miércoles, 22 de noviembre de 2017

REALIDAD, LA OPOSITORA MAS TENAZ



TRINO MARQAUEZ

El régimen ha cometido todos los abusos y atropellos que ha querido. Logró neutralizar la Asamblea Nacional, impidió el referendo revocatorio en 2016, impuso la asamblea constituyente de forma fraudulenta y obtuvo una victoria cuestionada, por tramposa, el 15 de octubre. Además, fusionó el Estado con el Gobierno, y a estos dos órganos con el Psuv. Desaparecieron todas las líneas que deben deslindar las fronteras entre, por ejemplo, el TSJ, el CNE y el Psuv. El CNE ordenó repetir las elecciones en el estado Zulia, el más poblado del país, luego del triunfo de Juan Pablo Guanipa, pero no se ha ocupado de ordenar la repetición de los comicios en Amazonas después de que se anuló, hace casi tres años, la escogencia de los diputados  del ese pobre y deshabitado estado. Las instrucciones para que se cometan esos abusos han salido de Miraflores, donde pareciera sesionar la dirección nacional del partido de gobierno.  Esa unidad indisoluble transformó al Psuv,  con el respaldo de las Fuerzas Armadas, en una poderosa máquina de manipulación y extorsión del voto popular.
         El control de los órganos del Estado y del Gobierno, sin embargo, no le ha permitido a Nicolás Maduro someter la realidad económica y social, ni ha mejorado la imagen internacional del régimen. Después de los comicios del 15-O se desató la hiperinflación, fenómeno nunca antes visto en Venezuela. El incremento de precios en octubre fue superior a 50%.  La devaluación del bolívar frente al dólar en el mercado paralelo a partir de ese día ha sido superior a 60%. Esta erosión de la moneda nacional ante la divisa norteamericana arrastró toda la economía. Junto a la espiral inflacionaria tenemos la tremenda escasez y desabastecimiento de productos de primera necesidad.
La falta de medicamentos se ha agudizado. La muerte de Adrián Guacarán se levanta como como símbolo de la desidia y corrupción que campea en el sector salud. La destitución del director del Seguro Social, Carlos Rotondaro,  no hace sino corroborar las sospechas de que alrededor de los medicamentos se constituyó una mafia enriquecida sobre los cadáveres de los venezolanos que han fallecido por la incompetencia y voracidad de unos personajes desnaturalizados.
La gigantesca deuda externa, la mora en la cancelación de los intereses y las probabilidades de que se caiga en cesación de pagos, default, ha puesto en evidencia la bancarrota de un gobierno que le ordena al Banco Central emitir todo el papel moneda que se le antoja a Maduro para financiar sus extravagancias con dinero inorgánico, pero que no puede hacer lo mismo para imprimir dólares con los cuales honrar los compromisos internacionales, que de forma alegre e insensata contrajo el Ejecutivo con numerosos organismos financieros. Al gobierno nacional ninguna entidad seria quiere entregarle dinero por la fama de maula que merecidamente se ha ganado. El conflicto que mantiene con la Asamblea Nacional y la vigencia del decreto de emergencia económica por casi tres años, ha agravado la debilidad del Ejecutivo para llegar a acuerdos con los prestamistas internacionales. Este cuadro crítico se agrava por la caída de la  producción petrolera.  En la actualidad el gobierno carece de divisas para financiar las importaciones en todos los rubros: insumos y materias primas para la industria, repuestos y maquinarias, bienes de capital, medicinas. La incidencia de estos déficits sobre la producción de alimentos es crucial. La escasez y la inflación en los meses venideros serán aún mayores.
La realidad se le impuso al régimen con la misma inflexibilidad que actúa la fuerza de la gravedad en el campo de la física. El deterioro de la calidad de vida de los venezolanos continuará agudizándose. Aquí sí es verdad que hay una tendencia irreversible. Mientras no se corrijan las políticas que han causado este descalabro, la descomposición seguirá su curso incontenible. Maduro no da ni la menor señal de querer rectificar. Al contrario, manifiesta el deseo de seguir por el despeñadero. El último disparate fue la Ley de Precios Acordados, aprobada por la asamblea constituyente. Ninguno de los adefesios anteriores ha servido para convencerlo de que los controles representan el peor remedio para curar la inflación y la escasez.
En medio de este cuadro tan negativo, tendría que aparecer la dirección opositora con un programa de cambios creíbles y viables. La realidad se ha erigido en la más implacable fiscal acusadora de la incuria gubernamental. Es su más tenaz rival. Ahora falta que resurja la vanguardia organizada que canalice el descontento, aproveche la debilidad del gobierno y propicie las transformaciones que nos rescaten del abismo en el que nos hundió la estulticia roja.
@trinomarquezc
        

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martes, 21 de noviembre de 2017

