martes, 2 de septiembre de 2014

EUROPA FRENTE AL CALIFATO


       Lluis Bassets

Algún día Europa tendrá una fuerza de intervención rápida, preparada para evitar que en su vecindario se instalen ejércitos terroristas como el del Estado Islámico de Irak, que milicias islamistas ocupen el aeropuerto de Trípoli o se produzcan invasiones sigilosas como la de Rusia en Ucrania.
El día en que Europa tenga en su mano un instrumento de este tipo, es probable que se lo piensen dos veces quienes emprenden acciones violentas e incluso genocidas en los confines del continente. Estamos todavía muy lejos. De momento, la única fuerza europea de intervención rápida con que contamos es la que conforman los centenares de jóvenes yihadistas salidos de Londres, París, Berlín y Madrid que se han apuntado a una mili espeluznante en Siria e Irak, donde pueden asesinar a placer, cortar cabezas y morir en nombre de un remoto islam imaginario que se expandía a golpes de cimitarra.
Alemania rompió su particular tabú en 1999, cuando por primera vez desde 1945 mandó tropas al exterior y precisamente a un escenario europeo como los Balcanes, donde las fuerzas de Hitler habían dejado la huella genocida que todos conocemos. Fue un Gobierno de coalición entre socialdemócratas y verdes el que tomó tal decisión. Desde entonces, Alemania había regresado a la senda pacifista, sobre todo gracias a la oposición a la guerra de Irak en 2003, a la inhibición en la votación del Consejo de Seguridad en 2011 que autorizó los bombardeos sobre Gadafi para proteger a la población civil y al mantenimiento de su prohibición de mandar armas a zonas en guerra.
Cuanto más se acercan los tiros al continente europeo, más insostenible es el mantenimiento de la posición inhibida de Alemania en seguridad y defensa. No se puede cargar el peso de tantas responsabilidades económicas e incluso políticas en nombre de toda Europa sin pagar las contrapartidas en compromiso defensivo y en una política exterior más comprometida. La anexión de Crimea por Rusia y la presión rusa sobre las regiones ucranias limítrofes empujan hacia una definición más contundente. Pero todavía reclama mayor compromiso la instalación del califato asesino y genocida entre Irak y Siria, con el doble efecto de la eliminación de las minorías religiosas y étnicas que no quieren plegarse al rigorismo sunní y, lo que es todavía peor, el reclutamiento alarmante de jóvenes europeos para una yihad que amenaza a Europa con su billete de vuelta.
La jugada no es fácil. El envío de armas a los peshmergas va a contribuir indirectamente a la consolidación de la nación kurda independiente. Sin contar con que puedan caer en manos de los islamistas, como ha sucedido con otros arsenales occidentales destinados a otros fines en Siria o en Irak. Es solo un pequeño paso de compromiso alemán, pero también es un paso comprometido. Señala una necesidad, pero revela a la vez la desproporción entre la demanda de seguridad y la disposición de nuestras opiniones públicas.
Los europeos preferimos que los islamistas vayan a hacer la mili a Irak e imaginar así que nos dejan tranquilos en casa. Pronto tendremos de vuelta a los supervivientes con ganas de seguir su combate. Y entonces veremos qué hacemos con ellos. Hay razones morales para frenar el genocidio en Irak, pero las hay también prácticas, porque la seguridad de los europeos también está amenazada por el califato terrorista.


