miércoles, 30 de diciembre de 2020

 "SOIS LA HOSTIA, LA HOSTIA"


ARTURO PEREZ-REVERTE


Llama a la puerta un mensajero, deja su paquete y se marcha. Y mientras cierra la puerta, Conchi, la señora que trabaja en casa desde hace veintisiete años, me comenta: «Hay que ver qué educados son estos muchachos americanos, ¿verdad? Y lo bien que hablan». Luego vuelve a sus asuntos y yo me quedo pensando que sí, en efecto. Que en su mayor parte son muy corteses y hablan un español excelente, mejor que el de los nacidos a este lado del Atlántico. Aunque luego, al vivir aquí, ya en contacto con la zafia idiosincrasia nacional, se les vaya pasando.

Alguna vez comenté mi admiración por las palabras que un campesino peruano o ecuatoriano dijo en la tele tras un terremoto: «Pues verá, señor, hubo un temblor de tierra espantoso, el techo oscilaba, y agarré a mi familia para ponerlos a salvo y salvar nuestras vidas». Una situación que, no me cabe duda –y a ustedes tampoco–, un español medio habría resuelto seguramente con: «Joder, se lió parda, hubo un terremoto del copón y salimos cagando leches». Y no digan que exagero. Hace unos días, una española responsable de no sé qué departamento de sanidad expresaba así su admiración por el trabajo de sus colegas durante la pandemia: «Sois la hostia, la hostia. Flipo, flipo, flipo».

Lo comento con mi amiga y editora Pilar Reyes, nacida en Colombia, y dice algo que me deja pensativo: «Hay una parte de tradición, de la antigua cortesía y habla de las clases dominantes españolas, que ha sido referencia social durante siglos. Pero es que, además, en España se es posmoderno, pero en América se es todavía moderno. La cortesía, el buen hablar, son herramientas prácticas. Allí, donde hay lugares de una pobreza extrema, aún se cree en ellas para la vida diaria, para mejorar el futuro. Van en un mismo paquete llamado educación».

Ésa es la palabra que me queda bailando en la cabeza: educación. Y poco tiene que ver con la posición social. La educación y sus consecuencias visibles, como la cortesía o el buen hablar, se manifiestan de muchas maneras en Hispanoamérica. Incluso entre gente humilde, incluso en la violencia. Y doy fe de ello: en Colombia me quisieron robar hablándome todo el rato de usted; en El Salvador me encañonaron diciéndome hijoputa con extraordinaria cortesía, y en Nicaragua un militar formuló la más extraordinaria amenaza de muerte que me han hecho jamás: «Amigo, no perdamos la dulzura del carácter».

En mi opinión, ese respeto por el lenguaje, y en especial su culto entre las clases humildes de allí, tiene mucho que ver con la esperanza de un futuro mejor. En lugares donde la pobreza es tan intensa que la movilidad social resulta difícil o casi imposible, la educación en su sentido amplio ha sido, durante siglos, la única posibilidad. Ahora el narcotráfico ofrece una siniestra vía alternativa, pero subsiste el reflejo de la antigua honrada esperanza: soy pobre y estoy condenado a una vida mísera, pero si mi hijo aprende, habla bien, tal vez su vida sea mejor que la mía. Así se explica que familias de una indigencia extrema se sacrifiquen para que uno de ellos estudie, salga adelante y ayude a toda la familia a mejorar. Por eso gente atrozmente pobre se las arregla para que al menos un hijo o una hija vayan al colegio, donde heroicos maestros hacen lo que pueden. Para que un día los chicos tengan un trabajo digno, o viajen a Estados Unidos, o a España, y vivan mejor de cómo vivieron sus padres y sus abuelos.

Deberíamos recordar eso cada vez que un mensajero con cara de maya o azteca llama a la puerta para dejar un paquete. Cuando oímos su «buenos días, señor» al entrar en un taxi, un bar o un restaurante. Cuando una chica con pelo negro y rostro de Malinche dice «¿me regala su pin?» al acercarle la tarjeta de crédito. No es servilismo ni humildad, sino una visión del mundo más sufrida y noble que la nuestra: la huella del esfuerzo y sacrificio de quienes los educaron para que su futuro fuese diferente. Ojalá conservaran esa nobleza de maneras en vez de perderla al vivir aquí. Son muchas las lecciones de dignidad y coraje que pueden darnos esos tipos bajitos de hablar suave, que cuando los ofendes, orgullosos como indios y españoles que son, te miran con ojos oscuros y peligrosos; o esas mujeres de voz dulce y cabello negro, que tanto saben de sufrimiento y de vida. Aprendieron de la vieja España, cuya sangre llevan y cuya lengua hablan, cuando todavía éramos alguien de quien se podía aprender; y ahora están aquí porque tienen derecho a estar. Son tan nuestros como nosotros suyos. No los hagamos avergonzarse de lo que somos. No les defraudemos la memoria.


