domingo, 23 de abril de 2017

LA ESCALADA REPRESIVA EN VENEZUELA

     Resultado de imagen para andres oppenheimer
          ANDRES OPPENHEIMER

Luis Almagro, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), no escatimó palabras cuando le pregunté en una entrevista si el presidente de facto de Venezuela, Nicolás Maduro, es responsable de las muertes de al menos siete personas en las masivas protestas antigubernamentales de los últimos días. Por supuesto que sí, dijo Almagro.
“El ha incitado a la violencia”, me dijo Almagro. “Ha tenido un discurso de exacerbación del conflicto. En ese sentido, es responsable de las acciones de gente que no tiene control, de los colectivos armados, que han sido armados por el gobierno. “Él, por lo tanto, es responsable de la represión y de los efectos que tiene la represión, como la muerte de personas”.
Agregó que Maduro tiene una “responsabilidad directa” por las muertes. “Uno no puede darles armas a colectivos civiles para que hagan una tarea represiva. No pueden exacerbarse esos ánimos con un discurso de odio, de confrontación y de conflicto. Es no solamente el que apretó el gatillo, sino el que le dio las armas, y el que le dijo que saliera a reprimir en las manifestaciones”.

Represión

Mi entrevista con Almagro fue el miércoles, cuando más de 100,000 opositores venezolanos salieron a las calles para exigir un retorno a la democracia. El régimen de Maduro recientemente eliminó virtualmente todos los poderes del Congreso, se ha negado a celebrar elecciones regionales y ha inhabilitado a los principales líderes de la oposición para ser candidatos a cargos públicos por hasta 15 años.
Para intimidar a la gente para que no participara en las protestas, Maduro había anunciado públicamente dos días antes de que entregaría fusiles a unos 500,000 civiles progubernamentales.
Maduro dijo en una ceremonia militar que había ordenado a su ministro de Defensa “expandir la Milicia Nacional Bolivariana a 500,000 milicianos”, y que garantizaría “un fusil para cada miliciano”.
Previsiblemente, durante las protestas multitudinarias, Maduro ofreció un nuevo “diálogo” con la oposición, prometiendo entre otras cosas celebrar elecciones regionales.
Pero afortunadamente, parece que ni los líderes de la oposición ni Almagro caerán en la trampa esta vez. El último diálogo en el que participó la oposición, promovido por el Vaticano y la UNASUR, terminó siendo una farsa que al final del día solo ayudó a que el régimen ganara tiempo, y pudiera quitarle aun más poderes a las últimas instituciones independientes.
A principios de este mes, cuando le pregunté al líder opositor Henrique Capriles sobre la posibilidad de una nueva ronda de negociaciones con el equipo de mediación encabezado por el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, me dijo: “No nos vamos a volver a dar con la misma piedra”.
Almagro me dijo que cualquier nueva mediacion tendría que reemplazar a Rodríguez Zapatero e incluir un calendario para elecciones presidenciales libres, con supervisión internacional. Ya 11 países latinoamericanos –como México, Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Chile– han firmado un documento exigiendo un calendario electoral.
Ya es demasiado tarde para las elecciones regionales, me dijo Almagro. No sólo el régimen ha roto el hilo democrático, sino que la economía de Venezuela se ha desplomado, dijo. El Fondo Monetario Internacional acaba de proyectar que Venezuela tendrá una inflación de 720 por ciento este año –la más alta del mundo– y del 2,068 por ciento el próximo año.
Lo que se necesita ahora es “que la comunidad internacional no quite los ojos de Venezuela”, y que Maduro sea presionado para celebrar elecciones generales, con observadores internacionales creíbles y levantando las inhabilitaciones a los líderes opositores, dijo Almagro. El derecho de los lideres opositores a ser candidatos “es una condición básica y mínima para elecciones democráticas”, dijo.
Mi opinión: La orden de Maduro de entregar 500,000 rifles a civiles oficialistas deja pocas dudas de que el presidente de facto es responsable de crear las condiciones que causaron varias muertes en las últimas protestas.
Los países latinoamericanos deben ahora intensificar sus presiones diplomáticas y darle a Maduro un ultimátum para celebrar elecciones generales monitoreadas por observadores creíbles, o ser objeto de sanciones. Maduro debe ser considerado de ahora más directamente responsable por la violencia política en su país, antes de que más jóvenes mueran en las calles para defender sus derechos democráticos.

