martes, 28 de octubre de 2014

Human Rights Watch: Venezolanos han perdido su libertad de expresión


La situación de los derechos humanos en Venezuela enfrenta uno de los períodos de mayor deterioro en un estado de violencia muy serio y muy grave, reseña Voz de América.
Así describe José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, la realidad que viven los venezolanos y enfatizó su profunda preocupación por el continuo detrimento de las libertades fundamentales.
“El gobierno ejerce intolerancia y hostigamiento contra todo aquel que difiera de sus políticas oficiales y aplica todo tipo de medidas  contra los opositores y defensores de los derechos humanos”, destaca Vivanco.
“Las consecuencias pueden ser de todo tipo, el gobierno acosa, recurre a los colectivos que son pandillas de personas armadas que utilizan la violencia con total impunidad”, destaca Vivanco, enfatizando que incluso los órganos judiciales son hoy un instrumento del gobierno.
Vivanco subraya que Nicolás Maduro ha implementado un gobierno cívico-militar que “ha restringido y socavado el ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades públicas”.
Al mismo tiempo, el director para las Américas de Human Rights Watch dice que Venezuela es un Estado que, apoyado en su riqueza petrolera, tiene una actitud propia de matonaje a nivel nacional e internacional.
“Extorsiona países, hace valer su peso económico y energético para comprar votos, silencio, voluntades y adhesiones”, dice Vivanco.
También destaca que últimamente no ha realizado ninguna gestión para visitar Venezuela porque, según dice, se le dijo claramente que no era bienvenido.

Leer más...

La victoria del Estado


Miguel Angel Bastenier
Continuidad en tres de las ceremonias electorales del domingo, Brasil, Uruguay y Ucrania. Pero en la República Oriental todo queda para una segunda vuelta entre izquierda y derecha el 30 de noviembre, y en Ucrania no habrá verdadera presidencia hasta que se resuelva el intento de secesión prorrusa del país. Es en Brasil donde hay vencedores y vencidos y no son siempre los que figuran nominalmente en el cómputo electoral.
Lula ha salvado los muebles con la victoria ajustadísima de su pupila Dilma Rousseff; y esta, aunque ha obtenido un segundo mandato gracias al apoyo de su patrocinador, tendrá que gobernar con una oposición instalada en gran parte de las gobernaciones regionales y un país polarizado, en el que cerca de la mitad del personal ha votado más en contra que a favor; que ha osado desprenderse del manto protector que representaba la omnipresencia de Luiz Inàcio Lula da Silva. Pero sí ha habido una ganadora en la sombra. Si el candidato del centroderecha, Aécio Neves, ha podido llegar al umbral del triunfo, se debe a que ha metido mano en el saco de votos que le ofrecía una tercera en discordia, la evangélica Marina Silva, a cambio de transformar su programa en un sentido ambientalista y socializante en la línea que ella defendía. La protestante conversa del catolicismo está hoy sólidamente establecida como tercera vía entre la oposición izquierda-derecha. Entre Lula —dos mandatos— y Rousseff —otros tantos— la izquierda cumplirá 16 años en el poder en 2018.
Pero aún queda un aspirante que tampoco aparecía en la casilla electoral, Fernando Henrique Cardoso, que respaldaba la candidatura de Neves y casi ha obtenido un empate fuera de casa.
El mayor vencedor ha sido, sin embargo, el Estado. Trasladadas las operaciones del cómputo a la antropología del sufragio, el famoso experimento brasileño de transubstanciación de clases populares en clases medias es el que ha dado y quitado rey. Mientras que una mayoría de los que se consideran ya clases medias procedentes de los estratos menos favorecidos, han pensado que Neves —desarrollismo, entusiasmo bursátil, capitalismo en expansión— era la mejor garantía de una mejora ininterrumpida de su nivel de vida, los que aspiran, desde una máxima modestia, a acceder a esa condición, así como quienes flotan en situación de vulnerabilidad entre uno y otro estrato son los que han decantado la suerte en favor de la presidenta. Ha sido el Estado con su política asistencialista quien se ha impuesto al mercado con su teorema de la ley de la oferta y la demanda. Los que más se han beneficiado, diferentemente, de la movilidad hacia arriba basada en el subsidio, han abandonado a sus antiguos líderes en procura de las eventuales recompensas del sistema, y ese es hoy el gran factor de polarización de la sociedad brasileña.
Dilma Rousseff tiene, sin embargo, una oportunidad para ella sola, ya sin la sombra del éxito de Lula planeando a sus espaldas, ni la posibilidad de empalmar un tercer periodo consecutivo, que la Constitución prohíbe. A ver si nos enteramos así de quién es esta exguerrillera de 66 años.

