martes, 4 de octubre de 2016


Los gobiernos convocan un referéndum para ganarlo. Ningún político va a una elección voluntaria con ánimo de que su opción pierda. Pero los datos demuestran que existe un riesgo notable de perder. De los 36 referéndums convocados, según la base de datos del Centre for Research on Direct, por gobiernos o Parlamentos de la OCDE desde 1993 hasta 2014 en la mitad perdió el sí. No todos son lanzados por el gobierno: algunos países permiten que otros partidos los usen como arma política para desautorizar al gobierno, como en los casos de Islandia y Eslovenia.


Estos resultados están en línea con el análisis de todos los referéndums en Europa entre 1945 y 2013 del investigador de la Universidad de Deusto, Braulio Gómez Fortes: los gobiernos solo han ganado un poco más de la mitad (53,5%) de los referéndums que han convocado.
El comportamiento igualado de esta clase de referéndums es distinto al de los otros dos tipos de consultas: las iniciativas populares y las obligatorias por ley. Las iniciativas impulsadas por miles de ciudadanos suelen perderse cuando llegan a las urnas. El ejemplo aplastante en el uso de este tipo de casos es Suiza. Con los referéndums obligados por ley pasa lo contrario: suelen aceptarse.


Los gobiernos deben saber que cuando convoquen un referéndum no lo tienen ganado. Hay algunas condiciones y porqués que explican cuándo un gobierno tiene más opciones de ganar.
1. La democracia directa también es representativa. Los defensores de los referéndums apuestan por la democracia directa como un paso para un mejor democracia. No es tan evidente. La fuerza de los partidos -el gran instrumento de la democracia representativa- son un buen método para calcular cómo irá un referéndum: “Los partidos son los principales atajos que usa el votante en un referéndum: tú dime qué posición tiene cada partido y te diré el resultado”, dice Gómez Fortes.
Los partidos no solo mueven votos en el referéndum por su posición, sino por su unanimidad. La solidez del laborismo en el referéndum escocés ayudó a que Escocia siguiera en Reino Unido. La falta de convicción en cambio del Partido Laborista en el referéndum del Brexit movilizó menos a votantes del Remain. En Colombia, el partido del presidente Juan Manuel Santos no era una piña. Pudo notarse en las urnas.


2. El votante responde lo que le da la gana. Las elecciones son escasas, cada varios años. Un referéndum es una ocasión más de hacerse escuchar. La pregunta de un referéndum es sobre un asunto, pero los motivos del ciudadano para ir a votar pueden ser muchos. Puede ser que vote en contra solo porque no le gusta el gobierno: “En la urna de un referéndum te encuentras con motivaciones muy alejadas de lo que se está votando”, dice Gómez Fortes.
Los partidarios del no hacen campaña con todo lo que tengan a mano. Si un gobierno que propone un referéndum sobre una cuestión social es impopular por un asunto fiscal, van a hablar del asunto fiscal. “El votante puede expresarse sobre otros temas antes del que le piden y poder mostrar así su descontento con el gobierno”, dice Joan Font, director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados.
3. Un gobierno nuevo es mejor. El mejor momento de un gobierno para convocar un referéndum es su inicio: “Los políticos tienden a perder cuando han estado en el gobierno durante mucho tiempo”, dice Matt Qvortrup, de la Universidad de Coventry (Reino Unido). Un gobierno tiene menos flancos débiles al inicio de su mandato.
4. Una recesión económica es peor. Cuando los votantes están enfadados con su gobierno es un mal momento para hacer preguntas. El motivo es obvio: es un modo de demostrar su enfado a pesar de que la pregunta sea sobre cualquier otro ámbito.
5. Un adversario creíble es clave. Además de la posición de los partidos, un aglutinador creíble del voto negativo suele importar. El Brexit tuvo a Boris Johnson, Colombia ha tenido a Álvaro Uribe y el referéndum francés contra la Constitución europea de 2005 tuvo a Laurent Fabius. “Si alguien de este nivel defiende que el ‘no’ es una opción, es más fácil que los votantes lo vean como una opción viable”, dice Qvontrup.
6. Los referéndums son a veces para salvarse. Los políticos a veces toman el riesgo porque puede ser peor no votar que votar. Un gobernante sabe que si toma una decisión divisiva sus rivales la usarán contra él. Una forma de impedirlo es trasladar la decisión a los ciudadanos. Aunque el referéndum siga siendo opcional, calcula que puede obtener más beneficios de arriesgarse y vencer. Pudo ser el caso de David Cameron con el Brexit: “Los políticos tienden a hacer referéndums en dos ocasiones -dice Qvortrup: cuando creen que tienen una propuesta que va a hacerles mejorar su popularidad y cuando se sienten amenazados o tienen miedo”.
En todos los casos, la garantía de éxito es nula.

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Cuentas por Pagar
Bernard Horande - @BHorande

