Alberto Montaner
El gobierno cubano da por descontado que Chávez se morirá a corto plazo. Me lo dijo un diplomático acreditado en Cuba recitando unos conocidos versos de Martí: “El palacio está de luto y en el trono llora el rey/ el hijo del rey se ha muerto/ se le ha muerto el hijo al rey”.
Todavía no ha ocurrido. El hijo del rey todavía está vivo, aunque muy averiado, pero Raúl y un desconsolado Fidel dan su muerte como un hecho inevitable. Para Fidel es una catástrofe política. Chávez era su heredero en la tarea de luchar contra el imperialismo yanqui y crear un glorioso mundillo colectivista y autoritario como el que se hundió tras la “traición” de Gorbachov hace ya más de 20 años.  Raúl no servía para nada de eso. Carecía de la facultad de soñar que puebla la sesera incendiaria de los revolucionarios. Raúl era demasiado pragmático, demasiado apegado a la realidad, esa cosa extraña y despreciable.
Fidel ha vuelto al estado anímico del prechavismo. En los noventa del siglo pasado languidecía melancólicamente convencido de que todo había sido inútil, cuando, súbitamente, apareció Chávez en el panorama con una cartera repleta de petrodólares y la furia del cruzado en la mirada. Fidel se volvió a ilusionar. Rápido, ensíllenme de nuevo a Rocinante. Ése era el hombre. Ése era su discípulo amado, el hijo de sus entrañas ideológicas, y ahora parece que se le muere en la flor de la vida política, a los 57 añitos.
¿Quién es el heredero? Dentro de Venezuela, nadie. Fuera de Venezuela, menos todavía. En el chavismo hay media docena que quisieran ocupar la poltrona presidencial –Cabello, Maduro, Jaua, Rangel Silva, Adam Chávez, José Vicente Rangel–, pero ninguno posee esa descocada vocación mesiánica que se necesita para salir a conquistar el planeta. Potencialmente, cualquiera de ellos puede administrar a palo y tentetieso el manicomio local, pero no es eso lo que Fidel tenía en su atormentada cabeza cuando ungió a Chávez como sucesor de su trono revolucionario.
Raúl Castro, que es un tipo previsor y metódico, ya está haciendo sus planes de contingencia. Para la dictadura son fundamentales los 110 000 barriles de petróleo  que Venezuela aporta diariamente. Esa notable cantidad de crudo puede ser sustituida por las extracciones que Repsol intenta realizar en aguas cubanas, pero según los cálculos de la empresa española, sólo hay un 17% de posibilidades de hallar ese petróleo y el bolsón de combustible quizás es una cuarta parte de lo que La Habana calcula.
En cualquier caso, si lo encuentran, ese petróleo tardará unos dos años en llegar a las termoeléctricas cubanas para generar electricidad –su principal destino– y a los mercados internacionales para adquirir dólares, para lo cual ya se ha creado una comisión destinada a administrar esos hipotéticos fondos. Raúl, pues, necesita prolongar al menos por dos años el ordeño de la generosa vaca venezolana.
¿Cómo intenta lograrlo? Primero, formando parte, muy cuidadosamente, aunque de forma poco visible, del mecanismo de trasmisión de la autoridad que escogerá al sucesor de Chávez. Segundo, acercándose discretamente a Henrique Capriles, el popular candidato de la oposición democrática, quien tiene una altísima probabilidad de ganar las elecciones del 7 de octubre.
Según el análisis de “los cubanos” (así les llaman a los interventores castristas), cualquiera que compita contra Capriles va a perder, y ni siquiera tendrá la oportunidad de hacer trampas sin provocar un golpe militar por la derecha que sería catastrófico para La Habana.
De manera que la fórmula más conveniente para Cuba es disolver pacíficamente el matrimonio contra natura entre los dos países, pero dándose el plazo de dos años que Raúl Castro cree necesitar para que la economía de la Isla no experimente la misma contracción que padeció tras el fin del subsidio soviético. Entonces, la ya miserable capacidad de consumo de los cubanos sufrió una merma del 50% y hubo miles de casos de desnutrición que provocaron la ceguera a muchas personas (ninguna de ellas, por cierto, perteneciente a la clase dominante).
¿Tendrán éxito las maniobras de Raúl? No lo creo. Generalmente, esos planes nunca funcionan. Las cosas ocurren de otro modo porque están sujetas a decisiones y sucesos imprevisibles que cambian el panorama en un instante. Es lo que los analistas llaman “los factores imponderables”. ¿Quién hubiera pensado que el fin del chavismo se generaría a destiempo en la oscura humedad de un colon impertinente. Esa es la extraña belleza de la historia. 

