miércoles, 1 de octubre de 2014

EL “COMANDANTE SUPREMO Y ETERNO”, PADRE DEL DESMADRE FINANCIERO ACTUAL 

Emilio Nouel V.

Unos años hace que preparamos un trabajo acerca de los arbitrajes a los que había sido llevada Venezuela como consecuencia de una absurda política de estatizaciones e intervenciones gubernamentales, lesivas a los intereses patrimoniales de los venezolanos.
Estas controversias, generadas de manera torpe por el gobierno, contribuyen a engrosar los eventuales montos de los compromisos financieros externos que se vería obligada a honrar Venezuela en los años venideros.
Por aquellas fechas, alrededor de 28 demandas estaban consignadas en el CIADI, instancia arbitral del Banco Mundial encargada de dirimir controversias sobre inversiones internacionales. Versaban las demandas formuladas sobre varios sectores económicos: petróleo, cemento, construcción, servicios, ganadería, minería, envases de vidrio, carbón, fertilizantes, entre otros. Alrededor del 14 % de los casos en CIADI correspondían a Venezuela.
Entonces, el gobierno estaba engolosinado con los ingentes recursos económicos que recibía del petróleo. Para él, así sería per sécula seculorum; creía tener a Dios agarrado por la chiva.
Las consecuencias nefastas a mediano y largo plazo que tales acciones irresponsables tendrían para el tesoro público, ni por asomo pasaban por la sesera de los genios del gobierno, mucho menos por la de la autoridad máxima, Chávez, cuya ideología delirante sería la causa directa de la crisis económica que vivimos y del aprieto financiero que estamos padeciendo.
Vista la situación crítica actual, se impone enfatizar la idea de que aquellos polvos trajeron estos lodos, que los estropicios del gobierno, su desprecio por los derechos económicos consagrados en el ordenamiento jurídico, han perjudicado, además, el prestigio y credibilidad del país.
Antes de que nos cayera encima la calamidad del gobierno chavista, Venezuela había sido demandada ante el CIADI, una sola vez. Desde el año 2000 hasta el presente año, 38 veces, cuyas probables condenas a Venezuela, que aun cuando alcanzarán sólo una tercera parte de lo demandado, serían, igualmente, mil millonarias.


        CASOS DE VENEZUELA EN CIADI (2000-2014)
Empresa
Sector económico
Año
Grad Associates *
Construcción
2000
Autopista Concesión Caracas-La Guaira *
Construcción
2000
Vanessa Ventures *
Minería
2004
I.I. Beeher B.V. *
Instrumento de deuda
2005
Vestey Group
Agropecuario
2006
Eni- Dacia BV *
Hidrocarburos
2007
Mobil Corporation
Petróleo y gas
2007
Conoco-Phillips LTD
Petróleo y gas
2007
Brandes Investment Partners *
Telecomunicaciones
2008
Cemex *
Producción de cemento
2008
Holcim limited y otros
Producción de cemento
2009
Gold Reserve Inc. *
Minería
2009
Tidewater Inc.
Servicios marítimos
2010
Universal Compression International
Servicios petroleros
2010
Opic Karimun Corporation *
Petróleo
2010
Flughafen Zürich y otros
Infraestructura
2010
Highbury International AVV
Minería
2011
Nova Scotia Power Incorporated *
Carbón
2011
Longreef Investments
Producción de café
2011
Crystallex International Corporation
Minería                            
2011
The Williams Company y otros
Inyección de gas
2011
Koch Minerals Sarl
Construcción  Plantas
2011
OI European Group BV
Industria de vidrio
2011
Tenaris S. A (Techint) y otros
Planta briquetas acero
2011
Hortensia Margarita Shortt
Transporte marítimo
2011
Gambrinus Corp.
Industria fertilizantes
2011
Saint Gobain Performance
Producción de plástico
2011
Rusoro Mining
Minería
2012
Ternium-Siderurgia Amazonia *
Manufactura de acero
2012
Blue Bank International
Turismo
2012
Valle Verde Sociedad Financiera
Finanzas
2012
Fábrica Los Andes
Vidrio
2012
Venoklim Holding
Lubricantes
2012
Tenaris and Talta
Acero
2012
Transban Investments Corp.
Automotor
2012
Valores Mundiales-Consorcio Andino
Importación
2013
Anglo American PLC
Minería
2014
Highbury International-Compañía Minera de Bajo Caroní AVV- Ramstein Trading Inc

