jueves, 28 de octubre de 2010

EL CHAVISMO SE PEGA O LA CHAPUZA COMO GOBIERNO

En días pasados y a la espera de que nos llamaran a abordar un avión, en cordial conversación con un colega profesor acerca del descalabro institucional que ha tenido lugar en la administración gubernamental venezolana, él me advertía sobre el contagio que ese modo de ser y hacer las cosas estaba produciendo en toda la sociedad y en el ámbito empresarial privado. Según él, ya empezaba a sentirse tal contaminación más allá de las fronteras de la burocracia estatal. “Y es que el chavismo se pega”, concluía con preocupación.

Ciertamente, quien haya sido testigo atento de lo que ha ocurrido en nuestro país en los últimos años no puede menos que compartir tal aseveración. Sin duda, la chapuza es el signo de la revolución bolivariana al frente del aparato estatal, y, obviamente, en ella hay un componente cultural venezolano.

Chapuza es obra hecha sin arte, ni esmero, u obra o labor de poca importancia. Para los mexicanos es una estafa. Y chapucero significa: chambón, desastroso, impresentable.

Todos estos significados le calzan a la perfección al gobierno actual.

Desde el servicio de recoger basura y mantener calles, avenidas y parques, pasando por la gestión de las empresas estatales, la educación y la sanidad, hasta la administración de justicia y la sencilla impresión de las gacetas oficiales, todo es un monumento a la ignorancia, la desidia, la improvisación, la incompetencia, la ineficacia y la corrupción. El desastre no puede ser mayor.

Basta ir a una oficina pública de registro, notaría o tribunal para vivir una experiencia kafkiana. Sacar o renovar una licencia de manejar vehículos u obtener un pasaporte es un via crucis estresante, agotador y costoso. Los trámites de CADIVI, SENIAT, LOPCIMAT, LOCTI, solvencia laboral, etc, son un infierno dantesco. Para remate, no es infrecuente que los viernes no se trabaje en muchas instituciones u oficinas públicas, por lo general. A lo que debe agregarse el efecto del recorte eléctrico y los apagones

Pareciera que de forma premeditada (con vistas a sacarle beneficio económico personal) o por desconocimiento, todo lo simple lo hubiesen complicado y lo que es realmente complicado lo simplifican, produciendo así, situaciones absurdas e incomprensibles, que o bien paralizan a la administración pública y entorpecen, en consecuencia, la actividad de los ciudadanos y las empresas, o desmejoran la calidad de los servicios o productos, ocasionando enormes perjuicios a la sociedad en su conjunto.

Una lista interminable de ejemplos es ilustrativa de lo que venimos comentando. Es raro encontrarse con un sector que podamos exonerar de este cuestionamiento. Este triste espectáculo abarca todos los poderes públicos. Ejecutivo, legislativo, judicial y moral conforman un deplorable cuadro institucional, sólo comparable con los países más atrasados del mundo. La descomposición está la orden del día. Los menos capacitados del país, es decir, los mediocres, son los que gestionan, por ejemplo, el tema de la seguridad o la educación, la distribución de alimentos o los bancos estatales.

Decenas de planes contra la delincuencia, decenas de ministros al frente del Ministerio encargado del asunto, todo un fracaso estruendoso. Así, vemos que graduados de Derecho no estudian derecho procesal o que ingenieros en refinación no visitan un laboratorio durante toda la carrera. (Universidad Bolivariana).

Los bancos estatales tradicionales y los nuevos están quebrados o recontraquebrados. Las empresas y bienes expropiados o arrebatados a sus dueños son mal administrados, abandonados o simplemente robados.

Qué más decir de los servicio eléctrico y de infraestructura en general¡ Ignorancia, desidia, irresponsabilidad.

¿Y de la elaboración de las leyes? Desconocimiento de la técnica legislativa y de los principios genérales del derecho; los textos de las leyes son unos bodrios, una vergüenza en materia de redacción, sintaxis, y demás reglas gramaticales.

En los tribunales el panorama no es muy diferente. Al despelote burocrático reinante allí, se suma la inopia de conocimientos jurídicos, cuando no, interpretaciones complacientes con el poder político. Así, se ve frecuentemente en los juicios el irrespeto del principio constitucional de la irretroactividad o de los lapsos procesales, constituyéndose de esa manera un cuadro grave de inseguridad jurídica. La prescripción de acciones no existe para algunos tribunales.

Las denuncias sobre el hacinamiento en las cárceles y el trato inhumano son harto conocidas, producto, entre otros factores, del mal funcionamiento de los tribunales y del Ministerio Público.

Lo de los Registros Mercantiles es una irracionalidad sin nombre. Una empresa que desee registrar, por ejemplo, 3 actas de asambleas de accionistas, en lugar de hacer el trámite un solo día, deberá ir 3 días diferentes, hacer 3 colas interminables, madrugón mediante. No es raro, por otro lado, encontrarse con funcionarios de Registro, como me ha ocurrido, que frente a la constitución de una Asociación civil sin fines de lucro cuyo objeto es hacer estudios e investigaciones políticos y económicos, nos rechacen el documento porque al mencionarse la palabra “politicos”, eso sería materia del CNE. Los registros públicos no son públicos; para investigar a una empresa en un registro mercantil, insólitamente, le piden al solicitante autorización de la empresa investigada. ¿….?

