viernes, 1 de octubre de 2021

¿En manos de quiénes estamos? Pues de Roñoquero y Mamblea

RAUL OCHOA CUENCA


Del diálogo de ciudad de México, sobre el cual, al 30 de septiembre, no sabemos a ciencia cierta si todavía esta vigente o si simplemente ya terminó este intento de llegar a feliz término una negociación, la número 5, desde que estos bárbaros secuestraron el poder real de nuestro país, entre un gobierno conocido en el mundo por sus relaciones peligrosas y como soporte al tráfico de drogas, como a una oposición dividida, sin una guía respetada ni, al menos en apariencia de reconocida solvencia, tanto moral como intelectual.

Este es el quinto intento de lograr un acuerdo entre los secuestradores y las hipotéticas autoridades legalmente nominadas (legítimas).

Veamos entonces cuales son los siete principios o bases que han motivado la razón de ser de estas conversaciones:

1-. Derechos políticos para todos.

2.- Garantías electorales para todos y cronograma electoral para elecciones observables.

3-. Levantamiento de sanciones y restauración de derecho a activos.

4-. Respeto al Estado Constitucional de Derecho.

5-.Convivencia política y social, renuncia a la violencia y reparación de las víctimas de la violencia.

6-. Protección de la economía nacional y medidas de protección social al pueblo venezolano.

7-. Garantías de implementación, seguimiento y verificación de lo acordado.

El proceso cuenta con el acompañamiento de Rusia y el Reino de los Países Bajos, además de un grupo de países amigos, entre los que, según varias fuentes, se encuentran Alemania, Turquía, Estados Unidos y Canadá. Esta parte no ha sido aclarada públicamente.

El principio que rige la mesa es que “nada está acordado hasta que todo lo esté”, establece el memorándum. “Sin embargo, las partes podrán celebrar acuerdos parciales si consideran que el o los temas sobre los que versen ha sido suficientemente discutidos y si su implementación es urgente, necesaria o, al menos, verificable antes del término de la negociación”, leyó Dag Nylander, director del Centro noruego para la resolución de conflictos durante el acto de inauguración de las conversaciones. El señor Nylander fue una figura clave durante los diálogos de La Habana que concluyeron en la desmovilización de una parte de la guerrilla colombiana.

Si efectivamente como antes señalado, la desmovilización de la guerrilla colombiana fue solo parcial, ya que podemos ver en plena actuación criminal y terrorista a  las  columnas guerrilleras que no se acogieron al plan de pacificación, entre ellas una buena parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC o la Unión Camilista-Ejército de Liberación Nacional ni tampoco las UC-ELN ni el  Ejército Popular de Liberación EPL.

Estos frentes guerrilleros, parte de las FARC Y el ELN  además de las columnas de Gentil Duarte, están haciendo estragos en las fronteras con Colombia de los estados Apure y Zulia al apropiarse con la mirada complaciente del gobierno de Maduro.  Algo que observamos no solo con tristeza sino también con horror.

No tenemos información por parte de la delegación de la oposición que en el diálogo de México se esté mencionando esta inaudita situación. Pero sorpresivamente dedicaron tiempo al conflicto con Guyana, el cual se ventila en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

En la agenda aprobada se menciona como punto 4. Respeto al Estado Constitucional de Derecho.

Se me ocurre de gran importancia, si de verdad queremos considerar esta negociación como algo serio, el saber a ciencia cierta si en la agenda de esta negociación se está discutiendo el Referéndum Revocatorio, un mecanismo considerado por personas de gran seriedad como la llave que nos permitiría reabrir las puertas de la civilidad.

Obviamente me refiero a el cumplimiento, sin trampas y sin condiciones del artículo 72 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

En relación a este derecho constitucional, el actual presidente de facto y sin esconder el uso ilegal e inmoral de todos los poderes públicos que exhibe, autoriza al pueblo salir a la calle para recolectar las firmas, le decía sin pestañear a la corresponsal del diario ABC de Madrid, Ludmila Vinogradoff el 25 de julio del 2020:

«En el año 2022, el 10 de enero se abre el lapso para aquellos que quieran recoger las firmas para convocar un referéndum revocatorio contra el presidente Maduro».

A lo que invitó a los electores: «Tengan la libertad de salir a calles y pedir las firmas al pueblo, y si el pueblo recoge las firmas suficientes como exige la Constitución para un referendo revocatorio, iremos a referendo revocatorio a medirnos en las urnas electorales»

No me olvido ni por un segundo el gangster que lo está diciendo.

