domingo, 26 de mayo de 2019

LOS PERROS MUERTOS

CARLOS RAUL HERNANDEZ

Maravillosa noticia que hubo aproximaciones entre gobierno y oposición, auspiciadas por Noruega, y ojalá fructifiquen. No tan buena que se hace en trastienda, luego de años de someter a la gente a un largo lavado de cerebro con chorros de radicalismo e irracionalidad antidiálogo. Naturalmente que las transacciones de los procesos de negociación deben ser secretas, pero no el hecho mismo de estar negociando y mucho menos que lo sean para el resto de la oposición. Malo que ninguno de los factores asuma con claridad que lo que hace es correcto, decente y necesario, sino en medio de mentiras, disimulos y saboteos. 

Crean torvos escándalos para distraer la atención. La noticia asombrosa es cómo varios que llevan mucho tiempo denigrando de colaboracionistas y dialogantes, se cambiaron rápidamente de canal sin siquiera ver por el retrovisor. El gobierno anuncia unas ociosas elecciones parlamentarias para provocar al interlocutor. Del otro lado utilizan cagatintas, perros muertos que caminan, para montar trapisondas periodísticas que distraigan la opinión pública de su sorpresa por el cambiazo. Aun así tenemos esperanza de que el diálogo nos rescate de un destino incierto, mucho peor de lo que vivimos en la actualidad, porque otras opciones resultan tenebrosas. 

A quienes se han batido por el retorno a la política civilizada, el diálogo, nos han arrojado montañas de tales perros muertos, como diría Isaac Deutscher. Con la irrupción de las redes sociales, calumniar lo hacía la guerrilla comunicacional revolucionaria, que luego se fastidió del trabajo y lo heredaron ciertos grupos supuestamente de la oposición, varios de ellos desde fuera del país, incluido su sargento. La táctica es nacionalsocialista: no discutir planteamientos sino degradar al emisor, pero eso solo funciona cuando el ataque se basa en cosas ciertas y en lugares donde éste no puede defenderse. 

¿Publicidad negativa? 
Pero si hay algo de pluralismo y posibilidad de responder, se cumple la tesis de Vance Packard, que cita Di Caprio en El lobo de Wall Street: “no existe nada parecido a publicidad negativa. Solo hay publicidad”. De demostrarlo se encargaron Chávez, Trump y Bolsonaro, entre otros. Es de suponer que el o los encuentros de Oslo sean producto de la presión de la comunidad internacional que ya debe estar harta de la incompetencia de los venezolanos para manejar sus problemas, demostrada ampliamente en estas tres décadas del país tomado por camadas consecutivas de destructores.

Para no ir a la historia referimos algo actual: hay financiamientos disponibles del gobierno alemán y la CAF para reparar el sistema eléctrico y solo se requieren las firmas del Ejecutivo y del Parlamento. Nadie lo hace. Los problemas de la gente no parecen importarle a quienes viven inmersos en un debate intestino en el más estricto sentido. Una primera materialización del diálogo, la negociación, el acuerdo o cualquier eufemismo que se use, debería ser esa. De la importante etapa durante la cual la oposición democrática se autoimpuso no hablar de política sino de tales problemas, y triunfó, se ha involucionado hasta la antítesis. 

Desde hace tiempo el gobierno tiene 80% de la ciudadanía en contra, con lo que se demuestra que se puede ser una mayoría impotente. En otras palabras, para que una mayoría social sea efectiva, debe convertirse en mayoría política y eso solo es posible con la participación en procesos electorales que convierten los ciudadanos en votantes y los votos en escaños. Fuerzas que no participan de los procesos políticos reales, elecciones, gobernaciones, alcaldías, consejos legislativos y municipales, simplemente están fuera y solo les quedan las manifestaciones callejeras y depositar su esperanza en la machtpolitik, en la prepolítica. 

Concentraciones y votos
De muy poco sirven las concentraciones si no terminan en comicios. Francis Fukuyama hace años llegó a esas conclusiones en un ensayo sobre el tema como consecuencia de la experiencia venezolana. La política es un debate en estado práctico entre posiciones diferentes de factores que divergen o coinciden. Unos ganan y otros pierden las batallas por errores y aciertos respectivos. El condotiero, el príncipe moderno, decía Gramsci, es un ente colectivo, aunque la capacidad individual del líder es esencial. 

