domingo, 20 de enero de 2019

¿VA LA OPOSICIÓN POR UN BUEN CAMINO?

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          LUIS VICENTE LEÓN

Los acontecimientos que estamos viviendo en este momento sin duda representan una oportunidad para la oposición, luego de mucho tiempo en el desierto. No se puede decir que estamos inevitablemente al borde de un cambio, pero sí que se está creando un momentum de peligro nuevo para Maduro y tendrá que medir fuerzas en condiciones menos ventajosas que en el pasado. 

Por una parte, el entorno está signado por la crisis y por la otra, la posición internacional ha sido contundente contra el nuevo gobierno calificado de ilegítimo. Es evidente que las sanciones, especialmente personales, seguirán creciendo y amenazando la unidad interna del chavismo, pero faltan los platos principales: la articulación de la oposición en torno a un líder y el apoyo militar. 

Sobre la primera, el 10 de enero representa la oportunidad de crear estímulos para la unidad opositora, coincidiendo con el nombramiento del nuevo presidente de la AN, un actor desconocido, joven y fresco que ha generado nuevas esperanzas. Por ahora, sólo puede verse una unidad superficial, pues se mantienen las graves diferencias entre los grupos clásicos de la oposición, pero al menos se abren algunos espacios de diálogo y trabajo. 

Las intervenciones de Guaidó sobre el tema de asumir la presidencial interina han sido deliberadamente ambiguas. Por un lado dice que la AN tiene el derecho de tomar las funciones de la presidencia, pero no se juramenta como presidente interino, probablemente evitando la cárcel, sin estar seguro que eso produciría el colapso del gobierno. Sin embargo, la ambigüedad le funciona (a corto plazo) para poner sobre el tapete un tema clave: se necesita la unidad opositora cívico-militar para que su juramentación no sea sólo un acto simbólico sino que pueda en realidad controlar el poder. Para elevar al máximo el costo del mantenimiento de Maduro se necesita un país completo dispuesto a defender sus derechos y presionar el cambio y la negociación política. De lo contrario terminará en más frustración. Pero para eso se requiere también el segundo plato: la presión militar y su posible desmarque de Maduro, lo que no luce claro, dentro de esa caja negra. 

Guaidó está buscando una arista interesante hablando de amnistía, buscando con esto bajar los costos de salida del gobierno, condición indispensable para el éxito. El tema está tomando forma y caló incluso en algunos radicales, pero está aún en pañales. 

Finalmente está la expectativa de acción de Trump. Algunos esperan que el gobierno americano reconozca a Guaidó, se juramente o no y eso le quite a Maduro el control de los activos nacionales en el exterior, incluyendo Citgo. La AN emitió un comunicado donde trata de asumir las funciones presidenciales de manera colegiada, quizás para proteger a Guaidó. Pero eso no luce muy efectivo, pues no sería un poder reconocido por las legislaciones extranjeras y una decisión de congelamiento de bienes en el exterior dejaría esos activos en el limbo hasta que se resuelva el tema formal del Poder Ejecutivo. 

Aquí estamos entonces, con la oposición dividida pero con más vínculos y lazos de discusión. Guaidó construyendo un liderazgo, todavía débil e incierto, pero prometedor. EEUU hiperactivo buscando acciones para presionar a Maduro y apoyar a la oposición y Maduro tratando de minimizar a Guaidó, no convertirlo en un mártir, ni en un héroe, pero dispuesto a hacer lo que sea contra sus enemigos y consolidando sus alianzas con Rusia y China. 

Es un momento de riesgo para Maduro, pero difícil y complejo también para la oposición, que no parece estar todavía a punto de medir fuerzas y ganar. El problema es que cuanto más se demore, más difícil será mantener el ánimo, la esperanza y la unidad. 


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LA GRAN ESTAFA


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CARLOS RAUL HERNANDEZ

La revolución venezolana es antiintelectualista, a diferencia de otras que fueron dirigidas por intelectuales; y además antiacadémica, enemiga del conocimiento cualificado. La degradación de las universidades tradicionales corresponde a un diseño político originalmente del Galáctico. Como no podía hegemonizarlas ya que profesores y estudiantes cerraron candados ante la intrusión, forjó una red de subuniversidades que redujeron al mínimo la competencia profesional de los egresados. 

Ahorcadas financieramente, con salarios ridículos, desde hace años ni las bibliotecas, ni los profesores y mucho menos los estudiantes pueden adquirir libros, y no están en condiciones ni siquiera de apelar a las fotocopias. Pero en la abundancia del mundo desarrollado, la educación superior está afectada por otros virus izquierdizantes igualmente destructivos, como denuncia la profesora Camille Paglia a través del blog Un tío blanco hetero.