Pero ¿ Lo han discutido? ¿ Lo están discutiendo ?  No, los negociadores que en teoría representan al 80 % del pueblo de Venezuela de eso no han informado, como de hecho la cuenta al Soberano ha brillado totalmente por su ausencia.

Con el último comunicado conjunto, el número 3, firmado por los tres principales protagonistas  del diálogo de ciudad de México y publicado hace 4 días, no tengo de otra que pensar que está implosionando, como de hecho, y muy a pesar de los amantes de la paz en general y de los amantes de Venezuela en lo particular,  ha comenzado esa, para mi concepto, fatal cuenta regresiva, ya que me temo una Venezuela con más hambre y por lo tanto más violenta en tiempos relativamente breves. Por lo tanto, ver resultados serios y reales en poco tiempo es fundamental para mantener esta sensación de paz ciudadana.

El bolívar con más ceros o con menos ceros  ya no existe, pero lo que sí existe y crece todos los días es el hambre, crece de hora en hora, crece de minuto en minuto y está detrás de todos nosotros como un factor clave de creación de más conflictos y más violencia.

Las guerras son históricamente generadas por el hambre ya que significa la mayor violencia que puede sufrir un ser humano y en Venezuela un ochenta por ciento de su población, en mayor o menor cuantía lo está sufriendo. Aun cuando personas sin escrúpulos se empeñen en esconderlo.Y este conflicto, el del hambre, que genera más violencia en el diálogo de México nada nos dice que lo están abordando.

Los conflictos provocan desplazamientos masivos de poblaciones como ha venido  ocurriendo en los últimos cinco años en Venezuela.Y no son los llamados dreamers americanos los que cruzan los Andes a pie o se aventuran en las selvas del Darién quienes abandonan sus hogares y su hábitat natural para buscar refugio ante la violencia que sufren a diario, si esa violencia la que llaman Hambre, sí con mayúscula, es Hambre pareja.

La correlación entre violencia y hambre ha supuesto que hoy en día haya más de 5 millones de venezolanos, con buenos niveles de educación y los cuales están catalogados como personas a ser consideradas como refugiados.

En Venezuela 3 de 4 personas reciben de forma directa o indirecta ayuda foránea o humanitaria para alimentarse en forma por demás deficiente.

En una nota anterior me preguntaba en manos de quién estábamos y la respuesta nos está llegando directamente desde la ciudad de México, ya que ahora las sospechas se hicieron realidad, estamos en manos de unos cómicos malvados, con tanta imaginación como Roñoquero y Mamblea, los cómicos maracuchos del siglo XX.

Coincidencialmente las negociaciones se llevan a cabo en la ciudad que vio nacer a Mario Moreno Cantinflas, el más grande comediante de nuestra América. Que Viva México .

 

Raúl Ochoa Cuenca, en Anfi del Mar el 1 de octubre de 2021.


Leer más...

ACERCA DE LAS NEGOCIACIONES EN MÉXICO

     Marta de la Vega

@martadelavegav


A pesar de la importancia de este nuevo esfuerzo iniciado en agosto de 2021 para resolver de manera negociada la crisis política, social, económica, cultural y moral que sufre Venezuela, parece difuminarse el propósito medular de esta convocatoria entre el régimen de facto presidido por Maduro y voceros de las fuerzas democráticas en representación del presidente interino Juan Guaidó y de los que aspiramos a ver restaurados el Estado de derecho, las libertades y derechos civiles, políticos y sociales y, en suma, una democracia verdadera, sin apelar a soluciones militares.

Algunos estudiosos señalan que los resultados hasta ahora favorecen la continuidad del régimen chavista, le “limpian” su imagen muy deteriorada por todos los exabruptos y violaciones cometidas contra la Constitución vigente. Impusieron la salida de uno de los representantes  de la mesa de la Plataforma Unitaria, exigieron ser llamados oficialmente gobierno bolivariano en detrimento del reconocimiento de la presidencia interina y buscan sobre todo que se levanten las sanciones, al recurrir a la narrativa, imaginaria pero efectista, de que el “bloqueo” es causante de la ruina del país, acelerada desde 2013 pero ya mucho antes provocada por la corrupción, la desinversión en áreas claves de la infraestructura, la incompetencia y abandono de las obligaciones gubernamentales. Las sanciones, de carácter individual, vienen desde 2019.