Leer más...
HISTORIA DE UNA ILUSIÓN

  Resultado de imagen para carlos raul hernandez
       CARLOS RAUL HERNANDEZ

EL UNIVERSAL

En 1999 cuando gana las elecciones venezolanas, hacía ya largos diez años que el proyecto socialista había naufragado históricamente, y sin embargo cabezas llenas de aserrín decidieron resucitarlo. Producto de su desmesura, su exagerada valoración de sí mismo, monumentales ingresos petroleros y falta de sentido de la realidad, el caudillo se sintió el nuevo Lenin, destinado a recuperar la esperanza en los deprimidos comunistas y afines, para el momento perdidos después de la debacle de Berlín, que lo apoyaron, o más bien se colgaron de sus perneras. Creó Alba, una especie de Internacional de menesterosos con la boca aguada por el deseo petrolero (el deseo definido como “sumisión provocada por la presencia de una ausencia”) para influir en los movimientos políticos regionales. Esa corte de los milagros le permitía hacer, pero sobre todo deshacer en la OEA.
Desde allí se hicieron demasiadas operaciones oscuras que deberían ser estudiadas e historiadas como testimonio de cuando la región se retrocedió del siglo XXI. La huella del “cambio de era” es terrible y desencaminó a un grupo de países -y en general a la región- que se habían librado de los atavismos mentales creadas por Perón y Fidel y los volvió a contaminar de sombras. La democracia parecía consolidada y las economías se abrían y funcionaban cada vez mejor, pero llegó el comandante y mandó a parar. Su sombría influencia inspiró/contribuyó a las derivas de Morales, Correa, Ortega, Lula, Kirchner, Zelaya, Lugo, Bachelet y desenterró el zombie de la autocracia. Y efectivamente logró convertirse en Lenin por quince minutos, al decir de Warhol. Un afiche con su fotografía podía encontrarse en los recovecos de cualquier grupo hermano espiritual del mundo. Lo tenían los militantes de Hezbollá en sus oficinas.
Volver del pasado
También los activistas antiglobalización en París, los melenudos de Podemos, y las Farc, el PSC, –retrotraído casi al pre allendismo con Bachelet y Vallejo– el kirchnerismo y el PP de Brasil. Muchos creyeron que la oleada roja venía para quedarse, pero a diferencia de la izquierda comunista clásica, que duró más de 150 años y 70 en el poder, esta Internacional de sedientos bebedores de aceite se mantuvo hasta que duró el chorro y mientras las democracias latinoamericanas –y la española por ahora– decidían librarse de ellos. Para la fecha, la opinión pública global solo se pregunta cómo será el final de la obra, porque ya se vendieron todas las entradas. A principio y por varios años, cuando la ola de prestigio bañaba a los bolivarianos, la expectativa en vilo era la posibilidad por primera vez de que se hiciera una revolución por la vía democrática.
Tal como lo quería Rosa Luxemburgo, un régimen popular que no necesitara ni siquiera armas porque se sostendría en hombros del pueblo. Hoy las preocupaciones son contrarias y van por la vía de si será posible que Venezuela se zafe de un proyecto totalitario por las buenas, sin matanzas ni intervención del Tribunal Penal Internacional. Hungría, Polonia, Rusia y tantas otras lo hicieron, pero muchos dudan que aquí podamos, por la tradición de 25 años de equivocaciones que lleva el país. Sobreviven gracias a nigromancia en Venezuela y en tres pequeños países, para sus respectivas pesadillas: Ecuador, Nicaragua y Bolivia. Luce cuesta arriba que los grupos de poder se quiten las gríngolas, tuerzan el pescuezo y vean para los lados donde está la realidad. Un cuarto de siglo de equivocaciones necesita una enmienda profunda, pero tropiezan incansablemente la misma piedra.
Cuernos y palos
La experiencia, tal como la cubana en los años 60, ha servido para vacunar nuevamente a la opinión pública internacional sobre el siniestro mal entretenimiento que significa el proceso revolucionario. Cuernos y además palos, miseria y caudillos arrogantes. Hoy en Venezuela hace mucho que se acabó el proceso, aquélla expectativa agónica sobre cuál sería la nueva “medida” que lanzarían por TV para perjudicarnos a todos, –particularmente a los menos favorecidos– qué nueva flecha envenenada saldría de aquél arco caótico que lanzaba disparate tras disparate. Por su terquedad fatal y desconocimiento de la experiencia histórica repitió lo que ya había fracasado de manera aplastante y dolorosa. En la siguiente etapa se limitaron a administrar el desorden, la ingobernabilidad económica y social, la inflación galopante, el desempleo la delincuencia. Y hoy día simplemente sobreviven como pueden.
Solo se ocupan de conspirar, reprimir el malestar que crearon y se sostienen únicamente en el aparato de fuerza, cuyo propósito debiera ser que se cumplieran los plazos constitucionales. Equivocados al pretender repetir la entronización cubana de los 60, hecha contra viento y marea, gracias a un acuerdo entre Kennedy y Kruschev. La diferencia es que aquella era una época gloriosa y los guerrilleros verdeoliva ídolos en el planeta entero, a pesar de que desde su comienzo dejaron claro que encarnaban la barbarie, cosa que parecía no importarle al mundo de las ideas y la comunicación.  Para la fecha de hoy, Cuba es un enfermo que tiene miedo a las medicinas, mientras por aquí la tragedia se desenlaza y las fuerzas internas y la comunidad internacional tienen la preocupación de propiciar que no haya un accidente aparatoso y se logre un aterrizaje de emergencia con asistencia de bomberos y personal especializado.