Dice que “nadie puede sobrevivir en el sistema académico norteamericano” si no rinde postración reverencial a pensadores revolucionarios “sobrevaluados” como Gilles Deleuze, Jacques Derrida, Jean Baudrillard, Julia Kristeva. Ellos dividen la sociedad entre oprimidos y opresores, con la jerga de interseccionalidad, white privilege, masculinidad tóxica, apropiación cultural, micromachismo, heteropatriarcado y otras. Ya no basta con la tradicional lucha de clases marxista, sino que los llamados postestructuralistas estimulan conflictos entre los sexos, las etnias, las culturas, que rompen la cohesión social y crean enfrentamientos. 

La gravedad está en tu mente
Hay un precedente de esta denuncia, tan memorable que hizo historia por haber quitado la careta del sistema universitario. En 1996. Alan Sokal profesor de física de la Universidad de New York, otrora militante sandinista, envía un artículo para la respetadísima revista teórica Social text, con el nombre de La transgresión de las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad quántica. Según la teoría de género, el sexo no es biológico sino un aprendizaje, un constructo social, una convención que no corresponde a la realidad. Se es masculino o femenino solo porque la sociedad lo concibe y lo enseña así, no por factores biológicos. 

Igual se puede enseñar a los varones a ser hembras o viceversa y todo cambiaría. Sokal en su sátira, homologa la fuerza de gravedad con la identidad de sexo y dice que también es un constructo social que existe porque la gente lo cree. Sokal programa para que el mismo día de la publicación del mamotreto, aparezca en otra revista, Lingua franca, una declaración también suya en la que afirma que escribió ese adefesio, ese “pastiche de jerga posmoderna, reseñas aduladores, citas grandilocuentes fuera de contexto y estúpidas” (Wikipedia), simplemente para demostrar la degeneración académica que acepta lo que sea si viene en lenguaje “de género” a la moda. 

En síntesis, el artículo aprobado por los sabios que dirigían la publicación, sugiere que si no fuera por el prejuicio social de la fuerza de gravedad, uno podría tranquilamente volar desde las azoteas pues aquella existe solo en nuestras mentes. Por esas fechas casualmente, se estrenó Matrix que de alguna manera contiene un mensaje parecido. Recientemente en 2017 un equipo de tres profesores también norteamericanos, enviaron y publicaron burlas similares en algunas de las más importantes revistas científicas que se ocupan de activismo y problemas sociales, culturales, raciales, sexualidad.

Astronomía machista
Jamie Lindsay Ph.D., Peter Borghossian M.Sc., Helen Pulckrose M.Sc. enviaron para arbitraje y publicación veinte trabajos de los cuales catorce fueron aceptados. Uno de ellos fue el falso paper científico titulado Amontonamiento progresivo. Una aproximación feminista interseccional a la pedagogía. En él proponen que para desagraviar a los estudiantes de color por los privilegios de que disfrutan los blancos, se practique en las aulas el siguiente ejercicio: los muchachos blancos oirían la clase sentados en el suelo y atados con ligeras cadenas para simbolizar los sufrimientos de los negros durante la esclavitud. 

Semejante monstruosidad no solo fue aprobada por los árbitros de la publicación, sino además consideraron que debían ser más severos con los estudiantes blancos para deconstruir sus privilegios. Otro de los “ensayos científicos” consistió en que tomaron un capítulo de Mi lucha de Adolf Hitler y en todo el texto sustituyeron donde decía judío por blanco y eso bastó para que lo aprobara el comité de evaluación de la revista Affilia sin saber lo que era. 

En una explicación de su travesura, los autores explican cómo montaron las trampas: “…a veces pensábamos en una idea loca y la ejecutábamos… Qué pasa si escribimos un artículo para afirmar que cuando un hombre se masturba pensando en una mujer, es una acción machista signada por la cultura de la violación, porque no tiene consentimiento para ello. De allí salió el trabajo Masturbación… (también decidimos) escribir un ensayo sobre astronomía feminista y queer… porque la astronomía dominante es intrínsecamente sexista… La inteligencia artificial es machista y un peligro para las mujeres porque la fabrican hombres”.


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¿Dónde le está ganando Juan Guaidó a Nicolás Maduro?

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Juan Carlos Zapata

AlNavio

-Despierta la conciencia opositora.

-Contagia más allá del pueblo opositor.

-Convoca a la unidad de las fuerzas opositoras.

-La dirigencia principal lo respalda de manera abierta y también inhibiéndose para dejarle la cancha libre.

