martes, 17 de diciembre de 2019

Venezuela: La tragedia de Vargas



Ibsen Martínez

Esta semana se cumplen veinte años de una catástrofe natural que cobró en pocas horas la vida de miles de personas y modificó para siempre la línea costera del litoral central venezolano, tan caro a los caraqueños.
El cataclismo fue tan devastador que nunca se sabrá a ciencia cierta cuántas muertes causaron los deslaves y corrimientos de tierra originados por dos semanas de lluvias inusitadamente torrenciales que en 1999 afectaron todo el territorio nacional.
Solamente en el firme de la Cordillera Central se acumularon precipitaciones de casi 2.000 milímetros por metro cuadrado. La saturación de los suelos en este ramal de la cadena de montañas terminó causando gigantescas olas de lodo que buscaron el mar por las vaguadas de la vertiente norte. La avalancha, de magnitud bíblica, bajó a velocidad vertiginosa por pendientes de más de 30 grados, causando un aluvión de rocas y capa vegetal que destruyó por completo centenares de edificaciones y sepultó la vialidad a lo largo de más de 70 kilómetros de costa.
Poblaciones enteras, construidas con imprevisión junto a ríos y quebradas, desaparecieron por completo en el mar, en cosa de minutos. Cálculos conservadores estiman que el descomunal deslave pudo haber causado más de treinta mil muertes.
La destrucción de viviendas, edificios públicos, escuelas, hospitales, centros comerciales y vialidad costera del estado Vargas fue casi total aquel domingo 15 de diciembre de 1999. Miles de personas quedaron aisladas durante días, sin agua ni luz, en la cercanía de sus muertos insepultos. En los lechos de algunas quebradas quedaron sepultadas por el lodo y las rocas decenas de cadáveres. Estas quebradas debieron luego ser cegadas y consagradas como camposanto.
La catástrofe coincidió con el referéndum que Hugo Chávez había convocado para refrendar la aprobación de la constitución reeleccionista que el recién elegido presidente se había hecho aprobar aquel año.
La noche anterior, ante inequívocas señales que recomendaban decretar la emergencia en lo que pronto sería zona de desastre, Chávez fue consultado por la prensa sobre la conveniencia de aplazar el referéndum hasta un momento meteorológicamente más benévolo.
Su respuesta fue característica del tiránico narcisismo palabrero que sus aduladores llamaron “carisma”. Chávez invocó la frase atribuida a Bolívar en ocasión del terremoto que, en 1812, destruyó por completo la ciudad de Caracas.
Los curas, entonces mayoritariamente partidarios de la corona de España, propalaron desde los púlpitos que el sismo era señal divina y augurio del desastre de la Primera República. Bolívar, famosamente, respondió: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.
En consecuencia, por órdenes de Chávez y, aunque la catástrofe se presentó temprano la mañana del domingo 15 de diciembre, la atribulada gente de Vargas no sería socorrida hasta tanto no se cerraron en todo el país las mesas de votación. Aún llovía aquella noche trágica cuando Chávez, en un discurso maratónico, agradeció a su pueblo el “sí” del referéndum. Se había asegurado la reelección − dos sexenios seguidos− y eso era lo único importante. Ya encontraría ocasión de asegurarse la reelección indefinida.
Las jornadas que siguieron prefiguraron lo que la era chavista-madurista ha significado para mi país. El Ejército y la Marina fueron movilizados para una caótica operación de auxilio a los damnificados que habían quedado aislados. La zona fue militarizada y para contrarrestar una ola de saqueos, asaltos y delitos sexuales se implantó un toque de queda durante el cual, al igual que durante el fatídico Caracazo de 1989, se registraron numerosas ejecuciones extrajudiciales.
A las naves de la Marina estadounidense que a toda máquina se dirigieron a Venezuela con equipo médico, agua, vituallas, medicinas y muy necesarios bulldozers y retroexcavadoras, les fue negado acercarse a la costa. El ministro de defensa había solicitado – sin consultar al jefe− la ayuda de la intendencia e ingeniería militar americanas en la seguridad de que, en pocos días, se habría restituido la vialidad. En un alarde de suficiencia antiimperialista y, según el mismo Chávez, siguiendo el consejo de Fidel Castro, se rechazó la ayuda gringa. El ministro pagó caro su diligencia.
Otrora uno de los paisajes caribeños más hermosos que pueda imaginarse, la zona de Vargas, pasados ya veinte años, se muestra todavía hoy devastada y terriblemente disfuncional.
Grandes negociados en la especulación con los terrenos y una mentida reconstrucción con miras a un supuesto desarrollo turístico futuro han hecho la fortuna de más de un general bolivariano. Entre tanto, la constitución bolivariana, refrendada por el voto mayoritario aquel trágico domingo, sigue siendo violada constantemente por los mismos que la promovieron.
@ibsenmartinez


