martes, 2 de diciembre de 2014

ENTRE LA TRANSICIÓN Y LA GOBERNABILIDAD

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ÁNGEL OROPEZA

Ningún observador serio de la realidad nacional pone en duda que el próximo año será de agravamiento de las ya críticas condiciones que caracterizan el día a día de la mayoría de los venezolanos.
El gobierno perdió en 2014 una oportunidad dorada para “medio ordenar” los severos desequilibrios macroeconómicos y atacar algunas de las causas estructurales de nuestros problemas más urgentes, como la inseguridad y la pobreza, a pesar de tratarse del último año no electoral que le quedaba de aquí en adelante, disfrutar de altos precios del petróleo durante gran parte del año y haber contado con una oposición limitada en su acción por sus contradicciones internas. Ahora enfrentan una situación radicalmente distinta: año electoral, crudo en baja y una oposición en vías de reorganización.
Para colmo de males, el gobierno no posee un plan alternativo al de creer que el “legado” que heredaron es correcto. Según su visión, lo que estamos sufriendo no son consecuencias de la inviabilidad estructural del “legado”, sino simples accidentes temporales, producto de la caída del petróleo y de la supuesta inmadurez de los venezolanos para adaptarse al modelo comunistoide que se les quiere imponer. En consecuencia, la crisis debe ser tratada solo con movimientos tácticos, esto es, tratando de apagar los incendios a medida que vayan surgiendo y buscando fundamentalmente la preservación de la clase política gobernante, ya que es solo cuestión de tiempo para que el precio del crudo vuelva a subir, y se pueda volver al camino trazado por el hegemón anterior.
Por supuesto, la reiteración en este error solo conduce a aumentar las probabilidades de que Venezuela entre de lleno en una indeseable situación de ingobernabilidad. Recordemos que la definición más básica de “ingobernabilidad” hace referencia a cuando el gobierno pierde el control de los procesos políticos, económicos y sociales de un país.
En este escenario de peligro de ingobernabilidad creciente, de deslave de la popularidad del gobierno y de movimientos fuertes en la dinámica de lealtades en la base del oficialismo, tendrán lugar unas cruciales elecciones para la Asamblea Nacional. En las actuales circunstancias, y si la oposición hace las cosas bien, la probabilidad de que el oficialismo pueda ganar no solo esa, sino cualquier tipo de contienda electoral, luce muy difícil.
Su única esperanza –de nuevo, dadas las variables actualmente en juego– es esperar que la oposición caiga en el error de ir desunida a las elecciones, o que vuelvan a cobrar fuerza los ingenuos llamados a la abstención “hasta que la dictadura no ofrezca condiciones democráticas”. No hay nada mejor para quien va a perder que esperar que el que pueda ganar no vote.
Por supuesto, también intentará las clásicas jugadas de corrupción electoral, que van desde adelantar la fecha de los comicios para afectar el cronograma de escogencia de candidatos de la oposición, hasta el “inflado” poblacional de circuitos que considera ganadores, pasando por la modificación arbitraria de algunas circunscripciones, todo esto “aderezado” por un aumento de la persecución política contra dirigentes opositores. La intención última es tratar por todos los medios de enredar la elección parlamentaria, ante el convencimiento de que no tiene hoy fuerza para desafiar a una voluntad popular en demanda y necesidad de cambio.
De fracasar en su intento, al oficialismo no le quedará otra opción que enfrentar las derrotas electorales que se le vienen encima, e ir preparando un escenario de transición política, todavía tan incierto como el país que vivimos. Solo errores garrafales de los múltiples sectores que se oponen al gobierno, o el intento desesperado de los privilegiados por mantener el statu quo, aun a costa de la gobernabilidad, pueden atravesarse en este escenario.
Lo cierto es que en 2015 parece abrirse un incierto camino que nos puede conducir a una transición inminente o, en su defecto, a una situación de peligrosa ingobernabilidad.

