lunes, 20 de octubre de 2014

ALTO COMISIONADO DE DERECHOS HUMANOS DE LAS NNUU EXHORTA A GOBIERNO DE VENEZUELA A LIBERAR A LEOPOLDO LOPEZ

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, expresó hoy “gran preocupación” sobre la detención del dirigente opositor venezolano Leopoldo López y exhortó a las autoridades venezolanas su inmediata liberación.
“Exhorto a las autoridades venezolanas a actuar de acuerdo a las opiniones del Grupo de Trabajo y a liberar inmediatamente a los señores López y Ceballos, y a todos aquellos detenidos por ejercer su legítimo derecho a expresarse y protestar pacíficamente”, dijo Zeid, citado en un comunicado.
El mes pasado, el Grupo de Trabajo sobre detención arbitraria decretó que las detenciones de Leopoldo López y de Daniel Ceballos -ex alcalde de San Cristóbal- fueron arbitrarias.
“La prolongada y arbitraria detención de opositores políticos y manifestantes en Venezuela está causando cada vez más preocupación internacional”, señaló el alto comisionado.
El comunicado también se refiere a otras 69 personas arrestadas durante las protestas públicas que tuvieron lugar durante varios meses en Venezuela.
Este comunicado se público tras la visita que la esposa de López, Lilian Tintori, realizó el pasado viernes a Zeid en Ginebra.
De acuerdo con la información recibida por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, más de 3.300 personas -incluidos menores de edad- fueron detenidas por períodos breves entre febrero y junio.
Asimismo, más de 150 casos de malos tratos, entre ellos varios de tortura, fueron reportados, agrega el comunicado.
Al menos 43 personas murieron durante las protestas, entre ellos un fiscal y nueve efectivos de los cuerpos de seguridad.
Periodistas y defensores de derechos humanos también han denunciado amenazas, ataques e intimidación, prosigue el texto.
“También insto a las autoridades a asegurar que se garantice el debido proceso en todos los juicios, en conformidad con los estándares internacionales”.
Zeid deploró las reiteradas denuncias de ataques e intimidación dirigidos a quienes trabajan en defensa de los derechos humanos en Venezuela y exhortó a que se les permita proseguir con su trabajo y hacerse oír sin temores por su seguridad.
Tras la declaración del Grupo de Trabajo, la defensa de López solicitó a la juez que lleva el caso, Susana Barreiros, que declare su inmediata liberación, algo que hasta la fecha no ha sucedido.
La próxima audiencia pública del juicio está fijada para el próximo 28 de octubre.
López está recluido en una cárcel militar desde el pasado 18 de febrero, cuando se entregó a las autoridades para hacer frente a lo cargos de instigación pública, agavillamiento (asociación para delinquir), daños a la propiedad e incendio por los hechos violentos que se produjeron al término de una marcha el 12 de ese mes, en una jornada que se saldó con tres muertos.
En esa fecha dio inicio a una ola de protestas antigubernamentales en Venezuela, que se prolongó cerca de cuatro meses. López y el resto de la oposición venezolana se deslindaron de las protestas violentas, reseñó EFE
La agencia Reuters destacó que el máximo funcionario de derechos humanos de Naciones Unidas, Zeid Ra’ad al-Hussein, instó el lunes a Venezuela a liberar al líder opositor Leopoldo López y a decenas de detenidos en una serie de medidas tomadas contra manifestantes desde febrero.
Zeid dijo en un comunicado emitido después de reunirse con la esposa de López, Lilan Tintori, el viernes en Ginebra que “la detención prolongada y arbitraria” de opositores políticos y manifestantes sólo estaba exacerbando las tensiones en el país andino, rico en petróleo.
Un panel de expertos independientes dijo el mes pasado que López, quien lideró protestas que sacudieron el país, y Daniel Ceballos, un ex alcalde de la ciudad fronteriza de San Cristóbal, fueron detenidos arbitrariamente, indicó el funcionario.
“Insto a las autoridades venezolanas a actuar sobre las opiniones del Grupo de Trabajo y a liberar inmediatamente al señor López y al señor Ceballos, al igual que a todos los detenidos por ejercer su legítimo derecho a expresarse y protestar pacíficamente”, dijo Zeid.
Más de 3.300 personas, entre ellas menores, fueron detenidos por breves períodos entre febrero y junio y se reportaron más de 150 casos de maltrato, que incluyen torturas, según acusaciones recibidas por su oficina.
El presidente Nicolás Maduro dijo que las protestas, en la que los manifestantes diariamente bloqueaban calles con barricadas y arrojaban piedras a la policía, eran parte de un plan para desestabilizar su Gobierno.
El Gobierno reconoció algunos episodios de abuso por parte de las fuerzas de seguridad y encarceló a algunos oficiales como resultado, pero Maduro defendió las acciones en general como “contenidas” ante violentos ataques.
Zeid expresó preocupación por el hecho de que el menos 69 personas continúan detenidas en relación con las protestas.
“Los periodistas y defensores de los derechos humanos también han informado de amenazas, ataques e intimidación”, comentó.
Zeid, ex embajador de Jordania ante la ONU que asumió el cargo de derechos humanos en el organismo en septiembre, instó al Gobierno socialista de Maduro a asegurar que se respete el debido proceso en todos los juicios en línea con estándares internacionales.
López, líder de una facción opositora radical, está acusado de planear manifestaciones en contra del Gobierno que resultaron en 43 muertes. El político se entregó en febrero y se encuentra en una cárcel militar. Su juicio comenzó en julio.
Tintori, en declaraciones tras presentar el caso a Zeid el viernes, dijo a periodistas: “Le hablé sobre la situación en Venezuela, los desaparecidos, los asesinados, nuestra tristeza y frustraciones e impotencia ante las sistemáticas violaciones a los derechos humanos”.
Se fijó una audiencia pública para López para el 28 de octubre, y su esposa añadió: “Esperamos que el sistema judicial libere a Leopoldo”.
La semana pasada, Venezuela ganó un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por dos años desde enero. Caracas podría utilizar esa tribuna para respaldar a aliados como Siria y Rusia en su lucha diplomática con Estados Unidos, como parte del intento de continuar la política exterior del fallecido Hugo Chávez.
“Ahora que Venezuela fue elegida para el Consejo de Seguridad, más que nunca tiene que seguir lo que dice la ONU”, dijo Tintori, refiriéndose a la opinión del grupo de trabajo del organismo sobre la detención arbitraria.