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La MUD es necesaria pero…
                                                                                                            
Eddie Ramirez

Ante un régimen totalitario la MUD  y cualquier otro grupo opositor son necesarios. Ninguno debe ser descalificado. No deben  ser tan prepotentes   que no presten ninguna  atención a los ciudadanos de a pie,  ni tan complacientes  que acaten todo lo que les sugieran. La realidad es que a pesar del desastre de la gestión de gobierno  y que  Maduro está de capa caída en la aceptación popular, todavía    la dirigencia opositora no tiene ese atractivo que motiva a un pueblo a exclamar  ¡ ya basta, cambiemos esto! Es decir, pareciera que un porcentaje relativamente importante de la población no ha sido captado por ofrecimientos que los enamore.
¿Se deberá  a que nuestro discurso es más de crítica al régimen que de propuestas tendentes a resolver el problema de quienes menos tienen? ¿Será que la imagen que proyectamos es la de un pasado al que muy pocos quieren regresar?  ¿Será que nos hemos dejado influenciar por el populismo de las dádivas y nos da temor ofrecer algo distinto? ¿Será que nos perciben como unos ambiciosos de poder que nos descalificamos unos a otros  para impedir que  surjan nuevos liderazgos?
Desde luego que las críticas al régimen son imprescindibles, pero también las propuestas para un nuevo gobierno. Por ejemplo,  en relación  con la crisis de nuestra industria de los hidrocarburos, el grupo del Centro  de Orientación en Energía (Coener) y  Gente del Petróleo han dado  recomendaciones concretas.   Es muy importante  que  este tópico interese a nuestra dirigencia, para que tenga un discurso concreto al respecto. Estamos conscientes  de que es un tema que no motiva a ese pueblo al que queremos convencer de la necesidad de un cambio,  pero que sí puede percibir que hay gente que  tiene ideas claras y nuevas para aumentar  los ingresos petroleros y manejarlos adecuadamente  para solucionar las necesidades del país en educación, salud, seguridad e infraestructura. 
En todos los otros sectores de la vida nacional hay también  propuestas  concretas para  resolver los problemas. El trabajo promovido por la misma MUD bajo la coordinación de Marino González logró que  un grupo  de  profesionales produjeran un documento que está engavetado. Corresponde a nuestra dirigencia aferrarse al mismo, divulgarlo en forma resumida y traducirlo a un  lenguaje sencillo.  Es decir, no ofrecer más de lo mismo. Para que este discurso sea creíble los voceros  deben ser percibidos como representantes del futuro y que trabajan en equipo con colaboradores   que en muchos casos pueden pensar distinto en aspectos no fundamentales.
La intención dela MUD de reestructurarse debería ser la oportunidad para mejorar su imagen incorporando personalidades independientes. Debe corregir el error de designar como vocero  a Fernández Daló, quien en noviembre del 2006 declaró textualmente  que ¨Chávez  reivindica un planteamiento que he compartido casi desde niño, como lo es la búsqueda del socialismo. Veo  en Chávez la posibilidad de ese sueño, de que el socialismo del siglo XXI se concrete¨.   Aclaro que me complace que hoy manifieste estar del lado de la democracia y todos debemos darle la bienvenida, pero colocarlo como vocero de la MUD, así sea como encargado,  es negativo para  la imagen de la misma.   
Como en botica: Claro que debemos prepararnos para las parlamentarias, pero sin olvidar que  Walesa llegó a la presidencia de Polonia por elecciones pero  después de muchas huelgas, grandes manifestaciones reprimidas por los comunistas con masacres, la aureola de ser premio Nobel y el apoyo que habían dado a la lucha de Solidaridad el Papa, Reagan y Thatcher, así como  la presencia de un Gorbachov en Rusia.  Vaclav también llegó por una elección pero después de varios años de prisión y de la caída del Muro de Berlín. Si hubiésemos votado en parlamentarias del 2005 habríamos obtenido entre 11 y 15 diputados, según los líderes políticos, y 40 según la visión más optimista de los amigos de La Colina. Para impedir la aplanadora del régimen en el CNE  necesitábamos 56 diputados y 67 para evitar la Ley Habilitante. Por ello es mentira que con la  abstención del 2005 dejamos rueda libre a los rojos  ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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HUNTINGTON O LA ECONOMÍA NO ES IMPORTANTE PARA UNA REVOLUCIÓN

Notiminuto

La caracterización que hace el politólogo Samuel Huntington del fenómeno de la Revolución en su libro "El orden político en las sociedades en cambio" (1968), define la economía en medio de estos procesos que, como se verá, no sólo pueden guardar también alguna similitud con lo que ha ocurrido en la revolución bolivariana sino que la economía tiene gran relación con la política.
 Huntington estudió las revoluciones soviética, mexicana, cubana y francesa para obtener tendencias que se repiten.