La pared y el muro
 
Luis Manuel Esculpi

La insoportable inflación hace estragos. El gobierno es incapaz de adoptar decisiones para controlarla. La ineptitud es manifiesta. En sus discursos pretenden soslayar la realidad. La evade aferrándose a gastadas formulaciones supuestamente revolucionarias. El mal llamado socialismo del siglo XXI no es otra cosa que la repetición del modelo fracasado en la Unión Soviética, Europa Oriental y Cuba. La vida se hace cada vez más agobiante. La búsqueda desesperada de alimentos y medicinas constituyen la rutina cotidiana. Los aumentos y los bonos se disuelven. No son ni siquiera paliativos. Las colas para adquirir desde el pan hasta el efectivo forman parte del paisaje. Eso también fue característicos de los regímenes del denominado “socialismo realmente existente”.
En Rusia no hubo celebración oficial, aquí si, con la parafernalia decadente la anunciaron y marcharon celebrando los cien años de la revolución bolchevique, este mismo mes ,el nueve exactamente, se cumplieron veintiocho años de la caída del muro de Berlín, que simbolizó el derrumbe del modelo impuesto en el mundo a partir de la revolución rusa. Por supuesto en Venezuela ese histórico acontecimiento el régimen no lo conmemoró, en su trasnochada predica y actuación lo ignoran. Prefieren mantenerse apegados a los viejos dogmas, con toda su liturgia y salmodia para justificar con la fraseología seudo-revolucionaria su ineptitud e incompetencia.
Esporádicamente recibo el reclamo de un lector aparentemente “imparcial” señalando que mis artículos solo se dedican a criticar al gobierno, no reconociendo ningún aspecto positivo en su gestión. Cuando reflexiono sobre ese señalamiento confieso lo difícil que resulta detectar varios logros de tal gestión, en todo caso al identificar alguno queda absolutamente disminuido ante el desastre y la tragedia que vivimos en la actualidad.
El pasado domingo mientras veía el programa de televisión de José Vicente Rangel, pensé: ojalá nuestro amigo el crítico lector, haya tenido la oportunidad de sintonizarlo, para escuchar las duras frases que uno de los más afamados defensores del régimen profirió sobre la situación que confrontamos los venezolanos.
Sabemos el inmenso descontento que siente el pueblo que respaldó alguna vez al oficialismo, las protestas por el incumplimiento de las cajas del CLAP se acrecientan, en La parroquia Sucre del Municipio Libertador (Catia) adquieren dimensiones masivas, en ellas participan centenares de personas; el flamante Ministro Freddy Bernal declara: “Solo le quiero pedir a los CLAP de todo el país, paciencia, porque no hay capacidad de llegar a todos los CLAP al mismo tiempo, el mismo día, la misma semana, esos es progresivo”.
El mecanismo ideado por el gobierno es apenas una gota de agua en el mar de la crisis. José Vicente por su veteranía y astucia se hace ahora portavoz del clamor popular -esta vez de pie- afirma: “Insoportable el costo de vida, imposible callar ante el fenómeno que azota a por igual a todos los habitantes de este país, sin excepción, sin distingo sociales y político, los venezolanos estamos contra la pared”.
Añadiendo en su intervención: ” lo que sucede en el país no tiene explicación, y lo confirma el silencio que existe a la hora de ensayar algunas, cada vez más retorcidas y forjadas en el universo de la fábula, ninguna convence ni las que dan los voceros del gobierno, ni las que dan los empresarios”
Al final agrega: “Que sorpresa nos deparará el futuro inmediato, si no hay una repuesta a lo que ocurre, si no hay políticas claras… A estas alturas de la crisis resulta imposible vivir de ilusiones provenientes de promesas reiteradamente frustradas”.
He reproducido estas extensas citas, por su contenido y por provenir de quién proviene, tendría que ripostar: cierto José Vicente “estamos contra la pared” por el intento de imponer en nuestro país un modelo que fracasó en todos los lugares donde se implantó y tu has sido uno de sus más acérrimos defensores. La evidencia más elocuente de ese descalabro fue el derrumbe del famoso muro. Cuya caída ignoran los capitostes del régimen y quienes aún los amparan.

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Urgente: Sumar esfuerzos
 
Carlos Tablante
 
El primer deber de un preso político es liberarse de la dictadura para seguir luchando y Antonio Ledezma lo hizo.
Con ello, al igual que con la valentía de Leopoldo López, entre otros, se ha puesto de nuevo en el tapete que en Venezuela hay centenares de presos políticos, torturados, perseguidos y exiliados por pensar distinto. Descaradamente el régimen monta falsos positivos.  Sobre la mentira, construye expedientes y emite órdenes de captura para juicios amañados.
Quedó demostrado con el testimonio de la arrepentida juez que condenó a Leopoldo López, Ralenis Tovar, quien ha solicitado asilo político en Canadá, declarando que sus colegas, un juez y un fiscal, fueron asesinados.  Antes de ella, el fiscal del caso, Franklin Nieves, había confesado que “el 100% de las pruebas contra López, se inventaron”.
Por eso creo que la decisión de Antonio Ledezma de liberarse de las ataduras a la que estaba sometido ilegal e injustamente por el régimen madurista, ofrece una oportunidad para que el dirigente opositor pueda influir positivamente con su experiencia en el esfuerzo unitario indispensable para restablecer la vigencia plena de la Constitución y el Estado de Derecho.
El ilegal encarcelamiento de 316 dirigentes políticos y sociales es la prueba mas contundente de que estamos frente a una dictadura que no respeta a los representantes escogidos legítimamente por el pueblo, como los diputados Freddy Guevara, vicepresidente de la AN, Lester Toledo y hasta un diputado del PSUV como Germán Ferrer, todos perseguidos, al igual que la Fiscal General Luisa Ortega Díaz , sin olvidar la tortura al General Raúl Baduel, encerrado en lo que llaman “La Tumba” en los sótanos del Sebin. Como el alcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos y los diputados Gilber Caro y Wilmer Azuaje, detenidos e incomunicados en cárceles militares o en penales de alta peligrosidad.
Por un país preso del hambre, la miseria y la violencia que ha acabado con la vida de 250.000 personas por la inseguridad, además de los muertos por desnutrición, sobre todo niños, y los 2 millones de venezolanos que han emigrado forzosamente, es que estamos obligados -independientemente de los matices y la pluralidad que son las características de la alternativa democrática – a dialogar también entre nosotros para debatir nuestras diferencias y establecer una agenda que sirva de guía a una acción más coherente en los distintos escenarios donde debemos actuar, en lo nacional e internacional.
Cualquier desenlace que facilite el cambio urgente que reclamamos como país requiere de la fuerza y la musculatura de la sociedad democrática que debe organizarse y movilizarse en todas las formas de lucha, de manera óptima e inteligente.
Los líderes deben hablar entre ellos y evitar por todos los medios calificarse, descalificando al otro. La mejor manera de calificarse es con propuestas y trabajo. Todos hemos hecho aportes y sacrificios. Todos somos necesarios en la transición para sacar a Venezuela del abismo donde se encuentra.
Estamos ante una situación de verdadero desastre nacional. Los venezolanos mueren de hambre y enfermedades no tratadas porque los precios de los alimentos y las medicinas hace rato que se devoraron a los salarios. Es como si hubiéramos sufrido un terremoto o un tsunami. Las calamidades que estamos sufriendo nos obligan a todos los dirigentes políticos y sociales democráticos a superar urgentemente nuestra diferencias y enfrentar unidos esta tragedia.
Debemos sumar esfuerzos y no hacerle el juego al régimen, dividiéndonos. Hay que articular la recuperación del país con sentido de emergencia. No hay tiempo para las disquisiciones políticas. El momento es ahora. Llegó la hora de remar en la misma dirección, apartados del cálculo político pequeño y mezquino que no sabe de la grandeza que el momento requiere para enfrentar al autócrata Nicolás Maduro y exigir unidos la ayuda humanitaria de alimentos y medicinas, la libertad de los presos políticos, el cese de las persecuciones y el regreso de los exiliados, la restitución de las competencias de la Asamblea Nacional, la realización de elecciones libres independientes con un nuevo Consejo Nacional Electoral y con observadores internacionales imparciales.
Finalmente, debemos superar el falso dilema de los que, desde el régimen madurista, sin asumir sus errores, creen que mientras la situación del país empeora, por sanciones y embargos, ellos adquieren un mayor control y por otro lado, los radicales de la oposición, que esperan que el Estado delincuente, en una Venezuela arrasada por el hambre y el empobrecimiento, sea expulsado del poder.
En ambos casos, pareciera que la apuesta es la devastación final de Venezuela, cuando lo que debemos hacer es convencer que la vía es la negociación para derrotar el mensaje de odio y destrucción, que es una de las principales causas de los males que padecemos, producto de la dictadura de la corrupción de Maduro que impunemente permitió el saqueo de más de 300 mil millones de dólares del patrimonio de todos los venezolanos.
El foco debe ser que se realicen elecciones presidenciales en el 2018 con todas las garantías, que debemos conquistar con la mayor presión posible, y lograr así una movilización gigantesca, de manera que sean los votos los que permitan iniciar el camino de la transición hacia el cambio. Para ello es indispensable fortalecer la unidad y escoger entre todos, no sólo un líder, sino una agenda incluyente, con la amplitud necesaria para conformar un gobierno de unidad nacional.
@TablanteOficial



