jueves, 30 de enero de 2014

La Cumbre “democrática” de La Habana
   Milos Alcalay          
El supuesto éxito de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) realizada en La Habana, hay que verla con matices más críticos que la que recogen  artículos que argumentan como un gran logro la presencia de 33 Mandatarios, la comparecencia del Secretario General de la OEA José Miguel Insulza , la del Secretario General de la ONU Ban Ki Moon, además de los múltiples encuentros bilaterales. Estos hechos son normales en todas las Cumbres. Si bien debemos reconocer  el profesionalismo diplomático de los anfitriones  -y en especial del Canciller Bruno Rodríguez- hay que resaltar que no es la primera vez que Cuba ofrece su sede ya que ha recibido en múltiples oportunidades Cumbres de Países No Alineados, o  Cumbres del G-77
En relación a la Declaración de La Habana y al Plan de Acción, no es nada novedoso  darle la prioridad a los problemas sociales ya que estos temas son los temas contemplados en las Metas del Milenio, que se incorporan en todas las agendas sub regionales, regionales y mundiales del sistema ONUSIANO, además del compromiso preferencial con los pobres que resalta Su Santidad el Papa Francisco, o las centenares de ONGs de todo el Mundo que promueven esa “hoja de ruta”
Lo grave del encuentro, ha sido la tolerancia con el déficit democrático que ostenta la Isla. Castro aceptó la Presidencia Pro Tempore para maquillar su rostro político y convencer que es un líder “democrático” para tratar de borrar los 55 años de la larga dictadura que aún persiste.  Para lograrlo, contó con la incondicionalidad de los miembros del ALBA y con cierta complicidad de los otros Gobernantes Latinoamericanos dispuestos solo a tratar temas de coincidencia y eludir temas de divergencia, con  la excepción de la clara exigencia de Ban Ki Moon al exhortar a Cuba que ratifique los Pactos de Derechos Humanos. Cuanto lamentamos el silencio de los Latinos en el evento!
Sin lugar a dudas, la mayor mancha ha sido la falta de contundencia en imponer la Clausula Democratica –pilar fundamental de la especificidad latinoamericana- y que está expresamente contemplada en el Preámbulo que desde el inicio adoptaron  los Presidentes de la CELAC como principios rectores:  la promoción de “la democracia, el respeto de los derechos humanos, la diversidad...”
El problema no solo es teórico sino práctico. Por primera vez en una Cumbre Hemisférica se impidió que integrantes de la sociedad civil, empresarios,  jóvenes y defensores de los principios enarbolados por la integración y el desarrollo, pudieran reunirse para elevar sus documentos a la Cumbre. En ese sentido, las autoridades comunistas prohibieron la realización del Foro sobre Democracia y Derechos Humanos en La Habana a diferencia de otras Cumbres que ya se acostumbraron a eventos paralelos de esta naturaleza. Por otra parte no hubo ningún gesto para liberar presos políticos, y más grave aún, se dictaron órdenes de arresto domiciliario como en el caso de Guillermo Fariñas para impedir reuniones con los delegados asistentes.
A nivel internacional se dieron amenazas intervencionistas como el exigir la “liberación de Puerto Rico”, en contra de la decisión del pueblo Borinqueño, ya que solo ellos pueden ser artífices de su presente y de su futuro. Esperemos que en la III Cumbre de Costa Rica se rectifique este rumbo preocupante de una acción desintegradora que arremete contra los logros Panamericanos de Libertades, Derechos Humanos, Democracia, Tolerancia y vigencia del Estado de Derecho.

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ECONOMÍA Y PETRÓLEO


MAXIM ROSS  

EL UNIVERSAL

En recientes días me pidieron que coordinara un grupo de trabajo sobre los problemas económicos venezolanos y me encontré con que, por un lado se deseaba examinar el tema petrolero y, por el otro, el económico, por lo que sugerí tratarlos conjuntamente pues, aunque parezca un "Perogrullo" decirlo, son dos asuntos inseparables a pesar de que la experiencia dice que siempre los hemos visto de esa manera. El petróleo y la economía venezolana están indisolublemente conectados y así deben examinarse.

La caja negra de Pdvsa

Una primera razón por la cual nos hemos acostumbrado a esos dos mundos es porque Pdvsa siempre fue percibida como la describo en el subtítulo, como un misterio completo para los venezolanos, cuestión que se ha acentuado más todavía en los últimos años. El común habitante de este país no tiene la menor idea de cómo anda su, repito, su principal industria, de la cual, por lo demás es, supuestamente propietario.

Al momento, por ejemplo, de escribir esta artículo la principal industria de Venezuela no ha publicado sus balances oficiales del año 2012 y muy poco sabemos de la gestión de 2013, quizás un informe que tiene ya unos seis meses. Por otro lado, nos enteramos, sin preguntarle nada a sus dueños, nosotros propietarios del recurso según reza en la Constitución, acerca de la conveniencia de que su presidente sea varias veces ministro y ahora zar de la economía.