El memorando de entendimiento y los acuerdos parciales obtenidos en las dos primeras reuniones reflejan la necesidad de priorizar, dentro de varios aspectos de alto interés nacional, la restitución de derechos conculcados al país, que ha sido históricamente política de Estado por los anteriores gobiernos salvo desde las presidencias de Chávez y del que hoy detenta abusivamente el poder, y a los ciudadanos, al apuntar, por un lado, hacia la justa reclamación del Esequibo y, por otro lado, hacia la implementación de mecanismos operativos que garanticen la protección social de los venezolanos en medio de la emergencia humanitaria compleja en que se ha convertido la política de tierra arrasada por parte del chavismo, a pesar de sus ínfulas redentoras. Otros especialistas señalan que mientras Guyana ha aprovechado al máximo la tribuna de la ONU para mentir y poner a su favor la reclamación, Maduro ni siquiera mencionó el tema Esequibo durante su fugaz aparición en Nueva York.

Es verdad que son muchos los eventos significativos recientes en el plano internacional que han distraído del primer plano las negociaciones como una ruta para superar la tragedia nacional. La toma de control de Afganistán por el grupo talibán, la catástrofe humanitaria de migrantes de Centro América, de Haití, Venezuela y Cuba principalmente, hacia México y Estados Unidos. Pero el carácter ilegítimo de la presidencia de Maduro ha sido destacado con la posición valiente de mandatarios democráticos de Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia y Chile al plantear dos opciones irreductibles, democracia y dictadura, durante la Cumbre de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y las denuncias contra el ilegítimo usurpador de la presidencia venezolana en la 76ª Asamblea General de la ONU en New York. Fue elocuente el vacío de la gran sala de sesiones durante el discurso televisado del dictador Maduro.  

Internamente, el más reciente informe de la ONU de septiembre de 2021 pone de relieve la violación sistemática de derechos humanos, la tortura como práctica perversa de terrorismo de Estado, desapariciones forzosas, persecución y detenciones arbitrarias de opositores al régimen y hoy, las amenazas, amedrentamiento y prisión ilegal de integrantes de organizaciones de la sociedad civil (ONGs) dedicadas a la defensa y protección de los ciudadanos ante un Estado forajido. Estos hechos ratifican la directa responsabilidad de altos funcionarios, grupos paramilitares y personeros del gobierno de facto de Maduro y sus acólitos en delitos de lesa humanidad.

También han repercutido la inminente extradición hacia Estados Unidos del barranquillero Alex Saab pese a las argucias jurídicas de la defensa para alargar el proceso y la detención inesperada del “Pollo” Carvajal en España, residente clandestino, no sabemos con qué dinero y fondos abundantes que le permitieron mudarse cada tres meses y mantenerse cómodamente escondido durante dos años, antes de ser apresado en Madrid, con ayuda de la DEA. La muerte del alto prelado de la Iglesia Católica, el Cardenal Monseñor Jorge Urosa Savino, agrava la indefensión de la ciudadanía, que pierde un vocero de excepcional calidad y compromiso apostólico.

¿Por qué no hay adelantos significativos para desnudar el horror y las mafias que sostienen a Maduro y su camarilla militar civil de corruptos y delincuentes? ¿Por qué parecen blindados y dominan las instituciones públicas o someten a los sectores privados a su férula bajo coacción y miedo u oportunismo pragmático? ¿Buscan una vez más los oficialistas ganar tiempo para seguir aferrados al poder? ¿Significa este empantanamiento una rendición de las fuerzas democráticas?

¿Por qué no se destaca explícitamente que los puntos de la agenda propuesta en el Memorando de Entendimiento revelan el carácter transgresor y excluyente de un gobierno de facto, que irrespeta todo lo establecido en la Constitución al eliminar los derechos políticos de los ciudadanos, que ha destruido el Estado de Derecho, que impone elecciones “amañadas” con trampas y ventajismo y con la “ilusión de ganar” de los opositores, que ha hecho colapsar servicios públicos e infraestructura, que ha instaurado una economía ilícita como fuente de financiamiento vinculada al crimen organizado internacional y que los ciudadanos en resistencia realmente somos las víctimas secuestradas de un Estado forajido?

¿Se puede negociar realmente con transgresores y criminales de lesa humanidad? ¿Qué podemos esperar en términos prácticos de las actuales negociaciones? No perdamos la esperanza.

 


Leer más...