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COMERSE EL ELEFANTE POR PEDACITOS
 
GUSTAVO TARRE
 
Desde la llegada de Hugo Chávez al poder hasta hace algunos meses, con algunos altibajos, la unidad del frente opositor era una realidad y tenía un valor esencial.  Tan importante era la unidad, que había llegado casi a convertirse en un dogma. Hoy en día la unidad posiblemente no existe, porque ella supone un acuerdo sobre los puntos esenciales de la acción política  y una visión compartida con relación a la apreciación que se tiene sobre el adversario.  La unidad no es sólo un entendimiento entre partidos, es también un acuerdo en el seno del pueblo opositor.  En los tiempos que corren se constata un divorcio entre los representantes y los representados.
Sin embargo, son muchas  las voces que claman por la resurrección de la unidad.
Creo que el momento es bueno para detenerse a pensar y discutir si fuerzas con propósitos disimiles y contrapuestos pueden o deben permanecer unidas. Es bueno reflexionar acerca de cómo pueden los partidos recuperar la confianza de la sociedad.
Hay dos maneras de abordar el problema:  La primera, que resulta la más usual, es establecer una agenda, elaborar una lista de aquellos temas en los cuales existen coincidencias y otra de los puntos de divergencia y encerrarse a discutir. Yo propongo una segunda metodología que puede ser más eficiente:  Comerse el elefante por pedacitos.
Se trata de parcelar el problema, de desglosar el temario a puntos muy concretos y a partir de allí, ver si es posible ir reconstruyendo una creciente unidad.
Empecemos por un tema: El diálogo, que es preferible llamar negociación.  Dejemos de lado por ahora la muy importante discusión en torno a la conveniencia y la oportunidad de las negociaciones con el gobierno.  Supongamos que todos estuviésemos de acuerdo en negociar y empecemos con un primer mordisco al elefante:
 ¿Dónde negociamos?
Está programado para los primeros días de diciembre, un encuentro entre gobierno y oposición, de nuevo, en la República Dominicana.
No creen ustedes, amables lectores, que sería bueno que los diputados Borges y Florido, que parecen estar a cargo de la negociación, explicaran a todas las fuerzas opositoras, a la sociedad civil y a los venezolanos de a pie, ¿por qué en la República Dominicana? ¿Qué razón puede haber para descartar la búsqueda de un terreno neutral?
Me parece que nadie ignora que el gobierno dominicano nunca ha votado en contra del gobierno de Venezuela en ningún foro internacional y especialmente en la OEA.  No disimulan quienes dirigen a ese querido país caribeño, su abierta simpatía por el gobierno de Nicolás Maduro. ¿Entonces?  Presumo que hay alguna razón.  ¿Por qué no hacerla pública? ¿Por qué seguir generando desconfianza aceptando reunirse en el terreno del adversario?
Siendo como soy, un tipo curioso, he preguntado a actores y conocedores de la alta y no tan alta política venezolana, ¿por qué en República Dominicana? Algunos me dicen que “es muy difícil cambiar de lugar” y les  vuelvo a preguntar ¿por qué?  Otros, poniendo voz de circunstancia, me aseguran que es una petición del Gobierno de Estados Unidos.
Vivo en Washington y no puedo decir que Donald Trump me hace confidencias ni que el Secretario Tillerson me atiende el teléfono, pero algún contacto tengo y nadie nunca me ha confirmado la existencia de esa petición.  Pero voy más lejos:  En el caso de que los americanos lo hubiesen pedido, ¿no valdría la pena dejar de lado esa exigencia?  De buena manera y sin perder la cortesía que se merece un gobierno que nos está ayudando, se le puede explicar la inconveniencia de negociar en territorio enemigo.
Se podría hacer la próxima reunión en Caracas, como lo ha propuesto Asdrúbal Aguiar. Pero también se podría buscar un terreno verdaderamente neutral y no muy lejano: las Antillas Holandesas por ejemplo, o, si queremos poner distancia, en Dinamarca que no tiene vela en este entierro o cualquier otro sitio que ambas partes acepten.
Invito a Borges y a Florido, con toda la cordialidad del caso, a que nos den una explicación convincente.
Vamos a darle un primer mordisco al elefante.
No puedo cerrar estas líneas sin enviar un fraterno abrazo a Antonio Ledezma y saludar con inmenso respeto a quien es un símbolo de dignidad y coraje para la Venezuela libre.