Pdvsa es un negocio lo suficientemente complejo e importante como para focalizar todas las energías gerenciales en ella, concentrar sus tareas solo en el negocio petrolero, ya bien complicado de por sí, porque si no lo hacemos seguirá la ruta de deterioro que ya tiene marcada, en el plano operativo y financiero y en su participación en los mercados internacionales del crudo. Por esa sola razón vale la pena intervenir esa "caja negra" y darle una mayor integración con el resto de la economía. Muy conveniente, también sería, una mayor integración con todos los venezolanos y no con una parte de ellos.

Economía y petróleo

Puede resultar obvia la idea de defender las conexiones que tiene el petróleo con la vida económica y social en nuestro país pero, a veces es necesario marcar algunas cosas que ayuden a comprender esa relación. Lo primero es rescatar la tesis de la gran volatilidad que le imprimió el petróleo a nuestra economía, desarrollando momentos de auge y de crisis intermitentes, que marcaron eventos muy significativos. De la gran Venezuela al viernes negro no hay sino petróleo marcando la pauta.

Lo segundo es la estrecha relación que tiene con el bienestar social, en especial con la evolución de los índices de pobreza porque, puedo demostrar que cuando los ingresos petroleros aumentan la pobreza disminuye, cuestión que engañó a varios gobiernos, en especial al actual, creyendo que eran ellos, con sus políticas los autores de esos beneficios. Basta con que el petróleo pierda velocidad de crecimiento para ver la pobreza aumentar.

Por supuesto, la tercera gran conexión es como el fisco venezolano ha vivido y vive del petróleo, particularmente si ha mantenido entre la mitad y un tercio de los ingresos fiscales. Puede, igualmente, comprobarse que la pareja gasto público e ingreso fiscal petrolero van de la mano, lo cual demuestra nuestra incapacidad para independizarnos del ya famoso y valioso "commodity".

Lo de renta petrolera

La cuarta conexión, no menos importante por su especificidad económica y social y porque nos lleva a razonamientos obligados, comenzando por esa oferta eternamente incumplida de que vamos a dejar de ser un "país rentístico", cuestión en la que han fracasado todos nuestros gobiernos, incluyendo al actual por más que digan lo contrario.

Lo de la renta tiene además una connotación que va más allá de lo vigente, cuando examinamos la experiencia de otros países y percibimos que ellos han sabido reducir esa dependencia o ahorrar esos recursos para el futuro o para mejores fines. El caso más conocido es el noruego con su fondo de US$ 838 mil millones, pero hay que saber que el más pequeño de los principados árabes y algunos países recién llegados al petróleo de por allá del Asia desconocida también lo hicieron. Ver a Kuwait, a Dubai, inclusive a Arabia Saudita poner la mira en encontrar otra manera de vivir debería servirnos de ejemplo, para que no digan que ¡No somos noruegos!

Quizás por fin comprendieron la relación entre economía y petróleo. Nosotros, todavía, no hemos llegado hasta allí. 


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miércoles, 29 de enero de 2014


LOS CASTRO Y LA CELAC



 
        Leandro Area

Cartas de presentación            

Otorgándole el mayor realce simbólico y luctuoso posible, como acostumbran los regímenes comunistas, los imperios o las sectas, se  está celebrando en La Habana, Cuba, la III Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC). Coincide el evento con  el 161 aniversario del natalicio de José Martí, autor de “Nuestra América”, mientras subterráneos se escuchan, por esos castillos aherrojados, los pasos  fríos del fantasma del comandante eterno, Hugo Chávez, padre de la criatura huérfana, fallecido hace tan poco tiempo aunque parezca más de lo debido. El ritual de adopción, donde emperifollados, en liturgia tropical de guayabera, broncean de aire acondicionado sus asombrados cuerpos los peregrinos en tránsito que allá fueron y están, se celebra en La Habana, Catedral Primada de la Revolución.

La CELAC creada en 2010,  constituida por 33 naciones que suman una población aproximada de de 590 millones de habitantes, administra una extensión territorial de unos 20 millones de kilómetros cuadrados. Las únicas naciones del Continente que no forman parte de este conglomerado americano son los Estados Unidos y Canadá. ”Mejor así”, dirán.

Es un acontecimiento pues de gran significación protocolaria y de dificultades logístico-administrativas enormes, pagado imagino con dineros venezolanos,  al que han asistido, además de Presidentes y Jefes de Estado, Cancilleres y otros funcionarios de alto nivel acompañados de sendos equipos técnicos, los Secretarios Generales de la OEA, Miguel Insulza, y de la ONU, Ban Ki-moon, que parecieran ser especie en extinción, jarrones chinos, ballenas vacías, ya que al entender y decir de algún entrevistado pre-pagado, la cosa pinta así: “la OEA y la ONU son el pasado, la Celac es el futuro”. El presente es pues de los filibusteros aunque aquellos tampoco es que sean como para extrañarlos demasiado.