Minería

2014
    (Elaborado por Emilio Nouel. Fuente: CIADI. Con asteriscos casos concluidos)                                                           
El ordenamiento jurídico sobre el particular ha sido desnaturalizado, al crear un clima hostil de incertidumbre jurídica que ha afectado negativamente la inversión nacional y foránea, y nuestro comercio internacional; y en consecuencia, el empleo, la producción, el abastecimiento, la competitividad  y el desarrollo económico.
El gobierno nacional, al establecer un control de cambios que no tiene ninguna justificación económica sino política, afectó el principio de libertad económica al dejar sin efecto la libre convertibilidad de la moneda consagrado en nuestras leyes y establecido como regla en la normativa internacional. Este control ha probado con creces su perversidad, perjudicando a propios y extraños.
En cuanto a las empresas extranjeras expropiadas, se han violado normas legales expresas que obligan a pagar de manera justa y oportuna las indemnizaciones, provocando las demandas referidas de parte de empresas de diversos países, socios tradicionales del nuestro, que han sido objeto de medidas intervencionistas caprichosas e injustificadas.   
La caída de la inversión extranjera directa en Venezuela es dramática, y es el corolario necesario de una deriva económica desastrosa. El irrespeto a la propiedad privada, políticas cambiantes, modificaciones legales recurrentes, imprevisibles y gravosas para la actividad empresarial, la inseguridad jurídica en general, han espantado la inversión nacional y foránea.
Hugo Chávez es el padre de este desmadre financiero, que sus sucesores han profundizado. No solo es responsable del enorme despilfarro y corrupción, también de un inconmensurable daño al patrimonio de la Nación, al exponer al país a pagar miles de millones de dólares por efecto de aquellas demandas, que nunca debieron ser  provocadas. ¿Pagarán por este desaguisado?

EMILIO NOUEL V.
@ENouelV
emilio.nouel@gmail.com









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EL ASEDIO


EDITORIAL TAL CUAL

La manipulación del papel para la im- presión de la prensa escrita, junto a la adquisición de algunos medios por personas interpuestas, han sido nuevas y filosas armas del gobierno para minimizar o mediatizar la libertad de expresión en el país.

Nos toca ahora a nosotros. A partir de ayer cesó por razones supuestamente técnicas, la impresión y distribución de este diario que hacía desde hace algunos años, en términos estrictamente comerciales, la otrora Cadena Capriles, hoy en manos de un grupo ostentosamente sumiso a los designios gubernamentales, que ya mostró su talante reprimiendo a valiosos periodistas que prestaban sus servicios a la empresa. Era de esperarse. Ello nos ha obligado a buscar un nuevo impresor, al margen de las empresas periodísticas mayores que también padecen de la carencia del papel manipulado.

Esto al costo de tener que rebajar el número de páginas de nuestras ediciones semanales en un tercio, ocho páginas, y en la mitad, dieciséis, nuestra edición del Fin de Semana. A lo que se suma, aun con esos límites, un futuro difícil a corto plazo. Pedimos excusas a nuestros amigos lectores por esta mutilación de nuestros contenidos, a ese público amplio y fiel, por demás enterado, que nos ha seguido por casi tres lustros. No nos cabe sino decir que lo sentimos mucho.

Si a esto le sumamos otros atropellos como, por ejemplo, la demanda en curso del capitán Cabello, que no solo afectó a un columnista que citó una frase del demandante, verdadera o falsa, que se hizo del dominio público, sino que se extendió hasta nuestro director y a la junta directiva en pleno, hecho éste sin ningún precedente en la larga y oscura historia de los atentados contra la libertad de expresión en el país. Y que además se acompaña de severas medidas cautelares no razonadas como ordena la ley y la amenaza de años de cárcel y elevadas multas.