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Nobel de economía: En Venezuela no queda otra solución que apelar al FMI

Jean Tirole sostuvo que el principal problema de la economía venezolana es el populismo. Resaltó que un país con las reservas petroleras de Venezuela debe tener una buena situación económica

AFP
 
El economista francés Jean Tirole, premio Nobel de Economía, aseguró este martes que el populismo y el mal gobierno económico son los culpable de la situación económica de Venezuela.
"Creo que el culpable es el populismo. Ahí se ve muy bien como el mal gobierno económico al final puede poner un país a sangre y fuego ", afirmó a la prensa al margen de un evento organizado por el ministerio de Economía francés en París.
Tirole explicó que la situación de Venezuela es, a su juicio, dramática debido a que no se consiguen los productos de primera necesidad. Resaltó que debería ser un país con una buena economía debido a las reservas petroleras que posee.
"No queda otra solución que apelar al Fondo Monetario Internacional (FMI) con el coste que eso supone para la población”, dijo.
La última ayuda del FMI a Venezuela fue en 2001 y desde entonces el país no ha hecho ninguna nueva demanda. Las relaciones entre el FMI y el régimen de Nicolás Maduro son tensas porque el FMI considera que Venezuela viola las normas de la institución al no proporcionar datos económicos completos.
Las dos grandes agencias de calificación financiera del mundo, S&P Global Ratings y Fitch, declararon la semana pasada un default parcial del Estado así como de la petrolera pública Pdvsa.
La Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA) confirmó este jueves el default de Pdvsa. Frente a la caída de los precios del petróleo, Nicolás Maduro está intentando renegociar una deuda exterior estimada por algunos expertos en 150.000 millones de dólares, mientas la población sigue sufriendo la escasez de productos básicos por falta de dinero para importarlos.

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lunes, 20 de noviembre de 2017

Abogados, fondos buitres, un misterioso millonario… tras la reestructuración de la deuda venezolana
 Por Robin Wigglesworth en Financial Times
Traducción libre del inglés por lapatilla.com

Se trazan líneas de batalla en lo que promete ser la bancarrota gubernamental más compleja de la historia. Y en las sombras acecha un secreto millonario mexicano que podría emerger como una figura fundamental en la próxima pelea.

Los países angustiados generalmente nunca carecen de asesoramiento, con banqueros y abogados desesperados por los trabajos prestigiosos, a menudo bien remunerados, de trabajar en bancarrotas gubernamentales. Pero Venezuela es un caso habitual y complicado.
El presidente Nicolás Maduro admitió a principios de este mes que el país necesitaba reestructurar sus deudas externas, y luego de una reunión inicial poco auspiciosa con los acreedores, el gobierno comenzó a contratar asesores para que lo guíen a través de lo que promete ser una situación complicada.
Gente en la industria financiera dice que una persona está emergiendo como un jugador potencialmente crucial en la desordenada situación: un misterioso multimillonario mexicano, amante del arte, llamado David Martínez. Martínez maneja un fondo de cobertura llamado Fintech Advisory, y ha estado involucrado en casi todas las reestructuraciones de deuda soberana en el último cuarto de siglo, de acuerdo con un artículo aparecido en Expansión en 2013.

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Personas familiarizadas con las actividades del señor Martínez dicen que el mexicano, que una vez presuntamente contempló ser sacerdote antes de incursionar en las altas finanzas, a menudo trabaja estrecha pero subrepticiamente con los gobiernos de los países afectados. Ahora dicen que se está involucrando en Venezuela, aunque en un papel poco claro.
“Está tratando de entrenar a unos muchachos en el negocios, mientras defiende sus propios intereses”, dice una persona familiarizada con el multimillonario.
El Sr. Martínez tenía estrechos vínculos con Néstor y Cristina Kirchner, los ex presidentes de Argentina durante la reestructuración de la deuda del país en 2005.
“Le gusta actuar como un asesor informal en estas situaciones”, dice otra persona familiarizada con las tácticas de Martínez. El Sr. Martínez no respondió a las solicitudes de comentarios.
Otro operador importante es Arnold & Porter, un distinguido bufete de abogados estadounidense, que asesora al gobierno. Mientras tanto, PDVSA, la petrolera estatal venezolana, está trabajando con Hogan Lovells, una firma angloamericana. Ambos tienen relaciones a largo plazo con sus clientes. Venezuela también designó a David Syed de Dentons, otra gran firma de abogados. A primera vista, parece un equipo capaz y experimentado. Pero la realidad es más compleja.
Venezuela, PDVSA y muchos funcionarios en el país, incluido el vicepresidente Tareck El Aissami, quien lidera las conversaciones sobre la deuda, han sido sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Eso impide que los estadounidenses trabajen con ellos, lo que provocó que algunas firmas de abogados y bancos se nieguen a trabajar con el régimen.

