sábado, 4 de julio de 2015

CUAL PERRO EN PATIO DE BOLAS

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BEATRIZ DE MAJO

Si en Venezuela tenemos la brújula apagada en lo atinente a los desencuentros  limítrofes con Colombia hay que decir que del otro lado están igual o más perdidos que nosotros. En suma, en ninguno de los dos países saben cómo salir de este laberinto en el que Venezuela se metió solita. La Cancillería del país vecino se tardó en reaccionar casi un mes frente a lo que luego consideraron un irresponsable acto de agresión del gobierno venezolano en contra de su soberanía: la fijación unilateral de líneas de delimitación marítimas entre los dos países dentro del contexto del decreto que crea las  Zodimain, o Zonas de Defensa Integral Marítima e Insular. Es cierto que en el país de al lado las fuerzas vivas no esperaron para hacer causa común con el presidente, solo que aún a esta hora nadie sabe en Bogotá con cuál planteamiento fue que hicieron causa común. La confusión que hay en la prensa colombiana para tratar de esclarecer al público lector cuál es el motivo de la desavenencia no puede ser mayor y tratar de sacar algo en claro de las declaraciones de los políticos es poco menos que imposible. Estoy por creer que los colombianos no son ni mejores ni peores que nosotros en aquello de no darle importancia inmediata, contundente y seria a temas que son vitales. Creo, más bien, que de este lado de la frontera, los analistas que conocen el tema en profundidad sí han hecho un esfuerzo por explicar, en términos sencillos y a través de todo tipo de escritos, en qué consisten nuestras diferencias, su relación con tratados, acuerdos, conversaciones y arreglos limítrofes y que es lo propio hacer en este momento de peligrosas desavenencias.
En Colombia están más enredados que perro en patio de bolas, cosa interesante de observar, porque si algo son los neogranadinos es eficientes e inteligentes en el análisis de la dinámica binacional. Siempre lo han sido pero esta ha sido la excepción. Muchos expertos allí han llegado hasta a afirmar que Juan Manuel Santos no quiere asumir una posición más firme frente a sus vecinos por el importante papel que Venezuela juega en las negociaciones de paz de La Habana. ¿De cuál papel hablan y de cuál manera el que Venezuela continúe sentada afecta un tema fronterizo que es tan viejo como la existencia de las dos repúblicas?
Lo que toca hacer en esta difícil hora para la realidad interna de los dos países es dejar al tema tranquilo en el punto en que ha estado por años. La existencia de recursos económicos cuantiosos no es motivo para que se destape una olla de agresiones que no le va a hacer bien a ninguno de los dos gobiernos en la hora y punto en que se encuentran ambos con sus realidades domésticas en estado de convulsión y donde ninguna solución pactada parece viable.

Y es que decidir no hacer nada también es decidir.

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CAPRILES Y LEOPOLDO

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FAUSTO MASÓ

Unidad real no hay ni en el oficialismo ni en la oposición. Chavismo y oposición están unidos circunstancialmente, lo que nunca reconocerán. En la MUD han intentado seducir a Leopoldo en vez de enfrentarlo, hoy se lamentan de no haberlo excluirlo de la MUD el año pasado, cuando no tenía la popularidad de hoy. Hay un enfrentamiento callado entre Leopoldo y Capriles, el primero traza en cada ocasión una política distinta a la de la MUD. Ayer fue, por ejemplo, la tesis de la salida que proponía la superación inmediata del régimen y criticaba el camino que adelantaba la MUD. De cierta forma, en esa ocasión, Nicolás Maduro terminó fortalecido, hasta que su política económica lo volvió más impopular que nunca, y la huelga de hambre proyectó a Leopoldo hacia la cima de la popularidad. De todo esto no se habla en la oposición, se prefiere mantener la ficción de la unidad.
 
