lunes, 2 de septiembre de 2019

ALAS DE LA MARIPOSA
 
Antonio Herrera Vaillant
 
Ningún gobierno se proclama derrotado hasta el mero momento de dejar de serlo. No se conoce dictador alguno en la historia que admita estar perdido hasta el mismo instante de abordar la escalerilla del avión que le lleve a un exilio, renunciar o suicidarse. 
Las balandronadas y amenazas de una dictadura en crisis pueden impresionar a los más cándidos, pero no son más que un desesperado intento de preservar los últimos reductos de fanatismo que rodea a tales satrapías.  Sin semejantes despliegues no encontrarían siquiera quien les sirviese un cafecito en su palacio o bunker. 
Es profundo error de algunos analistas considerar que un régimen se ve fortalecido cuando comete atrocidades impunemente. La historia tiende a mostrar todo lo contrario: Es precisamente en los estertores de una dictadura cuando se exacerba el número de crímenes y barbaridades. 
El fin del destructivo sistema entronizado en Venezuela ya fue decretado por la comunidad internacional democrática con la decisión colectiva de más de 50 naciones – ninguna de ellas regida por títeres – de reconocer la legítima autoridad del poder legislativo de esta nación frente a un pequeño grupo delictivo que por fuerza bruta intenta mantener su control sobre los destinos de toda la sociedad. 
Tales decisiones – como el reconocimiento a Juan Guaidó - no las toman tantos países a la ligera – sencillamente porque no tienen vuelta atrás sin un alto costo político para los mismos que se lo han otorgado. 
Las cartas están echadas, pero el remate dependerá siempre de cuál de las partes en conflicto cometa más o menos errores e imprudencias.  
El fracaso de un delirante proyecto personal ahora descabezado siempre ha sido previsible, y han sido apenas los errores de algunos adversarios – entre ellos algunos diletantes con abundancia de soberbia y severa escasez de criterio político – lo que ha prolongado su grotesca y patética existencia. 
La locura entronizada en Venezuela hace 20 años hace rato que carece de liderazgo o respaldo popular masivo. Se ha mantenido a punta de plomo y plata, y ahora los cobres desaparecen vertiginosamente.  Les queda apenas la fuerza de algunas armas y un horizonte sin opciones apetecibles. 
El recurso al terror parte de profundas inseguridades, y es importante indicio de un mando severamente desquiciado. Y no hay nada más demencial para un régimen militar que torturar oficiales activos. 
Vendrán más horrores, que al final serán errores, hasta que con el batir de las alas de una silenciosa mariposa algún evento inusitado rebase la copa y desencadene el remate final. 

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EL PRÓSPERO MEGA CARTEL DE SAO PAULO
BERNARD HORANDE
Dicen que la reunión en Caracas fue un fracaso. Sí, cierto, en asistencia. Pero no en ideas. Perversas todas.

El Foro de Sao Paulo en su reunión de Julio pasado decidió el camino a seguir. El FSP está feliz.

Ve a López Obrador investido como Presidente de Mexico. Ve a Cristina muy cerca de alcanzar el poder en Argentina… por obra y (des)gracia de Macri y de la miopía política de los argentinos.

Ve que hay posibilidades de liberar a Lula en Brasil. Desaparecido Chávez, es importante contar con un líder carismático para el movimiento en Latinoamérica.

Ve que Duque anda cojeando y que Petro podría perfectamente llegar al poder en Colombia a corto plazo. Ve que Evo ganará su enésima presidencia y seguirá su reinado boliviano.

Ve que Maduro resiste más de lo que muchos creían, a pesar de todos los misiles sancionatorios y las amenazas (todavía no suficientemente creíbles) del gigante del norte.

Ve que Cuba, con menos Castros, sigue su curso sin grandes cambios. Hasta dentro de USA se observan signos preocupantes de cómo, crecientemente en ciertos sectores, toma cuerpo la idea socialista.

Y ahora lo de Iván Márquez y el regreso a las montañas.

Qué felicidad.

Todo está planeado. Nada es casual. Lo acordado en Caracas es desestabilizar gobiernos. Crear turbulencias. Causar problemas. Prender la calle. Movilizar. En todos los países de la región.