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Consecuencias de la baja del petróleo




Pedro Palma
De continuar la acentuada reducción de los precios petroleros que se ha producido desde julio a esta parte, la economía venezolana se verá severamente afectada, ya que hoy más que nunca ella depende de la renta que percibe por sus exportaciones de hidrocarburos. Como decía en el último artículo de esta columna, múltiples expertos piensan que los menores precios llegaron para quedarse, no debiéndonos cifrar grandes esperanzas de que en los próximos meses éstos se recuperarán. De allí que sea válido que nos preguntemos qué consecuencias podría sufrir Venezuela de materializarse esas previsiones de menores precios, y qué efectos negativos se han producido hasta ahora.
Tradicionalmente, una reducción de los precios petroleros deteriora las expectativas económicas, afianzándose el convencimiento de que escasearán las divisas, lo cual se traducirá en devaluaciones y en encarecimiento de los productos foráneos, agravándose el problema inflacionario. Eso lleva a los agentes económicos a protegerse a través de la adquisición nerviosa de dólares antes de que éstos aumenten de precio, lo cual contribuye a acelerar y a acentuar su encarecimiento. De hecho, el tipo de cambio libre ha mostrado un sostenido e intenso aumento durante los meses recientes, pasando de un nivel de 67 bolívares por dólar a comienzos de julio a otro cercano a los 100 bolívares en la actualidad. Lo anterior contribuye a exacerbar la avidez por los dólares controlados que vende el gobierno a precios preferenciales, ya que se generaliza el convencimiento de que esos tipos de cambio oficiales serán inevitablemente revisados, por lo que hay que adquirir cualquier cantidad de moneda extranjera que se ofrezca a esos bajos precios, muy inferiores al existente en el mercado paralelo.
Otro efecto negativo es el que se produce sobre las cuentas fiscales debido a la caída de las exportaciones. Eso lleva al convencimiento de que el gobierno se verá obligado a racionalizar sus gastos y a incrementar sus ingresos a través de ajustes en el tipo de cambio petrolero, pues así Pdvsa recibiría más bolívares por los dólares que venda, pudiendo pagar más impuestos. También surge el convencimiento de que aumentarán las tarifas de los servicios públicos y los precios de algunos productos, como la gasolina. Estas medidas, al igual que los ajustes cambiarios, tendrían efectos inflacionarios y recesivos, desmejorando las condiciones laborales y limitando el poder de compra de los ingresos de la población.
La merma de los ingresos petroleros y la consiguiente caída de las reservas internacionales le generan dudas a los inversionistas locales y foráneos acerca de la capacidad del sector público de seguir honrando sus compromisos de deuda, particularmente de la externa, lo cual se traduce en ventas nerviosas de los bonos en moneda extranjera y en su consiguiente abaratamiento. De hecho, en los tres meses transcurridos entre el 16 de julio y el 16 de octubre el precio de los bonos de la República que vencen en 2027 pasaron de 89,25% de su valor nominal a 54,5%, una caída de 38,9%; y los bonos de Pdvsa que vencen en 2017 cayeron 34,9%. Eso significa un encarecimiento substancial del financiamiento externo para Venezuela, precisamente en el momento en el que más lo puede necesitar, debido a la merma de sus exportaciones y a los altos compromisos externos que tiene que atender.
Estas y otras consecuencias negativas podrían mitigarse si se redujeran los subsidios y regalos petroleros a otras naciones, si el país tuviera un elevado nivel de reservas internacionales, sise pudieran incrementar substancialmente las exportaciones no petroleras, y si se contara con un robusto aparato productivo interno que pudiera elevar la producción local y reducir la dependencia de las importaciones. Sin embargo, sabemos que esa no es la situación que se vive, razón que me lleva a pensar que las perspectivas de corto plazo no son favorables, por decir lo menos. Tiempos difíciles tenemos por delante.

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domingo, 19 de octubre de 2014

Jesús Chuo Torrealba: 
¡Esta es la calle que nos interesa! 