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lunes, 16 de diciembre de 2019

Ricardo Cusanno (Fedecámaras): El año 2019 marcó punto final de la economía rentista

El Nacional

Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras, señaló que 25% de los ingresos del Estado este año correspondieron al sector privado, una cifra que no había sido alcanzada en los últimos 30 años de la economía del país.
«Este 25% corresponde a 6.000 millones de dólares que ingresaron a la economía nacional por vía de los servicios de privados y remesas regulares. Aspiramos a que para 2020 esta cifra ascienda a 30%, aproximadamente 8.000 u 8.500 millones de dólares», dijo.
Cusanno explicó que este incremento cambia la correlación de la nación con el Estado. «Ya el Estado, que tenía excedentes petroleros para subsidiar y controlar la existencia del país y los ciudadanos, se acabó. El año 2019 marca el quiebre de la economía rentista y el cambio a una economía que decidió ser independiente y diversificarse. A pesar de estar asfixiada con una grave crisis política, humanitaria y social», expuso.
in embargo, precisó que aunque estas cantidades son insuficientes debido a la crisis estructural que vive el país, generan múltiples beneficios a la sociedad.

Cuando las fuerzas vivas sobrepasaron las ideologías

Cusanno explicó que el 2019 tuvo características de polarización; es decir, de un extremo a otro. Primero, indicó, por el fracaso estructural del modelo político económico, evidente con el cambio de paradigma para la dolarización transaccional. Segundo, la crisis del financiamiento que se implementó mediante la reforma del encaje legal. Y tercero, la nivelación de la tasa de cambio oficial que deja canales regulares para el envío de remesas.
«Aún con todas las vicisitudes y con un marco regulatorio asfixiante no es discutible el momento, y estamos en uno para promover las empresas», expresó.

Pactos de gobernabilidad para la economía

Aspira a que para el venidero año pueda haber pactos de gobernabilidad, en aras de  reactivar la producción y rescatar la calidad de vida de los venezolanos.
«Queremos que la política logre entenderse sobre la base del diálogo y la negociación, bajando la conflictividad. Hay temas como la alimentación, la sanidad y la electricidad que tienen que elevarse, que no pueden seguir en la confrontación política«, exhortó el empresario.
Aseguró que desde Fedecámaras trabajarán para construir consensos sociales, políticos, económicos, entre los diferentes actores porque 2020 debe ser una año de soluciones entre, para y por los venezolanos.
«La comunidad internacional será de gran apoyo, pero no resolverá el problema porque esa es una tarea de nosotros. Darle la formalidad a esta nueva realidad», resaltó Cusanno.

«De donde venimos no es adonde nos dirigimos»

El presidente de Fedecámaras aseguró que el país de antes no es el país por el que abogan. «El sistema privado tiene claro que no todos rubros que existían en el pasado podrán existir en el mercado nacional. Muchos eran competitivos porque tenían subsidio de la gasolina, de electricidad, de divisas», indicó.
Explicó que el equilibrio de la producción nacional y los productos importados pasa por entender cuáles son los rubros que debemos fortalecer y cuáles debemos relanzar porque tengan las características de desarrollarse y ser competitivos en un libre mercado y con potencial de exportación.


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“LA HUMANIDAD HA PERDIDO SU INMORTALIDAD”