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COLLAGE SOBRE RÓMULO BETANCOURT (XLV)

       (Gobierno Constitucional –VII-)


          Carlos Canache Mata


Antes del atentado, se había inaugurado en Caracas –el 22 de abril de 1960- la Segunda Conferencia ProDemocracia y Libertad, con representantes de América Latina y Estados Unidos, en la que el Presidente Rómulo Betancourt se refirió a los dos problemas básicos de los países latinoamericanos –la inestabilidad de sus instituciones democráticas y el del subdesarrollo económico- y apuntó algunas propuestas que podrían presentarse a la consideración de la Undécima Conferencia Interamericana, próxima a reunirse en la ciudad de Quito, fundamentándolas en que “no basta con la reconquista por los pueblos de sus libertades políticas si no se arbitran fórmulas y medios coetáneos a ese hecho para posibilitárseles el acceso a la cultura y el mejoramiento en forma sensible de sus condiciones materiales de vida”. Entre las cuestiones, planteó: 1-Que se complemente la Carta Constitutiva de la OEA con un Convenio adicional en el que se establezca que los gobiernos dictatoriales no sólo tengan la sanción colectiva del no reconocimiento diplomático, sino que también tengan la del aislamiento económico; 2-Que los  ex-dictadores no reciban asilo y residencia en países americanos; 3-Analizar la posibilidad de un convenio interamericano para perseguir en cualquier banco o empresa los dineros públicos que se hayan apropiado los  ex-dictadores y sus conmilitones; 4-Que en las colonias europeas que aún perviven en nuestro continente, los pueblos puedan expresar libremente su voluntad de constituirse en naciones soberanas; 5-Que dada la situación de infradesarrollo económico de los pueblos de América Latina, se facilite a  éstos la concertación de programas de ayuda técnica y de préstamos financieros (1).

El 22 de julio de 1960, a cuatro días de la celebración de un nuevo aniversario de la toma en 1953 del cuartel Moncada dirigida por Fidel Castro, las fracciones parlamentarias de URD, del MIR y del PCV aprobaron una declaración de solidaridad con la Revolución Cubana, cuyo texto es el siguiente: “1°. La representación popular venezolana respalda la lucha del pueblo cubano por su liberación nacional. 2°.La representación popular venezolana declara que el pueblo cubano tiene derecho a conformar su destino libre de toda extraña ingerencia y recomienda al Ejecutivo Nacional adaptar su política en esta materia tanto en los principios antes expresados como al anhelo de que las diferencias que actualmente separan a Cuba de los Estados Unidos, se resuelvan en un ambiente acorde con los sentimientos de los pueblos latinoamericanos” (2). Acaecieron  disturbios callejeros que El Nacional, al día siguiente, reseñó así: “Se produjeron distrurbios frente a la entrada sur del Capitolio a partir de las 6 y 45 de anoche, cuando unas cuatrocientos personas se reunieron en torno a un grupo que había dado fuego a una bandera norteamericana y la policía disparó bombas lacrimógenas dentro y fuera de la sede del Congreso Nacional. Los sucesos tuvieron su origen en una manifestación formada a expensas de la barra de la Cámara de Diputados, depués que en este cuerpo se aprobó una declaración de apoyo a la revolución cubana. Los espectadores salieron a la calle dando vivas a Cuba. Algunos sostenían una bandera de ese país. Poco después fue quemada una bandera norteamericana por otros manifestantes que acudieron al tramo de calle comprendido entre las esquinas de Bolsa y San Francisco. Los diputados Jesús Casal (MIR), Fabricio Ojeda (URD) y Pedro Ortega Díaz (PCV), salieron entonces a las puertas del Capitolio y se dirigieron a la gente allí reunida con palabras de apoyo a Cuba. La policía llegó al lugar cuando hablaba el último de los nombrados y lanzaron bombas lacrimógenas para dispersar a los espectadores “(3). El propio día 26 de julio, aniversario de la revolución cubana, se produjeron disturbios en la Plaza Bolívar, donde los pro-fidelistas hicieron ofrendas florales a Bolívar, y frente a la Catedral de Caracas, donde los anti-fidelistas habían organizado una misa, y permanecieron  imposibilitados de salir de la Catedral durante cuatro horas. El Presidente Betancourt, al recibir las comisiones de las Cámaras del Senado y de Diputados, que le participaban el fin del período ordinario de sesiones legislativas, condenó los disturbios que habían comprometido el orden público y la tranquilidad ciudadana.