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El frenazo económico fuerza una era de reformas en Latinoamérica

ALICIA GONZALEZ

Pocas veces el diagnóstico sobre qué necesita una región es tan unánime como lo es ahora respecto a América Latina, "aunque generalizar con una región con tantas diferencias es arriesgado", recuerda Carlos Malamud, investigador de América Latina del Real Instituto Elcano y catedrático de Historia de la UNED. La tesis mayoritariamente respaldada por los expertos es que Latinoamérica necesita adoptar una agenda audaz y creíble de reformas estructurales, focalizada en la mejora de la educación, las infraestructuras y el clima de negocios. Serían las reformas de segunda generación, las reformas 2.0, lejos del sesgo liberalizador de las de los años 90 y adaptadas a unas economías que han abandonado los últimos puestos en desarrollo económico pero que aún están lejos de dar respuesta a las demandas de su creciente clase media.
Eso pese a que Latinoamérica ha superado con nota la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión, cuando las economías de la región se beneficiaron mucho de la fuerte demanda asiática de materias primas y bienes básicos industriales y de la gran entrada de capital extranjero, como consecuencia de las políticas de tipos de interés cero de los principales bancos centrales. "La complacencia de haber respondido bien al shock de 2008 puede ser el mayor riesgo", sostiene Jorge Sicilia, economista jefe del Grupo BBVA.
De hecho, según datos de BBVA Research, la economía latinoamericana crecerá un 0,9% este año y un 1,8% en 2015, debido a la desaceleración de la demanda interna y un entorno exterior menos favorable, en el que destaca el frenazo de la economía china y la menor demanda global de materias primas. "En el promedio de la región es probable que ya se haya dejado atrás lo peor de la desaceleración", dice la entidad en su último informe de coyuntura regional, donde se constata, además, la brecha creciente entre la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile), que registrará un crecimiento del 2,8% y un 3,8% en 2014 y 2015, respectivamente, y Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela y Bolivia), cuyo PIB se contraerá un 0,5% este año y crecerá apenas un 0,4% el que viene. Con todo, la región queda lejos del crecimiento promedio entre 2003 y 2011 —4,5%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI)— y de los ritmos de otras economías de renta similar, como las asiáticas, que registrarán un crecimiento medio este año superior al 7%.
"El frenazo en economías como la de Brasil y el efecto arrastre de la situación en Europa y en China hace que los Gobiernos latinoamericanos tengan que tomar medidas tanto de ajuste como de reformas para poder afrontar de una forma adecuada los próximos tiempos", subraya Javier Santacruz, economista e investigador en la Universidad de Essex, en Reino Unido. Los Gobiernos tendrán que abordar esas reformas en un entorno mucho menos favorable, como apuntan fuentes financieras internacionales, y que pasa por "las consecuencias que tendrá sobre la inversión la normalización de la política monetaria en EE UU, la necesidad de volver a emprender ajustes para reducir los déficits exteriores y un escenario de menores precios de las materias primas".
Es cierto que los economistas del FMI recuerdan la importancia "de que la región tenga políticas fiscales prudentes, baja inflación y tipos de cambio flexibles para mejorar su capacidad de respuesta frente a eventuales shocks", pero más allá de las políticas macroeconómicas, también reconocen que es hora de aplicar reformas destinadas a elevar la baja productividad de la región y subir en la cadena de valor; de corregir la escasez de infraestructuras de transporte y mejorar el clima para hacer negocios. "Es necesario pasar de las reformas que permiten el crecimiento, las dirigidas a la estabilidad macroeconómica, a las reformas que promueven el crecimiento, que exigen inversión en capital físico y humano y una reducción de la economía sumergida", apunta Sicilia. "El problema no es el diagnóstico, es la voluntad y la capacidad para implementar las reformas".
Es ahí donde ya aparecen las primeras grietas. México ha aprobado la mayor batería de reformas estructurales y solo la violencia y la debilidad del Estado frente al crimen pueden poner en riesgo la agenda reformista, un planteamiento que ni está ni se le espera en Argentina, donde el déficit fiscal no deja de crecer y la política monetaria se dedica a financiar el gasto público. "A menudo es el cambio político el impulsor de las nuevas iniciativas de reformas, como sucedió en India, o en México con la elección de Enrique Peña Nieto en 2012", explica Geoff Dennis, estratega de UBS.
No ha sucedido así de forma mayoritaria en la región pero, según Malamud, "ya hay señales de que la desaceleración económica repercute en la política". "Las últimas elecciones no han provocado grandes alternancias de gobierno pero han propiciado resultados muy reñidos que ya no resultan tan cómodos para el oficialismo como antes". Las consecuencias en la agenda política dependen mucho de los países. "Allí donde las instituciones tienen más peso, como en Chile o incluso en Brasil a juzgar por los últimos nombramientos de la presidenta [Dilma] Rousseff, la agenda política está cambiando en función de la coyuntura actual pero en otros no es el caso, como se puede comprobar en Argentina o en Venezuela".
Las primeras consecuencias ya se dejan sentir, en forma de flujos de inversión, con notables excepciones, como México. "Las recesiones nunca ayudan demasiado a la estabilidad política y social", señala el banco suizo de inversión Lombard Odier, en una reciente nota a clientes. "No es sorprendente que los flujos de capital hacia los mercados emergentes ya estén dando la espalda a Sudamérica en favor de Asia, exacerbando con ello el deterioro de la cuenta corriente, la depreciación de las divisas y la ampliación de los diferenciales de la deuda soberana en toda la región latinoamericana", remata.

