miércoles, 18 de julio de 2018

EL EJERCICIO CÍVICO DEL CABILDO ABIERTO EN BARUTA

CARLOS ROMERO MENDOZA 

POLITIKA UCAB

El pasado 12 de julio de 2018, en el Municipio Baruta, se concretó una forma de participación ciudadana libre, institucional, responsable, legítima e incluyente, a través de la celebración del cabildo abierto que fue formalmente convocado por el Concejo Municipal de Baruta.
Ese cabildo abierto facilitó el camino para darle vida al artículo 62 de la Constitución, el cual garantiza la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos.   En ese cabildo abierto los vecinos de distintos sectores y comunidades tuvieron la oportunidad de opinar sobre la irregular prestación del servicio de agua potable que lesiona severamente la calidad de vida de los baruteños.
Además, la Red de Organizaciones Vecinales de Baruta (RedOrgBaruta) logró en ese espacio institucional presentar y someter a consideración de los vecinos del municipio, y de sus autoridades públicas, un Plan de Gestión de Emergencia del Servicio de Agua para el Municipio Baruta que ha sido elaborado por vecinos con experiencia en gestión integral de agua y como resultado de varios encuentros y debates en el marco del programa que coordina la RedOrgBaruta de Mesas Técnicas de Agua en el municipio.
Por su parte, la convocatoria a ese cabildo abierto concretó la responsabildad constitucional de las autoridades del municipio de facilitar, promover e incluir a los ciudadanos en los temas de gestión pública local.
La celebración del cabildo abierto en los tiempos difíciles y complejos que vivimos como sociedad representa una forma de reivindicar el orden constitucional y democrático que ha sido interrumpido por el régimen de Nicolás Maduro. No es suficiente, pero representa una forma de concretar el artículo 70 de la Constitución y es claramente una expresión cívica para recordar el valor de la democracia, del debate político y del municipio como unidad política primaria en el marco del diseño federal descentralizado de nuestro Estado.
Pero además, permitió darle sentido práctico a la Ordenanza de Participación Ciudadana del Municipio Baruta, aprobada el 9 de octubre de 2006, pues en ese texto normativo, expresión concreta de la autonomía municipal en materia legislativa, se convocó, organizó y activó el cabildo abierto del 12 de julio de 2018.
Según la ordenanza mencionada, en lo que respecta al Municipio Baruta, el cabildo abierto es reconocido como una “sesión abierta de la Cámara Municipal, organizada de manera especial con el propósito de buscar soluciones a los problemas que afectan a una comunidad determinada, con inclusión participativa de los ciudadanos y ciudadanas representantes de dicha comunidad, ya sea en forma individual o en representación colectiva”.
El desarrollo del cabildo abierto permitió validar de manera efectiva que se trató de una convocatoria especial, en una sesión abierta del Concejo Municipal de Baruta, pues en la dinámica de la sesión lograron participar con voz y con voto otros actores sociales que junto a las autoridades, atendieron libremente al llamado institucional a los fines de intentar buscar soluciones al problema de la prestación irregular del servicio de agua potable en el municipio.   
Una manera de valorar ese ejercicio cívico realizado con el encuentro entre autoridades locales y vecinos de Baruta para buscar soluciones a problemas concretos, que podría identificarse como un ejercicio de gobernanza, debe ser evaluado atendiendo a tres de los fines para los cuales un cabildo abierto debe ser convocado en Baruta, a saber:
  1. Permitir a los ciudadanos del municipio Baruta tener una mayor relación con las autoridades locales y viceversa.