@CarlosRaulHer

Leer más...
MENTIRA

FERNANDO RODRIGUEZ

EL NACIONAL

La mentira es paradigma de inmoralidad, para Kant, permanente referencia de la ética universal. Si mentir fuese norma de la relación humana ésta no podría existir. Un alto coeficiente de confiabilidad en nuestros semejantes es, sin duda, condición indispensable de cualquier sociabilidad y antídoto de la incomunicación y la violencia. De manera que decir la verdad, sea la que fuese su naturaleza,  es imperativo universal, tanto más para aquellos que tienen altas responsabilidades sociales. No es vano recordar los axiomas del gran filósofo en un momento en que en el mundo se expanden sin demasiados contrapesos  extremos de engaño y  manipulación, de la posverdad a la moda, amalgama de la antipolítica populista y el caótico poder mediático. Negación de la comunidad y el entendimiento humano, prólogo a eventuales y muy radicales devastaciones.
Creemos decir verdad cuando afirmamos que pocos gobiernos en el mundo han hecho eje de su discurso la mentira extrema y descarada, que no  busca ni siquiera simulación, que  se autoevidencia impúdicamente, como el chavismo y su combo cívico-militar. Y, visto lo dicho, su potencialidad de encanallar y embriagar moralmente al pueblo, cosa que de suyo lo ha transitado  durante mucho tiempo para disfrazar una cleptocracia sin barreras como una revolución popular; una dictadura embozada (valga decir mentirosa) como una democracia protagónica. De allí este par de décadas en que buena parte del país  ha aupado, al menos tolerado, castigos, humillaciones, mutilaciones, en general cercenamientos de sus derechos más primarios envueltos en una retórica ampulosa, aplastante y desconcertantemente falaz. Si de algo ha sido víctima el país es de la mentira.
No se puede oír sin asombro la disertación de Maduro, rodeado de su jauría, la víspera de la “gran marcha”, tratando de convertir la más justa protesta popular  frente a los más flagrantes atropellos constitucionales, repudiados por el país y el mundo,  en un golpe de Estado, calcado de la burda versión oficial del 11 de abril de 2002. Con los mismos actores (Julio Borges a la cabeza, solo más viejo), los curas endemoniados, francotiradores para atacar a la propia oposición y producir los muertos necesarios, terroristas a granel pagados por líderes opositores con nombre y apellido, un militar retirado detenido para muestra, Fedecámaras claro y, por supuesto, el imperialismo norteamericano en manos republicanas, gran titiritero del asunto...). Todo para atemorizar a los marchistas y así paliar el propio temor a las calles desbordadas como nunca, que acercan el fin. Para cerrarle el paso además porque solo ellos, patriotas y revolucionarios, tienen derecho a celebrar en Caracas el 19 de abril y para justificar los sistemáticos excesos represivos. La mejor prueba del falsear esencial del régimen es que todas esos siniestros delitos opositores (recuerde homicidios de líderes, magnicidios sin tregua, ventas de la soberanía…) son absolutamente olvidados al día siguiente por el gobierno que ni se molesta en darle continuidad al tema y menos perseguir y castigar a los culpables. Lo cual o lo hace cómplice de estos o, lo que hay que demostrar, mentiroso hiperbólico y consuetudinario. Al fin y al cabo Maduro terminó ofreciéndole elecciones y diálogo a los criminales y golpistas.
Pero los pueblos suelen desnudar al rey cuando los agobian las mentiras y comprenden su mecánica. Y basta ver las panorámicas de la jornada opositora en todo el país del 19 de los corrientes, acaso la mayor de todas, para darse cuenta de que esa hora llegó ya hace un buen rato. Y que algo como la verdad fue lo primero que reivindicó el río humano que corrió por el país, contra policías, gorilas, deplorables milicias y temibles delincuentes. El país recobra  entonces sus ansias de dignidad y libertad. Y contra eso  ya no hay antídoto que prolongue la enfermedad despótica.
Leer más...
AL GUAIRE LO QUE ES DEL GUAIRE

