viernes, 20 de octubre de 2017

Liderazgo y respuestas responsables

Benigno Alarcon

Politika UCAB

La estrategia que describimos en nuestro último artículo, “La abstención como derrota perfecta”, funcionó. La estrategia evidente del régimen de cara a la elección regional consistió, más que en ganar las elecciones, en hacer que la oposición las perdiera. Para ello, su principal táctica fue la de reducir la votación de la oposición con la generación de abstención. Los resultados confirmaron no sólo la estrategia sino su eficiencia, y aunque los niveles de abstención estuvieron en el 40% que habíamos previsto –lo que es normal para una elección regional, pero anormal para los tiempos en que vivimos– los resultados fueron mucho más devastadores de lo que todas las proyecciones habían estimado.
La abstención generó la pérdida de 18 estados, no sólo en los más pequeños, en donde cada voto cuenta. Al contrario de lo que estimamos, la votación de la oposición no logró superar al régimen, lo que significó no sólo una mayoría sustancial de gobernaciones para el oficialismo sino su supremacía en votos totales.
El resultado de esta elección regional, en la que la casi totalidad de las gobernaciones quedó en manos del régimen, servirá para reforzar su capacidad y presencia, dividir a la oposición entre quienes aún creen y los que no en una salida electoral, reforzar el mito de la invencibilidad del Gobierno –destruyendo las expectativas positivas sobre la posibilidad de un cambio político– y desmoralizar a la gente, de cara a los desafíos siguientes. Entre éstos está la elección municipal para la que el Gobierno apura el paso. Dependiendo de cómo evolucione la inclinación del elector opositor a participar o no, podría hasta llegar a un adelanto de elecciones presidenciales para tomar máxima ventaja de la actual tendencia abstencionista.
Esta situación implica un avance importante del régimen hacia su autocratización, en medio de un escenario de mayor división y desmovilización que facilita el cierre político, un mayor deterioro de las condiciones electorales, la posible inhabilitación de otros partidos políticos, más allá de los 42 que fueron eliminados en el proceso de legalización, un ejercicio más totalitario del poder a través de la Asamblea Nacional Constituyente, y la posible inhabilitación de otros liderazgos, en un esfuerzo por construirse una oposición a la medida que les permita hablar de democracia, pero sin posibilidades reales de alternancia.
La situación planteada es sin dudas un retroceso importante que debe convocar a todo el país, a sus liderazgos políticos y sociales, pasando por los empresariales y comunitarios, hasta al ciudadano de a pie como usted y yo. Se trata de un estado de emergencia nacional. No puede continuar confundiéndose la supervivencia con la normalidad. Es esencial que se le explique al país la verdad sobre lo que pasó. No es lo mismo plantearse lo ocurrido desde la óptica de un país que, de la noche a la mañana, pasó de ser casi todo oposición a ser ahora casi todo oficialismo, que comprender que la votación del oficialismo es la misma que obtuvo cuando fracasó en las legislativas del 2015, mientras que la de la oposición se redujo sustancialmente. Determinar, comprender y explicar al país la verdad es el primer paso para quien pretenda y tenga la capacidad y la vocación para liderar nada menos que una transición democrática.
Obviamente, lo sucedido en los meses anteriores que desembocó en la elección e instalación de la Asamblea Nacional Constituyente –tras el fracaso de las protestas y del mandato expresado en la consulta del 16 de julio– tuvieron repercusiones en los niveles de participación. Es evidente que el régimen tenía claras sus debilidades y alimentó la desconfianza hacia la oposición a través de la explotación del diálogo. Asimismo, es importante determinar el peso que en la derrota de la oposición tuvieron otros factores distintos a la abstención. ¿Cuál fue el impacto real de la no sustitución de candidatos en el tarjetón de votación? ¿Cuántas personas dejaron de votar como consecuencia de la reubicación de centros? ¿Cuántos casos, como el de Bolívar, se explican por la manipulación de los resultados finales? ¿Cuál fue el impacto de la reducción de los lapsos en una elección convocada y celebrada en apenas dos meses?
No se puede reconstruir la confianza de la gente en el liderazgo opositor evadiendo las responsabilidades propias y culpando a los abstencionistas de la derrota, o explicándola solo desde factores externos como el fraude, que sí existió y fue evidente y progresivo, desde la convocatoria misma de este proceso electoral hasta el día de los comicios. Toca más bien comprender y lidiar con los distintos factores que, en mayor o menor medida, tuvieron impacto sobre el resultado de este proceso, sin subestimar las condiciones electorales, pero con especial énfasis en las causas políticas, o sea, aquellas por las cuales una proporción importante de personas dejaron de atender al llamado del liderazgo opositor.
La abstención no implica que la mayoría del país ya no se oponga al régimen, pero sí implica una reducción importante en los niveles de apoyo, hasta hace poco incondicional, de la gente al liderazgo opositor. Esto hace impostergable la evaluación del mensaje, propuestas y credibilidad, para ser capaces de lidiar con escenarios que no volverán a ser nunca menos adversos que los que hoy enfrentamos.