Voluntad Popular juega con la idea de presentar una tarjeta distinta a la de la MUD, en las elecciones legislativas. Quizá cometa un error porque Voluntad Popular no es el propio Leopoldo, y la tarjeta de la unidad representa mucho para los electores. No todas las aventuras de Leopoldo han tenido un final feliz ni cuenta con una organización que se compare con la MUD. En realidad, solo este año las encuestas lo han favorecido.
La estrategia de Leopoldo ha sido presentarse como el defensor de una salida rápida. Ese no es el camino para ganar los votos de los que temen que un triunfo de la oposición traerá violencia, hay quienes afirman que a Capriles lo perjudicó en la elección presidencial el cacerolazo de los días finales. El chavismo repite que si la oposición triunfa en las elecciones vendría el caos. Una mentira, claro.
No hay un programa común en la oposición ni una visión a largo plazo, igual ocurre en realidad con el chavismo, cuyo socialismo siempre ha sido pura charlatanería. En asuntos fundamentales muchos en la oposición coinciden con el chavismo. Por ejemplo, el tema de la propiedad estatal del petróleo es tabú, la eventual privatización, por lo menos parcial de Pdvsa, cambiaría la economía venezolana. Sidor fue privatizada exitosamente en el gobierno de Rafael Caldera, hoy no se plantea la privatización de la CVG, o la apertura a la inversión extranjera. Obviamente tampoco es un dogma la privatización, pero sí una opción que Venezuela no debe dejar de lado como hace el chavismo. Pdvsa lleva tiempo en una crisis que comenzó antes de la llegada del chavismo. Pdvsa es incapaz de crecer, hoy es una empresa destruida, imposible de ser  reconstruida, incapaz de realizar labores de exploración, y cuya nómina de 150.000 personas devora los recursos del país.
“En los años noventa, ya Pdvsa mostraba una cantidad excesiva de empleados, se había politizado significativamente, el presidente de la empresa acariciaba ambiciones presidenciales y sus índices de operación la hacían aparecer como más cercana al resto de la administración pública venezolana que a sus pares de la industria petrolera internacional”. (Gustavo Coronel).
¿Basta con volver a los gobiernos civiles, a la política y a la sociedad previa al chavismo, a la antigua división de poderes, un poco falsa, por cierto? No, aunque reconozcamos, como se ha dicho en esta columna, que cualquier gobierno pasado fue mejor que el Chávez, o el de Maduro.
En el pasado no funcionaban a la perfección las instituciones, por esa razón pudo llegar al poder Hugo Chávez que impuso un régimen personalista y antidemocrático. En un futuro no basta con que el voto sea realmente libre, las elecciones no sean falseadas, las fuerzas armadas vuelvan a los cuarteles. El país necesita un cambio mayor, abandonar la dependencia petrolera, intentar un camino nuevo.
Capriles cuenta con una organización y el país identifica a la MUD con la unidad y la oposición, a su vez Voluntad Popular quiere contarse urgentemente.
¿Le darán a Leopoldo la casa por cárcel? Es posible, Lilian Tintori y Mitzy de Ledezma han demostrado en el mundo entero que no hay otro gobierno que viole los derechos humanos tanto como el régimen de Nicolás Maduro. 
 


