lunes, 28 de noviembre de 2011


Populismo salvaje

 Ramón Peña
                                                                                                                   28/11/2011

De los 100 dólares que recibimos por cada barril de petróleo, el caudillo le deja 50 a una PDVSA endeudada y enrumbada a la quiebra y administra el resto a su entera discreción. Con las elecciones en la mira y la turbación que le produce la unidad de la oposición y el positivo impacto que está teniendo la presentación de los candidatos democráticos, esa mitad del ingreso petrolero es ya dinero marcado para la campaña electoral, ante la mirada cómplice del Banco Central y de la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional.
Desesperado por darle eficacia electorera al empleo de esos enormes recursos, ha apelado al populismo en su expresión más primitiva: el reparto de dinero. Tal es la llamada Misión Hijos de mi Pueblo, la cual tiene como virtud implícita el reconocimiento del fracaso de todas las invenciones para el desarrollo de una economía para los humildes, bajo la forma de empresas de producción social, cooperativasfundos zamoranosrutas de la empanada, entre otras, todas fórmulas fracasadas y que sólo han servido para el enriquecimiento obsceno  de burócratas y dirigentes del proceso.    
La nueva Misión, ataviada de un humanitarismo madre teresiano, no es más que una vulgar repartición indiscriminada de mucho dinero, que bien podría destinarse a crear empleos y fomentar microempresas para esas familias pobres,  apoyar el deporte juvenil, promover la planificación familiar para reducir los embarazos precoces, campañas para disminuir la deserción escolar, rescatar niños de la calle y atacar de manera integral el terrible fantasma de la delincuencia juvenil. Pero esos serían proyectos muy complejos para la demostrada incompetencia de los burócratas del régimen. El mandón lo sabe, pero su preocupación no es esa, sino la que se deriva de la enfermedad más grave que padece: su patológica egolatría.


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domingo, 27 de noviembre de 2011


LA DESIGUALDAD TÓXICA

MOISÉS NAIM

El País
Sería sorprendente que no hubiese protestas en las calles de Atenas, Madrid o Nueva York. El desempleo y la precariedad económica bastarían para convertir a millones de resignados en indignados. Pero, además, el constatar que algunos de los causantes de la crisis ahora se están lucrando de ella produce una reacción humana casi natural: apagar la televisión y salir a la calle a protestar. Esto es fácil de entender. Pero lo que no es fácil de entender es por qué esto también pasa en Chile. ¿Y que importa que en Chile las calles estén encendidas? Es un pequeño y remoto país sudamericano cuyas circunstancias afectan poco a los demás. Esto es verdad, pero entender lo que está pasando en Chile da pistas útiles para entender la ola de indignación y protestas que hoy vemos en otras partes.
Los chilenos deberían estar celebrando, no protestando: este es uno de los países más exitosos del mundo. A finales de los ochenta, el 45% de su población era pobre, hoy es el 14%. Dos décadas de acelerado crecimiento económico, el aumento del empleo y los salarios han contribuido al progreso social. Además, la inflación, que siempre afecta más a los pobres, cayó del 27% anual en 1990 al 3%. Cualquier país europeo envidiaría las cifras de la economía chilena. Y, en casi cualquier ranking de países, Chile se sitúa entre los primeros lugares (y en todas las listas es el número uno de América Latina): baja corrupción, desarrollo humano, competitividad internacional, libertad económica, conectividad y muchos otros. Y sin embargo… desde hace meses hay protestas en las calles. Estallaron durante el Gobierno anterior, presidido por Michelle Bachelet, y después de las elecciones -ganadas por la oposición- continuaron con el nuevo Gobierno. Comenzaron con una protesta puntual por la construcción de una represa y escalaron a masivas manifestaciones contra la baja calidad y el alto costo de la educación.
En una reciente visita a Chile tuve la oportunidad de preguntarle al presidente Sebastián Piñera su opinión sobre la paradoja del éxito económico y la desazón social. “Comprendo las motivaciones de los estudiantes que protestan por la situación”, me dijo. “Chile se concentró en aumentar a gran velocidad el acceso a la educación y descuidamos la calidad. También hay un problema con los costos de la educación y en qué proporción deben ser cubiertos por el Estado”. Piñera ha aumentado sustancialmente el presupuesto para la educación y está intentado reformar el sistema educativo. Pero el presidente es consciente de que el malestar de los chilenos va mas allá de la educación. Y tiene razón: según el Latinobarómetro Chile, es el país latinoamericano donde la percepción del progreso que tiene la gente ha sufrido la mayor disminución. También es el país donde más ha caído la satisfacción con la manera como está funcionando la democracia y hay una fuerte caída del apoyo de los chilenos a su modelo económico. ¿Cómo se explica todo esto?
Obviamente la historia, las luchas políticas y las personalidades de los protagonistas moldean la situación. Pero hay dos factores que resultan evidentes: el crecimiento de la clase media y la desigualdad económica. La expansión de la clase media produce exigencias a las cuales pocos gobiernos pueden responder con la velocidad o la agilidad requerida. Construir una escuela o un hospital es más fácil que lograr que la calidad de la educación o la salud mejoren. Y la nueva clase media tiene, justificadamente, estas expectativas de mejora. Y rápido. Mi conversación con un estudiante chileno que participa en las protestas fue muy reveladora: “Mi familia siempre fue pobre y ahora somos clase media. Pero el Gobierno ya no hace nada por nosotros: se concentra en ayudar a los más pobres o a los más ricos, a los inversionistas. Nada para nosotros, los del medio”.
Y esto tiene también que ver con la inequidad. Si bien ha venido declinando, Chile tiene un altísimo índice de desigualdad económica. Y este tema apareció en todas las conversaciones que tuve durante mi visita. Es obvio que en Chile y en otras partes del mundo la coexistencia pacífica con la desigualdad se acabó. Disminuir más aceleradamente la desigualdad es ahora una prioridad que los estudiantes trajeron a la conversación nacional. El país les está en deuda por eso.
Queda por ver si el Gobierno, los estudiantes y el resto de la sociedad chilena logran hacer cambios que ataquen la desigualdad económica sin afectar a los demás logros del país. Otras naciones tienen este mismo reto. Y quizás, también en esto, de Chile saldrán algunas lecciones útiles para el resto del mundo.
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De imperio yanqui a imperio chino