   Resultado de imagen para tulio hernandez
                     Tulio Hernandez

I.
19 de abril, noche. Venezuela ahora es un hervidero de historias. Unas felices, por democráticas. Otras horrendas, por represivas. Y, otras épicas, por solidarias. Las redes sociales no se dan abasto con tanto que contar luego de la mega marcha que reclama elecciones.
Las imágenes de torrentes, cataratas, aludes, de venezolanos abarrotando avenidas de grandes y pequeñas ciudades son el símbolo más contundente de que, a un mismo tiempo, los ciudadanos demócratas perdieron el miedo y el PSUV las calles.
La fotografía aérea de una multitud de kilómetros, abigarrada, en la autopista Francisco Fajardo de Caracas, detenida abruptamente por una nube de gases lacrimógenos y un batallón de guardias nacionales con tanquetas impidiéndole el derecho constitucional al libre tránsito y a expresar su protesta, quedará para siempre en la memoria.
De un lado el pueblo desarmado. La gente común. Lo multicolor. La esperanza. Del otro, los uniformados. Escudos. Máscaras. Cañones. Bombas y perdigones. La fuerza bruta. El sueño de un socialismo que produce monstruos.
II.
Tarde. Para el día 18 los rojos mantenían secuestrados en sus cárceles a más de medio millar de venezolanos opositores al gobierno. Estudiantes, periodistas, dirigentes políticos, sindicalistas, maestros. Los relatos de torturas y tratos crueles –baños de excrementos, encierros por largos días en calabozos oscuros, alarmas encendidas para impedir el sueño– son un secreto a voces. Cuando la historia se arme a plenitud los cuentos de la Seguridad Nacional, la policía de la dictadura de Pérez Jiménez, se convertirán en un relato de bravucones ni tan malos.
Algunos voceros rojos anuncian, intimidando, que al día siguiente miles de motorizados saldrían a las calles. En la política represiva de los rojos un motorizado es un miembro de un colectivo, el rostro más siniestro de la herencia chavista, un aparato de terror inspirado en los camisas negras de Mussolini, pistoleros a sueldo cuyo trabajo es intimidar y, cuando sea necesario, reprimir violentamente a los opositores que manifiestan en las calles.
Era verdad. Por la tarde del 19 las redes retumbaban con varios videos que captan, desde ángulos distintos, la manera como un colectivo, unos quince pistoleros, en San Cristóbal, literalmente cazan, con técnicas del Ku Klux Klan, a una joven opositora. Paola Andreína Ramírez Gómez. Veintitrés años.
Primero la detienen. Luego le quitan sus pertenencias. A seguidas la dejan que escape. Al final le disparan por la espalda. La matan. Queda tendida en plena vía. Un hermano o amigo llega. La abraza dulcemente en el piso. Llora. Toda Venezuela, la no afecta a los colectivos, llora por ella. Y por su ser querido.
III.
4:00 pm. La fotografía es impactante por lo que apuesta. Un grupo de manifestantes se ha metido en el río Guaire huyendo del ataque de la Guardia Nacional. Pero el Guaire realmente no es un río, es una cloaca infecta. Meterse allí es arriesgar la vida. El tweet de los oficialistas expresa claramente lo que llevan dentro: “A Dios lo que es de Dios. Al Cesar lo que es del Cesar, al Guaire lo que es Guaire” (sic). Olvidan que Hugo Chávez ansiaba bañarse en el río caraqueño en compañía de Daniel Ortega. La enfermedad y Jacqueline Farías se lo impidieron.
IV.
5:00 pm. En San Cristóbal se las ingenian. Como el Sebin toma clínicas y hospitales para cazar manifestantes heridos y llevarlos a prisión, un grupo de dueños de posadas hizo correr sus voces por las redes ofreciendo sus espacios para recibir los heridos y algunos médicos se organizaron para instalar hospitales de campaña. En esas posadas se impidió que algunas de las tantas víctimas de perdigonazos fueran encarcelados.
Alguna vez escribí que la gran dificultad de los demócratas venezolanos era que sabían cómo se hace política en democracia, que tenían referencias también de cómo hacerla en dictadura, pero ninguna de cómo se enfrentaban a los modelos neoautoritarios, los que pretenden lograr el mismo poder de las dictaduras pero manteniendo la máscara democrática. Hoy, 19 de abril de 2017, puedo escribir con certeza que hemos aprendido. Ahora sabemos que todos los caminos oficiales conducen al Guaire.
Leer más...
¿CAERÁ NICOLAS MADURO?

       Resultado de imagen para carlos alberto montaner  
                   Carlos Alberto Montaner

Diario Exterior


El síntoma inequívoco está en esos millares de jóvenes venezolanos dispuestos a enfrentar a las fuerzas represivas. Los venezolanos menores de 25 años no conocen otro régimen que el confuso guirigay chavista. Si persisten, acabarán por triunfar, como sucedió en Ucrania.

Los estados totalitarios tienen un tiempo crítico de gestación. Las revoluciones no se pueden hacer en cámara lenta y el manicomio venezolano fue inaugurado en 1999, hace 18 años. Las ingenuas ilusiones de aquel instante fueron progresivamente aplastadas bajo el peso de una nefasta experiencia gerencial que ha destruido al país trenzada con la corrupción, el narcotráfico y la idiotez.

El tiempo es un factor crítico. Cuando las revoluciones comienzan cuentan con muchos adeptos y con la curiosa expectativa del conjunto de la población, pero los caudillos totalitarios saben que deben actuar rápidamente porque la luna de miel será corta. Lenin tomó el poder en octubre de 1917 y antes de los dos años ya había echado el cerrojo. A Fidel Castro sólo le tomó 18 meses apoderarse de todos los medios de comunicación, de la enseñanza privada y de las grandes y medianas empresas.

