lunes, 3 de noviembre de 2014

FMI anticipa recesión en Argentina y Venezuela

El Fondo Monetario Internacional (FMI) bajó la previsiones de crecimiento económico para América Latina y pronosticó que Venezuela y Argentina estarán en recesión en 2014 y 2015.
En su informe semestral "Perspectivas Económicas Globales" el organismo anticipó que el Producto Interno Bruto de Venezuela se contraería un 3% en 2014 y un 1% en 2015.
Por otra parte indicó que la hiperinflación venezolana se agudizará, llegando a un 64,3 % este año y a 62,9 % el próximo.
En cuanto a Argentina el FMI pronosticó una contacción de 1,7% este año y 1,5% en 2015.
Mientras tanto en Brasil, el crecimiento estimado para 2014 sería de apenas 0,3%
América Latina es una de las zonas emergentes que más han sufrido los impactos de la desaceleración económica mundial. El FMI recortó las previsiones en la región hasta el 1,3% para el presente año.

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El Estado secuestrado


ANTONIO NAVALON

El pacto siniestro entre corrupción política y crimen organizado es mortal para cualquier país. México ha tocado fondo. No es habitual que un presidente se reúna, durante cinco horas, con los familiares de los muertos y los desaparecidos de una pequeña población, a tres horas de la capital federal, llamada Iguala.
Tampoco es habitual que todo el Gobierno esté pendiente de encontrar a los 43 estudiantes de la Escuela Normal Ayotzinapa desaparecidos la noche del 26 de septiembre. Este desafío al Estado ha puesto el foco de la atención mundial sobre lo que sucede en el país de las reformas, es decir, en el país de Enrique Peña Nieto.
Como ocurre en Italia, los llamados “poderes fuertes”, aquellos que gobiernan desde lo oscuro, consiguen imponerse en forma de logia masónica y de pacto entre los criminales de la Cosa Nostra y los otros que nos representan en las urnas para terminar con la leyenda de que los malos son más fuertes que cualquier Estado. En Iguala, los malos eran también del Estado.
En México, la corrupción y el tráfico de drogas son endémicos. Además, una determinada clase política mantiene un extraño equilibrio de poder y sus ventajas frente a un pueblo que, pese a todos los defectos y carencias, ha experimentado un progreso importante en el último siglo.
Iguala, ciudad ubicada en el Estado de Guerrero, el mismo del paraíso perdido de Acapulco, pone un punto y aparte en las expectativas generadas por un Gobierno que, a través del Pacto por México, se ha impuesto la tarea de llevar a cabo los mayores cambios estructurales de los últimos 30 años.
Es innegable que la reacción, el lenguaje y el tratamiento mediático de la tragedia son nuevos, pero el problema es que, más allá de las cinco horas, del compromiso creíble contra la impunidad y de los buenos gestos y voluntades, están los hechos y estos dicen que, si bien el expresidente Felipe Calderón no inventó el crimen organizado ni su relación con el poder, sí desencadenó una guerra sangrienta contra el narco cuyas consecuencias determinan la vida política mexicana.En tan sólo un mes, el presidente Peña Nieto pasó del título de estadista del año —un galardón que recibió de manos de Henry Kissinger— y de compartir mesa con los políticos más importantes del mundo, a estar señalado y teniendo que asumir —en persona— el mando de un Estado que, por el caso Iguala, aparece cuestionado y cuarteado.
Peña Nieto convive con miles de desaparecidos, la mayor parte durante el anterior sexenio, pero eso no le quita la responsabilidad heredada de explicar qué pasó con ellos, si están vivos o muertos, y si los mataron, quién lo hizo y, si hay responsabilidades criminales, quién pagará.
El discurso político del Gobierno se había centrado en la evidente fuerza de las reformas y en una nueva estrategia de seguridad que sacaba los crímenes, asesinatos y desapariciones del primer plano de las noticias.
Por eso, resulta curioso que, justo cuando el país va a dar un salto hacia adelante, las fuerzas del México fuerte tengan un plan tan siniestro y macabro.
Al escribir esta columna, nada se sabe aún sobre los cuerpos —con vida o sin vida— de los normalistas. Que un mes después, el Estado mexicano, dedicándose casi por entero a este caso, no dé una respuesta sensata, más allá de atribuir la responsabilidad al antiguo alcalde de Iguala, hoy prófugo junto a su mujer, y al destituido y cada vez más oscuro exgobernador de Guerrero, es insuficiente y preocupante.
Lo único que puede matar a ese buitre negro de la inseguridad que planea sobre el desarrollo mexicano es cambiar las reglas del juego y las relaciones en materia de seguridad jurídica.
En ese sentido, si Iguala sirve para que el Estado mexicano reavive, ya no sólo una cruzada, que la va a necesitar, sino una guerra por destruir las perversas relaciones entre el crimen y la clase política y el reforzamiento de la justicia, entonces Iguala volverá a los tiempos de esplendor de cuando fue la sede de la proclamación de la Constitución mexicana.
Mientras tanto, el Gobierno, empezando por su presidente, intenta entender quién le está desafiando, quién se llevó a los normalistas y, lo que es peor, si será capaz de encontrar por lo menos una explicación —si no los cuerpos—, a cómo es posible gobernar un país donde las fosas comunes no sólo contienen cadáveres de víctimas colaterales caídas en ajustes de cuentas, como decía el calderonismo, sino demandas de justicia: si es posible fiarse o no y saber quién, cómo y dónde te puede defender el Estado en un país milenario llamado México.