El costo de la dictadura en Venezuela


EL NACIONAL

Un aspecto central en las rondas de negociación de México es el acuerdo para la celebración de elecciones libres y justas. Como parte de este proceso, los negociadores y la oposición deben considerar el costo de oportunidad de mantener el régimen dictatorial de Maduro y, por tanto, el costo de una oposición dividida ya que sin un frente único es prácticamente imposible el cambio de régimen en las urnas.

Calcular el costo de un régimen dictatorial es difícil, pero de gran importancia para cuantificar su impacto en la sociedad y reconocer la urgencia de llevar adelante elecciones con todas las garantías. Este cálculo permitiría también plantear una demanda contra los principales lideres chavistas pidiendo indemnización por la destrucción económica del país y las pérdidas de vidas humanas dado el gran deterioro de la salud y las condiciones de vida. Sin embargo, el monto sería tan alto que ni aun devolviendo el dinero acumulado fruto de la corrupción de los años de gobierno de Chávez y Maduro, podrían compensar el costo de la implementación de políticas económicas que han contraído a la producción por tantos años y lo que estos recursos dejaron de generar al no ser invertidos eficientemente. El ejemplo más claro es la transformación de Pdvsa de una de las principales compañías petroleras más grandes del mundo a una compañía en ruinas. De igual forma, se puede tomar cualquier grupo como pueden ser los profesionales de la salud, quienes han visto que sus ingresos se han deteriorado en alrededor de 98% en los últimos 7 años.

A nivel nacional, el costo de mantener el régimen dictatorial de Maduro o el costo de una oposición dividida e incapaz de llegar a las elecciones con un frente único se puede aproximar por los cambios del producto interno bruto (PIB).  Según estadísticas del FMI, este se ha contraído en promedio 15,22% anual desde 2013 hasta 2019 y 26% en 2020. Es decir, el costo de mantener el régimen actual es de alrededor de 390 millardos de dólares anuales a nivel de país o un valor acumulado desde 2013 hasta 2020 de 3.123 millardos de dólares al comparar el PIB actual con el PIB proyectado usando su tasa de crecimiento anual (10,55%) de los últimos 20 años. Este período suaviza el efecto de los cambios de precios del petróleo porque un período más corto tendría un impacto mucho mayor. Este valor es 23 veces el costo a precios actuales del Plan Marshall (135 millardos de dólares) que sirvió para recuperar Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial.

A nivel per cápita, el costo promedio de mantener el régimen de Maduro, aun con la reducción de la población de los últimos años, es de 19.064 dólares y en 2020 es de 26.418 dólares anuales. Si Venezuela hubiese crecido a su ritmo histórico, el PIB per cápita en 2020 (28.000 dólares) sería superior al de España (27.000 dólares). Aun cuando hubiese un cambio de régimen, habría que considerar el periodo de ajuste hasta que se reactive la economía, para lo cual se estima que se necesitarían entre 7 y 9 millardos de dólares por 2 o 3 años para lograr el nivel de producción petrolera previo a las sanciones de 2017, los cuales deben ser agregados a los valores anteriores.

A nivel regional, la contribución del PIB de Venezuela al PIB de la Comunidad Andina pasa de 34% a 7% entre 2012 y 2020. A nivel de país, el PIB de Venezuela en 2012 era cuatro veces el de Ecuador, mientras que en 2020 el PIB de Venezuela es menos de la mitad del de Ecuador (48,8%), país petrolero que también fue víctima de un régimen del socialismo del siglo XXI hasta 2017.

En conclusión, el principal valor de una demanda legal a los autócratas que han saqueado a sus países no está solo en la recuperación de los valores robados. El principal beneficio es mantener un registro histórico del alto costo de mantener un gobierno dictatorial y las sanciones que debería recibir. Esto debería motivar a la sociedad civil a explorar alternativas válidas que permitan unir a la oposición para salir del holocausto económico y social que vive actualmente Venezuela e impedir que vuelvan al poder nuevos autócratas con falsas promesas.  Desde la diáspora se está desarrollando una iniciativa en este sentido, con la creación de la Plataforma de Venezolanos en el Exterior (Plavenex) para la defensa de los derechos civiles y políticos de esta población esparcida por el mundo.

El valor de la historia es mucho mayor que simplemente honrar a nuestros héroes. Solamente al reconocimiento de los costos y conflictos del pasado y cómo han sido superados permitirá construir un nuevo futuro.


Leer más...

 La Pobreza


EDUARDO FERNANDEZ


La llamada revolución ha terminado siendo una fábrica de pobres, una promotora de miseria, de hambre y de desolación.                    