Ya no se cuenta con el petróleo venezolano. Se sustituye por narcotráfico. Por explotación minera sin contemplaciones. Por terrorismo, vacunas y protección. Por trata de blancas. Por neo-esclavismo. Muchos recursos. Ninguno legal. Es el mega cartel.

Qué prosperidad.

En eso se ha convertido una parte importante de la izquierda latinoamericana. En un cartel criminal, mafioso, delincuencial, inescrupuloso. Con la bendición de Moscú.

Maduro dijo al clausurar la reunión del Foro de Sao Paulo que los dirigentes prófugos de la antigua guerrilla de las FARC eran bienvenidos en Venezuela cuando lo consideraran.

Eso está pasando. Y su tarea es proteger al mega cartel.
Más vale que Trump, Brasil, Colombia y el Grupo de Lima se pongan de verdad las pilas.


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domingo, 1 de septiembre de 2019

El cartel de “Márquez”

FELIPE ZULETA LLERAS
EL ESPECTADOR, BOGOTÁ
No me sorprendió para nada ver a Iván Márquez, al Paisa, Santrich, Romaña, el Zarco, John 40 y los demás declarándoles la guerra a los colombianos y anunciando que regresan a las armas. Desde que Santrich fue agarrado negociando el envío de diez toneladas de cocaína a los Estados Unidos, en compañía del sobrino de Márquez, sabíamos que estos criminales se volverían al monte a manejar desde allí sus negocios de narcotráfico.
Ese cuentico de que el Estado incumplió lo pactado no es otra cosa que una excusa para seguir en el negocio al que se venían dedicando hace años. Por eso le asiste la razón al presidente Duque cuando dice que estos delincuentes no son una nueva guerrilla, sino un grupo de narcotraficantes. Como tal deben ser perseguidos por las FF. MM. colombianas, si ello es posible porque las autoridades no tienen la menor duda de que están amparados por el dictador Maduro y su régimen corrupto.
Iván Márquez y sus secuaces le notifican al país que no piensan hacer secuestros, pero que van a buscar “colaboraciones” de los empresarios y agricultores. Eso en plata blanca quiere decir que se dedicarán a extorsionar, hacer terrorismo selectivo y proteger a toda costa su negocio de drogas. Son, en los términos de la ley, un GAO (grupo armado organizado residual).
De todo esto deben sacarse varias lecciones, para evitar que en el futuro los miembros de las Farc que sigan delinquiendo se puedan volar, como lo hizo Jesús Santrich, con decisiones y garantías judiciales que no siempre se les otorgan a los demás colombianos.
En el ojo del huracán queda la JEP, pues a pesar de que su presidenta, doctora Patricia Linares, sostiene que actuaron con estricto apego a la Constitución y a la ley, queda claro que esa jurisdicción no quedó bien montada. No estoy diciendo que se debe acabar, como pretenden algunos uribistas, pero sí se deberían revisar los procedimientos que la rigen. Hoy Iván Márquez y demás no han sido expulsados de la JEP aun cuando hay medidas cautelares que les permiten a las autoridades perseguirlos. A pesar de que salen armados hasta los dientes amenazando al país toca seguir los procedimientos. Así es la ley y los magistrados de la JEP no pueden hacer nada distinto.
Por eso sostengo que el caso de Jesús Santrich debe servirle al país para tomar medidas que eviten fugas futuras. La JEP se demoró meses para resolver un recurso interpuesto por la Procuraduría. Sin duda alguna se deberían revisar todos los procedimientos. De todos los errores y, tratándose de una jurisdicción nueva y de hechos derivados de un proceso de paz que nunca se había hecho, es claro que todos debemos aprender.
Por lo pronto, sabiendo que están siendo protegidos por Nicolás Maduro, el Gobierno colombiano debería pedirle a los Estados Unidos que le dé un ultimátum al dictador, pues se pone en peligro la seguridad nacional de nuestro país. Mientras estén en Venezuela, las autoridades no podrán combatirlos como corresponde.


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POLÌTICA SIN PARTIDOS


TRINO MARQUEZ

Fernando Mires es uno de los intelectuales más respetados que han acompañado a la oposición democrática venezolana durante las dos décadas de lucha contra la hegemonía de Hugo Chávez y su fiduciario, Nicolás Maduro. Siempre polémico y agudo, plantea observaciones críticas cuando lo considera conveniente. Complacer o acomodarse en una zona de confort no es su estilo. Polis, su revista digital, aunque aborda diversos temas y presenta procesos políticos en diferentes regiones del planeta, constituye una referencia obligada para entender lo que sucede en Venezuela.

