domingo, 25 de septiembre de 2016


Sin Derechos Humanos e Inclusión Social no se gobierna


Pedro Luis Echeverria


El respeto a los derechos humanos, la inclusión social, el cumplimiento de las leyes y el buen funcionamiento del sistema judicial son principios básicos que deben ser observados para consolidar la paz y la gobernabilidad en democracia.
Salvo algunas excepciones, en el mundo actual se ha venido construyendo un sólido cuerpo de principios éticos para la observancia de los derechos humanos, institucionalizado a través de instancias como son, entre otros, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Interamericana, la Corte Penal Internacional, Tratados y Protocolos  internacionales, las Convenciones de Naciones Unidas y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Este cuerpo doctrinario, a su vez, está íntimamente ligado con el tema de la inclusión social para legitimar la democracia y que ésta se coloque al servicio de los grupos sociales más vulnerables y evitar así la explicable y extendida insatisfacción que existe sobre la eficacia de sus acciones. En síntesis la búsqueda de la equidad, sin distingos ideológicos, se ha convertido en un objetivo fundamental para procurar una adecuada redistribución del ingreso y una eficiente y efectiva protección social.
Igualmente, el fortalecimiento del respeto a la ley y el buen funcionamiento del poder judicial es la respuesta que el mundo actual está tratando de dar a las amenazas que se vislumbran sobre la gobernabilidad como son, por ejemplo, el inusitado auge de la violencia urbana, las arremetidas del narcotráfico y del terrorismo que pretenden  controlar y corroer la acción de los gobiernos y debilitar la estabilidad institucional de los países.
El desarrollo de programas para promover la democracia como forma de gobierno, asegurar la vigencia de los derechos humanos y crear más legitimidad a través de adecuados y bien focalizados programas sociales son los aspectos más destacados que la comunidad internacional ha venido asumiendo multilateralmente. Ya no es posible el aislamiento. Los miembros de la comunidad internacional están hablando entre ellos de sus diferencias y problemas comunes. Democracias representativas, economías de libre mercado, gobiernos relativamente poco intervencionistas y protección de libertades fundamentales, son los  temas que conforman la estabilidad internacional necesaria para el progreso y el desarrollo. Se trata de una fuerte acción multilateral para garantizar elecciones limpias y transparentes, fortalecer los sistemas políticos y el establecimiento de una agenda para la lucha contra la pobreza.
La búsqueda de un común ideario es compleja. Es difícil encontrar identidades y aproximaciones que sustituyan las confrontaciones y rupturas que han caracterizado, durante los últimos años, las relaciones internacionales. La primera gran tarea que se apresta a realizar la comunidad internacional será la de actuar coordinadamente para contribuir pragmáticamente a construir un nuevo modelo social de desarrollo que convoque a la unidad y al ejercicio de la corresponsabilidad colectiva y la observancia de las reglas multilaterales para la convivencia pacífica. Esos son los temas internacionales  que irresponsablemente el gobierno venezolano desdeña e incumple  y que han hecho que se profundice  su aislamiento creciente de los centros del poder mundial. El estrepitoso y costoso fiasco para el gobierno que significó la intrascendente  Cumbre del Movimiento de Países  No Alineados; las dificultades que confrontamos en los mercados financieros externos para obtener financiamientos o reordenamiento del pago de nuestra deuda externa; el rechazo  de los países del Mercosur a la dirección y  membresía venezolana en ese esquema de integración, son pruebas tangibles que nuestro país cada vez tiene menos importancia y peso político en la comunidad internacional.   


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Unidad rechaza inconstitucional recolección del 20 % regional: Se anunciarán nuevas medidas de presión al CNE


Álex Vásquez / El Nacional

La decisión está tomada: la Mesa de la Unidad Democrática no aceptará que el Consejo Nacional Electoral exija un mínimo de firmas por estado (20% de los electores) para activar el referéndum revocatorio.

