miércoles, 3 de junio de 2015

"TAMOS TARDE"

PEDRO PABLO FERNANDEZ

No existe una agresión más perversa contra los pobres y la clase media que la inflación. Frente a un malandro uno puede correr, esconderse, defenderse o en última instancia pedir compasión. Con la inflación no hay nada que hacer, te va a alcanzar irremediablemente y será siempre inclemente, sobre todo con los más débiles, los que menos tienen, los que más sufren.
Por las consecuencias que esta tiene sobre las familias de más bajos recursos, el Gobierno tiene la obligación moral de enfrentarla.
La inflación se produce cuando el incremento de la demanda de bienes y servicios crece más que la oferta. Eso pasa porque el Gobierno prende la maquinita que produce billetes en el Banco Central de Venezuela para financiar su gasto. Ese dinero va a parar a los bolsillos de los venezolanos y la gente sale a comprar bienes y servicios (crece la demanda). El problema se presenta cuando ese dinero no está respaldado por la producción nacional, es decir: cuando la oferta no crece en proporción a la demanda. Cuando eso ocurre, los precios suben para tratar de equilibrarla.
Si la inflación se produce por el gasto excesivo del Gobierno, su reducción pasa por la reducción del gasto público. Eso se dice muy fácil, pero el tema se complica porque las consecuencias que esto tiene sobre la población son muy duras en el corto plazo. Esa es la razón por la cual el Gobierno no toma las medidas, que a la larga son inevitables, ignorando que su postergación va a traer calamidades peores sobre la población.
Evitarnos a los venezolanos las consecuencias de un proceso de hiperinflación tiene que ser hoy la prioridad nacional. Todos los estudios indican que los índices de pobreza están empeorando y esta tendencia no se va a revertir en el corto plazo. No existe una tarea más urgente que tomar las medidas de emergencia que la situación económica exige.
La mejor política social es acabar con la inflación. La hazaña que realizaron Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva fue sacar de la pobreza 36 millones de personas, y eso se hizo a partir de un esfuerzo por controlar la inflación y bajarla de más de 5.000% a 2%.
El control de la inflación, acompañado de un programa económico coherente, permitió un aumento progresivo del salario real y produjo 20 millones de nuevos empleos en el sector productivo.
Al final, 40 millones de brasileños ascendieron a la clase media. ’Tamos tarde. Hay que actuar, y ya.

@PedroPabloFR
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EXPERTOS DE ONU PIDEN EXPLICACIONES A GOBIERNO DE VENEZUELA SOBRE SISTEMA SANITARIO Y ESCASEZ DE MEDICAMENTOS Y AUMENTO DE LA POBREZA
ABC

El Comité de la ONU sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales ha pedido al Gobierno de Venezuela que explique la situación actual del sistema sanitario y la aparente escasez de personal y medicamentos. También sobre las previsiones que tiene para revertir la situación de dependencia del país con respecto a las importaciones de alimentos. Al término de la primera de dos jornadas que el Comité dedicará a la evaluación de Venezuela, varios expertos se refirieron a informaciones que han recibido sobre graves problemas en el sistema sanitario, de escasez de alimentos, así como en relación al aumento de la pobreza que se observa desde 2012.
Una representación venezolana de alto nivel presentó este martes al órgano de la ONU un informe sobre la aplicación de esos derechos, que incluyen el derecho a la salud, a la alimentación, al trabajo, a formar parte de sindicatos y a gozar de un nivel adecuado de vida, entre otros. La delegación, compuesta por una veintena de altos funcionarios y magistrados, estuvo encabezada por el vicepresidente y ministro del Poder Popular para la Planificación, Ricardo Menéndez, lo que fue saludado por el órgano de la ONU como una muestra del compromiso del país con losderechos humanos.
Sobre los graves problemas en el sistema sanitario, el experto del Comité Rodrigo Uprimny se refirió a «la escasez de medicamentos esenciales, en particular para enfermedades como el sida». En el mismo sentido, su colega Lydia Ravenberg, pidió explicaciones sobre el estado de las infraestructuras sanitarias, ya que cuenta con datos sobre «agujeros en los techos, inundaciones, tubos de desagües rotos, recortes de agua, situaciones que provocan contaminación» en centros hospitalarios. «También quisiéramos saber sobre la escasez de personal médico», agregó Ravenberg, quien tuvo eco en otra de sus colegas, quien se interesó en las causas de que «el sistema de salud no esté funcionando» adecuadamente.
Por su parte, otra integrantes del Comité, Ariranga Pillay, mencionó el «aumento de la pobreza y de la pobreza extrema entre 2012 y 2013», e invocó a la delegación explicar las medidas que se están tomando para revertir esa situación.
El experto en derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, hizo un reconocimiento a las mejoras significativas en los niveles de nutrición de la población de Venezuela en años recientes, gracias a un sistema oficial de distribución de alimentos y al programa de alimentación escolar. A continuación, De Schutter expresó su preocupación porque el aprovisionamiento de alimentos básicos, como el arroz y maíz, sea insuficiente para cubrir las necesidades y ello por el costo de las importaciones de estos productos en una economía muy afectada por la pérdida de ingresos de la venta de petróleo.
Según este miembro del Comité, el 70 por ciento de los alimentos para consumo en Venezuela son importados y preguntó a las autoridades si consideran que esta situación es sostenible y si tienen planes para invertir más en promover la agricultura local en aras de una seguridad alimentaria.
El relator asignado por el Comité para profundizar en el análisis de la situación en Venezuela, Mikel Mancisidor, requirió información sobre denuncias que le han llegado sobre violaciones del derecho sindical y actos violentos contra dirigentes de sindicatos. «Según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el primer semestre de 2014 hubo 28 asesinatos de trabajadores y sindicalistas. Nadie dice que se debió a sus labores sindicales ni que el Estado es responsable, pero sí tiene una obligación de investigar», explicó.

