martes, 28 de julio de 2020

José Virtuoso sj:“Es hora de reorganizar el Gobierno interino en función del momento que padece el país”

Alejandro Hernandez
La Gran Aldea
Como rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) tiene un pulso muy particular sobre la evolución del acontecer nacional, algo que interpreta y analiza como politólogo y a lo que como sacerdote le da una dimensión social. Este prisma le permite al Padre José Virtuoso darle una mirada crítica al accionar de los distintos actores de la vida nacional y proponer rectificaciones. Precisamente cree que una de las grandes fallas del liderazgo de oposición ha sido la falta de capacidad de enderezar, de leer los signos de los tiempos y entender lo que está pasando por la cabeza de la gente. Reorganización táctica y centrarse en la movilización interna lucen como opciones necesarias cuando, a su juicio, el régimen de Nicolás Maduro cada vez cuenta con menos respaldo popular y su poder, “aunque parezca imbatible, tiene pies de barro”.
-¿Cuál es su valoración actual sobre la crisis política e institucional que atraviesa el país y cómo ve los meses por venir?
-Soy de los que sigue apostando para que en Venezuela se logre un Gobierno de transición, que pueda responder en muy breve plazo al drama social y económico que estamos padeciendo. Pero yo hablo de una transición negociada, cuyo impulso venga de la presión internacional y la movilización interna; porque ya ha quedado muy claro que el cambio que todos queremos para nuestro país, no se va a dar por una solución fasttrack, tampoco nos lo van a regalar, ni llegará gratis. La salida que necesitamos requiere de mucho trabajo político y ahí tenemos uno de nuestros principales problemas: En este momento es muy notoria la debilidad que tienen los partidos y la misma sociedad civil, para promover la movilización, la participación y la unidad en torno a la lucha.
“La única forma de no caer en la trampa de la desmoralización que nos hace pasivos y nos arrincona, es con el rescate de la lucha, de la organización y de la exigencia de nuestros derechos”
Padre José Virtuoso
-¿Cómo se puede contrarrestar esta debilidad en el liderazgo opositor y en los factores que movilizan a la sociedad civil?
-Bueno, eso supone unos partidos muy articulados con su base y una sociedad civil mejor organizada, pero esa capacidad de acción está muy mermada; yo creo que es nuestra principal dificultad para lograr el cambio que necesita el país. Si algo está pasando hoy dentro de la llamada crisis de oposición, es que cada vez estamos alejando más la política de la gente, no es que la gente se está alejando de la política, es que nosotros mismos la estamos espantando; porque ¿dónde están los partidos?, ¿dónde están sus liderazgos de base? Bastante retirados, diría yo. Entonces, hay un trabajo de reorganización interna que se debe hacer y para eso hace falta estrategia y mucha unidad. Para mí la tarea primigenia es establecer mecanismos operativos para hacernos presente en la vida social y económica de la población, lamentablemente se han cometido un conjunto de errores importantes y por eso el régimen cree que está jugando solo en la cancha.
-¿Y no es así?, ¿no está el madurismo marcando la pauta y jugando solo?
-Eso es relativo, porque el régimen ha intentado sacar del medio a toda la dirigencia proveniente de la Asamblea Nacional de 2015, también ha ordenado la eliminación de los símbolos y directivas de los partidos clave, y ha buscado sustituir esa oposición por una que le sea más funcional; pero esa estrategia no ha ganado legitimidad en la gente y, por tanto, no ha logrado sustituir a las fuerzas democráticas que lidera Juan Guaidó. Si con estas elecciones parlamentarias Maduro pretende recuperar legitimidad política nacional e internacional, no la va a conseguir. Puede que parezca que están jugando solos, pero eso no les va a dar resultado.
-Interpreto, entonces, que usted está en desacuerdo con que la oposición acuda a las parlamentarias que impulsa el chavismo y sus instituciones.
-Estas condiciones no permiten que el voto sea una expresión de la voluntad popular. Sin embargo, todavía no digo que nadie debe participar, porque en el contexto que tenemos en este momento, hay personas muy respetables que ven las elecciones como una oportunidad de movilizar a una sociedad que está desmovilizada. La excusa electoral puede hacer que muchos actores políticos recorran el país y consigan organizarlo. Así se lo están planteando varios liderazgos importantes, creo que Henrique Capriles está fundamentalmente en esa onda y otros miembros de partidos que también merecen todo mi respeto y reconocimiento. Para ellos esta coyuntura es una oportunidad para hacer un trabajo político más de fondo. Quiero insistir en que si no logramos la combinación de la presión interna con la externa, difícilmente vamos a llegar a esta salida que buscamos.
“¿Dónde están los partidos?, ¿dónde están sus liderazgos de base? Bastante retirados, diría yo. Entonces, hay un trabajo de reorganización interna que se debe hacer y para eso hace falta estrategia y mucha unidad”
Padre José Virtuoso
-¿Qué evaluación hace sobre el Gobierno interino hoy?
-Pienso que debe redefinirse. La idea del Gobierno interino respondió a la crisis generada por el no reconocimiento nacional e internacional de las elecciones presidenciales de mayo de 2018, debido a que fueron ilegítimas. Por eso apareció esta figura que, ciertamente, ha liderado a la sociedad y la comunidad internacional hacia el cambio en Venezuela; pero en las circunstancias de hoy este mecanismo hay que replantearlo y reorganizarlo, eso debería hacerse en unidad y en función de una nueva estrategia.
-¿Por qué la oposición no ha planteado una ruta alternativa al “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, que parece poco realista en las circunstancias actuales?
-A lo mejor voy a ser un poco duro, pero hay un momento en que los medios se convierten en fines, en que las estrategias dejan de ser lo suficientemente estratégicas y somos demasiado testarudos o poco humildes para entender lo que la realidad nos está diciendo. Por eso, muchas veces, no somos capaces de corregir errores que están saltando a la vista. El problema no es pifiar o escoger vías inciertas, porque estas cosas pueden pasar; pero si algo debe tener el genio político es la capacidad de darse cuenta cuando se equivoca, y ser capaces de rectificar. Pero la capacidad de enderezar, de leer los signos de los tiempos y entender lo que está pasando por la cabeza de la gente, me parece que ha sido una de las grandes fallas de nuestro liderazgo de oposición en general. De verdad creo que es hora de revisarse y de reorganizar el Gobierno interino en función del momento actual que padece el país.