Colombia dijo NO a los acuerdos de paz resultantes de interminables sesiones de negociación realizadas en Cuba.
El Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, muy confiado él, se puso a celebrar anticipadamente la paz con un evento promocional de carácter internacional fuera de lugar.
El tiro le salió por la culata. El plebiscito realizado el pasado domingo derivó en un resultado muy cerrado pero que evidencia una opinión negativa de la mayoría de los colombianos por estos acuerdos de paz, tal y como fueron propuestos.
Una altísima abstención también refleja un rechazo de los colombianos por el tema de la forma como fue presentado.
El conflicto armado en Colombia ha tenido un enorme impacto tanto a nivel de la propia nación como de otros países. Son varias décadas a cuestas y cientos de miles de víctimas.
Por ello, unos acuerdos de paz deberían contar con una abrumadora mayoría por el SI para ser aprobados debidamente. El domingo se demostró estar muy lejos de ello.
Por supuesto, es muy difícil, sin ser colombiano y sin haber vivido estas oscuras décadas, tener una posición definitiva por el SI o por el NO. Baste decir que ambas posiciones cuentan con argumentos muy sólidos de parte de opinadores de peso.
Lo que sí parece claro, es que los pueblos, en general, no parecen estar dispuestos a apoyar tan fácilmente la impunidad cuando de crímenes de alta factura se trata.
Es cierto que la paz, en Colombia o en cualquier país que haya sufrido o sufra un conflicto de gran escala, es siempre deseable.
Pero no a cualquier precio.
Los crímenes no pueden ser premiados. Menos ignorados. Y aun menos perdonados y despachados tan rápida y fugazmente.
En Venezuela estamos viviendo nuestra propia guerra. Un conflicto muy difícil de resolver. En los últimos 18 años se han sucedido demasiados hechos irregulares, ilegítimos e ilegales. Se ha atentado contra prácticamente todos los sectores del país. Difícil encontrar alguien ileso.
Como resultado, para usar un lenguaje figurado proveniente de la religión, lo que tenemos son una serie de pecados "veniales" por un lado, y por el otro una serie de pecados "mortales", como los denomina un buen amigo, excelente analista político.
Un pueblo podría eventualmente estar dispuesto, en aras de lograr una solución pacífica y salir de su conflicto de la mejor forma, a perdonar, o al menos a postergar, los juicios por pecados "veniales". Un perdón, o una impunidad tal, podría conseguirse en base a procesos de negociación política indispensables en estos casos.
Lo que difícilmente puede lograrse es que los pecados llamados figurativamente "mortales", queden sin ser pagados. Las cuentas por pagar demasiadas veces afectan elementos fundamentales de una sociedad.
Con el curso del tiempo, en el país volverá a brotar el tema y una parte de la población se sentirá que no fue debidamente compensada por sus pérdidas, como ya ha ocurrido con otras experiencias.
Si realmente se desea tener una sociedad sana, los crímenes de lesa humanidad y aquellos asociados al terrorismo, al narcotráfico, a la violación de Derechos Humanos, no pueden quedar impunes. Los jefes, como mínimo, deben ser castigados.
De lo contrario, en algún momento en el país volverá a brotar el tema, como ya ha ocurrido con otras experiencias.
¿Cuál es la definición de pecados veniales y cuál la de pecados mortales? Aquí no existe una respuesta fácil, ni aplicable a todos los casos. Pero la raya amarilla que los separa debe ser definida.
Colombia, por encima de su deseo de paz, mostró que tiene un deseo de justicia. Esto no puede ser ignorado por Santos en su inmenso afán de protagonismo por ganarse un Nobel de la Paz, ni por nadie que desee una paz duradera y estable en Colombia.
En nuestro patio, en Venezuela, debemos aprender de este proceso. No cometer los mismos errores. Una frase hace años famosa, cobra hoy plena vigencia: "Prohibido Olvidar".
Las cuentas por pagar, aquellas más pesadas, deberán ser saldadas. Y sus responsables, objeto de castigo.
 


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lunes, 3 de octubre de 2016

TRES MITOS SOBRE LA OPOSICIÓN VENEZOLANA


Por José Alberto Niño en The Liberty Conservative | Traducción libre del inglés por lapatilla.com


La escasez, el incremento de  la violencia, la inflación galopante  y la creciente militarización de su economía son todos accesorios de la catástrofe nacional actual de Venezuela. Los movimientos de oposición han surgido de forma natural como respuesta al Estado escuálido de Venezuela con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llevando la iniciativa contra la clase dominante actual. A pesar de la conciencia sin precedentes de la delicada situación de Venezuela, una considerable cantidad de desinformación abunda tanto en medios de comunicación tradicionales como en las redes sociales de estos eventos. En este artículo se busca disipar muchos de estos mitos y conceptos erróneos que conciernen a Venezuela y a su oposición política.

1- La oposición venezolana está intentando un golpe contra el gobierno actual

Para llevar a cabo un golpe de estado, las fuerzas de oposición al menos deben poseer un alto grado de influencia política, los recursos militares, y potencia de fuego. Se podría argumentar que el actual presidente, Nicolás Maduro, y que no posea el mismo tipo de carisma y popularidad como su predecesor, Hugo Chávez, lidera un gobierno que, en teoría, debería ser más susceptibles a los posibles intentos de golpe.

Sin embargo, el panorama político actual de Venezuela presenta una imagen diferente. El régimen de Nicolás Maduro todavía controla por completo el aparato del Estado y sus recursos económicos. Además, controla los elementos represivos como ” colectivos son bandas paramilitares del individuo cuya misión oficial consiste en “defender la revolución” y aterrorizar a los que se oponen a ellos.

También no ayuda a que la población civil ha sido efectivamente desarmada desde 2012, en consecuencia, dejando a muchas figuras de la oposición a merced de la represión del gobierno y la violencia criminal. El aparato represivo del Estado venezolano fue construido por Hugo Chávez y ha continuado en pleno efecto en virtud de Nicolás Maduro. La oposición puede tener números, pero están estrangulando económicamente hablando y se han quedado en total estado de indefensión frente a la creciente represión gubernamental.

En el mismo sentido, la oposición no tiene mucha influencia sobre las fuerzas armadas, que han sido totalmente controladas por Hugo fervor revolucionario de Chávez y están dedicadas a la preservación de la “revolución bolivariana” a toda costa. Abundan los rumores de que estas mismas fuerzas militares están operando bajo los auspicios de redes de inteligencia cubanas.