                              
En el  seminario convocado por Unión y Progreso para imaginar el futuro de Venezuela,  recordaba yo una frase de John Kennedy en su discurso inaugural, en enero de 1960, que me impresionó mucho. Kennedy dijo: “el hombre tiene en sus manos mortales el poder para abolir todas las formas de pobreza en el mundo y toda forma de vida humana”.

Lo importante es que desde hace más de medio siglo está claro que en manos de la humanidad está la posibilidad de acabar con el hambre, la miseria, la pobreza y, también, por la existencia de armas atómicas, con toda forma de vida humana.

Desde entonces, la pobreza en el mundo es un escándalo. También lo es la pobreza en América Latina. Y también lo es en Venezuela, un país que tiene todo lo que se requiere para erradicar la pobreza y para que todos los habitantes de este país puedan vivir con la dignidad de seres humanos.

Los que han gobernado a nuestro país desde hace más de veinte años, llegaron al poder con la promesa de hacer realidad la justicia social y erradicar la pobreza. Ninguna promesa ha sido más cruelmente olvidada que esa. La llamada revolución ha terminado siendo una fábrica de pobres, una promotora de miseria, de hambre y de desolación.

Encuestas muy serias y autorizadas hablan de que alrededor del 90% de la población venezolana vive en situación de pobreza o de pobreza extrema, es decir, miseria. Y eso no es por falta de recursos o como consecuencia de las sanciones impuestas por los Estados Unidos. La pobreza en nuestro país ha sido el resultado de políticas deliberadamente calculadas para promoverla, a pesar de los enormes recursos administrados en los últimos años.

Es una generación degradada por el déficit alimentario y proteínico lo que está surgiendo ante nuestros ojos. Hace más de treinta años propuse una fórmula para erradicar la pobreza, afincada en dos factores fundamentales: crecimiento económico para generar empleos y educación para el trabajo para capacitar a nuestros jóvenes para que pudieran acceder a esos empleos modernos, productivos, estables y bien remunerados.

El daño que “esta gente” le ha hecho al país es inconmensurable. ¡Ojalá vengan tiempos mejores!

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández

Leer más...

Ex ante del 21 de noviembre y ex post


NELSON CHITTY LA ROCHE


"El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo»

Winston Churchill

Solemos atribuir a los eventos que nos conciernen medularmente un carácter histórico, para distinguirlos de otros menos reveladores. Así, se escucha ahora a algunos compatriotas darle o quitarle alcance a lo que ocurrirá el próximo día de los comicios regionales y municipales.

¿Que pasara el 21N? Comencemos afirmando que de aquí a allá, no creo que haya razones para esperar desde México resultados importantes. Es obvio que el régimen, no se lo está tomando con la seriedad debida y no esconde para nada su ontológico y compulsivo cinismo.

Eso no significa que no estén prestos a maniobrar. Son aprendices de brujos que encuentran en la santería y en los caracoles respuestas para sus preguntas y, si no fuere claro el ejercicio, entonces, si acaso simularán alguna concesión.

Creen poder vivir con las sanciones como lo hacen los demás países que las sobrellevan y Cuba entre ellos, que lo hace tristemente, a punta de represión y degeneración ciudadana. Lo que va quedando del degradado ser humano y de la sosa, mansa y bucólica sociedad, no constituye para ellos peligro, ni amenaza su permanencia en el poder.

Ratifico lo dicho y escrito desde hace varios años. Mientras Maduro y sus acólitos permanezcan en el control del aparato público y continúe la usurpación de la soberanía nacional, todos los problemas que su presencia inepta, enviciada y mórbida trajo a los venezolanos y al continente, se mantendrán. Nada cambiará con esa gente mandando, sin capacidad, ni compromiso y sobretodo, sin responsabilización.

Tal vez engañen o timen a su contraparte o, a la mismísima comunidad internacional que hace de rimbombante testigo, pero no servirá para resolver el pernicioso fondo del asunto. El país se hunde y postra sin dinero ni forma de obtenerlo, y entretanto, en estado de atraso y sin inversiones en el sector petrolero, yace a ratos cataléptico. Eso tampoco cambiará con la misma gente. Ya decía un viejo amigo pleno de veracidad que, “Los que nos metieron en esta crisis, no son los que nos pueden sacar de ella.”