Leer más...
LA MOMIA DEMOCRÁTICA

Leandro Area

A primera vista daría la impresión de estar viva, al menos eso se comenta en los pasillos. Se ha hecho de una existencia distante y presuntuosa. Nos mira desde su lejanía de sarcófago profanado y en su misterio mudo se comunica con nosotros a través de mensajes de telepatía encriptada que cada quien traduce a su manera. Parece aún respirar por el vaho que le inventamos a su silencio de urna y si uno se acerca al vidrioso cajón que nos separa, diera la impresión, a la luz de sus linos roídos, dientes inmensos, mechones encrespados y uñas larguísimas, de que come de más o mal, pues se la encuentra barrigona y propensa al bocio.

Reposa allí, entre los muebles que la costumbre ha hecho propios, y da órdenes sin que nadie a ciencia cierta la oiga, sobre deberes, sumisiones y límites, no sólo para guardar las apariencias sino además para que nos mantengamos limpios ante tanta mundana ingratitud. Posee también el oculto poder de castigarnos si cometemos deslices que la conciencia reclama como culpa. Su nombre es casi ya nuestro tatuaje y apellido. Los perros de la casa ya ni siquiera le ladran. 

Cuando salimos a la calle, oímos hablar de ella por doquier: que si la democracia esto, que si la democracia aquello. La leemos en los titulares de prensa, oímos de sus cuitas, de sus fastuosos y tanta veces engorrosos trámites electorales en cuanto rincón del mundo se permiten, porque también, hay que decirlo, vive evadiendo acérrimos enemigos que pretenden destruir su castillo de naipes encantados, cuyos custodios no son más, ni menos, que emplumados ángeles cruzados que enarbolan ajedrezados estandartes en los que se representa la libertad, la justicia, la paz y demás virtudes teologales frente a un mundo voraz y caribe de dardos y curares. 

La democracia de hoy, y no solo en estos rincones aceitosos, se ha convertido en un cuento de hadas, cajita de música guardada en la memoria de la computadora con cuya melodía solemos arrullar a niños y ciudadanos llorones que despiertan a cada rato en busca de sustento y caricias. En esa cancioncilla dormilona se cuenta que la democracia es un unicornio azul, un obsequio de la casualidad afortunda de una rifa, una hamburguesa gratis en cajita feliz para merendar en nuestro ingrato y escaso mercadeo. 

Como si ella fuera simplonamente un método de repartición de regalías, corrupción incluida, cesta ticket vacacional, y no la lucha cotidiana, la hemos dejado envilecer, envileciéndonos por falta de pasión y de fé; por ausencia, errores o traspiés, de acumuladores sociales de energía dispersa, líderes, agrupaciones, partidos políticos los llamábamos antes; por la dejadez que ha entregado a los otros, no los mejores por supuesto, se encarguen de lo que debería ser cuestión de dignidad, de honor personalísimo, hígado, corazón y pensamiento, que implican a cada quien antes que a nadie más, ya que el nosotros es un yo posterior, plural, multiplicado. 

Creo entender en el mensaje recogido en el silencio petrificado de las momias que lo que no quieren es que las miren disecadas, lo que desean es vivir y por ello su sueño es despertar para morir de nuevo, si fuera el caso, por un ideal de carne y hueso.

No le demos más vueltas a la pirámide de nuestras cavilaciones intentando encontrar al culpable, pues aquí no hay más desperdicios que los propios. Desierto es lo que sobra y lo que falta es paso para hacer el camino que la democracia extravió sin los partidos, los políticos digo, que sin ser querubines de inocencia, al menos ejercían y distribuían la ambición de poder con más equidad que los de ahora y nos daban sentido y pertenencia. Hoy lo que somos es selva que nos traga.