  2. Establecer espacios formales e institucionales para que la comunidad pueda plantear sus problemas ante las autoridades correspondientes y tomar decisiones conjuntas.
  3. Garantizar a los ciudadanos del Municipio Baruta la intervención oportuna en los problemas comunitarios que revisten carácter prioritario, a los fines de darle solución.
Resulta importante destacar que cumpliendo con la ordenanza, el cabildo abierto fue organizado y coordinado por una comisión mixta que fue integrada por vecinos, concejales y la Secretaría del Concejo Municipal.
Con esos tres fines la naturaleza de sesión abierta y especial, unida a la participación de autoridades locales y vecinos, hicieron posible concretar y aprobar el Plan de Gestión de Emergencia del Servicio de Agua para el Municipio Baruta, el cual se traduce en unos lineamientos generales que vienen a ser vinculantes a las autoridades locales, atendiendo al artículo 70 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.
En este sentido, resulta oportuno destacar que el Plan de Gestión de Emergencia del Servicio de Agua para el Municipio Baruta, se desarrolla en cuatro dimensiones:
  1. Social
  2. Institucional
  3. Técnico
  4. Financiero
Foto: Cortesía
La dimensión social se enmarca dentro del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6, que plantea, entre sus retos, la incorporación de la sociedad civil en los desafíos del agua.
En este caso la propuesta propone formalizar tal inclusión a través de una Comisión de Vecinos, prevista en el artículo 268 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, para que además de hacer seguimiento a los servicios públicos y a este plan, sea una especie de asesora permanente y promotora de una campaña de información adecuada y oportuna para la dimensión de la crisis que experimenta el municipio.
La dimensión institucional trae consigo la propuesta de crear una unidad administrativa en la Alcaldía de Baruta para que asuma la gestión de este plan. Asimismo, que el Concejo Municipal se aboque a aprobar la ordenanza sobre camiones cisternas, que está en discusión, y que también fue iniciativa de la Red Organizaciones Vecinales de Baruta.
Pero además, propone que se impulse la elaboración de una ordenanza de gestión integral del agua, que por cierto, es un mandato legal que está pendiente desde que se aprobó la Ley de Prestación del Servicio de Agua Potable y Saneamiento. Por último, incluye la necesidad de presentar un Plan de Contingencia ante la crisis.
La dimensión técnica desarrolló una serie de líneas generales que tiene que ver con identificación de fuentes alternas de suministros de agua, el tema de los pozos de agua, la adecuación de llenadero y evaluación de otros llenaderos para Baruta.
La dimensión financiera, tiene que ver con los recursos para acometer proyectos que puedan recibir fondos para la inversión en materia de prestación del servicio de agua potable, lo cual está respaldado por la Ley Orgánica de Prestación del Servicio de Agua Potable y Saneamiento.
¿Se cumplirá o no se cumplirá con esos compromisos? ¿Se hará suficiente monitoreo y presión para que los mismos no queden en un ejercicio cívico más simbólico que concreto?
Precisamente en la respuesta a esas inquietudes planteadas, reposa la clave para que una democracia se fortalezca, y en nuestro caso, se reivindique, o bien para reiterar que el orden democrático y jurídico, lejos de ordenar a la sociedad, estorba y no resulta útil.
Si se logra algunos o todos esos acuerdos, la sociedad de Baruta habrá sido parte actora de una extraordinaria actividad pedagógica de darle sentido a la democracia, a la participación y a la ciudadanía, con mucho sentido común y en tiempos de dictadura.