Empero volvamos a nuestro propósito. ¿Irá a votar la gente después de la huelga electoral a la que recurrió la mayoría del cuerpo político de manos de la pretendida oposición y, en qué proporción lo haría? Difícil responder a eso, confiadamente, porque legítimas dudas emergen al explorar el asunto, pero la inteligencia del colectivo nacional debería empujarnos en esa dirección. Sin pretender vaticinar diré que, un 55 % de los inscritos, serían la base con la que podemos contar salvo eventos extraordinarios. Qué pena; deberíamos asistir como un acto de rechazo e indocilidad, cada uno de nuestro total.

¿Quién sacará más votos, la “dizque oposición”  y vuelvo a denominarla de ese modo por desconfianza, porque no sé donde colocar a la llamada Alianza Democrática de los partidos zombies?

Sacará estoy seguro, menos votos el régimen pero, eso no signifique que sacará menos alcaldes, gobernadores, diputados a los consejos legislativos. Me explico, aunque sé que todos me entienden, a veces con sencillos ejemplos.

En Caracas; se le podría ganar a la candidata del PSUV, si sumáramos los votos de cada uno de los otros candidatos; pero divididos como están los votos opositores entre los susodichos sería una proeza.

La oligarquía del G4 prefiere perder que dejar ganar a otro de los opositores. Quisiera equivocarme pero, otra campanada similar se presagia en Miranda, por solo citar a la gran Caracas.

En Carabobo; el singular Lacava, recibiría los votos de la clase media valenciana y aseguraría la ventaja. Allí, el problema sería que el electorado del norte citadino,  torpe y miope, no distingue donde está el adversario,  y se inclinará, sin consciencia estratégica por el que los corteja. Claro que hay un drama de carencia de liderazgo en el Estado y  Scarano no estuvo en la contienda y llegó para las elecciones. No hay partidos y una  patente desciudadanización además.

Puedo seguir con otras circunscripciones pero, o la división de la participación opositora favorece a los rojitos o, la confusión y la falta de horizonte simplifica y extravía los criterios de las mayorías, lo que a la postre, deja al que divide venciendo, como siempre se ha escuchado y reiterado; se oyó a Julio César y a Napoleón decir, “divide et vinces, divide ut imperes y divide ut regnes.” También se le atribuye al genio inmarcesible de Sun Tzu.

¿Eso se traduce en una victoria para Maduro? A primera vista sí. Más aún; cuando se lee el vaticinio de algunos relacionados con la oposición que advierten de una verdadera debacle con un resultado absolutamente decepcionante, sin victorias importantes ni regionales ni municipales. Perder en todas partes, como mi angustiado y fraterno condiscípulo Ramón José Medina anticipa, es grave sin dudas pero, desaprovechar la oportunidad de corregir el rumbo de la desciudadanización que puede acompañar la derrota es catastrófico.

Mostrar que seguimos a la merced de un régimen considerado infame por el mundo académico y no estoy exagerando, de Venezuela y del planeta; naufragar pues y no a causa de sus habilidades, ardides, tramoyas, manipulaciones que las tiene y muchas, sino porque una vez más, los intereses personales de los que se reconocen como opositores prevalecen sobre los intereses de la sociedad, es vergonzoso, irritante y desalentador. El liderazgo que coadyuve a esa debacle, sea quien sea, debe ser apartado y responsabilizado del fiasco que su conducta nos obsequia.

Quiero pensar que una ráfaga de viento patriótico aún disuada de tanta estolidez y mediocridad a los concernidos y que puedan corregirse los entuertos. Propóngoles a Uzcátegui y a Ocariz -y no hay novedad pero debemos insistir- resolver su controversia candidatural como lo harían los griegos, hace mas de 2500 años, por la suerte, la insaculación o a una partida de piedra, papel o tijera, pero  ¡no nos echen esa vaina que están a punto de brindarnos!

Misma recomendación a los candidatos a la alcaldía de Caracas. Ecarri, Guanipa o quien crea que tiene un verdadero chance. Una encuesta resolvería eso pero, hace falta en la dirigencia, de un lado, ética por responsabilidad como enseñó Weber y /o, inteligencia histórica por señalar así, la ponderación de los roles y del momento que vivimos con generosidad y honradez ciudadana.

La encuesta Encovi devela el diagnóstico que se aloja en la crucial, dramática, mísera existencia de nuestro pueblo; cunde, crece, se hipertrofia la pobreza y en especial, la pobreza extrema.