Las repercusiones de esta Cumbre, más allá de la retórica en pluscuamperfecto de rigor y de la feria de vanidades exhibidas, connaturales todas  dos a la dimensión y lustre de estas reuniones, en la práctica no serán significativas, barcos de papel más bien, pero con un poder mediático sorprendente, con el que se exaltará mundialmente a la dictadura cubana como anfitriona de los presidentes y jefes de Estado, supuestamente democráticos, de la región. Hoy es Cuba el ombligo del Continente. Realismo mágico embotellado y listo para el consumo internacional.

Vuelta al pasado: Welcome Bloqueo

A todas luces parece que Cuba, la de los Castro, quiere salirse de lo que ella misma se impuso y piensan estuvo a su favor. ¿Cómo rebobinar la historia sin verse en retroceso?  Esa imagen de galeón derrotado, escorado, ocioso y lastimero, en mitad de un desierto salado, temiendo ser carnada del Triángulo de las Bermudas en vías de desaparecer, balseros pertinaces ellos, ha encontrado en la Celac un salvavidas, una manera de evadir nuevamente, por unos días al menos, la pesadilla en la que se habían convertido hasta que el difunto Chávez los sacó a flote.

Sus recuerdos de otrora, nostalgia: barbudos haciendo revoluciones, invadidos de una fiebre que el poder aumenta, sarampión que se propagó por la venas de América Latina, sobre todo después del embargo económico de 1960, luego del triunfo de la revolución en 1959, el parpadeo infantil de los EEUU, y su respuesta errática, excesiva. Un error pagado con un error mayor.

Después vino el “bloqueo”, decisión en respuesta al descubrimiento, en octubre de 1962, por parte de los Estados Unidos, de misiles nucleares soviéticos en territorio cubano. La “Karibskiy Krisis” o “Crisis del Caribe”, como se le conoce en ruso, de la que Ernesto el “Ché” Guevara dijera: “Es el ejemplo escalofriante de un pueblo que está dispuesto a inmolarse atómicamente para que sus cenizas sirvan a sociedades nuevas…”, no dejó sino malas hierbas. La más mínima posibilidad de acuerdos, de coexistencia pacífica o de turismo de aventura al menos, se cerraron luego de esta aguda tensión en la que estuvimos a punto de una guerra nuclear mundial, valga la redundancia, que de darse nunca habría leído su epitafio: “Aquí yacen la política y la diplomacia. Venció la guerra”.

En ese encierro, el de la venganza que emana de la frustración, resentidos, los líderes de la revolución se montaron ahora en el potro del “internacionalismo proletario”, de “la revolución permanente”, y en la teoría del “foquismo”, con la idea de cumplir con sus ambiciones épicas de hazañas y de héroes novelescos, y se auto convirtieron en mercancía de exportación. Ya lo decía Fidel, el 10 de abril de 2013 en un Granma supuestamente retirado de circulación: “Unos exportan materias primas, nosotros exportamos revolución”. Y amparados por tantos intelectuales del vecindario y europeos también, Sartre y Debrais no más de ejemplo, quisieron encender la pradera con mil Vietnam en toda América Latina, África incluso, “¿Angola?: por qué no”. Según el libreto, las condiciones objetivas estaban dadas; y las subjetivas también: ellos mismos.

Desde entonces fueron, son, expansionistas, intervencionistas, invasores. No hubo soberanía que no irrespetaran. Arropados y justificados, en el hábito de la “integración latinoamericana”, de la “libertad de los pueblos” y otros conceptos amontonados y aliñados en interminable diccionario, ya no supieron qué inventarse para dejar de ser isla, crisálida inconclusa, burdel estrafalario; no tenían plata, es verdad, pero vendían una utopía de neón, y mire usted que fueron muchos los que la compraron. Pero fracasaron otra vez, y el síndrome de la derrota se apoderó de ellos nuevamente, al tiempo que la madre Unión Soviética dejaba de subvencionarlos, terminaba la “Guerra Fría”, caía el Muro de Berlín (Antifaschistischer Schutzwall) y se quedaron solos en su encierro de estuario. El pirata Morgan ya había conocido esas penurias. Nerones ya sin Roma que incendiar.

Después de la derrota

Hasta que se inventaron el cascarón de mártires, cangrejos, caracoles, hijos desnutridos por la conjura del imperio yanqui; náufragos, piratas representantes supuestos de los pobres de América y el mundo, parias leprosos como los de Molokai, la isla maldita; llorosos pero coléricos, barbudos con un discurso religioso; “la fe mueve montañas”. Sufrientes de una cruz impuesta por las fuerzas del mal, la del capitalismo internacional. Su sed de agua dulce, su hambre, su dictadura, sus fusilamientos, su racionamiento, su “período especial”, su irrespeto por los Derechos Humanos, sus tropelías,  todo achacado a otros: ¡los imperialistas y los gusanos son los  culpables, mi sangre!