Si una insurrección potencial es que se produzca, es más probable que ciertas facciones del chavismo chocan entre sí que la oposición en realidad el montaje de una rebelión que depone Maduro. Es un secreto a voces que las dos alas del  Chavismo- civil y militar - no se ven cara a cara entre sí. Con el aumento de grados de malestar social y la desconfianza en la capacidad de Maduro para mantener al país en línea, un escenario en el que una facción interna del chavismo se levanta en un intento de restaurar una apariencia de orden es plausible. Sin embargo, estos escenarios se siguen confinados en el terreno de la especulación.

2- La oposición venezolana está compuesta por partidos de extrema derecha

En Venezuela, no existe una entidad política que se asemeje a un partido de extrema derecha, excepto en la retórica y la imaginación del gobierno, donde se considera que cualquier forma de disidencia ser “fascista” o “ala derecha-extremista”. De hecho, no hay partidos de derecha, o incluso tampoco hay  partidos de centro-derecha, para el caso, que son políticamente relevantes en la actual Venezuela. Venezuela ha sido históricamente un país de izquierdas, con un toque socialdemócrata, durante los últimos 50 años. Durante los años de la democracia representativa a partir de 1958 a 1998, el mapa político en Venezuela se dividió entre socialdemócratas y democristianos.

Ambas partes fueron parte de un bipartidista pactada consenso que estableció una fuerte presencia del Estado en la economía y en muchos sentidos contribuido al paulatino de la Venezuela declive económico 1958-1998.

Muchas de las políticas intervencionistas y los errores de acompañamiento que venía con ellos sólo se vieron exacerbados por Chávez cuando llegó al poder después de 1998. Chávez acaba de tomar estas políticas a su conclusión lógica socialismo-dura.

Hoy en día la oposición es una verdadera mezcolanza de partidos de izquierda. Para mencionar algunos:

Partido Bandera Roja : Un partido marxista-leninista, que se esfuerza por establecer la “democracia popular”.

Acción Democrática (AD): La parte más dominante en Venezuela del IV República (1958-1998), que se caracteriza por sus políticas socialdemócratas.

COPEI : Los cristianos demócratas que eran rivales a lo largo de AD IV República de Venezuela. Eran una alternativa centrista a AD, pero todavía creían en una fuerte presencia del Estado en la economía global.

Primero Justicia : Los herederos de COPEI. Su líder, Henrique Capriles Redonski, se postuló para la presidencia en 2012 y 2013 como el líder de la oposición al régimen chavista.

Movimiento al Socialismo (MAS): MAS sería distanciarse de los grupos revolucionarios marxistas en los años 1970 y marca a sí mismo como una alternativa democrática más social al marxismo revolucionario. En lugar de tomar las armas, el MAS usaría la vía electoral para alcanzar el socialismo. Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1998, surgió un cisma entre las alas democráticas y marxistas de la fiesta. MAS está ahora firmemente en el lado de la oposición del pasillo.

La única excepción a este predominio de izquierda en la oposición venezolana es María Corina Machado y su organ
organización política Vente Venezuela .

En tanto que centrista en su naturaleza, Vente Venezuela es una de las pocas organizaciones que ha propuesto cualquier apariencia de un orden basado en el mercado entre los partidos de oposición. Sin embargo, Vente todavía no ha surgido como un motor de agujas política en Venezuela.

Organizaciones liberales o de tendencia liberal clásico son prácticamente inexistentes en Venezuela, con la excepción del Centro de Difusión del Conocimiento Económico               ( CEDICE ), un mercado libre de reflexión. La dura realidad es que CEDICE representa una porción minúscula de toda la población y se limita a pequeños grupos de discusión. Uno de los principales intelectuales que los campeones CEDICE, Carlos Rangel, fallecido hace casi 30 años y cuenta con más renombre en el extranjero que en su tierra natal de Venezuela.

Al final del día, Venezuela es un país de izquierda hasta la médula. Las únicas diferencias entre la mayoría de la oposición y el establecimiento son los grados de intervencionismo y el medio-autoritarias o democráticas-que tienen la intención de utilizar para lograr su visión socialista.

3- La oposición se ha involucrado en la desestabilización económica

La propaganda del gobierno en Venezuela normalmente se culpa a la oposición por la escasez rampante del país. De acuerdo con la clase política, los empresarios están supuestamente en connivencia con otros para acaparar los bienes por parte del público, creando así una escasez generalizada en todo el país. Sin embargo, esta explicación para la escasez de Venezuela no podría estar más lejos de la verdad.

Para empezar, el número sin precedentes de expropiaciones junto con el sistema oneroso de divisas y controles de precios han generado un declive catastrófico en la producción nacional y la provisión de bienes y servicios. No solamente hay escasez de alimentos básicos, pero también hay escasez de todo tipo de productos tales como papel higiénico, coches, leche, azúcar, medicinas, y los billetes de avión.

Lo que se dispone de bienes o servicios, terminan por estar fuera del alcance de la media de venezolanos PocketBook gracias a las distorsiones causadas por los controles económicos y las tasas astronómicas de la inflación. Incluso la harina que se utiliza para hacer el alimento básico de Venezuela- arepa (corncake) -es cada vez más difícil de encontrar en el país gracias a los controles de cambio y los precios antes mencionados. La escasez de la arepa es tan marcada que los venezolanos en estos días puede encontrarlas más fácilmente disponible en países como Australia, Canadá, Chile, España y los Estados Unidos.