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     Carlos Canache Mata

La Navidad y el advenimiento de un Año Nuevo son propicios para reflexiones que trascienden las preocupaciones que nos depara la cotidianidad. El avance científico y tecnológico le ha aportado al hombre, habitante del único planeta en el que hasta ahora hay la certeza de la existencia humana, tal como la conocemos,  grandes progresos en su nivel y calidad de vida, pero, paradójicamente, ha creado a la vez, riesgos y peligros. Uno de ellos es la cuestión de su enventual sobrevivencia si en la era nuclear, a la que accedimos en los años cuarenta del siglo pasado, llegare a estallar un conflicto bélico en el que se empleen las armas, ahora enormemente ampliadas en su capacidad de destrucción, que, al final de la Segunda Guerra Mundial, se utilizaron contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
   El político soviético Mijail Gorbachov, secretario general del Partido Comunista entre 1985 y 1991, y presidente de la URSS entre marzo de 1990 y diciembre de 1991, año en que ésta se desintegró, escribió en su libro “Perestroika, mi mensaje a Rusia y al mundo entero”, cuya primera edición se publicó en 1987, lo siguiente (página 127): “Al entrar en la era nuclear y utilizarse la energía del átomo para fines militares, la humanidad ha perdido su inmortalidad. En el pasado hubo guerras, guerras espantosas que se cobraron millones y millones de vidas humanas, que convirtieron ciudades y pueblos en ruinas y cenizas, y que destruyeron naciones enteras junto con sus culturas. Sin embargo, la continuidad de la humanidad no se vio amenazada. En cambio, hoy, si estalla una guerra nuclear, todo ser viviente será borrado de la faz de la Tierra”, y más adelante (página 130), añade: “No habrá vencedores ni vencidos en un conflicto nuclear global, y la civilización mundial perecería inevitablemente…las palabras de Clausewitz, según las cuales la guerra es la continuación de la política aunque por diferentes medios, palabras que fueron clásicas en su época, han quedado totalmente desfasadas, relegadas tan solo a las bibliotecas”. O sea que la guerra, que sería nuclear, ya no es un medio diferente de continuar la política, por lo que la humanidad, debido a la hipótesis de esa guerra, ha pasado a ser mortal.
    Los países que poseen armas nucleares saben que usarlas implicaría la destrucción mutua asegurada (MAD), lo que hasta ahora, afortunadamente, ha impedido caer en la tentación bélica. El sabio y gran físico Albert Einstein afirmó en 1949 que una Tercera Guerra Mundial, que sería una guerra nuclear, “sería tan grave como para devolver a la humanidad a la Edad de Piedra” y agregó que “la Cuarta Guerra Mundial se peleará con palos y piedras”. El temor, por no decir el miedo, que se ha generalizado sobre la guerra nuclear, ha condicionado las relaciones internacionales y ha suscitado la firma de tratados y acuerdos dirigidos a mantener la paz y la seguridad.
  A finales de la década de 1980, una delegación parlamentaria venezolana, integrada por Abdón Vivas Terán, Víctor Hugo de Paola, Lino Pérez Loyo, y el autor de estas líneas, estuvo en la entonces Unión Soviética, atendiendo una invitación de ese país. Entre las diversas entrevistas sostenidas con gobernantes y líderes en Moscú, Kiev y Leningrado, quiero destacar especialmente la que tuvimos, durante más de dos horas, con Andrei Gromiko, presidente del Presidium del Soviet Supremo. La acechanza de una guerra nuclear, precisamente, fue un tema ampliamente analizado en la conversación. Gromiko, cuando era el Representante de la URSS en las Naciones Unidas, había solicitado en ese foro internacional, el 29 de enero de 1948, la destrucción de todas las bombas atómicas existentes, en las que, para el momento, Estados Unidos tenía una ostensible superioridad con respecto al país comunista. Se comentó también el Acuerdo firmado por el presidente estadounidense Reagan con Gorbachov sobre la eliminación  de los misiles nucleares de alcance corto y medio, como un primer paso  importante en el camino del desarme nuclear, al menos esa era la esperanza, que conduciría a una reducción de los misiles nucleares de largo alcance o estratégicos de las dos grandes potencias.
    Una guerra nuclear es, actualmente, una posibilidad bastante remota, después de la desparición de la Unión Soviética  en 1991. Se cree que un meteorito acabó con los dinosaurios, y se conjetura que estaríamos a millones de años de distancia de la colisión con un gran asteroide, que sería una catástrofe sideral.
   Sí, por la posibilidad de una guerra nuclear, la  humanidad ha perdido la inmortalidad,  pero sigue viva y esperamos que siga estando viva, y no desaparezca por un fenómeno natural o por causa provocada por los propios seres humanos.