Ni hablar de las distintas interpretaciones o requisitos que en cada oficina o región se hacen o piden. No es difícil encontrarse por ahí quien le ofrezca a uno hacer el trámite de renovación de licencia de conducir vehículos, con sólo entregarle copia de la cédula y una cantidad más o menos sustanciosa.(el trámite legal exige 5 documentos).

Entrar a mi email de CANTV es una proeza. El satélite chino, que nos costó 400 millones de dólares y que tiene una corta vida útil ¿de qué ha servido?

El Metro de Caracas se ha vuelto una pocilga inmunda e insegura. Para el modo de ser chavista, el mantenimiento de instalaciones y maquinas, amen de la limpieza, son un lujo burgués. Vivir en la cochinada es el ideal revolucionario. ¿Desconocen que las cosas se deterioran con el uso? ¿Que la ganancia es necesaria para reinvertir, comprar tecnología, nuevas maquinaria, etc?

Sin embrago, se pagan obras que no se realizan o quedan a medio construir. Se presta o regala el dinero de las arcas públicas sin medir las consecuencias financieras para el Estado, no importa si se cobran u obtienen beneficios. La ganancia está demonizada, no obstante, el presidente se queja de que el aeropuerto de Maiquetía de pérdidas.

El chavismo, comprobado está, no sabe producir ni distribuir alimentos, no saben importar bienes, y se busca a los cubanos para que realicen las operaciones (PUDREVAL). La ruta de la empanada, los gallineros verticales y cultivos hidropónicos, ¿donde están? ¿Dónde las estadísticas que muestren el éxito de estas disparatadas ideas?

El fundo San Luis en Calabozo, arrebatado por el INTI, después de un año, sólo ha producido 40 berenjenas. No hay avalúo, ni pagan bienhechurías a los expropiados.

En Lara, por ejemplo, se levantarían centros de producción, agrotiendas, laboratorios, centros de recrías, plantas de procesamiento, pasteurizadoras complejos azucareros, viviendas y hasta un acueducto (1200 millones de bolivares fuertes), y ni rastro de ellos hoy, un descalabro parejo. En Carora, la Planta procesamiento de Maíz, en el sector El Paradero, no se inició; el Complejo Azucarero Argimiro Gabaldón en el sector La Otra Banda tampoco existe. El Matadero Industrial, por convenio argentino, en Burere, nunca se inició. La planta de Cemento con los iraníes, nunca se comenzó. La fábrica medidores eléctricos a través del convenio chino con Pdvsa- Enelbar, está paralizada.

En el ámbito internacional, se ofrecieron 34 refinerías, y apenas la de Cienfuergos está avanzada en su fase primera. De la de Pernambuco en Brasil, nos salimos por no poder cumplir con las exigencias financieras, a pesar de haber publicitado con bombos y platillos esa “integración energética”.

Según los estados financieros consolidados de Petróleos de Venezuela al 30 de junio de este año, se produjo una disminución interanual de 14,4% en su ganancia neta del primer semestre, por un aumento de costos y pese a que las ventas remontaron por alza de los precios del crudo. Citgo registra pérdidas por el subsidio a los “pobres” de EEUU. Los accidentes en las refinerías e instalaciones de PDVSA se multiplicaron. La gallina de los huevos de oro del país endeudada hasta los tuétanos.

El modo de hacer chavista ni siquiera con la materia de devolución de IVA a sus propios diplomáticos, cumple. Ni decir de los empresarios.

¿Y qué decir del tema de la vivienda, de las petrocasas, casas uruguayas importadas, y las decenas de tratados internacionales que les quitan el trabajo a empresarios y trabajadores venezolanos? Un estruendoso fracaso. Mientras tanto, no hay cabillas ni cemento después de las expropiaciones alocadas del gobierno. El gobierno vende 10 cabillas y 5 sacos de cemento por persona. ¿Qué se puede construir con esto? ¿Cómo piensan cumplir con los convenios recién firmados sin materiales suficientes apara la construcción?

El servicio de agua, el aeropuerto de Maiquetía, el puerto de Puerto Cabello, la autopista Valencia-Puerto Cabello, los basureros que son la autopista Barcelona-Píritu o las carreteras de Paraguaná, todo un desastre producto de los “genios” militares y de una recentralización administrativa irracional.

Y para comprar un electrodoméstico en las tiendas gubernamentales, no puedes hacerlo pagando en efectivo, sin antes estar en una nómina en un banco estatal.

En el campo de la cultura, se ha impuesto una alpargatocracia cultural cuya máxima expresión es Alí Primera; da vergüenza ajena. Sus seudodirigentes incapaces de una iniciativa que valga la pena. Incapaces, por mezquinos y sectarios, de reconocer, por ejemplo, los méritos de venezolanos que como Simón Díaz, en su día, fue premiado con el Grammy.

Todo es producto de un desprecio al conocimiento, a la formación académica y a la experiencia, derivado de una ideología demencial.