El autor es abogado (Universidad Católica del Táchira) con especialización en Derecho Administrativo. Excoordinador en la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado del área Políticas Institucionales.

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martes, 17 de julio de 2018

EL SUEÑO DE MANZANERO

MANUEL FELIPE SIERRA


En los años setenta el bolero (la clásica expresión amorosa latinoamericana) conoció un nuevo esplendor con las composiciones y la voz discreta del pianista yucateco Armando Manzanero. Entonces se hicieron frecuentes sus visitas a Venezuela para los espacios estelares de la televisión, a celebraciones del “Día de los enamorados” y selectos conciertos familiares. Un día en el restaurant “Jaime Vivas” en Sabana Grande donde solía degustar el “hígado encebollado” lo que según decía era uno de sus platos favoritos en las giras continentales, pudimos conversar con el cantante de moda. Explicaba su temprano interés por el bolero, el género más popular en Yucatán y Veracruz por su cercanía geográfica y cultural con la vecina isla y apuntalada en el prestigio de la pianística cubana. De esta manera se hizo pianista y compositor de boleros que junto con el azúcar eran los principales productos de exportación cubana. Recordaba de allí su interés por los famosos boleristas de la época, mucho mayor de lo que para él despertaban los intérpretes de las rancheras con mariachis propios del resto del país. ¿Has estado en Cuba? le pregunté; “no” me respondió; ¿pero te gustaría cantar en La Habana? entonces guardo silencio y triste comentó: “claro que me gustaría hacerlo, es como un sueño que algún día se hará realidad, cuando cambien las cosas políticas”. El 15 de julio del 2018 en el histórico Malecón habanero, junto a la célebre Omara Portuondo, verá cumplido su viejo sueño, en lo que sin duda será un memorable concierto en honor al piano y la voz inconfundible del gran bolerista. Junto al retozo de las olas, Manzanero interpretará sus boleros y seguramente el que tanto le gusta y que dice: “parece que fue ayer”...

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lunes, 16 de julio de 2018

Nico y Cilia también lloran

ALBERTO BARRERA TYSZKA

El fenómeno se conoce como “la invasión turca”. En muy poco tiempo, sin saber muy bien cómo y por qué, gran parte de la programación de la televisión abierta en América Latina comenzó a llenarse de series y de telenovelas producidas en Turquía. Y, antes de que nadie sacara cuentas, de repente en el prime time de Chile, por ejemplo, se estaban transmitiendo al mismo tiempo cinco telenovelas que transcurrían en Estambul.
Nunca antes la industria había vivido un proceso de ese tipo. Son varias y diversas las razones que pueden explicarlo. Una de ellas, es el mismo desarrollo y cambio de la industria de la telenovela en nuestro continente. Con el comienzo de la auto proclamada revolución bolivariana y el inicio de una paulatina destrucción de la industria televisiva del país, sumado al crecimiento de la producción de ficción colombiana, alejada en general de los cánones del género rosa; los turcos encontraron un espacio libre para retomar la telenovela más clásica, con altos niveles de calidad y sostenidos grados de melodrama amoroso y familiar. La industria turca recogió del abandono el espectáculo de los latidos. Nos recordó que, por estos costados del mundo, las lágrimas son muy rentables.
Esta semana hemos descubierto que Nicolás Maduro es también un fan enamorado de estas producciones. A Chávez no le gustaban las telenovelas. De hecho, según se sabe, a Nancy Colmenares, su primera esposa, le prohibía verlas. Y, en más de una ocasión, se refirió con desdén a ese género que promovía anti valores y distorsionaba la realidad. En su ataque contra los medios de comunicación, que fue en realidad parte de sus primeras batallas en su gran guerra contra la democracia venezolana, Chávez terminó desmantelando una industria que había logrado que la telenovela fuera nuestro primer producto de exportación no tradicional. No en balde, ahora, el mercado internacional está lleno de una enorme cantidad de talentos que se vieron obligados a salir de Venezuela para buscarse la vida en otros territorios. No pienso solo en actores y actrices o en libretistas, sino también en la inmensa cantidad de excelentes técnicos en distintas áreas, camarógrafos, luminitos, sonidistas, asistentes, directores, productores y ejecutivos…La industria del entretenimiento en Venezuela fue minuciosamente devastada. Y ahora Maduro aparece promoviendo las teleseries turcas.
Pero eso no es realmente lo peor. Lo peor es la noticia de la visita del presidente de Venezuela y su esposa a un estudio de televisión en Estambul. Lo peor es la frivolidad de un supuesto líder de un país que se está derrumbando. Las fotos de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, disfrazados y jugando a actuar, en un set de su teleserie favorita, en Estambul, son un carajazo despiadado a la pobreza que se vive el país.
Que el “presidente obrero y la primera combatiente” se dediquen a farandulear en el exterior, demuestra el desprecio radical que tiene el Gobierno por el sufrimiento de todos los venezolanos.
En tierras muy lejanas, ambos dirigentes juegan a la ficción. Se dan el lujo de pasear, de ser fatuos e intrascendentes, de vivir una fantasía otomana mientras, en esta esquina de la realidad, hay venezolanos que viven sin luz, sin agua; venezolanos que mueren sin medicinas, que mueren por no comer.
¿Se acordó acaso Maduro, en Estambul, de lo que dijo a los trabajadores de la salud a la hora de negarles un aumento de sueldo?; ¿acaso pensó en eso mientras paseaba por el plató de aquel estudio de televisión? Les habló de la guerra económica, del bloqueo, del imperialismo y de la oligarquía. Los trabajadores solo pedían el mismo aumento salarial que se les dio a los militares. Pero Maduro dijo que no. Dijo que ahora no podía. Y exigió fuerza. Valor. “Ustedes deben resistir -también les dijo-. Por la patria. Por Chávez”.
¡Cómo se sacrifican ellos por la Patria y por Chávez en el set de la serie Resurrección Ertugrul! ¡Cómo resisten! Nico y Celia también lloran. Pero solo con historias extranjeras. La realidad de Venezuela no les interesa. Siguen negándose a verla. Hace demasiado tiempo apagaron al país.
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Democracia, cambio y circulación de cerebros y territorios