¡Cuánta saña y desmesura! Todo ello nos lleva a concluir, junto a otros factores como la presión sobre los anunciantes para inhibirlos de promoverse en nuestras páginas o los diversos juicios que contra el diario se han incoado durante años, que vivimos bajo un inclemente asedio que parece solo ha de saciarse con nuestra desaparición del escenario de la opinión nacional.

Bueno, esa es la empinada etapa que hoy comenzamos. Que no merma nuestros deseos y voluntad de seguir batallando, porque sentimos que tenemos un lugar necesario en este momento en el país tenebroso que nos rodea. Porque seguimos fieles a la línea trazada desde nuestros inicios de ser realmente independientes de cualquier interés ajeno a nuestra tarea, de ser fieles a la verdad periodística, de hablar siempre claro y raspao como reza nuestro lema; por todo eso, seguimos adelante.

Teodoro Petkoff Fernando Rodríguez
 Editorial del Tal Cual

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Rousseff tira del apoyo de sus bases mientras Silva baja en los sondeos

ANTONIO JIMENEZ BARCA
EL PAIS
Lula, con la voz rota por la ronquera, echa uno de sus encendidos discursos y consigue –otra vez- galvanizar al público. Después anuncia a la presidenta Dilma Rousseff, que también con la voz de lija, enardece aún más a los asistentes. Uno de ellos, Sergio Cutme, un profesor de primaria, recuerda que las encuestas les son cada vez más favorables. Y, según él, la tendencia va a seguir así. Es cierto. Dos sondeos simultáneos, hechos públicos hoy, dan por sentado que el final de la campaña está siendo de Rousseff.
Tanto el instituto de Datafolha como el Ibope, los dos más importantes de Brasil, coinciden: la presidenta brasileña ha abierto hueco entre ella y Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño (PSB), que pierde apoyos a borbotones a pocos días ya del decisivo primer turno, que se celebra el domingo. Según Datafolha, Rousseff, que a principios de septiembre iba empatada con Marina Silva, ahora encabeza con claridad la elección con 15 puntos de ventaja: 40 por parte suya y 25 por parte de Silva. El tercer candidato, el más conservador Aécio Neves, que a principio de septiembre parecía descartado, remonta y, de seguir la trayectoria, podría incluso superar a Silva, a medida que sube algunos puntos mientras su rival del PSB cae.
Según Datafolha, Rousseff, que a principios de septiembre iba empatada con Marina Silva, ahora encabeza con claridad la elección con 15 puntos de ventaja
Rousseff, en el mitin, no habla mucho de encuestas. Tampoco de la bolsa, que se hundió el lunes, cuando los mercados comenzaron a dar por sentado que la presidenta es la favorita. Prefiere, tal y como ha llevado haciendo durante todo el mes de septiembre, arrogarse como la única capaz de salvaguardar las, a su juicio, conquistas que el PT ha llevado a cabo en los últimos doces años, con su gobierno y los de Lula. “¿Quién tiene la experiencia y el poder para mantener todo eso? ¿Quién sacó de la pobreza a 36 millones de brasileños?”. La gente grita y asiente. Después, Rousseff añade, considerando suyo el entorno: “Este es un lugar especial para nosotros”. Los alrededores de la Avenida Silva Samelo, en la interminable periferia sur de São Paulo, conforman un barrio humilde, casi pobre, con poca iluminación en las calles. Minutos antes, por las calles marchaban familias enteras en formación, grupos de amigos y compañeros de fábrica: la gente de toda la vida del PT dirigiéndose al mitin de toda la vida.
El acto que trajo hoy a São Paulo a Marina Silva fue diferente: un local cerrado, bien iluminado: dos centenares de seguidores sentados en torno a dos sillas, la de la candidata Marina Silva y su vicepresidente Beto Albuquerque. Por ahí desfilaron, apoyando a la candidatura, representantes de los pueblos indígenas, de los colectivos gays, de las asociaciones de mujeres, sociólogos, escritores, artistas, vendedores, empresarios, estudiantes, sindicalistas… Silva, cuando empuñó el micrófono, lo explicó: “No se trata de hacer política para las personas, sino con las personas”. Y luego añadió: “Esto es la fiesta de la diversidad”, deslizando su intención: su candidatura se dirige a un espectro de población más amplio que el del PT, centrado en sus votantes más humildes.
Después, eso sí, Silva alzó la voz y denunció, casi al borde de las lágrimas, los juicios que según ella desde el PT lanzan contra ella y contra su capacidad para gobernar. “Dicen que Marina es soñadora, que eso no sirve para ser presidenta. Yo les digo que la materia prima más concreta de la política son los sueños”. Sus palabras, sin embargo, no parecen impactar a los electores por ahora. Si antes estaba empatada en una eventual segunda vuelta con Rousseff, ahora las encuestas la presentan por detrás de la presidenta. Prueba que lo que vale son los mítines de toda la vida.