No es este el tiempo de las grandes concentraciones, ni de las barricadas voluntaristas: Este es el tiempo de las movilizaciones en variado formato (medianas, pequeñas y aun muy pequeñas) que sean capaces de llegar hasta el último rancho del ultimo barrio, hasta el último caserío del último municipio rural
El 26 de agosto (es decir, después de la salida de Ramón Guillermo Aveledo de la Secretaria Ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática y antes de la designación de Jesús Torrealba en esa misma responsabilidad), los partidos que integran la alianza opositora aprobaron POR UNANIMIDAD un documento que define el objetivo de la alianza opositora y la estrategia para alcanzarla.
El objetivo
De acuerdo a este documento, el objetivo de la MUD es lograr en Venezuela “un cambio político urgente, no sólo de gobierno sino de modelo”. La palabra “urgente” en esta definición no fue incluida para complacer impaciencias o voluntarismos, sino para establecer sintonía con el sentido de urgencia de la ciudadanía para la que la prolongación de la crisis implica poner en riesgo su puesto de trabajo, su salud y hasta su vida.
Cómo hacerlo
La estrategia de la MUD (también aprobada POR UNANIMIDAD) para alcanzar ese objetivo es definida como “democrática, constitucional, electoral y pacífica”, y se concreta en la unión de pueblo con pueblo para construir una nueva mayoría, muy amplia, producto de la sumatoria del pueblo que siempre ha estado en contra del proyecto autoritario con los crecientes sectores del chavismo descontento.
Para el logro de ese objetivo, para la ejecución de esa estrategia, la alianza democrática enfrenta el reto de reinventarse. No es lo mismo hablarle al que piensa igual que uno que hablarle al que hasta hace muy poco pensaba distinto, y que todavía por cierto no coincide con nosotros, aunque si está en abierto desacuerdo con el gobierno. Redefinir el discurso opositor es, entonces, esencial.
Para poner un ejemplo claro, el ciudadano opositor que ante la protesta de unos ciudadanos humildes, simpatizantes oficialistas, en vez de solidarizarse con ellos les suelte la conocida frase: “Quien los manda, sigan votando rojo…”, no está en la estrategia de la Unidad. La estrategia unitaria busca sumar al chavista descontento. Y eso no se logra mostrando indiferencia (y menos aún, hostilidad) a quien deberíamos atraer e incorporar.
Movilización es calle
Pero no es el área del discurso, del mensaje, la única que debe ser reinventada por la militancia y la ciudadanía opositora: Además debemos modificar urgentemente los mecanismos para hacer que ese mensaje llegue adonde nos interesa que llegue. En efecto, descartada la “política mediática” como forma de ejercicio político, no sólo porque se haya cobrado conciencia de que eso es una perversión, sino porque sencillamente no hay medios para ese tipo de práctica debido a la hegemonía comunicacional oficialista y la autocensura, el único mecanismo que queda para la transmisión del mensaje es la MOVILIZACIÓN. Y movilización implica “calle”. Hay que definir entonces QUE TIPO DE CALLE NOS INTERESA, para avanzar en la implementación de nuestra estrategia en procura del objetivo aprobado.
Convencer al pueblo
Como esa estrategia consiste en ir al encuentro del descontento social, de poco nos sirve esa versión de “la calle” que se expresa en las grandes concentraciones opositoras, que terminan siendo grandes “reuniones familiares”, concentraciones de los ya convencidos. Tampoco nos sirve la otra versión de la calle, la calle violenta, esa que el gobierno aprovecha para hacer uso y abuso de la violencia legal e ilegal. Esa calle no nos sirve porque en esa versión de la calle no hay pueblo. En la calle violenta lo que hay es vanguardias, policías, guardias nacionales, infiltrados y paramilitares oficialistas mal llamados “colectivos”, y esos actores no nos interesan. A nosotros nos interesa la calle con pueblo, y sobre todo CON PUEBLO POR CONVENCER.
Construir empatía
Teniendo claro ya cual es la calle que nos interesa, queda claro también entonces cual es el tipo de movilización que debemos realizar. No es este el tiempo de las grandes concentraciones, ni de las barricadas voluntaristas: Este es el tiempo de las movilizaciones en variado formato (medianas, pequeñas y aun muy pequeñas) que sean capaces de llegar hasta el último rancho del ultimo barrio, hasta el último caserío del último municipio rural. Y debemos llegar allí, donde pocos llegan, donde muchos viven, con una palabra de solidaridad, con un mensaje de esperanza, con un oído presto a escuchar y aprender. No se trata de movilizaciones para “impactar con simpatía” sino para CONSTRUIR EMPATÍA.
A la calle
convocamos
en paz
El nuevo tipo de movilización de la Alternativa Democrática es nuevo no solo en su forma, sino en su naturaleza y propósito: Esta movilización no es solo vehículo propagandístico, sino también herramienta para la construcción de tejido social, de organización popular. Esta movilización es para organizar tejido social. Responde no solo a la necesidad electoral de la oposición, sino a la necesidad social del pueblo de ponerse en condiciones para enfrentar con mas eficiencia la crisis económica, la coflictividad social y el deslave político, inherentes al Diosdado-Madurismo…
En eso estamos. Ese es el momento actual de nuestra lucha. A esa calle convocamos. En paz.
Para la paz. Para construir entre todos u país que de verdad sea de todos.
¡Palante!
CRÓNICAS UNITARIAS
**** EN CUMANÁ: Nos reunimos con más de doscientos dirigente de la MUD regional y de las MUD municipales. EN CARIACO: Asistimos al Encuentro Nacional de Luchadores Sociales. EN RÍO CARIBE: Acompañamos al lanzamiento de la Karla Andreina Malave, viuda de nuestro asesinado alcalde Enrique Francesqui, como candidata a la alcaldía del Municipio Arismendi del Estado Sucre. EN PORLAMAR: Juramentamos al nuevo Secretario Ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática de Nueva Esparta, el compatriota Manuel Antonio Narvaez. EN NAGUANAGUA: Conocimos la experiencia de las Casas de la Alegría, centros de organización y educación popular. EN EL SUR DE VALENCIA: Asistimos a una reunión de 400 dirigentes populares en la Parroquia Miguel Peña. EN EL NORTE DE VALENCIA: Asistimos a una nutrida y combativa Asamblea de Ciudadanos en La Trigaleña. EN CARACAS: Asistimos a la Caminata por la Paz y a la Asamblea Popular Contra la Violencia, el 18/O
#LaMudPaLaCalleConElPueblo!