Hasta que se encontraron con Chávez o a la inversa, y una química de incesto los encontró en el tiempo que nos toca vivir; en el presente más cercano. Un hijo millonario y botarate en busca de Tótem; Hugo, encontrado después de tanto tiempo en el Mar de la Felicidad cual Moisés en el Nilo; el hijo de una madre proscrita, la patria común, América, oxigenó sus destinos, galvanizó sus estrategias y dio fuelle a sus planes de emancipación continental.  Allí se concretó la invasión, premeditada por una parte y consentida por la otra, de Cuba sobre Venezuela. Encontró fuelle y muelle militar, sin disparar siquiera una  luz de bengala, el cascarón de proa en que se había convertido políticamente la ambición cubana. ¡Coño camarada, resucitamos! ¡Tierra, tierra!

“NUESTRO HOMBRE EN CARACAS”

Ahora aparece Maduro en escena, dicen algunos que susurrado, impuesto observan otros, a Chávez, en sus tiempos de enfermo terminal administrado por los Castro,  para que lo sucediera en la empresa que está hoy en marcha, que para ellos es no morir de mengua y  para nosotros el desastre de vivir la vida que boqueamos. Ya lo dijo Fidel en aquel mismo Granma supuestamente sacado de circulación -¿por qué razón?- el 10 de abril de 2013:“sin el petróleo de Venezuela la revolución fracasará. Maduro es nuestro hombre en Caracas”. Y así es.

Y retumba esa imagen de palabras mientras en Cuba se celebra la aludida tercera Cumbre de la Celac, que es oxígeno del exquisito para el régimen castrista que ahora, !Cosa más grande !, es anfitrión, ombligo, ”la era está pariendo un corazón”, de América Latina y del Caribe. Un país donde no hay democracia, donde la disidencia es perseguida y encarcelada, donde no hay partidos políticos, donde todo se medio dice, susurra o calla de acuerdo a la cultura del miedo impuesta por los hermanos Castro, y que vallan los fulanos Presidentes y Jefes de Estado de por aquí haciéndose los locos a cohonestar aquella tropelía,  los convierte en cómplices o cabrones públicos, porque que en definitiva, ¿ son representantes de los valores democráticos de los pueblos que los medio eligieron y a quienes representan, o es que allí los pueblos estorban y se trata tan solo de reunión de gobiernos y cúpulas podridas.

Pareciera no ser este un tiempo para las democracias en la región. La dictadura cubana, la guerrilla colombiana y los gobiernos izquierdosos y populacheros de por aquí tienen la batuta en la mano, mientras el coro sumiso de invitados anestesiados de sol, ron y tabaco del bueno, entonan la vieja canción de Carlos Puebla que ahora renace como himno: “Cuba, que linda es Cuba, ahora sin yanquis te quiero más”.

Leandro Area

Caracas, 28 de Enero de 2014.

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martes, 28 de enero de 2014

LA INFLACIÓN Y SU SOLUCIÓN


      Pedro Palma

La alta inflación en Venezuela se debe a múltiples factores, muchos de ellos producidos por las políticas públicas que se han venido aplicando. Uno de estos es el descomunal desequilibrio de las finanzas públicas causado por un gasto desenfrenado muy superior a los ingresos que percibe el sector público, lo cual ha generado enormes déficits que hay que financiar. Eso explica el creciente endeudamiento gubernamental, siendo el BCV uno de los principales prestamistas de los entes públicos, particularmente de Pdvsa, que ha acumulado una enorme deuda con ese ente, que a fines de 2013 superaba los 408 millardos de bolívares. Eso se tradujo en la creación masiva de dinero sin respaldo por parte del BCV, lo que generó un incremento notable de la masa monetaria en poder del público que, a su vez, ha estimulado el consumo.
Por varias razones, el sector productivo local no ha elevado la producción con la misma intensidad que ha crecido la demanda creando una dependencia cada vez mayor de las importaciones, las cuales se ven estimuladas por la alta sobrevaluación de la moneda. La pérdida de capacidad competitiva y la imposibilidad cada vez mayor de acceder a las divisas para importar son importantes limitantes a la expansión de la producción, particularmente en los últimos tiempos, cuando la acumulación de deudas con los proveedores externos ha dificultado seguir manteniendo el flujo de suministro de insumos. Los excesivos controles impuestos a las empresas privadas también han contribuido a restringir la producción. Adicionalmente, muchas de las empresas que fueron expropiadas en el pasado, al pasar a manos del Estado se vuelven mucho menos eficientes, al producir tan solo una fracción de lo que producían en manos privadas. Todo ello ha contribuido a crear un desbalance entre oferta y demanda que agrava la inflación.
Adicionalmente, el aumento de los costos de producción ha impulsado los precios al alza. Además del encarecimiento de los factores de producción, los costos esperados de reposición se han disparado como producto de las dificultades cada vez mayores para tener acceso a las escasas divisas preferenciales, y del alza desmedida del tipo de cambio en el mercado paralelo o negro. Esto ha generado mayor inflación, pues aun cuando los productores estén produciendo con insumos que importaron con dólares preferenciales, o los comerciantes hayan importado los productos que venden con ese tipo de divisas, no pueden establecer los precios de sus bienes basados en ese costo, ya que cada vez es menos probable que en el futuro sigan teniendo acceso a esas divisas subsidiadas, lo que aumenta sus costos de importación. Eso los lleva a aumentar los precios hoy para mañana contar con los bolívares necesarios para comprar los dólares más caros. Todo lo anterior, combinado con unas bajas inversiones que limitan la eficiencia y la productividad de muchas empresas debido a la actitud hostil y de amedrentamiento gubernamental, explica en buena medida las altas y crecientes presiones inflacionarias actuales.
La solución a ese grave problema implica la restauración de los equilibrios fiscales y monetarios a través de la racionalización del gasto público, el incremento de los ingresos públicos, y la eliminación del financiamiento de gasto deficitario por el BCV; la implantación de una política cambiaria racional; y, el estímulo de la inversión y la producción privada con el fin de incrementar la oferta interna y aumentar la eficiencia y productividad del aparato productivo.
Decir que la inflación es producto de la especulación masiva y de una guerra económica que hay que abatir a través de controles de precios y de márgenes de ganancia, es ignorar las verdaderas causas que la originan. Esas medidas no solventarán el problema. Por el contrario, lo agravarán, ya que después de una posible moderación inicial del aumento de precios, arreciará la escasez y vendrá un rebote inflacionario.