Probablemente Hugo Chávez tuvo que someterse a otro calendario por la forma en que tomó el poder y porque hizo redactar una Constitución garantista con bastantes elementos de la democracia liberal. Enterró un texto “moribundo”, pero parió otro que hablaba de separación de poderes y de libertades, y que dejaba la puerta abierta a la insurrección en caso de que la estructura republicana estuviera en peligro.

¿Cómo se sostiene Nicolás Maduro pese al manifiesto rechazo popular al régimen?

Su poder se fundamenta en la capacidad represiva del régimen y ésta, a su vez, depende de la información que recibe y del daño que les puede infligir a quienes no obedecen. De ahí la importancia del terror. El sistema juega con la ilusión de que conquista el corazón de los ciudadanos, pero no es verdad. Se trata de apoderarse de las vejigas de los súbditos. La intención es que se orinen de miedo.

Como se sabe, la información es poder. Maduro tiene acceso a los informes de la inteligencia cubana, organismo dedicado a explorar la vida y milagro de las personalidades venezolanas –opositores y chavistas--, especialmente de quienes merodean el poder y tienen la posibilidad potencial de descabezar al gobierno, sustituirlo y darle un vuelco instantáneo a la situación política.
Luego viene la represión. Los servicios cubanos aprendieron de la Stasi alemana, madre y maestra de la represión, que basta un 0.5% de la población para manejar a cualquier sociedad en la que, además, el gobierno controle férreamente los tribunales y el aparato propagandístico para construir el relato que le permita perpetrar cualquier canallada.

¿Cómo llegaron los soviéticos y los alemanes a ese porcentaje? Según la leyenda, la cifra surge de la observación de los rebaños ovinos hecha por la eficiente policía política zarista: la temible Okhrana. Bastaba un perro feroz para mantener a raya a  200 temblorosas ovejas. Entre sus actividades estaba, fundamentalmente, la información, la desinformación, la penetración y la disgregación del enemigo.

En Alemania Oriental apenas necesitaron ochenta mil personas para sujetar a 16 millones de aterrorizados súbditos. En Cuba son unas cincuenta y cinco mil para 11 millones. En Venezuela se trataría de 150,000 personas dedicadas a maniatar a casi 30 millones.

Sin embargo, en Venezuela no alcanzan, y ahí está “el bravo pueblo” en las calzadas y plazas para demostrarlo. Maduro quiere armar una milicia de un millón de paramilitares. ¿Para qué? Porque no se fía de las Fuerzas Armadas. Esas milicias son para evitar que un día algunos militares se cansen de su incompetencia y de sus necedades, como hicieron con el general Juan Velasco Alvarado en Perú, aunque, en su caso, tal vez termine en un avión rumbo a Cuba, rodeado de los handlers del G-2 isleño, que lo manejaban como a una marioneta inepta que hablaba con los pajaritos y bailaba salsa en medio del naufragio.

La hambruna está a la vuelta de la esquina por la falta de dólares para importar alimentos. La catástrofe es mucho peor en sociedades urbanas, como la venezolana, en las que el 78% de la población carece de habilidades campesinas. Súmese a este cuadro la falta de medicinas, de insecticidas, y de todos los factores que mantienen a raya las enfermedades. El resultado es obvio: Venezuela se hunde si Maduro continúa instalado en Miraflores. Todos los venezolanos, incluso los chavistas, saben que tiene que irse.


Leer más...
DICTADURA POR CLONACIÓN

   Resultado de imagen para hector schamis
                              HECTOR SCHAMIS

