jueves, 15 de abril de 2010

SALVAR LA REPÚBLICA

La Academia Nacional de la Historia, como institución encargada de preservar los principios históricos fundamentales que sustentan la nación, se dirige a los venezolanos para llamar la atención sobre los peligros que amenazan a la República. La intensidad de las urgencias que agobian a la sociedad, pero también la conmemoración del Bicentenario de la Independencia, se conjugan para orientar las reflexiones siguientes.

En el cumplimiento de este deber patriótico estamos comprometidos todos, desde el ciudadano Presidente de la República hasta el más humilde de los venezolanos, porque todos somos ciudadanos y sólo podemos seguir siéndolo en la República.

La Academia Nacional de la Historia nació con el encargo primordial de trabajar para fundar la legitimidad histórica de la República, promover la conciencia histórica y fortalecer la ciudadanía, tarea que debía dar sentido al sacrificio de gran parte de la población, consumida en las guerras de Independencia y en su secuela de otras guerras civiles.

Nos ha llevado doscientos años sustraernos de la condición de súbditos para elevarnos a la condición de ciudadanos, a un altísimo costo de vidas y de toda suerte de sacrificios.

En dos siglos, sin embargo, persistió la tradición cimentada en los principios irreductibles de libertad, de democracia, de convivencia y de respeto a los derechos ciudadanos, con miras al progreso social, la paz y el respeto a las demás naciones del mundo. Ese sueño de los fundadores de la República y de todos lo venezolanos ha contribuido a crear y a fortalecer nuestras instituciones, nuestra identidad cultural y la estructura de la nación venezolana.

Desde los inicios, la República ha sido concebida como la más genuina expresión de la Soberanía Popular, que es concreta manifestación de la Soberanía Nacional, llamada a erigir un ordenamiento sociopolítico fundado en los valores esenciales de la libertad, la seguridad, la igualdad y la propiedad.

La salvaguarda de tan preciados valores quedó confiada desde entonces a los dos principios constitutivos de Estado republicano: la representación ciudadana mediante el sufragio libre y la división de los poderes públicos, incorporados a nuestra tradición constitucional como una barrera infranqueable ante la recurrencia del despotismo. El primer principio permitiría a la voluntad popular expresarse de manera soberana, como única fuente de legitimación del poder público. El segundo principio habría de impedir que retornase el despotismo mediante la concentración de Poder en unas solas manos, remedando la detestada monarquía.

Como ámbito propicio al ejercicio de la ciudadanía así concebida, se fijó la meta, desde los inicios de la nacionalidad, de la instauración de la República Federal, en correspondencia también con nuestra conformación histórica provincial. La República descentralizada es hoy la resultante del esfuerzo colectivo de las generaciones de venezolanos que hemos sucedido a quienes proclamaron nuestra Independencia el 5 de julio de 1811. Desde entonces hemos seguido un camino sembrado de dificultades, representadas por caudillos y por salvadores de la Patria que apenas lograban disimular, algunos, su vocación autocrática, si no abiertamente despótica.

Con legítimo orgullo ciudadano proclamamos nuestra admiración por la ejemplar lucha de pueblo democrático por la preservación de su confianza en la República, demostrada en los retos cívicos enfrentados, equiparables con los que encararon los fundadores de la República, civiles y militares, en el campo bélico.

En consecuencia, la Academia Nacional de la Historia, movida por su conciencia de responsabilidad social y por una profunda preocupación ante el destino de la República, alerta a la sociedad, a sus instituciones, a los representantes de todos los estratos sociales y entes regionales; en suma, al país entero, ante el inminente peligro en que se encuentra la colectividad venezolana. Peligro éste que no sólo amenaza su institucionalidad republicana, sino que también, al romperse el pacto social, se extiende a la existencia misma del Estado. Con la demolición de la República no sólo se debilita sino que también se pone en trance de muerte la Libertad del ciudadano, al ser abolidas las libertades individuales e instaurarse la inseguridad social y jurídica, al vulnerarse y desconocerse el derecho de propiedad, y al substituirse la coexistencia ciudadana por un clima de encono social y de desorientación espiritual.

El intento de instaurar un sistema anti republicano fomenta un clima de ofuscación, en el cual la Historia se confunde con una memoria que tiene en la desmemoria una herramienta útil a los intereses del poder político autocrático. De esta manera se socavan las bases de la conciencia histórica, es decir, la conexión con el pasado como una estructura de experiencias que lleva a la sociedad a entender lo que es hoy, a tomar conciencia de dónde viene, a comprender el proceso de formación de sus valores troncales, como la Libertad y la Democracia, y de todos los referentes del pasado sobre los que descansa la identidad venezolana.