Tomás Paez

El inmenso éxodo de venezolanos continuará aumentando mientras se mantenga el modelo socialista del siglo XXI, el del atraso y la crisis humanitaria. Ese extraordinario desplazamiento, diverso y plural, configura una nueva geografía de Venezuela que modifica el concepto de “nación”. Ciudadanos y familias globalizadas, solicitantes de asilo y refugio, y emprendedores y empresas transnacionales.
Ahora Laureano Márquez, Emilio Lovera, Luis Chataing, Claudio Nazoa, directores de cine, artistas, fotógrafos, músicos y escritores, hacen sus presentaciones y exhibiciones en Maracaibo, Barquisimeto y también en Madrid, Nueva York, París, Alberta, Tenerife, Florida, Melbourne, Bogotá o Lima, en más de 90 países y 300 ciudades, organizadas y promovidas por las asociaciones de venezolanos. Un hecho similar ocurre en el ámbito empresarial, un acelerado proceso de internacionalización de la empresa venezolana.
Es una de las respuestas al cerco y la guerra que el régimen ha declarado a la cultura, a la propiedad, al mercado y al emprendimiento. En eso no se diferencia de cualquier otro socialismo existente: allí donde se instala produce involución social, retroceso tecnológico, salarios miserables, una terrible escasez y éxodos masivos. Los ciudadanos de los países que han padecido ese modelo se quedan atascados en el tiempo, la infraestructura y la capacidad productiva son derruidas, simplemente el modelo es alérgico a la modernización, su sino es la barbarie.
Muestras de ello encontramos en Venezuela, en el absoluto deterioro del sector eléctrico y en el retroceso de lo que se refiere al ancho de banda, el más lento de Latinoamérica. Este hecho lo lleva a ocupar los últimos peldaños en este terreno en el mundo y explica que países como Colombia y Brasil triplican y quintuplican el ancho de banda de Venezuela. Ese dato se agrava al interior del país y se está creando una peligrosa y desigual brecha digital entre las ciudades y regiones. En lugar de más y mejor interconexión el régimen coloca al país al margen del desarrollo. Y, lo que es peor, con los recursos de los venezolanos, el régimen ha invertido decenas de millones de dólares en un cable submarino de fibra óptica para el beneficio de la dictadura cubana, todo ello envuelto en una sórdida bruma de corrupción.
El régimen MILITAR-cívico con actos como este revela el profundo desprecio que siente por todos los venezolanos. De ellos solo espera sumisión. La obediencia, que confunden con lealtad, sustituye el talento y el mérito. En este principio se sustenta su denodado empeño en convertir la educación en sistema de adoctrinamiento y en intentar imponer la hegemonía comunicacional, vale decir, el pensamiento único.
Las pretensiones del modelo que cada día añade un nuevo daño al país y es responsable de una crisis humanitaria sin precedentes en la región y provoca y fuerza el éxodo masivo de sus ciudadanos. Quienes han decidido emigrar constituyen una importante reserva internacional de know-how que han establecido nuevas redes que resultarán importantes para que, junto al capital humano que decidió permanecer en el país, podamos recuperar la democracia y las libertades, condiciones para atender la necesaria y urgente recuperación del país.
La diáspora, desde países y ciudades distantes, permanece conectada al país de origen gracias a las facilidades que ofrece la red que, como dijimos, en Venezuela ha sufrido un severo retroceso en los últimos años. Hacen posible el vínculo con la familia, los amigos, los compañeros de trabajo; permiten el encuentro, la difusión y el intercambio de tecnologías, la relación comercial, empresarial y política. Estos enlaces también sirven para crear empleo e ingresos al profesional venezolano, quien percibe un salario mensual que equivale, en el peor de los casos, a no menos de cuatro o cinco años de salario mínimo y miserable con el que, además, poco se puede hacer debido a la hiperinflación que ha creado este régimen.
Los vínculos que ya existen es preciso potenciarlos y organizarlos. En este terreno es recomendable la organización y el trabajo conjunto de distintos actores, en lugar de esfuerzos de carácter aislado: partidos políticos, gremios empresariales y profesionales, academias, universidades, gobiernos locales y regionales y de las asociaciones establecidas por los venezolanos en todo el mundo. La cooperación internacional destina recursos para apoyar a los venezolanos y a todas las organizaciones involucradas en esta tarea, y por ello nadie en particular puede arrogarse el derecho de utilizar tales recursos.
La participación de estas organizaciones y asociaciones de venezolanos en todo el mundo son imprescindibles para apoyar la conexión con Venezuela y con los venezolanos que están fuera de ella y soslayarlas, como hemos visto cuando ha ocurrido, es una garantía de fracaso. Estos liderazgos, que se han macerado con mucho esfuerzo, cuentan con una dilatada experiencia y han establecido nexos con empresas e instituciones en sus respectivos países y ciudades.