La discusión acerca de la naturaleza del régimen chavista es historia. El debate ha concluido bajo los gases lacrimógenos rosados que arrojan los helicópteros, la represión de las tanquetas blancas y los asesinatos de los paramilitares de camisa roja y su enjambre de motocicletas. Son los colores del autoritarismo.
Una dictadura pura y dura. En retrospectiva, abruma el tiempo perdido con aquello de democracia plebiscitaria, participativa, popular, directa y demás. Todos eufemismos usados para esterilizar la idea de democracia liberal, régimen basado en una constitución que consagra derechos y garantías. O sea, el único tipo de orden político que separa los poderes del Estado y limita al gobierno a efectos de proteger a sus ciudadanos.
El tiempo podría haberse aprovechado mejor que en semejantes acrobacias discursivas. Al respecto, a ver cuándo nuestra dilecta intelectualidad de izquierda hace su propia “autocrítica”, término que conocen de primera mano. Por ejemplo denunciando las masivas violaciones a los derechos humanos, justamente, perpetradas por un régimen que—subrayo—está en el poder hace 18 años.
Es que la brutalidad de hoy inclusive excede aquello de populismo, otra palabra desmesuradamente aplicada al caso. El populismo es una aceitada maquinaria de control social. Utiliza la cooptación, la manipulación desde el Estado, el clientelismo, la representación corporativa y otros trucos no-democráticos. Pierde lógica, sentido y sustentación política, sin embargo, si ello deriva en coerción manifiesta. Control social y represión no son sinónimos.
Ergo, queda una discusión pendiente: la naturaleza de la dictadura chavista, régimen autoritario que es parecido a tantos otros y al mismo tiempo como ninguno. Único en su plástica manera de ejercer el poder, es un clon, digo metafóricamente, una criatura de laboratorio hecha con células tomadas de diferentes especies.
El clon tiene células de petro Estado. Allí donde la riqueza está tan concentrada en un recurso natural, con frecuencia le sigue una similar concentración del poder político. Bajo esta interpretación, la Venezuela del Punto Fijo era anómala, a su vez “normalizada” por el chavismo, se podría decir. De hecho, la nomenclatura chavista se viste de nobleza saudí cuando dispone de la renta petrolera a voluntad, para lo cual debe controlar el Estado a discreción.
Asimismo, es un clon fascista. Como cuando saturan con las cadenas de Maduro, Diosdado Cabello amenaza con el domicilio de los líderes opositores en la mano y la fuerza de choque—los camisas rojas, en lugar de los camisas negras—actúa impunemente en territorio previamente liberado por las fuerzas de seguridad.
Es un clon con células cubanas, de las cuales surge su oratoria. Todo discurso regresa a aquel de Fidel Castro en las Naciones Unidas. Lo hace en contenido, técnicas actorales y extensión, sin que les afecte su anacronismo. Pero también es cubana la inteligencia, la represión individualizada y las huidas de los balseros a Aruba y Trinidad.
Es un clon de régimen patrimonialista, el sultanato de un Chávez bolivariano y de un Bolívar retratado como Chávez. Es un Macondo de héroes que no mueren sino que se reencarnan en pájaros, donde el poder del Estado se ejerce en base al capricho del déspota, y el nepotismo y la corrupción son los principios organizadores de la administración de ese mismo Estado.
Es dictadura militar del cono sur, resistiendo a plomo el descontento de la sociedad. Es clon del totalitarismo norcoreano, donde el hambre se tapa con la pura propaganda, la escasez se administra con criterios políticos, los recursos se gastan en armamento y el aislamiento internacional opera como mecanismo de negación.
Es la Siria de al-Assad, productor de refugiados y mortalidad infantil. Allí donde un simple oftalmólogo con residencia en Londres puede devenir en criminal de guerra, tanto como un modesto chofer de autobús es capaz de convertirse en dictador.
Curiosamente, la represión que hoy espanta no comenzó el pasado miércoles 19 con la masiva manifestación. Todo lo anterior bien podría describir a Venezuela desde aquella revuelta de febrero de 2014: la misma represión, idéntica vulneración de derechos, abuso a la prensa, ilegalidad desde el Estado y un régimen que viola su propia Constitución, la que escribió en 1999.
Sin embargo, muchas otras cosas han cambiado. El arrastre popular del chavismo es de otra época, son los cerros que bajan ahora. La MUD parece haber entendido la lección, finalmente, pues sin oposición unida no cae una dictadura. La defección ha comenzado dentro del oficialismo, lo cual no se divulga todavía. Pronto vendrán las delaciones cruzadas, sino los planteos militares.
El régimen se ha convertido así en paria. La comunidad internacional esta alineada en un amplio consenso detrás del liderazgo de Almagro, quien viene señalado la gravedad de esta crisis institucional desde su llegada a la OEA dos años atrás, cuando nadie decía nada. La OEA es, finalmente, el espacio natural para tratar esta crisis. Y el sistema interamericano ha vuelto a funcionar por medio de sus instrumentos pertinentes, la Carta Democrática entre ellos.
Queda por definir el precio de la partida. Para el acusado de narcotráfico y de saquear riquezas, el poder tal vez sea la única manera de evitar la cárcel. Otro atributo de este clon, también es un régimen en el que gobierna una organización ilícita, o varias. El precio de ese individuo seguramente será muy alto para la democracia. Pero para tener democracia, a veces hay que tragarse algún sapo.


Leer más...
¿Por qué a los dictadores les gusta parecer demócratas?