Ahora, cuando comienza la conmemoración del Bicentenario de la Independencia, cuando se hace obligante la valoración de los esfuerzos realizados desde entonces por los venezolanos, la Academia Nacional de la Historia somete a la consideración de los venezolanos su criterio sobre las urgencias de la actualidad. Así mismo, anuncia la celebración de unas Jornadas de Reflexión en cuyo desarrollo se debatirá con mayor pausa sobre la suerte del republicanismo que cumple doscientos años de andadura.

(Documento aprobado por mayoría de votos, en la Junta General de 8 de abril de 2010)


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¿ES UN DELITO OPINAR?

Exhortación de Venezuela Libre a la Asamblea Nacional

Un profundo sentimiento mezclado con preocupación, angustia e indignación estremece a la sociedad venezolana, ante una serie de inquietantes hechos que constituyen claros indicios de abandono del camino democrático por parte del régimen, con evidente incremento de la intolerancia y la persecución política.

Se agrava ese sentimiento en un ambiente general de pugnacidad, estado de preguerra y agresividad que propicia la presidencia del país, con guerrillas educativas, milicias armadas, hostigamiento al empresariado, desconocimiento de la propiedad privada y distorsión de la realidad histórica, bajo el silencio cómplice de la mayoría de parlamentarios, quienes deberían actuar como genuinos representantes de un pueblo que por abrumadora mayoría desea paz, progreso y democracia.

Todas esas irregularidades ocurren ante la manifiesta indiferencia mostrada por las autoridades de todos los Poderes Públicos, pese a los serios problemas que agobian a los ciudadanos. Dicha displicencia es aún más preocupante de parte de la Asamblea Nacional, la cual tiene una responsabilidad de primer orden en la situación que vivimos.

Todos los venezolanos tenemos el derecho de esperar de los parlamentarios una actuación ajustada al mandato constitucional, acorde con su indeclinable deber de servicio al pueblo que los eligió, pues:

“Los diputados y diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos a mandatos o instrucciones, sino sólo a su conciencia. Su voto en la Asamblea es personal” (Artículo 201, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela).

Reclamamos así que del Parlamento surjan leyes y actuaciones imparciales y equilibradas, que nos garanticen igualdad de derechos y que promuevan la tolerancia y la inclusión.

Nos alarma por ello ver a la mayoría de la Asamblea Nacional actuar como instrumento de persecución y de retaliación política. Claro ejemplo de este proceder es el caso de la acusación contra el Dr. Oswaldo Álvarez Paz, que ha terminado con su detención por el falso delito de opinar en un programa de televisión. Dicho proceso fue iniciado con la denuncia realizada por los diputados Manuel Villalba (Presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología y Medios) y Pedro Lander (Vicepresidente de la Comisión de Participación Ciudadana).

Similar conducta se evidenció con el levantamiento de la inmunidad parlamentaria al diputado Wilmer Azuaje, basándose en imputaciones manifiestamente inconsistentes y con el agravante de sentar el precedente de violación del mandamiento constitucional de antejuicio de mérito, establecido en la Constitución de la República como prerrogativa conferida por el pueblo a los parlamentarios.

A la Asamblea Nacional le corresponde ejercer, por expreso mandato constitucional, el control soberano de las actuaciones del Poder Ejecutivo, para impedir así que excesos, desaciertos o abusos de funcionarios de la administración pública deriven en perjuicios para la comunidad.

Llama por ello la atención la poca diligencia mostrada por una mayoría circunstancial de sus diputados ante la situación de decenas de personas que mueren diariamente a manos del hampa, el alto costo de la vida, la corrupción galopante en la administración pública, las serísimas fallas en los servicios de electricidad y agua en todo el país, la desinversión productiva, el creciente trabajo informal, las frecuentes matanzas en las cárceles, las crisis de hospitales, de vivienda y de vialidad a lo largo y ancho del territorio nacional, por mencionar las quejas más frecuentes de la ciudadanía, sin que haya habido una intervención parlamentaria cónsona con la gravedad de los problemas que aquejan a la comunidad.

Es pública, notoria y comunicacional la subordinación de una mayoría importante de diputados de la Asamblea Nacional a lo ordenado por el Poder Ejecutivo, en flagrante violación del mandato constitucional que establece la independencia de los poderes y atentando seriamente contra sus propias competencias y autonomía. Ello tiene lugar cuando el Poder Legislativo cede repetidamente al Ejecutivo, por medio de leyes habilitantes, su primordial función de elaborar las leyes de la República, otorgándole al Presidente amplios poderes para legislar en todos los órdenes de la vida nacional. Lo mismo puede decirse de la aprobación de instrumentos como la “Ley Especial sobre el Régimen del Distrito Capital” y la Ley Orgánica del Consejo Federal de Gobierno, las cuales permiten la designación de autoridades paralelas a las legítimamente electas, por medio de los llamados Consejos Regionales Revolucionarios de Gobierno. Esto no es más que usurpación de las competencias de las autoridades electas por voluntad popular, de nuevo en abierto desconocimiento del marco constitucional que rige las competencias de los órganos del Poder Público.