“No vamos a reconocer 20% regional. Eso no está en la Constitución ni en la práctica consuetudinaria electoral del país”, aclaró el secretario ejecutivo de la alianza, Jesús Torrealba.
La frase es el espíritu de la actividad que realizará la MUD mañana a las 10:00 am en el Parque Miranda y que se llamará Acto por el referéndum revocatorio constitucional. Torrealba agregó que la alianza presentará al país la hoja de ruta ante las condiciones que ha impuesto el CNE para recoger las firmas para la consulta popular.
“Nuestra base será la inmensa mayoría que somos y la Constitución. Hay un amplio consenso en tres puntos: no vamos a aceptar condiciones inconstitucionales, no podemos enterrar el revocatorio y no podemos dividirnos”, expresó.
Fuentes de la alianza informaron que la Mesa de la Unidad anunciará una serie de actividades de presión al CNE para que rectifique sus “condiciones inconstitucionales”.
La decisión, agregó Torrealba, se tomó luego del proceso de consultas partidistas y con sectores del país como líderes comunitarios, representantes del sector privado, gremios, sindicatos, Conindustria y ONG. Hoy la alianza recibirá a sus secretarios ejecutivos de cada estado para finiquitar sus anuncios.
“Logramos un amplio consenso para definir cómo enfrentar a un CNE que no es autónomo y está lleno de agentes del oficialismo, que han producido un atentado contra la constitución. Este 2016 vamos a convertir en una inmensa victoria lo que el gobierno planificó como trampa”, prometió el dirigente.
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¿Hasta cuando pondremos la torta?

Carolina Jaimes Branger

El estímulo


Vuelvo al tema de la MUD, sobre todo después de que Nelson Bocaranda anunció que no habrá RR en 2016. Todavía hay chance de que sea en 2016, pero las doñas del CNE están empeñadas en que no sea así. La MUD no será perfecta, pero es con lo que contamos y la verdad sea dicha, lo ha hecho bastante bien. La victoria del 6D se la debemos a ella. Los políticos lo saben y por eso, a pesar de las diferencias, se ha mantenido. Pero los ciudadanos de oposición, ¡ay, Dios, los ciudadanos de oposición! parecen estar apoyando al chavismo. Porque todas las críticas van a la MUD, en vez de ir a donde tienen que ir: al régimen. He identificado varios tipos de críticos, a saber:
1) Los exilados: el síndrome del exilio es terrible. Esa gente que vive allá, pero con la mente aquí, debe sufrir muchísimo. Porque en la distancia las cosas se magnifican. Uno que vive aquí, mal que bien se acostumbra a todo. Pero los que viven afuera se dan cuenta en toda su extensión y crudeza de nuestra tragedia. Entonces les suceden varias cosas: una, que circulan cualquier cosa que les llega. Algunos lo hacen con la salvedad de “como me llegó lo retransmito”, así como para curarse en salud, pero el hecho es que colaboran a pasar rumores que la mayoría no son ciertos.
Eso no ayuda. Otra, que tienen todas las ideas de cómo salir del régimen, pero quieren que lo hagan quienes estamos aquí. “Quédense en la calle hasta que renuncie”… “esto no sale con votos” (que se lo digan a los chilenos que salieron de Pinochet, que era peor que estos que tenemos aquí porque era más apto)… “Salgan, salgan, vayan a Miraflores”, sí claro, que los muertos los pongamos nosotros… “La MUD está vendida” pero no dicen ni quiénes ni en cuánto se vendieron…