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La OCDE alerta de la desconfianza en los Gobiernos a causa de la corrupción

CARLOS YÁRNOZ

“La corrupción y la percepción de la corrupción minan la confianza en los Gobiernos, las empresas y los mercados”. Es la conclusión del secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, tras la publicación del primer informe de este organismo para “cuantificar la corrupción transnacional” en los 34 países miembros de la institución. Los sectores donde más fraudes se detectan son la industria de extracción, la construcción y el transporte.
La OCDE ha analizado 427 casos examinados por los jueces. En el 67%, las corrupciones se produjeron en países de medio, alto y muy alto desarrollo, si bien es este tipo de Estados donde existen más medios para descubrirlos. De hecho, es Estados Unidos el país que encabeza la lista, con 128 casos, seguido de Alemania (26), Corea del Sur (11) o Italia, Suiza y Reino Unido, con seis cada uno.
El informe no entra en detalles pormenorizados y se limita a poner de relieve las estadísticas para esa primera “fotografía” de la corrupción transnacional. Así, destaca que, en el 53% de las operaciones fraudulentas, estuvieron implicados directivos y altos cargos de las empresas, en su mayoría de gran tamaño, mientras los corrompidos fueron sobre todo empleados de empresas públicas o funcionarios (un 80%). El 57% de las operaciones fraudulentas afectaron a empresas o instituciones públicas.
A raíz de esas 427 investigaciones abiertas, las multas y sanciones superaron los 16.000 millones de euros en 2004, pero han descendido a 1.045 en 2010 o a 964 en 2013. De las sentencias examinadas, 261 culminaron en multas, 82 en confiscaciones, 80 con penas de prisión a otras tantas personas y 70 con acuerdos entre los afectados. La pena de cárcel más elevada fue de 13 años. La multa más alta impuesta a una empresa fue de 1.447 millones de euros y de 119 la sanción a una persona.Los sobornos superaron como media el 10% del coste de las operaciones, lo que influyó negativamente en los salarios de los empleados de las empresas afectadas, la calidad de los materiales utilizados o el tratamiento a pacientes en fraudes relacionados con el sector sanitario. El mayor soborno, de 1.400 millones de dólares (1.125 millones de euros), se registró en Estados Unidos.
En un tercio de las corrupciones, fueron las propias empresas las que las detectaron en controles internos. En 26 de cada 100 casos, la policía o los jueces y, en el 5%, los medios de comunicación.

