domingo, 4 de abril de 2021

La historia oficial 


SEBASTIAN DE LA NUEZ


LA GRAN ALDEA


Nicolás Maduro es el Jorge Rafael Videla de la Venezuela actual. La historia oficial transcurre por un camino y la realidad de la diáspora, de los muertos por la Covid-19 y la tragedia de la Emergencia Humanitaria Compleja, va por otro ignorado o censurado; no cuenta, no tiene nombre, no existe. Es triste, pero esa “historia oficial” hay que desenmascararla todos los días. Hasta que caigan sus escritores.

Las noticias sobre la pandemia provenientes de Venezuela son cada día más alarmantes. Pero siempre rodeadas de suspicacia sobre lo que declaran los voceros gubernamentales. Nadie les cree. Dicen los portales de información que se han contabilizado en Caracas 33 mil casos hasta el domingo 28 de marzo. Aparentemente, desde el inicio de la pandemia. En realidad parece una cifra irrisoria, mínima. Se habla, igualmente, de 133 fallecidos debido a esta causa, en Caracas. Igual, parece una cifra inventada, descaminadora, cercenada. Uno habla por teléfono con cualquier caraqueño y este conoce a alguien que ha muerto en días recientes por esa causa, o que tiene un familiar o un amigo que, a su vez, le ha contado de un familiar o un amigo que ha muerto por esa causa.

Las cifras oficiales siempre provocan un gesto de duda. Pero esto, tal vez, le dé igual al gobierno de Nicolás Maduro. Para el régimen venezolano actual, la realidad va por un camino y su versión de los acontecimientos por otro bien distinto. Pero les vale a sus fines este último. La realidad palpable, por muy palpable que sea, se omite, se ignora, se censura o se aplasta mientras que la vereda por la cual camina el Gobierno, esta versión ficcionada apta para todos los públicos, se impone aunque sea un espejismo, una distopía amañada, un conjunto hilvanado de fake news. Una trampa para incautos. Una vileza.

Es la versión sobre la cual se conducen Maduro, los Rodríguez, El Aissami, Cabello, Padrino López y los demás. Junto con todo su aparataje comunicacional y digital.

La realidad ficcionada de la dictadura no solo está hecha de anuncios y decisiones, de propaganda y vocablos que mienten semánticamente (como el término «privados de libertad» o aquel «dignificados» por damnificados que se inventó Chávez tras la tragedia de Vargas); se tejen verdaderas leyendas. Se crean escenas y escenarios cínicos. Mundos paralelos. El mundo paralelo de la lucha vernácula contra la pandemia, sin ir más lejos. Ha habido de todo, hasta gotitas milagrosas. En estos días, Nicolás Maduro juega a que está preocupado por el coronavirus, dice que «Venezuela evalúa» el método «7+14», que querría decir establecer siete días de flexibilización del confinamiento y catorce de cuarentena, para después de Semana Santa.

“El catedrático alemán Jorge Eickhoff ha hablado sobre la ‘guerra híbrida’ que el madurismo mantiene contra la población”

No hay una Venezuela que evalúe; lo que habrá, en todo caso, será un grupo de individuos inescrupulosos e irresponsables reunidos en alguna oficina de Miraflores. Sin seriedad. Sin rigor. Sin estadísticas ni opiniones de sanitarios ni virólogos a la mano (al menos no de fiar). Lo que evaluarán será, tal vez, si ese sistema los puede ayudar a perpetuarse en el poder sin que los fastidie mucho el asunto de las protestas callejeras o la rebeldía de la Cota 905.

De la población a la cual este Gobierno, en teoría, se debe, sus líderes solo desean tres cosas: O que termine de domesticarse o que se muera o que se vaya.

En efecto, durante una transmisión por Venezolana de Televisión, Maduro aseguró que la comisión presidencial encargada de la pandemia analizará si después de los catorce días de cuarentena vigentes, que culminan el 4 de abril, se aplicará el nuevo método de 7+14. Habló de darle un golpe contundente a la variable brasileña.

El catedrático alemán Jorge Eickhoff ha hablado sobre la guerra híbrida que el madurismo mantiene contra la población. Híbrida por la diversidad de tácticas y herramientas de las que echa mano. Eickhoff, doctor en historia moderna, habla con autoridad ya que, además de su aval académico, vivió unos once o doce años en Venezuela, hasta hace poco. Insiste en ese término, guerra híbrida. La guerra híbrida no tiene precedentes, en su opinión, y además es desigual. En ella entran elementos tales como la censura, la migración forzosa, la propaganda, el tráfico de drogas, el Foro de Sao Paulo, la prisión, la tortura, la hambruna, la falta de educación y el control social.