          Resultado de imagen para moises naim
                                 MOISES NAIM

Una interesante paradoja de la política mundial en estos tiempos son las extraordinarias contorsiones que hacen algunos autócratas por parecer demócratas. ¿Por qué tantos dictadores montan elaboradas pantomimas democráticas a pesar de que saben que, tarde o temprano, se revelará la naturaleza autoritaria de su régimen?
Algunas de las razones son muy obvias y otras no tanto. La más obvia es que, cada vez más, el poder político se obtiene —al menos inicialmente— por los votos y no por las balas. Por ello, los aspirantes deben mostrar gran devoción por la democracia, aunque esa no sea su preferencia. La otra razón es menos evidente: los dictadores de hoy se sienten más vulnerables. Saben que deben temerle a la potente combinación de protestas callejeras y redes sociales. La mezcla de calles calientes y redes sociales encendidas no le sienta bien a las dictaduras. Quizás por eso, guardar las apariencias democráticas les tonifica.
La democracia aporta el ingrediente más preciado por los tiranos: legitimidad. Un gobierno que se origina en las preferencias del pueblo es más legítimo y, por lo tanto, menos vulnerable que un régimen cuyo poder depende de la represión. Así, aun cuando sean fraudulentas, las democracias generan algo de legitimidad, aunque sea transitoria.
La Rusia de Vladímir Putin es un buen ejemplo. Los trucos a los que ha recurrido para que su gobierno parezca democrático son insólitos. Rusia hoy cuenta con todas las instituciones y rituales de una democracia. Pero es una dictadura. Por supuesto que en Rusia periódicamente hay elecciones. Y estas vienen acompañadas de costosas campañas mediáticas, de mítines y debates. El día de los comicios, millones de personas hacen cola para votar. El pequeño detalle es que siempre gana Putin. O la persona que él designe para guardarle el puesto.
Eso pasó en 2008 cuando Dmitri Medvédev, el primer ministro del Gobierno presidido por Putin, ganó las presidenciales e inmediatamente le dio a su exjefe el cargo de primer ministro. Con Medvédev nunca hubo dudas sobre quién mandaba realmente. Cumplido su periodo presidencial, hubo elecciones y, por supuesto, el “nuevo” presidente electo fue... Putin. Así, el poder de la presidencia y el poder real volvieron a coincidir. Obviamente, mantener las apariencias de que, en el Kremlin, el poder se alterna es muy importante para Putin. Pero, ¿por qué? ¿Por qué en vez de hacer tantos esfuerzos, Putin no se quita la careta y sincera la situación? Eso le ahorraría el tener que usar abusivamente los recursos del Estado para lograr insuperables ventajas sobre sus rivales electorales y emplear todo tipo de triquiñuelas.
Quitarse la careta no le sería difícil. A nadie sorprendería, por ejemplo, que si Putin convocara un referéndum para prorrogar indefinidamente su mandato, lo ganaría (y por abrumadora mayoría, como siempre). Tampoco sorprendería a nadie que el Parlamento y la Corte Suprema respaldaran esa maniobra. Después de todo, ambas instituciones son elementos fundamentales de la artificiosa fachada democrática detrás de la que se esconde la autocracia rusa. En 17 años ni una sola vez han impedido que Putin haga lo que quiera.
Rusia no es la única dictadura que quiere parecer democracia. Recientemente las autoridades chinas indicaron su preferencia respecto al destino de Siria: “Creemos que el futuro de Siria debe dejarse en manos del pueblo sirio. Respetamos que los sirios escojan a sus líderes”. Es curioso ver a una dictadura aconsejar a otra que deje que el pueblo decida su destino. De hecho, tal como señala Isaac Stone-Fish, un periodista que vivió siete años en China, “uno de los eslóganes favoritos de Xi Jinping, el presidente de China, se refiere a ‘los 12 valores socialistas’ que deben guiar a su país, siendo la democracia el segundo de estos”. Stone-Fish también cuenta que en una conferencia a la que asistió, varios líderes del Partido Comunista Chino le insistieron que, igual que con EE UU, es perfectamente adecuado definir al sistema político chino como una democracia”. Lo mismo mantiene el Gobierno sirio, mientras Corea del Norte se autodefine como República Popular Democrática. Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Raúl Castro también sostienen que sus represivos regímenes son democracias.
Evidentemente, la democracia es una marca que se ha puesto de moda. No siempre fue así. En los años 70, por ejemplo, los dictadores de Iberoamérica, de Asia y de África no se preocupaban mucho por aparentar ser demócratas. Quizás porque se sentían más seguros que los dictadores de ahora.
@moisesnaim
Leer más...

sábado, 22 de abril de 2017

PARA VENEZUELA, DE UN POETA EXTRANJERO DESCONOCIDO


Me contaron que en tu país

hace falta maíz,

pero no la tierra.

Que las balas sonaron sin que declararan la guerra.

Que en las cajas fuertes había papel higiénico.

Que en las calles se perdió por completo

el miedo escénico.

Me contaron que el incompetente y el presidente son la misma persona.

Que la paz con el hambre ya no razona.

El miedo se escondió de la gente

y al que protesta lo acusan de delincuente.

Pero también me contaron que el sol sigue saliendo.

Que los gritos de las madres no pierden aliento.

Que la bandera aun se mueve con el viento,

la ventana retumba del movimiento.

Porque la mentira le tiene miedo a lo cierto.

Porque Venezuela está viva

y el comandante está muerto

Leer más...