-Puntualmente, ¿cuáles son esos errores que usted cree que han hecho mella en el liderazgo opositor?
-El abandonar la movilización de la gente y poner todos los huevos en la canasta de la comunidad internacional ha sido un error, ya que por muy importante que sea el respaldo del exterior, si no hay presión interna el apoyo de afuera se queda corto. Otro tema fundamental tiene que ver con no entender que las transiciones complejas requieren tiempo y no son procesos fasttrack. Hay que recordar que, en 2016, cuando esta Asamblea Nacional tomó posesión, la primera promesa fue que Maduro estaba fuera en seis meses, le pusimos fecha y todo. Y así sucesivamente, cada vez que hubo un pico político fue utilizado para anunciar una salida inmediatista y eso nos ha hecho daño, porque la crisis venezolana es tremendamente compleja y no debemos generar falsas expectativas que sólo sirvan para movilizar circunstancialmente, porque eso tiene poca gasolina. Crear esas ilusiones no ayuda en nada. El tercer gran tema es la unidad, lo más cerca que hemos estado de ella fue en 2015, pero sólo estuvo centrada en el tema electoral, que sirvió para ganar las legislativas, sin embargo, luego de eso no continuó su funcionamiento en aspectos más importantes, como construir estrategias conjuntas y establecer rutas de hacia dónde queremos ir. Es decir, la unidad ha estado siempre pegada con saliva de loro; no es programática, ni estratégica para producir grandes acciones, ni planes de largo aliento; ha sido utilizada sólo para aspectos muy pragmáticos, concretos y utilitarios.
“Quiero insistir en que si no logramos la combinación de la presión interna con la externa, difícilmente vamos a llegar a esta salida que buscamos”
PADRE JOSÉ VIRTUOSO
-¿Esa visión sobre las salidas fasttrack ha influido en que se cometan desaciertos en áreas vitales, como puede ser la militar?
-Sí, creo que en el camino se han dado una serie de pasos vinculados a lo militar que no fueron adecuados y lo que han hecho es profundizar el problema mucho más. El apuro nos ha llevado a cometer errores tácticos muy importantes.
-El escritor Alberto José Barrera Tyszka declaró en entrevista a La Gran Aldea que atar el desenlace de la crisis venezolana a la administración del presidente Donald Trump fue un error, ¿usted qué opina?
-Estoy totalmente de acuerdo. El presidente Trump responde a los intereses de Estados Unidos, el presidente de un país responde a la política interna de su nación. Entonces lo que vaya a hacer Trump le conviene a los Estados Unidos y forma parte de su política propia, que eso también pueda ser bueno para nosotros, puede ser que sí o puede ser que no; pero quien tiene que definir qué te conviene a ti, eres tú mismo. Entonces atarse a ese carro y a la política externa de Estados Unidos es muy complejo y problemático. Yo entiendo por qué se ha hecho, y es que en una situación de debilidad interna buscarse un aliado poderoso es muy importante, sin embargo, no se ha conjugado suficiente que somos nosotros los que tenemos que buscar cómo nos ayudan los de afuera, y no que los de afuera se terminen convirtiendo, por la vía de los hechos, en los grandes decisores de nuestra política.
-¿Ese rol que han tomado los de afuera pudiera ser consecuencia de las carencias del liderazgo interno?
-Claro, esto pasó por la manera de concebir y conceptualizar el cambio político que ha tenido el liderazgo opositor. Si yo me estoy enfrentado a un gigante y yo soy débil, está muy bien que me busque a un aliado poderoso; el problema es que en esa alianza a veces priva una manera de entender el desenlace, que termina generando más problemas que ayudas.
-¿Cuál es su lectura del chavismo en este momento?
-Yo veo al chavismo muy mal, Maduro está cometiendo muchísimos errores y decidido a mantenerse en el poder a como dé lugar; razón por la cual cada vez es más dependiente de una élite muy reducida y básicamente militar. Este es un régimen que pasó de ser cívico-militar a militar-cívico, aunado a eso está el peso de sus alianzas internacionales y el lugar que empiezan a ocupar Irán, China, Rusia y por supuesto Cuba, que se han convertido en determinantes de su accionar. Maduro ha intentado cubrir su debilidad con la Fuerza Armada y con sus aliados en el exterior; su sostenimiento está basado en estos dos factores, por eso hace caso omiso a lo que está pasando con la sociedad venezolana, es decir, es un gobierno que prescinde de la suerte de la gente, pues siente que ese descontento lo puede acallar por la vía de la represión y del control social. Por eso cada vez cuenta con menos respaldo popular y su poder, aunque parezca imbatible, tiene pies de barro, a mi manera de ver.
-A propósito de la reciente visita al país de la delegación de Noruega, ¿por qué ninguno de los procesos de diálogo que ha intentado la oposición con el chavismo ha resultado?
-Porque hay empeño por parte del régimen de pensar que puede superar esta crisis y estabilizarse, apoyado en los dos pilares que te dije antes: La Fuerza Armada y sus aliados internacionales. Por eso la apuesta es deslastrarse de la oposición formal y construir una a su medida, para terminar de copar el Estado y lograr un dominio total de la sociedad venezolana. La razón por la que ningún proceso de negociación ha sido posible hasta ahora, es porque no lo asumen, con seriedad, cómo un camino. Pero al madurismo cada vez le cuesta más mantenerse en pie, aunque siga ahí. Es como atravesar un mar rabioso con una lanchita, tú intentarás soportar y pelear un rato, pero en cualquier momento puedes zozobrar.
-Siendo el panorama tan complejo, ¿qué puede hacer la sociedad para no perder la esperanza?
-La única forma de no caer en la trampa de la desmoralización que nos hace pasivos y nos arrincona, es con el rescate de la lucha, de la organización y de la exigencia de nuestros derechos. En este primer semestre de 2020 se registraron 4 mil 500 protestas en todo el país, hay que ver lo que eso significa en un contexto de pandemia, censura, aislamiento, control social y represión; eso indica que la gente que sigue peleando por sus condiciones básicas de vida. Es decir, la gran mayoría del país quiere un cambio de gobierno y sabe que debe dar su contribución para ello. Hay que convertir ese descontento en acción y movilización, en la medida en que eso ocurra mantendremos viva la llama de la esperanza.
-¿Cómo está nuestra querida Universidad Católica Andrés Bello?
-Esta universidad sigue siendo un espacio de lucha, discusión, foros e intercambios. Seguimos atentos a la vida de nuestras comunidades, estamos en pie de lucha, porque creemos que esa es nuestra misión y nuestra tarea.