Una película argentina, La historia oficial (Luis Puenzo, 1985), relata el drama de una mujer de la alta sociedad en Buenos Aires que descubre que la niña que han adoptado su esposo y ella fue robada a una condenada de la dictadura. Alicia, esta mujer de la clase alta, ha vivido en una cápsula ajena a la realidad, allí la ha mantenido su marido, a quien al final descubrimos como torturador, operario del gorilato del dictador Jorge Rafael Videla. Pero una amiga que regresa a la Argentina luego de vivir exiliada le abre los ojos a Alicia: le cuenta que, mientras estuvo cautiva, fue testigo de cómo las mujeres embarazadas se iban para dar a luz pero regresaban sin sus bebés. Ella afirma que esos bebés eran vendidos a parejas ricas. Tomada por sorpresa por esta última declaración, Alicia comienza a dudar sobre el origen de Gaby, la niña adoptada por ella y su esposo. He allí el nudo de la tragedia.

¿En qué se diferencian Maduro y Videla? En que Maduro es más desgraciado y en que su régimen goza de mayor apoyo internacional. Se diferencian por sus métodos de asesinar, más sofisticados y variados en el caso de Maduro. Se diferencian en que el gorilato argentino se cebaba en la militancia de izquierdas y en sus círculos inmediatos; mientras que la dictadura venezolana tiene objetivos más amplios, casi criminalmente democráticos: Va contra toda la población, sin distinguir formas del pensamiento político; solo se salvan la elite gobernante, sus secuaces militares y los núcleos en los barrios armados y perrunamente fieles.

Pero La historia oficial viene a revelar un mismo modus operandi: el enemigo no es gente; podemos robarle, entonces, hasta sus hijos.

Durante los gorilatos del Cono Sur no hubo muertos sino desaparecidos.

Seguramente el eufemismo es una de las herramientas semánticas de la guerra híbrida. Seguramente hay enseñanzas del madurismo que llegan desde Cuba o Rusia, no solo del Cono Sur de los setenta. Las dictaduras aprenden de sí mismas, evolucionan. Se exportan y ganan en técnicas, en capacidades de planificación y ejecución. Es triste. La historia oficial hay que desenmascararla todos los días. Hasta que caigan sus escritores.


@sdelanuez


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sábado, 3 de abril de 2021

JOSE ANGEL LAMAS, LA LUZ DE LAS ESTRELLAS DESAPARECIDAS


HUGO ALVAREZ PIFANO


Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor. Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor.

Entonces, aquí hemos llegado al concepto clave que nos lleva a entender la música de José Ángel Lamas y el sentido de su breve, modesta y fructífera vida: el sufrimiento como inspiración para la música y su música misma como una forma de elevación moral de la condición humana. Pocas veces ha habido en las obras universales de la música un cristo más lleno de dolor, más dotado de la condición humana del sufrimiento que el redentor concebido por José Ángel Lamas para su Popule Meus. En este compositor se combinan en forma muy bella, la emoción intensa de sus sentimientos con una gran pureza espiritual, para crear en su música una profunda tristeza, pocas veces lograda por otros músicos. Lamas tuvo la rara cualidad de trasmitir a través de su creación musical y en la forma de un mensaje dirigido al corazón humano su propia vivencia interior: el sufrimiento.

Cuando tomamos conocimiento de lo que fue la vida de José Ángel Lamas (Caracas, 1775-1814), una pregunta inquietante se nos plantea: ¿Por qué sufren los hombres justos? Esta pregunta es tan antigua como la primera lagrima que derramo el ser humano que sintió dolor por vez primera y tan nueva, como una carta cuajada de esperanzas que nos llega a través de un servicio de correos que funciona con prontitud y eficiencia, un bien que nunca hemos conocido los venezolanos. Siempre el hombre se ha sentido desconcertado ante la injusticia del mundo que lo rodea.

Cuando hacemos esa pregunta a los teólogos cristianos- y es a ellos a quienes debemos dirigirnos, ya que José Ángel Lamas es esencialmente un compositor de música religiosa y nuestro músico más importante en este género- ellos nos indican que Dios, conforme a su propia naturaleza, no puede hacer distinciones: El hace nacer el sol para buenos y malos. Hace que la lluvia caiga sobre justos y pecadores. En pocas palabras, la ley de la causalidad prescinde de que seamos o no virtuosos. Los teólogos también nos enseñan, que los buenos padecen porque el sufrimiento es el medio de que Dios se vale para sacar a la luz lo mejor del ser humano y proyectar la elevación moral de nuestra especie.

Pero, veamos, ¿Que ocurrió con José Ángel Lamas? Lamas fue un músico a quien sus contemporáneos nunca evaluaron adecuadamente, estaba tan por encima de ellos que fueron incapaces de darse cuenta del alto nivel de su espíritu y de su condición de hombre superior. Algo que ocurre a menudo con los verdaderos artistas. Posteriormente, los autócratas y demás gobernantes que ha tenido Venezuela, tampoco han podido encontrar alguna diferencia entre él y los otros hombres y mujeres de su entorno, a quienes ellos conceptúan como grandes figuras del gentilicio venezolano. Pero lo curioso de esta historia es que ha sido precisamente el pueblo de Venezuela quien ha recibido a José Ángel Lamas como el músico que ha llegado a lo más profundo de su corazón. En efecto, desde que se estrenó el Popule Meus en el año de 1801, nunca ha dejado de interpretarse los jueves o los viernes santos, en todas las iglesias de Venezuela, aun en las más remotas y más humildes. ¿Qué venezolano no ha escuchado el Popule Meus durante la Semana Mayor? Cuando yo rondaba los cinco años de edad lo escuche por vez primera. Entonces mi madre nos llevaba a la vieja Catedral de San Felipe, en el Estado Yaracuy, allí existía un órgano aflautado, presunto heredero de los antiguos “hidraulos.” El sochantre de la Catedral, el Maestro Rafael Limardo, un viejo de muy mal carácter, pero de gran talento interpretativo, con pasos lentos y pausados subía al instrumento musical, como esos experimentados capitanes de mar suben a sus grandes navíos. Después se escuchaban los graves y solemnes acordes de la música de Lamas. Yo sobrecogido por la emoción me acurrucaba muy pequeñito al costado de mi madre.