2) Los 350-tistas: Son los que afirman a diestra y siniestra que aquí “lo que hay es que aplicar el 350”. Honestamente, ninguno de estos personajes ha podido explicarme cómo se aplica el 350. Chávez no daba puntada sin dedal y ese artículo en particular es pura entelequia, porque es absolutamente inaplicable. Hagamos un ejercicio mental: usted se declara ya en rebeldía constitucional. ¿Qué hace? ¿Llega al supermercado y le dice a la cajera que no va a pagar el IVA?… ¡Permítame que me muera de la risa!. O se para en la puerta de su casa, o monta una guarimba… Ya
sabemos el resultado. A este gobierno poco le importan las guarimbas. Lo que se logra montándolas es terminar de quebrar a los pocos industriales y comerciantes que todavía quedan en pie.
3) Los sabelotodo: son los que critican, critican y critican todo lo que se hace. Todo para ellos está mal. Todo ellos lo sabían antes de que pasara. Ésos son los mejores aliados del régimen. Son como Dios, omnipresentes en las redes sociales, destruyendo. “La MUD no ha hecho nada”… ¿Cómo
que no ha hecho nada? ¡Qué injusto decir eso!… “La MUD está negociando el RR”… ¿Cómo va a negociar algo que no tiene? ¿Por qué no dirigen sus descargas al CNE que sí ha torpedeado de todas las maneras posibles el referendo?… ¡Más de 80 días de atraso lleva entre pitos y flautas desde que se pidió el RR, más todos los inventos y reglas que se ha sacado del bolsillo! Pero no, los sabelotodo enfilan sus baterías es en contra de la MUD.
4) Los apocalípticos: estos son los que peor me ponen. Esos no le ven salida a nada. Esos pesimistas consumados son los que dicen “el RR no va,la gente se va a abstener en las elecciones regionales y los chavistas se van a quedar para siempre”. A uno que me dijo eso, no pude aguantarme y le dije que se ahorcara. ¿Es que somos brutos? La abstención nos ha fregado todas las veces que se ha invocado… Entonces, ¿vamos a seguir?… “Si ganamos las gobernaciones y alcaldías les van a quitar el presupuesto”… Sí, claro, pero la pelea se gana es peleando, no huyendo. Es
mejor tener veinte y tantos gobernadores que tener tres… ¿o no?… Con todas estas reflexiones, me han quedado clarísimos varios aspectos:
1) El CNE está interesado en que el RR no se haga este año, porque si se hace, Maduro lo pierde estrepitosamente.
2) Como esto es verdad, la conclusión es que el CNE no puede hacer trampa si hay testigos en todas las mesas, como los hubo el 6D. Si pudiera hacerla, ya habría montado el RR.
3) En las elecciones regionales podemos ganar casi todas las gobernaciones y alcaldías, si la gente va a votar. Así que hay que montarse desde ya en la campaña de que aún si no hay revocatorio (por culpa del CNE, no de la MUD), hay que votar en las regionales.
4) Tenemos que seguir agotando todas las opciones constitucionales, como la partida de nacimiento, la enmienda y la constituyente. El país no se va a acabar si no hay revocatorio.
5) Es un dicho muy trillado, pero en la unión está la fuerza. No podemos darnos el lujo de dividirnos ahora, porque el precio que pagaremos será elevadísimo. Los chavistas están divididos, de eso no me cabe duda, pero al exterior aparecen como un bloque monolítico. Los opositores no. Critican como si esto fuera un gobierno democrático donde el disenso no sólo es aceptable, sino deseable aún sabiendo que no es así.
En fin, que debemos afincarnos en nuestras fortalezas y no estar fortaleciendo al régimen con ideas imposibles de llevar a cabo, mandando a los demás a que se pongan de carne de cañón, divulgando rumores fabricados en los laboratorios de guerra sucia del gobierno y diciendo palabras que siembran aún más desaliento del que ya hay. Somos mayoría pero nos comportamos como si fuéramos minoría. Vamos a portarnos como mayoría y a seguir en la recuperación de las instituciones del país.
¡Claro que podemos! ¿Hasta cuándo pondremos la torta?…