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COLLAGE SOBRE RÓMULO BETANCOURT (XXIII)

Adónde Vamos?
    CARLOS CANACHE MATA

En los tres Collages anteriores, ya se ha adelantado bastante sobre la gestión político-administrativa cumplida durante el trienio democrático, que comprende la labor de la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt, y la del Gobierno Constitucional, presidido por Rómulo Gallegos. En el Mensaje, ya comentado, que presentó el 20 de enero de 1947 a la Asamblea Nacional Constituyente, Rómulo Betancourt rindió la cuenta correspondiente a la gestión de los quince meses anteriores, que estaba exhaustivamente expuesta en las Memorias y Cuentas de los diversos Ministerios.
El 12 de febrero de 1948, Betancourt presentó al Congreso Nacional, electo el 14 de diciembre del año anterior, el Mensaje de final de su mandato, y explicó que sólo haría un balance general de la labor cumplida, ya que por la circunstancia de no coincidir ese final de su mandato con la fecha fijada por la Constitución Nacional para la presentación de las Memorias y Cuentas de los Despachos Ejecutivos correspondientes al ejercicio fiscal en curso (en Collage anterior se hizo referencia a esa circunstancia), será el Presidente Constitucional electo y quienes con él compartan las responsabilidades gubernamentales al frente de los varios Ministerios, los que, en su momento, harán el balance de la gestión administrativa pendiente.
Hecha la precisión anterior, se refirió al cumplimiento de los tres enunciados principales de la actividad  administrativa que se había trazado el gobierno: incremento y diversificacion de una economía propia, desplazamiento del centro de gravitación del interés del Estado desde las cosas hacia las gentes, y la defensa de la riqueza-hombre del país.
En relación a la diversificación económica, se crearon el Consejo de Economía Nacional y la Corporación Venezolana de Fomento (CVF), siendo esta última “logro el más positivo en la política económica del actual Gobierno y el organismo mejor capacitado para darle contenido de realidad a la apasionante y justísima consigna de sembrar el petróleo” (1) Ya antes, en el Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente el 20 de enero  de 1947, había expresado: “El Gobierno Revolucionario, en un solo año de existencia, duplicó las cuotas de dinero fiscal destinables a vitalizar la agricultura, la cría y la industria. Así hemos entendido la siembra del petróleo y la realización de una política proyectada hacia el futuro, ambiciosamente” (2). Y el 19 de noviembre de 1947, en las palabras que pronunció en el agasajo ofrecido por la Junta Revolucionaria de Gobierno a los delegados que asistieron al II Congreso de Trabajadores de Venezuela, refiriéndose al tema, había expresado : “…el petróleo es una riqueza transitoria y perecedera. Necesitamos sembrarla, como tantas veces se ha dicho, a fin de que podamos auto-abastecernos en artículos esenciales y que cuando llegue el momento en que desaparezca de nuestro subsuelo esa riqueza o que sea sustituida por un producto sintético, las generaciones futuras, la de nuestros hijos y la de nuestros nietos, no encuentren una Nación devastada, desde el punto de vista económico, sino una Nación plena de pujanza, de vitalidad, de fuerza creadora” (3). Igualmente -volviendo  al Mensaje del 12 de febrero de 1948 ante el Congreso Nacional- señaló otros aspectos de la acción gubernativa vinculados a la política de fomento de la producción,  como el impulso a las obras de irrigación (para modificar la situación de que sólo se disponía de cien mil hectáreas con riego permanente, siendo tierras de secano el resto del área laborable); en materia de electrificación, se pasó, en dos años, de 319 poblaciones con plantas eléctricas a 616; respecto a vialidad, se puso en ejecución un plan que comprende la iniciación en marcha de una red de grandes puertos marítimos, el dragado de las Bocas del Orinoco, la canalización de la Barra de Maracaibo, pavimentación de vías terrestres, la creación del Instituto de los Ferrocarriles Nacionales, construcción de nuevos aeropuertos; en servicios públicos de transporte, se implementaron programas de ampliación de líneas y unidades  de la Línea Aeropostal Venezolana y de la Compañía Venezolana de Navegación, se creó la Flota Mercante Grancolombiana.
En cuanto a la política de  incremento, defensa y valorización  de la riqueza humana del país, se lee en ese Mensaje del 12 de febrero de 1948 que Betancourt dirigió al Congreso Nacional: “En materia migratoria, habrá de reconocerse en el mañana cómo fuimos los primeros gobernantes de este país con decisión suficiente para abrirle las puertas de Venezuela, y procurar su arraigo en ella, a densas masas humanas, venidas de ultramar. De 1939 a 1944 ingresaron apenas tres mil quinientos inmigrantes, de 1945 a 1947, han llegado a Venezuela dieciséis mil inmigrantres, mediante directa gestión oficial, y veinticinco mil extranjeros más llegados al país por espontánea decisión…misiones especiales del Instituto de Inmigración y Colonización seleccionan en Europa, especialmente en Italia, nuevos contingentes humanos…se tiene estimado que en el curso de este año, cincuenta mil inmigrantes más llegarán a los puertos de la República…está prevista su dispersión a todas las zonas del país, de acuerdo con una estrategia demográfica y económica, evitándose que se radiquen exclusivamente en centros urbanos” (4).
En lo que respecta a la defensa y valoración del capital humano nacional, el gobierno del trieno prometió “sanear, educar, alimentar y domiciliar”. En el área sanitaria, la lucha antimalárica tiene una relevancia especial, hasta el punto que se pudo decir que “Venezuela es el primer país tropical que se arrebata al paludismo... Medio millón de venezolanos fueron protegidos este año contra el anófeles palúdico, por ‘dedetización’ de sus casas y ranchos” (5). Veamos lo que manifiesta Naudy Suárez Figueroa sobre la lucha antimalárica que se libró: “Alguien inventó la chanza de que, hasta 1935 gobernaban Venezuela dos generales: el general Gómez y el ‘general’ paludismo. Y esto último sería porque, como el dictador, también el paludismo sería ‘general’…combatir este mal endémico histórico habría asumido caracteres de una cruzada que, bajo los gobiernos del trienio, tuvo en el doctor Arnoldo Gabaldón su más destacada cabeza médica…y en un insectizida, el DDT, lo que Betancourt denominó en 1947 ‘una nueva deidad de la provincia esperanzada’…en una conferencia ya aludida, la dictada por Betancourt el 29 de agosto de 1947, por invitación de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal y Estado Miranda, conferencia que adoptó la forma de una detallada rendición de