Es el partido político, porque en él se discuten largamente los peligros y las posibilidades desde diferentes ángulos antes de tomar decisiones. Las teorías de historiadores, sociólogos, politólogos, explican el origen, desarrollo y conclusión de los fenómenos, como obra de esas acciones humanas acertadas y desacertadas. Ningún gerente, líder, conductor que merezca este nombre y que dirija grandes empresas, resuelve asuntos importantes sin pasarlos por el filtro de las direcciones, las directivas, los expertos y los consultores. 

Y se formula la pregunta esencial. Esta es: ¿cuáles serán las consecuencias de la acción que emprenderé? Si a posteriori no se balancean las resoluciones y se pretende guardar silencio frente al error, no aprendemos. Y uno puede callar los errores, pero no tendrá éxito si pretende que todos lo hagan. Con el advenimiento de la antipolítica y los partidos débiles, en los que los líderes pasaron a ser más bien patrones, el debate se convirtió en crimen y se pide fe en vez de confianza. 

@CarlosRaulHer


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COLOMBIA: ¿QUÉ TAN GRAVE ES LA DIVISIÓN EN LAS FARC?

EL NUEVO SIGLO

¿Quién tiene más capacidad de convocatoria y arrastre? Esa es la pregunta que algunos analistas trataban de resolver tras la dura carta de Rodrigo Londoño (‘Timochenko’) a la militancia del partido Farc en la que marcaba distancias con Luciano Marín (‘Iván Márquez’).
Mientras hay quien es optimista y considera que el mando de la organización política prevalecerá a pesar de las dificultades, en seguir dentro de los acuerdos del Teatro Colón, otras miradas se alarman ante la eventualidad de un masivo regreso al conflicto armado.
Dos miradas
El exministro Camilo González Pozo, presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), aseguró que la polémica venía desde hace tiempo y lo que hizo la captura de ‘Santrich’ fue ahondar la crisis, “pues hay sectores que dicen que el proceso se acabó, pero la inmensa mayoría de la gente de las Farc está con Londoño, el grueso de los combatientes sigue buscando cumplir los acuerdos. Hay una confrontación política, pero el máximo comandante de las Farc asegura que no estuvo mal dejar las armas y eso se debe creer”.
Otra opinión maneja el analista Ariel Ávila, subdirector de la fundación Paz y Reconciliación (Pares), quien sostiene que, a su parecer, el grueso de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación​ (ETCR) “tienen la posición de ‘Márquez’. Es decir, que ‘Timochenko’ fue débil al momento de sentarse a negociar con el Gobierno y que la institucionalidad no les ofrece garantías para la desmovilización”.
Sin embargo, el gran temor de ambos analistas es que el conflicto se vuelva a recrudecer debido a la gran cantidad de disidentes que tiene el proceso de paz.
Según cifras del comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Fernando Navarro, las disidencias en este momento tienen cerca de 2.300 integrantes, un número alto comparado con los cerca 11.000 guerrilleros que dejaron las armas en el momento de la firma del acuerdo.
“Yo espero que ‘Márquez’ vuelva al proceso y no a las Farc. Yo no sé si ‘Santrich’ sea culpable o inocente, pero si a él lo extraditan muchos mandos medios vuelven al monte. Colombia no quiere más guerrilla. Ya hay una gente que tomó las armas, pero las disidencias son normales en todo proceso de paz, de los paras desmovilizados un 22% reincidieron y no por eso decimos que hay paras; la preocupación es que si llegan más mandos medios va a haber una nueva guerrilla”, consideró Ávila.
González Pozo es un poco más optimista. Según el analista, “un pequeño grupo puede mantenerse en armas con discurso político, como pasó con el Epl, pero la mayoría que se devolvieron ya están integrados a grupos narcotraficantes, no tienen un proyecto político, ellos hacen parte de la delincuencia común. En el proceso que hubo con el M-19 un grupo intentó revelarse y fracasó. Aún más, en Irlanda hay un pequeño grupo pero son marginales sin espacio político, lo mismo sucederá con estas personas, como el frente primero de las Farc, que estarán condenados a tener al menos un pie en el narcotráfico”.