A continuación 10 puntos sobre la Economía durante una Revolución escritos por el prestigioso politólogo norteamericano fallecido en 2008:
1. Para una revolución -ha escrito Huntington- el objetivo primordial es el cambio rápido en los valores de los miembros de una sociedad y, por ende, no es el bienestar económico lo que hace depender las demás medidas políticas.
2. "Los resultados económicos inmediatos de una revolución son casi por completo negativos. No son sencillamente la consecuencia de la violencia y destrucción causada por ella. Una y otra pueden ser  responsables del derrumbe económico, pero el quebrantamiento de las estructuras sociales y económicas pueden provocarlas en medida aún mayor".

3. "Una sociedad necesita muchos años, y a veces décadas, para llegar al nivel de producción económica que había logrado antes del estallido revolucionario".
4. "Los conservadores siempre señalan el colapso económico producido por la revolución  como un signo del fracaso total de ésta".

5. "Los mismos fenómenos económicos aparecen en todas las revoluciones: escasez de alimentos, negligencia en el mantenimiento de instalaciones, falta de coordinación en los planes de producción, derroche e ineficiencia, forman parte de lo que Trotski llamó "los gastos extraordinarios del proceso histórico" que trae aparejados cualquier revolución".

6. "Y se puede ir más lejos. El éxito económico carece de importancia para una revolución, en tanto que las privaciones económicas pueden resultar esenciales para su éxito. Las predicciones conservadoras, en el sentido de que la escasez de alimentos y los aprietos materiales llevan a la caída del régimen revolucionario, nunca se cumplen y ello por una razón muy sencilla: Las privaciones materiales, que habrían sido insoportables durante el antiguo régimen, son una prueba de la fortaleza del nuevo. Cuanto menos alimentos y comodidades materiales existan más gente valoriza los éxitos políticos e ideológicos de la revolución por la cual tantos sacrificios se hacen".

7. "La economía no tiene mucha importancia para las revoluciones y los revolucionarios. Y el desastre económico es un precio muy pequeño qué pagar por la ampliación y redefinición de la comunidad nacional".
6. "La revolución es un paso fundamental de cultura política, en la cual los individuos ven al gobierno como el de "ellos" a una en la que los ciudadanos lo ven como el de "nosotros". No hay un aspecto de la cultura política más importante que el alcance e intensidad de la identificación del pueblo con el sistema político. El éxito más vívido de una revolución es ese rápido cambio en materia de valores y actitudes políticos. Las masas, que antes se encontraban excluidas del sistema, se identifican ahora con él; las élites, que antes pudieran haberse identificado con él, ahora son expulsadas".

8. "La aniquilación de las viejas élites y su emigración pueden ser estimuladas por los dirigentes revolucionarios. La meta de la revolución es una nueva comunidad homogénea, y empujar al exilio a los elementos disidentes o no asimilables es uno de los medios para producir esa comunidad. Por consiguiente, lo que los conservadores extranjeros ven a menudo como una debilidad del sistema revolucionario es, en realidad, una forma de fortalecerlo".
9. "La insatisfacción de algunos grupos es más que compensada por el nuevo sentimiento de identidad que adquieren otros, más numerosos, y por el nuevo sentimiento de comunidad y unidad políticas que resulta de ello".

10. "Las revoluciones producen poca libertad, pero constituyen los métodos más expeditivos de la historia para engendrar fraternidad, igualdad e identidad. Esa identidad y ese sentimiento de comunidad legitiman las escaseces económicas y las cargas materiales".