Este modo de gobernar chavista, chapucero, tiene otro efecto perverso. A los asuntos que requieren mayor cuidado y estudio por su complejidad, por ignorancia, se les resta importancia, se banalizan, y se pretende despacharlos de manera simple. Los funcionarios “hecho en socialismo” no se percatan de las repercusiones económicas o de cualquier naturaleza que ciertas medidas aisladas pueden tener en otros sectores. No advierten las conexiones que toda actividad tiene con otras. Contenidos o formalidades inherentes al tema complejo son despreciadas, lo que se puede observar en los proyectos fantasiosos, disparatados y voluntaristas que a menudo oímos de Chavez.

Todo este estropicio institucional, esta destrucción del aparato productivo, esta complicación absurda de la vida ciudadana, es secuela directa del chapucero “Hecho en socialismo”.

Efectivamente, el chavismo se pega. Lo testimonia la desastrosa performance en las empresas expoliadas, y más allá. De allí que la necesidad de preservación del resto de la sociedad de este modo de ser y hacer letal devastador para su buena marcha, sea un objetivo prioritario político y social de los sectores democráticos.

EMILIO NOUEL V.


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miércoles, 27 de octubre de 2010


Los nuevos conquistadores


América Economía, 27-10-2010


Los adictos al café Premium de Providencia, una de las principales arterias comerciales de Santiago de Chile, tienen desde el año pasado otra alternativa para leer la prensa matutina y bajar sus primeros mails. Y sus dueños no están en Seattle, como el Starbucks ubicado a media cuadra, sino en Bogotá. Su nombre comercial es Juan Valdez, marca registrada por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, y una apuesta por abrir nuevos mercados más allá de la comercialización en bruto del commodity.

“Llevamos una oferta de valor para consumidores sofisticados”, dice Adriana Ochoa, vicepresidente comercial de Procafecol, la subsidiaria de nuevos negocios y franquicias de los cafetaleros. Al igual que en Starbucks, en los locales de Juan Valdez se venden accesorios y artículos para los amantes del café, y sus granos están certificados por la Rainforest Alliance, una asociación sin fines de lucro que protege la biodiversidad en las zonas tropicales.

Atrás parecen haber quedado los 100 Años de Soledad de las empresas colombianas, circunscritas tradicionalmente a su mercado doméstico y a los años de plomo del conflicto interno del país. En 2009 invirtieron US$ 3.025 millones en el exterior, fundamentalmente en América Latina, un 34 % más que el año anterior.

La diversificación de fuentes de ingresos, la necesidad de invertir las reservas de capital que ya llegan a casi US$ 100.000 millones en el caso de los fondos de pensión y un mecanismo para blindarse de la competencia, son algunas razones del fenómeno. Según Andrés Jiménez, director de negocios internacionales de la consultora Interbolsa, dentro de los sectores “más calientes” está el energético, que tiene grandes posibilidades de seguir creciendo especialmente en América Central, teniendo en cuenta que esta región está buscando ampliar sus fuentes energéticas y abaratar los costos de este servicio.

“Tener un portafolio activo en diferentes cuencas y países permite manejar mejor el riesgo”, dice Camilo Marulanda, vicepresidente de Estrategia y Crecimiento de Ecopetrol. En los últimos años la petrolera estatal colombiana ha invertido US$ 1.500 millones en Brasil, Estados Unidos y Perú.

En los dos primeros tiene, en sociedad con otras compañías internacionales, la exploración de siete y 124 bloques, respectivamente.

En Perú, además de cinco operaciones exploratorias, compró el 50% de la productora Savia, cuyos rendimientos financian en parte sus labores de búsqueda de crudo Con estas operaciones está produciendo 14.000 barriles diarios fuera del país, con la esperanza de llegar al millón de barriles al día. “En el corto plazo este aporte no es tan representativo, pero en el mediano esperamos que las operaciones en el Golfo de México y en Brasil puedan tener unos niveles más interesantes”, dice Marulanda.

La saturación del mercado doméstico explica la diversificación internacional de ISA, uno de los mayores transportadores de energía eléctrica en Latinoamérica, con una red de transmisión a alta tensión de 38.551 km en Colombia, Perú, Bolivia y Brasil, e interconexiones internacionales entre Venezuela-Colombia, Colombia- Ecuador y Ecuador-Perú.

ISA aprovechó nuevas ofertas abiertas por varios gobiernos de la región. Hoy participa en el diseño y la construcción de cerca de 4.794 km de circuito de alta tensión y 18.956 MW de transformación. Y no sólo está en energía, acaba de comprarle a la española Cintra Infraestructura el 60% de Cintra Chile, que controla cinco concesiones de carreteras en ese país.

Uno de los pioneros en abrir mercados foráneos fue el Grupo Nacional de Chocolates. Hoy está presente en 12 países del continente, en seis de los cuales ha instalado plantas de producción y emplea a unas 6.000 personas. En la última década las ventas internacionales crecieron un 36% por año, por encima del 26% de las nacionales. “Nos vemos como compañía multilatina, que quiere llegar a los mercados donde es competitiva”, dice Enrique Piedrahita, presidente de la compañía.