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AUTODETERMINACIÓN Y NO INJERENCIA

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Victor Rodríguez C.

El derecho a la autodeterminación de los pueblos abrió el camino a la transformación más importante de la sociedad internacional, más a partir de 1960, cuando se codificó en la Declaración sobre la Independencia de los Países y Pueblos Coloniales (Res. 1514 XV de la Asamblea de la ONU) que permitió el ingreso a la sociedad internacional de decenas de naciones sometidas hasta entonces al poder colonial.
Los países tienen derecho de luchar por su independencia, incluso armada, y, más allá, conforme a una interpretación más amplia del principio, todos los Estados tienen derecho de escoger su sistema político, económico y social y de decidir su destino como nación. La comunidad internacional, ante situaciones de colonialismo, puede actuar y, en forma legítima, apoyar los movimientos para que los pueblos afectados por el yugo colonial logren su independencia, lo que no puede traducirse como la violación de otro principio fundamental, el de no injerencia en los asuntos internos, que prohíbe a los Estados intervenir, de cualquier manera, en la política interna de otras naciones.
El principio es a veces objeto de manipulación por regímenes inescrupulosos que buscan su aplicación, más que para avanzar en la construcción de una sociedad internacional más libre y justa, para imponer sus nefastos proyectos en otros países.
La comunidad internacional puede legítimamente intervenir ante las situaciones de colonización y de violación de los derechos de los pueblos, como lo hizo a través de los órganos internacionales, en las décadas de los sesenta y los setenta cuando se luchaba por la independencia de los países y pueblos coloniales y contra el apartheid. No puede, sin embargo, ningún Estado u organización internacional intervenir en los asuntos internos de otros Estados, salvo cuando se trate de situaciones de interés para la humanidad, es decir, ante la violación de normas superiores, en especial, las relativas a la protección de los derechos humanos y del medio ambiente, materias que hoy se extraen de las jurisdicciones internas y se ubican en el área de interés común.
El tema del derecho a la autodeterminación es tan complejo como sensible, lo que obliga en diplomacia a la mayor discreción. En días pasados, Maduro retomó el asunto de la “independencia” de Puerto Rico al anunciar su planteamiento en la reunión de la Celac que se inicia hoy en La Habana, con el fin de retar al imperio y de complacer a algunos fuera, aunque más a corrientes internas radicales que se oponen en sus propias filas a su liderazgo, que por convicciones propias.
El llamado de Maduro a la “independencia de Puerto Rico” o la “simple” invitación a participar en la Celac constituye una intromisión en los asuntos internos de Estados Unidos. No debe ignorar Maduro que más de 95% de los puertorriqueños rechaza la independencia, promovida todavía por un pequeño grupo de izquierdosos desubicados, sostenido por regímenes irrespetuosos de las normas internacionales, que ven en la independencia de Puerto Rico un paso más en la “cubanización” de la región.
Nadie plantea hoy con seriedad la independencia de un pueblo que por voluntad propia ha preferido mantener el estatuto de Estado Libre Asociado que goza de cierta autonomía y que ofrece a los puertorriqueños el respeto de sus tradiciones culturales que hacen de la isla una nación con una particular identidad nacional. Independientemente de las bondades o no que se derivan del estatuto de Estado Libre Asociado e incluso del estatuto de Estado de la Unión, la otra opción planteada, esa es la decisión de los puertorriqueños y todos deben respetarla.
El planteamiento de Maduro podría autorizar a otros Estados a promover la independencia de algún estado o dependencia administrativa venezolana o de cualquier otro Estado, lo que sería gravísimo. El llamado de Maduro nos hace reflexionar, además, sobre el derecho que tenemos los venezolanos de escoger nuestro sistema polito, económico y social y de decidir nuestro destino, sin la imposición de un modelo totalitario rechazado por la mayoría, ni el sometimiento a potencias extranjeras llamadas a regentar nuestra vida política y administrativa.
El ejercicio del derecho a la autodeterminación abre el camino al disfrute pleno de un derecho humano inalienable de origen colectivo, el derecho de los pueblos a vivir en democracia, sistema que conlleva en sí mismo el derecho de elegir libremente nuestro destino como nación.