TOMAS HORACIO HERNÁNDEZ |  EL UNIVERSAL
domingo 27 de noviembre de 2011  
¿A quién engaña? Si estudiáramos las palabras más repetidas por el mandatario venezolano seguramente encabezarían esa lista las siguientes: independencia, imperio, soberanía y capitalistas. 

Los voceros rojos se inflan el pecho insultando a los americanos y los condenan por las relaciones comerciales imperialistas que sostenían con Venezuela previo a la llegada del "socialismo del siglo XXI". 

Es cierto que ahora no dependemos enteramente del mercado americano, en ese sentido nos hemos alejados de los gringos. ¿Pero de que sirve tanta retórica si al final del día simplemente cambiamos un imperio por otro? Vuelvo y repito: ¿a quién engaña? 

Los chinos poseen unas reservas internacionales de aproximadamente 3.2 billones de dólares y en los últimos 5 años se han convertido en el principal socio comercial de muchos países de Latinoamérica. Hacer negocios con los chinos es prácticamente inevitable, particularmente cuando se puede utilizar la fuerza del gigante asiático para impulsar la economía del país. 

Lo curioso del caso Venezuela-China es que cada día que pasa nos endeudamos más con los asiáticos y las obras y/o proyectos no han levantado nuestra economía. En julio de este año se habló sobre la firma del fondo bilateral entre ambos países por 6 mil millones de dólares. Con ese fondo se pretendía "terminar las obras del Sistema Ferroviario tramo Puerto Cabello -La Encrucijada, tramo Tinaco-Anaco, línea 2 del Metro Los Teques, la construcción de la ciudad agrícola "La Ruana", en el estado Guárico y desarrollar el Plan Bienal para la producción de alimentos. 

La mayoría de estas obras están inconclusas por no decir paralizadas mientras que nuestra producción agrícola cada vez es más deplorable. 

Esta semana se firmó un préstamo por 4 millardos de dólares a un plazo de ocho años para incrementar la producción de petróleo a 1,1 millones de barriles diarios en 2014 y adicionalmente, el Banco de Desarrollo de China dio un crédito por 1,5 millardos de dólares para proyectos en refinación. 

El show con los chinos terminó como de costumbre con una cadena nacional. Esta comedia incluía a un chino hablando en contra del imperio y alabando a Bolívar, unas palas con lazos rojos para "oficializar" el trabajo y nuevamente más y más promesas. 

Mientras el resto de los países de Latinoamérica se apoyan en los chinos para brindar bienestar y progreso en sus países, aquí se utilizan a los asiáticos para proselitismo político, negocios personales y más demagogia. 