Actitudes como las aquí denunciadas contrastan con una sociedad democrática que cada vez persigue con más ahínco un Parlamento plural, autónomo y eficiente.

Las razones expuestas nos impulsan a exigir de la Asamblea Nacional retomar el rumbo de la actuación democrática y el apego al mandato constitucional, así como el compromiso con la nación entera, de manera que auspicie la tolerancia y la convivencia entre todos los venezolanos.

Caracas, 15 de abril de 2010.

VENEZUELA LIBRE

Coordinación General


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miércoles, 14 de abril de 2010

La inseguridad ahora es de todos
Teodoro Petkoff
TalCual


Como si con la crisis eléctrica no fuera suficiente, la de la seguridad ciudadana sigue estando todavía, según las encuestas, en primer lugar en el ranking de los peores problemas que padece el país. No sin razón, desde luego. Piénsese, por ejemplo, en el ambiente de zozobra a que está condenada la población por el auge de la “industria” del secuestro.Nadie sabe cuándo le puede tocar porque ahora el plagio no discrimina entre ricos y pobres. Cualquier ciudadano es “secuestrable”,independientemente de su status socio-económico. De acuerdo con cifras oficiales, en los primeros cien días de 2010 se han producido 405 secuestros, entre los de “larga permanencia” y los “express”. Es decir, cuatro secuestros por día. Por cierto, esta cifra es engañosa, porque sólo se refiere a las denuncias. Hay muchos más secuestros que no engrosan las estadísticas porque las víctimas pagan rápidamente, sin avisar a la policía, cosa que también ocurre en algunos casos de secuestros “clásicos”. De modo que el problema es aún peor de lo que reflejan los números. En todo caso, en estos primeros cien días ha ocurrido 60% del total de secuestros habidos en 2009, que fueron 688. 2010 puede ser, pues, un año terrible en este aspecto. A todas estas, ¿qué dicen los propios policías de la División de Antiextorsión y Secuestro? Que ellos son solamente 55, distribuidos por todo el país. Deberían ser cinco funcionarios por caso, para poder responder con eficacia. No cuentan con una partida presupuestaria especial ni una caja chica, lo cual limita sus desplazamientos por el territorio nacional. Está claro, pues, que este gobierno no dota de manera apropiada y suficiente a los cuerpos policiales ni da plata para el incremento del número de funcionarios, pero se gasta 4 mil y pico de millones de dólares solamente en armas rusas, sin contar las españolas y bielorrusas, y el hijo de la señora Putin hace saber que le sacó a nuestro Rico McPato la promesa de cinco mil millones adicionales en armamento.

Otro dato aterrador es el de la matanza en las cárceles. Mucha gente minimiza esta faceta del problema de la inseguridad, sin percibir que esa matazón es parte del fracaso global de la política de seguridad ciudadana. Lo que ocurre en estos recintos es una extensión de lo que sucede fuera de ellos. Aunque algunos han llegado a sospechar que la desaprensión oficial ante lo que ocurre en las cárceles constituye la aplicación de una pena de muerte sui generis, por vía de la matanza entre los propios reclusos. En los dos primeros meses de este año han muerto 61 internos y 138 quedaron heridos, contra 48 y 99, respectivamente, en el mismo lapso de 2009, según datos del Observatorio Venezolano de Prisiones y Provea. La seguridad de la población no está entre las prioridades del gobierno. Si lo estuviera, lo testimoniarían las cifras presupuestarias. El gasto público en seguridad ciudadana es mucho menor que el gasto militar. Eso lo dice todo. Que a los habitantes de este país los asesinen, los secuestren, los atraquen y los maten en las cárceles, no le quita el sueño a Chacumbele. Pero, se impone una preguntita: ¿Por qué bajo este gobierno supuestamente “socialista” la terrible plaga de la inseguridad ciudadana se ha hecho mucho peor que bajo los gobiernos “capitalistas”?



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Guerrillas Comunicacionales:

Nueva herramienta del gobierno para promover la polarización y el lenguaje de guerra en Venezuela.