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La tragedia de un gobierno empeñado en engañarse a sí mismo

Humberto García Larralde

A propósito de la devaluación encubierta
El ministro Ramírez, en su rol de vicepresidente del Área Económica, anunció el miércoles un nuevo esquema cambiario en el que se pasarán transacciones del mercado de divisas de 6,30 Bs/$ a la tasa que resulta de las subastas SICAD (por ahora Bs. 11,30/$), pero que, según dijo, “no es devaluación”. Más allá del enorme cinismo con que este gobierno pretende meternos, por enésima vez, gato por liebre -¡realmente cree que somos pendejos!-, llama la atención la liviandad con que examina las consecuencias de esta decisión. Informó que se transarán USA $ 220 millones por semana a través del SICAD en vez de los 100 millones que se ofertaron a lo largo de 2013, para un total anual de $11.400 millones. Como quiera que el presupuesto de divisas será de $42 millardos este año, presumiblemente quedarían $30,6 millardos disponibles para transacciones realizadas a la tasa anterior, de Bs. 6,30/$. Y luego señaló que, al aumentar la oferta (¿?), se “pulverizará” el dólar paralelo (¡!). Parece que el flamante vicepresidente del Área Económica, además de las pocas luces que exhibe en el tratamiento de problemas que atañan a esta responsabilidad, no domina las cifras que publica el propio gobierno sobre la economía venezolana.