Efectos en los programas sociales

Antes de concluir la sesión, el presidente del Comité, Waleed Sadi, preguntó al vicepresidente venezolano sobre los efectos de la caída de la cotización internacional del precio del crudo en los programa sociales. Menéndez respondió que se permitiría darle vuelta a la pregunta haciendo otra: «Cómo es posible que con la disminución del ingreso petrolero se mantengan programas sociales... que se haya optado por privilegiar a la gente y mantener constantes los incrementos salariales y programas de pensiones». «La lógica en otro lugar hubiera sido recortar las inversiones sociales porque son vistas como un gasto», concluyó al final de la reunión.

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martes, 2 de junio de 2015

¿NO DEBERÍA HABER ALGO MÁS DETRAS DE LAS ACCIONES DE CALLE?


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    Willy McKey

En el análisis siempre late una duda a la hora de leer las manifestaciones de calle: ¿cuándo dejan de ser sintomáticas para convertirse en instrumentos políticos? En otras palabras: ¿cómo evaluar lo que pasó el sábado, tras el llamado a la calle de Leopoldo López desde la cárcel?
En esa angosta gaveta de las respuestas posibles, lo que más se parece al acuerdo es que las acciones de calle toman sentido político cuando forman parte de un proyecto que, respaldado en ideas, es del dominio público y se evalúa según los objetivos que se plantea. Visto así, poco tiene que ver cuánta gente “se meta” en una acción de calle si se puede decir que se cumplieron los objetivos planteados. Ahora bien: cuando sólo se trata de juntar personas en torno a consignas, la dimensión sintomática de una protesta es clara y peligrosamente desgastante… aunque catártica.
La convocatoria de Leopoldo López intenta mover no el juego, sino el tablero: eso es cierto y hasta urgente. Pero debe plantearse objetivos políticos (verdaderamente políticos). Desde que apresaron a Leopoldo López, el gobierno ha instalado el miedo en las calles. Lo hacen porque saben que la calle es el sitio donde se hace la política. Por eso quedarse sin hacer nada confiados en un almanaque electoral esquivo, como han decidido muchos personeros de la MUD, es un error todavía mayor y la movilización generada el sábado es relevante, audaz e incluso pertinente. Es una irresponsabilidad hacer política sin contemplar los referentes históricos, pero es todavía un pecado mayor repetir errores políticos por no haberlo hecho.
Quienes defienden la acción por la acción con frecuencia citan la Revolución de Terciopelo de 1989. Y con esas cosas hay quetener cuidado, porque estos hechos ya han sido utilizados antes como argumentos para excusar a una miope visión de la política, el poco espesor ideológico y la vocación efectista de quien quiere ser noticia.
Entre la Primavera de Praga y la Revolución del Terciopelo estuvo la Carta 77, un documento capaz de condensar el espíritu de lucha en unas seis cuartillas. Su redactor y primer vocero fue Václav Havel, un dramaturgo que se opuso a la invasión soviética. Cuando Havel fundó el Foro Cívico, generó una tensión política que astilló al poder, ya fracturado entre quienes seguían a Gustáv Husák y a Ladislav Adamec. El respeto que sentía el pueblo por los voceros, sumado al respaldo de pensadores e intelectuales y la credibilidad de las ideas expuestas pudo minar un proyecto que convocó a opositores de distintas tendencias: marxistas, no marxistas, “grises” (quienes no estaban abiertamente a favor del régimen ni en contra) e incluso trabajadores públicos que temían perder su empleo. Así la Revolución de Terciopelo fue la última consecuencia de un proceso emprendido desde la solidez de las ideas doce años antes.
De vuelta en la Av. Francisco de Miranda de Caracas (y cada una de las muchas concentraciones satelitales), ¿sabemos quiénes están pensando el país y ordenando su visión de manera eficaz y respetable, para que quienes salgan hoy a las calles tengan un asidero determinante que no termine frustrándose? Y es que el inmediatismo de nuestra naturaleza tropical puede hacernos creer que el derrocamiento del Partido Comunista Checoslovaco fue producto de las protestas de calle. Claro está: sin las manifestaciones, la Carta 77 habría sido apenas un ejercicio literario. Y sin real politik, sin ideas o sin acuerdos, las protestas habrían sido un simple desgaste de fuerzas, un aumento de los niveles de frustración del pueblo opositor. Y eso es algo que siempre le convendrá a quien está en el poder.