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IZQUIERDA EUROPEA: RENOVARSE O MORIR


JEAN MARIE COLOMBANI

Las experiencias paralelas de los Gobiernos de Valls, en Francia, y de Renzi, en Italia, nos llevan a interrogarnos sobre la capacidad de la izquierda para gobernar. O peor aún: en el caso de la izquierda francesa, habría que interrogarse sobre su capacidad para demostrar que puede seguir siendo una fuerza de alternancia. Después de todo, la izquierda puede desaparecer, como demuestra el destino de los laboristas en Israel, donde prácticamente no se les ve en la escena pública y donde las batallas políticas tienen lugar ahora entre la derecha y la extrema derecha, lo que ocurrirá durante largos y duros años.
En efecto: en la actualidad, la tarea de gobernar implica no solo asumir el riesgo de impopularidad que conlleva toda gestión en periodos de crisis, sino también afrontar el peligro que representa la confrontación cotidiana con la necesidad de revisar la propia doctrina. Pues en ningún momento, salvo a través de los trabajos de algunos think tanks —especialmente Policy Network, el think tank de los laboristas británicos—, esta doctrina ha sido adaptada, pensada o confrontada con las exigencias de nuestro tiempo. Tanto es así que a la mayor parte de los grupos de izquierda europeos la globalización los cogió a contrapié, y sobre todo la fragmentación resultante de las clases medias.
La izquierda está obligada a inventar sobre la marcha y choca con fuertes resistencias, casi siempre en nombre de dogmas perdidos, caducos, por más que parezcan tranquilizadores. Tanto en Francia como en Italia existe la misma amenaza de escisión: por parte de loscontestatarios de Martine Aubry, que denuncian una “traición”, al unísono con la extrema izquierda, el Partido Comunista y los Verdes; y en Italia, por parte de aquellos que amenazan con separarse de la mayoría del Partido Demócrata para agruparse contra el primer ministro.
El terreno era propicio; estaba abonado para un retorno de las ideas de izquierda, de la izquierda clásica, la que pone siempre por delante la lucha contra las desigualdades. Sin embargo, se produjo lo contrario: en Estados Unidos, el ascenso de los Tea Parties provocó una radicalización —paralizante para el presidente Obama— de la derecha clásica, encarnada en el Partido Republicano. Esto en un país en el que, no obstante, las desigualdades vuelven a ser vertiginosas: según el economista francés Thomas Piketty, son similares a lo que fueron a finales del siglo XIX y principios del XX. Y en Europa estamos confrontados a una ola populista y de extrema derecha, con los inevitables brotes nacionalistas —cuya punta de lanza es actualmente Rusia— allá donde esas mortíferas ideologías están manos a la obra.No se trata de proclamar aquí que