jueves, 16 de julio de 2015

GUERRA EN LA"ZONA DE PAZ"

PEDRO PABLO FERNANDEZ
 
Las denominadas “Zonas de Paz” y la situación que se presenta en las cárceles de nuestro país, donde gobierna la anarquía, son demostraciones de un Estado que renunció a cumplir con sus fines.
Lo que se ha vivido en la Cota 905 es la demostración más clara del fracaso del Estado. Es la renuncia a su primera obligación: garantizar la seguridad de las personas y de los bienes. Las “Zonas de Paz” terminaron siendo zonas para la impunidad.
Pero la situación de violencia no se debe solo a la ausencia del Estado. Un factor fundamental ha sido el desarrollo de un modelo económico que ha destruido el aparato productivo, incentivado las importaciones en detrimento de la producción nacional y dejado con escasas oportunidades de empleo y desarrollo a un ejército de jóvenes.
De los 14 millones de venezolanos que conforman la fuerza laboral, existen un millón y medio sin trabajo, y poco más de 5 millones tienen un empleo formal y estable. Este modelo ha incentivado el bachaqueo y el rebusque en lugar del trabajo productivo. El desempleo ronda el 10%, pero en los más jóvenes supera 18%, un ejército de jóvenes que, si no hacemos nada, tendrán comprometido su futuro.
La imposición de la ley a través de la presencia de los órganos policiales es fundamental, pero el problema de la violencia no se resuelve con un operativo donde se pone fin a la vida de unos delincuentes y se meten presos a otros.
Tan importante es la presencia del Estado para imponer la ley a la fuerza, como el cumplimiento de sus otros fines. Políticas sociales de atención a la familia, políticas educativas que estimulen la asistencia a la escuela y eviten la deserción escolar, un sistema de salud adecuado, la recolección de basura, la infraestructura; en resumen, todo lo que contribuya a crear un clima de orden y de bienestar es necesario para erradicar la violencia.
Así mismo, es importante el desarrollo de un modelo económico que reactive la producción, estimule la inversión, el emprendimiento, el empleo productivo… un modelo que garantice oportunidades para todos y un lenguaje y un discurso que promueva el rescate de los valores éticos, que estimule el esfuerzo en lugar de la flojera, la honestidad en lugar de la viveza, el trabajo en lugar del bachaqueo.

Y por encima de todo nos hace falta recuperar nuestro sentido de pertenencia a un país que merece luchar por un sueño compartido.

@PedroPabloFR

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