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¿Venezuela importando petróleo? ¿Por qué? 

Marianna Párraga
Prodavinci | 15 de octubre, 2014


1. ¿Por qué Venezuela importa petróleo?

La producción de crudos extra pesados en Venezuela, provenientes de la Faja del Orinoco, se ha venido incrementando en las últimas décadas, mientras que la extracción de crudos ligeros y medianos de las llamadas “áreas tradicionales” (el Lago de Maracaibo y el norte de Monagas, principalmente) ha mostrado una acelerada declinación en el último lustro, debido a la sobrexplotacion de algunos yacimientos, la falta de inversión en otros y como consecuencia de la expropiación de firmas de servicio petrolero. Esto ha hecho que PDVSA tenga serias dificultades para conseguir “diluyentes”.
Por su densidad, los crudos extra pesados de la Faja deben ser mezclados con algún tipo de diluyente, tanto para su transporte como para poder ser procesados en refinerías convencionales.
Históricamente, la solución a este problema en Venezuela había sido procesarlos en unidades de mejoramiento (similares a una refinería, pero de menor complejidad). Además, se descubrió, se desarrolló y se patentó la orimulsión como solución de transporte de lo que antes era conocido como “bitumen”. La orimulsión dejó de ser producida en 2005-2006, después de que PDVSA argumentara que al ser vendida al mercado eléctrico, la valorización de estos crudos era mucho menor a la que ofrecía el mercado refinador.
Por otra parte, desde el año 2000, cuando Hugo Chávez inauguró el último mejorador disponible (Hamaca) no se planificó otro proyecto similar. Hasta que finalmente en 2010, después de la estatización de la industria petrolera y la salida de algunos de los socios que PDVSA tenía en esos emprendimientos en el Orinoco, se volvieron a licitar proyectos de extracción y mejoramiento en la Faja, que apenas ahora es que están comenzando a producir.
Con grandes retrasos a cuestas, PDVSA y sus socios han tenido que recurrir a la importación de nafta en el mercado abierto, pagando precios muy altos debido a que muchas de las compras se hacen al contado, no a través de un contrato de suministro. Esto lo hacen para poder contar con un diluyente para los crudos pesados. Es algo crucial cuando los mejoradores existentes, como ocurre con frecuencia, tienen problemas operacionales y se detienen, creando la necesidad de contar con un volumen todavía mayor de diluyente para poder desalojar los crudos extra pesados.
Cualquier ahorro en los costos de importación que PDVSA pueda hacer incidiría positivamente en su posición financiera y en la del país. Además, mezclar los crudos extra pesados propios con crudo ligero importado daría como resultado unos blends de mejor calidad que los que hoy PDVSA está produciendo. Pero en estas circunstancias, y sin otra solución a la vista (porque los nuevos mejoradores no estarán listos a tiempo en 2016, como se planeó, y producir crudo ligero en Venezuela requeriría de mucho tiempo y un gran esfuerzo), resulta que firmar un contrato de suministro luce mas accesible para una PDVSA que lucha constantemente por lidiar con sus conocidos problemas de flujo de caja. Esto afecta a la economía venezolana como un todo, al existir un control de cambio y prácticamente una sola fuente de dólares para toda la economía.

2. ¿Cómo afecta la importación de petróleo los ingresos en dólares de Venezuela?
Las importaciones petroleras son una pesada carga que PDVSA lleva a cuestas. Según las cifras del Banco Central de Venezuela, las importaciones petroleras (que incluyen tanto líquidos como compras de equipos para la industria) han superado los 12.000 millones de dolares en los dos últimos años, afectando seriamente la balanza de pagos del país.
Las importaciones no son nuevas, pero fundamentalmente han consistido en la compra de productos refinados. PDVSA comenzó a incrementar su importación de componentes para refinación en 2011. Y en 2012, tras la severa explosión en la refineria de Amuay que causó una crisis que se prolonga hasta hoy, esas compras se dispararon para llegar a unos 150.000 barriles por día en la actualidad. Una cantidad que pesa bastante en el presupuesto de PDVSA. Más aún si se considera que muchos de esos combustibles son luego suplidos al mercado interno bajo un subsidio grosero.
En 2012, algo que continuó el año pasado, Venezuela se convirtió en importador neto de derivados. Es decir: Venezuela importó un volumen de derivados del petróleo mayor a lo que exportó. De manera que si PDVSA puede lograr una reducción de costos con la sustitución de importaciones de derivados por crudo, esto debería reducir la partida para importaciones.