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DESENCANTO SOCIAL Y CAMBIO POLÍTICO

Leandro Area

Los políticos de oposición, que no así los de gobierno por obvias razones, tienden a establecer una relación simplista, de causa-efecto, entre lo que el marxismo vulgar llamó “las condiciones reales de existencia”, por un lado, y las conductas políticas de los seres humanos, los grupos y las clases sociales, por el otro. Y así predicen, y tantas veces se equivocan, que a cierto desencanto social, originado en crisis económicas más o menos graves y sostenidas, corresponderían inexorablemente tendencias hacia el cambio social y político.
La verdad es que el esquema es simplista y casi que indemostrable en la práctica, y soy de los que piensan que en general no es la economía la que determina la política, sino que es más bien la sumatoria de circunstancias y variables, entre ellas la económica, las que producen el desencadenamiento de procesos de cambio, sobre todo los de mayor profundidad. La Revolución Francesa, la rusa, la china, o la mal llamada “cubana”, no tuvieron como razón fundamental de ser motivos económicos aunque es cierto que existían en los países donde se produjeron graves  estados de pobreza e injusticia social.
Parece pues que, enquistados en el facilismo del esquema estímulo-respuesta, perdemos la perspectiva del conjunto y olvidamos lo que está frente a nosotros, lo obvio, y es que ese complejo universo que designamos como “pobres”, no necesariamente, a pesar de sus pesares, aspire cambiar sus condiciones de vida. Ahora en socialismo y antes en democracia, es y fue así. Esa lectura idealizada según la cual la vida pudiera ser mejor y próspera, de libertad, justicia e igualdad, no nace desde abajo, sino que es propiciada desde arriba; auspiciada por liderazgos, élites y una cierta filosofía humanista de origen religioso. El marxismo también es una religión plebeya.
La tendencia general de la gente es a considerar suficiente lo que tiene, conformismo lo llaman, aunque alguna mejora siempre será bienvenida. Pero nada de riesgos o cambios de lealtad; complacientes con la realidad a pesar de hambre, de inseguridad y de injusticia; justificadores y racionalizadores de su situación personal. 
Si agregamos a ese menú algunos símbolos y mitos histórico-políticos y los adobamos con regalos misioneros y otras dádivas de “por ahora” o  “mientras tanto”, encontraremos entonces que no es solo el desbarajuste gubernamental lo que puede llevar al cambio político consistente, sino la confluencia de factores que estamos en la obligación de entender y apremiar. 
Que no es la vía electoral ni la implosión que pudiera estarse generando con fuerza en los subterráneos del poder, ni la corrupción, ni el narcotráfico, ni el elemento militar, ni la variable externa, por si solas, las que pueden determinar un cambio en el poder político, sino más bien la siempre inédita conjunción de estos elementos y otros, que hacen eclosión y encuentran cauce cuando menos se piensa. La tarea no está hecha. Hay que seguirla haciendo.

 Leandro Area

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lunes, 1 de septiembre de 2014

EL APLAUSO DEL ACTOR AL POLITICO

Maria Jose Ferreiro
MARIA JOSE FERREIRO

“La actuación de un político ha sido comparada muchas veces con la de los actores. Tanto unos como otros son adictos a la fama y a los aplausos.” 
Fernando Mires

“Ustedes no son estrellas de rock y nosotros no somos fans.” 
Chuo Torrealba refiriéndose a los líderes políticos de la oposición venezolana.