cuentas de gobierno, el líder político consagró un capítulo al asunto que resulta, en nuestra opinión, de interesante lectura en nuestros días, dijo Betancourt: ‘Acaso muchos de los que aquí están son provincianos, gente que durante bastante tiempo ha permanecido en Caracas, sin volver a sus pueblos natales, y por lo tanto no saben cómo el DDT ha llegado a ser en el interior del país, una deidad esperanzada. Se trata de una  campaña que se está adelantando en un aforma arrasadora, contra el terrible flagelo del paludismo’ ” (6). En materia de educación, Betancourt, en su Mensaje al Congreso Nacional que comentamos, entre otros logros, menciona: “Sesenta mil venezolanos adultos, hombres y mujeres, perdieron su venda de ignorancia y ya leen y escriben, gracias a la labor desanalfabetizadora realizada por el MEN el año pasado…el número de maestros casi se ha duplicado en dos años…en vez de los mil cincuenta alumnos de Escuelas Normales que había en 1945, son hoy tres mil cuatrocientos los venezolanos que cursan la carrera del magisterio…el Instituto Pedagógico apenas graduó, en diez años, doscientos treinta y seis profesores; y en la actualidad cursan diferentes especializaciones profesionales en sus aulas cerca de ochocientos alumnos. Las Universidades han duplicado sus matrículas, y disponen ahora, para su manejo autónomo, de presupuestos tres y más veces mayores que los acordados a ellas anteriormente”  (7). En lo atinente a la cuestión alimentaria, el Instituto Pro-Alimentación Popular impulsó una importante política de poner en fucionamiento comedores populares y comedores escolares. Y la cuarta promesa de “domiciliar” a la gente, fue, podríamos decir, impresionante: “Del 46 al 47, el Banco Obrero ha construido mucho más casas que en todos los anteriores diecisiete años de su existencia, incluidos los setecientos apartamentos que constituyen las construcciones de El Silencio. Muchos millones de bolívares reepresentan esas dos mil setenta y tres casas construidas totalmente, las dos mil trescientas treinta en ejecución y las mil veintiuno que se comienzan a construir” (8).
La Junta Revolucionaria de Gobierno inició la política de dotación de tierras y de créditos al campesinado, que no era “sino el anticipo empírico de lo que debe cumplirse como reforma agraria planificada, normada por una Ley a cuyo conocimiento seguramente habrá de abocarse  este Congreso en sus sesiones de abril” (9), como efectivamente ocurrió.
En esa comparecencia ante el Congreso Nacional, Betancourt se refirió a otros aspectos de la gestión del Gobierno Provisional. Pasó revista a la política impositiva del Gobierno, consistente en obtener mayores impuestos de quienes perciben mayores utilidades; a la política de hidrocarburos, que aumentó considerablemente la participaión del país en las ganancias de las empresas del capital extranjero que explotaban esa riqueza del subsuelo nacional, ya expuesta y analizada en Collages anteriores; a las relaciones obrero-patronales, señalando la conveniencia para la Nacion de la celebración de contratos  colectivos como forma de estabilizar la producción, e informó, además, que entre 1936-1945 se inscribieron en el Ministerio del Trabajo 522 sindicatos, mientras que entre el 18 de octubre de 1945 y el 31 de diciembre de 1947 se inscribieron 740, lo que indica el vigoroso desarrollo del movimiento sindical gracias a la Revolución de Octubre; a las Fuerzas Armadas; y a la política internacional.
Tres días después, el 15 de febrero de 1948, como sabemos, Rómulo Gallegos tomó posesión de la Presidencia de la República, ocasión en la que expuso, a grandes rasgos, las normas que guiarían  su conducta de gobernante. El 29 de abril, el ilustre novelista presentó el Mensaje al Congreso Nacional sobre la labor política y administrativa realizada por el Ejecutivo Nacional durante el lapso de ejercicios a que se contraían las Memorias y Cuentas que entregarían, en la misma sesión, los Ministros del Despacho, complementándose así el Mensaje que, a nombre de la Junta Revolucionaria de Gobierno, había presentado semanas atrás, el 12 de febrero, Rómulo Betancourt. Y es que, en efecto, como lo señaló en esa ocasión el Presidente Gallegos, son “directivas políticas y realizaciones administrativas de un régimen, que no ha sufrido solución de continuidad por el tránsito de su conducción responsable de unas manos a otras”. Y de seguidas, a pesar del tiempo corto en el ejercicio presidencial, pasó a hablar de su mandato.
Puntualizó la filosofía política  que ha orientado y seguirá orientando la acción gubernamental: “Está escrita en la Constitución de la República, fruto de bien ventiladas discusiones entre las diversas banderías ideológicas que compusieron la Asamblea Nacional Constituyente: democrática, popular, ampliamente garantizadora de los derechos políticos de la ciudadanía venezolana, mantenadora de los fundamentos liberales del orden social y al mismo tiempo previsiva de las formas de equilibrio económico y de justicia social a que forzosamente han de adaptarse los modos complejos del Estado moderno” (10).
En materia de política internacional, señaló que se mantendrá y propiciará “activa colaboración en los organismos internacionales y en las conferencias”, teniendo como norte la causa de la paz internacional. Hizo referencia a la conferencia en Río de Janeiro entre las naciones del continente, “con el objeto de suscribir un tratado interamericano de asistencia recíproca y cuyo texto será sometido a vuestra aprobación en las presentes sesiones”, alude al famoso TIAR; y a la Conferencia de Comercio y Empleo recién celebrada en La Habana, donde se aprobó la Carta de Comercio Internacional que su Gobierno estudiaba para resolver la ocasión de presentarla a las Cámaras Legislativas para su ratificación. En su Mensaje, el Presidente Gallegos hizo mención especial de la IX Conferencia Interamericana que aún, a pesar de la conmoción provocada por el condenable asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, continuaba reunida en Bogotá, con la participación de Venezuela, cuya delegación encabezaba el ex-Presidente Rómulo Betancourt, quien, en el discurso que pronunció el día 6 de abril (1948) planteó, con sugerencias pertinentes, la democratización de América Latina; la erradicación del coloniaje en América Latina y auspiciar el acceso de los pueblos americanos en tutela al autogobierno; la superación del desequilibrio entre los Estados Unidos, un país con un alto grado de desarrollo y un inmenso potencial industrial, y las veinte Repúblicas latinoamericanas, de economías retrasadas, en su generalidad monoproductoras y de precaria industrialización, por lo que debían revisarce las relaciones de interdependencia económica existentes