Desde que se inició este gobierno en 1999, muchas han sido las oportunidades en las que se ha intentado usar al sistema educativo como bastión para la construcción de la base “revolucionaria” que dé soporte al proyecto político, personalísimo, del presidente Hugo Chavez. Sin embargo, más han sido aquellas en las que éste ha usado directamente a niños y jóvenes, en actos proselitistas. Así lo hemos visto en demasiadas cadenas presidenciales, en las que se exhiben niños y jóvenes vestidos de rojo y en las que algunos de ellos hacen intervenciones con loas a la “revolución” o a su autodenominado “comandante”.

El primer tipo de iniciativas gubernamentales, ha sido rechazado reiteradamente por el pueblo, en general, por lo que, hasta el momento, casi la totalidad de ellas se han echado para atrás o metido en el congelador y sólo subsisten unas pocas aisladas que se llevan a cabo por iniciativa de algunos personeros del gobierno, o algunos directores o docentes en escuelas oficiales.

Las iniciativas del segundo tipo, las seguimos viendo periódicamente cada vez que se presenta una ocasión para ello y, a pesar de que esto sucede cada vez con mayor frecuencia, no se ha logrado una manifestación de rechazo colectiva, que las cuestione y las ponga en tela de juicio de forma efectiva.

No obstante, a lo largo de estos 11 años hemos presenciado lo que quizá constituye el mayor daño a la población de cualquier edad y a la convivencia en el país, que es el uso reiterado de una lógica y un lenguaje de guerra, que determina el tenor de las relaciones políticas e impacta de forma nada despreciable, las relaciones familiares y sociales de todos los venezolanos. Estos, lógica y lenguaje de guerra, son utilizados y promovidos por el presidente de forma cotidiana y constituyen una clara herramienta para cimentar la estrategia de polarización política con la que ha sustentado su permanencia en el poder.

Estos son los antecedentes de lo que presenciamos ayer, lunes 12 de abril, en Caracas: Los ministros de educación y de comunicación y la denominada “jefa del gobierno” de Caracas, en un acto público, constituyeron las llamadas “guerrillas comunicacionales” que están formadas por jóvenes estudiantes de 3 liceos y tienen como propósito hacerle la guerra a los medios de comunicación privados y garantizar la difusión del “mensaje presidencial”.

Las reacciones no se han hecho esperar, como es natural ante un evento inaceptable como éste, inaceptable por varias razones. La primera de ellas tiene que ver con el motivo de creación de estas organizaciones que le imprime un carácter peculiar a la misión que se les asigna. De acuerdo a la declaración de los dos ministros presentes en el acto, se trata de una organización diseñada para combatir a lo que ellos denominan “los monopolios mediáticos” de las empresas privadas que son dueñas de los medios de comunicación. Al respecto, cabe resaltar que el Estado es el mayor propietario de los medios de comunicación en Venezuela y que, por la intencional confusión que existe entre Estado, gobierno y partido, los utiliza con fines proselitistas, en lugar de estar al servicio del país tal como corresponde. Pero ese es uno de los problemas asociados con esta razón, el otro, el más importante, es la pretensión de que los jóvenes se enfrasquen en una batalla por la información, estableciendo que es la confrontación permanente, la única vía válida para dirimir las diferencias y el elemento esencial que determine el tenor de nuestras relaciones.

La segunda de ellas, muy en consonancia con esta pretensión, es el tipo de organización que se promueve: la guerrilla. Como es por todos conocido, la guerrilla es una táctica de guerra que se usa, fundamentalmente, cuando quién pelea está en manifiesta desventaja, ya sea porque se encuentra en inferioridad numérica, o porque no cuenta con las armas y la organización suficiente para vencer a su enemigo en franca batalla. Los guerrilleros combaten y sabotean para vencer al enemigo. En Venezuela existe una larga tradición guerrillera asociada a las luchas “anti-sistema” protagonizadas por grupos de extrema izquierda. Por cierto, muchos de los que hoy tienen en sus manos la conducción del Estado, formaron parte de los pequeños focos de guerrilla urbana que, en las adyacencias de las universidades, hicieron vida en las dos décadas previas al inicio de este gobierno. ¿Se pretende entonces que nuestros estudiantes terminen su formación básica con una experiencia activa, de combate y saboteo, utilizando herramientas de comunicación? ¿Esa es la mejor experiencia que podemos brindarle a los estudiantes en su proceso de incorporación a la vida republicana? ¿Esa es la base deseable para construir convivencia?