Los contactos, información y conocimiento les facilitan la identificación de proyectos, oportunidades comerciales y de negocios, las fuentes de financiamiento y las posibilidades de colaboración en todos los terrenos. Han adquirido habilidades lingüísticas, culturales y una inteligencia más acabada, a la que además tienen acceso, de la institucionalidad de la ciudad en la que hoy viven. Ese know-how y ese liderazgo no lo suplantan decisiones burocráticas. Los liderazgos no se designan, se construyen.
La diáspora posee información y datos acerca de los productos y servicios que se ofrecen, de las condiciones en las que se ofrecen, de los marcos legales y de las restricciones. Esto la dota de una inteligencia especial que sustituye las disfuncionales agregadurías comerciales de las embajadas venezolanas, hoy absolutamente disminuidas en su papel. La información que posee varía en función del individuo, de sus intereses y de las asociaciones en las que participa: ambiente, medicina, educación, negocios, empresas, comercio, financiamiento, etc.
Ese conocimiento y el hecho de participar en redes, tanto en el país de acogida como en el de origen, los coloca en una situación ventajosa para enlazar las dos puntas. La movilidad humana transnacional se hace entre ciudades y regiones: de ellas emigran y en ellas se establecen en el país que los recibe. La diáspora conecta ciudades y regiones y así participa en la reconstrucción, al mismo tiempo que puede actuar como medio para recuperar el proceso de descentralización que ha sido afectado y disminuido.
El modelo socialista del siglo XXI es centralizador y niega la empresa y el sistema de mercado: socialismo y descentralización y autonomía están reñidos, son enemigos irreconciliables. Como viven en la mentira, tienen una opinión infundada sobre sí mismos y hasta tienen el tupé de llamar “país potencia” al que han convertido en harapiento. Están incapacitados para comprender que las regiones y ciudades también compiten y cooperan, establecen alianzas y participan de redes con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, atraer inversiones e insertarse de un modo más idóneo en la economía global. Las declaraciones recientes de algunos de los voceros del gobierno hay que entenderlas en este contexto, van a resolver los problemas “por las buenas o por las malas” o, como algunos promotores de la autarquía afirman, “el arroz que se produce en el Guárico es de los guariqueños”.
Nuestro objetivo es evitar que continúe la devastación y que el país termine convirtiéndose en colonia cubana. Por ello es preciso cambiar al gobierno y al modelo. Pero ello no es suficiente. Es preciso, con el concurso de todos los actores, establecer proyectos, iniciativas que permitan abonar el terreno para el momento en que recuperemos la democracia y poder iniciar sin dilación la reconstrucción de un país hecho trizas y dar respuesta a la terrible crisis humanitaria de los venezolanos.
La devastación la vive cada localidad, cada región. Parques industriales convertidos en cementerios, merma de la producción e incremento del desempleo y la informalidad. El liderazgo regional y sectorial es consciente de que la recuperación requiere el concurso de todos y para ello es necesario atraer y captar talento, inversiones e inversionistas para construir tejidos empresariales más competitivos y poder mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Con esos objetivos en mente, gremios empresariales, instituciones locales y universidades han establecido “diásporas regionales” (Carabobo) o “sectoriales” (universitaria, UCV), con el fin de iniciar la gestión internacional de la diáspora. El propósito es desarrollar conjuntamente con las asociaciones proyectos e iniciativas que permitan maximizar los impactos positivos en ambos extremos de la relación.
Dinamizar la circulación de cerebros y territorios, parafraseando a Alan Tarrius, para atraer inversiones y talentos, para internacionalizar la empresa, para establecer alianzas estratégicas comerciales, financieras y tecnológicas. En este terreno desempeñan un importante papel los actores locales y regionales, lo que además redundará en el fortalecimiento del proceso de descentralización.
Es preciso comenzar a crearlos ahora y vamos algo tarde, hay que preparar las condiciones para que el cambio no nos tome por sorpresa y no sepamos qué hacer desde el mismo día uno. Venezuela ayer supo aprovechar los aportes de los inmigrantes y ahora tiene el reto de hacerlo con su diáspora, que además ha expresado de mil maneras y con hechos su disposición a participar en la reconstrucción del país.
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Liturgia por barriles