         En su trabajo ¿Me permiten un par de objeciones?, Fernando comenta sendos  artículos escritos por Simón García, Barbados con corazón, y por este servidor, Entre el centro político y la firmeza. Si bien coincide en lo fundamental con lo  planteado por Simón y por mí, señala en tono crítico una debilidad que le encuentra a mi artículo. Dice Fernando, “¿Qué hacer si ese líder (se refiere a Guaidó) deja en algún momento de representar los intereses e ideas de la mayoría de sus seguidores? Márquez no da respuesta a esa pregunta: afirma simplemente que hay que apoyar al líder sin cuestionar su política”.

         Aunque no creo que Guaidó haya dejado  de “representar los intereses e ideas de la mayoría de sus seguidores”, pues de haber ocurrido tal cosa, se habría desplomado en las encuestas y sus giras por el país serían un fracaso, le concedo la razón a Fernando: no cuestiono  la política adoptada por Guaidó. Sus observaciones me sirven para tratar, dentro de los límites de estos pocos párrafos, el tema que coloca en la agenda.

         Creo que el punto más vulnerable de los dirigentes democráticos en la actualidad, se halla en la inexistencia o fragilidad extrema de los partidos políticos en los que militan. La destrucción de esas organizaciones se convirtió en una meta deliberada del régimen a partir de 1999. Lo primero que hizo Chávez fue cortarles las fuentes de financiamiento público. Ya las campañas electorales no serían costeadas con fondos del Estado, como había sido la tradición durante décadas. Con esta medida las condujo al despeñadero, en la forma de embudo: la oposición no recibiría fondos provenientes del Tesoro, pero el Psuv tendría recursos ilimitados; podría disponer del presupuesto nacional para sufragar todas sus actividades. Asimetría total.

         De allí, Chávez pasó a la demolición de lo que quedaba de AD y Copei. La tarea fue sencilla. Ya Rafael Caldera  y Luis Alfaro Ucero se habían encargado de minar los cimientos de esas dos organizaciones. Luego se pasó a la persecución, encarcelamiento,  inhabilitación, asesinato y expulsión al exilio de los líderes de los principales partidos emergentes. El ensañamiento fue contra Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo. Toda organización que representara un peligro era acorralada. En la actualidad los partidos políticos son ficciones. De la actividad proselitista  tan intensa que hubo en el pasado, apenas quedan vestigios.

         El dato resulta crucial para entender lo que sucede  en la actualidad. La política  a partir de la muerte de Juan Vicente Gómez, especialmente luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, estuvo asociada a organizaciones con un fuerte sello leninista, aunque su orientación doctrinaria fuese socialdemócrata o socialcristiana. Los partidos tenían una dirección nacional, direcciones regionales y locales, comités de base. En toda la estructura organizativa se debatían los lineamientos principales considerados en la dirección nacional. Cuando era necesario, se convocaban asambleas nacionales o consejos consultivos. La política económica, los planes de gobierno, las políticas sectoriales, eran debatidos por esas agrupaciones. En sus mejores tiempos, los partidos fueron organismos vivos muy dinámicos.

La enorme complejidad de la sociedad estuvo vinculada, en gran medida, con el ritmo frenético impuesto por los partidos políticos en numerosos planos. Hasta líderes tan recios como Rómulo Betancourt tuvieron que acatar decisiones acordadas por sus partidos, aunque ellos no las compartieran. Al mismísimo Rafael Caldera, Copei le impuso la candidatura de Eduardo Fernández para las elecciones de 1988. El programa de modernización de Carlos Andrés Pérez terminó encallando, y el carismático Presidente al final salió del poder en 1993, porque no logró convencer a su partido, AD, de las bondades de su propuesta.