La tercera razón, no menos importante que las anteriores, es la que mayor peso ha tenido en los reclamos hechos públicamente hasta el momento: la utilización de los estudiantes expresamente para difundir el mensaje de un líder político, para hacer proselitismo y propaganda política, que es como técnicamente se le llama. ¿Se trata entonces de promover la formación de partidarios, en lugar de ciudadanos críticos que tengan capacidad para discernir y tomar decisiones propias sobre sus preferencias políticas? O ¿se trata de utilizar a esos estudiantes para que hagan el trabajo de calle que los militantes del PSUV deberían hacer? Creo que ni siquiera eso. Lo que vimos ayer, es algo mucho más triste, se trata de convertirlos sólo en amplificadores y altavoces de una voz y de un mensaje que, de acuerdo a esta lógica “revolucionaria”, es el único que se debe escuchar.

Si lo que se quería lograr era la democratización de los medios de comunicación social, se pudo hacer una campaña para convertir a VTV, realmente, en el canal de todos los venezolanos o para garantizar la incorporación de productores independientes, sin importar las tendencias políticas, en la programación de todos los medios que son propiedad del Estado. Si se trataba de lograr el desarrollo de competencias comunicativas en los estudiantes y el manejo de herramientas asociadas a la comunicación social, se podrían fortalecer los periódicos escolares o crear clubes de comunicación para ampliar los medios utilizados. Si lo que se quería era abrir espacio para la difusión de buenas noticias, o de las noticias locales y comunitarias, se podría promover la investigación y el énfasis del trabajo de los estudiantes, en esos aspectos. Pero como lo que se quiere, tristemente, es tener mano de obra “combatiente” para el volanteo y la realización de murales, “partidarios” del proyecto revolucionario para hacer labor de propaganda, se crearon las guerrillas comunicacionales, cuya primera tarea, de acuerdo a las instrucciones de la nueva ministro de comunicación es "realizar labores de volanteo, perifoneo y empapelado de las estaciones del metro, línea 1" para “dar a conocer el mensaje del gobierno”, casualmente en vísperas de un importante proceso electoral.

Olga Ramos


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martes, 13 de abril de 2010

CHINA: EL DRAGÓN YA NO DUERME

"Déjenla dormir, para cuando despierte,

el mundo temblará"

Napoleón Bonaparte

Desde hace unos cuantos años atrás, China es tema obligado en los círculos políticos, económicos y académicos del mundo. Su vertiginoso desarrollo después de que tomara la batuta del gobierno Deng Xiao Ping en 1978 y reorientara su país hacia el establecimiento de una economía de mercado capitalista, a contracorriente de la que siguió Mao Ze Dong, ha sido motivo para muy variados análisis en cientos de libros y artículos a lo largo y ancho del planeta.

Las cifras sobre su espectacular y sostenido crecimiento por casi 3 décadas son harto conocidas: Promedio del PIB: 10%, y para este año 11-12%. Hoy, China representa alrededor del 13 % del PIB mundial. Tuvo en 2009 reservas internacionales alrededor de 2,4 billones de dólares.

Pero más allá de la cifras, lo que sobre todo ocupa la atención de los analistas, futurólogos incluidos, es el tema de qué podemos esperar de ese país para cuando arribemos a la primera mitad de este siglo; cuál será su peso en el mundo en las próximas décadas, y cómo quedarán las potencias actuales de cara a una nación que viene a toda velocidad, asombrándonos a todos.
Ciertamente, no sabemos qué llevó a Napoleón a lanzar la profecía de que el despertar de China produciría una conmoción en todo el orbe. Pero lo curioso es que, por lo visto, dio en el clavo. Escritores del siglo XX como el francés Alain Peyrefitte se apuntaron a la misma profecía a comienzos de los 70.

En la actualidad, no pocos futurólogos se adscriben a ese pronóstico, fundamentados en los datos duros disponibles. Todos, con algunas excepciones, ven venir, en unas 3 o 4 décadas, una era en la que los chinos serán la potencia más grande de la tierra, destronando a EEUU de su puesto principal.

Recientemente, la revista Newsweek llama a los chinos "Los nuevos emperadores", y titula su reportaje "Cuando la China gobierne el mundo", en el cual se señala que este país estaría reescribiendo las reglas mundiales sobre la moneda, la tecnología, el comercio, el espacio y el clima.

Y en efecto, China ya no esconde su interés en ser un actor clave en la reestructuración de las instituciones globales. Chen Li, del Brookings Institution, ha dicho que ella quiere una silla a la cabeza de la mesa, y está presionando fuerte en el sentido de que el sistema internacional le sea más "amigable".

Y esto implicaría, entre otras cosas, proyectar más su moneda, el yuan, como competidora del dólar. Ya están en marcha acuerdos en esta materia con India, Pakistán, Rusia, Argentina Japón y Corea del Sur. No obstante, hay presiones para que revalúe su moneda y recientemente registra un déficit comercial.