todo iría mejor si los Gobiernos tuvieran las manos libres: las dificultades son reales para millones de personas, empezando por aquellas y aquellos que son víctimas de la mayor de las injusticias, a saber, el acceso al mercado laboral. Se trata más bien de constatar que con la crisis financiera hemos sido víctimas de las derivas de un capitalismo financiero no regulado. Nunca, desde el fin de la II Guerra Mundial, los daños causados por estas derivas habían sido tan fuertes y patentes.
Precisamente, estos brotes extremistas conducen inevitablemente a las tentaciones antidemocráticas, que no se pueden separar de la fragmentación de las clases medias. Estas son el soporte de la democracia representativa. Y hasta ahora habían sido bien representadas por la izquierda. Sin embargo, estas clases medias, desorientadas, como antaño la clase obrera, creen poder defenderse a través de un repliegue corporativista y conservador, alimentado por el miedo a la proletarización. Todo ello en unas sociedades convertidas al individualismo que, por tanto, ignoran cada vez más el sentido de la palabra solidaridad. La izquierda europea debe renovar imperativamente su análisis de la evolución de la sociedad y adaptar su objetivo de siempre —la justicia social— a los obstáculos y realidades de este comienzo de siglo.
Podemos analizar aquí por separado el caso de la izquierda francesa, que sufre este retraso de adaptación más que ninguna otra. Es una paradoja porque, tras su primera experiencia de poder durante la era Mitterrand, parecía haberse convertido a una cultura de gobierno. Fue el “giro del rigor” —eran días de verdadera austeridad— de 1982-1983. Entonces se trataba ni más ni menos que de la aceptación de la economía de mercado. Ahora bien, esa cultura se ha perdido progresivamente. La culpa puede atribuirse a los años Jospin. No porque este introdujera la semana de 35 horas, sino porque rechazó explícitamente todo aggiornamento. Lionel Jospin, a la sazón primer ministro, fue invitado a suscribir un manifiesto elaborado por Tony Blair y Gerhard Schröder, primer ministro y canciller, respectivamente. Jospin adoptó la pose de la izquierda ofendida y decretó que aquel texto era “ultraliberal”...
Los socialistas de hoy aún no se han curado de ese rechazo y consideran, por ejemplo, que el enfoque de Valls es “de derechas”. Fijémonos en Angela Merkel: ¿qué hace sino administrar plácidamente la herencia de un canciller socialdemócrata? A la izquierda francesa le será difícil y le llevará tiempo superar estehandicap que se ha infligido a sí misma, a riesgo de verse apartada, durante las próximas elecciones presidenciales, de toda perspectiva de poder y durante mucho tiempo.
Jean-Marie Colombani, periodista y escritor, fue director de Le Monde.
Traducción de José Luis Sánchez-Silva.