Leandro Area


Leer más...

lunes, 27 de octubre de 2014

FELICITACIONES DE LA MUD A LA PRESIDENTE DILMA ROUSSEF

Señora
Dilma Rousseff
Presidenta de la República Federativa del Brasil
Palacio de Planalto
Brasilia

Estimada presidenta:

En nombre de la Mesa de la Unidad Democrática, amplia coalición de partidos que trabajan por un cambio político, constitucional, y electoral en Venezuela, le felicito por su victoria electoral de ayer.
Los resultados de esta elección revelan el compromiso de su país con el pluralismo, la tolerancia y los equilibrios propios de una sociedad democrática.  

Los venezolanos aspiramos a que bajo ese renovado liderazgo, Brasil asuma constructivamente su papel en el proceso de búsqueda de una solución pacífica, electoral, democrática y constitucional a la crisis venezolana, búsqueda ahora en suspenso, entre las fuerzas políticas que conforman la alternativa democrática y el gobierno nacional.

En este sentido, le ratificamos nuestra disposición a una interacción sin imposiciones ni discriminaciones, con respeto y reconocimiento mutuo. El diálogo siempre es necesario en la medida que responda a las necesidades reales del pueblo, y que no se extravíe por el camino del sectarismo y la arrogancia.
Reciba un respetuoso saludo,

Jesús Torrealba
Secretario Ejecutivo
Mesa de la Unidad Democrática

Leer más...

El cambio tendrá que esperar

Juan Arias
La mayoría de los brasileños ha decidido dar su confianza al partido de los Trabajadores (PT) al reelegir para otros cuatro años como presidenta de la República a su candidata, Dilma Rousseff.
El miedo entre los más pobres a perder lo conseguido en los 12 años de Gobierno petista ha prevalecido sobre la incógnita de apostar por el cambio. Ello, a pesar de que Rousseff ha acabado sus cuatro años de presidencia con peores índices económicos de los que había recibido en 2010 de su antecesor, el expresidente Lula da Silva.
Las cifras de las elecciones presentan, en efecto, a un país profundamente dividido, lo que constituirá un plus de dificultad para gobernar estos próximos años. Con sus 50 millones de votos -solo tres menos que la ganadora Rousseff-, Aécio Neves había enarbolado la bandera del cambio apoyado por la ambientalista Marina Silva y se convierte ahora en un fuerte líder de la oposición, algo que no existía desde que Lula llegó al poder.
El huracán de novedad del presidente extornero, las conquistas sociales que consiguió aprovechando también una positiva coyuntura histórica, su innegable carisma y su positiva proyección internacional, acabaron amedrentando y anulando a la oposiciónen sus dos gobiernos.
La fuerza popular de Lula no solo consiguió elegir como su sucesor a su exministra, Rousseff, sino que la protegió también a ella de los tiros de la oposición. Y ha acabado consiguiendo su nueva victoria.Ni siquiera en 2005, cuando surgió el escándalo de corrupción del 'mensalão', que afectaba a cargos delPT, la oposición se atrevió a enfrentarse a Lula. Entonces, sus rivales tuvieron miedo a que los movimientos sociales, dominados por el presidente, pudieran echarse a la calle creando un caos institucional. En aquel momento fue el mismo expresidente Fernando Enrique Cardoso, lider del PSDB, quién aconsejó a su partido no atacar a Lula, que consiguió así volver e reelegirse.
El nuevo triunfo del PT retrasa por otros cuatro años el movimiento de un cambio político que tuvo inicio en las manifestaciones de protesta de 2013 y que acabaron perdiendo los tres personajes políticos que le habían dado vida en esta pugna electoral: el socialista del PSB, Eduardo Campos, que acabó víctima de un accidente aéreo; la ecologista Silva y por último Neves, que acabó derrotándola por el camino. La diferencia esta vez es que la victoria de Dilma tiene lugar con un país dividido tras una de las campañas electorales más duras entre los candidatos.
La reelegida Rousseff tendrá ahora que hacer cuentas con una mitad del país, la más próspera y rica que, aunque perdedora, difícilmente desistirá de seguir luchando por un cambio en el país. Su estrategia deberá convencerles de que ella va a ser la presidenta de todos los brasileños y no solo de la mitad victoriosa. Necesitará cambiar la estrategia del miedo usada en las elecciones con los más pobres, que se vieron amenazados con perder el bienestar social conseguido en estos 12 años de gobierno del PT y enarbolar también la otra bandera, la de un cambio que han pedido el 70% de los ciudadanos.
Esto supone convencer a los que la votaron que las ventajas de un cambio profundo de su Gobierno y de su modelo económico en crisis será beneficioso no solo para los más pudientes, sino tambien para esa nueva clase media que, salida de la pobreza, es la primera en desear sentarse también en la mesa de los que (en el calor de la disputa electoral) se bautizó negativamente de élite social, enemiga de los pobres. Hoy, en verdad, nadie se resigna más a ser pobre en Brasil.
Dilma deberá esta vez saber convivir con una oposición fuerte y organizada, con un líder reconocido por la mitad del país. De su capacidad de saber convivir con ella, instrumento fundamental en cualquier democracia para que no acabe corrompiéndose, dependerá el futuro de su nuevo Gobierno.
Brasil ha decidido las elecciones en plena libertad democrática, con un ejemplo limpio de respeto ciudadano, sin violencia y sin poner en tela de juicio los resultados. Ahora toca a la presidenta elegida y a la nueva oposición nacida de las urnas tener la sabiduría de, juntos y respetando sus respectivos papeles democráticos, hacer más próspero al país, sin volver a caer en las tentaciones vividas durante la campaña de convertir la democracia en una guerra de descalificaciones personales.
El 70% de los brasileños (incluidos muchos de los que han dado el voto de confianza a Rousseff) exigen cambios para que el país siga creciendo económica, social y democráticamente.Y ese Brasil que ha apostado por la democracia y por un salto en el camino de su modernidad tendrá puestos los ojos hoy más que nunca en el Gobierno y en una nueva e inédita oposición.