Estrategias de expansión. Aunque primerizas en comparación con sus pares chilenas, brasileñas o argentinas, muchas multilatinas colombianas no se quedan por ambición. “Nuestro interés es crecer de manera agresiva en los mercados donde tenemos presencia e incursionar en otros países de América Latina”, dice Luis Fernando larcón, gerente de ISA.

Su meta es ser reconocida como la transportadora de energía más grande de Latinoamérica y generar ingresos por US$ 3.500 millones en 2016, un 80% de los cuales vendrían desde fuera de Colombia. Para ello aspiran a consolidar sus plataformas de Brasil, tener presencia en el 50% de los intercambios de energía entre los sistemas eléctricos de los países de Latinoamérica (a través de activos propios o con sistemas bajo su operación) y diversificar su actividad de negocios para que al menos el 20% de sus ingresos consolidados provengan de otros giros, como el transporte de gas e infraestructura vial.

Más cautelosa, Ecopetrol busca consolidarse en sus primeros tres mercados foráneos. Y las expectativas son grandes en Perú. “Los sitios exploratorios son muy similares a los
de Colombia. El pie de monte y crudo pesado son nuestras grandes competencias: conocemos la operación, el manejo de comunidades y nos sentimos casi en casa”, dice Marulanda.

Para las empresas colombianas estos nuevos territorios han implicado un cambio de mentalidad, preparación de personal, conocer otras regulaciones, estudiar a fondo no sólo las oportunidades, sino sus propios límites, y sobre todo “tener humildad para aprender de los errores”, como dice Pedrahita, del Grupo Nacional de Chocolates. Para expandirse, muchas han empezado con participación minoritaria en empresas de los países donde quieren llegar, para estudiar cómo funciona el mercado objetivo.

En Chile, por ejemplo, los cafeteros se asociaron con Falabella para expandir la marca Juan Valdez. Hoy tienen por metas abrir ocho nuevas tiendas en Ecuador y Estados Unidos y crecer, a través de franquicias, en Perú, México y Argentina. En cambio, el Grupo Nacional de Chocolates maneja una red de distribución propia que abastece a unas 100.000 pequeñas tiendas en Centroamérica y 60.000 en Perú.

“Estamos dejando de ser tan hogareños y nos estamos dando cuenta de que las empresas colombianas son de un tamaño relativamente importante, con personal muy capacitado y con modelos de negocios exitosos que nos permiten hacer negocios en otros lados y hacerlo de manera rentable”, dice Marulanda.

Los ejecutivos colombianos salen conscientes del estigma que cargan por el historial de su país. Por ello, para construir puentes, tienden a ser más formales, cumplidores y menos soberbios que sus pares de Brasil, Argentina, Venezuela o Chile. Fundamental para la cautela con que se les miraba hace 10 años.

No obstante, la escuela de gestión que implicó hacer negocios a gran escala en Colombia durante los 80, los 90 y principios de esta década, les dio una preparación para crisis y situaciones adversas que pocos poseen en la región. Una mezcla interesante de talentos que por ahora alimenta de buena manera el más novedoso boom de internacionalización de empresas latinoamericanas.


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martes, 26 de octubre de 2010

Las caras del Tea Party

Mario Vargas Llosa/ El País

Martes, 26 de octubre de 2010

Debajo de su semblante ultraconservador, reaccionario, populista y demagógico, este conglomerado es una manifestación del temor al crecimiento desenfrenado del Estado y de la burocracia



Como al Tea Party se le han encimado toda clase de grupos y organizaciones extremistas, desde fanáticos antiabortistas y antigays hasta integristas religiosos que quieren desterrar a Darwin y a la teoría de la evolución de los planes de estudio en las escuelas y reemplazarlos por el creacionismo bíblico, pasando por sectas pintorescas como los enemigos de la masturbación y de las mezclas raciales, y patrioteros de tricornio, bombachas y tambor, se ha difundido la idea, sobre todo fuera de Estados Unidos, de que la democracia norteamericana podría venirse abajo en las elecciones de parlamentarios y gobernadores de noviembre y caer en manos de ultraderechistas y locos furiosos.

Pura paranoia o afloración de deseos reprimidos de los enemigos de Estados Unidos. La aparición del Tea Party, por lo pronto, en estas elecciones parciales le complica más la vida al Partido Republicano que al Partido Demócrata. Aquél, debido a la caída de la popularidad del Gobierno de Obama en razón de la crisis económica, que no da síntomas de amainar, y el 10% de parados de la fuerza laboral, parecía destinado a arrasar en las ánforas. Ahora, debido al trastorno que han creado en su seno el activismo y los éxitos locales del Tea Party en imponer sus candidatos, es seguro que verá reducido su triunfo, por la división del voto republicano y el abstencionismo o fuga al adversario de muchos republicanos a quienes atemoriza la idea que un movimiento tan conservador y radical -y de líderes tan poco sólidos intelectualmente como Sarah Palin o Glenn Beck, la estrella mediática de Fox- vaya a fijar la línea del partido. De modo que el Tea Party tal vez amortigüe algo, o acaso bastante, el voto de castigo al gobierno demócrata.