Ahora, esos partidos son un recuerdo del pasado. La antipolítica y el antipartidismo, junto a los errores cometidos, los pulverizaron. A Guaidó y a los otros dirigentes democráticos  les toca actuar  en medio de esta debilidad tan notoria. La Política  la diseñan y ejecutan esos dirigentes fuera de cuerpos estructurados. Les da un gran peso a la intuición, a lo que indican las encuestas, a lo que señalan las tendencias en tuiter y en el resto de las redes. La debilidad organizativa les impone severas restricciones.

No pretendo excusar a Guaidó de los errores que comete o pueda cometer. Solo aspiro comprender el contexto en el que se mueve un líder surgido  de forma sorpresiva, que trata de eludir los obstáculos colocados por el régimen y por núcleos recalcitrantes de un sector al que cuesta considerar opositor. La Política tendrá que diseñarla y ejecutarla sin partidos sólidos. Ese es su gran reto.

@trinomarquezc

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LA CLASE OBRERA VA AL PARAISO

ENRIQUE VILORIA VERA



¡Proletarios de todos los países, uníos!

                                         Karl Marx


Con la contemporaneidad y originalidad – siempre aggiornados -, que caracteriza a nuestros socialistas del siglo XXI, el Presidente Obrero ahora Galáctico como su ya olvidado Comandante - lanza al mundo capitalista un desafío planetario -, convocando a todos los obreros del mundo a que se unan – bajo su indiscutible y bien ganado liderazgo -, a fin de derrotar, de una vez por todas y para siempre, ese abominable capitalismo genocida y pauperizador. Con el defenestrado Trotsky, el nuevo líder galáctico  de la clase obrera sostiene valiente y gallardo, que el verdadero auge de la economía socialista en Rusia no será posible más que después de la victoria del proletariado en los países más importantes de Europa, lo cual es geográficamente extensible a USA, los países emergentes, los BRIC, y a todo quisque con rango de nuevo continente o Estado soberano.

Es que nuestro presidente obrero es un revolucionario y denostado ejemplo de incomparable eficiencia, seguridad y productividad; en el inconmensurable registro de oficios de collar azul desempeñados en su larga vida laboral, exhibe los siguientes méritos: nunca fue machucado por un martillo en los edificios construidos para los burgueses, jamás fue hospitalizado por una colisión, siendo chofer de bus, resistió muy bien los calorones de las acerías siderúrgicas, fue un impoluto trabajador petrolero, su uniforme jamás conoció una grasosa y negra mancha. Igualmente, ordeño vacas sin confundirlas con toros, buceó en las movidas aguas del Caribe, sin haberse mojado; los bollos y biscochos, fruto de su intensa actividad panadera, se exhiben en museos del pan a nivel mundial. Hay mucho más que añadir, pero los perversos punto - fijistas nunca le dieron la muy merecida ORDEN EN GRADO SUMO AL EJEMPLAR Y HONRADO TRABAJO DESEMPEÑADO. Revolucionariamente le da lo mismo.

El Presidente Obrero, ahora de cuello rojo – nunca blanco, va de retro -, es mundialmente reconocido por haber declarado a Venezuela Tierra libre de desempleo, exterminó ese capitalista mal de raíz… aplicando el eficaz precepto aprendido en su Santander del norte: muerto el perro…muerta la sarna… si no hay empresas…no hay empleo…ergo, no hay desempleo. La Venezuela socialista del siglo XXI, tiene el reconocido laurel de ser el primer país exportador de desempleo a nivel mundial, así como el de la reconversión de empleos: ingenieros ahora taxistas, arquitectos mesoneros, abogados cuida carros, universitarias … bienvenida carne nueva y fresca para los clientes de los hoteles de comida rápida, burdeles y casas de alterne.

No dudamos que nuestro nuevo héroe galáctico logrará su objetivo de unir a todos los obreros del mundo… tal como lo viene haciendo hasta ahora acá y acullá´.

¡TODOS CONTRA ÉL!