@TomasHHR 

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sábado, 26 de noviembre de 2011


LA MISMA PIEDRA

Fausto Masó

Los venezolanos que perdieron su finca, su vivienda, su empresa, su empleo, emigraron o uno de sus hijos fue víctima de un sicario o de un delincuente caen fácilmente en las provocaciones de Chávez.
Quieren una vía rápida para superar la tragedia que vive el país.
Hace diez años Chávez provocó maquiavélicamente un paro suicida al que fueron arrastrados Carlos Ortega y los partidos porque millones creían que una huelga petrolera haría caer el Gobierno.
¡Venezuela no sobrevive sin petróleo! Deliberadamente, Chávez despidió por televisión a un grupo de ejecutivos de Pdvsa.
El paro no fue una huelga revolucionaria respaldada por grupos armados, y para colmo enfrentaba a un gobierno buchón en dólares que importó gasolina, además en el oeste de Caracas no cesó la actividad
económica.
Más tarde, muchos venezolanos no aceptaron la derrota en el revocatorio, tragaron las denuncias del fraude, creyeron y siguen creyendo tesis peregrinas como que las máquinas de votar se manipulaban a distancia para invertir los resultados, apoyaron la propuesta de no votar. La abstención no deslegitimó a Chávez, sino a la oposición en América Latina y le entregó las gobernaciones y la Asamblea al chavismo.
Ahora se promete enjuiciar a jefes militares, se olvida la lección de las dictaduras de España, Chile y Argentina que asesinaron a millares de civiles. La oposición democrática dictó una ley de olvido, en España no se enjuició a los franquistas ni a los republicanos culpables de los crímenes de la Guerra Civil. Esta ley de olvido fue revocada en Argentina y Chile años más tarde.
Es fácil complacer la indignación, justificada, de tantos venezolanos, denigrar de los que estos dos años han dirigido exitosamente a la oposición.
Se les acusa de blandengues, se les pide actitud es que impedirán el triunfo electoral.
Critican por Internet a Ismael García, al PPT, cuyos votos hubieran sido decisivos en las elecciones legislativas y sin los cuales no habrá victoria en 2012. Odian a Baduel, envían el mensaje al Ejército de que los oficiales que se opongan a Chávez no los acogerá la oposición con los brazos abiertos, no se perdonarán sus errores, por tanto el sentido común les aconsejará seguir respaldando al chavismo.
¿La gente no aprende? Algunos buscan aplausos fáciles para conseguir un espacio político. Hay que oponerse frontalmente a Chávez, pero con un discurso que divida el chavismo.
A corto plazo las últimas leyes le darán votos a Chávez en un país sin cultura liberal, firme creyente en los controles de precios, Conacopresa no impidió que Lusinchi terminara su período con una gran
popularidad. Muchos inquilinos aceptarán robarse literalmente el apartamento en el que viven. Estas leyes, y otras que vienen, persiguen colocar a la oposición del lado de los ricos, de los empresarios y al Gobierno de lado de los pobres, aunque arruinen el país.
Chávez acusa a la oposición de querer resucitar el pasado, de estar aliada con los poderosos. La tarea es crear un gran movimiento en el que participen incluso algunos chavistas, no sólo derrotar a Chávez sino aplastarlo electoralmente.
¿Tropezaremos de nuevo con la misma piedra? El extremismo es la peor trampa. Sirve para conseguir votos en las primarias, pero envía un mensaje que le hace el juego a la campaña chavista, condena a la oposición a ser una minoría.

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Estado de delito

Mientras logra la "hegemonía" convierte la violación de las leyes en un modelo de imitación social

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CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ |  EL UNIVERSAL
sábado 26 de noviembre de 2011  12:00 AM
La barbarie atentó contra la vida de nueve candidatos de la Unidad. Van más de ciento cincuenta mil muertos por la violencia hamponil en trece años, víctimas de una guerra civil de baja intensidad. Esa información helaría a cualquier ciudadano de un país civilizado, incluidos vecinos de Colombia, Ecuador y Perú. ¿Por qué no actúa el gobierno contra el hampa? 

Si la mayoría de los afectados fueran las clases medias o los ricos "de antes" -los nuevos magnates son revolucionarios-, podría captarse alguna sórdida racionalidad en el asunto. Pero es en los barrios populares donde los fogonazos se llevan vidas a montones y los pobres son los que más muerden el asfalto en esta terrible carnicería 

Algo se intuye si un mandatario llama a los criminales "buenandros". Dicen que el ministro del ramo tiene formación académica al respecto, pero luce de los más afectados por el daño cerebral severo que producen las ideologías revolucionarias y escupe veneno de serpiente contra la ciudadanía y no contra el hampa, a la que trata con sorprendentes consideraciones. 