Popule Meus (Miqueas 6:3-4) es el angustioso grito del hombre que se siente abandonado. Pero, ¿cuán abandonado ha debido sentirse este músico introvertido, profundamente místico y sensible, como pocos? A Lamas le toco vivir una época terrible para Venezuela: sequías, pérdidas de las cosechas, hambre y miseria; conspiraciones contra el poder real, sofocadas en sangre; espantosas matanzas perpetradas por los realistas, etc. Al final de sus días, a la edad de 39 años murió en la miseria. Según el acta de defunción, no hizo testamento porque no tenía bienes. Se le dio sepultura en el cuarto tramo de la iglesia de San Pablo, la cual fue demolida en 1876, por orden del Presidente Guzmán Blanco. Los difuntos allí enterrados no fueron exhumados. Cuatro años más tarde se inició la construcción del Teatro Municipal.

Nuevamente en 1948, el peristilo del Municipal fue amputado para ensanchar la calle, en ocasión de los trabajos de construcción del Centro Simón Bolívar. Apareció entonces el fragmento de una lápida con las primeras tres letras del apellido Lamas y algunos huesos. Todo esto fue colocado en un cajón, que se depositó en la barraca donde los obreros guardaban sus herramientas y materiales. El dictador de turno exigía que las obras públicas fueran entregadas en fecha convenida. Todo debía estar limpio y en orden para ese momento. La barraca, el cajón y lo que parecían ser unos restos mortales, desaparecieron en el fragor de los preparativos para una inauguración en fecha ya fijada.


Venezuela es un caso singular: los restos de José Ángel Lamas- el más grande de los artistas de la colonia, el músico más exquisito y elevado en la creación espiritual- no reposan en el Panteón Nacional. ¿En dónde están?

Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor. Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor.


Hugo Álvarez Pifano

Diplomático con carrera de 36 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1964-2000). Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, (1958-1963); Master en Derecho Internacional del Instituto de Formación Profesional e Investigaciones de las Naciones Unidas, Embajador de Venezuela en Guyana (1986-1990), Haití (1990-1992) y el Reino de Dinamarca (1995-1999); fue Director de Tratados;
Director de América; Jefe de Gabinete Es autor del libro “Manual de los Tratados Bilaterales de Venezuela” Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1972)

@hugoalvapi

Catedral de Caracas, lugar done fue estrenada en 1801 el Popule Meus de José Ángel Lamas

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 DECLARA UN EMBAJADOR


ISMAEL PEREZ VIGIL


En días pasados circuló por redes sociales e internet −por donde ahora circula la información pues los “grandes medios” o ya no existen o en ellos no circula información que no le interese al gobierno− una información atribuida a un dirigente político, que no mencionare, sobre unas declaraciones de James Story, quien ostenta el curioso cargo de embajador de los EEUU en Venezuela, en el exilio.

Cuando digo que no mencionaré al dirigente político, es porque he intentado, inútilmente, encontrar la fuente original de la información y no lo he logrado; solo dispongo de una fuente “secundaria” que diseminó la información y con base en ella, reconociendo que es una limitación, decido escribir está nota.

Debo admitir que pensé que las declaraciones de Story levantarían un revuelo mayor del que en realidad levantaron, lo cual me decepciona algo, pues trasluce parte de ese ambiente de indiferencia y hartazgo que hay en la oposición. Pero veamos primero las declaraciones. Según la fuente secundaria que he mencionado, debo decir, sesgada fuente, Story se refirió a la estrategia, que está siendo evaluada y desarrollada por la oposición. de la siguiente manera:

  • “Estados Unidos y el Gobierno legítimo” van a crear una nueva plataforma política al interior de Venezuela que se denominará Nueva Alianza para Elecciones Libres (NELA).
  • Se trata de “una plataforma conformada por la sociedad civil, sector privado y partidos políticos que trabajarán unidos para luchar contra el régimen”.
  • NELA sustituirá a la actual denominación de Frente Amplio, y estará constituida por los partidos agrupados en el G-4, varias ONG de oposición y un sector del empresariado.