Antes que nada quiero compartir con ustedes una anécdota que me enseñó una gran lección.  Años atrás, un grupo de excelentes actores y amigos ensayaban una obra de esta servidora para presentarla en el Teatro Manuel Artime de la ciudad de Miami. Una noche, faltando pocos días para la presentación, el director me llamó al celular diciéndome que había un problema con los actores; por su tono de voz me di cuenta que se trataba de algo serio, le pedí que me diera alguna pista de lo que estaba pasando, entonces me contestó: “pelearon por el orden con que saldrán al final a saludar al público, es algo normal pero es mejor que vengas, se pelean por los aplausos.” Caminé preocupada hacia el lugar del ensayo y me crucé con una de las actrices quien estaba visiblemente molesta, no quiso entrar en detalles, se despidió diciéndome: “tu obra es una mierda”. Dias después, la obra se presentó con gran éxito y salieron a saludar en el mismo orden en que habían entrado a escena: fue una decisión salomónica que finalmente aceptaron después de que las aguas volvieron a su cauce. Para ser sincera, no recuerdo cual de los actores recibió más aplausos. Para mi, todos fueron para mi obra. ¡Oh, bendito ego!
El aplauso es aprobación, reconocimiento, éxito, valoración, recompensa. El aplauso es fama. Cuando saboreas ese momento lo haces eterno en tu memoria y buscarás repetirlo como experiencia. El aplauso, la fama, te hacen sentir poderoso.
Siempre he comparado a los políticos con los actores, debe ser porque los segundos son parte de mi medio laboral y los conozco. Desde este punto comparativo trato de comprender la tela de araña de ese juego de egos y decisiones.
El político en campaña es un personaje que trabaja para ganar. Las multitudes con sus aplausos son un indicador valioso de como van esos puntos de respaldo o popularidad. Para lograr esto se plantean estrategias y tácticas de propaganda para sumar la mayor cantidad posible de seguidores o simpatizantes, que se han de traducir en votos. Una campaña electoral se plantea siempre en una competencia de rivales donde se espera que “el mejor” gane. Vamos a poner aquí un punto de ironía y decir que ciertas restricciones aplican.
Venezuela no ha dejado de ser un escenario en campaña, sea esta oficial, tácita, personal, declarada, como quieran calificarla: y por lo tanto hay un estado de competencia perenne, de egos exaltados, porque es muy difícil, diría que casi imposible, apartar al ego de la competencia. Siendo así, nosotros, “el público”, estamos sometidos constantemente a estrategias de propaganda: nos hemos vuelto objetivos de tácticas para alcanzar la meta de una estrategia.
La política se ha vuelto histrionismo puro, una pelea por quien recibe más aplausos, y donde se percibe esa adicción a la fama a la que hace referencia Fernando Mires: fotos, poses, abusos de consignas, libretos, melodrama, discursos altisonantes, héroes, mártires, valentía, cobardía, encuestas, profecías, y tuiter, mucho tuiter. Eso sí, quien plantea la realidad rompiendo “el encanto” de la obra, se gana las pitas del público y se convierte en el enemigo porque decidió bajarse del escenario. En consecuencia, este carrusel emotivo es cada vez más vulnerable, más reactivo y sin control. Porque la búsqueda ansiosa de ese aplauso político se ha enfocado en la idea del ídolo y no del lider: en crear épicas en vez de soluciones, en vernos como fanáticos, en vez de personas desesperadas por el presente y el futuro. Recibimos un mensaje que no sabemos como traducirlo a la realidad pero suena “bonito e imponente”, se basa en lo que se quiere escuchar y logra emocionar a las gradas, a los fans. Se apela a lo mismo que ha estado sometido el país en 15 años: el mensaje propagandístico. ¿Fantasías contra soluciones? No hace mucho un publicista me dijo: “puedes vender un frasco de mayonesa tanto como puedes vender una imagen o una idea.” Para eso está la propaganda, y ese campo abarca mucho más que un comercial de televisión.
¿Cómo llegamos hasta aquí? Desde el momento en que se plantea y ejecuta dentro de un mismo grupo el juego adelantado de unos cuantos para sorprender al resto, hay un acuerdo de intereses, y esto no se hace sin tener una meta con su debida estrategia para alcanzarla. Hay una campaña no declarada dentro de la oposición donde se quiere forzar el posicionamiento de un candidato, aunque no hay candidatura, y para esto se ha apelado al mensaje maximalista. Las consecuencias han sido la polarización, la división, se han mermado fuerzas. Esta pugna interna se ha vuelto una suma y resta entre nosotros. Hoy en día muchos nos preguntamos si todos realmente queremos lo mismo, si algo ha cambiado o algo hemos aprendido en 15 años; si los intereses de las élites que una vez escogieron como su “hombre” a Hugo Chávez creen en el bien mayor, o si están tomando posiciones, otra vez, en el tablero con nuevas alianzas y otro favorito. Mientras tanto el descontento continúa y la tensión sigue en aumento.
La ambición es legítima y necesaria, al menos desde mi punto de vista. Los métodos, los momentos son los que determinan que tipo de “actor” está sobre el escenario. Y si esto lo seguimos mirando en términos de fanáticos e ídolos, nos seguirán tratando como un aplausómetro, mientras la realidad nos pasa por encima irremediablemente. Es una necesidad impostergable que la responsabilidad y la verdad se impongan sobre el histrionismo. Una tarea difícil, es cierto. Pero solo desde ahí se podrá lograr el cambio que todos queremos.