Aún todavía más perniciosa es la inopia espiritual y el cada vez más evidente daño antropológico que nos sesga la dignidad y cabe entonces, a mi parecer, una pregunta para una respuesta,

No hay milagro posible pero, ¿qué podemos hacer para torcer la tendencia que nos desfigura y aniquila como nación y por cierto, traslada nuestros problemas allende las fronteras e irradia al continente de emociones peligrosas y viles como lo visto y oído recientemente en Chile pero antes, en el Perú, Ecuador, Colombia?

Lo que nos acontece, fenomenológicamente, no es otra cosa que la disolución de la nación y la confiscación de la soberanía por propios y extraños. Debemos recuperar la institucionalidad secuestrada, al costo que sea menester pagar y, si la comunidad internacional desea asegurar un papel positivo y útil en este teatro, debe hacerlo con carácter y personalidad.

El discurso de la auténtica oposición no puede detenerse en lo epidérmico, en lo inmediato, en lo meramente personal. Debe dejarle claro al coterráneo que cada voto por el PSUV o por sus candidatos es contribuir a que la tragedia continúe.

El pobre, el desempleado, el pensionado, el maestro, el profesor, el profesional, el soldado, el joven, nuestras mujeres, debemos todos dar un testimonio de rechazo definitivo a los facinerosos y sicofantes que nos han burlado. El hambre no cesa con la limosna de la bolsa con productos de tercera categoría y cada vez menos surtida. ¡Respetémonos!

Mil veces dicho y mil veces repetido. La única salida pacífica, democrática, electoral, constitucional y legal es el referéndum revocatorio. Cualquier otro pasaje es ineficaz e impertinente.

¡Si Maduro sigue, la nación se muere! Y por ello, cae sobre los hombros de los conductores de esta hora, y de todos nosotros los venezolanos, esa gesta pendiente que, si no llevamos a cabo con éxito, no se nos podría excusar y, mucho menos perdonar.

Aunque para los pragmáticos suene cursi o romántico, procede asumir el desafío que nos toca encarar porque Venezuela es la razón más trascendente y definitiva que tenemos para vivir y. vivir incluye todo, la lucha de San Agustín o la muerte del rebelde de Camus.

 

Nelson Chitty La Roche

nchittylaroche@hotmail.com, @nchittylaroche


Leer más...

jueves, 30 de septiembre de 2021

Después del 21N: ¿avance o frustración?

       ANGEL OROPEZA

EL NACIONAL 


El primer capítulo ya pasó. No fue lo ideal, pero la política se basa en hechos y no en deseos. Distinto a lo que hubiese sido deseable, los partidos políticos de la oposición democrática no se pusieron de acuerdo. Algunos decidieron participar en el evento electoral del próximo 21 de noviembre y otros prefirieron no hacerlo. Ambos grupos defendieron su decisión con argumentos racionales y de peso, por lo que no se trata aquí de emitir opinión sobre esas decisiones. Lo lamentable es que la unidad de las fuerzas políticas y sociales democráticas ya sufrió con ello un primer revés. Y la imposibilidad de alcanzar acuerdos en cuanto a las candidaturas en muchas circunscripciones ha significado un segundo y evitable tropiezo, muy conveniente por cierto para la oligarquía gobernante. Es urgente y necesario, por tanto, evitar que haya más.

Para tratar de impedir nuevas derrotas del ideal unitario –condición necesaria para el éxito de la lucha por liberación democrática de Venezuela– es importante poner el acento en al menos 6 elementos.

1. Más allá de las posiciones tomadas hacia el evento electoral de noviembre, el objetivo estratégico de todas las fuerzas democráticas es el mismo: superar a la dictadura madurista por medios pacíficos y constitucionales para iniciar un proceso de transición concertada, y poder comenzar a resolver la profunda crisis social que vivimos los venezolanos. Además, todos coinciden en que el camino estratégico para alcanzar ese objetivo es generar las condiciones de presión, producto de una fuerza cívica interna que se enlace con la acción coordinada de los actores internacionales, para logar el objetivo de unas elecciones libres y justas. Si el objetivo estratégico declarado por todos es el mismo, entonces lo que parece diferenciarnos son las consideraciones tácticas, entendiendo por táctica las acciones necesarias y tareas concretas para desarrollar la estrategia diseñada.

Si nuestra diferencia frente al evento electoral de finales de año es entonces táctica, no podemos permitir, por el bien del país, que ella nos fracture. Además, esta diferencia táctica coyuntural se va a mantener por apenas de 7 semanas. Después del 21 de noviembre tenemos que encontrarnos todos otra vez.