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sábado, 3 de marzo de 2012


¿Democracia genera crecimiento o crecimiento genera democracia?


Xavier Sala i Martin


El Banco Mundial acaba de publicar un informe sobre el futuro de China: “China 2030: construyendo una sociedad moderna, harmoniosa, creativa y con altos ingresos”. A muchos les ha sorprendido de que en ningún momento se menciona si China debe intentar democratizarse. Aunque supongo que la no-mención de la democracia en el informe refleja más el hecho de que China es un creciente contribuyente financiero a las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el FMI, la pregunta que algunos periodistas se han hecho es relevante: ¿La democracia (o en general la libertad política) contribuye a generar crecimiento económico?
Desde el punto de vista teórico, no está claro. Milton Friedman (1962) decía que sí. La libertad política demanda más transparencia de los políticos, menos corrupción, menos arbitrariedad a la hora de conceder permisos y contratos y más de todos aquellos aspectos institucionales que son buenos para la economía.
El principal argumento a favor de la democracia es que, a diferencia de la dictadura, permite eliminar a los malos gobernantes. En la vida hay gobernantes buenos y gobernantes malos. Y es muy difícil distinguirlos ex ante. Lo bueno de la democracia es que a los malos los puedes echar mientras que en una dictadura, si tienes la suerte de que el dictador hace cosas buenas para el crecimiento bien, pero si no, estás atrapado para siempre.
Otro argumento a favor de la democracia es que a menudo los dictadores no quieren el crecimiento de la economía sino su beneficio propio (el ejemplo de Marcos en Filipinas con los miles de zapatos de su esposa como muestra, o Mobuto Sese Seko en Zaire, con sus cuentas billonarias de diamantes en Suiza). Los críticos a esa teoría dicen que incluso un político ladrón tiene incentivos a generar crecimiento porque cuanto mayor es el pastel más hay para robar.
Entre los detractores de la democracia están los que dicen que para tomar decisiones hay que tener consensos y mayorías, y la construcción de esos consensos y mayorías a menudo implican decisiones dañinas. Por ejemplo, imaginemos que para tomar una decisión que en principio puede ser buena para el crecimiento se necesitan los votos de los representantes de la región que produce naranjas y ésos no van a votar a favor a no ser que se de un subsidio a las naranjas. Una vez pagados todos los subsidios y todos los sobornos legales, la decisión acaba teniendo un impacto mucho menor. De hecho, esta es la crítica que los indios hacen de su propia democracia cuando se quejan de la desventaja que la India, una democracia, tiene respecto de la China, una dictadura.
Llegamos a la conclusión, pues, de que la teoría no establece una relación clara entre democracia y crecimiento. ¿Y qué dicen los datos? ¿Es verdad que las democracias tienden a crecer más que las dictaduras? La respuesta es que no. Robert Barro escribió una serie de artículos en los noventa donde no encontraba ninguna relación entre democracia y crecimiento. Existen países de alto crecimiento que son dictaduras (China y Singapur serían dos ejemplos) y países de bajo crecimiento que también lo son (Zimbabwe o Uzbequistan). Por otro lado, hay democracias con mucho crecimiento (Korea o Finlandia) y democracias que son un desastre (Grecia o Portugal). Si comparamos todos los países a la vez, llegamos a la conclusión de que el crecimiento no tienen nada que ver con la libertad política.
Lo cual nos debe llevar a la conclusión de que la democracia es deseable. Es decir, se podría montar un argumento en contra de la democracia si ésta fuera perjudicial para el crecimiento. La libertad política, per se, es buena ya que la gente quiere libertad, pero quizá valdría la pena plantearse sacrificar un poco de libertad a cambio de ser un poco más ricos. Esta alternativa existiría si la dictadura fuera garantía de crecimiento. ¡Pero no lo es! La democracia no está positivamente correlacionada con el crecimiento pero tampoco lo está negativamente. Por lo tanto, dado que no es verdad que democracia va a perjudicar la economía y dado que la democracia es buena per se, es siempre mejor tener democracia.
Lo que nos lleva a Aristóteles. Aristóteles decía que un país donde la mayoría de ciudadanos fueran pobres no podía ser una democracia. Para tener libertad política se necesita un cierto nivel de renta porque, según Aristóteles, cuando la gente vive en situación de pobreza extrema, no puede tomar decisiones inteligentes y es víctima de demagogos irresponsables (y no miro a nadie). O dicho de otro modo, a medida que un país se hace rico, la demanda de democracia sube. Este fenómeno (conocido como ley de Lipset (Lipset 1959)) sí es un fenómeno que se observa en los datos: a medida que los países se hacen ricos, se vuelven más democráticos (Barro 1997). España sería un ejemplo de este tipo de países, pero también están el Chile post Pinochet o Korea del Sur, que no fue una democracia hasta que se aprobó la constitución de 1988. Supongo que la explicación es que la democracia debe ser defendida por los ciudadanos. Sin un apoyo masivo de gente que quiere libertad política es muy difícil que la democracia sea permanente y sin una gran cantidad de gente que no es pobre (lo que hoy diríamos, sin una gran clase media) es difícil que la democracia se perpetúe.
De aquí se derivan dos conclusiones interesantes. La primera es que intentar introducir desde fuera una democracia en un país pobres no va a funcionar. De hecho, sabemos que no funciona porque eso es lo que hicimos en África al independizarse. En 1960, la mayor parte de África era democrática. Quince años más tarde, no quedaba en África más que un puñado de países libres. Del mismo modo, el intento burdo de los Estados Unidos por instaurar una democracia en Iraq o Afganistán está condenada al fracaso.
La segunda conclusión es que el miedo a que China, ese país que todo el mundo piensa que se va a convertir en la nueva gran potencia económica mundial a mediados del siglo XXI, el miedo, repito a que el líder mundial sea una dictadura que no respeta los derechos humanos, es un miedo real... pero no tan real como muchos imaginan. China no será la primera potencia mundial (si es que lo acaba siendo) hasta dentro de varias décadas. Pero es que además, si sigue creciendo, la presión por tener libertad política, la presión por convertirse en democracia será tan grande que, yo apuesto a que cuando llegue el momento de liderar el mundo, China será una democracia.