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viernes, 13 de diciembre de 2019

EL PRIMITIVO BLANCO Y NEGRO
ANGEL OROPEZA
La Psicología Evolutiva nos enseña cómo el desarrollo cognitivo-perceptual de los humanos se caracteriza por su progresión hacia la complejidad. Los niños pequeños se mueven en un mundo de categorías dicotómicas, donde las cosas solo pueden ser de dos maneras: buenas o malas, agradables o desagradables.
A medida que avanza evolutivamente, la persona aprende a ampliar y a enriquecer sus herramientas cognitivas para adaptarse funcionalmente a su entorno. Aprende así que la realidad no es dicotómica sino multivariable y compleja. Porque, en términos cromáticos, el mundo no es blanco y negro. Por el contrario, el mundo es una sucesión dinámica de tonalidades. De esta manera, un signo del desarrollo cognitivo –asociado con la evolución de la inteligencia– es entender y manejar adecuadamente las tonalidades cambiantes y complejas del entorno. Eso es lo intelectualmente adulto.
Lo anterior viene a colación a propósito del más reciente episodio en nuestro país de maniqueísmo político, esa primitiva tendencia que caracteriza a algunas personas y grupos según la cual las cosas son siempre buenas o malas, de forma extrema y sin términos medios. A raíz de la denuncias de corrupción que involucran a algunos diputados a la Asamblea Nacional, ha surgido de nuevo el infantil fenómeno de la homogeneidad generalizante que se manifiesta en expresiones tales como “aquí todos son corruptos”, “no se puede confiar en nadie”, “nadie de la oposición sirve” o “todos son igualmente malos”.
Ciertamente ese rasgo psicológicamente arcaico y rudimentario de dividir la realidad en polos irreconciliables y de encubrir la complejidad de lo real en un simplificado manto de generalización dicotómica, es una de las herencias culturales del pensamiento militarista que ha caracterizado nuestra historia como país, y que ha mostrado su cara más decadente en los últimos cuatro lustros. Y ello es así porque el fascismo militarista se caracteriza entre otras cosas por su incapacidad para entender y administrar las diferencias, pero además porque la polarización perceptual de la realidad, a pesar de ser artificial y falsa, le sirve a sus propósitos de dominación.
Aunque siempre condenable, es inevitable que en esta larga lucha contra la dictadura y por la liberación democrática de nuestro país no haya tropiezos, desviaciones, vicios ni traiciones. Eso también es parte de una realidad que estamos obligados a superar, y que en los últimos años ha sido alimentada y reforzada por un régimen de dominación que estimula la descomposición ética, el envilecimiento como herramienta de ascenso político y la desmoralización pública.
Lo crucial no es tanto la aparición de conductas delictivas, sino la forma como estas desviaciones sean tratadas. Tal cual afirma el reciente comunicado del Frente Amplio Venezuela Libre al respecto, si estas anomalías y lacras con señaladas con actitud crítica, si se le habla con franqueza al país de los errores cometidos, si desde el respeto y el debate implacable y duro,  pero al mismo tiempo fraterno y adulto, se discuten estas cosas, estaremos en capacidad de corregir y, lo que es más importante, de avanzar. Pero si, por el contrario, se opta por ocultar estas desviaciones, o sirven ellas como excusa para disparar todo tipo de señalamientos ofensivos y destructivos de manera generalizada y maniquea, terminaremos destruyendo todo lo acumulado en unidad, organización, experiencia y camino andado.
Que exista corrupción, a pesar de su carácter siempre reprochable y punible, no es inusual en los tiempos que corren. Lo políticamente significativo es su reacción ante ella. En el caso del régimen de Maduro, conocido por su reiterada y obscena corrupción, la respuesta siempre ha sido de complicidad, protección e impunidad.  Por el contrario, de parte de la Asamblea Nacional, la reacción ha sido abrir un proceso de investigación, separar temporalmente a los señalados de sus cargos y deslindarse públicamente de toda conducta que contradiga la razón moral de esta lucha.  Esto es no solo lo responsable, sino una evidencia más de las diferencias éticas y conductuales entre la dictadura y la oposición democrática.
Intentar generalizar  e igualar a toda la dirigencia política democrática con unos pocos diputados involucrados en corrupción, solo puede deberse a una de tres razones: o se trata de una nueva manifestación cultural de primitivo y ramplón maniqueísmo, o de la presencia en algunas personas de un estadio cognitivo dicotómico y poco evolucionado, o –lo que sería todavía más lamentable– de la estrategia politiquera de algunos que sueñan con convertirse en alternativa política y necesitan para ello, a falta de méritos propios, enlodar e intentar desplazar a quienes sí trabajan y se arriesgan día a día por la defensa de los venezolanos frente a la dictadura. Lo cierto es que, para beneplácito de los opresores, cualquiera de las tres razones termina abonando al terreno de la dominación madurista.
La naturaleza y complejidad de la realidad que enfrentamos nos invita a realizar las críticas que haya que hacer –todas, y mientras más, mejor–, pero desde la preservación de la necesaria unidad, sin generalizaciones irresponsables, y con la actitud adulta que se necesita en estos tiempos de tormenta para no perder el rumbo ni flaquear el ánimo en esta difícil pero hermosa batalla por la liberación democrática de Venezuela.
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Calentamiento Social