La sencilla razón de por qué es más fácil encontrar arepas venezolanas con mayor facilidad en el extranjero es que la mayoría de las arepas se hace ahora en Colombia. Muchas empresas dedicadas a la producción de arepas se han visto obligados a trasladar sus operaciones a Colombia y en el extranjero en gran parte debido a la incertidumbre institucional que caracteriza a la actual Venezuela. El caso de la arepa es un microcosmos de la difícil situación económica general de Venezuela. Las expropiaciones arbitrarias, reglamentos y agotador, y el acoso por parte del gobierno venezolano han obligado a muchas empresas venezolanas para llevar a sus operaciones en el extranjero sólo para mantenerse a flote.

Conclusión

Para dar sentido a lo que está pasando en Venezuela se debe evitar caer en temas de conversación de izquierda internacionales insinuando que la crisis económica y política de Venezuela es el resultado de conspiraciones de la derecha en todo el país que buscan desestabilizar por completo el país. Al mismo tiempo, se debe tener precaución al categorizar la oposición venezolana como de derechas o de mercado. Por el contrario, Venezuela es un país que ha experimentado con diversos grados de gobiernos de izquierda durante los últimos 50 años.

A pesar de que Venezuela estaba bajo un régimen democrático durante la Cuarta República, las muchas políticas intervencionistas económicas implementadas durante aquel periodo de tiempo no sólo paulatinamente nos hicieron más pobre como nación, sino también minaron muchas de sus instituciones políticas. Estos acontecimientos históricos son la clave para entender por qué la oposición venezolana no ha sido capaz de derribar a la clase política actual.

El paquete de política pública que ofrece la oposición no es suficiente para movilizar a la gente de manera efectiva. Por el contrario, la experiencia de los tigres bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y otros países de Europa del Este, como Polonia demostraron cómo una oposición que está dispuesta y es capaz de implementar reformas globales del mercado es clave para derribar los regímenes socialistas.

En última instancia, tener una oposición que lleve a cabo principios de libre mercado es un ingrediente necesario para reunir a aquellos que han estado afuera y oprimidos por regímenes socialistas totalitarios. Si Venezuela quiere deshacer el daño que el socialismo autoritario de Chávez ha hecho, su oposición debe ofrecer una visión de libre mercado diferenciada basado en el estada de derecho y la iniciativa empresarial. Para corto plazo del país y el bienestar político a largo plazo, se debe romper con todas las formas de socialismo, ya sea las variantes y más duras o más suaves y  abrazar el libre mercado.



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COMUNICADO DE LOS JESUITAS DE VENEZUELA


                                               Caracas, 1 de octubre de 2016
Cir 2016 / 10

DE: Viceprovincial
PARA: Toda la Provincia
ASUNTO: Los Jesuitas ante los desafíos del país

Queridos hermanos, jesuitas y laicos:
La gravedad de la situación actual venezolana nos exige un discernimiento permanente desde nuestra vocación de servicio al Pueblo de Dios. Nuestro compromiso con la gente en muchas comunidades populares, con jóvenes y profesionales, con organizaciones sociales, nuestro trabajo educativo y nuestro servicio pastoral, nos sumerge en las muchas angustias que sufre el pueblo venezolano.
Como compañeros de Jesús de Nazaret, al servicio de su misión, nos sentimos convocados al análisis del momento que vivimos y a dar nuestro mejor aporte para transformación de las estructuras de pecado y de muerte que golpean a nuestro pueblo.
Desde este Espíritu, habiendo escuchado las inquietudes de muchos compañeros jesuitas y siguiendo las directrices del P. Provincial, convoque en mi carácter de Viceprovincial una “Consulta Ampliada” para el análisis de la situación actual del país y de sus exigencias para nuestra misión apostólica. A tal efecto, nos reunimos conjuntamente la Consulta Canónica de Provincia y el Equipo Apostólico el pasado 30 de septiembre. Esta carta, aprobada por el Provincial, expresa la reflexión y los lineamientos que creemos deben orientar nuestra acción en este momento que vive el país.