entre esas dos Américas; y la defensa de la riqueza-hombre y garantías para los derechos de los trabajadores. Mejor es leer el resumen final que hizo de sus palabras: “Podemos resumir esta exposición diciendo que Venezuela auspicia la sinceridad democrática continental y el respeto efectivo de las libertades y de la dignidad del hombre; la eliminación, por vía de pacíficos entendimientos, del anacrónico régimen del coloniaje; la justicia económica interamericana, cuyas bases duraderas deben ser echadas en una conferencia especial convocada a corto plazo; y la seguridad social de las multitudes laboriosas del Continente” (11). Con toda razón, el Presidente Gallegos en ese Mensaje del 29 de abril al Congreso Nacional, se refirió a ese discurso como “el documento de dominio público y de amplia resonancia continental donde el Jefe de nuestra Delegación, señor Rómulo Betancourt, ex–presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno,  dejó bien colocada, en alturas de prudencia y de transpariencia de propósitos, la posición de Venezuela ante los problemas que allí se ventilarían…”. Y, en cuanto a los resultados  de la Conferencia misma, dijo que, además del pacto constitutivo de la Organización de Estados Americanos (OEA), hubo “una resolución aprobada en la cual se declara que es justa aspiración de las repúblicas de América que desaparezca del continente el coloniaje y se resuelve, por moción de nuestra Delegación, la creación de una ‘Comisión Americana de Territorios Dependientes’, destinada a centralizar el examen del problema de la existencia de territorios dependientes y ocupados, con el fin de hallarle una solución adecuada a dicha cuestión”. Se atendió, pues, al planteamiento que, en nombre del Gobierno de Venezuela, había hecho el ex-presidente betancourt.
Sobre la acción administrativa, aseguró: “Este gobierno desarrollará la suya en ajustada continuidad respecto al que le antecedió, como etapa progresiva de un régimen democrático y popular, preferentemente inclinado a la solución de los problemas de las grandes masas, de cuya suerte estará siempre pendiente, en gran parte, el destino colectivo”. El Presidente atribuyó el aumento de la  renta petrolera en proporción mayor que la explotación del producto, no solo al alza de los precios, sino también a que “recibimos una participación más cuantiosa y más justa de esa riqueza de nuestro subsuelo”. Ratificó el propósito de “reinvertir la mayor parte de esa renta en empresas que propendan a mejorar las condiciones de las fuerzas de trabajo y aumentar y diversificar nuestra producción”. Dio cuenta de los avances sociales en la salud (especialmente en la lucha contra el paludismo), la educación (aumento de la población estudiantil  en las aulas de la escuela primaria, Liceos y Universidades, así como el notable éxito en la alfabetización de adultos para que “pronto haya dejado de ser el analfabetismo problema y vergüenza de Venezuela”), y en la vivienda (aporte de mayores recursos al Banco Obrero). El Presidente Gallegos hizo referencia de que el Instituto de Inmigración y Colonización ”ha formulado un plan quinquenal donde se contempla el fomento de cultivos de 144.940 hectáreas, con una capacidad de asiento para más de cinco mil  familias que serán establecidas en forma de colonias mixtas y con miras a este plan y a modo de preparación y de comienzo práctico de la Reforma Agraria que de vosotros espera la estructuración legal”; efectivamente, el Congreso aprobó poco después la Ley de Reforma Agraria, la cual fue promulgada por el Presidente Gallegos el 18 de octubre, pero cuya aplicación fue impedida por el cuartelazo del 24 de noviembre de 1948. En lo que respecta a obras públicas, dijo que hay un plan de vialidad “en el cual se contempla un sistema de carreteras, puertos, ferrocarriles, vías fluviales y aeropuertos, coordinantes  de todos estos medios de comunicación en bien estudiado provecho de la economía nacional”.  Hizo mención especial del proyecto de autopista Caracas-La Guaira y que “ya se han comenzado los trabajos en el extremo correspondiente a La Guaira”, a la vez que también se refirió a “la posibilidad de colaborar con la Municipalidad de Caracas para la ejecución de la proyectada Avenida Bolívar, y otras obras de transformación urbanística de la ciudad”.
Después de referirse, a grandes rasgos, a la actividad administrativa, señaló la implementación de una política para “la intensificación y la expansión de la cultura, exigida por la dignidad cabal que deseamos para nuestro pueblo”.
La magnitud y trascendencia de las realizaciones de la Revolución de Octubre, que, desde la acción gubernamental, tuvo en los presidentes Betancourt y Gallegos sus principales actores, son objeto de una carta –suerte de documentada crónica histórica- que el economista de relevancia internacional, Manuel Pérez Guerrero, dirigió desde el exilio al autor de “Doña Bárbara”, fechada el 10 de febrero de 1949 en New York. Es que, realmente, como lo registra Manuel Caballero en su libro “Las Venezuelas del Siglo Veinte” (Grijalbo, S. A., Caracas, 1988, página 79), el 18 de Octubre de 1945 “partió en dos la historia venezolana de este siglo”. Después de esa fecha, Venezuela comenzó a ser otra, y entró plenamente a la modernidad.
El análisis continuará la próxima semana.
1)”4 Presidentes”. Tomo I, página 63. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas, 1981.
2) Obra citada. Página 38.
3) Rómulo Betancourt. “Trayectoria Democrática de una Revolución”. Tomo I, página 162. Imprenta Nacional. Caracas, 1948.
4) “4 Presidentes”. Tomo I, página 70. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas, 1981.
5) Obra citada. Tomo I, página71.
6) Naudy Suárez Figueroa. “Estudio Preliminar 1945-1948”. Fundación Rómulo Betancourt. Antología Política. Volumen Cuarto. Páginas 57-58.
7) “Cuatro Presidentes”. Tomo I, páginas 71-72. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas, 1981.
8) Obra citada. Tomo I, página 71.
9) Obra citada. Tomo I, página 72.
10) Obra citada. Tomo I, página 86. Todas las citas del Mensaje de Presidente Gallegos al Congreso Nacional, han sido tomadas de la obra “4 Presidentes”, que, en dos tomos, publicó en el mes de septiembre de 1981, con motivo de los 40 años de la fundación de Acción Democrática, el Gobierno del Presidente Luis Herrera Campins, quien, a manera de prólogo titulado “Justo Reconocimiento”, escribió: “Con esta publicación, quiere el gobierno de amplitud y de participación que presido, hacer un público reconocimiento a los aportes que, en sus 40 años de vida, ha dado Acción Democrática a la democracia venezolana”.
11) Rómulo Betancourt. “Selección de Escritos Políticos 1929-1981”, página 258. Fundación Rómulo Betancourt. Caracas, 2006.