Eduardo Fernández
Nuestro continente latinoamericano aparece en las estadísticas más confiables como el continente con el mayor índice de desigualdad social.
 

Desde hace algunos años se ha puesto de moda el tema del calentamiento global. Nada menos que su Santidad, el Papa Francisco emitió una excelente encíclica Laudato Si hablando sobre el tema con singular elocuencia y propiedad.

Yo quiero hablar hoy del calentamiento social. En América Latina se están produciendo grandes manifestaciones que ponen de manifiesto la existencia de un inocultable fenómeno de calentamiento social.

Uno de los casos mas representativos es el de Chile. Un país que fue presentado por su Presidente como un oasis en un continente muy convulsionado. Y tenía razón, Chile había superado admirablemente el tránsito de una dictadura muy sangrienta a una democracia ejemplar. Habían logrado también un éxito económico significativo. Chile era una de las economías mas exitosas en el subcontinente. Lamentablemente no le pusieron suficiente atención al tema social y de pronto explotó, con extremada virulencia, el resentimiento social acumulado en las entrañas del pueblo chileno.

Recuerdo que poco después de terminar el gobierno de don Patricio Aylwin tuve ocasión de conversar con él y de felicitarlo por el éxito indiscutible de su gestión al frente del gobierno y me respondió con tono de preocupación, que lo que le angustiaba era que el tema social no había sido suficientemente atendido. Que al lado de enormes fortunas había cuadros de miseria y que esa situación no era sostenible.

En Argentina el calentamiento social se puso de manifiesto en las urnas electorales. Allí el triunfo de los candidatos justicialistas refleja una protesta social contra las políticas “modernizadoras” de la administración Macri. Un gobierno que había despertado tantas expectativas como el de Macri terminó siendo derrotado por el calentamiento social. Colombia es otro ejemplo relevante.

Pero no es solo en América Latina, son varios los países europeos, comenzando por Francia en los que hay señales de calentamiento social muy evidentes. Una huelga general sin precedentes ha sido convocada contra la administración del Presidente Macrón. Italia y España no se quedan atrás.

Nuestro continente latinoamericano aparece en las estadísticas más confiables como el continente con el mayor índice de desigualdad social. Pocos ricos, muy ricos, y muchos pobres muy pobres. Por eso, no pueden extrañarnos los síntomas y las manifestaciones de ese proceso de calentamiento social.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández
@EFernandezVE


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jueves, 12 de diciembre de 2019