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Rajoy promete apoyo político y económico para la paz en Colombia

SILVIA BLANCO-MIGUEL GONZALEZ
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha ofrecido apoyo político y económico al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien ha iniciado en Madrid una gira por Europa que le llevará también a Bruselas, Berlín, París, Lisboa y Londres. Santos busca respaldo internacional para sus negociaciones con la guerrilla de las FARC, que se desarrollan en Cuba desde 2012 y entran en su fase decisiva, con temas tan espinosos sobre la mesa como la compensación a las víctimas, los límites de una eventual amnistía y el desarme de los alrededor de 8.000 guerrilleros.
España se ha ofrecido a albergar una conferencia de donantes para crear un fondo fiduciario que, a través de la UE y con participación de otros países, serviría para financiar la sustitución de la coca por otros cultivos, el desarrollo de las zonas más castigadas por una guerra que se prolonga ya 50 años o el retorno de los desplazados. El senador colombiano Roy Barreras, presidente de la Comisión de Paz, ha estimado en 90 billones de pesos (unos 35.0000 millones de euros)el coste de la reconstrucción en la etapa posconflicto, que Santos quiere iniciar en cuanto se firme la paz, para evitar frustraciones y peligrosos vacíos de poder. El Banco de Crédito para la Reconstrucción y el Desarrollo germano ha anunciado ya la concesión de un crédito a Colombia de 100 millones de dólares ligado al proceso de paz.
En declaraciones a la Cadena SER, el presidente colombiano valoró como “un gesto y un paso muy importante” el reconocimiento público por parte de las FARC del daño causado a la población civil. “España ha tenido y tiene un peso específico especial. Es el país más cercano a América Latina y Colombia y el papel que pueda jugar en la garantía de la implementación de los acuerdos, a través de Naciones Unidas, la UE o directamente, sería muy importante en la medida en que España esté dispuesta y tenga los mecanismos y recursos para hacerlo”, ha subrayado.Además, el Gobierno español ha prometido mantener los programas de cooperación bilateral con Colombia y contribuir con “recursos humanos” a una eventual operación de paz, que podría centrarse en tareas de desminado y desarme. Tras recibirle en Moncloa, Rajoy ha acompañado a Santos a almorzar con el Rey en Zarzuela y a recibir el doctorado honoris causa por la Universidad Camilo José Cela. El domingo, a su llegada a la capital española, se reunió con el jugador colombiano del Real Madrid James Rodríguez.
Amnistía Internacional (AI), sin embargo, ha mostrado su inquietud por el hecho de que el proceso de paz “no contiene ningún compromiso para llevar ante la justicia” a los responsables de violaciones de los derechos humanos. La ONG advierte de que “no habrá paz duradera si la justicia y los derechos humanos no forman parte del proceso”.