El Consejo General de la OEA convocó la VII Reunión de Consulta de los Cancilleres Americanos, la cual se inició el 26 de agosto de 1960 en San José de Costa Rica, para tratar acerca de la intervención de potencias extracontinentales en la vida de los países del Hemisferio. La delegación venezolana estaba presidida por Ignacio Luis Arcaya, quien, en el gobierno de coalición, desempeñaba, en representación de URD, el Ministerio de Relaciones Exteriores. Poco antes de la medianoche del día 28 de agosto, se aprobó la llamada “Declaración de San José” que condena la intervención extracontinental en los países del continente americano, en estos términos: “La Séptima Reunión Consultiva de Ministros de Relaciones Exteriores adoptó los siguientes acuerdos: Primero: Condena enérgicamente la intervención o la amenaza de intervención, aun cuando sea condicionada, de una potencia extracontinental en los asuntos de las Repúblicas americanas y declara que la aceptación de una amenaza de intervención extracontinental pone en peligro la solidaridad y la seguridad americanas, lo que obligaría a la OEA a desaprobarla y rechazarla con igual energía. Segundo: Rechaza asimismo la pretensión de las potencias chino-soviéticas de aprovechar la situación económica o social de cualquier Estado americano por cuanto dicha pretensión es susceptible de quebrantar la unidad continental poniendo en peligro la paz y la seguridad del Hemisferio”. Los otros cinco acuerdos se refieren al funcionamiento del sistema interamericano y su incompatibilidad con toda forma de totalitarismo, a las  relaciones entre sus Estados miembros y la obligación de éstos de someterse a la disciplina del sistema interamericano y de solucionar sus controversias por los medios pacíficos que contempla el sistema interamericano, y a la reafirmación de su fe en el sistema regional y su confianza en la OEA, creada para lograr un orden de paz y de justicia.

El historiador Ramón J. Velásquez dice: “El Canciller Arcaya dirige una vana lucha para obtener una enmienda al punto segundo de la declaración en el sentido de que el rechazo a la intervención extracontinental no menoscaba el derecho de los países latinoamericanos a establecer relaciones diplomáticas y comerciales con todos los países del mundo. También propone el Canciller Arcaya en nombre de Venezuela, la inclusión de un párrafo que rechace toda intervención extra o intracontinental” (4). El Canciller cubano Raúl Roa y la delegación cubana se retiran de la Reuníon de Consulta y anuncian el retiro de Cuba de la OEA. Los medios de comunicación social informan que el Canciller Arcaya habría recibido instrucciones del Directorio Nacional de su partido de no votar la llamada “Declaración de San José”. Para sustituir a Arcaya como Jefe de la Delegación  venezolana, el Gobierno del Presidente Betancourt designó al Dr Marcos Falcón Briceño, Embajador de Venezuela en los Estados Unidos y ante la OEA conjuntamente, y la delegación venezolana votó a favor de la declaración gneral. Después de su regreso de Costa Rica, Arcaya se reunió el 6 de septiembre, por primera vez, con el Presidente Betancourt, y, al concluir la entrevista, declaró a los periodistas de Palacio que “conversamos sobre la situación y acordamos que yo no seguiría al frente de la Cancillería” y que URD “ha puesto todos los Ministerios y cargos  desempeñados actualmente a disposición del Presidente”. Posteriormente, el 25 de octubre, el Presidente Betancourt designó a Marcos Falcón Briceño como nuevo Ministro de Relaciones Exteriores. URD se retira del Gobierno de coalición el 16 de noviembre de 1960, y los nuevos Ministros en Trabajo y en Comunicaciones son Raúl Valera y Pablo Miliani, respectivamente. El Presidente Betancourt  expresó que las razones por las cuales URD abandonó el Gobierno fueron “agudas divergencias de criterio para enfocar los problemas de orden público y algunos de política internacional.”.

Continuaremos en el próximo Collage con lo acontecido en el año 1960.

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Notas

1-Rómulo Betancourt. Discurso pronunciado  en el II Congreso ProDemocracia y Libertad. En “La Revolución Democrática en Venezuela”. Caracas, 1968. Pág. 250-254.

2-Historia Gráfica de Venezuela. José Rivas Rivas. Tomo VIII. El Gobierno de Rómulo Betancourt. Primera Parte 1959-1960. Centro Editor C.A. Pág. 117.

3-Historia Gráfica de Venezuela. Obra citada. Pág. 118.

4-Ramón J. Velásquez. “Aspectos de la Evolución Política de Venezuela en el Último Medio Siglo”. Fundación Eugenio Mendoza. Caracas 1976. Pág. 211.

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domingo, 27 de diciembre de 2020

El hombre nuevo socialista, un verdadero salto atrás

          ENRIQUE VILORIA VERA 


El socialismo es la filosofía del fracaso,
el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia;
su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria.