Leer más...
HABIA QUE VOTAR










          JEAN MANINAT

La oposición democrática venezolana recibió una dolorosa derrota que no tiene vuelta de hoja, ni paliativos qué mostrar. Las expectativas creadas eran altas y la caída ha sido dura. Como era de esperarse, el oficialismo se implicó a fondo para perturbar el proceso electoral, con un arsenal de irregularidades y abusos de poder asombroso, aun para un país en donde ya nada puede asombrar. Nadie puede argumentar que fue tomado por sorpresa, se asumió la contienda sabiendo quién era el contendor. Y no hay que arrepentirse.
Una vez elaborado el duelo en curso, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tendrá que hacer un examen en profundidad para detectar la falla geológica que recorre su estrategia de cambio. Nos permitimos recomendar  que se revise la forma epiléptica de hacer política de los últimos tiempos, saltando de una posición a otra según vaya soplando el viento de las manifestaciones callejeras.  
Lo que a todas luces parece urgente, es encontrar un discurso coherente, un relato convincente para toda la sociedad, y atenerse a él independientemente de que reviente el Twitter y la primera fila callejera apabulle pidiendo más acción. El costo de querer satisfacer a todos ha sido alto y al final todos se van para su casa decepcionados.  
A estas alturas, clamar por la Unidad es un ejercicio bien intencionado pero fatuo, más aún cuando se sabe que el sector que se desprendió de la MUD -en todo su derecho- dirigido por María Corina Machado y Antonio Ledezma tiene proyecto propio (Venezuela soy yo) y ya anunció la puesta en marcha de una campaña para desalojar a los cogollos partidistas y salir del régimen cuanto antes. Uno no puede más que desearles suerte en la segunda parte del empeño. La primera, ya la intentó Caldera y la remató el comandante galáctico.
Quienes han dirigido a la MUD, han logrado triunfos y derrotas, como corresponde a quien ejerce el ingrato oficio de la política. Los alternativos, nos han llevado de fracaso en fracaso buscando una salida express siempre elusiva, como corresponde a quien confunde sus deseos con la realidad.
En materia de lucha política, los contratiempos aguzan los sentidos. Si algo ha demostrado la base opositora, es una alta capacidad para discernir políticamente. Hay que convencer, defender las diferentes posiciones sin amilanarse ante los extremos. No hay nada de qué alarmarse, es la esencia de la democracia.
La decisión de participar en las elecciones regionales fue justa, y políticamente correcta. Quienes hurtaron el bulto al compromiso de ganarlas, hoy  se esconden atacando a la MUD. Quienes predicaron la abstención, no tienen nada que celebrar salvo la pérdida de varias gobernaciones. 
Desde este lado de las bases, seguimos creyendo en una salida democrática, constitucional, pacífica y electoral, porque es la única que nos permitirá recuperar la democracia, a pesar de las eventuales falencias de la conducción opositora, de la plaga de la abstención, y de los atropellos del CNE.
Había que votar, y no quedarse en casa.
@jeanmaninat