Una revolución no es más que la estrategia de acumular fuerza dentro o fuera de las instituciones para derrocar el Estado de Derecho por un Estado de Delito e imponer su ideología. Para eso cuenta con la sacralización de la "teoría revolucionaria", lo que logra que, contra toda evidencia, se considere diferentes a Chapita Trujillo y Fidel Castro. El régimen se autoriza a sí mismo para robar, secuestrar y asesinar a sus enemigos -"expropiaciones", "juicios revolucionarios" y "ajusticiamientos"- como hicieron Stalin, Hitler o Mao. 

La vía del autoritarismo plebiscitario del Siglo XXI es más complicada y mientras logra la "hegemonía" convierte la violación de las leyes en un modelo de imitación social. Se crea la idea colectiva de que los ricos son perversos por antonomasia, los "blancos" son enemigos, los políticos, sinvergüenzas (un aporte de la babosada antipolítica) los profesionales "elitescos" y los que arriendan un cuarto "especulan" a los que viven en él. 

El padre Sosa pensaba que la democracia estaba podrida por la "anomia". Lamentablemente en su actual silencio no analiza las consecuencias de la "moral revolucionaria", la amoralidad máxima, porque en ella las acciones humanas se juzgan buenas o malas no en sí mismas sino en referencia a "los intereses de la revolución", es decir, la voluntad del caudillo, demiurgo del encono social entre los ciudadanos. 

Miles de horas de porquerías ideológicas, vaciedades y resentimientos por televisión, "la hora del odio" orwelliana, no podían dejar otra cosa que la guerra civil de baja intensidad. Cada discurso tóxico se lee colectivamente como una autorización para destruir "el enemigo". Entre los derrelictos teóricos marxistoides, el criminal no es responsable de lo que hace sino "víctima de la sociedad", incluso héroe como el pirómano, perdedor, de la UCV.

Según Marcuse y Fanon un marginado, un delincuente, incluso un demente, eran mucho más revolucionarios que un pequeño burgués, al estar colocados "objetivamente contra la sociedad capitalista". Los antisiquiatras pensaban que no había ninguna razón para readaptar un sicópata al mundo que había que destruir. Fanon cuestionaba la noción de delito porque el oprimido, para liberarse síquicamente, para "hacerse humano" debía asesinar un opresor. 

Los terroristas árabes, los irlandeses y los serbios han usado con frecuencia los servicios del hampa para volar cafeterías en la tradición. El primer comunista alemán, el sastre Wilhelm Weitling se autoproponía para organizar el ejército de "valientes e inteligentes" criminales y decía que la revolución "debía soltar a los delincuentes y las furias del infierno en la tierra" para hacer lo que quisieran con "la burguesía". 

Otro revolucionario alemán, Karl Heinzen decía que el asesinato estaba permitido en la política. Bakunin que repudiaba a los moderados tanto como los actuales antipolíticos, creía que los únicos revolucionarios sinceros, sin fraseología, sin inducción, sin vanidad, era los delincuentes, enemigos par excellence del Estado. 

Lenin habló de una alianza "campesinos obreros y soldados" y Bakunin de "obreros campesinos y delincuentes". Los Panteras Negras y el Ejército Simbionés -más recordado por la película de Paul Schrader sobre el secuestro de Patty Hearst- contrataban asesinos y drogadictos. No hay nada que extrañar. Betancourt con sabiduría hablaba de "hampa política y hampa común". La revolución bolivariana, la anomia máxima, ¿como integra su alianza? 

@carlosraulher

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POSICIÓN DE LA MESA DEMOCRÁTICA SOBRE DECLARACIONES DE EX PRESIDENTE URIBE 


“Las opiniones del expresidente Uribe las escuchamos con el respeto que merece y con el reconocimiento que se ha ganado por sus logros como gobernante, pero con el mismo respeto debemos decirle que apreciamos que su punto de vista tiene un fuerte sesgo de política interna colombiana que a nosotros no incumbe, aunque la seguimos con natural interés”, expresó el secretario ejecutivo de la Unidad, Ramón Guillermo Aveledo.

Aveledo destacó que a la Unidad le interesa, “como al pueblo venezolano”, una buena relación entre ambos gobiernos, “proporcional a la buena relación que existe entre nuestros pueblos”; y expresó: “Si esa relación mejora, para mutuo provecho de venezolanos y colombianos, pues bienvenida sea la mejoría”.

Sin embargo, insistió en que “la verdadera y sincera mejoría que permita alcanzar el nivel de intercambio y cooperación que es natural entre nosotros”, llegará cuando en Venezuela gobierne la Unidad Nacional y se compartan valores democráticos y visión del futuro, “lo cual permitirá aprovechar al máximo los intereses coincidentes y procesar con serenidad constructiva los divergentes”.