Leer más...

Uruguay elegirá a su presidente en una segunda vuelta

Francisco Peregil

Los uruguayos necesitarán acudir a las urnas en una segunda vuelta el próximo 30 de noviembre para elegir al sucesor de José Mujica. Tal como vaticinaron todas las encuestas, ningún candidato obtuvo este domingo en Uruguay el 50% de los votos más uno que se precisa para ser presidente en una primera vuelta. Por tanto, la presidencia se disputará entre el candidato de la coalición izquierdista Frente Amplio, Tabaré Vázquez (74 años), y el del Partido Nacional, Luis Lacalle (41), quienes obtuvieron en torno al 46% y 31% de los votos, respectivamente. Les siguieron el Partido Colorado con el 13% y el Independiente, en torno al 3%, según los resultados con el 84% de los votos escrutados.
En cuanto a las elecciones legislativas, que también se dirimían este domingo, los primeros resultados no aseguraban para el Frente Amplio la mayoría absoluta que ostenta desde 2004 en el Parlamento. No obstante, Vázquez declaró en televisión que se encontraba en el umbral de la mayoría, pero prefería esperar hasta este lunes, cuando se confirmarían los resultados oficiales. A pesar de ello, cuatro horas después del cierre de las urnas declaró ante los militantes del Frente: “Prácticamente, hemos logrado nuevamente la mayoría parlamentaria”. Fue interrumpido por gritos de “el pueblo unido jamás será vencido”. Y prosiguió: “Y eso es un reconocimiento a los nueve años de Gobierno del Frente Amplio”.Si el lenguaje facial y de gestos revelan en estos casos más que las palabras que se pronuncian, la noche electoral tuvo un claro ganador: Tabaré Vázquez. La alegría con la que se presentó ante sus seguidores tres horas después del cierre de las urnas contrastaba con el tono alicaído de sus rivales. Las encuestas acertaron en que habría una segunda vuelta, pero erraron al adjudicar a Vázquez menos votos de los que finalmente cosechó. Y fallaron también al adjudicar al Partido Colorado más adhesiones de las que finalmente obtuvo. Por tanto, aunque el candidato colorado ya ha garantizado que apoyará a Lacalle en la segunda vuelta, hoy por hoy la suma de votos entre blancos y colorados no alcanza para vencer a Vázquez el 30 de noviembre. Así se explica su festejo. Vázquez ya contaba con que necesitaría una segunda vuelta pero nadie auguró una ventaja tan amplia.
Más allá de los resultados, el domingo ganó la democracia en Uruguay. La campaña se desarrolló sin insultos, ni declaraciones catastrofistas ni acusaciones de corrupción. Hasta el último momento se vio en la calle un ambiente festivo y no era raro ver a los militantes de base de un partido compartiendo agua o charlando con grupos rivales. Todos los dirigentes en disputa mostraron un comportamiento modélico, que también es el que más rédito electoral les aporta en una sociedad donde las agresiones verbales no suelen ser frecuentes.Además de las presidenciales y las legislativas, los uruguayos votaban en plebiscito sobre la opción de rebajar la edad penal desde los 18 a los 16 años, un proyecto presentado por el centro-derechista Partido Colorado a través de la recogida de firmas. Finalmente la rebaja no fue aprobada, a pesar de que la inseguridad ciudadana es la principal preocupación de los ciudadanos. No obstante, aunque la propuesta de los colorados perdió por 53% al 46,9% de los votos, el resultado refleja que un parte considerable de la población se mostraba a favor del encarcelamiento a partir de los 16 años.