Veinte años atrás, era inimaginable una PDVSA agónica. Pero hoy todo es mengua en nuestra corporacion estelar. Mes a mes desciende la producción. Para el pasado junio, la OPEP reporta 1 millón 340 mil barriles diarios, equivalentes a 40% del volumen de 1998. Debacle que, al igual que la miseria del pais, no es consecuencia de catástrofe alguna.
Una suerte de relación amor-odio hacia PDVSA, acunada en el espíritu de Hugo Chávez, abrió la espita destructiva de la empresa. Amor por los petrodólares para sembrar en el continente su socialismo del SXXI, resentimiento hacia quienes los producían. Su calculado asedio culminó despidiendo a 20 mil trabajadores que eran la espina dorsal de la corporación. El reemplazo de conocimiento por servidumbre ideológica, roja rojita, inició la procesión hacia el barranco. Su panfletaria ostentación de la mayor reserva petrolera del mundo, hizo de PDVSA una cornucopia inagotable para sostener a Cuba, comprar votos en la OEA, importar y dejar podrir pollos, remendar la descuidada electricidad del país, pagar campañas electorales y, como constante, verter millardos de dólares por los desagües de la corrupción. La expropiación de calificados socios estratégicos, reemplazados por anodinas corporaciones de países ideológicamente afines; la nacionalización de servicios contratados a empresas con probado know how petrolero, entre otras ocurrencias, contribuyeron a la debacle.
Hoy destacan como emblemas del desastre: el rico yacimiento de El Furrial, el más importante descubrimiento geológico desde la creación de PDVSA en 1975, diezmado por mala praxis y reducida su producción a menos de la mitad, y la Refinería de Amuay,  diseñada para 600 mil barriles diarios, remodelada en 1995 con sofisticada tecnología de punta, cuyas unidades de procesamiento están corroídas y silenciadas por la desidia.
Como último recurso, se ruega en una misa cristiana que prendan las calderas y se muevan los taladros. Quiera la providencia que esa liturgia no termine convertida en requiem.