YO Y LOS OTROS

LUIS UGALDE SJ

El hombre es un lobo para el hombre. Por eso hay que poner un guardián con todo el poder para reprimir e impedir que los hombres en sociedad se maten. Así simplifico lo que decía Hobbes en su análisis de la política. Ese Leviatán o “gendarme necesario” trae males, pero son preferibles -dicen- los abusos del poder de un déspota que la guerra de todos contra todos. En un conglomerado de millones de yos buscando cada uno su interés al grito de “sálvese quien pueda” hay una guerra en la que se busca destruir al enemigo para que a mí me vaya bien. Eso ocurre en la supuesta democracia venezolana donde la tiranía ha corrompido las instituciones públicas. Para rescatarlas no basta la letra legal sino que es imprescindible recuperar en cada venezolano el espíritu solidario que da vida a las instituciones.
Los humanos no nacemos completos y somos seres inconformes en búsqueda de nuestra trascendencia y plenitud… No somos como las abejas y las hormigas que, sin necesidad de ir a la escuela, saben geometría para hacer sus panales y organización social de su trabajo y convivencia; nacen con su fórmula que garantiza las respuestas necesarias. Pero los humanos no, sino que vamos en búsqueda abierta de nuestra realización definiendo el sentido de nuestras vidas, estableciendo nuestros fines y metas y usando lo que nos rodea como medios. En el primer impulso del “yo” los otros son medios para mi realización y tiendo a utilizarlos e instrumentalizarlos para mi provecho. Con millones de yos que van a lo suyo hay una guerra de todos contra todos, donde ganan los más poderosos: Dominar y someter al otro para realizarme yo (personas, naciones…). De ahí la imposición del más fuerte y las guerras si fin, desde las más primitivas con mazas, flechas hasta las más sofisticadas con misiles y bombas capaces de matar millones. Nunca antes el “mundo civilizado” había tenido tanta capacidad de envenenar su hábitat, borrar del mapa una bella ciudad o mutilar de golpe gran parte de la especie humana. Ante este panorama escribía Albert Einstein: “si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta”.
Lobos, hermanos e instituciones. Cuando se acerca la Navidad empezamos a hablar de amor y esperamos recibir los regalos del Niño Jesús. Pero el amor crece en nosotros en la medida en que damos y vamos poniendo en el centro de nuestra vida la pregunta qué puedo hacer para que el otro sea feliz. Con ello el lobo se convierte en hermano y el yo se transforma en un “nos-otros” donde juntos, yo y ellos, nos encontramos y vamos realizándonos. Así damos alma solidaria a las instituciones públicas para que sean de servicio y no de abuso. 
Los venezolanos hoy estamos en la encrucijada entre matarnos buscando la realización a costa del otro, o reconocer y afirmar al otro en un camino de solidaridad donde vamos descubriendo que la llave de mi felicidad está escondida en el otro para juntos llegar al “nos-otros”. Como decía el gran filósofo Kierkegaard, la puerta de la felicidad se abre hacia fuera. Este es el misterio humano, el misterio de la Navidad, el misterio del Niño “Dios con nosotros” que se nos da e invita a darnos.
Los cristianos sabemos que nos encontramos con Dios y nos bendice cuando damos de comer al hambriento, salud y consuelo al enfermo, visitamos al preso y acogemos al exiliado. Y somos malditos cuando corrompemos las instituciones públicas convirtiéndolas en instrumentos de muerte, hambre, sed, cárcel, tortura, exilio, persecución… Esa negación del más pequeño y desamparado es negación de Dios, dice Jesús. Naturalmente los que se consideran ateos o agnósticos se sorprenden pero reciben de parte de Jesús una respuesta no menos sorprendente: creyentes o no todos los días se encuentran conmigo al encontrase con el más pequeño. “Quien no ama no ha conocido a Dios, ya que Dios es amor”. “A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si se aman unos a otros ahí está Dios (1aCarta de Juan 4, 8 y 12). Encuentro con Dios en el encuentro con nuestro yo transformado y afirmado en el “nos-otros”.
No podemos rescatar la República de 30 millones de venezolanos sin pacto social ni instituciones públicas, donde nos hacemos “nos-otros” y nos reforzamos mutuamente; distinto de 30 millones de yos devorándonos unos a otros. Navidad es nacer de nuevo al nos-otros, pensando qué puedo regalar yo a los demás venezolanos. Esta Navidad en pobreza nos invita a reconocemos en las necesidades compartidas. Hay millones en miseria y sufrimiento, pero también millones en solidaridad compartiendo las “ollas” en las iglesias, dando vida a las escuelas y hospitales, o venciendo las forzadas distancias de los familiares exiliados con la oración y abrazo espiritual.
Encontrar la vida cuando damos amor no es exclusivo de los cristianos, sino es el corazón de todo ser humano. Einstein no se consideraba religioso, pero al final de su vida escribió lo siguiente a su hija: “El amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El amor es Dios y Dios es amor.” 
En el reconocimiento obsequioso del Niño que nos nace nos encontramos con el Dios que nos anima a renacer en una nueva Venezuela de esperanza, con instituciones rescatadas y vida compartida. Renacer no solo en el corazón de cada uno, sino en la política renovada, con convivencia y economía que produce vida. ¡Feliz Navidad y que el próximo sea Año realmente Nuevo! 
Caracas 12 de diciembre de 2019



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miércoles, 11 de diciembre de 2019

AJUSTE INHUMANO




Trino Márquez

El año 2019 está cerrando en medio de uno de los ajustes más feroces de los que se tenga memoria en América Latina. El gobierno de Nicolás Maduro decidió combatir la escasez, el desabastecimiento y la hiperinflación aplicando una receta nada socialista: liberó los precios de la mayoría de los productos de consumo masivo, dejó que un sector de la economía, el de los precios, se dolarizara, permitió que los sueldos se pulverizaran, y redujo a su mínima expresión el gasto fiscal en áreas vitales relacionadas con la calidad vida. En este último rubro dejó de invertir en educación, salud, vías de comunicación, transporte colectivo, infraestructura, y en todos los campos que hacen más amable la vida cotidiana. El régimen se olvidó de la gente y de la política social. O mejor dicho, la redujo al aumento episódico del salario mínimo y las pensiones del seguro social, y a las transferencias monetarias  que ocasionalmente ordena colocar en los bancos que las distribuyen.