Ahora, los partidos tendrán que acomodar sus estrategias de cara a las presidenciales del 30 de noviembre. Tabaré Vázquez era el gran favorito hace un año. Lo tenía todo a su favor: la trayectoria de un hombre honesto que presidió el país entre 2005 y 2010 y permaneció hasta hoy como el político más popular, más incluso que José Mujica. Y contaba, además, con los innegables éxitos económicos del Frente Amplio, que en 10 años de Gobierno consiguió erradicar la pobreza para 900.000 personas, casi un tercio de la población, y dejó el desempleo en el nivel más bajo (6%) de la historia. Sin embargo, Vázquez vio cómo en los últimos cuatro meses el diputado del Partido Blanco Luis Lacalle, de 41 años, le recortaba distancia.
Los logros están ahí. Pero, como sucede en Chile, el electorado se ha vuelto más exigente. Y se impacienta ante las promesas incumplidas. El presidente, José Mujica, prometió en su primer discurso presidencial “educación, educación, educación y más educación”.Pero, en el informe PISA de 2012, Uruguay obtuvo el peor resultado de su historia y quedó en el puesto 55 de los 66 países participantes.Lacalle se presentó con un mensaje rompedor: “Por la positiva”. Es decir, por el diálogo, por el reconocimiento de los logros del Frente. Y aclaró que él no es de derechas ni de izquierdas, sino “un pragmático”, un “liberal conservador” que antepone la gestión a cualquier ideología. Pero una parte del electorado observó detrás de Lacalle la misma mano neoliberal con la que su partido, con su padre a la cabeza, el presidente Luis Lacalle Herrera (1990-1995), ejecutó en los noventa el mayor programa de privatizaciones del país. Lacalle intentó combatir ese punto escondiendo a su padre en el último puesto de la lista para el Senado y mostró en sus anuncios electorales imágenes con las que el electorado identifica los logros del Frente: molinos de energía eólica, computadoras para escolares…
El progreso social ha creado estridencias que se perciben en la calle. Montevideo, municipio donde vive la mitad de los habitantes del país y donde gobierna el Frente, tiene 24 kilómetros de paseo marítimo al borde del Río de la Plata. En ese paseo, conocido como La Rambla, siempre hay gente pescando, paseando, corriendo y en bicicleta. El problema es que los ciclistas solo disponen en La Rambla de dos kilómetros. Y ahí es donde el argentino residente en Uruguay Gustavo Izús, coordinador de la plataforma Ciclovida, lamenta: “Tenemos en la ciudad un Gobierno progresista desde hace 20 años que ha hecho muy poco por un medio tan progresista como la bici. Mientras, en Buenos Aires, gobernada por un partido de centroderecha, hay servicio de alquiler de bicis gratis”.
A lo cual, el jefe de Movilidad Urbana de Montevideo, Enrique Moreno, responde: “Decir que no hemos hecho apenas nada por la bici es desconocer la historia de este país. En 2002, hubo una crisis en la que la gente no tenía dinero ni para subirse al transporte público y se usaban las bicis por obligación. Ahora hay mucha gente con coches y motos. Y no basta con los 20 kilómetros de ciclovías que hemos habilitado en el casco viejo de la ciudad. El ciudadano se ha vuelto muy exigente. Queremos los mismos avances que se ven en países como Alemania, pero no tenemos los ingresos de Alemania”.
El presidente que salga elegido en noviembre sabe ya que queda un largo camino por recorrer, muchos kilómetros de carreteras por arreglar, reformas educativas, grandes mejoras en seguridad… Y mucho diálogo para afrontarlas.