El momento presente
El presente es tiempo de tragedia para Venezuela. El país padece problemas que no habían sido conocidos por las últimas generaciones de venezolanos. La mayoría de la gente vive con gran esfuerzo en una situación de sobrevivencia que empuja a vivir en trance, en shock, perdiéndose todo sentido de normalidad en la cotidianidad.
La sensación con la que se vive es de rabia y frustración. El empobrecimiento es masivo. La escasez y la incapacidad de adquirir lo poco que distribuyen las redes comerciales se traduce en hambre y miseria para la gran mayoría. La inseguridad crece en una violencia diseminada e impune. El autoritarismo político y la hegemonía comunicacional pretenden imponer un mundo demagógico y falso. El tejido social se desvanece y la institucionalidad es sinónimo de corrupción, opacidad e impunidad.
Organizaciones internacionales y muchos Estados del planeta hablan de crisis humanitaria en Venezuela y de violación de derechos humanos elementales. Las encuestas señalan que el 94% de la población dice que el país está muy mal y que más del 70% está a favor del Revocatorio al Presidente de la República.
Venezuela es una olla de presión con las válvulas tapadas. La situación no sólo es insostenible, es insoportable. Los economistas a coro señalan que el desabastecimiento va a ser mayor y la inflación también durante los próximos meses. Es previsible que los saqueos y las protestas sigan en aumento, al tiempo que el discurso vacío de los voceros oficiales, la represión y las políticas erradas prosigan avivando el fuego.
La crisis venezolana es de carácter fundamentalmente político. Se ha roto la legitimidad del gobierno, quedando en minoría electoral pero detentando el control de casi todos los poderes públicos nacionales con excepción de la Asamblea Nacional, a la cual margina sistemáticamente. Mientras, la oposición ciudadana al gobierno representa la gran mayoría y la oposición partidista ocupa espacios muy restringidos dentro del Estado venezolano.
La crispación y la polarización entre gobierno y oposición partidista es cada vez mayor e imposibilita alcanzar los acuerdos básicos que deben existir entre la sociedad y el Estado para lograr los fines consagrados en la Constitución Nacional. Para contener la oposición, el gobierno actúa cada vez más ejerciendo una cruel y dura represión contra la disidencia, violando los más elementales derechos humanos, situación ésta denunciada por organismos internacionales de reconocida solvencia. Cualquier opción de diálogo y entendimiento se hace cada día más difícil.
Ante esta situación, la mayoría de la población venezolana, más allá de las identificaciones partidistas, cree que la opción de referendo revocatorio presidencial, puede ser el inicio de un proceso de transición política pacífica, democrática y constitucional eficaz. Como muy bien ha señalado el Episcopado Venezolano: “Ante la gravísima crisis política del país, el referéndum es la solución menos traumática y más conveniente... de no darse el referéndum la crisis se hará cada vez peor.” Somos conscientes que el revocatorio es sólo un paso (que consideramos necesario en la presente circunstancia) de un largo y complejo camino que requiere de muchos esfuerzos de negociación, acuerdos y consensos para la superación de la actual crisis, en donde todos los actores son necesarios.
Vemos con indignación como el Consejo Nacional Electoral (CNE), desde los inicios de la activación del proceso del revocatorio, ha jugado un papel claramente sesgado hacia los intereses del gobierno, retardando los lapsos, imponiendo normas no establecidas ni en la Constitución ni en las leyes respectivas y maltratando al pueblo venezolano al obligarlo a participar en condiciones de extrema dificultad.
La última decisión del CNE sobre el proceso de recolección del 20% de voluntades es inadmisible, ya que tergiversa el sentido literal del artículo 72 de la Constitución Nacional, estableciendo que este porcentaje no es sobre el total del registro electoral nacional sino proporcional a la población electoral de cada Estado. Además,prácticamente se establece como fecha para que se realice un eventual referendo revocatorio presidencial, el mes de marzo de 2017; amén de las condiciones operativas establecidas, que resultan muy desfavorables para la participación.  respondió que acudiría a la cita establecida para la recolección de las firmas, pero que no aceptaba las condiciones impuestas. Obviamente, el escenario planteado para los días 26 al 28 de octubre, fecha establecida para la recolección, será altamente conflictivo y profundizará la inestabilidad y la zozobra política.

Nuestros retos
La crisis del país es de carácter orgánico, toca todos los aspectos de la vida nacional. El cuerpo social avanza cada vez más hacia condiciones de vida menos humanas. Nuestra situación bien puede caracterizarse como de violencia institucionalizada y de pecado estructural. La dignidad humana, el don de la vida y de la paz están gravemente amenazados.
En este año centenario de la presencia de la Compañía de Jesús en Venezuela hemos renovado nuestro horizonte apostólico, que nos propone trabajar en la transformación superadora de esta dolorosa situación, desde lo que hemos aprendido en este tiempo de acompañamiento al pueblo venezolano, promoviendo la fe y construyendo la justicia que brota de ella. Es este un momento especial para el discernimiento vigilante y el compromiso con todos los venezolanos y entre ellos con los más pobres.
A nivel personal es tiempo de cultivar nuestra fortaleza espiritual, desde el silencio y la contemplación, dejar que el evangelio nos interpele directamente y nos dé el tono necesario para adoptar una actitud perceptiva ante la realidad y de apertura ante sus retos y exigencias. Es un tiempo para oír los clamores de nuestra gente y acogerlos para presentarlos al Padre a fin de responder a su voluntad de redención en la historia.
En nuestras comunidades es clave garantizar encuentros para el discernimiento y la deliberación sobre la realidad y de cómo esta situación nos afecta en lo personal, en lo comunitario, en lo apostólico y en nuestras relaciones familiares. Así cómo para el diseño de estrategias y acciones que nos ayuden a canalizar adecuadamente nuestras preocupaciones, desde los medios de que disponemos.
Como cuerpo de jesuitas y laicos, agrupados en obras, sectores y redes apostólicas, es necesario diseñar estrategias de incidencia en nuestros respectivos campos de acción, promover el análisis compartido, acompañar a nuestros equipos de trabajo y a la gente a quienes servimos y promover espacios de encuentro para la acción con otros actores que realizan tareas similares a las nuestras.
Una preocupación permanente que nos debe movilizar es el diseño de planes conjuntos como Provincia, en unión con la Iglesia y su jerarquía, así como con otras organizaciones sociales, para promover:
• La formulación de horizontes, sustentados en diagnósticos especializados y rigurosos que permitan la formulación de políticas públicas en diferentes ámbitos para viabilizar la orientación de nuestras grandes opciones apostólicas. Pensar este país y sus posibilidades es una responsabilidad apostólica propia de Compañía de Jesús para con la Iglesia y la sociedad venezolana.
• La defensa de los principios democráticos y de la institucionalidad consagrada en la Constitución Nacional de la República, en especial de los derechos
humanos.
• La atención a las víctimas
• La atención a la crisis alimentaria y de salud, que se concreta en el apoyo al corredor humanitario propuesto por la Conferencia Episcopal entre otras iniciativas.
• El fortalecimiento de la convivencia ciudadana frente a la viole diseminada en toda la sociedad.
• El acompañamiento a las organizaciones sociales, ONG, instituciones educativas, en cuanto actores relevantes en la construcción de alternativas para el país
• La participación en iniciativas tendientes a favorecer nacional, que promuevan el diálogo y la concertación, el reconocimiento de todos y la expresión soberana y democrática del pueblo venezolano.
El momento que vivimos nos llama a robustecer la relación con Dios nuestro Padre su  Hijo Jesús y el Espíritu Santo, de quienes nos decimos sus seguidores y bajo cuya bandera nos hacemos constructores de su reino de libertad, dignidad y justicia. Que la fidelidad a nuestra vocación y misión nos guíen en este discernimiento permanente de lo que debemos hacer en esta tierra que tanto amamos.