En el ámbito de la carrera espacial, China tiene grandes inversiones, convencida como está de que hay nuevas fuentes de energía en el espacio. Tiene igualmente planes de controlar el mercado de automóviles en el futuro.

¿Qué podemos esperar entonces del futuro de China el resto de los mortales?

Newsweek nos dice que este camino hacia una eventual hegemonía china mundial, será muy movido. China está redefiniendo su identidad, y en los últimos tiempos se ha hecho más nacionalista, lo cual se expresa incluso en las restricciones mayores que está imponiendo en los convenios que firma con empresas extranjeras. La época de la apertura y flexibilidad para atraer capitales pareciera que llega a su fin. China ya se siente con mayor confianza, al disponer de unas reservas de divisas enormes, un parque industrial catalogado como “la fabrica del mundo”, una mano de obra regimentada, dominio de nuevas tecnologías y de tratados comerciales con países en todos los continentes, los que le suministran de manera segura materias primas necesarias para su desarrollo.

Por lo que respecta a los latinoamericanos, China ya está entre nosotros, como inversionista, vendedor y comprador. Las cifras de su comercio con la región se han disparado en la última década, sobre todo, en el ámbito de las materias primas, en donde la voracidad de ese país es enorme.

Se espera, según cálculos del premio Nobel, Robert Fogel publicados en Foreign Policy (edición española, feb/mar 2010), que para el año 2040 China representaría el 40% del PIB mundial, al tiempo que EEUU tendría el 14%, Europa: 5%, India: 12%, Japón: 2%, países del Sureste Asiático: 12% y el resto del mundo 15%.

Esta perspectiva, obviamente, preocuparía a cualquiera, sobre todo, a los que tienen la hegemonía actual: EEUU, UE y Japón.

Pareciera que a quien le puede ir peor en ese porvenir encabezado por China es a los europeos. Los futurólogos anuncian un declive progresivo, casi inexorable, de esta región, en virtud de ciertos factores estructurales que la harán más vulnerable. Estos aspectos van desde el envejecimiento acelerado de su población (por reducción de la fecundidad, lo cual disminuye el porcentaje de gente en edad laboral, lo cual repercute en el crecimiento), pasando por la reducción de la jornada laboral, hasta la costumbre de largas vacaciones y jubilaciones tempranas, lo cual incide en la producción y su competitividad. Fogel dice que los europeos están muy tranquilos con el estilo de vida alcanzado y hace mucho que abandonaron sus sueños de dominación mundial. Con China ha tenido diferencias comerciales importantes en los últimos tiempos.

El caso de EEUU no es igual al de la UE. No tiene los problemas demográficos de los europeos, y lo de trabajar, producir y consumir menos, no va con la cultura y estilo de vida norteamericanos; de allí que EEUU sea un hueso más duro de roer que Europa. Las relaciones políticas y comerciales que mantiene con China han tenido sus altibajos, aunque el tema de los derechos humanos, el Tibet y el asunto de Taiwán las han tensado en diversas oportunidades. No obstante, en lo económico, la interdependencia entre ambos es sustantiva, a pesar de problemas puntuales, como es el caso reciente de Google. La administración Obama pareciera, sin embargo, reconocer el actual liderazgo ascendente de China, para lo cual ha considerado un nuevo tipo de relacionamiento.

Por lo que respecta a India, Brasil y Rusia, compañeros de China en el grupo BRIC, el panorama es muy variado. La última no luce tan bien frente a los retos futuros. Moisés Naím (“Listas Rusas”, El País, Madrid, 11-4-2010), en un artículo reciente, señala que la importancia de Rusia en el mundo disminuye, y los datos que aporta le hacen pensar en que su influencia será cada vez menor. Sus relaciones con China en los años recientes han sido de mayor acercamiento y han suscrito “una asociación estratégica de coordinación” y un Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación. Los dos países comparten un nuevo concepto de seguridad fundado en la confianza y el beneficio mutuo, la igualdad y la coordinación, y están de acuerdo en el establecimiento de un nuevo orden político y económico internacional más justo, racional y democrático. De allí que la Organización de Cooperación de Shanghai sea un modelo de cooperación entre China y Rusia en este sentido. El comercio y cooperación energética entre ellos ha crecido de manera importante en los últimos años.

En cuanto a las relaciones China-India, el comercio se ha disparado, existe una complementariedad económica entre ambas, aunque sigue habiendo una “desconfianza estratégica” entre ellas. Esto no ha impedido algunas alianzas de conveniencia de cara a los países más desarrollados. La competencia entre ellas seguirá pero no sólo en lo económico.