Leer más...
SALIR DE LA ESQUINA

SIMON GARCIA

Los resultados electorales, contra mediciones y análisis, fueron inversamente opuestos a lo que esperábamos. En vez de una victoria, topamos con la capacidad del oficialismo para recomponerse. El gobierno aparece como primera fuerza en votos y gobernadores.
Fue un capítulo favorable a la perpetuación del régimen. Especialmente si no desciframos certeramente por qué pasamos de mayoría el 1015 a minoría el 2017. Es importante identificar por qué no fuimos opción válida en 17 Estados. Saber por qué no pudimos expresar a la oposición realmente existente en la sociedad.
Esa tarea de reflexión no puede hacerse sin valorar las incidencias de un sistema que tiene como principio rector, no a la Constitución, sino a la revolución y que sustituye la ley por una ideología. No sólo en las elecciones, sino en todos los planos de la vida, los ciudadanos tienen frente a sí el desafío de liberarse del mito de Sísifo.
Ni las elecciones ni la vida política ofrecen garantías de equidad, en un país invadido por una opresiva voluntad de control total desde la maraña de intereses, políticos y extrapolíticos, que destruye la democracia y la economía. La lucha es, precisamente, para reconquistar ambas y lograr elecciones más transparentes, competitivas y justas. No se puede renunciar al muro de contención a la autocracia que significan, aún bloqueados, los medios democráticos.
Esta vez no pudimos vencer la naturaleza fraudulenta del poder que ha confiscado a la democracia. La institucionalidad revolucionaria se puso en acción para desmoralizar, intimidar y anular la votación contraria al gobierno. Al fraude preexistente que implica actuar con reglas impuestas por un patrón revolucionario, se añadieron agresiones y violaciones a la ley el mismo día de las votaciones. A partir de las 6 pm se libró una lucha titánica y desigual para defender la voluntad del elector y se logró ganar en seis Estados.
En la oposición actuó una prédica venenosa que validó a la abstención. Figuras opositoras alentaron irresponsablemente la percepción de la inutilidad del voto. Añadieron además el hierro candente de que votar legitimaría a la ANC. Aprovecharon el malestar contra la MUD para manufacturar una abstención por decepción que desplomó a la oposición.
El gobierno consumó también un fraude directo, como lo prueban las actas de Bolivar transcritas tramposamente para sacar del juego a un luchador como Andrés Velasquez, inaceptable para las mafias minerales.
El punto ahora es cómo salir bien de la esquina. Producir los cambios de conducta dirigente, reformar a la MUD, adecuar la estrategia a la nueva realidad y entender que sin estar junto al pueblo es imposible representarlo.
El régimen está dominado, venciendo una débil resistencia interna, por los sectores dispuestos a abandonar las formalidades democráticas para proteger privilegios y negocios ilegales. Nosotros estamos obligados a ser la resistencia democrática que acumule la eficacia y las condiciones para sustituirlo pacíficamente. Perdimos un round decisivo. Hay que salir del mal momento con una estrategia de lucha clara y que comprometa a una auténtica unidad.
@garciasim
Leer más...
EL DESASTRE