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domingo, 2 de noviembre de 2014

EL FEUDALISMO MILITAR

ELIAS PINO ITURRIETA

Los fundadores del Estado nacional encuentran en el militarismo uno de los principales escollos para la creación de una sociabilidad moderna. Hombres de su tiempo, pero también pensadores capaces de aproximarse con clarividencia hacia el porvenir, los estadistas que nos separan de Colombia en 1830 para fabricar una cohabitación distinta de la colonial, pero también de la que se pretendió durante la Independencia, dominada por el autoritarismo, insisten en el establecimiento de un poder civil de orientación laica que debía anular la influencia de las bayonetas. No se acude ahora a sucesos antiguos para ofrecer una lección de historia, sino con el objeto de detenerse en la permanencia de un fenómeno perjudicial para el cual no se encuentra entonces desenlace: continúa como un lastre susceptible de convertirse en rasgo dominante de nuestros días.
Cuando elimina los fueros castrenses y religiosos, la Constitución fundacional da un paso esencial en el tratamiento del asunto. El hecho de liquidar los privilegios ostentados hasta entonces por la gente de uniforme y sotana indica el viraje de naturaleza progresista que se pretende para la gobernabilidad, pero la iniciativa no permanece en el papel de la carta magna. Se inicia entonces una campaña de prensa contra los parásitos de la sociedad, en la que se insiste en una premisa sin cuya consideración naufragarían los anhelos de una república cabal: el que no produce riqueza debe permanecer en los rincones de la vida, alejado de la pretensión de ejercer cargos públicos o de sugerir salidas en torno a los asuntos del bien común. Era indispensable, según los partidarios del flamante régimen, que la Iglesia colocara en el mercado los bienes de manos muertas, y que los oficiales del ejército abandonaran los cuarteles para ponerse a trabajar. Los textos más leídos aseguraban ante los impresionados lectores que los establecimientos militares eran albergues del parasitismo, afirmaciones que condujeron a un alzamiento contra el presidente Vargas recién electo.
El movimiento del Ejército Libertador hizo que Tomás Lander, autor de textos lapidarios contra Bolívar antes de la secesión venezolana, combativo miembro de la Diputación Provincial y fundador del Partido Liberal a la vuelta de cinco años, escribiera un ensayo sobre el “feudalismo militar”. Los oficiales no se levantaban contra las fallas del gobierno, ni contra la incompetencia del primer magistrado, afirmó, “sino porque no hallaban todos los goces que aspiraban temerariamente, porque se creían con los derechos de los conquistadores debido a que habían contribuido a redimir la tierra del dominio extranjero”. “Estamos frente al feudalismo militar que invoca el derecho del más fuerte”, concluyó.
El texto se detuvo en una situación que pretende controlar mediante la influencia de las instituciones, pero fue complementado por la profundidad de las Catilinarias de Francisco Javier Yanes que circularon en breve. Leemos en la Segunda Catilinaria: la irrupción militar encuentra origen “en el infame deseo de vivir de la propiedad ajena y de las rentas públicas, de ese tesoro formado únicamente por la actividad del comerciante, por la industria del artesano y por las fatigas del labrador virtuoso”. Y después, para no dejar cabo suelto, hace una advertencia movida por el pesimismo: “Estamos ante el comienzo de una larga desventura”. El “feudalismo militar” es una negación de la legalidad que obedece a intereses particulares en pugna con el proyecto nacional, de acuerdo con Lander, pero para Yanes es una reacción difícil de superar contra los fundamentos de un proyecto liberal asentado en los pilares de la propiedad, el esfuerzo personal y la productividad.
La historia no se repite, pero los hábitos del pasado tienen vocación de permanencia. Los fenómenos que no se enfrentan en su oportunidad, o que no se pueden enfrentar debido a resistencias epocales, buscan el momento adecuado para la reaparición. Ya lo sugirió el penetrante Yanes. Una reaparición que, pese a los maquillajes de rigor, puede ser brutal y para cuyo análisis es útil mirar hacia lo que no pudimos hacer antes como sociedad. Si utilizamos tal método para el entendimiento del problema, acertaremos en más de 45%.