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15 Años de Irresponsabilidad y Desidia

Pedro Luis Echeverria                 

Qué difícil es vivir en una Venezuela que ha sido y es gobernada por Chávez y sus secuaces. Es dramático y triste constatar, después de quince años de gobierno, las enormes calamidades, las carencias y las tantas vicisitudes con las que debe lidiar el común de las personas para sobrellevar de la mejor manera posible su existencia, sin recibir del régimen ninguna contraprestación significativa de avance, crecimiento y  progreso. Este es un régimen que abusa y expolia a la población, la esquilma, la engaña, la envilece, la acosa y no le ofrece materialmente la tan cacareada  “mayor suma de felicidad”. Por el contrario, cada día nos cercena el presente, nos destruye el futuro y nos encierra en un círculo de miseria creciente. Es una suerte de desenfrenado castigo colectivo al que nos somete el ideario del “Cuenta Cuentos Galáctico”, con el empeño de destruir al país, sus leyes, sus instituciones y los principios y valores democráticos que aún perduran  para tratar imponer, a cambio, un totalitario, fracasado y anacrónico modelo  de sociedad, mayoritariamente rechazado por la población.
Al igual como lo han hecho otros pueblos contra las satrapías que los subyugan, ha llegado el momento de dejar la desidia de lado y actuar para hacerle entender al chavismo y sus intérpretes  que categóricamente rechazamos su visión de país; que resistimos su decisión de arrebatarnos nuestra libertad individual y que no continuaremos tolerando sus intentos de limitar nuestra capacidad de pensar y actuar según nuestra propias convicciones y creencias; que no aceptamos que siga violando impunemente la Constitución y conculcando nuestros derechos fundamentales; que no permitiremos que destruya el derecho a la propiedad privada; que no queremos que hipertrofie el tamaño y las funciones del Estado; que rechazamos como ha pervertido la economía y corrompido los valores éticos de nuestra Nación; que no aceptamos como  ha envilecido nuestro signo monetario y destruido industrias y empleos; que nos indigna como ha debilitado la seguridad individual y colectiva y como ha  pisoteado y comprometido nuestra soberanía y   limitado nuestro libre albedrío. Pero lo más grave de todos los desatinos de este improvisado gobierno es que ha destruido nuestro futuro y el de nuestros hijos, quiénes no alcanzarán a disfrutar la calidad de vida que teníamos antes que ellos llegaran al poder, y además irresponsable, imperdonable e inaceptablemente le ha robado las oportunidades y las posibilidades  de un mejor destino  a los niños venezolanos  que no han nacido todavía.
Maduro debe saber que estamos hastiados de su indigno y nefasto régimen, que no tenemos miedo y que hemos decidido enfrentar y resistir sus intentos totalitarios; que no permaneceremos en silencio; que defenderemos nuestra libertad y nuestras convicciones tan a menudo como podamos y por todas las vías  que democráticamente podamos encontrar; que lucharemos sin tregua ni descanso para triunfar en la disyuntiva planteada: libertad y democracia o totalitarismo  y opresión.