 Resultado de imagen para leonardo padron
       LEONARDO PADRON

A veces uno quisiera permanecer en silencio. No emitir juicios. Esperar que las aguas del desánimo se calmen. Tener chance para recuperar el aliento luego del nuevo desastre que ha ocurrido en el país. Ya se han escrito, en apenas cuatro días, innumerables artículos, sesudos análisis, detallados reportajes sobre las razones que propiciaron que la dictadura de Nicolás Maduro se adjudicara dieciocho gobernaciones el domingo 15 de octubre, y apenas perdiera cinco. Todo se ha dicho y desmenuzado. Ya los defensores de la abstención armaron su fiesta con el “se los dije”. Ya algunos apologistas del voto los culpan a ellos. En fin, llueven argumentos. El más grave, notorio e incluso previsto es el del fraude. Un fraude que comenzó hace un año al Tibisay Lucena no convocar las elecciones en el lapso que lo exigía la Constitución. Un fraude cuyo mejor prueba y antecedente fue aquel momento cuando Maduro expresó que no volverían a llamar a elecciones a menos que estuvieran seguro de ganarlas. Y así, los pranes del voto tuvieron tiempo de armar su tinglado, aceitar su estrategia y diseñar la emboscada perfecta. Pero la única certidumbre es que seguimos juntos, todos muy juntos, hundiéndonos en el mismo lodo. Ese es el único punto de unidad que tenemos hoy los venezolanos. Esa es la tragedia: todos somos víctimas. Y por eso todos tenemos la razón. O, quizás, ninguno.
Igual nada termina de explicar cómo el peor gobierno de nuestra historia, el más eficaz a la hora de arruinar nuestra economía, el que logró convertir a Venezuela en un huracán de miseria, hambre y violencia, haya obtenido tan demoledora victoria en las elecciones regionales. La paradoja resulta inaudita, absurda, inverosímil. Por eso no me queda más que felicitar al régimen. Sin duda, han contado con una asesoría impecable. Han tenido mentes brillantes en el diseño de un sistema perverso que permite preservarlos en el poder a pesar del rechazo abismal de todo un país.
Juro que en los últimos tres años yo no me he topado con un solo ser humano que me hable de cuánto ha mejorado su calidad de vida en Venezuela. Nadie hace gala de la abundancia de medicina y comida que se derrama en los anaqueles de farmacias y supermercados. No he conseguido ni un solo vecino que me comente con entusiasmo cómo ha crecido su empresa o negocio en estos años de revolución. Nadie. Obviamente, no circulo por el pasillo de la pequeña secta que recibe los privilegios de la corrupción. Uno gira el rostro y solo se topa -en sus cuatro puntos cardinales- con un país devastado, arruinado, hondamente deprimido y en fuga. ¿Y entonces?
Yo no soy ni analista, ni político y ni siquiera me considero un intelectual. Soy, apenas, un escritor. Y el mundo lo observo desde mis ojos de escritor. Deteniéndome en las complejidades y heridas de la condición humana. Hoy, confieso, estoy arrinconado en la misma esquina donde estamos tantos. En el desconsuelo. Confieso que me llaman de programas de radio para que transmita algún mensaje de ánimo y escurro el bulto. Que hice una vehemente cruzada personal para convencer a lectores y amigos de la necesidad de no renunciar al voto como herramienta democrática de lucha y, sin duda, no sirvió de nada. Que discutí horas infinitas con mi propia pareja sobre el dilema de abstenerse o votar, porque nuestras posiciones eran contrarias, pero profundamente respetadas por el otro, como lo dictan la sensatez y la tolerancia. Confieso que no peco de ingenuo y desde hace años he entendido el talante delictivo del grupo humano que gobierna al país. Confieso que mi optimismo crónico ha ido recibiendo lesiones de magnitud. Que siempre supe que el gobierno apelaría a su torva habilidad para la trampa pero a pesar de eso pensé que había que insistir. El caso es que esta vez se superaron a sí mismos. Estrenaron nuevas argucias. Y agarraron fuera de base, una vez más, a los líderes de la oposición. Y, sí, uno se indigna cuando observa que tales líderes no se terminan de blindar con la suficiente astucia para evitar las celadas y zancadillas del régimen. Sin duda, ya es hora de cancelar el empirismo y la improvisación. No se puede seguir combatiendo con estrategias amateurs a una organización criminal que cuenta con asesores internacionales versados, durante décadas de entrenamiento, en las formas de sojuzgar a todo un pueblo. El adversario es brillante en su impudicia. No quepa ya la menor duda. Ha aprendido de sus errores y ha construido una maquinaria aviesa y sin escrúpulos para hacer del fraude un monstruo de mil cabezas. Un monstruo que hoy pareciera indestructible. Si seguimos combatiéndolo de la misma manera. Si no nos revisamos a profundidad.
Y, mientras tanto, el país se asfixia en su propio caos, pierde la respiración. El deterioro de la vida es mayúsculo. Los pronósticos de los economistas son aterradores. La hambruna se acentúa. Los asesinatos y secuestros se incrementan. La antigua tierra de gracia es hoy un charco infecto, lleno de miseria y derrota. Los que pueden escapar, escapan. Incluso a contravía de su propias posibilidades. Damos lástima en el mundo. Nos damos lástima nosotros mismos. Eliseo Alberto, en ese desgarrador y honestísimo libro sobre la revolución cubana que es “Informe contra mí mismo”, dice en una de sus páginas: “sobre Cuba se ha escrito una biblioteca de cuatrocientos tomos”. Me aterra pensar que ya sobre Venezuela se esté derramando una desmesura parecida de tinta y dolor. Que la dictadura haya ganado este domingo dieciocho gobernaciones con un despliegue pornográfico de su habilidad para el fraude tiene una sola lectura: Venezuela ha entrado en una nueva zona de desastre.
Los venezolanos estamos estremecidos ante lo ocurrido el 15 de octubre. Hemos caído de nuevo en las arenas movedizas del desaliento. Estamos de cara a nuestro mayor reto. Para salvarnos queda cada vez menos tiempo. O reaccionamos de una forma contundente y lúcida o les terminamos de regalar el país a la banda armada que hoy brinda con champaña. Ya la lucha no puede seguir siendo entre boy scouts y malandros. Toca aprender a pensar como piensa un criminal. Pero no para envilecernos. No para convertirnos en lo mismo que repudiamos. No para quedarnos sin futuro moral. Sino para entender cómo vencerlos. Sin que se nos enlode el alma.
Leonardo Padrón
POR: CARAOTADIGITAL – OCTUBRE 19, 2017