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EL SILENCIO DE LOS OLIGARCAS

Nunca dan explicaciones. No hace falta. Ellos están por encima de todo. O más bien: ellos están por encima de todos. Los oligarcas no necesitan justificarse con nadie. Para eso existen. No aclarar jamás nada es también uno de sus privilegios. Es un lujo muy conveniente, sobre todo en un país donde la huella digital es un cotidiano certificado de inocencia, donde los ciudadanos comunes estamos cada vez más obligados a justificarlo todo. Ellos lo saben. Lo disfrutan. Ser oligarca es malo, pero es muy sabroso. Tiene muchas ventajas.
Pregúntenselo a Elías Jaua Milano.
Escribo estas líneas el jueves y, todavía, el camarada ministro y vicepresidente no se ha dignado a decir nada sobre lo ocurrido hace varios días en Sao Paulo. Ni la detención de la niñera que cuida a sus hijos, ni el arma hallada en su maleta, ni el viaje de su suegra en un avión de Pdvsa… le parecen suficientemente importantes como para, de manera más o menos responsable, ofrecer algún tipo de declaración. Aunque sea breve. No. No hace falta. Jaua actúa como si no hubiera pasado nada. Jaua ni pío. Jaua piensa que el pueblo no merece ninguna explicación.
Se trata, por cierto, del mismo personaje que, con la insistencia de un insecto anopluro, se la pasa denunciando y exigiendo constantes explicaciones a Henrique Capriles, gobernador que lo derrotó en las últimas elecciones en el estado Miranda. Ese Jaua envalentonado y directo, ese Jaua público y preciso, que no pierde la oportunidad de apelar a la moral y a la transparencia pública, de pronto se evapora, no existe, se transforma en un silencio altivo y distante. No intenta pasar agachado. Es peor. Pretende que el abuso de poder sea un dogma. Decide que él es incuestionable. Que una niñera con una pistola es una estampa natural. Que el uso particular de un avión del Estado es algo normal. Que todo está bien. Que él no tiene por qué rendirle cuentas a nadie.
Tampoco estamos ante una gran novedad. Esta semana, Jaua ha reproducido una conducta que, por desgracia, desde hace mucho practica el oficialismo.  Los venezolanos podríamos hacer una larga lista de los sucesos, problemas o temas que el chavismo ha obviado, ha eludido o simplemente se ha negado a debatir. Lo que calla la oligarquía es, también, otra manera de contar la historia. Su omisión es un relato contundente de todos estos años.
De brote pronto, la memoria podría recuperar muchos casos. Lo que, desde un planteamiento supuestamente revolucionario y supuestamente de izquierda, se han negado a debatir los diputados pro gobierno es vergonzoso. Queriendo ser leales a la lógica del poder, han terminado asumiendo un silencio cómplice con la negligencia y con la corrupción. Ahora, por ejemplo, cuando se llenan la boca autopromocionando la lucha contra el contrabando y el acaparamiento, sería saludable recordar que, hace años, ellos mismos lograron que no se debatiera públicamente el caso de las más de cien toneladas de comida podrida encontradas en el país. Traicionaron al pueblo y le impusieron un silencio nauseabundo.
Lo mismo ha sucedido con otros casos emblemáticos como el del exjuez Aponte Aponte. El oficialismo imposibilitó cualquier tipo de discusión. No hubo dudas. No hubo preguntas. No hubo democracia. La mayoría usó su poder para multiplicar el silencio y tapar los delitos, para estandarizar y distribuir la mudez de los poderosos. 
Uno de los elementos fundacionales del chavismo es la oralidad. Su naturaleza mimética, en la relación directa con el líder, produjo esta suerte de movimiento masivo donde la pasión retórica parece ser un requisito. Chávez convirtió la incontinencia verbal en una virtud. Pero eso no significa que no supiera ejercer el silencio con violencia. Por eso todavía esperamos algunas respuestas: ¿qué pasó con las empresas fantasmas, por ejemplo? ¿Dónde están los más de 20.000 millones de dólares groseramente robados al país? ¿Cuántos ceros caben detrás del silencio de los oligarcas?