Winston Churchill


La muy parejera Revolución Bolivariana es una verdadera copioneta, calca, emula, imita y traslada, sin más, a la sufrida patria venezolana, el mayúsculo desastre que el castro – comunismo impuso a mansalva en aquella desventurada isla caribeña, en forma de destrucción masiva por hambre, miseria, falta de libertades y esperanzas.

Desde muy temprano, el Comandante de acá copió el postulado de un comandante segundón de allá:  Ernesto Guevara (alias), el Che, quien sostenía la necesidad de producir un Hombre Nuevo, que sería el genuino hombre del siglo XXI, un revolucionario que deberá trabajar todas las horas de su vida; puesto que vive en permanente lucha por el bienestar de su pueblo, por la liberación del imperialismo y la construcción del socialismo.

Sin embargo, en Venezuela, este cacareado Hombre nuevo no resultó ser tal: todo lo contrario, resultó ser un verdadero salto atrás, un torna atrás, que sufre en carne y alma propia el despiadado y cruel embate del socialismo del siglo XXI;  ese pretendido nuevo espécimen humano se caracteriza por ser: malnutrido, desdentado, hediondo, greñudo, mal vestido, pedestre por la pertinaz falta de gasolina, vive de la caza y recolección de gatos, perros y roedores, come  los desechos depositados en basureros y vertederos, es un ser humano bajo de talla, sufre de nuevo las extinguidas enfermedades endémicas: malaria, fiebre amarilla, paludismo, tuberculosis, y esgrime hasta dos cruces venéreas al mismo tiempo.  El socialismo del siglo XXI convirtió el pasado en perspectiva, el futuro en ese infame pasado que suponíamos más que superado. 

La Revolución bolivariana ha añadido un nuevo fenotipo a los antecesores del hombre contemporáneo, en efecto, al homo habilis, naledi, rudolfensis, ergaster, georgicus, erectus, cepranesis, antecessor, heidelbergensis, neanderthalensis, floriensesis, rhodienensis.

La Historia Universal de la Ignominia registrará en sus roñosos anales ese adefesio humano, ese homínido revolucionario, ese esperpento bolivariano, que ya comienza a ser conocido como: HOMO CAVENICOM


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Juan Guaidó: El mandato de la AN se extiende en defensa de nuestra gente y respetando la Constitución



asambleanacionalvenezuela.org


Para proteger a la República y respetar la Constitución, entre otros objetivos, es a decir del Presidente (e) de Venezuela y de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, la modificación del Estatuto de la Transición que norma el funcionamiento del Parlamento durante la Continuidad Constitucional, aprobada este sábado 26 de diciembre en sesión extraordinaria.

“La aprobación de la modificación de la Ley del Estatuto de la Transición es básicamente el respeto a nuestra Constitución. Esta modificación sirve para salir de la dictadura, sirve para recuperar a nuestra familia, sirve al país, sirve a los diputados, sirve a la protección de la República, sirve a los intereses de la nación, sirve para normar, para reglar, para acordar entre todos los factores la necesidad de la unión. El mandato de la Asamblea Nacional se extiende en defensa de nuestra gente, respetando la Constitución y contra la consumación del fraude”.

Durante la intervención que Guaidó hizo en la “Consideración del informe de segunda discusión de la Ley de Reforma parcial de la Ley del Estatuto que rige la Transición a la democracia para restablecer la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, dijo que el país vive momentos difíciles donde “la unión es fundamental”.

Asimismo refirió que lo que se está es evitando, lo que ha pretendido Maduro desde el 2016: aniquilar la alternativa democrática en Venezuela.

“No vamos a permitir que la pretensión de la dictadura de aniquilar a la alternativa democrática sea consumada, mucho menos por omisión. La importancia de la aprobación de dicha Ley tiene que ver un período extraordinario porque estamos enfrentando a una dictadura que pretende acabar con la República. Tiene que ver con la decisión y determinación de los diputados de hacer prevalecer este cuerpo (AN), y la democracia hasta lograr que se vaya el dictador, instalar el Gobierno de Emergencia Nacional y celebrar elecciones libres en Venezuela, que es lo que une al mundo entero en este apoyo”.

El Presidente del Gobierno interino, destacó una vez más la firmeza de los diputados, quienes a pesar de las amenazas del régimen, se mantienen decididos y determinados en seguir enfrentando a la dictadura. De igual manera indicó que “se respeta cada uno de los puntos” (en referencia a los parlamentarios de Acción Democrática que no votaron por la aprobación de la modificación de la Ley del Estatuto de la Transición).

“A pesar de las amenazas de la dictadura, de la pretensión de intimidación del régimen, el Parlamento se levanta en período extraordinario, nos ponemos firmes al lado de nuestra gente”.