“Para ganar la batalla contra la corrupción, tenemos que conocer a nuestro enemigo”, afirma Gurría para apoyar la elaboración de este primer informe. “Estamos mejor equipados que nunca para prevenir, detectar y sancionar estos delitos”, agrega. “Lanzo un desafío a los gobiernos, las empresas y la sociedad”.

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lunes, 1 de diciembre de 2014

Deroguemos la Ley de 
la Oferta y Demanda
Pedro Pablo Fernandez
El mejor ejemplo lo tenemos con el cemento. En Venezuela se llegó a producir tanto que exportábamos. Todo el que quería cemento lo conseguía a buen precio.
Hay dos leyes que este gobierno no puede derogar: La Ley de la Oferta y la Demanda y la Ley de Gravedad. No importa cuántas veces lancemos una pelota al aire, ni importa la fuerza con que lo hagamos, ella siempre va a regresar a la tierra. Con la misma terca persistencia suben los precios cuando la demanda aumenta y bajan cuando lo hace la oferta.
La inflación y el desabastecimiento se generan a partir de un aumento de la demanda producida por un gasto público creciente y una disminución de la oferta producida por una fuerte caída del aparato productivo.
El Gobierno viene aumentando desordenadamente el gasto público gracias al chorro de petrodólares que le entró al país en los últimos años, al fuerte endeudamiento y al financiamiento vía BCV con dinero inorgánico, es decir, dinero que se imprime sin tener respaldo. Este dinero puesto a circular en la economía genera inmediatamente un fuerte aumento en la demanda porque todo el que tiene dinero en el bolsillo lo gasta inmediatamente consciente de que con él no va a poder comprar nada en el futuro.
Al mismo tiempo que aumenta la demanda ha venido disminuyendo la oferta como resultado de la caída en la producción que se ha generado a consecuencia de un modelo económico que ha desestimulado la inversión a través de las estatizaciones y los controles de cambio, precios, ganancias, etc. Todo esto se agrava porque los compromisos de pago de la deuda se han hecho muy fuertes y cada vez alcanzan menos los dólares que tenemos para importar lo que hemos dejado de producir.
No importan los buenos deseos del Gobierno de bajar los precios, si la demanda es mayor que la oferta los precios subirán y el intento por controlarlos lo único que traerá es desabastecimiento. El mejor ejemplo lo tenemos con el cemento. En Venezuela se llegó a producir tanto que exportábamos. Todo el que quería cemento lo conseguía a buen precio. El Gobierno expropió las empresas cementeras, cayó la producción y hoy la única forma de conseguirlo es pagándolo carísimo. Cayó la oferta y subieron los precios. La Ley de la Oferta y la Demanda. 
En 2007 se llegó a la cifra récord de 172.000 vehículos ensamblados y se importaron unos 250.000. Todo el que quería un carro lo conseguía a buen precio en cualquier concesionario. Este año no llegamos a ensamblar 20.000, los concesionarios están vacíos y como consecuencia el que quiere un carro tiene que comprarlo usado al doble de su valor. Otra vez la bendita Ley de la Oferta y la Demanda.
El Gobierno hace un esfuerzo enorme por controlar la inflación en los alimentos y las medicinas. El resultado es que se forman colas enormes en todas las farmacias y supermercados del país con gente comprando cosas que después revende en la calle cinco veces más caro. Leche de fórmula para niños que se vende en la farmacia a Bs 250 lo venden los buhoneros en 900 y 1.000. Eso sucede porque la gente quiere comprar más leche de la que hay disponible.
Con el salario pasa lo mismo. El Gobierno sube el salario mínimo pero eso no aumenta el poder adquisitivo. La única forma de que el salario real de los trabajadores mejore es aumentando la demanda de trabajadores y eso solo se logra reactivando la economía, produciendo más, incentivando que haya inversiones que generen muchos empleos. En la medida en que se van instalando nuevas empresas y los trabajadores van ocupando los puestos de trabajo van quedando menos trabajadores disponibles y las empresas se ven forzadas a ofrecer una mejor remuneración para poder conseguirlos. La bendita Ley de la Oferta y la Demanda.
Enfrentar las distorsiones generadas en la economía y los desequilibrios fiscales y monetarios con el peso de la deuda acumulada va a requerir medidas de ajuste que tienen un costo social importante. El costo va a ser menor mientras más rápido logremos reactivar el aparato productivo y eso solo lo vamos a lograr si se corrige el modelo económico. Cada día que se posterga la tarea se hace más difícil.
Ojalá que después de este artículo no salga alguien a decir: “Si la culpa de la inflación es la Ley de la Oferta y la Demanda, deroguémosla”.