Leer más...

Cameron y Maduro: una sola coincidencia


Francisco Rubio Llorente

En lo exterior, estos dos políticos bien podrían ser habitantes de planetas distintos. Es inconcebible que el primer ministro británico hubiera podido caer víctima de un delirio semejante al que el presidente venezolano padeció a comienzos de su mandato, y creyese ver a la señora Thatcher posada en su hombro para gorjearle consejos políticos; e imposible imaginarlo enfundado en un chándal estampado con los colores de la bandera británica. Extremadas son también sus diferencias políticas. Cameron es un destacado paladín del capitalismo y el más ardiente defensor de la globalización (aunque sólo en lo que toca a la libertad de movimientos de capitales, porque en la de las personas, lo es poco o nada). Maduro querría sustituirlo por un sistema económico del que hasta el presente sólo conocemos el nombre y sus desastrosas consecuencias prácticas, pero no la teoría, cuya ausencia se intenta suplir con la multiplicación de eslóganes hueros. Y, por supuesto, es también enemigo jurado de la globalización, de la libertad de movimientos de capitales e incluso de la de cambio de divisas, que ha impedido sujetando el del bolívar a un control crecientemente complejo, absurdo y empobrecedor.
La magnitud de estas diferencias no ha impedido, sin embargo, la sorprendente coincidencia de ambos en la voluntad de sustraer sus países a la jurisdicción los respectivos Tribunales de Derechos Humanos, e incluso en la argumentación empleada para justificarlo. Más directa, simple, casi elemental, la de Venezuela; más sutil, compleja, y, tal vez por ello, más débil jurídicamente, la del Reino Unido, pero basadas ambas en la idea de que las decisiones de esos tribunales violan la soberanía nacional de sus Estados porque hacen una interpretación injustificadamente amplia o laxa de los convenios que han de aplicar.
Venezuela dejó de estar sujeta a los órganos jurisdiccionales interamericanos (Corte y Comisión) en septiembre de 2013, transcurrido el plazo de un año desde la presentación de la nota de denuncia, en la que se atribuye esa interpretación inadecuada (“uso pervertido”, dice) a un grupo de burócratas al servicio de la política imperialista. A tenor de los ejemplos que la nota ofrece, ese “uso pervertido” se ha concretado sobre todo en la admisión a trámite de recursos que deberían haber sido rechazados por no haber cumplido sus autores la obligación de agotar las instancias nacionales.
El Reino Unido aún no ha abandonado la jurisdicción del Tribunal Europeo y ni siquiera ha iniciado el camino para liberarse de ella mediante la denuncia del convenio, pero el Gobierno de Cameron amenaza con hacerlo si el Tribunal (y con él los demás Estados miembros del Consejo de Europa) no aceptan la sorprendente tesis de que las sentencias de Estrasburgo no son verdaderamente tales, sino dictámenes de un cualificado órgano consultivo que los legisladores y jueces de los Estados miembros deben tomar en consideración, pero que en modo alguno están obligados a seguir.