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EL UNDECIMO MANDAMIENTO
CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ
Uno de los ataques al liderazgo de la Unidad es ser tontos u oportunistas, "no haber comprendido que hay una dictadura" y que por eso hablan un absurdo lenguaje democrático. Esa proposición no aguanta siquiera una discusión de barbería. En los otrora países comunistas y las demás dictaduras, los que se jugaban el pellejo, salvo minorías generalmente perjudiciales, hablaban únicamente la lengua democrática. La mayoría de los tragasables fueron, como aquí, simpáticos héroes de la tertulia, hoy twitterneitor que ya ni siquiera se molestan en marchar o votar, pero tampoco van a la guerra porque nunca han visto una pistola salvo en cine. Solo la dulce parla de pistoladas. El undécimo mandamiento dice que quienes luchan por la libertad no pueden hablar el idioma de los déspotas. Hay que conocer al adversario para combatirlo, pero en igual o mayor medida, entender qué piensa la gente que se busca convencer. 

El prototipo de la impotencia política es departir con uno mismo y decir cosas incomprensibles que los más no entienden, no le interesan o rechazan. La voz que clama en el desierto es de profetas no de constructores y por eso la representa Juan el Bautista, miembro de la secta fundamentalista de los esenios. Sus discursos eran tremebundos y sobrecogedores, un ermitaño de aspecto desastrado, ojos furiosos y voz trepidante, y su mérito es haber reconocido la Divinidad de Jesús. En cambio Pablo, el gran organizador que sacó la Iglesia de las catacumbas, era "un hombre que respiraba amistad", armonizó a los judíos y entendió que debían ganarse los romanos para la nueva religión. Por eso lo consideraron traidor en varios debates. En el Concilio de Jerusalén la incipiente Iglesia estuvo a punto de dividirse -y desaparecer- por la dramática controversia sobre la circuncisión. 

¡Qué falta hace Pablo!

Para asombro de sus compañeros cercanos, Pablo se cuadró con los que venían del viejo judaísmo que la defendían a ultranza, en contra de los cristianos, y evitó la ruptura con una solución intermedia. Insultar al oponente es un desahogo y tiene valor sicológico, pero es un tropezón político, y la experiencia lo demuestra contraproducente. Un gobierno tan incompetente, malintencionado, incapaz hasta de cambiar un bombillo o matar un zancudo, autocombustible y que la mayoría rechaza, por un lado se desploma pero por otro la prédica de losopositrones lo hacen lucir no tan malo. Hasta hace poco se afirmaba que esas características y las vetas de ilegitimidad lo harían implotar y quienes implotaron fueron los que lo decían. A comienzos de año la precariedad de Maduro no le permitía mover ninguna figura clave de la cúpula gubernamental. 

Luego de derrotar el ejército de luces de bengala en este descalabrado 2014, se puede dar el lujo de sacar de cuajo al hombre clave de la inteligencia, además General de División, y al Zar de Pdvsa. Ganó sus galones de titán que derrotó "el golpe y la insurrección de la derecha", como su aparato comunicacional supo convertir el heroico e inofensivo levantamiento de los muchachos. Con la pena, como dicen los mexicanos, no queda más que aceptar que resultó ampliamente más capaz que algunos de sus adversarios que parieron tal ornitorrinco. Ahora hay líder fuerte aunque su desastre económico se encargue de ablandarlo. Los machos del teclado en su tremenda irrealidad y enajenación la arrean también contra la gente que hace colas para comprar harina de arepa, medicinas, leche o lo que sea y zahieren a quienes siguen con el gobierno por "sinvergüenzas" o "ignorantes", aunque sin duda estos implacables jueces de la moral popular no pasan hambre. 