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Los manifestantes de Hong Kong se pertrechan para una larga protesta

MACARENA VIDAL LIY
EL PAÍS
Los manifestantes prodemocracia concentrados en Hong Kong se preparan para una larga estancia en las calles. En un punto muerto en su enfrentamiento con el ejecutivo autónomo y el poder central, aseguran que no cederán hasta que se escuchen sus demandas. Y amenazan con llevar aún mas lejos sus acciones: el próximo paso, aseguran, será ocupar los edificios gubernamentales.
La “revolución de los paraguas” -el objeto que emplearon los manifestantes para repeler las cargas policiales con gas lacrimógeno el domingo y que se ha convertido en símbolo de las protestas- sigue en pie. Este martes volvían a reunirse en las calles en torno a la sede del gobierno autónomo decenas de miles de personas, cerca de 100.000 según los organizadores. La breve tormenta que cayó a última hora de la tarde no logró descorazonarles: si algo abunda en la manifestación es, precisamente, paraguas.
Entre los miles de muchachos muy jóvenes ataviados con camisetas negras, el uniforme de la campaña de desobediencia civil, resalta la figura del señor Chow, de 75 años. Lleva viniendo desde que los estudiantes comenzaron las primeras concentraciones frente a la sede del gobierno, hace una semana. “El pueblo está airado porque el sistema político está estrictamente controlado por Pekín. Muchos legisladores son cercanos al Gobierno central, es un sistema distorsionado. Muchas cosas que podrían beneficiar a Hong Kong no tienen posibilidad de aprobarse en el parlamento local”, denuncia. Según él, las cargas policiales del domingo han “persuadido a los ciudadanos a luchar por sus derechos”. Él mismo está dispuesto a plantar batalla. “Aunque sea viejo y esté enfermo”, asegura, mientras muestra sus respiradores para el asma, “estoy dispuesto a que me detengan e ir a la cárcel”.48 horas después de la carga policial se declaran más resueltos que nunca a continuar. Cada vez están mejor pertrechados. Los puntos de suministro de agua, comida y toallas, el lunes una mera aglomeración de cajas, este martes están ya cubiertos por carpas. Han organizado cadenas, precisas como un reloj, para recoger la basura. En algunas áreas se han instalado puestos de reciclaje: los paraguas rotos e irreparables se despiezan para aprovechar la tela impermeable y enviar el metal a su reprocesado.
El Gobierno de Pekín, que por el momento deja llevar la iniciativa al Ejecutivo local en su respuesta a las manifestaciones en el centro de Hong Kong y las áreas comerciales de Causeway y Mong Kok, ha enviado a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores una carta a los consulados extranjeros en Hong Kong para advertirles que eviten las manifestaciones convocadas por el movimiento civil 'Occupy Central'. “Algunos grupos radicales en Hong Kong están llevando a cabo asambleas ilegales... como resultado han tenido lugar algunos actos de violencia y violaciones de la ley”, indica la circular. “La Policía de Hong Kong los está manejando de acuerdo con la ley”.
Pekín ha condenado tajantemente la concentración ciudadana en China, que considera un “sabotaje al Estado de derecho y a la seguridad ciudadana”. “Respaldamos plenamente al Gobierno de Hong Kong mientras afronta esta situación de acuerdo a la ley”, ha declarado la portavoz de Exteriores Hua Chunying. Hua ha reiterado la advertencia del Gobierno chino contra una posible injerencia externa en los asuntos internos chinos y pidió “precaución” a otros países para evitar la práctica de actividades ilegales. Pero pocas horas después, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, convocaba al embajador chino en Londres, Liu Xiaoming, para expresar su "alarma" y "consternación" sobre los acontecimientos en Hong Kong.
Por su parte, el jefe del gobierno local, Leung Chun-ying, ha denunciado que la campaña de desobediencia civil “está fuera de control” y tanto 'Occupy Central' como la Federación de Estudiantes deben desconvocarla.
Los manifestantes exigen la dimisión de Leung como primer paso. Después exigen que Pekín retire la propuesta de reforma electoral para el territorio autónomo que presentó el 29 de agosto. Aunque prevé el sufragio universal, impone una serie de condiciones que obligan, según el movimiento prodemocracia, a que los candidatos cuenten necesariamente con el visto bueno de Pekín. Los prodemócratas exigen elecciones completamente libres, tanto a la hora de designar candidatos como a la hora de votarlos entre toda la población.Pero los organizadores de las sentadas no solo no piensan desconvocarlas. Piensan ir más allá. En una rueda de prensa, el dirigente estudiantil Alex Chow ha dado de plazo al Gobierno local hasta la medianoche de mañana, 1 de octubre y fiesta nacional china, para reunirse con los manifestantes y atender sus exigencias. De otro modo, “incrementaremos la intensidad de las protestas desde el día 2”. Las concentraciones podrían extenderse a otros puntos de la ciudad y “ocupar edificios gubernamentales”.
Hong Kong, antigua colonia británica, se rige por el principio de “un país, dos sistemas” desde su regreso a la soberanía china en 1997. Eso le permite disfrutar de una serie de libertades inexistentes en la China continental, incluida la celebración de elecciones - aunque hasta ahora mediante un sistema limitado de sufragio indirecto - o la libertad de prensa.

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POR EL EQUILIBRIO INTERNACIONAL