La tendencia pone en peligro el mayor logro del derecho internacional de la posguerra
El documento que recoge este ultimátum y anuncia además el propósito de derogar la vigente Ley de Derechos Humanos, (puede verse en http://s3.documentcloud.org/documents/1308660/protecting-human-rights-in-the-uk.t) menciona como ejemplos especialmente dolorosos de sentencias que han violado la soberanía británica varias que han considerado contrario al Convenio Europeo privar del derecho de voto a los reclusos y la que declaró que la decisión que obligaba a un inmigrante a retornar a Somalia, donde corría grave riesgo de ser asesinado, violaba el derecho a la vida.
Ambas decisiones, la venezolana y la británica, son lamentables muestras de una regresiva tendencia que pone en riesgo el mayor logro del Derecho Internacional de la posguerra y vuelve a considerar la protección de los derechos como asunto puramente doméstico. Sorprendentes e inquietantes son también las dos; más sorprendente tal vez la británica, por partir de un país que impulsó con energía la aprobación del Convenio Europeo y participó muy activamente en su elaboración, pero más inquietante sin duda la venezolana.
De una parte, porque en el Reino Unido el nivel de protección de los derechos es en general más que aceptable y satisface en la mayor parte de los casos el estándar internacional. No en todos, claro está, pues de otro modo la reacción de Cameron no tendría sentido (Reino Unido ha sido condenado dos veces en lo que va de año, tres en el pasado, y trece en el anterior). De la otra, porque aunque las propuestas británicas contarán seguramente con simpatizantes en otros países europeos (por ejemplo, en el nuestro, los ardientes críticos de la sentencia Parot), no parece probable que los restantes miembros del Consejo de Europa pudieran aceptarlas si el Tribunal no lo hace, y es imposible que este lo haga, e impensable que se incline a modificar su jurisprudencia para hacerla menos ingrata a los conservadores británicos.
En Venezuela, por el contrario y desgraciadamente, el nivel de protección ha estado siempre por debajo del británico y pese a las abundantes declaraciones constitucionales, tan ampulosas como hueras, está ahora en uno de sus peores momentos. De otro lado, ni Venezuela es el primer país que abandona el sistema interamericano (antes lo hizo Trinidad-Tobago y Ecuador amenazó, aunque retiró después su amenaza) ni, lo que es más grave, la firmeza de la Corte Interamericana en el mantenimiento de su doctrina parece tan asegurada como la del Tribunal Europeo.
Un temor que encuentra fundamento en las críticas que frente a ella han formulado alguno de sus miembros, no a través de sus sentencias, sino en foros políticos y, sobre todo, en el hecho de que la Corte, en dos sentencias recientes, haya abandonado esa doctrina en dos puntos fundamentales y precisamente en el sentido más favorable a Venezuela. La primera de ellas desestimó el recurso de la vicaría de Derechos Humanos de la archidiócesis de Caracas, que imputaba a la República Bolivariana la violación del derecho a la vida del señor Castillo González, un abogado ocupado en la defensa de los derechos humanos en una zona de la frontera con Colombia especialmente peligrosa, por no haber adoptado las medidas necesarias para protegerla y haber permitido después que su asesinato quedara impune. La desestimación introduce un cambio sustancial en la doctrina hasta ahora mantenida. La Corte sigue afirmando que el derecho a la vida impone a los Estados, junto la obligación negativa de no atentar contra ella, la positiva de adoptar medidas administrativas y penales para protegerla frente a los demás; pero añade que esa obligación positiva sólo se infringe cuando la pasividad del Estado resulte contraria a pautas objetivas, o irrazonable de modo manifiesto, condiciones ambas que sorprendentemente considera que no se dan en este caso, aunque pese a las reiteradas amenazas de muerte, el señor Castillo no contase con protección policial adecuada, y no se hayan investigado los abundantes indicios de que los dos criminales a sueldo que lo asesinaron e hirieron gravemente a su mujer y a su hijo actuaban en connivencia con un conocido alcalde e incluso algunos mandos policiales.

Las declaraciones constitucionales venezolanas son tan ampulosas como hueras
Un cambio semejante en la doctrina continuada de la Corte es perceptible en la sentencia del pasado 27 de mayo que inadmite el recurso del señor Brewer Carías, un destacado profesor y abogado venezolano, por no haber agotado, antes de interponerlo, todas las instancias internas. En casos como este, en los que se denuncia la violación de los derechos a ser oído por un tribunal independiente e imparcial, al debido proceso legal y a la defensa, a la protección judicial y a la libertad y la seguridad personal, la doctrina constante de la Corte era, en síntesis, la muy razonable de que la decisión sobre la necesidad de agotar previamente las vías internas es indisociable de la decisión sobre el fondo, pues al alegar que no puede cumplirla, el recurrente está imputando realmente al Estado una nueva violación de esos mismos derechos. En la mencionada sentencia, adoptada por mayoría, la Corte lo deja, sin embargo, de lado con argumentos duramente criticados en el voto particular suscrito por dos jueces.
No es tanto el hecho de que en estos dos casos la Corte se haya apartado de su doctrina como la inconsistencia del razonamiento con la que lo justifica la que alienta el temor de que el cambio implica un cierto allanamiento frente a las “soberanías nacionales”. Ojalá el temor se demuestre infundado.
Francisco Rubio Llorente es catedrático jubilado de la Universidad Complutense y director del departamento de Estudios Europeos del Instituto Universitario Ortega y Gasset.

Leer más...