Leer más...
EL FRAUDE GUBERNAMENTAL SOLO NO EXPLICA EL RESULTADO


EMILIO NOUEL V. 

La elección del 15-O nos deja sobre la mesa una evidencia incontestable: el gobierno militar-cívico, con sus inmensos recursos, logro mover un poco más del 20% del padrón electoral, la cifra que todas las encuestas indican que es su apoyo, una minoría, que, sin embargo, tramposamente, le permitió ganar la elección en los términos por todos conocidos.
Por supuesto, echo mano de todas las triquiñuelas posibles para impedir que parte del electorado opositor se pronunciase. Y no solo con chantajes y presiones, también con intimidación y violencia.
Quedo al desnudo, no hay duda, de que aquel es su techo cuantitativo después de 18 años de desastre económico y social. Por cierto, 3 millones menos de lo que el gobierno dice que voto en su fraudulenta constituyente de hace mes y medio.
Muchos habíamos pensado que las acciones fraudulentas, irregularidades e ilegalidades previsibles podían ser neutralizadas con una participación mayoritaria, como ocurrió hasta cierto punto en los 6 estados en que ganó la oposición. Pero no se dio como lo esperábamos. Todo el sistema institucional y electoral puesto al servicio de la causa de los tiranos y una abstención miope nos vencieron.
Para un observador de pensamiento racional de cualquier país no puede entrarle en la cabeza que un gobierno que tiene el rechazo de alrededor del 85% de la población, triunfe en una elección. Como no lo entra tampoco que en México hayan salido grandes manifestaciones a pedir la libertad del “buen hombre” llamado Chapo Guzman.
Así, la conclusión lógica para explicar el resultado electoral venezolano no puede ser otra que la de que necesariamente algo raro hay en este asunto.
Y ciertamente, hubo múltiples trampas, irregularidades y maniobras del gobierno que propiciaron parte importante del resultado. Los obstáculos puestos a los votantes de zonas tradicionalmente opositoras, el chantaje y compra de votos en sectores de bajos recursos, tuvieron su efecto.
Pero estos aspectos solos no explican el desenlace.
También en el lado de los que luchan por recuperar la democracia podemos identificar factores decisivos que coadyuvaron al resultado adverso, los cuales habrá que atender inmediatamente.
 ¿Qué peso tuvo cada uno de estos asuntos al final? Habrá que precisarlo con mayor detenimiento.
Y en ese campo, hay que insistir en que no se podrá avanzar sin unidad, coherencia, estrategia conjunta, mensaje único y desprendimiento de parte de la dirigencia política. En esos temas la oposición democrática se juega el futuro, que es el del país.
Independientemente de lo que hubiera salido del evento electoral, debemos tener claro que el deterioro acelerado del país iba a continuar, como todos los analistas lo indican. Lo que tenemos por delante en materia económica es escalofriante.
Ir a votar, bajo las condiciones desfavorables que no desconocíamos, era lo correcto. La unión de la oposición, como en otras ocasiones se dio, pudo habernos dado el triunfo que las encuestas anunciaban. Ahora resta insistir en ella. Solo así saldremos de esta calamidad y alcanzaremos recuperar un país para la prosperidad y la paz.
EMILIO NOUEL V.