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Contribución al Debate sobre “Condiciones para el 20%”

Thaelman Urgelles

La Mesa de Unidad Democrática ha mantenido una conducta impecable desde la irregular información emitida por el CNE sobre las condiciones para continuar la convocaría del Referendo Revocatorio de Maduro. Sin precipitarse a dar una respuesta rápida y sin abandonar un tono firme y combativo, la MUD nos ha mantenido informados sobre el proceso que ha decidido adoptar para afrontar lo que es sin duda el mayor intento del régimen para dar por cancelada la iniciativa revocatoria.
La gravedad del desafío antepuesto por el régimen y las decisivas consecuencias que tendrá cualquier respuesta que se adopte han motivado que la MUD abra una amplia consulta ciudadana, para escuchar a todos antes de decidir un rumbo que nos afectará a todos. Con ello responde a las exigencias de respuesta inmediata de quienes viven sin pausa sus eternas urgencias y crudos maximalismos. Si el Revocatorio es de todos los venezolanos, como han dicho Capriles y Chúo, decidamos entre todos el curso a seguir ante la provocación del CNE pesuvista.
En ese marco, y con la advertencia de que acataré y defenderé lo que anuncie la MUD el próximo lunes, ofrezco mi modesta contribución a la anunciada recolección de puntos de vista. Me he formado un criterio luego de seguir los acontecimientos lo más cerca que he podido (aunque no estoy Venezuela, esta situación no me invalida ni me intimida en absoluto para ofrecer mis opiniones), luego de leer la nota de prensa del CNE, escuchar las ruedas de prensa de Chúo y su estupenda entrevista con César Miguel Rondón y el “Pregunta Capriles” de este jueves 22. No tengo acceso a la información privilegiada que poseen los miembros de la MUD, por lo que entrego a ellos mi confianza y la indiscutible posición dirigente de este proceso. Algo que deberíamos hacer todos.
En primer lugar, veamos las cuestiones que estimo de principio...
  1. La Unidad es un valor esencial en este momento decisivo y a ella debemos adscribirnos. Y mientras demuestre que ella actúa conjuntamente, es la MUD quien marca el eje nuclear de nuestra unidad.
  1. A los efectos de analizar la política a tomar, no voy a utilizar el argumento principista de que el 20% por estados viola la Constitución. Tal sería un buen fundamento para justificar el rechazo a las condiciones del CNE, pero no vale como variable objetiva al considerar nuestras opciones reales de alcanzar el 20%.
  1. En otras palabras, si aún con el ilegal 20% por estado consideramos altamente posible superar el escollo, sigamos adelante con eso. Porque ante una dictadura anti-constitucional no deben ser sus opositores quienes se autoimpongan límites constitucionales. Ya veneraremos la Constitución cuando seamos gobierno; por ahora tomemos lo que haya, como hicieron decenas de causas justas en todo el mundo.
Examinemos ahora las opciones de alcanzar el éxito en recolectar un 20% de voluntades en cada una de las 24 circunscripciones regionales del país.
  1. Si el CNE se atrevió a violar con descaro la Constitución para dificultarnos al máximo la recolección del 20%, no vacilará en arriesgarlo todo para impedir que en uno o dos estados fracasemos en alcanzar la cuota de voluntades y con ello echar por tierra un camino que ha costado tanto esfuerzo político y ciudadano.
  1. Bastará con ubicar un grupo de mesas de recolección en lugares difíciles de acceder, en estados distantes y poco visibles, interponer obstáculos y amenazas a quienes se atrevan a llegarse hasta allá y si aún esa voluntad sigue adelante realizar cortes de luz, fallas de máquina u otros servicios, para lograr que uno o dos estados incumplan el objetivo.
  1. Los ejemplos de Nueva Esparta y algún otro estado para el 1% se verán como niños de pecho ante las impensables trapisondas que los bellacos pondrán en marcha esta vez. Y se trata de cifras 20 veces mayores, en escenarios geográficos y humanos mucho menos controlables.
  1. En fin, albergo muy pocas dudas de que el régimen logrará su propósito de impedir que alcancemos el 20% de las voluntades en las 24 circunscripciones. Algunos pueden afirmar, como ya se está oyendo, que sí podemos lograrlo. Pero convendrán que su optimismo es también una posibilidad, que puede fallar.
  1. Si fallamos en la recolección del 20% en las 24 regiones, la frustración que nuestro pueblo sufrirá será suficiente para desmovilizar cualquier iniciativa ciudadana por un tiempo que no dudo en ubicar hasta en 2018, y cuidado si me quedo corto. Porque la gravísima crisis humanitaria y global que conocemos no es garantía de que ella conducirá inevitablemente a una salida del régimen.
  1. Si hoy la crisis representa una amenaza para la continuidad del régimen es porque existe una recia voluntad de cambio en la población, inspirada en la perspectiva del RR16. Si esa voluntad se quebrase por una frustración como la señalada, es muy probable que el resultado sea la resignación, el miedo, la desbandada migratoria… y hasta la obligación internacional de apuntalar al régimen, por razones humanitarias y ante la impotencia de la oposición de producir el cambio. Cuba y Norcorea son ejemplos de que la capacidad de aguante de los pueblos ante la miseria puede ser infinita, cuando no se tiene la perspectiva del cambio.