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UN RÉGIMEN LOCO DE METRA

Fernando Rodriguez

Tal Cual
Moisés Moleiro me dijo una vez, hacia el 2002, hablando de la política gubernamental: mira, hay que estar claros, el chavismo no es fascista, eso lo inventaron Manuel Caballero y Elías Pino porque los historiadores siempre tienen que buscar un referente del pasado para explicar cualquier cosa en bien de la profesión; tampoco es comunista, eso viene de las señoras sifrinas del Este aterradas porque dizque les van a quitar sus casas playeras y hasta sus hijos. El chavismo, simplemente, es una locura. Y por tanto sólo comprensible en profundidad por métodos siquiátricos.
Yo de muchacho me quedaba siempre alelado ante un orate que pasaba por mi casa gritando sin cese “échenme agua, carajo” y me preguntaba por qué actuaría así, más crecidito ya lo tuve claro.
Por supuesto que había mucho de humor negro y sarcasmo en esa respuesta de ese político culto, inteligente, y con el olfato de un perro de caza. Pero a mí se me ha quedado esa conversa en la cabeza y muchas veces me he dicho, cuando oía de gallineros verticales u otras joyas del repertorio, la verdad es que aquello de Moisés como que es la explicación a tanto disparate.
Locura por supuesto quiere decir incoherencia del discurso, ignorancia supina, incapacidad de una acción sensata, obsesión por la mentira, delirios de grandeza, odio y crueldad paranoicos, incontinencia verbal, caprichos aberrantes… y, en consecuencia, efectos perversos y enormemente destructivos de la realidad nacional.
Esto viene a colación por las captahuellas alimentarias. Yo creo que esto es único en la humana historia, esta mezcla de arepas con registros electrónicos. Para empezar impracticable, dado que son ochenta mil establecimientos que venden alimentos y un gobierno que no sabe ni tapar los huecos de las calles, lo más probable es que esto conduzca a un despelote nunca visto; donde la señora María, quien, dada su avanzadísima edad marca la huella asistida, resulte acusada injustamente de acaparamiento de pechugas de pollo. O los verdaderos contrabandistas “internos” le den lo debido a los cajeros para pasar ellos sin dejar huella. Y que no se vende hoy porque hay apagón y se arme un tumulto guarimboso. O que la cola no camine porque el portugués dice que la máquina se trancó y está esperando al Servicio popular bolivariano de asistencia biométrica (el SPBAB) y aquella gritadera y la propensión al linchamiento del buenazo de Joao.
Como dijo muy sensatamente Lorenzo Mendoza, después de echarle coco al gobierno en quiebra con su prosperidad empresarial, que por unos pocos malandros no había que atormentar a veintiocho millones de ciudadanos. Y uno piensa, realmente, que sería más fácil que Rodríguez Torres mandara unos cuantos agentes a husmear quién anda vendiendo, a pleno sol y en la calle, alimentos de la cesta básica.
Lo cual además le permitiría al general multiplicar su presencia mediática, ya cuantiosa. Aquí, Perencejo que vendía mantequilla y leche descremada en la redoma de Petare.
Pero no hay manifestaciones psíquicas sin un fin por absurdas que parezcan, decía Freud. Y aquí es claro que el gobierno nos quiere poner a hablar pistoladas y olvidar los horrores económicos, el desastre que lograron en tres lustros de administración demencial y, de paso, convertir a la señora María y al buhonero mantequillero en agentes de la guerra económica que impulsa Obama (y Uribe) para acabar con la revolución y la patria. Échenme agua, carajo.

Editorial del Tal Cual
Fernando Rodríguez

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