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jueves, 24 de diciembre de 2020

COLLAGE SOBRE RÓMULO BETANCOURT (XLIV) 

                  (Gobierno Constitucional –VI-) 


         Carlos Canache Mata


EL ATENTADO. En el Collage anterior (el Cuadragésimo Tercero), mencioné la exposición que el 21 de enero de 1960 el Presidente Rómulo Betancourt dirigió al país, por la red de radio y televisión, en la que hizo referencia a “la activa interferencia de la dictadura dominicana en la vida interna de nuestro país” y que “será la Organización de Estados Americanos a la que, por expreso pedido del Gobierno venezolano, corresponderá actuar para que cese” dicha interferencia. Y agregó: “En caso de admitirse por la OEA su incapacidad para una acción conjunta interamericana, le quedará a Venezuela el derecho soberano a hacer respetar, por los medios enérgicos que conceptúe su Gobierno necesarios, el legítimo derecho que tenemos a vivir con nuestro propio estilo democrático de vida, a cubierto de que desde el extranjero, en connivencia con venezolanos renegados de la nacionalidad, armen dictadores la mano  de quienes lanzan bombas, intentan asesinar a los personeros del Poder Público y pretenden derrocar el Gobierno Constitucional” (1). El historiador Ramón J. Velásquez anota: “Cuando el Presidente Betancourt en su discurso del 21 de enero, denunció la intromisión de Rafael Leonidas Trujillo en los asuntos de la política interna de Venezuela…no pudo pensar que a escasos cuatro meses iba a ser la víctima elegida” (2).

En efecto, el 24 de junio de 1960 en la Avenida Los Próceres, a las 9 y 20 minutos de la mañana, ocurrió el intento de asesinato del Presidente Betancourt cuando, acompañado del Ministro de la Defensa, General Josué López Henríquez, su esposa y del Jefe de la Casa Militar, Coronel Ramón Armas Pérez, se dirigía a presenciar el desfile militar en conmemoración de la batalla de Carabobo y del Día del Ejército. Al entrar el automóvil presidencial en la Avenida de Los Próceres, estalló en un carro estacionado en la vía una potente bomba, accionada a control remoto desde un transmisor de microondas, cuya onda expansiva alcanzó al coche presidencial, desplazándolo a varios metros, al borde de una isla divisoria. Murió instantáneamente el Jefe de la Casa Militar, y quedaron heridos el Presidente, el Ministro de la Defensa, su esposa y el chofer del automóvil. El Presidente pudo salir, por sus propios medios, desde los escombros del vehículo en llamas, y auxiliar al Ministro de la Defensa y su esposa. El historiador Edgardo Mondolfi Gudat, en su documentado libro “El Día del Atentado, el frustrado magnicidio contra Rómulo Betancourt”, comenta: “Se trató sin duda del atentado más técnico en su elaboración, perpetrado a control remoto mediante un dispositivo casi desconocido para su época, provisto de apoyos que revelaron el papel instigador jugado por Trujillo, tramado y ensayado en la propia República Dominicana y, que de paso, estuvo a milímetros de cobrar la vida de Betancourt” (3).

Con la urgencia del caso, el Presidente Betancourt fue trasladado al Hospital Clínico Universitario, adonde concurrieron  los líderes de los partidos de la coalición gubernamental, los ex-presidentes Rómulo Gallegos y Eleazar López Contreras y representantes de diversos sectores de la vida nacional. El boletín médico (firmado, entre otros afamados profesionales, por Joel Valencia Parparcén, Carlos Gil Yépez, Víctor Brito) expresa textualmente: “El señor Presidente de la República se encuentra hospitalizado bajo cuidados médicos por haber sufrido en la mañana de hoy quemaduras de primer grado en manos y cabeza. Sus lesiones no son de gravedad. Su estado general es satisfactorio”. Betancourt, al verse en un espejo, apeló al humor negro: “Soy un Quasimodo dinamitado”. Después de las curas de rigor, el Presidente quería e insistía en ser trasladado a Miraflores, pero los médicos, con el apoyo de altos funcionarios gubernamentales presentes, se oponían. Aceptó quedarse unas horas más, con  la exigencia de que los periodistas lo vieran y tener una breve entrevista con ellos, y así se hizo. A las 11,45 pm del mismo 24 de junio, ya estaba en Miraflores. Durante el día, el Gabinete, reunido en Miraflores, tomó decisiones en defensa de las instituciones, y de su seno destacó una comisión para someterlas a la consideración del Presidente en el Hospital Clínico Universitario. El historiador Edgardo Mondolfi Gudat nos informa, en su obra, ya citada, sobre el atentado (páginas 33-34): “…Resulta preciso tomar en cuenta que la velocidad de respuesta por parte del gobierno y, objetivamente hablando, la capacidad que mostró para dominar la situación, debió dejar sin efecto cualquier plan ulterior tramado por los complotados. Tan contundente fue el manejo que llegó a dársele a la crisis que de inmediato se suspendieron parcialmente las garantías constitucionales, no se dejó piedra sin voltear en los cuarteles en busca de posibles conexiones con el atentado, y se tomaron medidas preventivas de tipo militar como esta, llamada a reforzar el Palacio de Miraflores mientras el Presidente permanecía recluido en el Hospital Universitario: ‘Para proteger el Palacio dispusimos una oruga (militar) en Puente Llaguno con dos ametralladoras mirando hacia La Pastora y dos más bajando. Eran momentos de incertidumbre y no se tenía mayor información del atentado y de quiénes eran sus autores’ “, según cita de Oscar Zamora Conde.