  1. Por las razones anteriores, concluyo en que bajo ningún respecto se debe aceptar la condición del 20% por cada circunscripción. Hay muy poco que ganar y mucho que perder en ese escenario. Si esto se decidiere, cobra importancia el uso del principio constitucional violado por el CNE.
Ahora supongamos que la MUD, con la información privilegiada que maneja, decide asumir el reto del 20% por circunscripción y logra alcanzarlo plenamente. Entraríamos entonces en el terreno de la letra pequeña deslizada por las rectoras en una discreta nota de prensa: en caso de que se logre reunir el 20% de voluntades, el Referendo Revocatorio se celebrará en el primer trimestre de 2017. En vista de que al RR 2017 le han salido, en la propia oposición, entusiastas promotores mucho antes de cancelarse las opciones del RR16, analicemos qué significa revocar a Maduro luego del 10 de enero de 2017. Algo que no hemos tenido tiempo ni disposición de examinar quienes nos hemos enfocado en alcanzarlo en este mismo año, con la consecuencias que todos conocemos.
  1. En primer lugar, cabe esperar que si se reuniere el 20% de voluntades las maniobras de Jorgito Rodríguez y su pandilla no cesarán, mejor dicho ya comenzaron, para invalidar también la posibilidad de que se realice el Referendo el próximo año. Hay un par de argumentos leguleyos que podrían servirles; no los mencionaré para no darles idea a los bellacos de Escarrá y Cía.
  1. Pero supongamos que esas pillerías les fracasan, o fuesen meras fintas para incitarnos a aceptar ese camino, y en efecto se convoca y realiza el RR17, revocamos a Maduro y lo sucede el Vicepresidente que él designe 24 horas antes, etc. Esa posibilidad abre numerosos escenarios, según la persona escogida en La Habana para ocupar esa posición. Cada una de ellas supondrá variantes en el curso posterior de la política, incluida la de que Maduro renuncie antes de celebrarse la votación referendaria para evitarse la humillación esperable. Pero hay entre todas ellas un denominador común que paso a analizar brevemente:
  1. Cualquiera que sea el modo en que Maduro entregue la presidencia -renuncia o revocatoria- y quienquiera sea su reemplazante, el régimen sufrirá un inevitable refrescamiento, un cambio de mando que les permitirá ofrecer a los venezolanos y al mundo un rostro “nuevo”, sin duda menos desgastado y desprestigiado que Maduro. Ese (a) sucesor (a) no tendría que ser Hannibal Lecter o el propio Belcebú, como suponen algunos simplistas, sino alguien más potable y de aspecto moderado y sensato, como por ejemplo el general Padrino López, quien pese a ese talante no es menos amanuense de Raúl Castro que Maduro.
  1. Los opositores tendríamos que lidiar con alguien menos vulnerable en su credibilidad y aceptación, tanto fuera como dentro del país. Y para la población mayoritaria y la comunidad internacional, en medio de la pavorosa crisis que habría en aquel momento, será inevitable abrirle al “nuevo presidente” un compás de espera, una lapso de espera para que aplique el programa de rehabilitación nacional que seguramente tendrá estructurado y ahora mismo está en plena redacción.
  1. Ese plan de recuperación de un país hundido en el hambre y la miseria, presentado por una cara nueva con un lenguaje menos enloquecido que el de Maduro, recibiría sin duda el beneplácito y el apoyo de un amplio espectro de la comunidad política, diplomática y sobre todo financiera del mundo. El aval y los recursos que hoy Maduro –la República y PDVSA- se encuentran imposibilitados de recibir por su nula credibilidad, los podría alcanzar ese “nuevo gobierno de ideas moderadas y racionales”. Y hasta a la Asamblea Nacional le resultaría cuesta arriba oponerse a aprobar tales planes, so pena de recibir el generalizado repudio de una población que se vería beneficiada de inmediato con ello.
  1. Para decirlo con mayor claridad: los recursos y el apoyo político y diplomático que de inmediato recibirían –por ejemplo- un presidente Capriles o Ramos Allup, fluirían también para quien suceda a Maduro en el chavismo. Sin duda en menor medida, pero suficientes para remediar la crisis terminal, darle oxígeno al chavismo hasta 2018 y quién sabe si más…
  1. Examinada de este modo, resulta claro que tampoco la opción del Referendo 2017 resulta atractiva para la oposición liderada por la MUD. En realidad es una trampa de enormes proporciones, en la cual no dudo que están conchabados algunos –no todos- de quienes hoy la presentan como un desenlace realista que debemos aceptar como mal menor.
El presente análisis me lleva a sugerir con todo respeto a la MUD que rechace las condiciones decididas por el CNE para recoger el 20% de las voluntades para el RR. Por supuesto que no propongo el desistimiento, figura jurídica que significa retirar la solicitud y renunciar a ella y es lo que buscan estos bribones a través de sus “amanuensas”, las rectoras. La MUD debe rechazar esas condiciones y mantener viva la solicitud, exigiendo condiciones sensatas, posibles y apegadas a la Constitución.
Esto nos lleva al terreno de cómo proceder, o como dicen muchos para descalificarla, al campo de “con qué se come la desobediencia ciudadana”. Lo cual comporta un análisis igual de extenso, que publicaremos mañana por respeto al tiempo de los lectores.