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viernes, 3 de julio de 2015

PROYECTO INTEGRADOR

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EDUARDO FERNANDEZ

Los países que progresan son aquellos en los que los ciudadanos mantienen el Estado. Los países atrasados son aquellos en los que el Estado mantiene a los ciudadanos.
 Cuando los ciudadanos mantienen el Estado con el pago de sus impuestos gracias a su trabajo productivo, queda claro quién es el jefe: el ciudadano; queda claro que el aparato estatal debe estar al servicio de los ciudadanos y no al revés.
 Queda claro que desde el Presidente de la República hasta el más modesto funcionario público son servidores de los ciudadanos, son empleados a quienes les pagamos su sueldo para que nos sirvan con eficiencia y con humildad. Cuando el Estado es el que mantiene a los ciudadanos, como es el caso de Venezuela, los funcionarios públicos se sienten dueños del país y de su gente y por eso se producen tantos testimonios de arbitrariedad y de abuso de poder.
 Cuando el Estado es dueño de la renta petrolera, única fuente de ingresos del país, y por tanto es dueño de todos los dólares y encima se destruye a la empresa privada, a los partidos políticos, a los gremios profesionales, a los sindicatos y a toda forma de organización social, surge el clientelismo, la corrupción y el abuso de poder.
Eso es exactamente lo que estamos viviendo en Venezuela desde hace muchos años y ese esquema es el que se ha agravado inmensamente en los últimos 15 años. Al fin y al cabo, el llamado socialismo del siglo XXI no ha inventado nada, lo que ha hecho es agravar todos los males que venimos arrastrando desde hace muchos años. A ellos me referí en un discurso que pronuncié en el Congreso Nacional el 5 de julio de 1987 y que se intituló “El pueblo está bravo”. Para luchar contra esos vicios del pasado fue que me postulé como candidato a la Presidencia de la República en 1988 con un programa que se llamaba “Hacia una Democracia Nueva”.
Hago una lista de los problemas a los que me refiero: estatismo, centralismo, rentismo, militarismo, clientelismo, caudillismo, corrupción, despilfarro de recursos, presidencialismo exagerado, ineficiencia, desconocimiento del estado de derecho, negación de la autonomía e independencia de las ramas del poder público, pobreza, miseria y un largo etcétera.
Mis lectores reconocerán que esa lista no es nueva. Que esos son los problemas que Venezuela sufre desde hace muchos años y que la llamada revolución no solo no ha resuelto ninguno de ellos, sino también los ha agravado todos.
 Seguiremos conversando.

@efernandezve

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GUYANA ASEGURA QUE EL CARIBE SE VERÁ AFECTADO POR DISPUTA CON VENEZUELA 
El Ministro de Asuntos Exteriores de Guyana, Carl Greenidge, aseguró que la disputa fronteriza que sostiene su país con Venezuela sobre las aguas de la costa de Esequibo concierne a la Comunidad del Caribe (Caricom) por lo que buscará su apoyo en la cumbre que inició en Barbados.
En un comunicado difundido antes del comienzo de esta cumbre, Greenidge expresó que los límites fronterizos defendidos por Venezuela, “aparte de ser ilegales ante la ley internacional, le otorgan espacios marítimos y otros recursos que son aceptados como parte de la Zona Económica Exclusiva de cada Estado en el Caribe Oriental, desde San Cristóbal y Nieves hasta Granada y Surinam.”
“Nosotros llevaremos este tema a la atención de los jefes de Estado de Caricom” durante la cumbre, adelantó Greenidge, quien añadió que “el silencio no es una opción si queremos permanecer independientes y ser Estados viables”.
Guyana ha buscado apoyo internacional desde que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, firmara un decreto el pasado mayo en el que, según el primero, el segundo modifica sus fronteras marítimas para incluir una amplia zona que lleva décadas reclamando a Guyana y que incluye un territorio donde recientemente se descubrió un importante yacimiento de petróleo.
Antes de emitir el decreto, Venezuela había escrito en dos ocasiones a la filial local de la petrolera Exxon Mobil pidiéndole que se abstuviera de explorar los recursos petroleros en el área. En ambas ocasiones, el Gobierno de Guyana emitió fuertes objeciones.
Guyana mantiene que un laudo judicial adoptado en 1899 es la única que establece la frontera con el país vecino.
Venezuela considera “nulo e írrito” ese laudo, y hace un llamamiento al Gobierno de Guyana “a mantenerse en el marco normativo del Acuerdo de Ginebra”, que establece que las zonas territoriales en disputa no se deben explotar.
Durante la cumbre de tres días de Caricom, también se espera que los jefes de Estado de los 15 países miembros intercambien opiniones también sobre la política migratoria de la República Dominicana contra descendientes de haitianos.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, es el invitado especial de la conferencia a la que también se prevé la asistencia del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, y el saliente secretario general de la Mancomunidad, Kamalesh Sharma.
Caricom está integrada por Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago.
 

Fuente: Agencia EFE

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LA VENGANZA DEL ALCA

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       Emilio Nouel V.
 