Hermano en Cristo.


Francisco José Virtuoso, SJ

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Ludmila Vinogradoff: «Chávez murió antes de tiempo por rodearse de ignorantes»


La corresponsal de ABC en Caracas recuerda en su libro «El ocaso de Chávez» los diálogos que mantuvo con el doctor José Rafael Marquina, quien adelantó los detalles de su enfermedad y relató la muerte del «comandante»

El misterio conspiranoico, el secretismo e incluso la santería marcaron los instantes finales del «caudillo» Hugo Chávez. El «imbatible comandante» ganó las elecciones de 2012 en sus últimos días de vida construyendo su mito y perpetuar su legado. Pero el colapso de su sistema llevaba tiempo gestándose. Acompañado de un séquito tan sumiso como temeroso, que no quería enrabietar a Chávez con malas noticias, el mundo hispano nunca siguió con mayor atención los entresijos del tratamiento de un cáncer. Lo describe la corresponsal de ABC en Caracas, Ludmila Vinogradoff en su nuevo libro «El ocaso de Chávez», donde la periodista recuerda los diálogos que mantuvo con el doctor José Rafael Marquina hasta la muerte del «comandante». Fue él quien adelantó los detalles de su enfermedad y relató la muerte del entonces presidente de Venezuela.
Como cuentan otros biógrafos de Chávez, éste siempre trató de rodearse de personas afines que consideraba inferiores. Al final, ¿rodearse de inútiles le mató antes de tiempo?
Tiene que ver. Ellos lo controlaban, lo tenían medio secuestrado. Chávez se mostraba muy autónomo, muy mandón, el mandamás, su última palabra era ley, pero era mentira, porque se rodeó de esta gente ignorante que le aconsejaba las cosas más negativas, le decían cosas falsas, para ellos continuar así en el poder. Ellos solos no valían nada, sin Chávez no eran nada, tenían que controlarlo sin que se diera cuenta para que creyera que él los dominaba a ellos.
El tema de la salud o de operarlo en Cuba, donde se demostró que no lo trataron correctamente, o Brasil, resume la guerra de facciones por contentar al líder.
Justamente la corriente que triunfó era la que aconsejaban los chicos de Podemos: Iglesias, Errejón y Monedero, con los cubanos. Chávez adoraba a estos chicos, le fascinaban. Estos vínculos no están muy investigados aún. Prefería mostrar la asesoría de los españoles porque estaban fuera de toda sospecha comunista.
¿Se habla mucho de Podemos allí?
Se habla muchísimo a raíz de las informaciones de ABC sobre cuánto se les ha pagado. Se han quedado estupefactos: caramba, cuánto se han llevado. Por un programa de la moneda Sucre, que nunca funcionó, Monedero se llevó 400.000 euros. Han esquilmado Venezuela, desfalcado completamente. Todos los amigotes de Chávez han chupado y se han aprovechado.
¿Todo lo apuntado en el libro está confirmado?
Sí, todo. Murió de un infarto. Él confirmaba. Era la persona más solicitada durante los dos años que duró la agonía de Chávez. Daba de media 10-15 entrevistas diarias. Tenía fuentes del Gobierno venezolano y cubanas, era una habilidad técnica y dedicación personal. Nadie se preocupó más por la salud de Chávez que el doctor Marquina. Su interés era decir la verdad. Quiso ser la otra cara desde Miami.
«Cuando caiga Maduro, Chávez también caerá»
El libro empieza y termina con el romance que tuvo Chávez con la azafata Nidia, ¿por qué hace de hilo conductor a veces? ¿Qué busca con su historia?
Nidia es la parte humana de Chávez. Ella tiene un papel muy secundario aquí porque estoy reservando el grueso de su romance para mi próximo libro. Chávez dio vueltas y vueltas al mundo y siempre lo acompañó. Después de que se divorciara de María Isabel Rodríguez no se le conoció públicamente ninguna pareja y mantuvo la relación con la azafata en la sombra. Todo en él es misterioso, cuando una persona oculta tanto es porque no hay nada bueno y lo mantiene en la sombra.
En su funeral la televisión pública venezolana mostraba a muchas mujeres que lo consideraban como un «padre» o como un «marido» por todo lo que les «había dado».
Su séquito lo controlaba, lo tenían medio secuestrado. Esta gente le aconsejaba las cosas más negativas para seguir en el poder
Se construyó un mito en sus últimos momentos. Ya estaba preparándose porque sabía que iba a morir. Para construir un mito y una leyenda alrededor de él. Convertirlo en un referente, en un dios después de su muerte. Pero no sabemos, porque no se conoce la partida de muerte.
En su funeral había dos ataúdes, en el que lo pasearon por toda Caracas y otro el que mostraron en la academia.
Son dos sarcófagos distintos. No era Chávez, era un muñeco. No se sabe dónde está enterrado. Mucho misterio. No hay posibilidad de investigar a fondo. Y la gente que sabe la verdad tiene miedo y no habla. Se construyó la cuestión épica del caudillo. Había que explotar en ese sentimiento místico. Se quería construir un ídolo pero de barro. Maduro creía que debía imitar hasta en eso. Decir locuras queda muy bien, pero son ignorancias. Cuando caiga Maduro, Chávez también caerá.
Chávez murió cuando «su sistema» se empezaba a colapsar.
Hasta en eso tuvo suerte. Tuvo la fortuna de que el hundimiento de su obra la esté ejecutando Maduro, su hijo, y además de encontrarse a la azafata que en sus últimos días le dio afecto que cualquier enfermo en esas condiciones necesita.
Tuvo un fuerte apoyo mediático al inicio. ¿Usted se ha sentido fascinada alguna vez por su figura?
Nunca me he sentido fascinado por él. Porque cuando lo conocí es tras dar el golpe, ingresé al cuartel donde estuvo prisionero y le hice una entrevista. Le pregunté sobre el programa de ese golpe del 4-F. Me relató todo lo que iba a hacer, una asamblea constituyente, una nueva constitución, un plan con mayor control del gobierno sobre los medios de producción y ahí me di cuenta de lo que podía pasar.
Le hizo varias entrevistas.
Entrevisté a Chávez unas 16 veces, lo conocí bastante bien tanto por teléfono como en persona. Era un político muy seductor, muy carismático, que seducía y enamoraba a la gente. Pero había que tener cuidado porque si conocías lo que escondía detrás...