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domingo, 15 de julio de 2018

La españolita y el Príncipe Gurdjieff












MARIO VARGAS LLOSA

Españolita” no por machismo falocrático, ni por la pasión de los peruanos por los diminutivos, sino por cariño, por lo frágil, delgadita y vulnerable que parece, allá en el distrito de San Martín de Pangoa, en plena selva amazónica, donde se la deben haber comido viva los zancudos, con su bebita de un mes en los brazos y esos ojazos de muchacha valiente, que ha descubierto la verdad y sabe que este mundo va a desaparecer, pero que ella se salvará con ayuda del Príncipe Gurdjieff y será la madre de una nueva humanidad.
Su historia me la imagino perfectamente. Patricia Aguilar, de 16 años, está allá en su tierra natal, Elche (Alicante), dolida por la muerte de un tío muy querido, navegando en Internet. Y de pronto aparecen en la pantalla las palabras salvadoras, venidas del otro lado del mundo, Perú. Primero, la intrigaron, luego la sedujeron y, por fin, la convencieron. Este mundo se iba a acabar por la insensatez y crueldades de los humanos; pero algunos pocos se salvarían, gracias al Príncipe Gurdjieff y su sabiduría para traspasar las apariencias y llegar a la verdad cruda y dura. Con él sobrevivirían quienes escucharan su mensaje. ¿Qué podía importarle a ella que aquellos textos estuvieran plagados de faltas de ortografía si comunicaban algo que le llegaba al corazón y le contagiaba una fortaleza desconocida? A ocultas de sus padres, Patricia mantuvo largas conversaciones con el gurú peruano, quien la fue instruyendo en las verdades gnoseológicas, astrales y esotéricas que posee y dándole unas instrucciones que la joven conversa siguió al pie de la letra.
Al cumplir los dieciocho años, la mayoría de edad, dijo a sus padres que iba a cenar a casa de un amigo. En verdad, desapareció, llevándose seis mil euros de la familia. Aterrizó en Lima, donde conoció a su maestro, mentor y, desde entonces, amante. El Príncipe Gurdjieff tenía una mujer legítima y por lo menos dos amantes más. E hijos con todas ellas. Vivía en una barriada pobrísima, pero la españolita estaba preparada para todos los sacrificios. Quedó embarazada y, como las otras mujeres del harén del que ahora formaba parte, se convirtió en vendedora ambulante para alimentar y vestir a su Príncipe y gurú. Según el vecindario, de la vivienda en que este vivía con su serrallo y parvulario, salían ruidos violentos, golpes.
La joven rescatada niega haber sido secuestrada y dice estar contenta con la hijita de ella y el chamán
Aquí aparece el héroe de la historia, según los periodistas: Alberto Aguilar Berna, comerciante que proveía de levadura a todos los panaderos de Elche, hombre modesto, trabajador e invulnerable al desaliento. Empezó a mover cielo y tierra para encontrar a su hija desaparecida. Denunció su eclipse a la policía de Alicante, movilizó a la opinión pública, consiguió fondos y, cuando supo que Patricia estaba en el lejano Perú, partió hacia ese remoto confín. Allí sentó otra denuncia ante la policía local. Al mismo tiempo, hizo pesquisas y llegó a descubrir la barriada en que vivía el Príncipe Gurdjieff: la llenó de carteles ofreciendo diez mil soles de recompensa a quien le revelara el paradero de la muchacha.
Para entonces, el brujo, chamán y estafador ya había huido hacia Junín, varios cientos de kilómetros al Este de Lima y se había refugiado en un pueblecito amazónico, Alto Celendín, donde Patricia y demás mujeres trabajaban como camareras en un restaurante para darle de comer. Alberto Aguilar Berna llegó hasta allí, con policías peruanos a los que debió pagarles el viaje, la comida y la pensión, dados los presupuestos exiguos de la Policía Nacional. Por fin dieron con ella y esa es la fotografía repartida por el mundo: la españolita en bombachos floreados, de anatomía filiforme, con su bebita en los brazos y una mirada fija y serena, de quien desafía al mundo porque sabe que es suya la verdad.