@pedropabloFR

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La amenaza del crudo



Editorial El País

El precio del petróleo ha irrumpido con una violencia inusitada en el complejo entramado económico internacional y en las tensas líneas geoestratégicas de Oriente Próximo y Ucrania. El barril de brent se ha desplomado casi un 30% desde junio debido al efecto combinado de una caída de la demanda en los países industrializados (clima benigno, estancamiento económico, freno en el crecimiento de China) y un exceso de oferta, propiciado por la escalada de la producción en Estados Unidos gracias al fracking u otras extracciones en aguas profundas. Pero el movimiento que ha sacudido a los mercados es la decisión de la OPEP, impulsada por Arabia Saudí y Kuwait, de aceptar una táctica de petróleo barato manteniendo la producción.
Pero, además, el petróleo barato inflige una herida profunda en las rentas petroleras de países como Irán, Venezuela o Rusia, complicándoles su sostenibilidad financiera. Arabia Saudí y Kuwait pueden asfixiar a los productores no amigos, pero también existe un riesgo de que se fracture el cartel debido a estas tensiones.La explicación es política. Si el barril se mantiene por debajo de los 80 dólares, la inversión en fracking y otras producciones competidoras del petróleo convencional es menos rentable. Se produciría a medio plazo un reajuste del mercado por la vía de corregir el exceso de oferta. Por otra parte, es probable que saudíes y kuwaitíes calculen que la demanda se recuperará en 2015 y no tenga sentido cortar la producción. El caso es que esta decisión estratégica debe manejarse con mucho tacto y en periodos estrictamente controlados. En primer lugar, porque una expectativa de exceso de oferta induce a ventas precipitadas de petróleo y se inicia una espiral de depresión que puede ser difícil de corregir en un entorno de exceso potencial de producción.
Los efectos sobre la economía global son complejos y no pueden ser despachados solo con parabienes porque baje el precio de las gasolinas y haya una transferencia de rentas de los países productores a los consumidores. Porque, además de que los precios de los carburantes no siempre caen a la misma velocidad que el crudo, un abaratamiento persistente de las gasolinas y otros combustibles intensifica el riesgo de deflación: para la zona euro, esa amenaza es más grave que las ventajas que se puedan obtener de un crudo barato. El cartel (Arabia Saudí y Kuwait) debe modular con precisión hasta dónde está dispuesto a mantener una estrategia de precios bajos.