La nota, que incluye frases resaltadas en negritas, como la siguiente: “Story será el nuevo manager oficial de la oposición venezolana”, concluye señalando que tras el “anuncio” de Story, habría en Caracas una rueda de prensa para comunicar el plan político diseñado en la reciente reunión celebrada por la oposición en Bogotá. Además de decir que nos quedamos esperando esa rueda de prensa y los anuncios que, según la sesgada fuente, el embajador Story habría adelantado con sus declaraciones, hay que agregar, que Story en ningún momento se refirió a esta reunión en Bogotá; esa mezcolanza de una estrategia opositora y la reunión en Bogotá, es únicamente una manipulación de la mencionada nota y de algunos críticos, supuestamente opositores, que se hicieron eco de ella.

Como dije, las declaraciones levantaron algún revuelo, sobre todo en algunos sectores opositores, para quienes todo cuanto se diga en contra de la oposición “oficial”, el G-4 y en contra de Guaidó es inmediatamente bien recibido y debidamente difundido, comentado y criticado.

Lo primero que hay que decir es que las declaraciones de Story ciertamente ocurrieron; pero, si se escucha la entrevista original que le hiciera la periodista Gaby Perozo en Perspectivas-VPI TV (https://www.youtube.com/watch?v=6ztSNYNWJ68), que invito a hacerlo, las mismas no tienen el carácter dramático, escandaloso y sesgado que le atribuye la nota que circuló profusamente y −ahora hay que decirlo− mal intencionadamente. Story habló de muchas cosas, varias de ellas muy interesantes, pero con relación a los puntos resumidos más arriba, aunque mencionó la palabra “plataforma”, y habló de una nueva alianza para lograr elecciones libres −en la cual entrarían los partidos, la sociedad civil, sectores privados, etc. – en ningún momento la “bautizó” de ninguna manera −mucho menos como NELA− nombre que no se desprende de ningún juego de palabras mencionadas por él, en inglés o en español. Story insistió varias veces en sus conversaciones con Guaidó, la Asamblea Nacional, otras fuerzas democráticas y las conversaciones en la comunidad internacional para buscar una salida a la crisis venezolana, con base en una negociación que lleve a unas elecciones libres y creo que ese fue el resumen de su intervención, sobre la cual −como ya dije abarco muchos e importantes temas− no pienso elaborar más, dejo esta tarea a los especialistas en esta materia.

Pero, como ciertamente, las declaraciones de Story pueden tener varias “lecturas’ −como ahora se dice− o interpretaciones, yo tengo la mía. Creo que sus declaraciones hay que entenderlas en el siguiente contexto:

  • Primero, son las declaraciones de un alto funcionario, nombrado por un presidente de un gobierno republicano, que está ahora bajo una administración demócrata.
  • Segundo, creo que Story no ha sido cambiado, porque es evidente que la situación de Venezuela no es una de las prioridades de la política exterior de Biden, que aunque no ha hecho cambios significativos en la política de Washington hacia Venezuela, más bien la ha reafirmado, no ha definido aún una política propia, ni ha avanzado mucho en como la dejó Trump. Por tanto, Story pudiera ser un “pin” suelto o que estaría buscando que lo reafirmen como embajador −algo dudable, pero posible− mostrando que está informado, enterado y en contacto con la oposición venezolana; y
  • Tercero, aunque pienso que sus declaraciones son bastante desafortunadas e indiscretas, como ha sido costumbre de muchos embajadores norteamericanos − recordemos a Charles Shapiro−, sin embargo, no dijo nada que no sea cierto

En efecto, la oposición está en el proceso de definición de una nueva política o estrategia para enfrentar al régimen; y eso ha sido comentado y declarado por varios líderes opositores −que omito nombrar para no dejar por fuera a ninguno− por lo tanto, Story no está “descubriendo” nada y si se oye la entrevista que le hizo la periodista ya mencionada, sin sacarla con pinzas del contexto −como hacen: la nota mencionada, un audio que circuló por allí y algunos “críticos” opositores−, sus declaraciones tampoco fueron tan “graves”, ni fuera de lugar lo que dijo. Lo único que se pudiera cuestionar es sí a él le corresponde o no hacer ese tipo de declaraciones o sí esas declaraciones ayudan a orientar o facilitar la discusión o más bien la entorpecen.

Pero, de allí a decir que Story es el “vocero” de la oposición ya es una afirmación mal intencionada, que es justamente la política divisionista del régimen, lo que le interesa al régimen que se piense y diga: “el imperio es el que dicta las políticas de la oposición…”, como lo vociferan algunos “opositores” y los “alacranes” que le hacen el juego al régimen, pues es también su política, dividir y demoler a la oposición.

Pero hay que extraer una critica válida de lo ocurrido; y es algo que ya he dicho en ocasiones anteriores: En la medida que pasa el tiempo y no hay una posición “oficial” con respecto al tema de la estrategia opositora y la posición frente al tema electoral, la discusión se hace más y más amarga y disolvente, florece el “dibujo libre” y aparecen las iniciativas personales y grupales.  