Por otra parte, el Tea Party no es un partido político y, aunque ha hecho mella entre los afiliados al Partido Republicano y, sobre todo, en los pueblos y provincias alejados de los grandes centros urbanos de Estados Unidos, carece de una organización nacional y del tiempo suficiente para crearla, además de que también conspiran contra ello las divisiones y rivalidades que proliferan en su seno entre, digamos, los más sensatos, los menos sensatos, los payasos y los delirantes (hay todavía subdivisiones más sutiles). Su nacimiento fue espontáneo, una proliferación de grupos que, enarbolando como símbolo el de los colonos de la Revolución independentista que arrojaron al mar los cargamentos de té en rebeldía por el monopolio comercial y los impuestos que imponía Londres, se reunían a protestar por el crecimiento desaforado del Estado que advertían en medidas como la reforma sanitaria y las descomunales ayudas fiscales a los bancos a raíz de la crisis financiera. Lo que parecía poco más que una manifestación intrascendente y pintoresca del folclor político de Estados Unidos creció como la pólvora y saltó de los márgenes a formar parte de la corriente principal del acontecer cívico del país. Mi impresión es que en estas elecciones obtendrá menos victorias de las que se teme y que, probablemente, por su falta de cohesión interna, a todas las rémoras que ha parasitado y a su enclenque espinazo y liderazgo, se irá deshilachando y acaso desaparecerá. Sin embargo, algo importante quedará de él y será absorbido por los grandes partidos y el quehacer político en esta sociedad, una de las más permeables y capaces de recrearse que conozco.

Porque, por debajo de su semblante ultraconservador, reaccionario, populista y demagógico, y de los disparates que pueden proclamar algunos de sus dirigentes, como quienes aseguran que el presidente Obama es un musulmán emboscado que quiere el socialismo para Estados Unidos o los exabruptos de la señora Christine O'Donnell, candidata por Delaware, antigua practicante de la brujería que ha acusado a los homosexuales de haber creado el sida, hay en la entraña de este movimiento algo sano, realista, democrático y profundamente libertario. El temor al crecimiento desenfrenado del Estado y de la burocracia, cuyos tentáculos se infiltran cada vez más en la vida privada de los ciudadanos, recortando y asfixiando su libertad y sus iniciativas; la apropiación por parte del sector público de funciones o servicios que la sociedad civil podría asumir con más eficacia y menos derroche de recursos; la creación de sistemas llamativos de asistencia social que sólo podrán financiarse con subidas sistemáticas de impuestos, lo que se traducirá en caídas de los niveles de vida de las clases medias y populares.

Estos temores no son gratuitos, responden a una realidad de nuestro tiempo y se originan en problemas que se viven por igual en el Primer y el Tercer Mundo. Pero en Estados Unidos tienen una resonancia particular, pues tocan un nervio siempre vivo en un país donde el individualismo no tuvo jamás la mala prensa que tiene en Europa, en la que las doctrinas colectivistas han echado hondas raíces en su historia moderna. A Estados Unidos llegaron los peregrinos europeos en busca de libertad, para practicar su religión, que no era la oficial, para defender el derecho del individuo a gozar de independencia, de elegir su vida sin otra limitación que el respeto de las formas de vida de los otros. En la tradición americana más acendrada no es el Estado sino el ciudadano el responsable primero de su fracaso o de su éxito. Aquél no debe interferir en la vida de éste sino garantizar igualdad de oportunidades, que se cumplan las leyes equitativas y justas que dan los representantes elegidos en comicios libérrimos. Durante mucho tiempo este designio ideal fue más o menos respetado y funcionó, con el extraordinario desarrollo y prosperidad del país como resultado.

En ese modelo había algo de irrealidad y muchas imperfecciones, sin duda, pero dio al grueso de la sociedad norteamericana unos niveles de vida muy por encima del resto del mundo durante mucho tiempo. Luego, en razón de las guerras, de las desigualdades económicas que multiplicó, de la acción política reformista, fue siendo enmendado, en muchas cosas para mejorarlo, pero en otras para empeorarlo. Y entre estas últimas, sin duda, figura esa elefantiásica inflación burocrática que, casi tanto como en Europa, ha ido reduciendo el espacio de libertad y de autonomía del individuo, con el consiguiente encogimiento de la sociedad civil y, por lo tanto, de la responsabilidad del ciudadano frente a sí mismo, su familia y el conjunto social. En la sociedad moderna, donde el Estado es Dios, el individuo es cada vez menos responsable, porque la realidad apenas le permite serlo, lo empuja cada días más a ser un mero dependiente del Estado. Para casi todo: estudiar, curarse, obtener un trabajo, disfrutar de un seguro, participar y disfrutar de la vida cultural, jubilarse, cuenta con el Estado. La idea de que ése es el destino final de la evolución que viene siguiendo la realidad de su país es simplemente intolerable para un sector importante de Estados Unidos, donde la idea del individuo soberano que no debe dejarse arrollar ni instrumentalizar por el Estado, siempre un peligro latente para su libertad, es ingrediente esencial de su historia.