3. ¿Qué tendría que suceder para que Venezuela no se vea en la necesidad de importar petróleo?
En primer lugar, tendría que haber un entorno de negocios que propicie la inversión, con el objetivo de acelerar los proyectos de construcción de mejoradores.
El alza de los impuestos petroleros, las duras negociaciones entre PDVSA y sus socios de la Faja sobre los términos contractuales y la falta de capital para invertir de PDVSA han retrasado los proyectos. Incluso después de que se pensaba que los escollos de la nacionalización podían haberse superado, al menos parcialmente, con la licitación de nuevas áreas y la entrada de nuevos participantes a la industria. Pero algunos socios de PDVSA, como Petronas, se han ido de Venezuela tras infructuosas negociaciones con el Estado. Y otros, como Petrovietnam, han amenazado con hacerlo.
PDVSA debería, en paralelo, hacer un mayor esfuerzo monetario y técnico por recuperar los yacimientos en declive y reimpulsar la producción, pero las onerosas transferencias al Gobierno y la hiperdependencia del Estado de estos ingresos ha limitado los recursos que PDVSA puede reinvertir en sus propios negocios, aun cuando esto es urgente.
La expropiación de empresas de servicio tuvo un impacto negativo sobre la producción de crudo y gas, especialmente en el Lago de Maracaibo, que no ha sido revertido. Y PDVSA no ha invertido lo suficiente en exploración y desarrollo para explotar otras reservas de crudos medianos y ligeros que tiene, focalizándose únicamente en la Faja, sin tener una solución de corto o mediano plazo para la salida de los crudos extra pesados.
Por otra parte, se requiere mucho dinero para mejorar los proyectos de mantenimiento de los mejoradores existentes, a fin de que operen eficientemente. También se requiere invertir en la verdadera modernización y mantenimiento del parque de refinación, que sigue trabajando a media capacidad tras la crisis de Amuay, sin poder producir suficientes derivados para el mercado interno.
Teniendo las mayores reservas de crudo del mundo, Venezuela ha hecho muy poco en la última década por desarrollarlas eficientemente. Se ha concentrado únicamente en asegurar la mayor captura de renta posible. Ese enfoque, aunado a la politización extrema de la industria (algo que le resta visión comercial a la empresa) está afectando seriamente el desempeño de los negocios del país.



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Guerra de precios del petróleo

ANTONIO DE LA CRUZ
Director Ejecutivo
Interamerican trends

La caída de los precios del crudo en los mercados internacionales durante los últimos cuatro meses generaría un impacto en los ingresos de divisas a la economía venezolana y un desequilibrio fiscal en las cuentas del Gobierno de Nicolás Maduro del cuarto trimestre de este año y en el próximo 2015.
Los precios del crudo marcador mundial Brent y de los Estados Unidos, West Texas Intermediate (WTI), cerraron en $83,32 y $80.74 el barril en las transacciones de ayer en Londres y New York.
El precio más bajo desde el 2012. Si el mercado continúa a la baja (bear market) el WTI podría alcanzar un valor por debajo de los $75 en el último trimestre del 2015, de acuerdo al análisis de confianza de crudo a futuros NYMEX.
La demanda mundial de crudos y productos ha venido desacelerando fundamentalmente por el "mediocre crecimiento económico global" (Christine Lagarde). "La economía mundial es hoy más débil que hace seis meses y el panorama no parece alentador", afirmó la directora del Fondo Monetario Internacional(FMI) en la reunión anual del FMI y Banco Mundial (BM) que finalizó el pasado domingo. La Agencia Internacional de Energía (AIE) con sede en París, antier, redujo su pronóstico de crecimiento de la demanda petrolera para este año en 22%. Ahora proyecta que la demanda en el 2014 subirá apenas 700 mil barriles por día (kbd), 200 kbd por debajo de lo previsto inicialmente.
En cuanto a la oferta, el crecimiento de la producción
mundial de petróleo es liderada por los Estados Unidos. La extracción de petróleo de esquisto alcanza 4 millones de barriles diarios (mbd) desde el 2010. Y, la producción de crudo promedio total incrementa 1,1 millones barriles día adicionales al 2013, para ubicarse en 8,54 millones barriles día este año.
Cabe resaltar que después de una década, el pasado 27 de septiembre ConocoPhillips envío el primer cargamento de crudo a Corea del Sur desde Alaska.
En los países integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción alcanzó en septiembre su punto más alto en más de un año: 30,474 millones barriles día. En el que Irak agregó 134 mil barriles día y Libia 250 mil barriles día. Asimismo, Arabia Saudita ha incrementado su producción promedio este año en 107 mil barriles día para un total de 9,7 millones barriles día. Adicionalmente, Libia está bombeando actualmente 925 mil barriles día, la producción más alta en los últimos 14 meses.
Por lo tanto, hoy en el mercado existe un excedente alrededor de 700 mil barriles día.
Una situación (equilibrio de la oferta-demanda) que la OPEP ha manejado primordialmente a través del recorte de producción de Arabia Saudita.
Sin embargo, en la nueva geopolítica de la energía los países árabes del golfo pérsico han decidido asegurar los mercados del lejano oriente e India. Y, demostrar que dominan el negocio petrolero a través de mejores precio por los crudos livianos y medianos arábigos, desatando una guerra de precios.
Arabia Saudita (Saudi Aramco) la semana antepasada disminuyó en $1 el precio de su barril de petróleo para los asiáticos y 40 centavos de dólar al mercado americano. Lo que obligó a la compañía nacional de petróleo iraní a igualar el precio saudita, que anteriormente Irán ya había rebajado para los compradores orientales. Asimismo, los kuwaitíes ofrecerían descuentos en contratos de 10 años con la empresa china Sinopec y amarrarían ventas para el 2015 con la refinería filipina Petron. Iraq, también, rebajó por debajo del precio del mediano árabe su crudo el basra liviano para sus clientes asiáticos ante el riesgo de suministros por el conflicto con los insurgentes del Estado Islámico (ISIS). Pareciera que en estos momentos los orientales tienen las ofertas de fin de verano.
Por ello, las declaraciones del ministro de petróleo kuwaití Ali al-Omair que el mercado sabría vivir con precios de $80 el barril, y que podrían estabilizarse entre $76-77, el costo de producción de un barril en Estados Unidos y Rusia. La señal fue muy clara.
Lo que ha venido ocurriendo es que la revolución de los hidrocarburos de esquisto ha desplazado en los mercados parte de la producción de petróleo convencional, por lo que los países del golfo ven una gran amenaza.
Un ejemplo es los Estados Unidos, el suministro de crudo de Arabia Saudita ha caído en un promedio año 369 mil barriles día (2014), llegando a colocar 947 mil barriles día la semana del 3 de octubre.
Sin embargo, el resultado en esta guerra de precios para asegurar los mercados de China, Japón, Corea del Sur e India crea desequilibrios en las finanzas de las economías de los países miembros de la OPEP.
El Wall Street Journal publicó la semana pasada un estudio que indicaba el precio del barril del crudo de cada país para balancear los presupuestos respectivos.
De allí, que el pasado 11 de octubre Venezuela hiciera una llamada urgente a los países miembros de la OPEP a una reunión adelantada a la pautada el 27 de noviembre para tratar la crisis de los precios. Lo que no tuvo acogida.
Los grandes actores del mundo petrolero se enfrentan a los insurgentes -productores de esquisto y arenas bituminosas- para asegurar los mercados que antes consideraban seguros. El precio es el arma que utilizan para detenerlos. Podrían lograrlo, sin embargo como en toda guerra habrá bajas y ojalá no sean los países que dependen más de los ingresos petroleros como Irán y Venezuela. Sin descartar a Rusia que la crisis de precios de 1985 contribuyó al colapso de la Unión Soviética.