         Este ajuste tan agresivo ha hecho que las cifras de pobreza aumenten y que los pobres sean cada vez más menesterosos. Los datos acerca de la situación alimentaria son alarmantes. Están afectando a las generaciones actuales e impactarán a las futuras. De acuerdo con Encovi y con la Fundación Bengoa, está es desarrollo una generación con serios déficits nutricionales. La desnutrición afecta a las parturientas y a los niños recién nacidos. Sin embargo, no existe ningún plan oficial dirigido a detener ese deterioro. El Plan de Alimentación Escolar desapareció. Lo único que se le ha ocurrido al gobierno es repartir algunos alimentos a través de las cajas Clap, cada más precarias y esporádicas.

         La educación pública, en todos los niveles, también fue abandonada. La inversión en la construcción de nuevas unidades educativas y en la reparación y mantenimiento de las existentes, se extinguió. Los sueldos miserables que ganan los maestros de primaria, los profesores de bachillerato y universitarios, condujo a una fuga masiva de docentes de los centros de enseñanza. Los docentes viven en condición de pobreza extrema. Lo mismo ocurre con los médicos y enfermeras que laboran para el Estado. Nicolás Maduro atacó el déficit fiscal pulverizando el ingreso de todos los trabajadores.

         La infraestructura se encuentra desmantelada. Después de que los bolichicos saquearon los recursos destinados a mejorar las fuentes de generación de electricidad y las redes de distribución, se olvidó es este sector. Venezuela ha retrocedido décadas en este campo. En la práctica lo reprivatizó. Quienes poseen electricidad de forma regular y permanente son las familias o los condominios con posibilidades de comprar una planta eléctrica y luego financiar sus elevados costos. El proyecto de mantener una electricidad socialista, colectiva y democrática, se esfumó. Es cierto que el servicio casi se regala, pero quienes más sufren el asalto a los recursos destinados a mejorar la electricidad son las familias más pobres.

         El transporte público, privado y del Estado, se haya en escombros. El Metro de Caracas ahora representa un peligro muy serio en todos los sentidos, para los usuarios. Si no son objeto de un asalto pueden sufrir graves lesiones por los continuos accidentes que ocurren. Desde hace mucho tiempo el gobierno no incorpora al sistema nuevos vagones, ni nuevos autobuses.

         Los hospitales del Estado también se encuentran en una situación  deplorable. Símbolos del pasado reciente como el Hospital Clínico, El Pescozón, el Domingo Luciani o el centenario Hospital Vargas, salieron del foco de atención de las autoridades de salud. Los reportes del Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos son elocuentes.

         Incluso, un campo conexo al área s social como la telefonía celular y los servicios de internet propiedad del Estado fueron quebrados. En esta esfera, en la cual el sector público pretendía competir con el sector privado, el descalabro es total. Cantv y Movilnet van en vías de extinción. Nadie debería sorprenderse si un día cercano el gobierno anuncia su venta a los chinos.Reestatizaron esos servicios para luego demolerlos.

La inversión en el área social se redujo a lanzar luces de bengala. Maduro se desentendió de la situación concreta de los venezolanos en todas las áreas relacionadas con la normalidad ciudadana y la calidad de vida. La inmensa mayoría de los venezolanos cerrará 2019 viviendo en una situación más precaria que a comienzos de año. La brecha entre esa inmensa capa y el reducido  grupo que tiene acceso de forma continua a los dólares y a las otras divisas, seguirá  ensanchándose. 

Llamar neoliberal al ajuste de Maduro es una forma de maquillarlo. En realidad se trata de un ajuste de una crueldad inenarrable.

PD: Me despido de ustedes hasta enero. En medio de la adversidad, traten de pasarla lo mejor posible este diciembre. Un abrazo.

@trinomarquezc

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