Ese es un sentimiento justo y que merece ser incorporado a la agenda política pues apunta a problemas reales que enfrenta la cultura democrática. Si el Estado no se descentraliza y adelgaza, si no devuelve a la sociedad civil, a los particulares, las muchas iniciativas y servicios que les ha ido arrebatando, el resultado final será el envilecimiento de la democracia, su conversión en una mera apariencia en la que el individuo ha dejado de ser libre y se ha convertido en un autómata, manipulado por burócratas invisibles y todopoderosos que, desde la sombra de sus despachos, toman todas las decisiones importantes que conciernen a su destino. No es verdad que sólo el Estado puede ejercitar la solidaridad con el débil, la ayuda al que no puede valerse por sí mismo, responsabilizarse de la cultura, la salud, el trabajo de los ciudadanos. En muchísimos casos, éstos lo hacen mejor y gastando menos que los burócratas. En el de la cultura, por ejemplo, aquí, en Estados Unidos, en gran parte, los magníficos museos, las óperas y conciertos, la danza, las grandes exposiciones, las bibliotecas públicas, son financiadas principalmente por la sociedad civil. Es verdad que hay incentivos tributarios que alientan esta generosidad, pero la razón principal es una tradición cultural, no desaparecida del todo, que induce a los ciudadanos a actuar, tomar iniciativas en invertir su dinero en aquello que creen justo y necesario. A diferencia de los otros, este mensaje del Tea Party merece ser tenido en cuenta.

© Mario Vargas Llosa, 2010. © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010.


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EL METRO CHAVISTA

Talcual, Editorial, 26 de 0ctubre 2010

En Aporrea, uno de sus articulistas cita a una anciana señora que habría exclamado:“Si el socialismo es como el Metro yo no lo quiero”. El articulista, añade, por su parte, en tono decepcionado: “Yo tampoco lo quiero”.

Portada de Tal Cual

Es la queja universal, a la cual no escapa ya nadie en Caracas. El Metro se ha vuelto todo un emblema de la ineficiencia y la corrupción que caracterizan al régimen. Probablemente, quienes mayor frustración expresan son precisamente quienes se identifican, todavía, con Chacumbele. Porque conocieron un tren subterráneo que fue orgullo de la capital y de sus habitantes y han venido siendo testigos, cada vez más molestos e impotentes, de un proceso de deterioro sistemático, continuo y, sobre todo, inexplicable, del cual los únicos responsables, sin atenuante alguno, son precisamente los administradores puestos al frente del Metro por la “revolución bonita”.

Pero, tal como lo reflejan los comentarios de la señora y de su interlocutor que mencionamos para abrir esta nota, la atribución de responsabilidades va subiendo por la escalera de la cólera popular.

Cuando se asocia el estado del Metro con el “socialismo” es porque no sólo se está culpando a los ciegos sino al caballero que les dio el garrote. Que no es otro, en última instancia, que el señor Presidente de la República.

El desastre del Metro es imposible disociarlo de lo que ha ocurrido en Sidor, en las empresas del aluminio, y en particular de la crisis eléctrica, para no mencionar montones de empresas estatizadas que ni siquiera están en producción o están quebradas y viven del fisco nacional.

Chacumbele se irrita mucho cuando se afirma que pudre todo lo que toca, pero los hechos son demasiado tercos. Es verdad, pudre o destruye todo lo que cae en sus manos. Quién sabe por cuál razón milagrosa, la Cantv y Movilnet han sobrevivido en esta hecatombe. Pero, Chacumbele tiene todavía dos años por delante para continuar avanzando en su Plan de Destrucción Nacional (PDN), y el morbo del arrase total ya debe haber inficionado los cimientos de ambas empresas.

Lo del Metro posee una arista particularmente grave. Es la referida al comportamiento de los usuarios. Cuando el tren subterráneo era una tacita de plata, quienes lo utilizaban asumían una conducta tan civilizada y ordenada que no podía ser sino la respuesta de la colectividad al saberse beneficiaria de un servicio de altísima calidad.

Amor con amor se pagaba. El Metro, en verdad, era de todos y preocupación de todos.

En la medida que el servicio se ha ido echando a perder y que la gente se siente maltratada y, en el fondo, despreciada por el gobierno, la molestia que significa tomar el Metro se ha traducido en una involución de la conducta.

Bajo tierra, el caraqueño se ha vuelto agresivo y brutal. La salida y entrada a los vagones son un pandemónium, en el cual desaparece todo resto de cordura y gentileza. Es un sálvese quien pueda. Los más audaces viajan, peligrosamente, en el espacio que separa los vagones.

Esto no tiene nada que ver con socialismo, por más que pinten los vagones de rojo y los atiborren con imágenes del Che Guevara.

Esto es pura y simplemente chavismo, lo cual constituye toda una definición.


Teodoro Petkoff


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lunes, 25 de octubre de 2010

SUDOKU


Talcual

Después de la histeria postelectoral que negó las matemáticas como ciencia fiable, se llevó en los cachos una empresa de alimentos esencial y otras menores, juró radicalizar el proceso y maldijo a la mayoría (sic) de los venezolanos; después de ese sálvese quien pueda, han aparecido una serie de signos contrarios y contradictorios.