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NOSTALGIA DE PARIS


Mario Vargas Llosa

Cada vez que vengo a París siento una curiosa sensación, hecha de reminiscencias y nostalgia. Los recuerdos, que fluyen como una torrentera, van sustituyendo continuamente la ciudad real y actual por la que fue y solo existe ya en mi memoria, como mi juventud. He vivido en muchos lugares y con ningún otro me ocurre nada parecido. Tal vez porque con ninguna ciudad soñé tanto de niño, atizado por las lecturas de Julio Verne, de Alejandro Dumas y de Victor Hugo, y a ninguna otra quise tanto llegar y echar allí raíces, convencido como estaba, de adolescente, que solo viviendo en París llegaría a ser algún día un escritor.
Era una gran ingenuidad, por supuesto, y sin embargo, de algún modo, resultó cierto. En una buhardilla del Wetter Hotel, en el Barrio Latino, terminé mi primera novela y en los casi siete años que viví en París publiqué mis primeros tres libros y empecé a sentirme y funcionar en la vida ni más ni menos que como un escribidor. En el París de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta vivían todavía Sartre, Mauriac, Malraux, Camus, y un día descubrí a André Breton, de saco y corbata, comprando pescado en el mercadito de la rue de Buci. Una tarde, en la Biblioteca Nacional de entonces, junto a la Bolsa, tuve de vecina a una Simone de Beauvoir que no apartaba un instante la vista de la montaña de libros en la que estaba medio enterrada. Eran los años del teatro del absurdo, de Beckett, Ionesco y Adamov, y a éste y sus ojos enloquecidos se lo veía todas las tardes escribiendo furiosamente en la terraza del Mabillon.
La ducha en el hotel costaba 100 francos de entonces —uno de ahora—, exactamente lo mismo que un almuerzo en el restaurante universitario y que una entrada a la Comédie-Française en las matinés de los jueves, dedicadas a los escolares. Los debates y mesas redondas de la Mutualité eran gratis y yo no me perdía ninguno. Allí vi una noche la más inteligente, elegante y hechicera confrontación política que he presenciado en mi vida, entre el primer ministro de De Gaulle, Michel Debré, y el líder de la oposición, Pierre Mendès-France. Me parecía imposible que quienes se movían con esa desenvoltura en el mundo de las ideas y de la cultura fueran solo políticos. Ahora las películas de la Nouvelle Vague no parecen tan importantes, pero en esos años teníamos la idea de que François Truffaut, Jean-Luc Godard, Alain Resnais y Louis Malle y su órgano teórico, Cahiers du Cinéma, estaban revolucionando el séptimo arte.
Los debates y mesas redondas de la Mutualité eran gratis y no me perdía ninguno
Pero, tal vez, si tengo que elegir el más vivo y fulgurante de mis recuerdos de esos años, sería el de los de los discursos de André Malraux. Siempre he creído que fue un grandísimo escritor y que La condición humana es una de las obras maestras del siglo veinte (el menosprecio literario de que ha sido víctima se debe exclusivamente a los prejuicios de una izquierda sectaria que nunca le perdonó su gaullismo). Era también un orador fuera de serie, capaz de inventar un país fabuloso en pocas frases, como lo vi hacer respondiendo, en una ceremonia callejera, al Presidente Prado, del Perú, en visita oficial a Francia: habló de un “país donde las princesas incas morían en las nieves de los Andes con sus papagayos bajo el brazo”. Nunca olvidaré la noche en que, en un Barrio Latino a oscuras, iluminado solo por las antorchas de los sobrevivientes de los campos nazis de exterminio, evocó al mítico Jean Moulin, cuyas cenizas se depositaban en el Panthéon. Entre los propios periodistas que me rodeaban había algunos que no podían contener las lágrimas. O su homenaje a Le Corbusier, con motivo de su fallecimiento, en el patio del Louvre, enumerando sus obras principales, de la India a Brasil, como si fueran un poema. Y el discurso con el que abrió la campaña electoral, luego de la renuncia de De Gaulle a la presidencia, con esa frase profética: “Qué extraña época, dirán de la nuestra, los historiadores del futuro, en que la derecha no era la derecha, la izquierda no era la izquierda, y el centro no estaba en el medio”.