@TUrgelles
 23 de septiembre de 2016
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UNA BREVE PARADA EN LOS BOXES



                JEAN MANINAT

EL UNIVERSAL

Pit stop es la denominación en lengua inglesa de lo que en español se ha conocido como parada en boxes, término utilizado en las carreras de motor para aludir a la parada que hace un vehículo durante la competición para repostar, cambiar los neumáticos, hacer reparaciones o cambiar de conductor”. (Gracias a Wikipedia).
Todo aficionado a las carreras de alta velocidad -o cualquier desprevenido televidente haciendo zapping- habrá visto el momento en que un bólido sale de la pista, se detiene en una calle lateral del circuito y es engullido por un enjambre de mecánicos, técnicos, ingenieros, cada quien encargado de una tarea específica para optimizar las condiciones del vehículo y mejorar sus posibilidades en la competencia. Son segundos aparcados que implican un retraso momentáneo pero luego pueden darle la ventaja triunfal a la escudería que mejor los utilice.
La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha hecho una gran labor en medio de circunstancias cada vez más difíciles, frente a un gobierno que ya ha demostrado con suficiencia que su principal propósito es mantenerse en el poder a como dé lugar.
El triunfo en las elecciones parlamentarias del 6D demostró que quienes habían asumido -con todos los riesgos- la lucha democrática y electoral, constitucional y pacífica tenían la razón y marcaron la ruta a seguir. Hoy todos -bueno, salvo Los Díscolos del Ritmo- se reconocen en esa estrategia y no hay más que alegrarse por tan definitoria coincidencia.
Pero luego del triunfo del 6D el circuito se ha puesto más escabroso, el asfalto más caliente, las curvas más sinuosas de tanto morderlas. El final del año se aproxima vertiginosamente y dos preguntas empiezan a recorrer las graderías y los pits: ¿habrá Referendo Revocatorio (RR) este año? ¿Y las elecciones regionales… qué?
Son preguntas válidas y cada vez más pertinentes a medida que la competencia arrecia. La única manera de obtener respuestas es mantenerlas como opciones en el tiempo y no enterrarlas con un impulsivo “conmigo no cuenten” o asignando partidas de defunción a destiempo.
Se entiende que la contienda ha sido dura y en contra de un contendor sin escrúpulos. Por eso se valora tanto la labor de la MUD y de su Secretario Ejecutivo. Le han dado a la oposición democrática una hoja de ruta, éxitos y decepciones, y han mantenido la flama de la resistencia eficazmente viva y danzando. En su momento, cuando bajen las pasiones y el fragor de la contienda amaine, les será reconocido sin duda alguna.
Mientras tanto, a esta altura de la carrera, conviene una brevísima parada en los boxes, tomarse el tic de un segundero para acorralar de nuevo una estrategia común, armonizar los cronómetros, sintonizar la misma frecuencia para comunicarse entre sí y con las gradas.
Unos segundos de pausa, en medio del vértigo, pueden cambiar el destino de la competencia.
@jeanmaninat