Desde hace unos cuantos años, cada vez que comentaba con mis alumnos el fallido Tratado de Libre Comercio hemisférico conocido por sus siglas ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), siempre les decía que el día en que EEUU y Brasil dejaran atrás sus desencuentros y se pusieran de acuerdo, aquel reviviría y con mayores bríos, por supuesto, a partir de otras condiciones.
Por lo que estamos viendo en estos días, mi “profecía” parece que no estaba mal encaminada.
El encuentro Obama-Roussef es una evidencia clara de que las cargas comienzan a enderezarse, sobre todo, porque se juntan dos necesidades de naturaleza diversa.
Desde que Lula, Kirchner, Chávez y otros decidieron torpedear las negociaciones que conducirían al establecimiento del ALCA, los países más responsables, ni cortos ni perezosos, firmaron su “alquita” por separado con el “Imperio”.
Chile, Perú, Colombia, CentroAmérica y otros, suscribieron TLCs con EEUU, evitando así que más tarde el “ticket de entrada” al mercado norteamericano no les fuera a salir más caro.
Pues bien, el distanciamiento entre brasileños y norteamericanos comienza a llegar a su fin.
El estancamiento y división en Mercosur, la ralentización de los BRICS y la complicada situación político-económica (contracción económica, moneda devaluada) a lo interno de Brasil, empuja a este último a buscar salidas que lo coloquen mejor en las corrientes comerciales que se van imponiendo en el planeta. Lo ha declarado la Rousseff: Brasil debe integrarse, especialmente, en regiones con mayor dinamismo".

Hacia el Pacífico se inclina EEUU con una iniciativa poderosa, el Acuerdo Transpacífico, a lo que se suma, el del Atlántico, en negociación también con Europa.  Colombia, Chile, México, Perú, Costa Rica y otros andan en la misma onda.
Las alianzas económico-comerciales regionales no pueden desligarse de las que están en marcha en el planeta entero. Dinámicas propias, autónomas, regionales, no tienen cabida, son impensables.
Ante esta tendencia, Brasil no puede quedar al margen, de allí que entenderse con EEUU y abrirse a aquellas dinámicas sea una prioridad en la actualidad, no sólo por su vocación de liderazgo en Suramérica y más allá, sino también por sus necesidades materiales.
Una cosa, a mi juicio, ya se muestra clara. Mercosur, proyecto muy caro para Brasil,  tal y como está ahora, con rebrotes de proteccionismo, cerrado ante aquellos desarrollos en curso,  está condenado a la decadencia definitiva. Hará falta un viraje sustantivo para que salga del letargo. En su cerrazón ideológica, los gobiernos de Argentina y Venezuela no lo permiten, se han vuelto un lastre para sus socios. Uruguay y Paraguay desean la apertura hacia otros caminos.

El ALCA no estaba enterrado, como algunos creyeron. Vuelve por sus fueros. Fue un error paralizar sus negociaciones, las cuales iban bien enrumbadas.
El boom 2003-2013 de las materias primas latinoamericanas llegó a su fin, y según los especialistas, muchos asuntos que debimos asumir con determinación y vigor, no los enfrentamos. No hemos hecho los deberes como debería ser, en materia de reformas en productividad, competitividad, aumento de valor agregado, capital humano, innovación y entorno institucional.  
El fallido ALCA apuntaba a tratar en términos de bloque hemisférico esas materias.

No es tarde aun para retomar ese sendero. Obviamente, otras son las circunstancias y las exigencias.
Quizás Brasil, por su tamaño y significación geopolítica, pueda convertirse en factor clave de retorno a una visión más pragmática de estos asuntos económico-comerciales en América.  
El viaje a EEUU es un síntoma auspicioso.
Resulta lastimoso que Venezuela se haya convertido en estos asuntos, en un cero a la izquierda, en la irrelevancia.   

Emilio Nouel V.   