Sucede que, desde el año 2007 las importaciones de bienes y servicios han superado largamente los 42 millardos de dólares presupuestados para este año. En 2012, por ejemplo, éstas fueron de $75,3 millardos y el año pasado, aunque no se conocen las cifras del 4° trimestre, habrían terminado por encima de los $65 millardos. Precisamente por no poder atenderse estas magnitudes con el dólar oficial en años anteriores cogió vuelo el mercado paralelo. Sencillamente, la oferta no alcanzaba para satisfacer la demanda y el tipo de cambio oficial sobrevaluaba cada vez más el bolívar. De hecho, en 2012, CADIVI sólo pudo cubrir el 38,4% de las importaciones de bienes y servicios y, hasta finales de septiembre 2013, sus dólares habían llegado apenas a atender el 40,3% del total. Es obvio, entonces, que buena parte de lo importado se tuvo que financiar a tasas de cambio superiores.
Como se sabe, hasta 2012 parte de la demanda legal de divisas se transaba en el SITME y, a partir de 2013, entró a funcionar el SICAD.
No obstante, tampoco estos dispositivos suplementarios completaban la totalidad de las importaciones faltantes. Así lo demuestra el hecho de que el tipo de cambio efectivo para las importaciones de bienes por parte del sector privado superó los Bs. 15/$ durante el tercer trimestre del año pasado, tasa bastante superior a la del SICAD. Lo único que explica esto es que una porción de las importaciones del sector privado tuvo que acudir al mercado paralelo. Pero el ministro Ramírez, muy orondo, sostiene que con una cantidad de dólares bastante menor a lo requerido y ofertándolos a tasas de Bs. 6,30 (73% de los
$42 millardos presupuestados) y de Bs. 11,30 (27% restante), ¡pulverizará el dólar paralelo! Lo absurdo de estas pretensiones es todavía mayor cuando el propio ministro señala que la oferta para viajeros se reducirá desde $8,6 millardos demandados en 2013, a $5 millardos este año (42% menos). ¿A dónde se va a dirigir esta demanda insatisfecha? ¿Todo este exceso eran “raspacupos” que “no tenían por qué viajar”? ¡Con razón el innombrable amaneció el jueves por la mañana dando un salto de canguro a una tasa bastante más alto que la del día anterior! Tremendo negocio le ofrece el gobierno a quienes logran conseguir dólares SICAD con esta espantada de la divisa verde hacia arriba en el mercado paralelo. ¡Y el ministro pretende que creamos que va a “secar” la demanda especulativa de dólares!
Lo que el gobierno no quiere admitir es que las divisas simplemente no alcanzan, pues se las despalilló para asegurar el triunfo de Chávez en las elecciones de 2012 y por mantener los bolsillos rebosantes de la camarilla que hoy expolia el país. Como he aclarado antes, el monto de dólares que efectivamente ingresa al país por exportación de petróleo es bastante menor al que registra el BCV en la balanza de pagos. Una parte de lo que se factura a los miembros de PetroCaribe la financia la propia PdVSA y otra se “paga” en especie, no en dólares. Según los Estados Financieros de PdVSA, las Cuentas por cobrar[1] se incrementaron en USA $12,3 millardos entre 2011 y 2012, dinero que no entró. Por otro lado, el préstamo chino lo amortiza PdVSA con las ventas de petróleo a ese país y podría haber consumido más de $8 millardos adicionales de ventas petroleras en 2012. Es decir, unos 20 y tanto de millardos de dólares que se registraron como exportación petrolera ese año no se hicieron efectivos. Si adicionalmente se incluyen los pagos de la deuda externa pública, que montaron en USA $14,1 millardos ese año (hasta finales de septiembre de 2013 ya superaba los $12 millardos), entonces el saldo efectivo de divisas por exportación petrolera quedó en $58,9 millardos, $34,7 millardos menor que el valor total exportado según registros del BCV. Comoquiera que las exportaciones no petroleras fueron de apenas $3,8 millardos en 2012 (unos $3,3 millardos en 2013) las cuentas no cuadran, es decir, no hubo cómo pagar el total de importaciones de bienes y servicios -$75,3 millardos-, a no ser que se contratara deuda externa.
El problema está en que pocos quieren prestarle a Venezuela a menos que sea con un rendimiento altísimo. Los riesgos por la pésima gestión de su economía han degradado el rating crediticio del país al subsuelo. De hecho, lo que registra la cuenta financiera de la balanza de pagos desde 2002 es una salida de capitales, tanto del sector público como del sector privado. Desde que se instrumentó este peculiar control de cambio al revés a comienzos de 2003, se han expatriado casi $160 millardos por esta cuenta, suponiendo ciertas las cifras de exportación de PdVSA[2], casi 15 veces lo que salió por esa vía durante los 40 años del “odioso puntofijismo”. $50 millardos de esta sangría la originó el sector público. Esta fuga significa que ambos sectores, público y privado, acumularon activos fuera. Es decir, el Estado tendría unos $50 millardos en el extranjero, ahorro que debería permitir cubrir los déficits en la compraventa de divisas y mantener el tipo de cambio. De hecho, la subcuenta de moneda y depósitos registra un retorno de dinero del sector público por $17,6 millardos desde el 2° trimestre de 2012, presumiblemente con ese fin.
Sin embargo, el ingreso neto de todas las transacciones del Estado por la cuenta financiera fue de sólo $3,6 millardos durante ese lapso, cifra muy inferior a la requerida. ¿Será que las cifras de exportación que suministra PdVSA no son ciertas (la AIE registra una exportación un 20% menor)? ¿Será que parte de ese dinero corresponde a regalos de la “Revolución” a países amigos? ¿Será que mucho no es rescatable porque terminó en algunas cuentas “revolucionarias” particulares?
Pero en lo que el ministro no aclaró también hay motivos de preocupación. Puede desprenderse que una buena porción de los $30,6 millardos que habrán de transarse a Bs. 6,30/$ serán reservados al sector público. La creación del Centro Nacional de Comercio Exterior, por otra parte, augura la centralización ahí de la compraventa de divisas, quedando la duda de si este ente se convertirá en intermediario que agenciará las importaciones tanto del sector público como del sector privado, o si estas últimas simplemente habrán de desaparecer eventualmente y, con ello, el sector privado propiamente dicho. Lo cierto es que las importaciones del sector público vienen aumentando vertiginosamente, hasta superar el 42% del total en los primeros nueve meses de 2013. En 1998 eran de apenas 12,1%. Este año, en todo caso, parte de los importadores privados tendrán que pujar en las subastas de SICAD y, para completar la demanda, acudir al estratosférico mercado paralelo. Aquellos rubros cuyos precios domésticos eran controlados porque su componente importado se sufragó a Bs. 6,30/$ y ahora pasaron a 11,30, se les tendrán que ajustar ese precio -con un inevitable impacto inflacionario- o desaparecerán.
Por último, todo indica que PDVSA seguirá vendiendo sus dólares a 6,30 bolívares mientras se vendan dólares a esa tasa. Ello habrá de agravar el ya de por sí deficitario flujo de caja de la empresa, dado el escalamiento de los precios internos, y obligará a continuar con el pernicioso financiamiento del BCV -Bs. 430 millardos de dinero sin respaldo para fines de 2013-, a menos que se decida pronto subir el precio interno de la gasolina. A pesar de que el Gobierno ha reconocido la necesidad de ajustar este precio, se ha mostrado bastante timorato con relación a cuándo y cuánto.