Oposición realizará la “Marcha del Silencio” este sábado

La oposición venezolana se movilizará este sábado a las 10:00 am hasta la Conferencia Episcopal Venezolana, en una convocatoria llamada la “Marcha del Silencio”.
El jefe de la Mesa de la Unidad Democrática en el Parlamento, Stalin González, explicó que partirán desde 20 puntos para llegar a la sede eclesiástica.
Esta movilización es la tercera que se realiza esta semana, después de las que se hicieron el 19 y 20 de abril.
La “Marcha del Silencio” se hará en honor a los fallecidos en las últimas jornadas de protestas. Las principales exigencias de la oposición en las últimas semanas han sido: la remoción de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, por haber tomado las competencias del Parlamento; la convocatoria a elecciones, la recepción de ayuda humanitaria y la liberación de los presos políticos.
Para esta actividad, los dirigentes exhortaron a los ciudadanos a vestirse de blanco.
En el interior del país, se espera que los manifestantes se movilicen a las principales iglesias de las capitales en cada estado.

Estos son los puntos de salida:
  • Santa Rosalía – Gran Colombia
  • 23 de Enero – avenida Sucre
  • Macarao – Caricuao – Plaza El Indio
  • La Vega – La Paz – Avenida O’Higgins
  • Montalbán – La Villa
  • Paraíso – Multiplaza
  • Antímano – Mamera
  • El Junquito – Luis Hurtado, Km 12
  • Vista Alegre – Metro La Paz
  • San Juan – Maternidad
  • La Pastora – Puente El Guanábano
  • San José – San Bernardino – La Candelaria – Altagracia – Plaza Estrella
  • San Agustín – Autopista – Edificio Hornos de Cal
  • Santa Teresa – Plaza Concordia
  • Coche – Residencias Venezuela
  • El Valle – Longaray
  • San Pedro – Crema Paraíso
  • La Victoria – Metro Los Símbolos
  • Centro Comercial Los Cedros – El Recreo
  • Plaza Brión de Chacaíto



Leer más...

viernes, 21 de abril de 2017

LA MARAÑA

SIMON GARCÍA

En torno al Estado se ha venido construyendo una maraña. Desde el punto de vista nominal y en su apariencia formal asemeja un Estado de justicia y de derecho; pero desde el punto de vista real, de las fuerzas que lo constituyen, de las normas que lo regulan y de su acción sobre la sociedad no se trata de la institución convencional  que existe en las sociedades democráticas.
El Estado venezolano ha sido infiltrado, colonizado y atrapado por un conjunto intrincado de intereses extra políticos que han distorsionado la naturaleza y la función jurídica de esa institución fundamental, convirtiéndolo en un aparato de poder que ha sobrepuesto a sus funciones el despliegue deliberado y planificado de protección a actores y actividades de corrupción administrativa de alto nivel, de redes de contrabando a gran escala y de tráficos de productos ilegales.
La maraña es la infiltración, colonización y control de instancias claves del Estado para imponer a todos una práctica según la cual una pequeña cúpula expresa un interés superior que la autoriza a decidir, por encima de la Constitución, no sólo a interpretarla sino a modificarla, crear normas nuevas y ejercer  funciones que extraordinariamente corresponden a un poder constituyente. La maraña suspende, anula y hace impracticable al Estado de Derecho.     
En la experiencia venezolana, especialmente durante la nefasta gestión de Maduro, se perdió cualquier vestigio de inspiración revolucionaria y el proceso de cambios regresivos, cumplidos en forma suicida para destruir el aparato productivo, en vez de empoderar a la clase obrera la ha desprovisto de derechos elementales, le ha reducido y bonificado el salario, la ha hecho más subordinada a la opresión del Estado y colocado en un nivel de subsistencia que es más cruel entre los desempleados y los sectores pobres que comienzan a padecer una crisis de hambre.
La desigualdad social ha crecido, impera la falta de derechos frente al Estado autoritario, la pobreza afecta la clase media hacia abajo, se perdió la calidad de la educación, los centros hospitalarios están en quiebra, hay crisis de agua y del servicio eléctrico, las empresas básicas quebraron, PDVSA pierde capacidad de producción, no hay medicinas ni alimentos y encabezamos las estadísticas mundiales en homicidios, en inflación y corrupción. En el otro polo, con centenares de miles de millones de dólares están los verdaderos traidores a la patria
El gobierno, que ya no es ni el simulacro de una revolución, intentó un golpe de Estado definitivo  y fracasó. Perdió al pueblo y pretende seguir invocando la Constitución para violarla, hablar de elecciones y bloquearlas. Padece de votofobia y de la banalidad del genocida: grupos paralelos al Ejército matan en la calle y el presidente baila con su esposa en TV.
Las fuerzas democráticas, civiles y militares, tienen que recuperar a Venezuela. La existencia de la maraña es Estado sin ley, sin democracia, sin justicia y sin futuro.
@garciasim  
Leer más...