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¿POR QUÉ FRACASÓ UN PLEBISCITO PERFECTO?


Carmen Beatriz Fernandez


El domingo ha sido día de lluvia y votos en Colombia. Más lluvia que votos, a juzgar por las altas cifras de abstención, cercanas al 60%, en la votación del plebiscito a los acuerdos de paz con las FARC. El huracán Mathew azotaba con sus coletazos toda Colombia mientras se votaba un trascendental acuerdo. Día de tormenta para el presidente Santos, quien había apostado todo a la victoria del sí. Pero día de refrescante lluvia para el expresidente Uribe, quien asumió como pocos la causa del no.
Encuestas del primer trimestre de este año señalaban que el presidente Santos se encontraba en su mínimo nivel histórico de afecto popular, sólo un 24%, y un preocupante clima de pesimismo nacional envolvía el país. Dos terceras partes de los colombianos sentían que todo estaba empeorando y existía una sólida desconfianza hacia los logros de los acuerdos de paz. Tras cuatro años de negociaciones, un 57% (según Gallup) creía que esas conversaciones iban “mal encaminadas”.
Santos se la jugó, puso toda la carne en el asador. No tenía por qué haber sometido a plebiscito lo que ya se había logrado, pero quiso hacerlo. Ningún acuerdo anterior, ni con el M19, el EPL, o las AUC se había refrendado popularmente. Santos quiso de esa manera blindar lo acordado, pero también aprovechar para surfear sobre el proceso y ganar popularidad. Porque todas las encuestas decían que pese a la desconfianza por el éxito del proceso de negociación, la gente votaría mayoritariamente a favor del acuerdo. Las mismas encuestas que la cancillería de Santos debe haber mostrado pródigamente a los aliados internacionales que atestiguaron la firma del acuerdo en la semana final de la campaña en un impecable manejo de los tiempos. Apostaban a ganador.
Nadie se lo esperaba. No bastó la bella campaña. Ni que Juanes, Carlos Vives, Andrea Echevarri, y otros ídolos pop cantaran acordes por la paz. O que los grandes medios colombianos se alinearan al unísono en sus agendas. Tampoco el concurso de las más grandes figuras internacionales: Obama, Macri, Christine Lagard, y hasta el Papa en un timing impoluto. Una campaña perfecta. Demasiado perfecta.
Era tan perfecta que hacía desconfiar. Quizás la guinda de la perfección haya sido una pregunta plebiscitaria que inducía la respuesta “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”. La pregunta estaba tan dirigida que hacía dudar. Quizás también una pregunta tan sesgada haya influido en las debilidades de medición de las encuestas.
Probablemente tambien hizo dudar la intensa vocería de Timochenko y otros miembros de las FARC en la fase final de la campaña. Las FARC están entre las organizaciones más rechazadas en Colombia, con números de repudio superiores al 90%, por ello ver a sus miembros apostando en la campaña por el sí pudo ser para muchos motivo más que suficiente para votar no.
En Colombia, quizás la única persona con más rechazo que Timochenko es el presidente venezolano Nicolás Maduro, con números de repudio público del 94% (Gallup, febrero de 2016). Su presencia en la firma de los acuerdos debe haber mermado de forma importante el respaldo popular. No en balde el tema de Venezuela y la homologación de los acuerdos con las FARC a la revolución bolivariana era el foco principal de quienes hacían campaña por el no, principalmente el expresidente Uribe, principal ganador del plebiscito.
El rol de Uribe, y en menor medida de Pastrana, fue fundamental en la victoria del no. Como también lo hubiera sido en una eventual victoria del sí. La paz es posible porque antes se había golpeado muy duramente a las FARC en lo militar durante los gobiernos de ambos mandatarios. Similarmente a lo ocurrido también en el caso venezolano: si en los 70 pudieron los comunistas insertarse en la democracia fue porque en los 60 se les había elevado el costo de hacer guerrillas. Pastrana y Uribe dieron el garrote y Santos da la zanahoria. No hubieran funcionado uno sin los otros.
Pero Uribe y Pastrana percibieron como injusto que a ellos les hubieran tocado las verdes y a Santos las maduras. Probablemente fue ese su principal estímulo en contra de los acuerdos de paz. La campaña del no fue una campaña de insuflar miedo. Miedo a la impunidad, miedo a la venezolanización del país, miedo al poder político que se le concedía a las FARC. Hoy sale fortalecido el partido de Uribe, el Centro Democrático, que se consolida como el principal partido de oposición en Colombia. Un error importante de Santos, en cambio, fue descansar demasiado en la campaña, confiando en toda la supremacía institucional y comunicativa del Estado, prescindiendo de los partidos en la movilización de sus votos duros.
A Santos se le acusó de haber cedido demasiado en el acuerdo, y es posible que así fuera. La justicia transicional siempre es polémica porque guarda elementos de impunidad. “Una justicia perfecta no permite la paz”, afirmó Santos en una reciente entrevista en El País. La frase es controvertida pero absolutamente cierta. Intentando medir ese difícil equilibrio Gallup preguntaba a principio de año a los colombianos: ¿Está Ud de acuerdo con sacrificar parte de justicia para tratar de negociar la paz? 54% decía que no, mientras que el 42% optaba por el sí.
A las FARC se les concedió un privilegio político en una de las medidas más discutidas del acuerdo: la garantía de 10 escaños en el Parlamento durante dos períodos, aunque no lograran el mínimo de votos necesario. Aunque parezca un regalo no merecido, su inclusión en el acuerdo es también la clara aceptación de que el apoyo electoral de esta fuerza es mínimo. Da cuenta además de un principio muy sensato de organización política: es preferible tener a los extremistas haciendo política en el Parlamento que tenerlos operando fuera del sistema.
¿Qué viene ahora? Está por verse… Las FARC han dicho que “mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición a usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”. Durante la campaña, Uribe insistía en que era posible renegociar el acuerdo, cosa que rechazaban tanto Santos como las FARC. Cae la pelota ahora dentro de su campo para intentarlo. Sin embargo el camino no está claro. Siguen nubarrones en el horizonte aunque Mathew se aleje…
Carmen Beatriz Fernández es presidenta de la consultora DataStrategia y profesora invitada en la Universidad de Navarra.
Publicado originalmente en El Español
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SIETE TESIS SOBRE EL RR16