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jueves, 1 de abril de 2021

 LA MORAL DE LA DESESTABILIZACION

   ANGEL OROPEZA


Si quieres la paz, lucha por la justicia. (Pablo VI)


A lo largo de la historia, quienes luchan por la justicia son siempre catalogados por los poderosos de turno como violentos y desestabilizadores. Jesús de Nazareth era un peligro para los intereses de las autoridades judías y romanas, y la acusación que le llevó a la muerte fue justamente la de ser un desestabilizador, cuyo “amaos los unos a los otros” era para los poderosos un mensaje de violencia, pues socavaba las bases de su dominación religiosa y política. Los cristianos que siguieron su ejemplo fueron por siglos estigmatizados como desestabilizadores, ya que su mensaje liberador era un peligro para un dominio fundado en la sumisión.

El gran argumento de los esclavistas era que la lucha de los esclavos por su libertad era evidencia del carácter violento de aquellos seres considerados sub-humanos, y que la liberación de sus cadenas resultaba desestabilizadora para los intereses de grandes fortunas que descansaban sobre la explotación del hombre.

En nuestra Independencia, los patriotas siempre fueron los violentos que no reconocían la legitimidad de la hegemonía española. En Suráfrica, los miembros del Congreso Nacional Africano eran tildados por la oligarquía blanca de desestabilizadores, que se resistían a reconocer como gobierno a quienes realmente eran minoría. Su líder máximo, Nelson Mandela, estuvo 27 años en prisión por desestabilizador del “orden”. En Estados Unidos, el movimiento contra la segregación racial, liderado entre otros por Martin Luther King, fue siempre acusado de ser una facción violenta, que no aceptaba resignadamente su situación de dominación, y que por tanto era un peligroso factor de desestabilización para los intereses de los blancos y pudientes.

Gandhi fue perseguido por el imperio británico, que consideraba su movimiento nacionalista como desestabilizador de sus intereses económicos. El actual Dalai Lama es considerado por nuestros socios chinos como un enemigo violento, que a través de su prédica de superación espiritual pone en riesgo la estructura de explotación sobre la que descansa el imperio de la China comunista.

La historia está llena de ejemplos como los hasta aquí mencionados. Y a pesar de las diferencias, el hecho siempre es el mismo: para los poderosos y explotadores, cualquiera que pregone un cambio es siempre violento y desestabilizador. Porque como bien lo afirma el teólogo José M. Castillo, la lucha por la justicia tiene que soportar la persecución, sencillamente porque los privilegiados por el actual estado de cosas es evidente que no pueden querer otra sociedad. En consecuencia, la búsqueda de la paz y la justicia es algo que no puede realizarse impunemente, porque al mismo tiempo que es una noticia de esperanza para la mayoría, es la amenaza más peligrosa para el presente orden constituido, para el status quo de los poderosos y gobierneros.

El señalar a quienes pregonan el cambio y la justicia como violentos y desestabilizadores, otorga a los opresores la excusa perfecta para actuar entonces con violencia contra ellos. Y en esta práctica de cinismo proyectivo, los gobiernos débiles suelen ser los más radicales y represivos.

La razón de ello estriba justamente en la precaria autoridad que deriva de su debilidad. Como lo describió Montesquieu, la tiranía es la más violenta y menos poderosa de las formas de gobierno, precisamente porque, como lo observa Hannah Arendt, violencia y poder no son iguales. El poder legítimo no necesita de la violencia y la represión para ser temido, pues tiene el auctoritas que solo da la legitimidad que le otorga y reconoce el pueblo. A falta de la autoridad suficiente que proviene de la legitimidad popular, el único recurso es la violencia contra quienes se oponen a su mandato opresor, y de acusar de desestabilizadores a aquellos que han abrazado la causa de la dignidad y la justicia.

Nada nuevo. Los poderosos y las oligarquías actúan siempre con el mismo guion. Pero olvidan que al final el guion también indica cuál suele ser siempre su desenlace.

Estos días de Semana Santa son un tiempo de reflexión y recogimiento, pero también de discernimiento. La realidad que viven las grandes mayorías de nuestro país no es ciertamente lo que Dios quisiera para sus hijos. Esta situación de “pecado social” estructural que vive Venezuela clama a los ojos de un pueblo sufriente y demanda un cambio profundo en las actuales estructuras sociales, políticas y económicas, generadoras de opresión, sumisión y dolor.

Por ello, una reflexión que no movilice, que no conduzca a una acción transformadora, no es más que un ejercicio egoísta de autocontemplación y consuelo. Tratemos de huir de esta cómoda tentación, y aprovechemos estos días para preguntarnos, en presencia de Dios,  qué nos toca hacer a cada uno en esta necesaria e ineludible tarea de liberación y desestabilización de este obsceno e injusto “orden establecido”, generador de tantas riquezas para unos pocos y de tanto dolor para casi todos.


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COLLAGE sobre RÓMULO BETANCOURT  (LVIII)

                                     (Gobierno Constitucional  -XX-)


    Carlos Canache Mata


En el año 1963 comienza la etapa final del gobierno constitucional de Rómulo Betancourt, que concluirá cuando, a comienzos de 1964, entregue la banda presidencial a quien triunfe en las elecciones de diciembre del año en curso. Dijo en su Alocución de Año Nuevo: “1963 es la culminación para mí de una dilatada vida pública y aspiro, con una confesa intención de pedagogía cívica, a que seré apto para demostrales a los venezolanos cómo un gobernante es capaz de presidir imparcialmente unas elecciones  y de no pretender seguir gobernando,  después de su salida de Miraflores, por la interpósita mano de un dócil instrumento suyo elevado a la primera magistratura” (1). Y, en una conferencia de prensa ante periodistas norteamericanos celebrada el  25 de enero de ese año, ratificó tal criterio: “Los partidos escogerán sus candidatos y triunfará el candidato afecto a la política del gobierno o el candidato de la oposición, pero en todo caso yo no voy a imponer mi sucesor (2).