Portada de hoy de Tal Cual

Esto agrega un objetivo más al viaje presidencial, que se suma a la entrada en el universo del átomo y a las tareas ideológicas para enderezar a los bolcheviques privatizadores y mafiosos, a los lapidadores teocráticos iraníes y a ver si Kadafi se pone al fin en tratamiento psíquico. El abandono del suelo patrio facilita que otros muestren signos de ablandamiento como recomienda el olfato político, sobre todo en vísperas de unas nuevas y peligrosas elecciones: Chacumbele, a estas alturas de su echonería castigada, no da él un primer paso atrás ni que se lo ordenen los estrategas cubanos. Pero, a pesar de ello, se despidió de todos los venezolanos, patriotas y apátridas, con mansedumbre.

El subalterno que funge de ministro de alimentación había dicho con todas sus letras y en su precaria retórica que Cargill y Polar ya estaban frente al pelotón de fusilamiento, esperando no más el “fuego”, es decir, el “exprópiese”.

El vicepresidente Jaua, tenido hasta ahora por urogallo, ha sido el encargado principal para hablar con palabras domesticadas, buen tono de voz y súbita sensatez sobre los nuevos enfoques en este caso: ni una ni otra empresa están en los planes estatizadores del Gobierno. Muchos temían que la inimitable pareja de educadores, el caporal Ramírez y la distinguida dama de Queipo, iban definitivamente a convertir las universidades nacionales, a punta de penuria y bombas lacrimógenas académicas, en centros en que se enseñarían el himno del PSUV, la biografía de Chávez y se revelaría el misterio del socialismo del siglo XXI. Pues no. Mandaron a callar la voz incontinente del ministro y el mismo Jaua invitó muy gentilmente a las autoridades universitarias a un diálogo fértil y por ahí aparecieron unos reales, muy chucutos, pero reales.

Hubo unas declaraciones muy interesantes de Aristóbulo: perdimos, hay conflictos serios en el PSUV, la clase media malagradecida nos rechaza, se cometieron errores administrativos penosos, la polarización se nos volteó. Y tenemos que dialogar en la Asamblea, cuando ayer no más a palos iban a sacar los intrusos diputados burgueses. Aunque al afrodescendiente se le ocurrió también que había que acabar con gobernaciones y alcaldías, sustituirlas por comunas. En horas, desde muy arriba, le contestaron los camaradas que esas eran vainas suyas, que el partido no andaba en esas profanaciones de la Constitución, que además de gran perdedor no se pusiera a fumar lumpias. Lo del diálogo ya es generalizado entre las aguerridas huestes. Y basta de ejemplos. Dirán ustedes que es lo de siempre. Que un día el Gobierno llora y se abraza a una sotana y el siguiente expropia a lo macho y lanza gas del bueno. Seguro tienen razón. El alacrán no puede cambiar su naturaleza. Sí, al mismo tiempo Giordani dijo, al presentar el presupuesto, que no van a quedar ni restos de capitalismo. Además tendremos que calarnos un Tribunal Supremo de perros guardianes nombrados por focas moribundas. Y el maletinoso Jorge Rodríguez allanó la universidad como un digepol cualquiera.

Pero no sean tan serios, jueguen al Sudoku político que es divertido. Atentos no sólo a lo dicho ayer y negado hoy sino a las flagrantes contradicciones entre los voceros.Y esperemos al caudillo.


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Cubillas: ni extradición a España ni juicio en Venezuela

María Teresa Romero

Infolatam
Caracas, 24 octubre 2010

Sabiendo la dificultad de extraditar a España al etarra deportado a Venezuela en los años ochenta, Arturo Cubillas Fontán, por ser ciudadano venezolano, el juez de la Audiencia Nacional española, Eloy Velasco, dio un paso decisivo y pidió al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que solicite al de Hugo Chávez revocarle la nacionalidad y extraditar a quien hoy aún trabaja como funcionario público del gobierno bolivariano. Al inculpado no se le ha apartado de su cargo en el Ministerio de Agricultura y Tierras porque el Ejecutivo nacional considera que “hay que esperar a que terminen las investigaciones para aclarar si existe una vinculación entre él y la banda terrorista ETA”.

Sin duda, la solicitud sugerida por el juez Velasco sería la más correcta, la menos costosa en términos de imagen política para el gobierno español y la más probable, no tanto porque Miguel Ángel Moratinos ─quien hace pocos días aseguró en forma tajante que Cubillas podría juzgarse sin ser extraditado─ salió de la cartera de Asuntos Exteriores, sino porque el ministro del Interior y ahora también vicepresidente primero y portavoz del gobierno español, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que cursarían la solicitud formal a las autoridades venezolanas inmediatamente después de la petición del juez.

La presión doméstica por una extradición, en particular por parte del Partido Popular y organizaciones civiles de derechos humanos, junto a las evidencias que aparecen cada día sobre el nexo y labores ilícitas de Cubillas con la ETA y otros grupos terroristas del mundo, son factores difíciles de soslayar para el Ejecutivo español y para la nueva ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.