Por lo que respecta a Brasil, se puede afirmar que su influencia ha aumentado en el mundo y ya juega en las ligas mayores. Ha suscrito acuerdos de inversiones y comercio con China muy importantes para ambos países. Brasil es el principal socio de los chinos en América Latina.

China es hoy el país más consumista que hay, de allí que Fogel diga que es el país más capitalista del mundo. En ese sentido ya alcanzó un alto nivel de vida, los volúmenes de compra de automóviles, productos electrónicos y comida rápida son enormes y en ascenso.

Para algunos, el sistema político chino podría entrar en tensiones dadas las divergencias que en su seno hay sobre la forma de gobierno y los asuntos de la economía.

Sin embargo, no pareciera que en futuro cercano se produzca un cambio sustantivo del sistema. La población en general, a pesar de las contradicciones entre el campo y ciudad, se encuentra relativamente a gusto con la situación económica y política.

¿Qué va a representar para el mundo este gigante que despertó hace 3 décadas y no ha parado de crecer internamente y proyectarse hacia el planeta?

En la agenda de las generaciones futuras, aún más que en la actual, la China estará en el primer lugar.

¿Será mejor o peor el mundo con ella a la cabeza?

¿Que será de EEUU? ¿Y de la decadente Europa? Cuando se hable de imperialismo ¿será sinónimo de China, como hoy lo es de EEUU? ¿hablaremos mandarín?

La China despertó. Como premonitoriamente lo esperaba Napoleón hace 200 años ¿Nos hará temblar?

EMILIO NOUEL V.


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lunes, 12 de abril de 2010

LA HORA DE LA VERDAD

TEODORO PETKOFF
TALCUAL

La unidad opositora está llegando a la hora de las chiquiticas. Como en cualquier carrera, los metros finales suelen ser los más apretados. La Mesa de Unidad Democrática (MUD) está casi lista para dar a conocer el esquema unitario para las elecciones parlamentarias de septiembre. Le faltan muy pocos nudos por desatar, para poder darle al país la excelente noticia de candidaturas unitarias en todos los estados y en todos los circuitos. Ese esfuerzo es reconocido por la población, pese a la matriz de opinión contraria a la MUD, que se empeñan en crear algunos zamuritos mediáticos, en absoluta coincidencia con Chacumbele, quien no se cansa de pronosticar el fracaso de la Mesa. En su encuesta de febrero de este año, el IVAD (Seijas) registra datos muy auspiciosos. El 50% de la población "aprueba la labor de la oposición por el país", y un porcentaje igual "cree que la oposición tiene un proyecto de país para gobernar"; poco menos del 60% considera que la oposición "puede conformar un buen equipo para asumir funciones de gobierno" y más de 60% "aprueba el trabajo que viene adelantando la Mesa de Unidad por el país".

¿Qué ha habido y hay fricciones y actitudes destempladas? Naturalmente.
Ya lo dijimos hace un tiempo. Es imposible imaginar que tantos intereses personales y partidistas disímiles pudieran lograr acuerdos sin protagonizar de vez en cuando las inevitables "trompadas estatutarias". Más bien maravilla que los desencuentros no hayan sido mayores, lo cual habla muy bien de fuerzas políticas que parecen haber aprendido la lección de las elecciones regionales de 2008, en las cuales la división hizo perder Valencia, Maracay y Cumaná, y eventualmente Guayana, donde la unidad podría haber significado la victoria. Pero quedan los metros finales, que podrán a prueba la prudencia, la mesura y el espíritu unitario que ha sido demostrado hasta ahora. Pero también van a poner a prueba la firmeza y la determinación para tomar decisiones peliagudas. Nadie puede pretender colocarse por encima de las reglas establecidas consensualmente. Si la regla estableció que las listas para los estados serían decididas por acuerdos entre los partidos y respetando un determinado "orden de llegada", ningún dirigente, por importante que sea, puede pretender que se haga una excepción en su caso y se le complazca realizando unas primarias sólo para él. De la MUD debemos esperar firmeza en sostener el respeto a sus propias reglas. Por otro lado, una persona que se ha inscritovoluntariamente en un partido es de suponer que acepta la política de su partido en el seno de la MUD. Si esa política condujo a acuerdos que no preveían primarias en un determinado circuito, no puede pretender esa persona, por relevante que sea, que esos acuerdos sean rotos sólo para complacer sus aspiraciones particulares en el circuito donde cree tener liderazgo. Firmeza es el nombre del juego. La hora de las chiquiticas es hora de sensatez pero, igualmente, de firmeza y temple. Y de un grado sumo de responsabilidad en todos los protagonistas.