La policía capturó también al Príncipe Gurdjieff, cuyo nombre verdadero es Félix Steven Manrique Gómez. Tiene 35 años y, además de brujo, gurú, seductor y fabulador, promete a sus secuaces femeninas reducirles las caderas si las tienen muy anchas, aumentarles los pechos si hace falta y perfilarles la nariz. Lo adorna una coquetería apabullante. Apenas lo capturaron, pidió un peluquero-barbero que le cortara el pelo y rasurara, para estar más apuesto en las fotografías de la prensa. Es técnico electricista, expulsado de una secta llamada Gnosis por conducta impropia y, usando nombres y seudónimos diferentes en Facebook y en YouTube, venía anunciando hacía tiempo el irremediable fin del mundo y su recreación, gracias a él, ser elegido.
Sin vendedores de disparates y sus víctimas en “desprogramación”, el mundo se despoblaría
Hasta ahora todo tiene la apariencia de una historia bastante frecuente, en este mundo de oscurantistas más o menos pícaros y muchachitas crédulas. Sin embargo, en vez de un final feliz, los problemas de Alberto Aguilar Serna y su esposa sólo acaban de comenzar. Porque su hija Patricia, que está siendo “desprogramada” por los psicólogos de la policía peruana, niega por lo visto que haya sido secuestrada, afirma que está muy contenta con su suerte, con la hijita que le hizo el Príncipe Gurdjieff, y se niega a que “la salven”. No olvidemos que es mayor de edad y que, a menos de estar loca rematada, puede hacer con su vida lo que le dé la gana. Es verdad que, como está viviendo en la ilegalidad en Perú, podría ser expulsada a España, donde, ha dicho su simpática madre, “la esperan a ella y a la niñita con los brazos abiertos”.
Tengo tan poca simpatía por el Príncipe Gurdjieff como por el Gurdjieff verdadero, el que, según Jean-François Revel, era una “sabandija beoda” que, en el París de los años cuarenta, seducía con sus patrañas espiritualistas a señoras millonarias e intelectuales progresistas (incluso a él, por un tiempo) a fin de que le pagaran las borracheras. Pero si a todos los vendedores de disparates religiosos los fueran a meter presos y nos dedicáramos a “desprogramar” a quienes les creen lo que cuentan, el mundo, me temo, quedaría despoblado. Y, algo peor, la libertad desaparecería.
En cambio, aunque todos los libros esotéricos me producen unos bostezos de cocodrilo, siento gran cariño por la filiforme Patricia y su odisea me produce una tristeza mezclada de cierta admiración. ¿Era feliz, llevando la deplorable existencia que llevaba al lado del Príncipe, sirviéndolo, como las otras infelices que también le creían las idioteces con faltas de ortografía que les decía? ¿Le abrirán quienes la “desprograman” el camino de la normalidad? ¿Y si la convierten en una muchacha bien comida, bien vestida pero sin rumbo, desdichada, convencida de que, como persona normal, ha perdido su alma y razón de vivir?
No digo que ocurra, pero podría ocurrir, y en ese caso ¿qué es lo más justo? Yo creo que dejarla hacer lo que a ella le parezca, lo que la haga sentirse mejor, respetar el destino que ella elija para la pequeñita que engendró en los brazos de aquel Príncipe de pacotilla. La “normalidad” también puede ser temible cuando se impone por la fuerza y consiste en aniquilar la libertad de los otros, los distintos a los que nos creemos normales.
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© Mario Vargas Llosa, 2018.

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MI ALMA TIENE PRISA



MARIO DE ANDRADE

        Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora.
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces; los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa antes de la hora. Que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma
Sí…, tengo prisa…, tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la  segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.......

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