En aquel París, un joven letraherido insolvente podía vivir con muy poco dinero, y disfrutar de una solidaridad amistosa y hospitalaria de la gente nativa, algo inconcebible en la Europa crispada, desconfiada y xenófoba de nuestros días. Había una picaresca de la supervivencia que, con la ayuda de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, permitía a millares de jóvenes extranjeros comer por lo menos una vez al día y dormir bajo techo, recogiendo periódicos, descargando costales de verduras en Les Halles, cuidando inválidos, lavando y leyendo a ciegos o —los trabajitos mejor pagados— haciendo de extra en las películas que se rodaban en los estudios de Gennevilliers. En uno de los momentos más difíciles de mi primera época en París yo tuve la suerte de que el locutor que narraba en español Les Actualités Françaises perdiera la voz y me tocara reemplazarlo.
Contemplar Notre Dame me disipa malos humores y me devuelve el amor a las gentes y a los libros
París fue siempre una ciudad de librerías y, aunque las estadísticas digan lo contrario y aseguren que se cierran a la misma velocidad que se cierran los viejos bistrots, la verdad es que sigue siéndolo, por lo menos por los alrededores de la Place Saint Sulpice y el Luxemburgo, el barrio donde vivo y donde ayer, en un paseo de menos de una hora, conté, entre nuevas y viejas, más de una veintena. Claro que ninguna de ellas tiene, para mí, el atractivo sentimental de La Joie de Lire, de François Maspero, de la rue Saint Severin, donde, el mismo día que llegué a París, en el verano del año 58, compré el ejemplar de Madame Bovary que cambiaría mi vida. Esa librería, situada en el corazón del Barrio Latino, era la mejor provista de novedades culturales y políticas, la más actual y también la más militante en cuestiones revolucionarias y tercermundistas, razón por la cual los fascistas de la OAS le pusieron una bomba. Todavía recuerdo aquella vez, años más tarde de los que estoy evocando, en que llegué a París, corrí a la La Joie de Lire y descubrí que la había reemplazado una agencia de viajes. Probablemente fue allí cuando sentí por primera vez que el esplendoroso tiempo de mi juventud había comenzado a desaparecer. La muerte de esta maravillosa librería fue, me dicen, obra de los robos. Maspero había hecho saber que no denunciaría a los ladrones a la policía, a ver si con este argumento moral aquellos disminuían. Parece que más bien se multiplicaron, hasta quebrarla. Indicio claro de que París empezaba a modernizarse.
Algo no ha cambiado, sin embargo; sigue allí, intacta, idéntica a mis recuerdos de hace cincuenta y tantos años: Notre Dame. Yo vivía en París cuando, luego de tempestuosas discusiones, la idea de Malraux, ministro de Cultura, de “limpiar” los viejos monumentos prevaleció. Liberada de la mugre con que los siglos la habían ido recubriendo, apareció entonces, radiante, perfecta, milagrosa, eterna y nuevecita, con sus mil y una maravillas, refulgiendo en el sol, misteriosa entre la niebla, profunda en las noches, fresca y como recién bañada en las aguas del Sena en los amaneceres. Desde que era joven me hacía bien ir a dar un paseo alrededor de Notre Dame cuando tenía un amago de desmoralización, una parálisis en el trabajo, necesidad de una inyección de entusiasmo. Nunca me falló y la receta me sigue funcionando todavía. Contemplar Notre Dame, por dentro y por afuera, por delante, por detrás o por los costados, sigue siendo una experiencia exaltante, que me disipa los malos humores y me devuelve el amor a las gentes y a los libros, las ganas de ponerme a trabajar, y me recuerda que, pese a todo, París es todavía París.
Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2014.
© Mario Vargas Llosa, 2014.