Al día siguiente, 25 de junio, el Presidente dirigió una alocución al país, he aquí algunos fragmentos: “Estoy hablándoles desde mi cama de enfermo…Quiero decirle al pueblo de Venezuela que debe tener confianza en la estabilidad del Gobierno y en la decisión del Presidente que él eligió para cumplir su mandato, como he venido diciendo y hoy reitero, hasta el 19 de abril de 1964…No me cabe la menor duda de que en el atentado de ayer tiene metida su mano ensangrentada la dictadura dominicana. Existe una conjunción de esfuerzos entre los desplazados el 23 de enero y esa satrapía, para impedir que Venezuela marche hacia el logro de su destino final; pero esa dictadura vive su hora preagónica. Son los postreros coletazos de un animal prehistórico, incompatible con el siglo XX. A través de la Organización de Estados Americanos se está extendiendo un cerco de asfixia en torno de ese régimen absurdo, régimen que no se ha conformado con perseguir, humillar y despotizar a los nativos del país, sino que ha venido practicando impunemente el crimen extrafronteras…Le digo al pueblo de Venezuela que esta coyuntura y esta oprtunidad deben servir para que hagamos un examen de conciencia. Los enemigos del avance democrático y del desarrollo económico de la Nación no han sido definitivamente vencidos, sino derrotados. Disponen de medios y de recursos suficientes como para contratar aventureros internacionales que vengan a Venezuela a preparar un crimen perfecto. Y es absurdo que las fuerzas democráticas vuelvan a la discordia y al entredevorarse, cuando el enemigo acecha. Si algún esfuerzo y si algún sacrificio he hecho por una mejor vida para mis compatriotas, en nombre de ese esfuerzo y de ese sacrificio les pido que hagamos en este momento un examen de conciencia, que volvamos al espíritu unitario del 23 de enero, que cesen las luchas acerbas y que busquemos fórmulas de entendimiento para trabajar todos unidos por la patria de todos…Ocho horas después del atentado, con las manos vendadas, me vine a Miraflores, porque el puesto del timonel es el timón. Es desde Miraflores de donde les estoy hablando y donde a pesar de mis transitorios quebrantos de salud sigo en contacto directo con todos los sectores del Gobierno, tanto en la ciudad de Caracas como en el resto del país…El gobierno está adelantando investigaciones, que llevará hasta el fin, para tratar de sacar, de una vez por todas, las raíces de la recurrencia dictatorial” (4).

El Gobierno de Venezuela denunció ante la Organización de Estados Americanos (OEA) al Gobierno de la República Dominicana por su responsabilidad en el atentado. Tal como dice Ramón J. Velásquez, “las investigaciones iniciales probaron la activa y directa participación del Gobierno de Santo Domingo en la preparación y ejecución del atentado, pues fue el propio Rafael Leonidas Trujillo quien intervino en la organización del grupo ejecutor del plan; en un fuerte militar de la isla se hicieron ensayos del atentado y desde un aeropuerto militar de aquella República fueron enviados a Venezuela los elementos del crimen” (5). Además de la denuncia, se solicitó la convocatoria de de una Reunión extraordinaria de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores para dar cumplimiento al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o Pacto de Río de Janeiro, lo que fue aprobado por unanimidad por el Consejo General de la OEA y, adicionalmente, se decidió el envío de una Comisión Investigadora para examinar in loco las pruebas presentadas por Venezuela. Como resultado de la tarea de esta Comisión,  se acordó celebrar en San José de Costa Rica la VI Reunión de Consulta de Cancilleres, y ésta decidió sancionar al Gobierno dominicano con el retiro de todas las representaciones diplomáticas y consulares de los países integrantes e la OEA. Posteriormente, el Consejo General de la OEA ordenó que ningún país de la comunidad regional comerciara petróleo u otro producto con el régimen del dictador dominicano.

Venezuela había alcanzado un éxito diplomático. Y en el país, los autores materiales del atentado fueron apresados, procesados y sentenciados por los tribunales competentes.

En el próximo Collage, seguiremos con los sucesos del año 1960.