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El precio del petróleo cae a su nivel más bajo desde octubre de 2009

El Pais
La OPEP decidió el pasado jueves no recortar su producción diaria de petróleo, que asciende a 30 millones de barriles. Según muchos analistas, el objetivo del cartel es mantener la abundante oferta global para que el precio del crudo caiga hasta parar las inversiones en la producción no convencional de EE UU, que se ha convertido en su principal competidor internacional. Y, en efecto, el mercado está reaccionando en este sentido: el precio del crudo Brent, referencia para Europa, se ha reducido hasta los 67,92 dólares, el valor más bajo en más de cinco años. De momento, sin embargo, los más afectados por esta caída son los propios miembros de la organización y Rusia, cuya moneda, el rublo, sigue depreciándose.
A la bajada del Brent, que este lunes ha caído a su mínimo desde octubre de 2009, se ha añadido la del barril Texas, de referencia en Estados Unidos, cuyo coste se ha reducido hasta los 64,10 dólares. Su valor, así como el del Brent, disminuyó un 18% en noviembre.
Las demás materias primas han sufrido las consecuencias de esta caída. El oro cotiza este lunes a 1.163 dólares por onza, cuatro menos que el pasado viernes, aunque haya alcanzado un mínimo de 1.142 dólares; el valor de la plata ha disminuido desde los 15,30 hasta los 14,86 dólares por onza; el cobre, por su parte,  vale 282 dolares, el precio más bajo desde 2010.
La caída del petróleo ha repercutido en las divisas de los países exportadores. El rublo ha perdido un 2.5% de su valor respecto al dólar, y ha tocado los 51,66 dólares, un nuevo mínimo histórico. También la divisa nigeriana, el naira, y los bonos venezolanos, siguen a la baja tras las perdidas acumuladas la semana pasada. Irak, el segundo productor de la OPEP, ha corregido a la baja sus previsiones por lo que respecta el déficit público de 2015.
"Es muy probable que esta presión en los precios siga hasta que no haya algún cierre [de proyectos en EE UU]", ha declarado a Bloomberg Michael McCarthy, analista de la consultora CMC, con sede en Sydney, aunque el ministro de Petróleo iraní, Bijan Namdar Zanganeh, subrayó el viernes pasado que los precios actuales no garantizan que se produzca un declive significativo de la producción estadounidense. Según las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, las extracciones en el yacimiento de Bakken, en Dakota del Norte serán rentables hasta que el precio del crudo siga por encima de los 42 dólares.
China, mientras tanto, está aprovechando los precios bajos para incrementar sus reservas de crudo. Según la consultora inglesaEnergy Aspect, en 2015 sus importaciones podrían aumentar en 700.000 barriles al día.  