Otro argumento del cual se abusa recientemente es la épica de Nelson Mandela. Muchos resumen (irresponsablemente) la vida política de Mandela en accionar desde la cárcel y convertirse en presidente, ignorando que antes de ser apresado en 1962 ya había aguantado un juicio por traición, coordinado la resistencia armada desde el CNA y evitado la cárcel desde la clandestinidad. En los años sesenta no se hablaba de Mandela, sino de Steve Biko y su Movimiento de Conciencia Negra, quienes desde una posición todavía más radical que la de Mandela insistieron en hacerlo lucir como un tibio, un ineficaz. No fue sino hasta la fundación del Frente Democrático Unido (una coalición multirracial y donde se encontraban distintos pensamientos políticos) que empezaron a conquistarse objetivos que afectaron de verdad a Pieter Willem Botha. Así, en 1985, cuando Botha ofreció liberarlo si renunciaba a la violencia como forma de acción, Mandela pudo negarse: “¿Qué tipo de libertad me ofrecen, cuando el CNA está ilegalizado? Sólo quienes están libres pueden negociar. Un preso no puede hacerlo”.
Hoy, en Venezuela, ¿quiénes de los libres negocian a favor de los presos políticos? Más aún: ¿cuántos opositores tienen la valentía para reconocer la necesidad de una coalición como aquella? Porque Mandela no siempre fue el referente de paz que ahora tiene en Morgan Freeman su calco hollywoodense.
La lección sudafricana no es un ejemplar de Cómo convertirse en presidente al salir de la cárcel for dummies, sino entender que la obcecada imposición de una visión política no conduce a ninguna parte. Mandela se dio cuenta, se lo transmitió a sus seguidores y permitió que los distintos intereses avanzaran hacia el bien común. Y para eso fue vital confiar en el trabajo que hacían quienes compartían sus objetivos desde la libertad y articular con ellos cada acción posible a favor del derrocamiento del poder instaurado.
Usar los lugares comunes de la wikipolítica como argumento (o como excusa) es peligroso. También sucede con las huelgas de hambre, que siempre convocan el nombre de Mahatma Ghandi. Y puede sonar obvio, pero en ocasiones lo obvio resulta oportuno: incluso en la más ortodoxa disciplina de áhimsa, una huelga de hambre no sirve de nada si las muertes que podrían resultar de ese hecho tienen sin cuidado al poder.
Havel, Mandela y Gandhi son referentes cerrados.
Las acciones de calle en Venezuela necesitan un asidero político verosímil e incluyente. No lo tienen. Y lo peor es que parece que a ninguno de los líderes les importa, pues siguen plantados ante el espejismo de tantas veces: lo importante es salir de esta gente. La libertad de  los presos políticos, que el CNE fije una fecha definitiva para las elecciones legislativas, el acompañamiento de observadores internacionales y el cese de la censura en los medios de comunicación forman parte de una agenda, pero no son objetivos políticos ni argumentos capaces de mostrar que una mejor opción de gobierno ha decidido estar en la calle y conquistarla.
De nada nos sirve creer que basta con que una persona abandone su puesto, cuando los del lado contrario no están dispuestos a ocupar el que les corresponde. Detrás de las protestas de calle debe estar resuelta la duda del ¿Y después qué vendrá?, porque sólo así se apagará ese otro miedo tan jodido que el partido de gobierno ha instalado en medio país: el miedo al cambio, al futuro.
Por eso es necesario articular las protestas con las ideas y acompañarlas con los votos, pero permitiéndole a cada una de esas opciones encontrarse en un objetivo común. Sin eso detrás, las acciones de calles que empezaron el sábado (y que al menos han venido a mover algo) sólo tendrán una función catártica.
Desde hace mucho tiempo el ser humano ha demostrado que es capaz de hacer catarsis ante los espectáculos más baratos. Y en eso no hay quien le gane a Miraflores.