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lunes, 27 de julio de 2020

¡HASTA CUÁNDO!

Ramón Peña
No habíamos terminado de digerir las conmovedoras estadísticas de la última Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), sobre la pobreza y el hambre en Venezuela, cuando nos enteramos de que, además de la carencia de ingreso disponible para adquirir los alimentos, éstos tampoco alcanzarían si hubiese demanda.
De acuerdo al Presidente de la Federación Agrícola de Venezuela, 2020 terminará como “el año más catastrófico de la producción de alimentos en el país.” Una producción que apenas cubriría entre 15 y 20% de la demanda, con  un volumen similar al producido en 1960, cuando éramos 8 millones los habitantes de esta tierra de gracia.
Son nuevos testimonios del desastre, que se suman a la larga fila de padecimientos de toda índole, sembrados en estas últimas dos décadas de desmantelamiento económico, social y moral. Sin posibilidad alguna de buenas noticias mientras sigamos en  manos de la banda gobernante. Sobrevivimos, diríamos con Jorge Luis Borges, en “toda la triste variedad del infierno…”.
En la Venezuela de los años treinta, país rural, taciturno, domesticado por un taita, supuesto Benemérito, que con mano implacable desde 1908 había apaciguado todo caudillaje e impuesto una paz vigilada, quienes no se resignaban a aquella inercia histórica, gritaban hastiados, cautelosamente y puertas adentro de sus casas: “¡Hasta cuándo Gómez!”. La Parca, finalmente, atendió aquel reclamo el 17 de diciembre de 1935.
Hoy no hay un Gómez, porque en la mediocridad gobernante, nadie alcanza la estatura de un jefe a quien temer, o respetar, como al Benemérito. Hoy, el hartazgo, también de más de dos décadas, es otro, es por la indetenible destrucción sistemática de todo: desde la naturaleza física del país, hasta la salud y la moral de sus ciudadanos. Hoy cabe la exclamación: “¡Hasta cuándo miseria!”. Pero, no un grito resignado como aquel contra Gómez, ahora tiene que ser una voz resuelta, que anuncie una elegida ruta de poder con nuestra propia fuerza ciudadana.


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domingo, 26 de julio de 2020

VENEZUELA, EL CAMINO "H"

LUIS VICENTE LEÓN

Del 2014 al 2020 el tamaño de la economía venezolana se convirtió en un tercio de lo que era, haciéndola más parecida a las pequeñas economías de Centroamérica y el Caribe que a las grandes de Sudamérica, con quienes históricamente se había comparado. El ingreso real cayó también más de 60%, lo que ha originado el empobrecimiento más severo que se haya producido en América Latina, para un período equivalente. La inflación acumulada no puede escribirse en este artículo sin consumir una parte clave de los caracteres disponibles y la devaluación ha sido demoledora en dos vías: 1) por lo elevada, corrosiva y permanente y 2) por haber sido inferior a la inflación, lo que ha generado el insólito caso de un país en el que no sólo se ha perdido la capacidad de compra interna de su propia moneda (que no cumple ya sus funciones de intercambio, reserva de valor y mecanismo de cuenta), sino que provocó también la pérdida de capacidad de compra de las divisas extranjeras, empobreciendo internamente a todos.

Como es de suponer, la población se vio obligada a sacrificar parte de sus gastos cotidianos de vida para preservar, aunque sea parcialmente, su gasto en alimentación, que resulta más inflexible a la baja que el resto de las partidas. En efecto, el porcentaje del presupuesto familiar que se dedica a alimentación sube de 40% al arranque del ciclo depresivo a 65% promedio este año, siendo aún peor en el caso de la población de menos recursos donde supera el 75% del presupuesto, dejándolos prácticamente sin margen de maniobra para el resto de necesidades como vivienda, salud, educación, transporte, cuidado personal y recreación. 

Luego que la escasez generara una conducta de “cacería” que llevó a una parte de la población a hacer grandes colas para obtener productos regulados (subsidiados) y a la otra a visitar hasta cinco establecimientos y usar el mercado negro para completar una compra que cubriera las necesidades del hogar, el gobierno en control territorial se vio obligado a abrir de facto la economía, dolarizar y flexibilizar la fijación de precios, lo cual generó una mejora relevante en términos de abastecimiento, aunque resultó en una sinceración desbalanceada de costos sin compensación de ingresos, lo cual profundizó la división y dualización de la economía y la sociedad venezolana.

A este drama histórico ahora se le añade la pandemia, que produce otros cambios significativos en la vida de la población. Mayor empobrecimiento por recesión y cuarentena son quizás los más evidentes. Pero en términos de su conducta de consumo y compra , también se ven los cambios. Los consumidores reducen la visita a establecimietos a un máximo de dos locales cercanos al hogar, reduciendo la exposición del consumidor al punto de venta. 56,3% de la población es receptora exclusiva de transferencias y subsidios estatales que, aúnque mermados y obviamente insuficientes para sostener una vida digna, se convierten en su único salvavidas contra el hambre más extrema, generando una relación de dependencia que fortalece el control social del gobierno y explica, junto a los sentimientos de desesperanza y miedo, la pasividad política de la población. Lejos de las débiles tesis esgrimidas durante años sobre la relación “supuestamente” directa entre el empobrecimiento y la rebelión social, que promovieron el aislamiento y las sanciones para poner la guinda a la torta, Venezuela recorre el mismo camino H que la mayoría de los países económicamente destruidos por el gobierno y sancionados internacionalmente: Huida (emigración) o Habituación (adaptarse a los que hay). 