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jueves, 1 de marzo de 2012


RAMÓN GUILLERMO AVELEDO PRESIDE COMANDO ESTRATÉGICO
 DE LA UNIDAD DEMOCRÁTICA

La Mesa de la Unidad Democrática y el Comando Tricolor de Henrique Capriles Radonski instalaron el Comando Político-Estratégico para la campaña presidencial, que será presidido por Ramón Guillermo Aveledo y estará integrado también por representantes de partidos políticos de la oposición.
Aveledo informó que los integrantes serán, entre otros, Antonio Ledezma, Ismael García, Julio Borges, Henry Ramos Allup, Omar Barboza, Luis Ignacio Planas, Leopoldo López, Carlos Berrizbeitia, Andrés Velásquez, Ramón José Medina y Marino González.
El secretario ejecutivo de la MUD aclaró que los criterios de selección de ese equipo no responden a filiaciones partidistas, sino a la experiencia política de cada quien.
Armando Briquet, jefe de campaña de Capriles Radonski, precisó que el Comando Tricolor no desaparecerá, mantendrá su nombre y se ampliará con otras incorporaciones.
Añadió que el Comando Político Estratégico que presidirá Aveledo funcionará como parte del propio Comando Tricolor, y no de manera paralela.
“Nosotros respetamos la idea de la creación de este comando unitario porque la unidad va más allá de lo que vive el país, trasciende todas las instancias; sabemos la importancia de estas elecciones”, expresó.
También fue creada la Comisión de Enlace entre el Comando Político-Estratégico y los diputados de la Asamblea Nacional, que estará formada por Ismael García, Julio Borges y Carlos Berrizbeitia.
El nuevo comando se reunirá los días miércoles y no tendrá un reglamento, sino que se regirá por lineamientos menos rígidos, “propios del clima de unidad con el que inició”, dijo Aveledo.
La campaña
Briquet informó que lo principal en la nueva etapa de la contienda por las elecciones del 7 de octubre será contactar a todos los candidatos de cada estado y municipio para que se activen como jefes de campaña en su zona.
Agregó que junto con ellos habrá integrantes de otros partidos políticos, de la sociedad civil e incluso los precandidatos que no ganaron el 12 de febrero.
Henrique Capriles Radonski reanuda hoy su recorrido por todo el país. Su primera visita será hoy a Monagas; el viernes y sábado estará en Anzoátegui, y el domingo en Caracas.