@ENouelV

emilio.nouel@gmail.com

 

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ZORBA EL GRIEGO


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             Jean Maninat

En la prehistoria de 1964, el director griego, Michael Cacoyannis, adaptó para el cine Zorba el griego, la novela homónima del escritor, también griego, Nikos Kazantzakis. Es básicamente un relato de "socialismo sentimental", de viaje a las entrañas del pueblo, un baño en la sabiduría popular del cual se saldría renovado. Un joven escritor (en la película se trata de un inglés de origen griego interpretado por Alan Bates) decide ir a Creta para rescatar una mina familiar abandonada, tomar contacto con los campesinos y la clase trabajadora y darle un vuelco a su vida sepultada en la monotonía del intelectual distante. Quiere el azar (o las moiras, divinidades griegas que rigen el destino de los hombres) que topara con Zorba, (en la película interpretado magistralmente por Anthony Quinn), un rústico pero aventurero campesino, especialista en mucho y en nada, pero sobre todo, un oráculo de supuesta sabiduría popular a la hora de interpretar el alma humana.
De la mano de Zorba, nuestro apopléjico intelectual, recorre los laberintos de la condición humana a través de unos coloridos personajes -nada bonito encontrará- mientras intenta poner en marcha una mirífica, pero imposible, empresa que lo deja arruinado económicamente y salpicado de tragedia. Al final de la película, en una secuencia memorable, el funicular concebido por Zorba para bajar troncos desde una tala en la montaña hasta la playa, se viene abajo estrepitosamente, llevándose consigo los últimos ahorros del atolondrado escritor. Pero poco importa la ruina de sus finanzas personales, un absorto y profundo Zorba, lo toma de la mano y lo enseña a danzar el zirtaki, mientras ríen frenéticamente su desventura económica, en una de las secuencias de baile cinematográfico más remedadas por todo ebrio de buena índole y que se respete. Una entrañable loa a la irresponsabilidad.
Los griegos contemporáneos, de la mano de su Zorba populista y de izquierda, (Mr. Tsipras, el primer ministro eternamente sonriente, bien peinado y sin corbata) están sufriendo en bolsillo propio el desplome del funicular que los debió integrar definitivamente a la Europa moderna y productiva. Pocas veces se ha visto tanta irresponsabilidad en un mismo lugar y a la misma hora. Luego de ganar la confianza de sus electores -temerosos, pero aún crédulos- en base a promesas de difícil cumplimiento, ha llevado a sus conciudadanos directo al corralito y la ruina de lo poco que les quedaba de la hacienda familiar.
Ha pretendido, con una mezcla de altivez y autocompasión (algo así como pedir limosna con guantes de boxeo), que los contribuyentes de otros países europeos paguen los platos rotos de sus fiestas nupciales. Luego de tratar de burlar, en base a vivezas, a la comisión Europea y al Eurogrupo, de llevar el forcejeo hasta pasado el límite de vencimiento de la última oferta europea, de desconocer las obligaciones con el FMI, y de convocar un referéndum para evadir su responsabilidad y echarle el muerto de la decisión al "pueblo griego"; ahora pretende que se le extienda el segundo rescate que expiró el martes y se le abra un tercero, aceptando las condiciones ofrecidas por el Eurogrupo, las mismas que había desdeñado con altivez.
Cartas van y cartas vienen, mientras el firmante, el mismo primer ministro Tsipras, llama a sus conciudadanos a votar "no" en el referéndum del domingo bajo la justificación de que "había que defender un futuro no hipotecado para nuestros hijos", según reportó El País de España el martes pasado. Juega con el destino de su país y la ruina de sus habitantes labrando frases huecas, espetando consignas trasnochadas, repitiendo imposturas ideológicas. A los venezolanos nos suena cruelmente familiar. También tenemos nuestro Zorba el griego.