Un drama que hace mucho más difícil concretar los deseos de cambio político en el país.

luisvleon@gmail.com

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LA REVOLUCIÓN TRAICIONADA

Carlos Raul Hernandez

Así caracterizó León Trotsky la soviética, aunque por razones diferentes. Varias revoluciones son políticas (en lengua marxista “burguesas”) y consagran libertad e instituciones pluralistas, civilizadas, representativas. Derrotan, caso de Venezuela 1958-1998, a quienes las querían “profundas”, colectivistas, y “populares”, las que llama Camus revoluciones metafísicas porque quieren cambiar la naturaleza humana, y reclaman para ello poder total. 

En Rusia la revolución política derroca al Zar, y la presidencia de Kerensky da origen a una democracia representativa, pero la genialidad maligna de Lenin y la nulidad de sus adversarios la quiebran en ocho meses para dar paso a la revolución metafísica, el Estado socialista. “Pobrecito Lenin, está muy solo e iré a visitarlo” dijo Kerensky, cuando el “incomprendido” publicó las Tesis de Abril, que trazaban la estrategia del infierno triunfante. En Alemania la democracia de Weimar surgía entre escombros de la Primera Guerra Mundial, pero otro demonio genial aplastó a los idiotodemócratas. 
 
Pero en esas estructuras construidas sobre cadáveres de políticos tontos, de repente aparece un MacDuff y sale el sol. Las revoluciones son pugnas entre bloques de poder con intereses antagónicos y sin destino prestablecido, porque lo escriben todos los días, gracias a la garra, la astucia y la capacidad política de cada uno. El asalto a la Bastilla el 14 de julio de 1789, que se asume como el inicio de la francesa, cumplió 221 años. Ese día el rey destituye al ministro Necker, muy querido por el “pueblo”, una de las pocas cabezas políticas, racionales, enemigo de las fantasías y que evitaba choques porque tenía claro que favorecían al radicalismo. 

La etapa de construcción
Los jacobinos intoxicados de comunismo, Robespierre, Marat, Dantón, Hébert, Saint Just, y Desmoulins (quien es distinto), esparcen en París la noticia de la salida de Necker. Unas seiscientas personas, entre ellas soldados cesantes, van a la Bastilla a robarse 2000 barriles de pólvora. Ningún militar podía aceptar eso y el gobernador de la fortaleza, un aristócrata vulnerado por la Ilustración, decide “convencerlos” del peligro. La diferencia metodológica con Napoleón es que éste disolvía las manifestaciones a cañonazos. Y las cabezas del gobernador y sus once soldados terminan paseadas en picas por las calles. 

Entre los partidos se discute como calificar semejante atrocidad radical, pero aplicó el viejo oportunismo suicida, que tanto hemos visto. Los moderados, razonaban que era un horrible crimen, pero cuestionarlo, una raya. Y apoyaron la destrucción (remember 27F y 28F en Venezuela) Pero salvo esta revuelta como la llamó Luis XVI, la etapa virtuosa, la revolución democrática había comenzado el 15 de mayo y legó la Declaración de los Derechos del Hombre (1789), la Constitución de 1791.

Nace una monarquía Constitucional y desarman el ancien régimen de castas feudales, al consagrar que todo hombre es un ciudadano igual ante la ley. Luego viene la traición, la revolución metafísica, el Terror a partir de 1793, el asesinato del rey y su mujer, –le seguirán 35.000 personas más- y a su hijo de ocho años lo encierran en un calabozo inmundo de cucarachas y ratas, donde muere dos años después, cundido de tumores y pústulas. Es la etapa en la que Robespierre, el creador del stalinismo, Saint Just y sus sicópatas del Comité de Salud Pública, controlan la correlación de fuerzas al aplastar en la Convención y luego asesinar a los girondinos. 

Tumores revolucionarios
Eso gracias a maniobras del simpático Dantón, el creador del trotskismo, quien lo pagará caro. Se cumplirá que un revolucionario es alguien que se dedica a cortar cabezas y que cuando no quiere hacerlo más, se la cortan a él. Cierra el ciclo Napoleón cuando declara en 1799: “la revolución terminó”. Pero menos conocidos son los espantosos sucesos de la Vandée, el primer genocidio moderno, antes que existiera la palabra. Esa comunidad atlántica se levantó contra el régimen de horror, igual que 65 de los 80 departamentos creados por la revolución.
 
Por tratarse de una población muy católica, el Comité ordenó exterminio y tierra arrasada, como después harían nazis y soviéticos. Para ahorrar municiones, lanzaban al Loira, masivamente a campesinos amarrados o los hundían en barcazas. Las madres mataban a sus hijos para que no los asaran con ellas en hornos de panadería. Más de 300.000 personas asesinó el Terror Rojo, la Vandée quedó casi extinguida, genocidio misteriosamente silenciado y todavía hoy mucha gente en Francia con una idea difusa de qué pasó. Un siglo estuvo escondida El Conde de Chantelaine, novela nada menos que de Julio Verne sobe los hechos. Apenas en 1992 pudo publicarse.

Robespierre era un criminal frío, un sicópata místico, que asesina a Desmoulins y su esposa, su compañero de primaria y su comadre, aunque sabía que eran inocentes En cambio hay episodios que humanizan a Dantón y le dan un halo de simpatía histórica que retrata la película de Andrzej Vadja. Bebedor, valiente, seductor, “entrompador”, brillante, impredecible. De regreso de una misión en Bruselas, al llegar a casa se encuentre conque su mujer había muerto tres días antes. Esa noche va al cementerio, la hace desenterrar para acariciarla, llorarla, besarla y le toma una mascarilla de yeso que aún se conserva. 

@CarlosRaulHer

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COLOMBIA: ASÍ CONOCÍ A SAAB

MARIA I. RUEDA
EL TIEMPO

Fueron varias las ocasiones en que llegaba a parquear en alguno de mis dos garajes del edificio y los encontraba invadidos con la presencia de dos automóviles negros blindados, con cierto aire a helicópteros Arpía, de lo grandes e intimidantes. Nada en ellos era normal. Ni el tamaño de sus gigantescas llantas, ni sus siniestros vidrios polarizados ni los enormes y obligatorios letreros que portaban sobre el vidrio interior con unos permisos de circulación permanente tan categóricos, que yo no había visto jamás.
Como desconocía a su propietario, en varias oportunidades me limité a dejarle una tarjetica bajo el limpiabrisas pidiéndole respeto. En cierta oportunidad tenía invitados a almorzar en casa y, como en muchos casos anteriores, no pudieron parquear. Le pedí a mi empleada inseparable, Cristina, que bajáramos a volver a poner mis mensajes. En el momento en que colocaba el letrerito, llegó el tenebroso dueño de las camionetas: Álex Saab. Quien de inmediato empezó a agredirnos verbalmente con gran virulencia y me preguntó si me estaba atreviendo a molestarlo para parquear en mi espacio, “esa porquería de carro, ese Renault Clio”, mientras se nos venía encima con su gran estatura, y con unos ademanes terriblemente intimidantes. Como llegamos a temer por nuestra integridad física, Cristina y yo decidimos huir al ascensor del edificio, y en su interior nos acorraló para seguir insultándonos.
Esta es una anécdota sin mucha importancia; pero tal encuentro cercano y único con el señor Saab me permite describir qué tipo de individuo es.
Lo más parecido a un gánster.