 Por Decreto, el 3 de enero se restablece el  ejercicio de las garantías  constitucionales parcialmente suspendidas por la situación que se había creado en octubre de 1962.

En la tarde del 16 de enero, un grupo armado que voceaba consignas políticas del llamado “Frente de Liberación Nacional”, asaltó el Museo de Bellas Artes, donde se exhibía la exposición  “Cien Años de Pintura Francesa” y se llevaron cinco cuadros pictóricos de artistas famosos (Picasso, Van Gogh, Cesanne, Gauguin, Braque), reuperados horas después. El 13 de febrero, brigadas de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) secuestraron el buque mercante “Anzoátegui”, que anclaron a casi 3 kilómetros de la costa norte de Brasil, enarbolando la bandera roja y negra de la mencionada organización subversiva, operación realizada, según dijeron, “para denunciar al mundo el cuarto aniversario del gobierno dictatorial que padece nuestra patria”.  A lo largo de todo el año de 1963, los titulares de los diarios de Caracas y de la provincia informaron de las numerosas operaciones  de  las guerrillas campesinas y  de las UTC urbanas; y de ellas,  me  limitaré a citar solamente el secuestro, también por la FALN, en el hotel caraqueño “Potomac”, ubicado en San Bernardino, del mundialmente prestigioso futbolista Alfredo Di Stéfano, liberado  a las 60 horas de estar en poder de sus captores; el asalto e incendio de la Misión Militar  de los EEUU, en la avenida El Parque de la urbanizacion Country Club de Caracas; y la voladura de dos oleoductos en el Estado Anzoátegui.

El 18 de febrero, después de juramentar al Ministro de Relaciones Interiores, Carlos Andrés Pérez, como  Encargado de la Presidencia, Betancourt inició su primer –y creo que único, en su condición de Presidente- viaje al exterior, que lo llevó a Puerto Rico, Estados Unidos, México y República Dominicana. En Puerto Rico, donde vivió parte de su último exilio, recibió, según la conocida agencia de noticias internacionales UP, “la más entusiasta acogida que se recuerde en la historia de Puerto Rico”, con más de 50.000 personas que se concentraron en la capital y en la ruta de 12 kilómetros que hay desde el aeropuerto. En Estados Unidos, conferenció en Washington con el Presidente Kennedy y se firmó un acuerdo en que se declara que los Estados Unidos “examinará previa y conjuntamente con Venezuela todos aquellos cambios sustanciales  que, dentro del programa de importaciones petroleras, los Estados Unidos puedan contemplar en el futuro”. El 20 de febrero, el Presidente Betancourt fue recibido en reunión especial del Consejo de la Organización de Estados Americanos (OEA), y allí expresó: “La década del 50 es la de una mala hora desde el punto de vista de la eficacia y vigencia del sistema interamericano”, y ratificó una vez más su conocida tesis o doctrina de que “se niegue el reconocimiento diplomático y se establezca un cordón profiláctico en torno de los gobiernos de hecho que sean resultantes del derrocamiento de los gobiernos legítimamente constituidos”. También planteó que en un mismo continente, en una misma área geográfica, coexisten una Norteamérica de un extraordinario desarrollo industrial y una América Latina subdesarrollada y pobre. Para enfrentar esa situación, saludó favorablemente la “Alianza para el Progreso” como una vía para coordinar esfuerzos entre Estados Unidos y la América Latina  a fin de lograr la eliminación progresiva  de los déficits que acusan los pueblos latinoamericanos, lo que requiere, como premisa básica, que los precios de las materias primas que exportan los países de América Latina sean estables y remunerativos. Luego, el Presidente Betancourt visitó a México, y, posteriormente,  estuvo presente, como huésped de honor, en la toma de posesión del Presidente Juan Bosch en la República Dominicana.

El 20  de mayo,  el Presidente Betancourt dirigió una alocución al país – no escrita, quería hablar en  forma coloquial- para referirse a los hechos de violencia que habían acaecido en el país, promovidos por los adversarios radicales del régimen democrático; a la próxima llegada de Pérez Jiménez para ser juzgado por los tribunales de Venezuela; a la situación económica nacional; y al inicio de un recorrido que realizará por todo el país a partir del 30 del mes en curso, mayo.

Sobre los hechos de violencia: “Si los comunistas y los miristas no siguen utilizando –voy a decirlo sin mucha rudeza pero con toda franqueza- si no siguen utilizando criminalmente esa fogosidad inconsulta de adolescentes para lanzarlos a incendiar fábricas, a atracar bancos, a matar por la espalda a hombres uniformados, no habrá persecución contra ellos, porque nosotros no somos macartianos, nosotros no creemos en la cacería de brujas. Pero si ellos siguen en esa actitud se van a encontrar con la acción decidida y firme del Gobierno, respaldada por la inmensa y decisiva mayoría de los venezolanos” (3).