2. Más allá de nuestras diferencias, lo crucial y prioritario es ponernos de acuerdo para trabajar con urgencia en lo que todos parecen coincidir y es que sin presión social no hay salida posible, no importa la táctica que se adopte. Si las diversas opciones opositoras se conciben como formas distintas, pero no necesariamente excluyentes, de movilización social y de construcción de presión cívica interna, en esa medida se aleja el peligro de una indeseable ruptura que solo beneficia y fortalece a la dictadura. De nuevo, si no hay una presión social cívica sostenida y sistemática, ninguna de las opciones que actualmente se enfrentan tiene posibilidad alguna de triunfar. Es imperativo entonces encontrarnos allí y que eso sea lo que verdaderamente nos una.

3. Los objetivos declarados de quienes han decidido participar y de los que no, son loables y válidos. Los primeros buscan con la participación en el evento de noviembre objetivos como organizar a la ciudadanía, avanzar en la acumulación progresiva de  fuerzas, aceitar las maquinarias y mecanismos de movilización ciudadana, acercar la dirigencia política a la gente, avanzar en la construcción de una sólida estructura electoral e intentar ganar espacios geográficos –gobernaciones y alcaldías– para poder proteger a la gente de la tiranía. Por su parte, quienes han optado por no participar, persiguen igualmente los mismos objetivos de organización ciudadana y movilización popular a través de mecanismos diferentes, que incluyen iniciativas antifraude, la denuncia activa de las irregularidades, la auditoría popular sobre el estado real de las condiciones electorales y la socialización aguas debajo de la exigencia por elecciones libres. Pero para alcanzar los objetivos que cada sector persigue, hay que estar muy atentos a no incurrir en errores graves que deben y pueden evitarse.

4. Para los primeros, un lamentable equívoco sería convertir la campaña en una mera “fiesta electoral”, o vender perceptualmente a la población como único criterio de éxito el número de votos obtenidos o el ganar electoralmente las circunscripciones en disputa. Eso sería reducir la importancia estratégica de la participación y hacerla similar a las competiciones electorales democráticas. Y en el caso de los segundos, el peligro es la aparición de conductas de desmovilización, desatención y descuido sobre las posibilidades de la campaña para hacer valer sus objetivos. En ambos casos, hay que insistir en que el principal criterio de éxito, tanto para quienes hayan decidido participar como para los que no, es la movilización popular y el saldo de organización ciudadana en la lucha por elecciones libres. Lo demás es ganancia adicional.

5. Es necesario elevar la vista y mirar más allá de la campaña y de la jornada comicial convocada. El 22 de noviembre, una vez conocidas las resultas del evento, puede ser un día de satisfacción por el logro de los objetivos propuestos: protestar contra la dictadura, avanzar en la movilización nacional, desnudar aún más al régimen frente a los suyos, acumular fuerzas, conservar espacios importantes de poder para proteger a la ciudadanía, y obtener un saldo positivo en organización popular, insumo básico para la generación de la necesaria presión cívica interna. Si hay además logros electorales (nuevas alcaldías y gobernaciones ganadas), eso es un valor agregado importante a los objetivos anteriores

6. Pero el 22 de noviembre puede también ser un día de gran frustración en la población, si se vende incorrectamente que el único  criterio de éxito son solo números electorales y se desperdicia la oportunidad de la campaña para avanzar en el objetivo estratégico superior que a todos nos une.

Lo que tengamos después del 21N, en términos  de avance o de frustración, va a depender de lo que hagamos (o no) antes de ese día. Estamos a tiempo de evitar nuevos errores. El país que sufre, y que se siente muchas veces ajeno a los vaivenes del escenario político, lo necesita con urgencia.

@angeloropeza182


Leer más...

 Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2021 de la UCAB


La severidad de la pobreza en el país tocó techo, impactando al 94,5% de la población.

76,6% vive en situación de pobreza extrema. Según comparación internacional, Venezuela tiene un nivel de pobreza extrema de 24,8%.

Las generaciones que nacieron en la crisis (2015-2020) van a vivir 3 años menos que las generaciones que nacieron entre 2000-2005. Estimábamos que para 2050 íbamos a llegar a 80 años de esperanza de vida, pero las proyecciones dan para 73 años.

El país tendría que duplicar su PIB para que todos salgan de pobreza extrema y entren en situación de pobreza.


Leer más...