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ONECHOT

Teodoro Petkoff


La horrible dimensión de la violencia urbana, sobre todo en Caracas, que deja anualmente decenas de miles de víctimas, entre muertos y heridos, se nos torna a veces más presente, más punzante y feroz cuando toca a un amigo o al hijo de un amigo, sobre todo si uno u otro han alcanzado cierta prominencia en lo que hacen.   
Es el caso de Juan David Chacón, músico y compositor mejor conocido como "OneChot".
Hace dos noches su joven vida tropezó con el destino que canta la primera estrofa de su polémico rap "Ciudad Podrida":

Esta noche, en algún lugar la sangre correrá
Esta noche, una hija, una canción morirá
Esta noche, sola en casa, una madre llorará
Porque un hampón, de su arma, una bala perderá

Su sangre corrió. Cantor contra la violencia, fue víctima de ella.

Asaltado, probablemente para robarle el vehículo, recibió un balazo en la cabeza, que lo tiene entre la vida y la muerte en una clínica caraqueña. Quizás fue una premonición la que lo llevó a cantar amargamente:

Permítanme presentarles a Caracas,
Embajada del Infierno, tierra de homicidas
donde cada semana mueren más personas
y aunque no hay guerra, de dementes,
el país no da más

Presentado en agosto de 2010, el video con la canción, como es lógico levantó un gran revuelo y, como es lógico también, el gobierno acusó a OneChot de "difundir imágenes amarillistas" y anunció acciones legales contra el autor, al tiempo que lo descalificaba, a través de VTV: "dice que es venezolano pero reside en España". Por cierto, la canción no es explícitamente antigubernamental, pero la hipersensibilidad de la banda de azotes de barrio que nos gobierna considera como "subversivo" todo  mensaje que se refiera a una realidad que no es la que Chávez dibuja en sus peroratas. Pero si fuere cierto que OneChot reside en España (que lo es sólo a medias, porque vive en las dos partes), OneChot no habría hecho otra cosa que seguir el camino de decenas de miles de jóvenes que han abandonado el país porque no encuentran futuro aquí y se lo labran en tierras ajenas, pero más acogedoras que la propia, donde "volará tu cabeza, el delincuente tu cabeza volará".

Juan David Chacón, hijo del poeta y antropólogo Alfredo Chacón y de Luna Benítez, es una cifra más de esa trágica lista de víctimas de la violencia, que año a año marca con sangre el terrible fracaso del gobierno en el cumplimiento de su principal deber:
garantizar la vida de sus ciudadanos.

Más de 16 planes de seguridad han ido fracasando, uno tras de otro, mientras la ciega guadaña de la muerte saca de la vida a dos tercios, más del 60%, del total de víctimas de la violencia, que son jóvenes entre 14 y 25 años. Esto es lo peor. El país se desangra por su vertiente más joven y el drama es doble porque los victimarios (que en alguna medida son otra clase de víctimas) son también muchachos.

Cuando, a ratos, uno se detiene sobre esta situación no puede sino preguntarse por el destino de un país sometido a esta realidad catastrófica. No será fácil enderezar esta parte del legado de Chávez, bajo cuyo gobierno el drama tomó estas proporciones apocalípticas.

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