Sinvergüenzas, ignorantes 

Pero la más ruda ignorancia es la suya. No tienen ni idea de cómo ganar el apoyo de otros y su saber es destruir la posibilidad del triunfo. Lo peor es que hablan de los sectores populares con un tono pedagógico que da mucha risa, como si se sintieran dueños de verdades y la triste realidad es que el antipartidismo de los más ilustrados fue el factor determinante del triunfo de la revolución en 1998. Chávez no es producto del "pueblo" sino de las élites de poder que destruyeron el liderazgo y tuvieron para ello varios importantes jefes de medios de comunicación. Más debe la revolución a los Notables y varios cultos que a cualquier otro factor. Sin la destrucción de los partidos, nada de eso habría pasado. 

Entre los mayores bocasucia contra el colaboracionismo opositor, brillan otrora ilustrados cooperantes de la revolución. Difícil dudar que el radicalismo es la forma expedita de compensar la falta de cerebro. Siempre ha sido así. A finales de la Edad Media, como muchos no entendían que las mujeres del campo sabían las utilidades de la valeriana, el muérdago, el ruibarbo y la menta para atender dolores y enfermedades, las acusaban de diabólicas y las quemaban. A Semmelweis lo expulsaron de la federación médica de Viena y lo condenaron al hambre al negarle el ejercicio, porque aseguraba que las infecciones se debían a bacterias no visibles al ojo. Terminó suicidándose. A los que no entienden de qué va la política, pero creen entenderlo y la toman para desahogar las amarguras del alma, hay que convencerlos en redondo, porque el daño que ocasionan es muy grave para los objetivos estratégicos. 

@CarlosRaulHer

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PODEMOS SUPERA LA PP Y PSOE EN ENCUESTA

EL PAÍS
Podemos ya ha provocado un seísmo sin precedentes en la política española y está en condiciones de hacer saltar por los aires el tablero electoral. La formación que lidera Pablo Iglesias podría incluso ser la lista más votada, con un 27% de los sufragios, según el resultado de la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS. En este sondeo Podemos sacaría 1,5 puntos al PSOE y 7 al PP, que se hundiría hasta caer al 20,7% de resultado estimado sobre voto válido.