Poco a poco comencé a establecer quién era hasta llegar, por información de alto turmequé, a identificarlo como el testaferro consentido de Maduro. En una cita periodística con el embajador de EE. UU., incluso aproveché para especificarle en qué lugar podían capturarlo. Pero pasaron los meses mientras reunían las pruebas y, alertado a tiempo por un policía corrupto, Saab pudo fugarse de Colombia, dejando atrás una multimillonaria fortuna que no es sino calcular a raíz de la mansión en Barranquilla que le acaban de incautar.

Ignoro si ya existe un pacto entre EE. UU. y Álex Saab para colaborar. Pero no sería extraño si escuchamos decir a Saab que teme por su vida. Los más interesados en desaparecerlo serían el régimen de Maduro y sus cómplices. Porque llevarlo con vida a EE. UU. promete una mina de información para sus autoridades judiciales. Y sería el paso más importante de los que se han dado por el momento contra Maduro, que, como muchos otros dictadores, normalmente se caen por la corrupción que los soporta, cuando se ven obligados a recurrir a ella ante su debilidad política y militar. Roban y dejan robar.

Pero después de arrasar con la industria petrolera venezolana, el régimen Maduro se ha concentrado en sacar las reservas del país en lingotes de oro del Banco Central de Venezuela. En todo ese entramado, Saab ha jugado un papel protagónico. Sus líos con la justicia no tienen que ver, pues, con la ideología, sino con los negocios.

Por eso el aterrizaje en Cabo Verde, en la batería de defensa de Saab, del exjuez español Baltasar Garzón permite ver toda la película. Este corsario jurídico internacional en decadencia intentará por todos los medios ideologizar un episodio de corrupción. ¿Terminar así una carrera de juez que tuvo sus momentos estelares, al servicio del testaferro de un dictador corrupto? Increíble.

Saab se convertirá dentro de poco en el Marlon Marín de ‘Santrich’, contando lo que sabe de mucha gente, entre la cual figurarán en lugar destacado por lo menos dos colombianos, la exsenadora Piedad Córdoba y el senador Gustavo Petro, si no directamente, a través de su concuñado. Saab amasó inicialmente su fortuna vendiéndole al régimen de Maduro cajitas Clap, el negocio detrás del hambre en Venezuela, y asociándose con la esposa de Maduro, Cilia Flórez, y sus sobrinos; pero el monto de su actual fortuna y el poder que ha amasado, así como el grado de información que maneja, son evidentes, por el afán de Maduro de evitar esa extradición a EE. UU., por lo cual no se ha ahorrado abogado que pueda agregar al equipo de defensa de Saab con base en toda gama de argumentos, incluida la violación de sus derechos humanos.

De haber sabido yo, en su momento, con quién estaba disputando mi derecho de usar mis parqueaderos, no habría habido necesidad de que nos persiguiera hasta el ascensor. Le habría agradecido por el privilegio de hospedar sus monstruos rodantes en mis predios, y habría regalado el Clio.

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sábado, 25 de julio de 2020

GUSTAVO TARRE : Protocolo de San Salvador permitirá castigar a violadores de DDHH a futuro

El embajador/AN en la OEA, Gustavo Tarre, explicó este viernes que el Protocolo de San Salvador no implica llevar ante la CPI a los responsables de crímenes de lesa humanidad, sino que trata del «compromiso» de modificar el sistema de justicia para así asegurar los DDHH, luego que el Gobierno/AN ratificara la inclusión de Venezuela en ese mecanismo más temprano.
Tarre detalló que el protocolo tampoco permite encarcelar de inmediato a los violadores de DDHH, pero si elaborar mecanismos para prevenir los crímenes de lesa humanidad «y que se castigue a los responsables».
«A futuro los victimarios recibirán castigo porque las violaciones de DDHH en Venezuela no prescriben de acuerdo a la Constitución, estoy seguro que con esta ratificación los agentes de la represión sentirán una amenaza adicional. Llegará un momento en que el brazo de la justicia se alargará y los atrapará», apuntó el diplomático en un acto vía internet, reseña Efecto Cocuyo.
Posteriormente en una entrevista a TVV Noticias, Tarre destaca que este «Es un agregado a la convicción de la CIDH que versa sobre los derechos sociales».
«Existe una convención de DDHH que es algo así como una constitución para Derechos Humanos. Y luego para no modificar ese instrumento básico cuando se quiera ampliar o ajustar a nuevas realidades, se firman protocolos adicionales. Entonces el Protocolo de San Salvador es un agregado a la convicción de la CIDH que versa fundamentalmente sobre derechos económicos, sociales y culturales», argumentó
Ante esto, agrega que es una ampliación «de esos derechos que están consagrados en nuestra Constitución». No obstante, añade que no solo la Constitución no se cumple, «sino que el Protocolo de San Salvador fue aprobado en 2009 y en la negociación participó el Gobierno de Hugo Chávez y la AN que era dominada por el chavismo, aprobó la ratificación del protocolo. Pero omitieron un pequeño detalle y es que para que los tratados interamericanos entren en vigencia deben ser depositados en la OEA y eso no lo hicieron».
Guaidó por su parte si hizo tal deposito hoy en dicho acto virtual luego de depositar su firma ante la Cidh, y contó con la presencia de Luis Almagro.
Por último, Tarre sentencia que fue intencional que el chavismo no depositara su firma en el pasado. «Es la hipocresía de la política exterior chavista y en la aparente defensa de los DDHH pero luego se hacen los locos pero después no depositan el documento en la secretaría de la OEA, y por consecuencia no entra en vigencia», finalizó.

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