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Un partido de profesores


Felix de Azúa

Me ha llamado mucho la atención el eco que ha tenido la beca del profesor Errejón. En efecto, un amigo y conmilitón suyo le consiguió una beca sustanciosa (las hay regulares y las hay king size,esta es de las buenas) tras convocar la ayuda de manera que sólo Errejón podía presentarse y presentóse y ganóla. Entre las bases y condiciones para acceder a la beca sólo faltaba añadir “que gaste gafas de pasta y cuyo apellido empiece con E”.
Dicho sin farisaísmos, la Universidad está tan corrompida como las finanzas, los partidos o los sindicatos: es una de las instituciones más corruptas del conjunto institucional español. Por esta razón la enseñanza española es la que recoge la más baja calificación en todo el conjunto europeo, un suspenso que se sucede año tras año con gran regocijo de los partidos políticos.Pero ¿cuál ha sido el escándalo? Aquellos que conozcan la Universidad española desde dentro (yo he dado clases allí 30 años) saben que este procedimiento no es una excepción, sino la regla, la base misma de su funcionamiento. ¿Cómo creen que se elige a los titulares, al jefe de departamento, a los becarios, al decano, al rector? ¿No han oído hablar de la endogamia universitaria, de las mafias departamentales, de las cátedras hereditarias? En algunas ocasiones estas corruptelas se usan para mantener la coherencia ideológica o teórica de un departamento, lo que es hasta cierto punto comprensible, pero la mayor parte de las veces es simplemente el modo de mantener una clientela vitalicia.
De hecho, puede decirse que no hay auténtica competencia en la adjudicación de las plazas, en los tribunales de oposición, en los de tesis doctorales, y lo que es más grave aún, la nuestra es una Universidad mineralizada, fosilizada, sin traslados, sin musculatura. Los profesores están atados a su plaza geográfica de por vida. Si a pesar de todo muchos de ellos realizan una labor admirable es gracias a una vocación férrea.
Ahora bien, ¿han oído a Iglesias, a Errejón, o a los dirigentes de Podemos en la sombra presentar un programa de limpieza del mundo universitario español? No lo verán. Están allí acomodados como Blesa y sus chicos en Caja Madrid. La Universidad es su finca y nadie se atreverá nunca a limpiar esos establos. Los jefes de Podemos pueden lanzar a la calle 100.000 individuos en media hora y colapsar una ciudad. ¿Van a decir algo sobre los funestos sindicatos estudiantiles? ¡Cómo van a hacerlo si ellos los controlan! También son ellos quienes deciden quién entra y quién no en su residencia. Cuando revientan actos no lo hacen por ideología (de la que carecen, aparte de un sumario castrismo-leninismo), sino para mostrar quién es el amo de ese mayorazgo. En los reportajes de aquella violenta irrupción en la conferencia de Rosa Díez se puede ver a los jefes y matones del actual Podemos intercambiando órdenes como si fueran los falangistas de la Complutense de los años treinta.
Lo que me llama la atención es que esta gente aún no haya dicho nada sobre la futura enseñanza en España
Es un comportamiento análogo al de Mas y los separatistas, los cuales no se enfrentan al Estado para conseguir la independencia de Cataluña, que saben les arruinaría, sino para dejar claro quién manda en la finca. De modo que no se trata de ganar, sino de humillar al Estado. ¿Tribunales Supremos a mí? ¡Anda ya, españolito alpargatero! ¡Aquí mando yo, o sea, el Pueblo Catalán Carolingio! El comportamiento de los caudillos totalitarios es siempre el mismo, no queda nada por inventar.
A mí no me escandaliza que Errejón se haya mercado un beneficio estupendo, sobre todo él, que no lo necesita porque es de familia acomodada. Lo que me llama la atención es que esta gente que conoce sobradamente la corrupción universitaria de la que se alimenta aún no haya dicho nada relevante sobre la futura enseñanza en España cuando ellos manden, como no sean cuatro vaguedades idealistas del tipo “la Universidad ha de estar al servicio de los pobres”, ya conocen la música. Pero, ¿van a mantener el sistema tal y como está, con sus tribunales amañados y sus convocatorias a medida? ¿Qué haréis con las castas universitarias, camaradas? ¿Y con el feudalismo de las universidades primitivas, donde para ganar una cátedra de Física Cuántica lo importante es haber nacido en Vic? ¿Mantendréis el sistema de rectores como títeres decorativos? ¿Y los planes de estudio deformados departamento a departamento según el interés de la plantilla?
Podemos es un partido de profesores universitarios, o lo que es igual, una quimera. Un profesor universitario es un funcionario aún más irresponsable si cabe. La libertad de cátedra le permite explicar al alumnado la vida de Lola Flores o las teorías de Kripke con igual protección estatal y sueldo. Puede fantasear hasta el delirio, por ejemplo reconstruyendo la Unión Soviética en clase, sin que nadie pueda decirle que eso no entra en el programa de Filosofía de la Ciencia. No obedece al menor control, excepto el de sus jefes de departamento (y tampoco mucho), lo que provoca unas relaciones serviles hasta la caricatura que en los estratos inferiores es de pura esclavitud. Un partido de profesores universitarios reproduce el mundo virtual de las aulas, con todos sus delirios y su onirismo, a escala estatal.
Si ya la Universidad española (sector Humanidades) es como un cetáceo muerto, imagínense un país construido con los mismos mimbres. Un cementerio de elefantes. Y ratones.
Félix de Azúa es escritor.

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