Vzla Inflacion anual

Con ese telón de fondo, el Sr. Syed abandonó abruptamente su antigua firma Orrick y se mudó a Dentons el fin de semana pasado, después de que el primero se rehusó a tomar a Venezuela como cliente. Dentons, Arnold & Porter y Hogan Lovells se negaron a hacer comentarios, mientras que Orrick dijo: “David Syed ha renunciado como socio en nuestra firma por motivos relacionados con los intereses de los clientes”.
Según su biografía en el sitio web de Orrick, ahora eliminada, el señor Syed aparentemente nunca trabajó en una reestructuración de deuda soberana. De hecho, los abogados en el campo dicen que nunca habían escuchado su nombre hasta la semana pasada,
Pero parece que se ha ganado la confianza del gobierno venezolano y parece que se convertirá en una figura importante en las inminentes negociaciones de reestructuración, especialmente con dudas sobre si Arnold & Porter y Hogan Lovells obtendrán las exenciones de Ofac que necesitan para seguir trabajando con Venezuela. Como no estadounidense que trabaja desde Londres, Syed podría no necesitar uno, aunque el trabajo está plagado de riesgos legales y de reputación.
Cualquier reestructuración de la deuda venezolana va a ser una tarea hercúlea, dadas las sanciones de los Estados Unidos, la negativa del gobierno de buscar ayuda del Fondo Monetario Internacional y el desorden en la deuda de 150 mil millones emitida por diferentes entidades y con varias cláusulas legales. Eso complicará un enfoque de reestructuración integral y podría llevar a que los acreedores se fragmenten en diferentes grupos.
Y ya Venezuela, los fondos de cobertura involucrados en deuda en dificultades, llamados también “buitres”, están dando vueltas.
Greylock Capital, un fondo de cobertura estadounidense, está ayudando a organizar un grupo de tenedores de bonos y los acreedores han mantenido conversaciones con el Instituto de Finanzas Internacionales, con sede en Washington, que desempeñó un papel importante en la coordinación de los acreedores griegos en su reestructuración de 200.000 millones de euros.
Se dice que esta agrupación mantuvo conversaciones con William Rhodes, un banquero jubilado que disfrutó de una carrera de cinco décadas en Citigroup y estuvo involucrado en la crisis de la deuda soberana de América Latina y Asia en los años ochenta y noventa. Los inversores dicen que Richard Cooper de Cleary Gottlieb y Mark Walker de Millstein están en el mercado para asesorar a los acreedores.
Pero se está formando un grupo rival en Londres, bajo los auspicios de Macrosynergy Partners, un fondo de cobertura centrado en mercados emergentes creado por tres ex administradores de fondos de BlueCrest, según personas familiarizadas con el asunto. Las personas cercanas a las conversaciones sobre la deuda naciente dicen que se podrían formar más grupos.
“Todos estamos tratando de descubrir qué está pasando”, dice Hans Humes, director de Greylock. “Pero hemos comenzado a organizar tenedores de bonos. Tenemos que hablar con una sola voz sobre esto “.

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domingo, 19 de noviembre de 2017


Antonio Ledezma: «Militares descontentos con el Gobierno venezolano me ayudaron a escapar»


C. M.
ABC

Poco después de comenzar la primera entrevista que concede Antonio Ledezma, alcalde de Caracas, desde la escandalosa detención en su despacho oficial el 19 de febrero de 2015, el opositor venezolano hace un inciso y se disculpa por la «falta de entrenamiento» que presupone denotan sus respuestas. Lleva casi tres años sin hablar con medios de comunicación ni dictar conferencias, algo a lo que estaba acostumbrado desde que era un adolescente. El líder de Alianza Bravo Pueblo llegó este sábado por la mañana a Madrid, en un vuelo procedente de Bogotá, tras protagonizar una fuga «de película», en la que ha jugado un papel determinante el expresidente de Colombia Andrés Pastrana. Ledezma acababa de reunirse con Mariano Rajoy, y el salón del hotel madrileño cercano al Congreso de los Diputados en el que dio la entrevista a ABC era un fluir de familiares y amigos. Los últimos en llegar, sus hijas Isabel y Vanesa y su hermano Renato, que venían de Italia. No faltaron abrazos y lágrimas de emoción.
Ledezma fue dos veces elegido alcalde de Caracas: en noviembre de 2008 y en diciembre de 2013. El mes próximo habría podido terminar su mandato si el régimen de Nicolás Maduro no lo hubiera detenido por una supuesta conspiración. Su juicio quedó después paralizado. Tras conocer que las autoridades venezolanas planeaban su traslado a la cárcel de la policía política conocida como «la tumba», por su firme posición ante un diálogo entre Gobierno y oposición que él califica de «parodia», improvisó una fuga que no comunicó a su familia.