 

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Notas

1-Rómulo Betancourt. Exposición al país. Antología Política 1959-1964. Fundación Rómulo Betancourt. Caracas, 2007. Volumen Séptimo. Pág. 140.

2- Ramón J. Velásquez. “Aspectos de la Evolución Política de Venezuela en el Último Medio Siglo”. Venezuela Moderna. Fundación Eugenio Mendoza. Caracas 1976. Pág. 206.

3-Edgardo Mondolfi Gudat. “El Día del Atentado, el frustrado magnicidio contra Rómulo Betancourt”. Editorial Alfa, 2013. Pág. 28.

4-Rómulo Betancourt. El Atentado presidencial. Mensaje dirigido al país el 25 de junio de 1960. Antología Política 1959-1964. Obra citada. Pág. 208-209.

5-Ramón J. Velásquez. Obra citada. Pág. 207.



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miércoles, 23 de diciembre de 2020

 CONCLUSIONES SOBRE LO SUCEDIDO EL 6D Y EL 12D


           GONZALO GONZALEZ


Los eventos políticos celebrados, entre el domingo 6 y el sábado 12 del mes en curso, nos permiten llegar a algunas conclusiones de segura influencia en el devenir inmediato de la crisis política venezolana.

El domingo 6 se celebraron los comicios para renovar la composición de la Asamblea Nacional. Comicios cuestionados por una amplia gama de instituciones políticas, gremiales, académicas y organizaciones no gubernamentales, así como vastos sectores de la ciudadanía; por la comunidad internacional democrática y organismos e instituciones multilaterales de diverso espectro del ámbito internacional. El cuestionamiento se origina en la convicción de todos esos actores de que esos comicios estaban diseñados por el régimen para impedir la libre expresión de la voluntad ciudadana mediante el voto y por tanto carecían de legalidad y legitimidad.

La soledad de los centros de votación fue el dato más relevante de ese evento a pesar de los esfuerzos, amenazas y actos de chantaje practicados por el régimen para obligar a la ciudadanía a concurrir a sufragar. Incluso a última hora Maduro intentó estimular la concurrencia dándole carácter plebiscitario al mismo, lo cual resultó siendo un tiro en el pie autoinfligido por el propio chavismo.

Del 6D pueden extraerse las siguientes conclusiones:

  • el régimen sufrió un traspié importante porque el pueblo no acudió a la cita y porque la bajísima votación obtenida por el PSUV confirmó lo que las encuestas venían estableciendo y la opinión de la calle expresando, el deslave del apoyo popular al régimen, hoy apoyado, a lo sumo, por 15% del electorado. Por tanto, puede concluirse que el chavismo devino en minoría, que su antaño caudaloso apoyo social se ha licuado y se sostiene en el poder mediante la imposición y la arbitrariedad.
  • La mayoría abrumadora del cuerpo electoral y por tanto de la ciudadanía no volverá a los centros de votación a menos de que se produzcan los cambios sustantivos necesarios para que el ejercicio del sufragio cuente con las garantías para que el mismo vuelva a ser expresión genuina de la voluntad soberana del pueblo.
  • El plan urdido por el régimen para crear una oposición cohabitante y colaboracionista fracasó porque los supuestos opositores (mesitos, alacranes y demás suscribientes del plan) no fueron reconocidos por el pueblo como sus genuinos portavoces y representantes, su raquítica votación los condena a tener una representación sin influencia significativa en el cuerpo electo.
  • El cuerpo elegido es un seudo parlamento que nace muerto por carecer de legalidad y representatividad, es una especie de clon, con algunas diferencias, de la finada constituyente chavista. Además, sus competencias de legislación y control estarán esterilizadas y mediatizadas por la antibloqueo y por el anunciado y no desmentido anuncio de Maduro de que sus decisiones estarán sujetas al referéndum de un tal poder comunal.
  • Toda esta operación política no resultó en beneficio alguno para la dictadura, no le sumó un solo aliado de significación, ni tampoco legitimidad alguna. 

La consulta popular convocada por sectores de la sociedad civil y apoyada por la legítima Asamblea Nacional resultó, a pesar de sus carencias y limitaciones, una pequeña victoria para las fuerzas democráticas, hoy en comprensible horas bajas, fue un soplo de aire fresco. Lo acontecido el domingo 6 con la farsa electoral resultó un revulsivo positivo y un estímulo a la participación en la consulta. De la misma pueden extraerse algunas conclusiones:

  • Funcionó adecuadamente como contraste a los comicios del 6D.
  • Proporcionó visibilidad pública a la oposición democrática, tanto en Venezuela como en el exterior.
  • Le facilitó a sectores de la ciudadanía una fórmula para expresar su descontento y oposición a la farsa electoral.
  • Le permitió al liderazgo democrático reconstruir su columna vertebral y cierto nivel de interlocución con sectores de la ciudadanía.
  • Indicó con claridad dónde está el verdadero centro de gravedad de las fuerzas democráticas y cuáles son los sectores con capacidad (todavía disminuida, pero con potencial por recobrar) para confluir, articular y movilizar el vasto descontento y las ansias de cambio de la inmensa mayoría del cuerpo social de la nación.
  • Puso en evidencia, también, las limitaciones y carencias que las fuerzas democráticas políticas y sociales deben superar para afrontar con posibilidades de éxito la resistencia a la dictadura chavista.