En todo caso, lo que sí parece poco probable es que el gobierno venezolano le responda positivamente al español y revoque la nacionalidad a Cubillas para luego extraditarlo, pese a que la propia Constitución venezolana contempla esa posibilidad ante un posible fraude de ley. La línea oficialista de Venezuela ha sido clara desde un principio: acogerse al Tratado de Extradición suscrito entre Venezuela y España en 1990 aún vigente, cuyo artículo 8 señala que si la parte requerida no extradita a una persona por poseer la nacionalidad de ese país, deberá someter el asunto a las autoridades competentes a fin de que pueda procederse judicialmente. De allí que desde el presidente Chávez, pasando por la fiscal general Luisa Ortega Diaz y hasta el embajador venezolano en Madrid, Isaías Rodríguez, hayan asegurado que el presunto entrenador de etarras en territorio venezolano será investigado, mas no extraditado, pese a haberse dictado una orden internacional de busca y captura en su contra.

Pero lo más grave, en mi opinión, es que también es poco probable que Cubillas sea investigado en forma imparcial y finalmente juzgado por los actuales tribunales venezolanos, los cuales son uno de los más desacreditados del continente americano. La justicia venezolana bajo el gobierno de Hugo Chávez ha sido la más cuestionada de la historia venezolana contemporánea por organismos e informes internacionales de las Naciones Unidas; el Parlamento Europeo; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, la organización Human Rights Watch; y varios colegios de abogados de América Latina. Dentro y fuera de Venezuela, prospera la desconfianza en un sistema de justicia evidentemente polítizado y sin autonomía.

El inicio de lo que seguramente será un largo proceso de investigación (y tal vez de juicio) de Cubillas en Venezuela, pondrá al gobierno de Rodríguez Zapatero en una posición más débil y desventajosa ante su país y la opinión pública mundial. Y ello, más otros casos no resueltos como la expropiación y militarización en Venezuela de la empresa canaria Agroisleña, terminarán por afectar lo que el ex canciller español Moratinos y el embajador venezolano en Madrid Isaías Rodríguez consideran “las mejores relaciones bilaterales del mundo”.


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Producción nacional pierde mercado ante importaciones

Rubros que eran autosuficientes hoy dependen de las compras externas

EL UNIVERSAL
lunes 25 de octubre de 2010

El Ejecutivo nacional ha catalogado la producción de alimentos como "un tema de Estado", y en ese sentido ha declarado a este sector como un área estratégica de la economía. Sin embargo, las políticas aplicadas para alcanzar ese anhelo del Gobierno por lograr la seguridad y soberanía agroalimentaria no han arrojado tales resultados, por el contrario, Venezuela continúa dependiendo de las importaciones en los rubros prioritarios.

Diversos factores han incidido en el rendimiento de la producción interna en el último año, pero es el control de precios el ha hecho mella en el aparato productivo nacional. De hecho, alimentos en los que la producción era autosuficente como el arroz, el café y el maíz blanco, este año han tenido que ser importados para atender el consumo de la población, que crece a un ritmo superior que la producción local.

Las importaciones desprogramadas de estos rubros lejos de ser una solución comienzan a convertirse en un problema más para el sector productivo, pues el producto que está saliendo del campo ha tenido poca colocación en el mercado.

En el caso del arroz, maíz y café los productores se han encontrado con que las industrias procesadoras tienen inventarios entre 1,5 y 3 meses, lo cual merma la capacidad que tienen para comprar producción nacional.

Aunque el Ejecutivo nacional asegura que la producción nacional será colocada en su totalidad en la agroindustria y los silos, la realidad es que los productores primarios comienzan a desesperarse, porque no consiguen compradores para las cosechas, principalmente en café, arroz y maíz amarillo.

Rubro a rubro

El café es uno de los cultivos más golpeados. La regulación en los precios del rubro a nivel de productor ha generado altos niveles de desinversión que se han traducido en caída de la producción.

En el primer semestre de este año, el Ejecutivo importó 3.105.708 kilos de café (69.015 quintales aproximadamente), 76.35% más que en el mismo período de 2009 cuando se importaron 1.761.032 kilos del grano, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Las importaciones de azúcar aumentaron 151,9% en la primera parte del año, según cifras oficiales, pues el Gobierno importó 223.629 toneladas respecto a las 88.770 toneladas de 2009.

Los cañicultores estimaron que este año sería necesaria la importación de unas 700.000 toneladas de azúcar, por la caída de la producción.

En cereales las importaciones también han sido superiores a años anteriores. Por primera vez en mucho tiempo el Estado tuvo que importar maíz blanco para atender las necesidades de la industria de harina precocida; mientras que en amarillo, rubro en el que Venezuela siempre ha sido dependiente de las importaciones, se compró por encima del promedio. Se estima que entre ambos las importaciones pasan las 500.000 toneladas.

En el caso del arroz, la producción ha mostrado un descenso en los últimos años. en la cosecha actual la superficie de siembra disminuyó 48%, por efectos del clima y rezago en los precios regulados que afectaron la reinversión en el sector. La solución del Ejecutivo para atender el déficit de la producción fue la importación de unas 350.000 toneladas de arroz que, aunque eran necesarias las compras, hoy le restan mercado a la producción local. ACC


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