Sobre la  llegada de Pérez Jiménez: “…Parece que dentro de uno o dos meses el ex-dictador regresará a Venezuela, para ser juzgado por los tribunales de Venezuela…El juicio contra el ex-dictador se presentó por crímenes políticos y por peculado. Los tribunales de Estados Unidos desecharon lo de los crímenes políticos porque no consideraron que le eran razonablemente imputables,  pero sí encontraron en la libreta que estaba en la famosa maleta, de puño y letra del personaje, la demostración de que se había enriquecido ilícitamente con trece millones de dólares. Entonces esto ha seguido un proceso normal, sin influencia política. Me entrevisté en Estados Unidos con el Presidente Kennedy, con el Secretario de Estado, con el Secretario de Defensa, con el alto comando del Gobierno de Estados Unidos. Y no dije ni una sola palabra con respecto a este señor. Y ustedes saben que no lo he nombrado nunca desde que regresé a Venezuela. Pero esto va a seguir su curso. Ya estamos preparados para recibirlo en una celda de una penitenciaría, sin nada de atropellos, sin nada de irrespetos; tendrá sus abogados, se defenderá. Pero vamos a establecer el precedente de que éste es un país donde ya no se pueden robar los dineros públicos sin que haya sanción.  Hacia los años de 1840, Tomás Lander, uno de los teóricos del liberalismo venezolano, decía que la sociedad venezolana era una sociedad de cómplices. Que no se diga eso en 1963” (4).

Sobre la situación económica nacional: “…Voy a entregarle a mi sucesor una economía en trance de desarrollo dinámico  y  un fisco saneado, que no los encontré cuando llegué al gobierno el 13 de febrero de 1959” (5).

Sobre el recorrido por todo el país: “…Voy a ponerme en contacto directo con todos los sectores de las colectividades para oír sugerencias, para escuchar críticas, para atender insinuaciones que puedan ser provechosas para la colectividad. Y esto lo voy a seguir haciendo hasta que entregue el poder. Sólo los gobernantes que sufren enfermedades sicopáticas, o que le tienen miedo al contacto con la gente, hacen lo que Felipe II, quien vivió encerrado largos años en El Escorial, ‘todo de negro hasta los pies vestido’; o como el doctor Francia en el Paraguay; o como el mismo Stalin, quien,  según Nikita Kruschev  en su discurso famoso al XXI Congreso del partido bolchevique, no conocía a Rusia sino en las películas cuando las pasaban en el Kremlin, porque tenía veinte años sin salir de esa ciudadela, apenas con breves escapadas  para una ‘dacha’ “ (6).

En el próximo Collage, escribiremos sobre el Asalto al tren de El Encanto y sobre las elecciones del 1° de diciembre de 1963.

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  Notas

1-Rómulo Betancourt.”La Revolución Democrática en Venezuela”. Tomo III. Caracas/1968. Pág. 282.

2-Rómulo Betancourt. Antología Política. Volumen Séptimo 1959-1964. Fundación Rómulo Betancourt, Caracas, Venezuela, 2007. Pág. 343.

3, 4, 5 y 6-Rómulo Betancourt. Antología Politica. Obra citada. Pág. 370, 371, 372 y  373.

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Pandemia, la del gobierno


            Trino Márquez

 

Hasta hace pocas semanas, los casos de corona virus eran aislados. De vez en cuando se conocía que lo había contraído y hasta fallecido, algún familiar lejano, algún amigo del cual no se tenía noticias desde hacía años o el pariente de un vecino. Ahora, el panorama ha cambiado radicalmente. Las informaciones se refieren a personas cada vez más cercanas. Un amigo o excondiscípulo muy apreciado. Un familiar con el que recibí el año 2021. Un compañero de trabajo. El joven que atendía en la panadería de la esquina. El espectro cubre una gama cada vez más próxima. La segunda ola del virus ha sido tan agresiva, que el gobierno no ha podido seguir ocultando las  cifras reales. Antes parecían las de Alicia en el país de las maravillas. Desde hace algún tiempo, aunque los datos verdaderos no son revelados, el gobierno se ha visto obligado a admitir que la pandemia crece a un ritmo acelerado. 

         Este nuevo cuadro había sido anticipado por los especialistas. La apertura insensata que hubo durante los carnavales llevó a la Academia de Medicina, a inmunólogos y otros especialistas a señalar que semejante insensatez no pasaría impune, y que las consecuencias se verían pronto. La predicción se cumplió. Los casos de infección y las muertes se dispararon. Además de ese descuido, otros factores operan en el origen de la escalada: el hambre crónica y la desnutrición generalizada; el costo de las mascarillas, que le impide a la gente cambiar de barbijo con la frecuencia requerida; la falta de agua y jabón antibacterial, que imposibilita mantener el estricto aseo recomendado para prevenir la enfermedad, la necesidad de trabajar, movilizarse y exponerse. En una nación arruinada como la Venezuela de Nicolás Maduro, con un servicio de salud pública en escombros,  resulta imposible impedir que el virus se propague y produzca el alto número de muertes que, según todos los indicios, están ocurriendo en gran parte del territorio nacional.