@jeanmaninat

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jueves, 2 de julio de 2015

EL REFERENDUM GRIEGO: UNA BUENA MALA IDEA

José Ignacio Torreblanca
  JOSE IGNACIO TORREBLANCA

La decisión de Alexis Tsipras de convocar un referéndum es una muy mala idea. Y no porque los referendos sean malos en sí mismos sino porque para que cumplan su función democrática tienen que reunir una serie de condiciones. Un referéndum exige una pregunta clara que la gente corriente pueda entender. Y las posibles respuestas, idealmente no más de dos y mutuamente excluyentes, deben estar igualmente claras, tanto en su formulación como en las consecuencias. Ninguna de esas condiciones se da aquí.
La pregunta del referéndum griego remite a un complejísimo texto de diez páginas sembrado de detalles sobre aumentos de impuestos, recortes en gastos y reformas estructurales que la inmensa mayoría de los griegos ni podrá leer ni mucho menos entender. Incluso la minoría que pueda entenderlo no podrá valorarlo fácilmente, ni en su contenido ni en sus implicaciones. Cada griego tendrá que hacerse dos preguntas de muy difícil respuesta: una, si las medidas que las instituciones europeas ofrecen son las adecuadas para relanzar la economía griega (¿comparadas con qué?); dos, si independientemente de la sabiduría de dichas medidas, el gobierno griego podría obtener mejores condiciones en una nueva negociación. A la primera pregunta, el gobierno griego responde que no, a la segunda que sí. ¿Entonces por qué convoca un referéndum?
El referéndum es instrumento de ratificación y, por tanto, de legitimación democrática de los acuerdos ya alcanzados, no un ardid negociador para acumular fuerzas de cara a una negociación posterior. Lo que hace un gobierno que convoca un referéndum para pedir el no a un acuerdo no alcanzado es confesar su debilidad en un doble plano: en el exterior, incapaz de cerrar un buen acuerdo, y en el interior, incapaz de lograr su ratificación. De ahí que, inevitablemente, el referéndum se convierta en un plebiscito sobre el negociador. Ahí es donde esta consulta acaba convirtiéndose en una buena idea: tras seis meses de negociaciones, todo griego debería tener una opinión formada sobre si Tsipras debe seguir al frente de la negociación o si es hora de ir a unas elecciones anticipadas. El referéndum versará sobre la gestión que Tsipras ha hecho de las negociaciones con los socios comunitarios. Una pregunta muy pertinente y que ayudará a clarificar el futuro de Grecia.
JOSE IGNACIO TORREBLANCA

La decisión de Alexis Tsipras de convocar un referéndum es una muy mala idea. Y no porque los referendos sean malos en sí mismos sino porque para que cumplan su función democrática tienen que reunir una serie de condiciones. Un referéndum exige una pregunta clara que la gente corriente pueda entender. Y las posibles respuestas, idealmente no más de dos y mutuamente excluyentes, deben estar igualmente claras, tanto en su formulación como en las consecuencias. Ninguna de esas condiciones se da aquí.
La pregunta del referéndum griego remite a un complejísimo texto de diez páginas sembrado de detalles sobre aumentos de impuestos, recortes en gastos y reformas estructurales que la inmensa mayoría de los griegos ni podrá leer ni mucho menos entender. Incluso la minoría que pueda entenderlo no podrá valorarlo fácilmente, ni en su contenido ni en sus implicaciones. Cada griego tendrá que hacerse dos preguntas de muy difícil respuesta: una, si las medidas que las instituciones europeas ofrecen son las adecuadas para relanzar la economía griega (¿comparadas con qué?); dos, si independientemente de la sabiduría de dichas medidas, el gobierno griego podría obtener mejores condiciones en una nueva negociación. A la primera pregunta, el gobierno griego responde que no, a la segunda que sí. ¿Entonces por qué convoca un referéndum?
El referéndum es instrumento de ratificación y, por tanto, de legitimación democrática de los acuerdos ya alcanzados, no un ardid negociador para acumular fuerzas de cara a una negociación posterior. Lo que hace un gobierno que convoca un referéndum para pedir el no a un acuerdo no alcanzado es confesar su debilidad en un doble plano: en el exterior, incapaz de cerrar un buen acuerdo, y en el interior, incapaz de lograr su ratificación. De ahí que, inevitablemente, el referéndum se convierta en un plebiscito sobre el negociador. Ahí es donde esta consulta acaba convirtiéndose en una buena idea: tras seis meses de negociaciones, todo griego debería tener una opinión formada sobre si Tsipras debe seguir al frente de la negociación o si es hora de ir a unas elecciones anticipadas. El referéndum versará sobre la gestión que Tsipras ha hecho de las negociaciones con los socios comunitarios. Una pregunta muy pertinente y que ayudará a clarificar el futuro de Grecia.
 

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