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RAFAEL TOMAS CALDERA: CON CHAVEZ REGRESÓ EL AUTORITARISMO Y EL CAUDILLISMO MILITAR

ENRIQUE MELENDEZ

Familiares y allegados del ex presidente Rafael Caldera se preparan para conmemorar el próximo año, el centenario de su nacimiento y ya han comenzado a publicar la biblioteca Rafael Caldera, uno de cuyos libros, titulado “Frente a Chávez”, ha comenzado a circular. Su autor es Rafael Tomás Caldera Pietri, filósofo, académico e hijo del ex gobernante, quien nos recibe en el antiguo Escritorio Liscano, la oficina de su padre, que aún conserva su decoración original de mediados del siglo pasado.
¿Por qué nace la iniciativa de editar un libro en torno a la circunstancia de Rafael Caldera frente a Hugo Chávez?
— La idea nace porque el 24 de enero de 2016 se cumplirán cien años del nacimiento, con eso en mente sus familiares y algunos allegados hemos comenzado a publicar una biblioteca Rafael Caldera, de la cual este es el cuarto libro. El primero se llamaba “La Venezuela civil”, el segundo “Los desafíos a la gobernabilidad democrática”, el tercero “Justicia social internacional” y aparece este libro que está compuesto por varias partes, un tanto dispersas.
Diera la impresión de que se trata de un libro “collage” a lo Julio Cortázar, pues hay un prólogo suyo, unas reflexiones de Juan José Caldera y luego extractos de entrevistas que le hicieron al ex presidente. ¿No le parece?
— Sí, como un collage, porque si tú piensas por un momento en la figura de Rafael Caldera, reconoces que estás frente a un hombre, cuya vida pública abarca desde 1936, hasta 1999. En el año 1936 tiene 20 años, pero es subsecretario de la recién creada Oficina Nacional del Trabajo y es redactor de un proyecto de Ley del Trabajo.
¿El ex presidente Caldera formó parte de la comisión encabezada por Jóvito Villalba, que entró a Miraflores a instancias de Eleazar López Contreras, con motivo de la manifestación que el 14 de febrero de 1936 llegaba hasta las puertas del palacio presidencial?
— Sí, participó de esa comisión y en la manifestación él habla, y es por eso que digo que se trata de un hombre, cuya vida pública abarca el siglo XX, prácticamente, si pensamos que el siglo XX en Venezuela comienza en el año de 1936, como dijo Mariano Picón Salas.
Segundo, y que es una cosa muy importante: es el único presidente civil electo en forma democrática, que gobierna dos períodos completos. Eso significaría que tú no puedes entender la historia de Venezuela sin considerar el pensamiento y las ejecutorias de Rafael Caldera. Te faltaría un elemento fundamental. Por eso estamos publicando este texto “Frente a Chávez”, porque de pronto uno se encuentra con la conseja, el ruido, para recibir la voz y el pensamiento, que te dice: “Ah, no, pero él tuvo la culpa”. Entonces hay que enfrentar eso, hay que encuadrar eso históricamente, para que se entiendan las circunstancias en las que se tomó una decisión, y cuáles fueron las consecuencias posteriores, etcétera, porque, si no, estamos como poniéndole una barrera que impide percibir el pensamiento, y las realizaciones de una de las figuras protagónicas de la democracia civil del siglo XX. 
¿Qué leyendas urbanas se pueden encontrar en este libro “Frente a Chávez”?
— Las leyendas comienzan, primero, con una de las más generalizadas: “Caldera resucitó el 4 de febrero”. Según esa leyenda, el ex presidente había desaparecido de la escena pública. Pues allí en el texto está documentado a través de testimonios de prensa y/o de encuestas de opinión que para la fecha del 4 de febrero ya Caldera lideraba la opinión.
Hay una cosa muy importante que la gente olvida, cuando recuerda con justicia el 4 de febrero, y es que, después de “El Caracazo” (febrero de 1989), Caldera tiene una intervención en el Senado de la República, que es retransmitida en cadena nacional, y que el gobierno ha reproducido muchas veces, porque supone un espaldarazo a la democracia.
Caldera visita, además, a Carlos Andrés Pérez en Miraflores, para reiterar el apoyo a la democracia, pidiendo, simultáneamente, una rectificación de las políticas económicas, porque él siempre estuvo en desacuerdo con los planteamientos del consenso de Washington. Bueno, eso es tan importante, que Carlos Andrés Pérez lo invita más adelante a la reunión del Centro Carter.
Claro, cuando ocurren los acontecimientos del 4 de febrero, y aparece Caldera en el Congreso, éste dice: “Ya habíamos advertido de esto. Ahora, no es simplemente que hay reflexionar sobre lo que estamos haciendo, hay que rectificar, hay que cambiar el rumbo que se ha tomado. El rumbo es equivocado y lo están demostrando los hechos”. Esa es una de las leyendas, que tú te vas a encontrar allí. Después, te encontrarás, por ejemplo, una carta sumamente interesante, dirigida por Rafael Caldera al periodista Juan Carlos Zapata, y en respuesta a lo que había dicho Zapata en un artículo en el diario “Tal Cual”: “Caldera tendrá que explicar cómo se negoció el indulto a Chávez”. Eso no fue ni indulto ni fue negociado ni hay otra cosa que explicar, sino las circunstancias en las que se tomó la decisión, y eso está claramente dicho ahí en la carta a Juan Carlos Zapata.“
Hay una pregunta que la gente no se hace con frecuencia y es el hecho de porqué Chávez, para entender quién fue Chávez y luego reconstruir la República civil. Chávez es el regreso tradicional al autoritarismo, al caudillismo y, además, militar, y cuando uno lo ve así se da cuenta de que la República civil fue una excepción en nuestra historia, que costó esfuerzo construirla. 