No pretendo agotar el tema con lo glosado, pero creo que ofrecen insumos claros para lo que viene en 2021.


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 La energía opositora


       Leandro Area P. 


Pareciera que en la oposición venezolana nos volvemos locos por hacerle el mandado o remendarle el capote y los embrollos que solo al gobierno de Maduro competen por tratarse de asuntos de su inclusivo y exclusivo débito en los que se halla involucrado estrepitosamente por acción u omisión.  

Venezuela no es un país normal y las brújulas decisionales de nuestras vidas, el lenguaje y las acciones entre ellas, se encuentran en permanente estado de ambigüedad y equívoco cuando no de desconexión con el mundo que nos rodea. La oposición no se salva de esta trampa, es presa frágil de ella, es el cervatillo preferido de la fiera que muestra dos cabezas, la ajena y la propia.

El dilema entre ser o no ser aquí se ha enriquecido, iba a decir envilecido, bajo el chorrear de una realidad o sentimiento de ella que nos traslada a cada momento de la pasividad al no saber qué hacer o al comportamiento desafortunado por impulsivo y errático. Es un problema complejo que a veces nos hace sentir responsables y culpables por asuntos que rebasan existencialmente, léase en este caso políticamente, nuestra capacidad y responsabilidad de decisión y de compromiso.

Tomo como ejemplo reciente el lío creado desde hace tiempo por el socialismo del siglo 21, gobierno revolucionario se autoproclaman, relacionado con la defensa de nuestros históricos y valederos títulos jurídicos sobre el territorio del Esequibo, que ha llevado, ¿fatalmente?, ¿calculadamente?, a la Corte internacional de Justicia de La Haya a declararse competente para conocer la demanda interpuesta por en vecino guyanés en 2018.

En mi opinión, la oposición no es ni puede convertirse en la cancillería alterna y Ad hoc del gobierno que ya se encargó de echar por tierra toda la posición y estrategia construida y cimentada por el Estado venezolano en la materia durante décadas, la que debía ser, y que se alteró apenas asumió Chávez el gobierno en 1999 para seguir a pie juntillas, como hasta el día de hoy, la línea cubana de considerar los litigios fronterizos como remoras ideológicas del pasado, expansionismo, herencias y legado del colonialismo.

Para muestra un botón. Lee Chávez presidente, en video público y a la disposición, en 2011, un aparte del documento firmado por los cancilleres de entonces, de Guyana y Venezuela, Rodríguez y Maduro, en Puerto España: “Reconociendo que la controversia en relación con el Laudo Arbitral de 1899 en cuanto a la frontera entre Guyana y Venezuela sigue existiendo, los ministros reafirmaron su compromiso con el Acuerdo de Ginebra y el procedimiento de buenos oficios. Reconocieron que esta controversia es un legado del colonialismo (impostado por él en el audio) y que debe ser resuelto. Los ministros informaron al representante personal del Secretario General de las Naciones Unidas Profesor Norman Girvan de sus conversaciones”

Entiendo de nuestros estragos personales que nos convocan a ser útiles, protagónicos, a involucrarnos denostadamente, mientras el gobierno ni se inmuta, en estos y otros temas con el bagaje de conocimientos y experiencia adquiridos en el ejercicio de nuestras funciones institucionales y/o de nuestras pasiones académicas que sentimos inutilizadas y destruidas por un gobierno que al raspar la olla también entendió que la “hegemonía” implicaba arrasar con la vida profesional y personal de quienes los adversaban. Ese ha sido el trato y esa la realidad.

¿Qué hacer a todas estas? Sin estrategia común de la oposición no hay posibilidades de cambio en Venezuela. Oposición archipiélago. El gobierno de Juan Guaidó debería convocar a todas las fuerzas dispersas que adversan al gobierno y ponerlas a trabajar en un mismo sentido y con un propósito en común. Eso es gobernar.

El tema de la reclamación y defensa de nuestro Esequibo podría constituirse en un espacio político, coyuntura ideal, en el que toda la oposición coincida, se una y actúe al unísono. Pudiera ser un primer paso. La creación de un vínculo afectivo con la población más que un asunto de personalismos y estrellatos. Una acción que lleve a la otra y así… Una esperanza, quizás, quién sabe.

Leandro Area Pereira


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