Asaltado y robado

Desde que los guardianes de Ledezma llamaron a la puerta de su casa las 07.10 de la mañana del jueves -como hacían cada día para tomar la foto de control rutinaria-, el alcalde de Caracas vivió 22 horas de infarto por carreteras venezolanas hasta que atravesó a pie el puente internacional que une San Antonio del Táchira con Cúcuta (Colombia). Superó 30 controles de la guardia y la policía; en 4 estuvo a punto de ser descubierto. Por tomar un atajo, fueron asaltados y les robaron dinero y bolígrafos. En otro momento, para no ser identificado, llegó a «interpretar una obra de teatro para explicar que me habían robado la cédula de identidad». A las 06.30 de la mañana del viernes, en la entrada del puente internacional Simón Bolívar, el corazón le dio un vuelco cuando una mujer le identificó. A diez pasos de la libertad, el guardia que la había oído, le dijo: «Pase y siga su lucha». En el recuento del periplo hasta que «me sentí a salvo» en Colombia, explicó que sus vigilantes no se dieron cuenta de la fuga hasta las 08:00 de la mañana del viernes. Entonces rodearon la embajada de Chile, pero él ya era una persona libre en territorio colombiano.
-¿Cómo consiguió burlar a las patrullas policiales y a la policía política para comenzar el jueves por la mañana una fuga «de película», como usted mismo la ha calificado?
-Venía estudiando cómo utilizaban el tiempo los policías. Una vez me hacían la foto en la puerta de mi apartamento, a las 7 u 8 de la mañana, desayunaban y desde la ventana yo veía sus ubicaciones. Decidí salir corriendo todos los riesgos porque mi casa estaba vigilada por al menos dos patrullas de la Policía Nacional. Me hicieron la foto a las 07.10 y a las 08.30 ya estábamos saliendo en un vehículo cuatro personas, entre ellas una mujer muy valiente. Para poder llegar donde lo hice, conté con el apoyo de mucha gente. Para pasar por 30 controles, algún militar me tuvo que haber hecho un guiño. Revela que no todos los militares están postrados ante la tiranía. Hay militares que sienten vergüenza de ver cómo sus galones no están siendo bien llevados. Conté con el apoyo de gente, entre ellos militares, inconformes con este Gobierno, asqueados con la corrupción y de cómo se han degradado las instituciones en Venezuela.
-En Cúcuta anunció que desde España emprenderá una gira mundial para seguir su lucha democrática por los derechos humanos y la libertad de los venezolanos. ¿Cuánto tiempo permanecerá en España?
-Lo necesario. Acabo de tener una entrevista de hora y media con el presidente Rajoy, en la que me ha dicho que me sienta como en mi propia casa, que España no va a regatearle ningún respaldo a la lucha por la democracia y la libertad en Venezuela. Le hablé primero no de mí, sino de los venezolanos que están pasando hambre, que se están muriendo por falta de medicinas. Se conmovió mucho cuando le describí la situación de cerca de 300.000 niños desnutridos que tenemos en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo. Le pedí que sea él quien encabece en Europa la gestión para que se abra el canal humanitario en Venezuela, pero que sea administrado por las iglesias venezolanas, para que cualquier ayuda que se logre sea para los necesitados, sin importar su tendencia política, que no se politice y no se juegue con el hambre de los venezolanos. En segundo lugar le solicité que siga insistiendo en Europa por la libertad de los perseguidos políticos.
Conversamos también sobre el diálogo en República Dominicana, que es la prolongación de la parodia que comenzó el año pasado y ha terminado en un gran fraude a un pueblo que ha luchado denodadamente y ha sentido desengaños. También ha llorado la muerte de más de 130 personas en las protestas celebradas entre abril y julio, con más de 15.000 heridos y miles de personas sometidas a juicio de presentación. En Venezuela siguen cerrando medios de comunicación, se incrementan los presos políticos desde la llegada del expresidente Rodríguez Zapatero como moderador y el país tiene la inflación más alta del mundo, un promedio del 50% mensual, con los salarios más paupérrimos del mundo. Fue un gesto con Venezuela que nada más bajar del avión el presidente Rajoy me llamase para recibirme en Moncloa. También el viernes el presidente Juan Manuel Santos tuvo un gesto conmigo al interrumpir una reunión para hablar conmigo por teléfono. En breve conversaré con Mauricio Macri. Con sus llamadas y solidaridad, estos presidentes son defensores de la democracia y la libertad venezolana, no es que estén con la oposición.
-¿Le pidió asilo político al presidente Rajoy?
-No, no he pedido asilo político, simplemente buscar una figura que me permita estar en España los días que necesite para moverme en Europa y desde allí trasladarme a otros continentes. Voy a cumplir una agenda, seré una voz más en defensa de los presos políticos y de los exiliados venezolanos. Esa va a ser también mi lucha, la libertad de los presos políticos. Cuando salí de mi casa, en la que he vivido los últimos 34 años de mi vida, donde nacieron mis hijas y estaban mis libros, mis compañeros estos años de prisión domiciliaria, dejé dos fotografías de dos hermanos con los que he compartido cárcel: Leopoldo López y Daniel Ceballos. Temo por ellos. López está bajo arresto domiciliario y Ceballos en el Helicoide (sede de la policía política). Daniel no declina ni pacta sus ideales y Leopoldo es un valiente a toda prueba y está sufriendo junto a su familia ese arresto domiciliario.
-¿Qué países piensa visitar para «seguir luchando por la liberación» de Venezuela?
-Portugal, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia. Viajaré a Washington para asistir a una reunión de la OEA (Organización de Estados Americanos). Lo más seguro es que en diciembre me traslade a Bruselas para recoger el Premio Sajarov otorgado a la oposición venezolana. También a Sudamérica para tener contacto con los gobiernos de los países que forman parte del Grupo de Lima y hablar de las sanciones de EE.UU., Canadá y la UE, que no son contra el pueblo venezolano, sino contra corruptos, personas específicas. Les quiero trasladar que no estamos en contra de una salida electoral, sino contra elecciones manipuladas, como las regionales y las fraudulentas constituyentes. Hasta la empresa Smartmatic confesó que había sido un fraude.
-¿Le parece paradójico que mientras usted se refugia en España, el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont lo ha hecho en Bélgica?
-No, la diferencia es que yo estoy luchando para unir a Venezuela, y Puigdemont ha dado saltos al vacío para dividir a España.
-¿Le preocupa que, con su llegada a España, le acusen de abandonar a los venezolanos?
-Todos conocemos el valor de cada uno: Leopoldo López, Daniel Ceballos y yo, los que vivimos en la cárcel de Ramo Verde. No sabemos qué es peor si la casa por cárcel o la cárcel propiamente dicha. Esos días en los que volvimos a la cárcel Leopoldo y yo fueron días de intensa hostilidad. Para liberarme como me liberé hay que tener sangre fría, ganas de libertad y de luchar por Venezuela. Porque creo que soy más útil aquí ahora. Venezuela no necesita mártires. Necesita gente activa. Los mártires que recordaremos son los estudiantes que se inmolaron.
-¿Teme la quiebra de su país, la suspensión definitiva de pagos?
-Eso sería avalar el despilfarro más grotesco de la historia del mundo. Estamos hablando de un océano de petrodólares que se han despilfarrado. En 4 años se han pagado 72.000 millones de dólares por el servicio de la deuda. Eso es una fortuna que, en buena parte, está en cuentas bancarias de los grupos que han hecho negocios con los bonos de la república que involucran a Pdvsa (Petróleos de Venezuela). Hoy Venezuela produce 170.000 barriles de petróleo menos al día. La OPEP lo ha reconocido. Esto revela la bancarrota de Pdvsa, con sus refinerías desvencijadas. Hay líneas rojas que no se pueden traspasar. Y ahora quieren que reconozcamos esa orgía financiera.


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¿Estamos en default?

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                    LUIS VICENTE LEON