Leer más...
“¿Y ahora..?”

 Eduardo Fernandez

 Venezuela también es un país maravilloso, pero está atravesando una crisis gigantesca que se traduce en demasiado sufrimiento para la gente. Lo que ocurrió el domingo 15, en las elecciones regionales, fue una catástrofe. Los que dirigieron la campaña de la oposición tendrán que reflexionar, con seriedad y con objetividad, lo que ocurrió. Y actuar en consecuencia.

Tenemos 17 años con un gobierno que consideramos muy malo y que ha conducido al país a una crisis de proporciones increíbles. Pero tenemos 17 años tratando, sin éxito, de sustituirlo.

Hay que evaluar, con seriedad, todos los factores que influyen en esa realidad que nos sigue acompañando: un gobierno malo y una ausencia de alternativa.

Yo, como ciudadano interesado en los asuntos públicos de mi país desde que tengo uso de razón, veo que tenemos un gobierno cuyo interés fundamental es perpetuarse en el poder y frente a él un archipiélago de proyectos partidistas o de ambiciones personales que no terminan de concretar una propuesta que busque construir un país moderno con bienestar para todos y que nos conduzca a superar las dificultades actuales.

La dirección de la campaña opositora consideró, supongo que luego de una reflexión seria en una mesa de análisis estratégico, que, a pesar de los incontables abusos y ventajismos del gobierno, debíamos concurrir al proceso electoral. Es decir, en conocimiento de que la lucha electoral no estaba planteada entre la oposición y el partido de gobierno sino entre la oposición y todos los recursos del Estado venezolano, aun así debíamos concurrir al proceso. Seguramente los estrategas de la oposición calcularon que, siendo el desagrado tan grande en todos los sectores de la población y en todas las regiones del país, los resultados electorales serian favorables a los candidatos opositores. Sobre estos temas el liderazgo opositor tendrá que reflexionar con seriedad, con objetividad y sin desatar una cacería de brujas.

El Gobierno, por su parte, asume ahora una responsabilidad todavía mayor de la que tenía. La crisis que enfrenta la nación es catastrófica. El sufrimiento del pueblo es enorme. El Gobierno tendrá que reflexionar sobre su responsabilidad en esa crisis y sobre la manera de superarla. Y no seguir buscando otros culpables.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández
@EFernandezVE

Leer más...

jueves, 19 de octubre de 2017

Comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana con motivo de las elecciones regionales
 