Para concluir, no existen los dólares -ni los habrá mientras continúe la actual gestión de la industria petrolera- para cubrir su demanda a los precios oficiales fijados. Un estudiante que inicia sus estudios de economía aprende de seguidas que, si el precio de un bien se fija a un nivel menor de lo que es su precio de equilibrio -el que resulta del libre juego de la oferta y la demanda en mercados competidos- se reduce (o desaparece) la oferta y se genera un mercado negro por la presión de la demanda insatisfecha. El esquema de controles de precio del Gobierno, incluido el precio del dólar, genera incentivos perversos que propician la actividad especulativa, mientras atenta contra la provisión de los bienes y servicios que requiere la población. Pero los que usufructúan actualmente el poder creen más útil para apuntalar su permanencia ahí desatar una cacería de brujas buscando “culpables” de una supuesta “guerra económica” que, según tales dislates “revolucionarios”, es causa del desabastecimiento y de la inflación. Un gobierno empeñado en engañarse a sí mismo es una tragedia para el país. Lamentablemente, el fanatismo por los dogmas embrutece. Preparémonos: esta devaluación no será la última del año.

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CRECIDA DEL MILITARISMO

      Sadio Garavini
El militarismo es una degeneración hipertrófica de la profesión militar, que tiende a convertirse en una usurpación, por parte del estamento militar, del poder de autodeterminación del pueblo, al utilizar ilegítimamente la fuerza de las armas que el mismo pueblo le otorga en custodia. En las democracias avanzadas y “civilizadas”, en todos los sentidos de la palabra, las instituciones políticas son fuertes y las fuerzas armadas son profesionales, apolíticas, obedientes y no deliberantes. En cambio el militarismo es cada vez más una característica típica de sociedades atrasadas y semibárbaras, con graves carencias de gobernabilidad.
La Constitución dice que: “La Fuerza Armada constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política…está al servicio de la nación y en ningún caso de persona o parcialidad política…”. Efectivamente, en democracia las Fuerzas Armadas no pueden ser otra cosa que institucionales, profesionales y sobretodo apolíticas, porque tienen en custodia las armas de la totalidad de la nación, constituyen el brazo armado del Estado, que tiene el monopolio de la violencia legítima. Por tanto, obviamente, no pueden intervenir en la lucha política, porque se convertirían en un partido armado.
La Fuerza Armada en Venezuela se está convirtiendo en una verdadera guardia pretoriana. La progresiva militarización de la sociedad y el Estado es uno de los objetivos fundamentales del gobierno de Maduro. La Fuerza Armada dejó de ser apolítica, obediente y no deliberante desde el gobierno del “Comandante Eterno” y padecen un constante adoctrinamiento ideológico-político. Recordemos el necrofílicosaludo militar obligatorio: “Patria , socialismo o muerte”, que después del fallecimiento del caudillo se transformó en el ridículo :”Chavez vive, la revolución sigue”.La administración pública , las empresas del Estado, el Servicio Exterior, las Gobernaciones y las Alcaldías están siendo inundadas deprofesionales militares, en total se estiman aproximadamente 1.700 profesionales militares activos que se agregan a un número mucho mayor de retirados. La Fuerza Armada está ocupando funciones que en toda sociedad democrática son civiles. En las regiones hay una subordinación de las autoridades civiles a las autoridades militares de los Comandos de Guarnición, cuyas organizaciones generalmente manejan recursos superiores a la AutoridadCivil regional o local para atender los problemas de salud, programas de vivienda, sistema de suministros de alimentos y sistema electoral, con autoridad real sobre la actuación del ciudadano en el acto del sufragio.A las Fuerzas Armadas regulares hay que agregar los centenares de miles de civiles regimentados e indoctrinados en las “Milicias Populares”, verdadero brazo armado del partido de gobierno. Con el nombre de “unidad cívico-militar”, se quiere encuadrar militarmente a la mayor parte posible de la sociedad civil con el objetivo de facilitar su adoctrinamiento, movilización y control y lo más grave no viene a ser el encuadre militar, sino los vicios típicos del mundo castrense, como: el autoritarismo, el abuso del fuero militar, la arbitrariedad como método de imposición de la disciplina, los castigos o sanciones con base en la fuerza, la imposición de la obediencia debida, etc. Buena parte de la nueva burguesía corrupta parásita del Estado está formada por el sector militar.
Grupos violentos y armados, llamados Colectivos, que recuerdan a los “batallones de la dignidad” del dictador panameño Manuel Noriega, las “squadracce” del jerarca fascista Farinacci y las SA nazi de Ernst Röhm, han sido organizadas por el partido de gobierno para hostigar y romper las manifestaciones pacíficas de la oposición.
En Venezuela se está gestando y creciendo unnuevo militarismo que, bajo las formas de la legalidad democrática, implica entregar a una cúpula del estamento militar el ejercicio determinante del poder. La comunidad democrática internacional debe denunciarlo. “Vigilia pretiumlibertatis”


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