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EL PETRÓLEO NUESTRO DE CADA DÍA

RAMON PEÑA
En 2011, jacarandoso, como si fuese un logro suyo, Chávez anunciaba que dejábamos en el terreno (en términos beisboleros) a Arabia Saudita, porque las reservas probadas de la Faja Petrolífera del Orinoco, de 300 millardos de barriles, nos situaban como el país número uno del mundo en reservas petroleras. Aquel año, el precio de la cesta venezolana rondaba 105 dólares por barril. Producíamos 2.8 millones de barriles diarios.
Con ese precio era factible emprender nuevos proyectos para la extracción, transporte y mejoramiento de los crudos bituminosos de la Faja, cuya inversión mas que duplica la requerida para el desarrollo de crudos convencionales.
El precio actual de nuestra cesta petrolera es de 54 dólares por barril. Salvo acontecimientos sobrevenidos, no hay expectativa de precios al alza. Según estimaciones de British Petroleum, en los últimos 30 años las reservas de petróleo del mundo se han duplicado en contraste con el crecimiento de la demanda. Por cada barril consumido, más de dos han sido descubiertos…
Con estos criterios, considerando que bajo esta perspectiva de precios puede no ser rentable la inversión en la Faja, la consultora noruega, Rystad Energy, ha desplazado a Venezuela del número uno al nueve en el ranking de países con mayores reservas recuperables de petróleo, ciñéndola a los 68 millardos de barriles que son nuestras reservas de crudos convencionales. Estamos debajo de países como China, Brasil, Canadá y por supuesto, de EE.UU., que con 280 millardos de barriles es hoy el número uno del mundo.
Estas estadísticas tienen un valor ilustrativo para nuestro futuro. Consideremos, además, la pérdida de capacidad productiva de nuestros crudos livianos y medianos por causas harto conocidas. Mañana, para la reconstrucción del país, el petróleo continuará siendo un sustento fundamental, pero nada comparable con su poder dinamizador durante el Siglo XX. Ya no es postergable la diversificación de la economía.


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ESTANCADOS

JEAN MANINAT

Hay un ambiente de estancamiento, como si pedaleáramos una bicicleta estática, quemando calorías, sudando tóxicos, pero sin avanzar un ápice, si acaso permanecemos titilantes como las imágenes que repiten interminablemente los gestos de los moradores de una isla ficticia en La invención de Morel (1940) de Adolfo Bioy Casares. Digamos, hay cierto movimiento, la gente corre de lado y lado, las manifestaciones se suceden las unas a la otras, las consignas se aceran, y las amenazas crecen. Pero todo comienza a tener la apariencia de un ritual ajado al que se asiste sin mucha fe ni convicción. ¡Hay que moverse, no nos podemos quedar inermes! Se alienta desde los aparcaderos de la voluntad democrática. Pero…
De tanto repetir que todas las opciones estaban sobre la mesa, por ir cortejando con fervor la que parecía más expedita -¡hasta cuándo Señor!- ya no hay conejos que maravillen a los incautos de tanto sacarlos a destiempo de la chistera. Mientras el país avanza aceleradamente hacia su desplome absoluto por la feroz incapacidad del Gobierno para hacer lo que todo el mundo le recomienda (especialmente sus valedores más importantes): ordenar la economía dejando de lado tanta pamplina doctrinaria, una parte determinante de la oposición democrática no acierta a plantearle al país una estrategia conjunta para enfrentar lo que la nomenclatura gobernante ha anunciado que viene. Luego no digan que no les dijeron.
No a las elecciones, no a la negociación, no al diálogo no, no, no parece ser el nuevo mantra sustitutivo del anterior. ¿Cómo se hace política así? Sobre todo, si ya es evidente que los delirios belicistas externos son pólvora mojada, y que el estamento militar interno no está para putchismos. Pues estamos a la buena de Dios, o a la espera de que las sanciones económicas y de otro tipo nos hagan el mandado, sobreviviendo entre CLAP y envíos puerta a puerta.
El ritornello ya fastidia en demasía, también el reclamo a la dirigencia democrática se ha convertido en otra liturgia, más o menos ajada, pero igualmente ineficaz en hacer llegar el mensaje a donde tiene que llegar. ¿Será posible una revelación, que nos tumbe a todos del caballo, y al levantarnos, sacudiéndonos el polvo, dejemos de dar vueltas y vueltas sobre el mismo lugar?
Otros, en circunstancias incluso peores lo han logrado con suficiente sentido político y capacidad para entenderse. ¿Por qué Venezuela no ha de poder salir del actual estancamiento? ¿Qué lo impide? ¿Hasta cuándo los mismos errores? ¿No basta ya? Son preguntas que rondan las calles del país y las oficinas de la comunidad internacional.

maninatj@gmail.com


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