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       DEMETRIO BOERSNER

No solo Venezuela, sino el mundo entero, atraviesan momentos de crisis e incertidumbre. La relativa estabilidad que nos brindaba el equilibrio bipolar de la Guerra Fría se rompió cuando colapsó uno de los dos polos, abriendo el camino a la “paz peligrosa” pronosticada en 1986, con visión casi profética, por el historiador suizo Jacques Freymond: una era posbipolar de descomposición social y moral, crisis económicas, privacidad violada, inseguridad nuclear, deterioro climático, delincuencia y terrorismo desbocados.
Durante casi una década (1990-2000) un poder unipolar ilimitado –suerte de “imperio universal”– quedó en manos del directorio de potencias occidentales victoriosas, presididas por Estados Unidos. El llamado Consenso de Washington procuró crear un orden mundial estable basado en la globalización neoliberal y democrático-representativa. Esta propuesta provocó grandes esperanzas pero adoleció de fallas serias.
El modelo de la globalización neoliberal ignoró la realidad de las asimetrías existentes entre el Norte desarrollado y el Sur en vías de desarrollo, así como entre sectores sociales privilegiados y excluidos. La aplicación de ese modelo, aunque elevó la prosperidad global en términos macroeconómicos, decepcionó al profundizar más bien que reducir las desigualdades entre ricos y pobres. En segundo lugar, los globalizadores neoliberales –materialistas crudos, no dialécticos– no entendieron que existen valores de honda raíz histórica, derivados de impulsos culturales e “imaginarios colectivos” que poco tienen que ver con intereses económicos inmediatos.
Asimismo, el Occidente ignoró la lección histórica de que los vencedores en una guerra deben escoger, frente el vencido, entre una de dos alternativas: el aniquilamiento total o una paz generosa. Esto lo entendió Metternich cuando, después de la derrota de Napoleón en 1815, convenció al Concierto Europeo de adoptar la política de “borrón y cuenta nueva” hacia Francia, respetar su integridad y tratarla como igual luego de que restaurara el orden interno borbónico. Prácticamente los aliados de 1945 aplicaron la misma fórmula generosa a la Alemania ex hitleriana, y les dio buen resultado. En cambio resultó desastrosa al final de la Primera Guerra Mundial la humillante Paz de Versalles que dejó a Alemania ni aniquilada ni reconciliada, sino resentida y con fuerza para urdir su venganza.
A partir de 1990 el Occidente no aplicó a Rusia (perdedora de la Guerra Fría) el tratamiento generoso que el Congreso de Viena otorgó a Francia posnapoleónica. Aunque no le impuso ningún “Versalles”, la hirió en sus expectativas y en su orgullo nacional. El Occidente hizo creer a Gorbachov y a Yeltsin que, después de desechar el comunismo, Rusia sería recibida con brazos abiertos en la comunidad de las naciones democráticas, pero en realidad el trato que se le dio fue diferente. La OTAN (alianza creada en 1949 con explícita intención antisoviética o antirrusa) fue mantenida como principal instrumento de la geoestrategia occidental y, sobre todo bajo la presidencia de Bill Clinton, esa estrategia se orientó a desmantelar sistemáticamente la influencia rusa en zonas donde esta había sido reconocida durante siglos. El método utilizado consistió en procurar que los países inmediatamente vecinos de Rusia, e importantes para su seguridad, se vinculen al Occidente por lazos económicos o, incluso, ingresen a la OTAN.
Esa estrategia, no de “contención” sino de reducción o “roll-back” de la presencia rusa en el escenario mundial, ha sido objetada por un estratega y estadista tan sagaz y tan conservador como lo es el profesor Henry Kissinger. En reiterados pronunciamientos y artículos, Kissinger ha defendido la idea (con la cual coincidía, y probablemente aún coincide, el presidente Obama) de que Rusia debe seguir siendo respetada como una de las grandes potencias y que no será posible –en la actual época posunipolar–, resolver los conflictos existentes y crear un deseable orden de equilibrio de fuerzas (“balanza de poder”), sin asignar a Rusia una importante voz en las negociaciones y decisiones pertinentes. Tanto Kissinger como Obama (cuando este no se ve demasiado presionado por los “halcones”) entienden que Rusia, refortalecida desde el año 2002 por el auge petrolero y por la firme conducción de Putin, debe ser tratada con deferencia, no solo por la grandeza de su pasado y por el hecho de poseer todavía su arsenal nuclear de la Guerra Fría, sino también –y sobre todo– para evitar que, en la futura “balanza de poder”, ella pudiese unirse a China en una colosal e invencible alianza “oriental”. Actualmente Rusia no contempla tal cosa –sus divergencias y rivalidades con China son importantes y múltiples– pero una imprudente intransigencia de Estados Unidos y la OTAN, con respecto a Ucrania como actual tema más candente, podría traer consecuencias indeseables y peligrosas.

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