La carta
Como lo publicó ayer EL NUEVO SIGLO, ‘Timochenko’ publicó una carta en la que pone de relieve que hay dos posiciones al interior del partido Farc: el ala militarista que asegura que debido a los incumplimientos del Estado debe volver a la lucha armada y el que está con los acuerdos a toda costa liderada por el mismo Londoño.
“Siempre dijimos en las Farc-EP que las más trascendentales decisiones en torno a nuestra línea estratégica debían tener un origen democrático. Si acertábamos o si errábamos, la decisión era de todos, y todos en conjunto debíamos asumirla. Por unanimidad, los delegados de todas las estructuras farianas a la Décima Conferencia aprobamos los Acuerdos de La Habana. Que un pequeño grupo de antiguos mandos de la organización afirme ahora que fue una equivocación cumplir nuestra palabra, solo significa que ellos, individualmente, se apartan de las grandes decisiones adoptadas por el colectivo”, aseguró el Presidente del partido Farc.

Esto como respuesta a la carta envidada por ‘Márquez’ el 21 de mayo, en la que le decía a los exguerrilleros en las ETCR “que fue un grave error haber entregado las armas a un Estado tramposo, confiando en la buena fe de la contraparte”.

El paradero de ‘Márquez’ se desconoce desde que se anunció la decisión de la Fiscalía de adelantar la captura contra ‘Jesús Santrich’ y el sobrino de ‘Márquez’, Marlon Marín, por cargos de presunta confabulación para exportar droga a Estados Unidos.

En su carta, ‘Timochenko’ expresó que “suscrita y cumplida la dejación de armas, no se trataba de sentarnos a lamentar con nostalgia los días de la guerra, sino de ponernos en movimiento general para dar a conocer a todos los colombianos y colombianas el sentido y los alcances del Acuerdo. Nuestra tarea sería sumar y multiplicar, nunca restar y dividir”.

Para Londoño, no se puede echar a perder lo ganado hasta hoy “por compleja que pueda ser la tarea que nos resta. Tenemos que conseguir el respaldo de millones y millones de colombianos y colombianas al Acuerdo de Paz. Eso es muchísimo más importante que obtener el aplauso de un puñado de cabezas calientes, que anuncian la caída inmediata del imperialismo norteamericano y el triunfo inminente de la revolución socialista mundial. La meta para nuestro partido es la paz con justicia social y democracia para Colombia, y en eso es que estamos absolutamente comprometidos”.


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El chavismo y la oposición de Venezuela acudirán en Oslo a una segunda cita


LUDMILA VINOGRADOFF
ABC
El diputado Williams Dávila anunció que en los próximos días tendrá lugar en Oslo el segundo encuentro entre la oposición y el chavismo, atendiendo la invitación que cursaron las autoridades de Noruega para buscar una solución política a la severa crisis que vive Venezuela al borde de una «catástrofe».
En declaraciones a ABC, el también miembro de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional y presidente de la Comisión Internacional del Parlasur señaló que la primera ronda, celebrada hace una semana en Oslo, fue solo de aproximación y exploratoria.
Aclaró que las partes «no se sentaron juntas, no hubo ningún tipo de diálogo, solo unas conversaciones que efectuaron la gente de Noruega por separado. Lo único que acordaron fue que próximamente se iban a reunir».
En ese sentido, Dávila ratificó que la cita será en Oslo, adonde viajarán delegados de la oposición, como el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González, el exalcalde de Baruta Gerardo Blyde y el exministro de Transporte Fernando Martínez Mottola. También podría incluirse el exrector del Consejo Nacional Electoral Vicente Díaz, en representación de Juan Guaidó.
Por la parte del oficialismo es probable que los representantes de la primera ronda -el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, y el gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez- repitan su asistencia en la segunda cita. También iría el canciller, Jorge Arreaza.
Dávila dijo que la agenda que lleva la oposición a Oslo es la misma de siempre: primero el cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres y justas. «El fin de la usurpación no es negociable ni modificable», subrayó.
«La agenda de Guaidó es la que vamos a seguir en Noruega mientras en paralelo seguimos la agenda nacional de las asambleas, protestas en la calle y denuncias, pese a las persecuciones, amenazas y torturas a las que nos somete el régimen de Maduro», dijo.
El diputado sostiene que la reunión de Noruega, que está siendo apoyada por el Grupo de Contacto Internacional y el Grupo de Lima, «no es simplemente una conversación para alargar el tiempo de Maduro, porque a Maduro ya se le agotó el tiempo en el cargo».
Añadió que la oposición va a Noruega a denunciar las cosas y buscar la salida de Nicolás Maduro mientras el país se está devastando. «La oposición está clara en que hay que negociar la salida de Maduro. Hasta Uruguay del Grupo de Contacto sabe que Maduro debe irse porque con él no hay una solución».


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