1. A los pocos días de las elecciones regionales, los Obispos de Venezuela, reunidos por Estatutos para evaluar y diseñar los programas pastorales de las Comisiones de nuestra Conferencia Episcopal, hacemos llegar un mensaje de cercanía y solidaridad a todo el pueblo venezolano. Con él compartimos cotidianamente alegrías y tristezas, y sufrimos las dramáticas consecuencias que genera la profunda crisis ética, política, social y económica que afecta a todos, pero particularmente a los más pobres. A él, le aseguramos nuestra oración y el compromiso de seguir contribuyendo, desde nuestra misión de pastores del Pueblo de Dios, al bien común de nuestra nación.
2. El primer semestre del año estuvo caracterizado por un amplio y prolongado enfrentamiento político, generado por la pretensión del Ejecutivo Nacional de imponer un modelo socio-político que atenta contra la dignidad de la persona y desconoce la Constitución, y por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo. Ante esa conflictiva realidad la realización de las elecciones de Gobernadores del 15 de Octubre, a pesar de la desconfianza que ellas generaban en algunos sectores, constituía para muchos una luz en el camino y un motivo para la esperanza.
3. Vemos con preocupación que estas elecciones, aunque contaron con la participación de una buena parte del electorado, lejos de contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad democrática a través del voto libre, universal e imparcial, han hecho más difícil aún la solución consensuada de los problemas que nos aquejan, han generado nuevas dudas e interrogantes y han abierto la puerta a mayores tensiones y conflictos de cara al futuro de nuestro país.
4. Deploramos que el Consejo Nacional Electoral, haciendo caso omiso de los llamados realizados desde diversas instancias nacionales e internacionales, se haya mostrado una vez más como un árbitro parcializado, al servicio del Partido oficial. Son múltiples las irregularidades cometidas en la implementación del proceso electoral: el impedir que las organizaciones políticas pudieran sustituir los candidatos tal como está previsto en la ley, la migración a última hora de electores hacia otros centros de votación, la falta de una observación internacional plural, los abusos en el voto inducido. Todo esto constituye un obstáculo para el ejercicio del sufragio y genera desconfianza en los procesos electorales.
5. La decisión de crear nuevas autoridades, quitando competencias a los gobernadores electos de aquellos Estados que no favorecieron electoralmente al oficialismo, son un claro desconocimiento y una burla a la voluntad popular en la cual reside la legitimidad de cualquier elección.
6. Es muy lamentable que nuestro sistema electoral, no se ajuste en los actuales momentos a la ley. Es indispensable recuperar la justicia y ética del sistema, para que la ciudadanía pueda expresarse libre y confiadamente. y las futuras convocatorias, supervisadas por instancias internacionales plurales, devuelvan la paz y la tranquilidad a la sociedad venezolana.
7. El cúmulo de irregularidades, el uso de medios y recursos del Estado para hacer propaganda y, en una palabra, el ventajismo oficial no debe llevarnos a la pérdida de la credibilidad y confianza en el poder del voto como vía de solución pacífica y democrática para los cambios urgentes y trascendentales que requiere el país. No se puede prescindir de la vía electoral ¡No nos dejemos robar la esperanza!
8. Hacemos un urgente llamado a las autoridades civiles y militares para que pongan todo su empeño en devolverle al pueblo soberano el ejercicio libre y justo del voto y asegurarle la total trasparencia en el proceso, desde su convocatoria hasta la publicación de sus resultados.
9. Fundados en la enseñanza social de la Iglesia proclamamos una vez más la primacía de la persona y sus derechos universales por encima de las ideologías, sistemas de gobierno e intereses particulares. Convocamos a todas las instancias de la vida social a respetar, defender y promover los derechos civiles y a no desmayar en el reclamo de ellos.
10. Al querido pueblo venezolano que anhela vivir en paz y construir un futuro mejor para sus hijos, lo exhortamos a no dejarse llevar por la irracionalidad o el fanatismo en la controversia política.
11. El pueblo tiene derecho a exigir de la dirigencia política que se ocupe primordialmente de sus necesidades más sentidas, las conozca más de cerca, las experimente y le ofrezca un proyecto de país coherente, fundamentado en la justicia y el bien común sin exclusiones.
12. Elevamos nuestra oración al Dios que alienta nuestra esperanza ante los serios problemas que afectan a nuestra sociedad y que causan angustia y desánimo en muchos corazones. Nos encomendamos a la poderosa intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y le pedimos que vele por nosotros para que vivamos en concordia, libertad y paz.
 
Caracas, 19 de octubre de 2017
LOS ARZOBISPOS Y OBISPOS DE VENEZUELA

Leer más...