“La cooperación entre Venezuela y Colombia es necesaria por razones tan obvias que se hace innecesario repetirlas. Los avances de esa nación vecina y hermana en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, y los progresos en materia de paz y seguridad nos alegran como si fueran propios. Lo mismo que su progreso económico, más admirable si se evalúa en el contexto de las dificultades que enfrenta”, acotó el secretario ejecutivo de la Unidad.

Y agregó: “Si el ex presidente Uribe, a quien hemos admirado y respetado, siente que debe criticar políticas del gobierno del presidente Santos es evidente que tiene legítimo derecho a hacerlo, pero le agradeceríamos, en nombre de ese interés en nuestra causa que ha demostrado, que no nos utilice a nosotros para hacer indirectamente oposición a la actual administración colombiana”.

Aveledo valoró que haya conversado con “un grupo distinguido de compatriotas”, entre ellos dirigentes de los partidos que integran la Unidad Democrática, así como su interés por los problemas venezolanos, “como nosotros nos interesamos en lo que pasa en Colombia".

“Apreciamos su consejo, aunque al publicitarlo sirve sin querer al interés del gobierno de nuestro país, la principal de cuyas líneas de acción contra nosotros es calumniarnos y con toda consideración tenemos que decirle que si quiere dirigir la oposición de Colombia lo haga, pero que la alternativa democrática venezolana es nuestra responsabilidad, y la venimos haciendo unidos en el desarrollo de una estrategia coherente, consistente y exitosa”, concluyó.
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martes, 22 de noviembre de 2011


MUD: labor cumplida

CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 22 de noviembre de 2011 
Muchos y por bastante tiempo criticaron la aparente parsimonia de la MUD. Frente a Chávez, parecía débil, silenciosa y cauta, pero tras bastidores se tejieron ideas, y se conciliaron diferencias con habilidad y paciencia. Sus comisiones iban redactando documentos donde se integraban las mejores ideas sobre como sacar a Venezuela de la espantosa situación actual. No fue una tarea simple aglutinar tantos puntos de vista para concluir en un acuerdo, evidente, el día de la presentación de los candidatos. 

El Gobierno acusó el golpe y está a la defensiva, con un armamento gastado, pobre y repetitivo. La descalificación, el insulto o la burla como argumento. No tienen otros medios para combatir la calidad y coherencia de las intervenciones de los cinco candidatos, tampoco grandes obras que mostrar, apenas el verbo y las órdenes repetitivas de su único líder. Los candidatos y sus equipos de apoyo han sido nutridos por ideas consensuadas que cubren todos y cada uno de los problemas fundamentales que aquejan al país. Natural y necesario, existen diferencias entre los candidatos, de estilo, edad o sexo, algunas de estrategia y otras de táctica. Proceden de distintas regiones del país, han tenido experiencias diferentes que van desde la gestión municipal o estadal, pasando por la de los procesos electorales y las relaciones internacionales. Algunos cuentan con el apoyo directo de algunos partidos políticos, otros se han lanzado al ruedo sin soporte partidista. Uno de ellos, a nombre de todos, deberá enfrentar a un caudillo. Mi voto es a ganador, porque con cualquiera de ellos me sentiré bien representado y el país estará mejor gobernado. 

Lo cotidiano 

El debate, como ha sido designado, se limitó a tres temas. El tiempo dejó fuera a muchos otros, pero ya llegará el momento en que se aborden. Las exposiciones me llegaron a mí, pero no sé cuánto penetró en la gran masa electoral que oscila entre la indiferencia o el agradecimiento a las dádivas del régimen. Pienso que allí hay que apuntar con precisión y contundencia, hacia los problemas cotidianos de la gente más pobre, hacia qué hacer en los primeros 100 días del nuevo gobierno. Hay desesperanza en nuestro pueblo, los hampones en los barrios, el agua que no llega, calles rotas, cloacas abiertas, hospitales abrumados y mal dotados, el maltrato de la vida diaria, horas de penuria para llegar al trabajo, escuelas en ruinas, corrupción campeante y falta de empleo digno. 

Arria fue duro y ganó puntos por ello, María Corina llegó a las mujeres y a los universitarios con su pasión, vimos tesón en Capriles y Pérez, acostumbrados a darle número a las acciones y López coherente en su discurso. Todos y cualquiera de ellos muy superiores al tenebroso régimen actual. 

El líder único está cansado y preocupado y más aún la corte que lo rodea. Si la oposición tiene un duro y nuevo camino por recorrer, el Gobierno lo tiene aún más, porque su ruta está plena de huecos, apagones, inflación, desabastecimiento y frustración 

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