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CUBA


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Leopoldo Martínez Nucete

No cabe duda que la situación de Venezuela hay que verla también en el contexto de una dinámica de cambios que se expresarán en escala internacional. No me refiero a decisiones de los organismos multilaterales, sino a tendencias hemisféricas que se vienen consolidando.
Por un lado, están el nuevo contexto energético hemisférico y la caída en los precios del petróleo. Por otra parte, queda claro que Estados Unidos puede ahora exportar energía y desarrollar formas de cooperación para el Caribe y Centroamérica, sobre las que ya se está trabajando. Y este contexto, se suma también otra tendencia que puede finalmente consolidarse como irreversible, y tiene que ver con el futuro de la relación entre Estados Unidos y Cuba.
Hace un mes, en Washington DC, durante un importante evento hemisférico organizado por el Diálogo Interamericano y la CAF, se constituyó un panel dedicado el tema de Cuba-Estados Unidos. El panel rompió todos los paradigmas, integrando incluso a académicos que vinieron desde La Habana a Washington para participar; y se convirtió en una plataforma de promoción de cambios, que ya comienzan a sumar apoyos de importantes líderes del exilio cubano, convencidos que la política del embargo no tiene ningún sentido a esta altura. Eventos similares se han producido en La Habana.
Por otra parte, en el mundo de la “realpolitik” también se están expresando cosas de importancia. Durante los años de la administración Obama se han dado muchos cambios. El apretón de manos entre Raúl Castro y el presidente de Estados Unidos durante el funeral de Nelson Mandela es un gesto que simboliza toda una corriente de movimientos subyacentes, con impacto real sobre la región.
Obama ha flexibilizado las restricciones sobre viajes y remesas a Cuba, y la política de exportaciones de alimentos bajo licencia especial sigue siendo una oportunidad de interés para muchos sectores económicos de los estados que van desde Texas hasta Indiana, por todo el corredor central de la geografía estadounidense.  Así las cosas, salvo por la resistencia natural de sectores parlamentarios en cuyos distritos electorales el tema del levantamiento del embargo ha sido tradicionalmente controversial, hay consensos bipartidistas imaginables en torno al concepto de que una apertura económica hacia Cuba puede promover un cambio positivo a la interno de la isla, además de relanzar el liderazgo regional de Estados Unidos.
De hecho, un estudio de opinión elaborado por el prestigioso Atlantic Council puso a prueba ante la opinión pública en Estados Unidos todas las opciones de políticas públicas posibles en un escenario de mayor apertura hacia Cuba, y en cada uno de los escenarios, las encuestas mostraron que una inmensa mayoría de los ciudadanos apoyaría dicha política. Durante este año, ante el fuego cruzado que paraliza la agenda legislativa en Estados Unidos, y luego por la proximidad de las elecciones parlamentarias de mitad de periodo que tendrán lugar la primera semana de noviembre (donde lo que priva no son las tendencias de opinión nacionales sino las dinámicas por circuito electoral) el presidente Obama decidió congelar temporalmente mayores avances en su política de ir introduciendo cambios por la vía de resoluciones ejecutivas con respecto a Cuba, única alternativa ante la imposibilidad de medidas estructurales que dependen de una nueva legislación que derogue el embargo contra Cuba. Adicionalmente, la coyuntura ha sido útil para exigir mayores y más nítidos compromisos por parte del régimen cubano en torno a una agenda doméstica de cambios económicos y políticos, que incluyan el respeto a los derechos humanos, materia en la cual Cuba tiene una deuda moral con todo el hemisferio.
Este complejo proceso ya anticipa otro importante evento de gran simbolismo: la invitación a Cuba para que Raúl Castro participe en la Cumbre Iberoamericana que se celebrará el próximo año en Panamá. Más aún, esto se da por un hecho, la pregunta es si ante esa posibilidad el presidente Obama hará presencia, y si de hacerlo, si se podría producir un encuentro bilateral o de alguna naturaleza con Castro.
Mientras esas corrientes de cambio hacen su trabajo, otras también inciden para que Cuba se aproxime a la apertura. Por un lado, en 2018 habrá un cambio generacional y de mando en Cuba, el propio Raúl Castro ya oficializó su decisión de retirarse, y por supuesto, las circunstancias han venido produciendo un retiro cada vez definitivo de Fidel de la escena pública, por obvias limitaciones humanas.
En la nueva elite del poder cubano ya está muy afirmada la idea de que el modelo de cooperación que los subsidia desde Venezuela tiene sus días contados (o en todo caso, obvias limitaciones) ante la caída de los volúmenes de producción de Pdvsa, la tendencia en los precios del petróleo en los mercados y las presiones internas en Venezuela; pero mas aún, saben que en cualquier escenario de continuación su impacto irá menguando y el crecimiento económico de la isla sería exiguo si se apuesta a esa alternativa. En pocas palabras, la nueva elite cubana ya piensa en una transición del actual estado de cosas hacia otro donde no queda más alternativa que mirar hacia el norte.
La lectura de estas realidades es inequívoca. Es cosa de tiempo. En los Estados Unidos, al pasar el capitulo de las elecciones parlamentarias Obama estará frente a sus últimos dos años de gobierno. Es probable que quiera dejar algún legado concreto de cambios en la política hemisférica hacia América Latina, y moverse en la dirección de la apertura con Cuba es sin duda atractivo para su agenda política. Por otra parte, en la isla caribeña todo el mundo se prepara sin ruido para los tiempos post Castro, y las realidades económicas empujan en la misma dirección de la apertura.
Se necesitan dos para el tango. La música esta sonando, y a pesar de la mirada cuestionadora de algunos en cada familia, tanto en la cubana como en la gringa se perfilan actores que parecen muy dispuestos a echar un pie; están simplemente esperando que se hagan sentir los efectos del Cuba libre.

Nos leemos por Twister @lecumberry

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