EL UNIVERSAL

Nos referimos a un default en el contexto financiero y se refiere al incumplimiento de pagos de capital, intereses o tiempo de una deuda. Es irrelevante la razón del impago. Puede que el deudor no tenga como pagar o el banco que lo representa no tenga la capacidad operativa para llegar a los acreedores o que haya sanciones que compliquen el pago. El resultado es el mismo: default. Esto ocurrió en Venezuela la semana pasada, pues dos bonos no fueron pagados en el tiempo de la prórroga. La pregunta es: ¿Qué viene ahora?
Hemos señalado que las consecuencias de un default podrían ser demoledoras. Siendo un país hiperdependiente de su actividad petrolera, el impago de la deuda de Pdvsa puede desencadenar una serie de demandas y embargos que afecten aún más el flujo de caja de la nación. Pero debo aclarar que todavía no estamos en situación de enfrentar las consecuencias descritas. ¿Por qué?  Porque no todos los default son iguales, ni desencadenan las mismas acciones posteriores.
Hay una diferencia gigante entre no pagar una deuda o pagarla tarde, que es lo que ha ocurrido hasta ahora en Venezuela. Ambas acciones representan una ruptura de las condiciones establecidas, pero difícilmente un acreedor embarga a un deudor por el retraso de un pago que al final se realiza.
Un tenedor de bonos venezolanos, que no recibió su pago a tiempo, pero lo recibió, tiene tres posibilidades de acción. 1) Quienes hayan “asegurado” sus bonos contra el default comprando instrumentos derivados para tal fin, van a cobrar su seguro tan pronto las autoridades financieras declaren que en efecto se cometió la falta. 2) Los tenedores de los bonos pueden también pedir una aceleración del pago de toda la deuda pendiente, aunque sólo se haya hecho default en una cuota parte de capital e intereses. En ese caso, todo el monto de esa emisión entra en default y, si el gobierno no lo paga,  arrancan los procesos judiciales que hemos descrito anteriormente. ¿Estamos frente a esa posibilidad? No es el escenario más probable. Los tenedores de esos bonos, que el gobierno ha continuado pagando después de sus fechas de vencimiento, son los  últimos interesados en que se acelere una demanda por default real y el gobierno termine parando todos los pagos y se materialicen las pérdidas de su inversión. Es preferible apostar a seguir cobrando y esperar por un refinanciamiento ordenado. El riesgo está en que esos tenedores de bonos, aún cobrando tarde, piensen que la jugada futura de Pdvsa es comprar tiempo para mover sus activos y operaciones a otras empresas y luego hacer un default planificado, dejando a los tenedores mirando pa’ San Felipe. En ese caso, preferirían actuar de inmediato.
Lo que está claro es que el mercado se enrarece y se llena de ruidos. Con más desconfianza, los precios de los bonos se desploman. Algo que tampoco afecta, por ahora, el flujo de caja de Venezuela y podría facilitar la recompra a sus aliados, como Rusia, China o India, que podrían estar jugando a gallo tapado. 3) Pero la acción más probable, tanto de los tenedores como del emisor, es buscar una negociación que los lleve a un refinanciamiento de esa deuda. Es decir, cambiar voluntariamente las condiciones originales y facilitar su pago a futuro. Para que esto ocurra, el gobierno debe estar dispuesto a ceder políticamente y validar a la AN, pues sin ella el mercado no aceptará un acuerdo de refinanciamiento. La oposición tendría que legitimar el refinanciamiento, a cambio de una negociación política que oxigene la democracia asfixiada. El gobierno Trump tendría que flexibilizar las sanciones financieras y los acreedores aceptar las condiciones propuestas por el gobierno. De esta pelusa hablaremos en breve.


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Papá: ¿para qué sirve un diputado?

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               CARLOS RAUL HERNANDEZ

EL UNIVERSAL

Mientras con fastidio apoya un pie en la pared para mecer la hamaca, masculla: “¿quién autorizó a Borges y Florido para ir a República Dominicana –o a Kamchatka– a negociar con el gobierno? No estoy de acuerdo y a éste que está aquí no lo representan esos tipos”. Es una versión light del mismo sentimiento que impulsó a un uniformado a atropellar y golpear al presidente de la Asamblea Nacional este año, ya que para su lógica, ser diputado no es nada. Como dijo nuestro Francisco Suniaga, sabemos muy bien a quiénes representan los mencionados, no así a quiénes representan los espontáneos que se tiran al ruedo. Ocho millones de votos son bastantes sobre todo si la interpelación viene de quienes no tienen uno ni en su casa, o se fueron del país en los días que Eva perdió la virginidad. La pregunta posiblemente es de buena fe, tal vez porque se meten en política  o a “analizarla”, sin conocer los principios elementales.
Algunos grupos opositores, autodeclarados democráticos, favorecen de nuevo al gobierno, esta vez al desconocer la AN. Se cumple la tradición: los revolucionarios intentan conquistar mayoría en el Parlamento, y si no pueden lo disuelven, como Lenin y Hitler, entre otros. Pero escandaloso es que la oposición los ayude en ese plan, como hacen aquí el calle-calle-ismo y los abstencionetas, que durante 18 años han atornillado al gobierno. En 2005 “la gerencia” opositora hizo que los venados se retiraran de la elección, y a partir de ahí a cada desmadre callejero, el totalitarismo aprieta tuercas y avanza. Y como en 2015 eso no ocurrió, y no es tan fácil meterle los tanques al Capitolio, hacen causa común con los calle-calle y abstencionetas para anular la AN. En las redes salta como un ratón la pregunta retórica: ¿a quién representan los parlamentarios?
 
A mí no me representas
Benjamin Constant se dedicó a responderla: la esencia y la apariencia –el ser y el ente–  de la libertad en la sociedad actual es la representación, lo que él llama “la libertad de los modernos”, que crea  el dominio de lo privado separado de lo público, los derechos individuales que el Estado tiene prohibido invadir. Si me interesa la política me afilio a un grupo o partido y si aceptan los demás ciudadanos, me hago elegir. Si no tengo vocación hacia lo público, me dedico a mis asuntos y puedo, si quiero, votar por otro que crea afín a mi pensamiento o que me caiga suficientemente bien para representarme. Si deja de gustarme lo que hace o dice, en el plazo constitucional votaré por otro. El autor dedica el capítulo final de la obra a analizar la incompetencia de los parlamentos y las deficiencias de los congresistas, para atajar a los boca-floja que cuestionan la institución por la eventual calidad intelectual de los miembros. 
Que haya representantes, mecanismos representativos, poderes ejecutivos y legislativos electos por votación popular, es la única garantía de libertad para poder dedicarme a hacer lo mío dentro de la ley sin preocuparme por tiranos. Bajo la influencia de Rousseau, en el desmadre delirante de la Revolución Francesa, la fracción de Marsella en la Asamblea planteó debatir si los diputados eran representantes con autonomía de juicio o mandatarios zurcidos al mandato o la voluntad de los electores, como pensaban los radicales. Pero se impuso la idea exactamente contraria: establecido el contrato, el representante es libre para actuar conforme a su juicio y más bien sus acciones se imputan al representado (Borges y Florido no necesitan permiso de la hamaca). Hasta que los derroten en las urnas.
 
