martes, 24 de marzo de 2020


QUINTO COLLAGE SOBRE RÓMULO BETANCOURT

CAROS CANACHA MATA

Después de la aprobación de la nueva Constitución Nacional (16 de julio de 1936), continuó y se intensificó la política represiva del gobierno, lo que impulsó a las organizaciones de izquierda a buscar la unificación en un solo partido. Ya existían  los antecedentes  unitarios, que fueron como ensayos, de la formación del Bloque de Abril de marzo de 1936  y del  Comité de Defensa Democrático que dirigió la huelga de junio del mismo año. El 31 de agosto se efectuó en el Parque Carabobo de Caracas un gran mitin en pro de la unificación de las fuerzas de izquierda y la celebración de elecciones generales, en el que, además de Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba, hablaron Miguel Otero Silva, Alejandro Oropeza Castillo (de ANDE), Isidro Valles (del Bloque Nacional Democrático de Maracaibo) y Francisco Quijada. En su discurso, Rómulo Betancourt hizo la semblanza de la nueva organización: “He aquí sintetizados los dos grandes objetivos del partido único que intentamos crear, uniendo las diversas organizaciones democráticas: lucha por las libertades democráticas, lucha contra el imperialismo, ligando estas reivindicaciones por la acción diaria a fin de elevar el nivel de vida de todas las clases explotadas del país”, y, adelantándose a lo que sucedió después en 1976 con la industria petrolera, dijo que todos estaban interesados “en que se logre algún día nacionalizar esas enormes riquezas de nuestro subsuelo, aun cuando para ello sea necesario  librar un nuevo  Ayacucho  y  obtener de ese modo que Venezuela sea para los venezolanos”. 

   El 28 de octubre de ese año 1936 se reunieron los representantes de               ORVE (ya desde el primero de agosto, Rómulo Betancourt había pasado a ser su Secretario General), PRP, FEV(OP),Frente Obrero, Frente Nacional de Trabajadores y Bloque Nacional Democrático de Maracaibo, en la casa de ORVE, situada de Romualda a Manduca, y, después de leerse  los Estatutos  y  el Programa, se eligió el Comité Directico Central del nuevo partido, que quedó compuesto así: Jóvito Villalba, Secretario General; Rómulo Betancourt, Secretario de Organización; Rodolfo Quintero, Secretario del Trabajo; Francisco Olivo, Secretario del Movimiento Campesino; Carlos Augusto León, Secretario de Propaganda; Carlos D’Ascoli, Secretario de Relaciones Interiores; Juan Oropeza, Secretario de Prensa; Mercedes Fermín, Secretaria del Movimiento Femenino; y José Briceño, Secretario de Finanzas.                De acuerdo con la Ley de Orden Público vigente, la llamada “Ley Lara”, el trámite de la legalización del nuevo Partido debería hacerse ante la Gobernaciónn del Distrito Federal, como en efecto se hizo, pero, ésta, en resolución de fecha 16 de noviembre la negó. Se  apeló a la Corte Federal y de Casación, y ésta, en sentencia del 15 de diciembre, confirmó la decisión de la Gobernación del Distrito Federal, con el alegato de que, entre los solicitantes de la legalización del nuevo partido, algunos  eran comunistas, pero sin señalarles a los que así calificaba el cometimiento concreto de algún delito. Luis Troconis Guerrero ha comentado al respecto: “¿Cuáles fundamentos tenía esa sentencia? Algunos formales y derivados de la Ley de Orden Público, los mismos que había usado a guisa de objeción el Gobernador del Distrito Federal; otros de fondo, desconcertantes, pues destruían sana doctrina jurídica; los más, repudiables porque tenían intención política evidente y beligerante. Que el delito hay que buscarlo en la mente de las personas y no en sus actos, que muchos de los firmantes de los documentos constitutivos profesaban ideologías extremistas prohibidas por la Constitución y las leyes de la República (establecido eso sin pruebas ni indicios válidos), eran conceptos de tal sentencia”. O sea, agrego yo, que se resucitaba la famosa “Ley de los sospechosos” (17 de septiembre de 1793), que en la época del Terror, durante la Revolución Francesa, ordenaba el arresto y reprimía a veces sumariamente a toda persona sospechosa de actividades contrarrevolucionarias.

   El 14 de diciembre de 1936 se inicia la huelga de los trabajadores de la industria petrolera con el objetivo de lograr mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, después del rechazo de las compañías al pliego conciliatorio de reivindicaciones que se les había presentado. En plena huelga, los días 26 y 27 se realizó en Caracas el Primer Congreso de Trabajadores de Venezuela, al que asistieron 219 delegados sindicales de todo el país, y , bajo la dirección de Alejandro Oropeza Castillo, dirigente de ORVE, se creó la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV).  En su libro “Venezuela, política y petróleo” (1956), Rómulo Betancourt escribe: “Apenas aspiraban los trabajadores a que las empresas aceptaran negociar con los sindicatos, a los cuales les negaban beligerancia, no obstante su existencia legal. Y junto con esa, otras reinvindicaciones de menor cuantía: salario mínimo de diez bolívares (3 dólares y fracción); igualdad de salario entre los trabajadores nacionales y extranjeros; aumento de un 25% en el salario de los trabajadores que no vivieran en casas de las compañías y exoneración del pago de alquileres para quienes habitaran en casas de aquéllas; descanso obligatorio dominical. En total, un pliego con apenas 13 peticiones”. La intransigencia de las compañías y la posición blanda gubernamental condujeron a que el Presidente López Contreras decretara el 22 de enero de 1937 el cese compulsivo de la huelga y el regreso al trabajo. Los logros fueron prácticamente mínimos puesto que sólo hubo un aumento salarial de un bolívar, y dos bolívares para los trabajadores que vivían en viviendas no otorgadas por las compañías. Y Betancourt añade, seguramente con cierta sorna, que “además, quedaban obligadas las empresas a dotar de agua fría los centros de trabajo…”

   El 8 de diciembre, ORVE (que, en una primera etapa se definía como “movimiento” y tuvo a Mariano Picón Salas  como su primer Secretario General, pasó, en su segunda etapa, a definirse como partido político, con un nuevo programa y tesis sectoriales, y desde el 1° de agosto Rómulo Betancourt  pasó a ser  su nuevo Secretario General), anunció la reestructuración de sus cuadros directivos, quedando, además, su Comité Central Directivo integrado por Juan Oropeza, Gonzalo Barrios, Carlos D’Ascoli, Inocente Palacios, José Jiménez Arráiz, Víctor Corao, Armando Rodríguez y Margot Silva.

   Es éste, el paisaje político dibujado a grandes trazos líneas arriba, el que le da la bienvenida al año 1937, que ha sido considerado como un año de reflujo antidemocrático y de más y mayor represión. Rómulo Betancourt, en su obra ya citada, dice que “en enero de 1937 terminó no sólo la huelga de los trabajadores  del petróleo, en la forma que ya se vio, sino también esa etapa del primer Gobierno post-Gómez bautizada irónicamente por el pueblo como la luna de miel democrática”.

   Continuaremos con los collages.


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