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HACHA Y MACHETE

CARLOS RAUL HERNANDEZ

EL UNIVERSAL


La política en los países democráticos y decentes se caracteriza por la real o fingida amabilidad entre los adversarios –ser polite- de la que se burlan los entendidos y que raya en el cinismo. Los contendores se esfuerzan en pulir sus ironías y no por casualidad el símbolo parlamentario es Winston Churchill y la daga florentina que tenía por lengua. Cuenta un biógrafo que cuando el Primer Ministro inglés Clement Attlee expropió con furor socialista las industrias del acero, el carbón y los ferrocarriles, en medio del debate en la Cámara de los Comunes, fue al baño y se dispuso a hacer lo suyo en un urinario contiguo al que en ese momento usaba Churchill, quien salió a la carrera mojando el piso. Attlee atónito le preguntó “¿qué te pasa Winston?”- a lo que éste contestó -“¡huyo, porque tú no puedes ver nada grande que funcione porque lo nacionalizas!”. Así se insultaban.
Naturalmente aprendices y simples en vez de daga blanden una macheta de carnicero, para burla de extraños y propios. En nuestra democracia de vez en cuando sonaban trompadas estatutarias sobre las que disertaba Gonzalo Barrios, otra lengua de filo kaiken. Los parlamentarios en todas partes debaten con vigor pero luego almuerzan juntos y con un par de etiquetas saldan diferencias y nudos que a la aprobación de proyectos. Castigan sin clemencia los gobiernos pero generalmente en convivencia, entre otras porque saben que a las mayorías no les gusta el frenesí y tampoco el verbal. Rajoy hace poco comentaba de conversaciones cordiales incluso con Iglesias y se extrañaba que Pedro Sánchez fuera tan antipático. En Venezuela adecos y copeyanos aplaudían y celebraban la brillantez del exguerrillero Moisés Moleiro en sus discursos parlamentarios.
La gerencia de los gerentes
Al aparecer la tara revolucionaria todo cambia, el adversario se convierte en enemigo, la política en destrucción y fenece la cordialidad. Obra del galáctico, las nuevas generaciones ni cuenta se dan que reproducen el modo de ser revolucionario. Hay personalidades y grupos en la oposición democrática que oscilan entre el disparate y el ocio declarativo y viven exclusivamente para desbarrancar a otros; a la espera que se le vea la oreja blanca para caerle a dentelladas, como el gusano de la manzana, porque no han podido hasta ahora crear partidos y ni alternativas propios. En este momento de aterrizaje forzoso en la realidad, cuando se da por missing el RR, como lo ha declarado el gobierno hasta la afonía, comienza el mar de sargazos, la apelación al engaño para devastar lo que no han podido siquiera bastear, y ruedan gruesas falsificaciones de la realidad estilo chavista.
Un señor muy adulto que debía ser equilibrado, avanza a tumbos sin dirección de invocaciones al golpe y abstencionismo, a figurarse el 1S un “23 de enero”. Luego deviene revocatorista emocionado, para hoy eludir la verdad o en cualquier caso, afirmar con un estirón de nariz, que se negoció el revocatorio. Hablan de un cambalache por los presos políticos, como si éstos y sus familias fueran niños de pecho. Un mentiroso dice que la MUD tiene 17 años fracasando y con eso oculta que desde 1998 hasta 2006 -la MUD se  crea en 2008- quienes dirigieron la disidencia fueron sus ídolos, los “gerentes” que arreglarían el país y cuyo balance en rojo fue arruinar las fuerzas democráticas en las FF.AA, Pdvsa, el TSJ, la AN, a través de acciones irresponsables y aventureras, rematadas por el glorioso retiro de las candidaturas a la AN en 2005. Alguno de ellos sigue haciendo daño horroroso desde fuera, parte de la guerrilla off shore.
Negociar en el Poliedro
Tierra arrasada dejó la gerencia de los gerentes y por fortuna en 2006, los partidos iniciaron la recuperación y la estrategia electoral. De otra manera estaríamos en una nueva Cuba sin esperanza. La responsabilidad histórica de la perpetuación del chavismo la tienen los antipolíticos que pretendieron sin tener con qué dirigir la oposición aquél entonces. De no ser por su infinita torpeza, hoy la revolución sería un recuerdo desagradable. Otra mentira salvaje y galopante es que las conversaciones con el adversario deben ser públicas. Hay que imaginarse qué habría sido del mundo si las de Kennedy y Kruschev durante la Crisis de los Cohetes de 1962, el momento más cercano a la extinción que ha vivido la Humanidad, las hubieran televisado y conocido masivamente el toma y daca de cohetes cubanos por  turcos. No estaríamos aquí. Los radicalismos de los generales del Pentágono y los de Fidel Castro querían guerra nuclear.
El más distraído tendría que saber que las negociaciones delicadas son confidenciales y que el método universal y eterno de sabotearlas es hacerlas públicas. De los acuerdos en La Habana entre el gobierno colombiano y las FARC solo se sabía lo que cuidadosamente acordaban los negociadores, y en las dos o tres ocasiones que hubo filtraciones, fue porque alguien quiso reventar algo. Gracias a la victoria electoral de 2015 hoy estamos a las puertas de un cambio y no hay que sembrar falsedades. Pese al gran triunfo de diciembre, hoy las fuerzas democráticas viven una situación grave por su decisión de lanzarse por el revocatorio, casi tan grave como la del gobierno que se niega a fenecer. Pareciera que el objetivo del gobierno es llegar a enero de 2017 para ver a partir de allí qué camino tomar. No hay que perder eso de vista y los próximos pasos opositores deben ser más serenos y menos emocionales.