¡Abajo la Asamblea Nacional!
Los grupos revolucionarios se levantan con planteamientos hiperdemocráticos y antirrepresentativos, democracia directa, popular, económica, protagónica, consejista, comunal, para que luego de una variable y breve etapa de democracia antiliberal, luna de miel entre el caudillo y las masas –como se vivió con Chávez o Perón–   conducirnos a la dictadura policíaca. Se dirigen a anular o eliminar los parlamentos y los partidos políticos a favor de corporaciones revolucionarias, y la representación se convierte en delegación de la voluntad autoritaria del partido revolucionario. Se desanda el camino, en retroceso a la premodernidad y en vez de representantes se tienen mandatarios. Y a un electo cualquiera, Rodríguez, Martínez o López, le ordenan renunciar a su cargo “supraconstitucional” si dice algo que no comparte el partido mandante. “La dictadura del proletariado se hace dictadura sobre el proletariado” dice Isaac Deutscher. 
Él explica que “se pasa de la dictadura del proletariado a la del partido, de la del partido a la del Comité Central y de la del Comité Central a la de Stalin”. En 2015, el movimiento democrático logró ese triunfo que el gobierno y el populacho radical se empeñan en deshacer, tanto como en desacreditar a la Asamblea Nacional, que  por ejercer la representación del país, le corresponde cumplir el mandato de la comunidad civilizada de buscar una salida pacífica. Claro que para los mineros informales de la política, garimpeiros, cazadores de güire que quieren ser libertadores llamados por la nunca suficientemente alabada intervención militar democrática, la AN es un fastidio, tanto como los gobernadores electos, los alcaldes que podamos obtener y los partidos políticos. Eso encaja en el plan de un candidato matapartido para destruir todo, igual que hace 25 años.
@CarlosRaulHer


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La Mesa necesaria

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                   FERNANDO RODRIGUEZ

EL NACIONAL

Atacar a la Mesa de la Unidad es una suerte de obsesión muy patológica de algunos sujetos. Sobre todo radicales, que golpean muy duro el teclado de su computadora. Todos lo que sentencian masivamente a la MUD lo hacen de muy torpe manera y ello suele terminar en mayor gloria para los déspotas. Como es sabido, las críticas se afincan en las que podríamos llamar iniciativas pacíficas: diálogos, por supuesto; ahora el mismo voto, ahora y en general, trampeado crecientemente por las chicas del CNE; manifestaciones pacíficas; gestiones internacionales; decisiones simbólicas de la Asamblea, ¿cómo podrían ser de otra manera? De donde se colige –pero nadie, o casi, osa decirlo– que solo las acciones bélicas tienen algún sentido. Cualquiera, desde los marines de Trump a la toma de nuestro Palacio de Invierno tropical, pasando por los golpes a lo Pérez Jiménez o a lo Chávez Frías. Un detalle muy curioso y significativo, cuando la Mesa tuvo que enfrentarse al muro de Jorge Rodríguez y a los efectivos del feroz generalato zamorano, y dieron tantas demostraciones de valor muchos de sus líderes, los tuiteros y columnistas guerreros no se vieron ni se oyeron. Esperaron la derrota y el cambio de rumbo para armar juicio inquisitorial. Zamuros.
Ahora bien, es cierto que a la Unidad le explotó un extraño niple entre las manos con las elecciones de gobernadores. Pasó algo hasta ahora no exhaustivamente explicado, fraude, por supuesto, pero también gruesas imprevisiones y errores de este lado del río, que no estaría mal que los termináramos de poner en claro. De paso, entre ellos, el papel del abstencionismo inducido. Lo cierto es que uno de sus efectos fue, si no romper, por el momento, sí crear visibles y amargas fisuras en esa unidad que tantas tentaciones y amenazas había soportado. A lo cual siguió este rompecabezas no menos irrealizable, a lo mejor se mezclaron varios, que parecen ser las elecciones municipales donde se mercadea todo tipo de productos, desde el abstencionismo hasta el oportunismo y en el medio una masa de fieles del voto que no dejan de tener sus razones, el amor al vecindario o el rechazo a ceder un centímetro al tirano. Tanto es el enredo que se ha preferido pasar la página antes de leerla y pasar al próximo capítulo, más trascendental, el encuentro en Santo Domingo, con el acompañamiento muy coral de la comunidad internacional, variante muy importante con respecto a experiencias pasadas, cuyo carácter fallido ha sido la medida de los agoreros para darlo de entrada por perdido. Con un muy bien delineado petitorio, que comienza con las condiciones de decencia y transparencia de la definitiva elección presidencial del próximo año y otros reclamos imprescindibles. Y, además, con el telón de fondo de la quiebra del país ya inocultable.
Así les pese a quienes no pueden tolerar que la hegemonía opositora siga, porque sigue, maltrecha y todo, en la MUD hay que decir que no apoyarla en estos momentos es altamente irresponsable. Sería quedarnos en la tristeza de cuatro gobernaciones y pocas decenas de alcaldes, dándonos de bofetones entre nosotros por ver quién gana las primarias. No hay la menor duda de que el país tiene que estar a la altura de un apoyo internacional pocas veces visto en el planeta, y tratar de ganar espacios que no pudimos asir en el pasado. Una oposición en peleas aldeanas maltrataría sin dudas ese apoyo. Y daría al gobierno aliento para practicar sus vilezas con mayor comodidad, sobre todo después de sus “triunfos” electorales. Estamos en una inédita y decisoria coyuntura. Lo menos que se puede hacer es aguantar la respiración y dejar para más tarde las piñatas electorales y las pujas del liderazgo.
El que escribe no va a votar. Pero me parecería perfectamente menor ponerse a discutir entre principios heterogéneos y meter más ruido del necesario. Mucho menos debemos atender a los gritos desafinados de los que se han convencido, al parecer, de que el chavismo es para mucho tiempo y no hay que creer en nada que no sea la propia disonancia. Ese nihilismo político es profundamente desmovilizador e inmoral. Estamos jugando con apuestas muy altas.


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