-Ha logrado mantener a raya las presiones del sector más radical.

-No lo sacan de su agenda.

-La Iglesia lo respalda de manera rotunda.

-La comunidad internacional lo ubica como el líder a quien hay que escuchar y respaldar.

-Ha relanzado la fuerza institucional del Parlamento.

Guaidó va a los cabildos abiertos y mantiene el foco en estos aspectos:


-La coherencia en el mensaje que hay que transmitir.

-Que cada ciudadano se convierta en un replicador del mensaje.

-Porque no es verdad que todos estén informados de todo.

-Hay que combatir las informaciones falsas y la contrainformación.

-Que el 23 de Enero es un día fundamental.

-No hay que formarse falsas esperanzas.

-Porque hay que evitar la frustración.

-Continuar con los cabildos abiertos.

-(Estos cada vez se desarrollan con mayor participación. Cada vez son más masivos).
Guaidó no es un agitador pero conecta con la gente sosteniendo desde la tarima un diálogo casi que directo:

-Tiene salidas cuando le hacen alguna acotación.

-Maneja el humor.

-No es estridente.

-Tampoco apela al lenguaje de la violencia.

-No descalifica.

Por ello tal vez dice que en el Palacio de Miraflores le tienen miedo a la palabra y al mensaje. Y en virtud de ese mensaje, “la gente se levantó”, afirma. Y como se levantó, el juego también cambió, precisa. El juego político está cambiando. Se está moviendo. Y se lo está complicando a Nicolás Maduro que calculaba un comienzo en 2019 con una oposición fracturada, dividida, sin elementos para plantearse lo que Guaidó está planteando como reto y desafío.

-El cese de la usurpación.

-Gobierno de transición.

-Y elecciones libres.

Todo esto pasa por convencer. Con prudencia sin abandonar la firmeza. Y es el empeño inicial de Guaidó. La ruta que marcó desde que se juramentó como presidente de la Asamblea Nacional ha perseguido ese propósito. Decirle a los militares que el cambio es con ellos. Decirle al pueblo que el cambio sin pueblo no es posible. Convencer a un sector de la oposición que no iba a cruzar la raya del extremo. Decirle al extremo que tampoco ha descartado nada. Decirle al Gobierno que está dispuesto a todo, junto con el Parlamento. Por ejemplo, asumir competencias. De hecho, en los cabildos abiertos insiste:

-Hoy Maduro tiene la banda presidencial pero no es presidente.

-Maduro se juramentó como presidente pero no es presidente.

-Maduro controla los símbolos del poder pero no es presidente.

¿Y quién es el Presidente? Esta pregunta la formula en los cabildos abiertos. Y la gente le responde. Tú eres el Presidente. Porque:

-¿A quién reconoce la comunidad internacional?

-¿A quién defiende la Constitución?

-¿A quién la Asamblea Nacional? El Parlamento como único Poder legítimo.

Twitter: @jguaido



Guaidó no divide. No busca la división. No le compite a los líderes naturales de los partidos de la oposición. Le señala a la gente que este es el momento de la unidad, la fuerza y la movilización. Y le dice a los factores de la oposición:

-Unidad y más unidad.

-Acompañamiento.

-Impulsar la mayoría.

En su concepción, la unidad se extiende hacia el país por la ruta de los puentes. De los mensajes. De la concordia. De la amnistía hacia los militares. Ya el Parlamento aprobó una Ley de Amnistía. Porque Guaidó sabe que este era un mensaje necesario. De primero. En esta etapa. Y las siguientes etapas de la lucha. Pues cada etapa, señala, tiene sus propias particularidades. Sus complejidades. El mensaje de la amnistía lo resume así:

-Una prueba para ver quién está de qué lado.

-Y que colaborar con el régimen no facilita nada a nadie.

Y es que no será lo mismo reprimir ahora tal como se hizo en los años anteriores. Ya cursan denuncias en las cortes penales y de derechos humanos internacionales. El caso de Fernando Albán le dio la vuelta al mundo. El mundo estará más vigilante. Y el propio régimen ha encarcelado militares. 160, en la cuenta de Guaidó. Y sigue el descontento dentro de los cuarteles. Pero así como hay un mensaje claro para la sintonía militar, Guaidó entiende que este es incompleto si el pueblo al que le habla no se convence de que llegó la hora de:

-No caer en la tentación de la violencia.

-No sucumbir a esa tentación si el régimen pretende reprimir.

-Que hay que estrechar manos.

-Hay que jalar esas manos para que dueño de esa mano cambie de lugar.

-Deje al régimen.

-“Se ponga de nuestro lado”.


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