         Por increíble que parezca, la escalada de la Covid-19 tomó al régimen inerme. No bastaron los llamados de alerta de los médicos e institutos que han seguido la evolución  de la pandemia. Las salas de terapia intensiva de los centros de salud pública, luego de más de un año de haberse introducido el virus en Venezuela, no han aumentado al ritmo de la demanda, ni han sido dotados de los equipos necesarios. Carecen hasta de oxígeno. El gobierno no ha anunciado oficialmente ningún plan de vacunación, ni siquiera preliminar y tentativo. Ningún ciudadano normal vislumbra en el horizonte cercano cuándo podrá inocularse. A Fedecamaras, que anunció un ambicioso plan para adquirir millones de vacunas que se colocarían de forma gratuita, se le niegan los permisos sanitarios y se le levantan obstáculos incomprensibles en las actuales condiciones de emergencia nacional. Maduro rechazó la aplicación de la vacuna Oxford-AstraZeneca, que llegaría al país a través del mecanismo Covax de la OPS, porque los recursos financieros serían proporcionados por el equipo dirigido por Juan Guaidó. La desidia se ha combinado con la crueldad y el revanchismo político, para crear un coctel explosivo en el que los únicos perjudicados son los venezolanos humildes.

         Los miembros de la nomenclatura madurista, incluidos los militares, no se han visto afectados por su propia negligencia. Ellos no pagan las consecuencias de su indolencia. El costo es igual a cero. Nicolás Maduro y su entorno más cercano ya de vacunaron. A diferencia, por ejemplo, de Ángela Merkel quien no se ha inoculado porque aún no le ha llegado su  turno. La jefa del gobierno de la nación más poderosa de Europa tiene el pudor de aparecer como una ciudadana más, en unas circunstancias en las cuales los gobernantes no deben utilizar el poder para conseguir  privilegios indebidos. Perdonen la comparación.

         Lo más sensato sería que el gobierno aceptase un acuerdo con Juan Guaidó y la oposición reconocida por casi sesenta países democráticos del mundo, para que entre ambos sectores se aligere la compra de vacunas y defina de común acuerdo un programa para su distribución y aplicación.  La iniciativa de Fedecamaras está allí. Los empresarios no han renunciado a materializarla. Solo habría que destrabar el mecanismo para que lo más pronto posible las dosis de la vacuna -cualquiera de las aceptadas por la OMS y la OPS- comiencen a llegar a Venezuela y a ser suministradas.

         Un gobierno responsable enfrentaría una situación de emergencia como la que vive Venezuela, utilizando todos los recursos a su alcance. Nos corresponde presionar a Maduro para que la negociación y los compromisos se logren. Ante el crecimiento de la pandemia, los venezolanos necesitan algo más que rezarle al Nazareno de San Pablo en Semana Santa.

         @trinomarquezc

 


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SOS VACUNA URGENTE


Enrique Viloria Vera


SEÑORES DIRECTIVOS DE LABORATORIOS E INVESTIGADORES

Tengo el placer de dirigirme a UDS en representación de 35 millones de venezolanos, sin distinción de sexo, credo, raza o condición social, tanto de los que van quedando en la República Bolivariana de Venezuela como de los 7 millones que conforman la diáspora humana más grande del presente siglo, verdadera desbandada de connacionales

Nuestro ruego es que dediquen sus mejores esfuerzos para la producción de una vacuna o medicamento polivalente, multiuso, que pueda ser aplicado rápidamente y ayude a resolver los problemas que diariamente sufrimos los súbditos bolivarianos por efecto de un virus socialista. A estos fines, solicitamos, en consecuencia, sus buenos oficios para ver si se curan estos males:

·         Corrupción

·         Ineficiencia

·         Injusticia

·         Maledicencia

·         Revanchismo

·         Venganza

·         Intolerancia

·         Falta de escrúpulos

·         Desidia

·         Despilfarro

Ya con eso sería suficiente para otorgar un poco de felicidad a los venezolanos y a los extranjeros que aún viven en el país, quienes han sido siempre bienvenidos y tratados con afecto y gentileza, desafortunadamente no ocurre lo mismo con algunos de nuestros compatriotas que son tildados de venecos y a los que le atribuyen otros epítetos poco halagüeños.

De obtener tan preciado producto, el pueblo venezolano, apoyaría ampliamente que se aplique -  lo más pronto posible. -, a nuestros gobernantes, diputados, jueces, gobernadores y alcaldes, así como al Alto Mando y los integrantes de los cuerpos de seguridad del Estado, estamos seguros que ellos valorarán esta iniciativa por aquello del Bien Común y la Felicidad Ciudadana. También sería conveniente hacer lo mismo con la dirigencia de nuestra errática oposición.

Reciban nuestros mejores sentimientos de consideración y estima.

 

       


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