FERNANDO MIRES

  1. El Revocatorio (RR16) no es un simple trámite electoral. Es incluso algo más que un referendo. Ha llegado a ser un movimiento político y social. Bajo su sigla -RR16- al igual como ocurrió en Polonia bajo el lema Solidarnosc, el pueblo venezolano ha logrado articular una gran cantidad de demandas sociales y políticas. Esas demandas van desde la protesta en contra del hambre hasta llegar a la lucha por las libertades políticas.
  2. El RR16 nació desde la MUD impulsado, entre otros, por el liderazgo de Henrique Capriles, después apoyado desde la prisión por Leopoldo López. Pero el RR16 trasciende a la MUD, es más grande que la MUD. Sin la MUD no podría haber RR16 pero la MUD no es propietaria del RR16. El RR16 es defendido no solo por la oposición políticamente constituida sino, además, por una multitud que hasta antes del RR16 no estaba políticamente organizada. Del mismo modo, el RR16 ha penetrado entre sectores sociales ayer dispuestos a seguir a Chávez y al chavismo.
  3. Aunque el RR16 trasciende a la MUD, su éxito está ligado a la unidad de la MUD. El día 24-S, diferentes partidos, siglas y sectores que constituyen a la MUD, apoyados por representantes de la llamada sociedad civil, sellaron, a partir de la emisión de un documento conjunto, un pacto de unidad. Ese pacto de unidad no suprime a las diferencias pero sí las orienta en dirección a un objetivo común.
  4. El RR16 se encuentra en directa relación con la victoria obtenida por el pueblo opositor organizado en la MUD el 6-D-2015, cuando alcanzó la mayoría absoluta en la AN. La objetiva clausura del Parlamento mediante la interposición ilegal del TSJ no dejó otra alternativa a la MUD que trasladar la dualidad de poderes formada al interior del Estado, hacia fuera del Parlamento, a las calles. El 1-S, durante “la toma de Caracas”, las multitudes de la oposición se adueñaron de las calles. Desde ese momento el chavismo, sin votos y sin calle, nunca volverá a ser lo que una vez fue. Su única defensa son los aparatos represivos.
  5. El RR16 nació como un movimiento constitucional. Pero después que el CNE a través de sus cuatro rectoras, y siguiendo ordenes de gobierno, violara abiertamente a la Constitución Nacional, el RR16 ha pasado a ser un movimiento en defensa de la Constitución. RR16 y Constitución son inseparables. En defensa de la Constitución a través del RR16 la mayoría opositora se ha convertido en pueblo ciudadano.
  6. El triunfo del RR16 no está garantizado por nada ni por nadie. No obstante, si el régimen logra detenerlo mediante la vía de la represión, tendrá que pagar un alto precio: su aislamiento internacional y la pérdida de los restos de legitimidad que aún le quedan. Puede suceder incluso que si la votación “del 20%” -que tendrá lugar en los días 26, 27 y 28 de Octubre- llega a ser la avalancha que algunos esperan, la vértebra político-militar del régimen sea destrozada: con revocatorio o sin revocatorio. Pues la lógica del revocatorio reside en su dinámica. Esa es también la razón por la cual los grupos más lúcidos del chavismo han entendido que el RR16 es la única vía que les permitirá garantizar su continuidad histórica y política.
  7. El RR16 no excluye, incluso facilita el diálogo con el régimen y/o con las FANB. Pero ese diálogo solo puede ser realizado sobre la base de la aceptación del RR16 por parte del régimen y con mediadores elegidos por ambas partes. Un diálogo que excluya o posponga al RR16 solo puede conducir a la capitulación.


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