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domingo, 11 de abril de 2010


FISIOLOGÍA DE LA MESA
MILAGROS SOCORRO
EL NACIONAL

En estos días se cumple un año de funcionamiento formal de la Mesa de la Unidad Democrática, cuyos reglamentos de funcionamiento fueron aprobados en abril de 2009. Y no es poca cosa. La existencia de un minucioso conjunto de normas es fundamental en la naturaleza de este instrumento de alianza política. Es lo que marca su particularidad y le da visos de éxito, puesto que los convocados a su seno y las decisiones que allí se tomen están reguladas por una tabla de preceptos previamente establecidos. Igual para todos y estable en el tiempo. Inmutable ante las medidas de extorsión que, tal como se previó, serían tomadas por los descontentos ante los resultados de los acuerdos.

La Mesa es la dirección política de la Unidad Democrática.

Y ésta es, a su vez, un ideal que las masas vienen reclamando a la dirigencia con fervor creciente y a través de diversas consultas y mediciones. Las primeras reuniones de lo que hoy es un complejo aparato político decidido a conquistar el poder, se produjeron inmediatamente después de un evento electoral, pero lejos del siguiente. Fue a raíz de la derrota sufrida por las fuerzas democráticas en la votación sobre la enmienda a la Constitución. No se hablaba entonces de la circunstancia comicial. Se hablaba de rescatar el país de la trampa autocrática que lo oprime y saquea. Ese espíritu de origen se ha prolongado; y, hasta la fecha, aunque su diligencia más visible es la designación de candidaturas unitarias para las elecciones legislativas de septiembre, la Mesa procura una coalición política permanente que vaya más allá de las elecciones. Que rebase, incluso, un triunfo irrebatible en 2012. Con esa idea se han asociado 16 organizaciones: 15 partidos y un movimiento social y político. Los partidos son: UNT, Acción Democrática, PJ, Copei, CausaR, Proyecto Venezuela, ABP, MAS, Bandera Roja, Podemos, Vanguardia Popular, URD, MIN, Solidaridad Independiente y el Movimiento Republicano. Y el movimiento es Voluntad Popular, organización liderada por Leopoldo López, miembro formal de la Mesa y suscriptor de sus avenimientos. Esto lo faculta para expresar en el marco institucional de la Mesa de Unidad Democrática sus dudas y reconsideraciones. La Mesa se propone establecer los entendimientos necesarios para devenir mayoría parlamentaria y una agenda legislativa que oriente tal desempeño; y también está persuadida de que en un par de años llegará a Miraflores para hacer realidad el proyecto de país contenido en su Propuesta Programática, desglosada en 100 puntos concretos. Una alta aspiración, no hay duda. No puede darse el lujo de ser inoperante. Por eso la Dirección Política tiene 16 miembros, correspondientes a las toldas que recabaron mayor votación en las elecciones del 23 de noviembre de 2008; y a las individualidades que puedan favorecer una unidad crucial para la República.

Esta Dirección Política se reúne los miércoles, a las 4:00 de la tarde. Como la MUD no tiene una sede, los encuentros tienen lugar en distintas casas de partidos. Las respectivas militancias reciben en casa a las huestes de los otros. En un año se ha creado una familiaridad de la que el país terminará redituando. Han entendido que en una situación normal, lo normal es que los partidos vayan por su cuenta. En una situación de excepcional peligro, deben alinearse por la conveniencia del país. No hay opción, de manera que lo mejor es llevar la fiesta en paz y entenderse. La mayoría lo ha hecho; y es el caso que el grueso de las decisiones se han tomado por consenso, tras horas de conversación.

Siempre según el reglamento, los asistentes tienen derecho a una primera intervención de cinco minutos, por cada punto a tratar. Luego, hay sucesivas rondas, de tres minutos. En representación de las organizaciones asisten un principal y un alterno. Cada encuentro queda documentado en una minuta donde queda constancia de los acuerdos.
La Secretaría Ejecutiva, que encabeza Ramón Guillermo Aveledo, trabaja en una pequeña oficina. Su aporte es ad honorem y él financia su propio teléfono. Hay, además, un Consejo de la Unidad Democrática, que convoca un total de 50 organizaciones. Y 14 Comisiones Técnicas integradas por expertos de las áreas clave (espigados no solo de los 16 partidos de la Dirección Política, sino del medio centenar del Consejo ampliado, donde hay notables representantes de la sociedad civil). La parte mala es que hay centenares, ¿miles?, de aspirantes para 167 curules y sus suplentes. Muchos quedarán afuera.

Su comprensión de la circunstancia los hará héroes.

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