@CarlosRaulHer
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EL TORTUOSO E INDECLINABLE CAMINO DEL REVOCATORIO

LEOPOLDO MARTINEZ

EL NACIONAL

La decisión del CNE (o mejor dicho, del régimen) era de esperarse. Causa indignación y rabia, pero no sorprende. Personalmente, en varios artículos expuse que debíamos prepararnos para el peor escenario en el camino del revocatorio. Y aquí estamos.
Pero no podemos permitir que los impulsos emocionales nos dominen. Ya se escuchan los gritos en torno al 350, ya topamos con precoces análisis repitiendo que “este régimen no sale por las buenas”. Pero hay que ubicarse en la realidad. Esta decisión resulta del acompañamiento y acumulación de dos poderes fácticos: el TSJ y los militares, cuyo tutelaje hace posible este grotesco esfuerzo por ahogar el revocatorio, reprimir selectivamente y aspirar a la "normalización" de la crisis a pesar de su gravedad.
Por eso, la respuesta debe ser política y siempre montados en el riel del referendo revocatorio, convirtiendo la recolección de firmas en un movimiento social que registre las formidables dimensiones del rechazo popular al régimen. De donde vengan y como lleguen, además del 20% de firmas que se nos piden, -sin base legal alguna, por entidad federal-, hay que tomar la calle masivamente; y, si es necesario, colapsar durante tres días los centros de recolección habilitados para este proceso, con la gente de pie y sin retorno a sus casas hasta que se le deje firmar. No una marcha más para fotografiar desde las azoteas. Las calles deben ser tomadas por las colas para firmar y hasta que firmen 7 millones de personas. Tantas como votos se necesitan para revocarlo.
A quienes creen que el revocatorio no tiene sentido en 2017, les pregunto: y si lo hubiese y se gana, en medio de la crisis y manteniendo la presión de calle, ¿creen que Maduro podrá olímpicamente decidir quién será el vicepresidente, sin que esa persona sea reflejo de una negociación que trascienda la actual base de apoyo del gobierno? ¿Creen ustedes que ese encargado de la presidencia podrá seguir adelante con las mismas políticas de Maduro, después de tan monumental terremoto político? Obviamente, no. Hay que dar otra lectura a lo que sucede. El régimen se prepara para una salida, pero esta ocurrirá solo si mantenemos la presión del revocatorio. Sin dar continuidad y escalar en la magnitud de ese esfuerzo constitucional, el régimen triunfa. Si la oposición desiste, o peor, si se divide entre quienes desisten y quienes continúan adelante con el revocatorio, Maduro hace una fiesta en el Círculo Militar. Así de sencillo.
Las transiciones comienzan y terminan siempre de forma muy diferente a como las pensamos. Incluso, a veces van avanzando por dentro del régimen de forma inadvertida. Maduro quiere terminar su presidencia y lo tiene cada vez más difícil, pero en el camino y con el apoyo de militares, el CNE y el TSJ han podido poner las cosas en un terreno diferente. Si este año hay elecciones regionales y revocatorio, el chavismo queda barrido políticamente. Eso es lo que han querido evitar, para negociar desde el poder una transición.
Pero esa transición también se aproxima impulsada por lo económico. El racionamiento, la falta de medicinas, la inflación y el hambre que azotan al país son resultado de una decisión insostenible: el Gobierno ha sacrificado al pueblo para pagar compromisos financieros internacionales. Y de la misma manera ha sacrificado a los contratistas que hacen posible la operación de Pdvsa para honrar deudas financieras. Al ritmo de deterioro que llevan las cosas, con los precios del petróleo sin expectativa de aumento, y entendiendo que hasta un viraje racional de la economía no reactivará al sector privado en lo inmediato, el Gobierno con o sin referendo tendrá que sentarse a buscar aliados para hacerse viable en lo económico, salvo que logre “normalizar” la gravedad de la crisis, cosa que es posible pero nada fácil. Ese ha sido el drama de Maduro, difirió un viraje económico y ajustes bien concertados en el marco de un cambio de políticas, para no arriesgar en lo político. Y terminó perdiendo el capital político sin sortear la tempestad económica, porque nunca llegaron mejores precios del petróleo. Frente a esa realidad, la única salida es, otra vez, política. Sus objetivos inmediatos: diferir todo tipo de elección y dividir a la oposición; reprimir selectivamente para atemorizar y atizar el conflicto interno de la oposición. Su esperanza, que puedan normalizar la vida en crisis y retener el poder.
Ahora bien, si la oposición insiste y escala la movilización popular en torno al revocatorio, al tiempo que exige elecciones regionales, cabe la posibilidad de allegarse en un punto de quiebre enmarcado en la Constitución. Y no hay que descartar lo que hace meses dijimos es también una alternativa: negociar la transición.

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