Gráfico
Nunca antes una formación recién creada había alcanzado una expectativa de voto tan alta como la que Podemos ha logrado en solo ocho meses de vida. Ya consiguió un resultado espectacular en las elecciones europeas de mayo y ahora consolida su despegue a siete meses de las autonómicas y municipales y a un año de las generales. A las municipales no concurrirá con su marca, sino integrada en otras candidaturas.
El dato explica la conmoción en el Gobierno, que la próxima semana se confirmará con una encuesta del CIS, aunque el trabajo de campo del sondeo oficial se realizó antes de la semana negra de la corrupción que se ha vivido en los últimos días. La serie de los últimos meses, coherente con otros sondeos, permite atisbar un fin de ciclo en la política española, si llegaran a confirmarse las predicciones. A este insólito resultado habría que aplicarle algunas prevenciones que en ningún caso mitigan la importancia del vuelco político que se apunta. La primera es metodológica, porque la irrupción de Podemos cambia el panorama de dos partidos consolidados como PP y PSOE que se disputaban siempre las elecciones y una tercera fuerza a mucha distancia de ambos. Ahora es más difícil ponderar criterios demoscópicos imprescindibles para la “cocina” o aplicación de criterios estadísticos y subjetivos como el del recuerdo de voto que, obviamente, no existe en el caso de Podemos.
Hay que tener en cuenta también que la encuesta muestra un hundimiento del apoyo al PP por el profundo malestar de sus votantes, que se manifiesta en un índice de abstención de sus electores próximo al 20%.
Juega en contra del partido de Mariano Rajoy la acumulación de escándalos y el hecho de que los ciudadanos aseguren que no perciben la mejora económica. El Gobierno apostó casi todo a la carta de la recuperación y la reforma fiscal, pero no parecen ahora factores catalizadores por sí mismos. O no se percibe la mejora o esta no sirve para llevar ciudadanos a las urnas. Que un porcentaje próximo al 8% de votantes del PP pueda plantearse votar a Podemos explica por sí solo el nivel de malestar de sus electores. Y también ayuda a entender la estrategia de transversalidad ideológica hacia la que muta Podemos en los últimos meses. Ya no hablan de izquierda ni derecha para intentar ser una formación de amplio espectro ideológico y con las menos aristas posibles.Mientras que Podemos moviliza a anteriores abstencionistas y nuevos votantes, casi la cuarta parte de los del PP pasan a dar la espalda a las urnas. Ese efecto abstencionista dificulta la estimación porque puede ser coyuntural y podría mitigarse con la proximidad de las elecciones. El propio hecho de que Podemos esté en condiciones de ganar podría servir para movilizar a votantes molestos del PP. Ese empeño movilizador es el que ocupa al PP de aquí a las próximas elecciones y está detrás de la estrategia de los populares contra el nuevo partido. Votantes tradicionales del PP no perdonan en este momento que se olviden puntos esenciales de su programa, aunque en este sector la ventaja para Rajoy es que no compite con otras opciones en su espectro ideológico.
Otro factor a tener en cuenta es el de la conmoción por la crudeza de la realidad. A lo que supuso el escándalo de las tarjetas negras de Caja Madrid se han sumado estos días el avance del caso Gürtel y la Operación Púnica. Ese tipo de acontecimientos de gran impacto emocional actúan a veces como seísmos coyunturales y es preciso esperar a que se asienten en los siguientes meses.
Otro factor claro en la encuesta es que Podemos se alimenta sobre todo de los errores de los otros. Por eso una mayoría no ve realistas las propuestas del partido de Iglesias y no cree que tengan ideas claras, pero inclina la balanza el hecho de que los demás ya hayan demostrado, según los ciudadanos, que no se puede confiar en ellos. Un 42% de los encuestados atribuye su éxito a la decepción y el desencanto de los demás. Sin minimizar el éxito de haber logrado capitalizar ese descontento, el gran reto de Podemos es el de mantener un año esa sensación de desafección y el factor novedad.En todo caso, Podemos recoge ese efecto, mientras que UPyD e Izquierda Unida retroceden como opciones refugio de indignados. El bipartidismo puede ser una reliquia dentro de un año y se aventura un Parlamento fragmentado, pero en favor sobre todo de Podemos y no de las formaciones que lideran Rosa Díez y Cayo Lara.
Tiene que lograr que se prolongue la tensión de los descontentos, que permite obtener el voto de los que inicialmente pueden no ser muy próximos pero los prefieren a las otras opciones por las que se sienten decepcionados. Recogen nuevos votantes y sectores que nunca fueron a las urnas y tienen también la ventaja de la valoración de su líder, Pablo Iglesias. Es el único de los siete dirigentes de partidos políticos por los que se pregunta en la encuesta que tiene nota positiva (es decir, un saldo positivo entre los que le aprueban y los que le desaprueban). El índice de Rajoy, el peor evaluado, es de -63 y, muy cerca de él, Soraya Saénz de Santamaría obtiene -45.
La mejor puntuación, muy por encima de los líderes políticos, la obtienen los Reyes de España. A poco más de cien días de haber asumido la Corona, Felipe VI tiene un saldo de +52 puntos, y doña Letizia, de +44, lo que supone un cambio radical de tendencia frente al deterioro de la imagen de la Casa Real registrada en anteriores encuestas.

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