El Discurso del 4F 

¿En qué consistió el célebre discurso de Rafael Caldera en el Congreso de la República, el 4 de febrero de 1992, que se ha tomado como una apología a la intentona golpista de esa fecha?
— El 4 de febrero Caldera habla de cuatro factores: el entendimiento entre los dirigentes políticos, para mantener la democracia, la apertura del empresariado al sentido social y a la promoción de los trabajadores; la respuesta del pueblo a favor de la democracia y, muy importante: que los militares tuvieran sólo un rol profesional, no deliberante en política. Claro, todo esto cambia, después con la entrada de Chávez, y no podemos reconstruir una República civil, al menos que volvamos a ordenar esos factores. Es aquí donde uno se pregunta: ¿pero qué pasó con nuestra democracia, que fue ejemplo en la América Latina? En la filosofía política está establecido que las instituciones tienden a perder fuerza, hay que alimentarlas y retroalimentarlas. En el caso nuestro hubo como un proceso de formación de oligarquías.
¿De qué manera surgió el rechazo a los partidos políticos?
— Los partidos se fueron separando un poco de la dinámica del país y cada vez se sentía más como un rechazo a lo que pudiera estar ocurriendo, por ejemplo, en el Congreso de la República, tanto que llegó a hablarse de un “fujimorazo”, como un deseo de la gente. Por otra parte, el empresariado y las elites económicas se inficionaron de las ideas de Margaret Tatcher, Ronald Regan, del Fondo Monetario Internacional y se perdió de vista el contenido social de nuestra democracia.
Es muy importante notar desde el primer momento que la democracia venezolana tiene un contenido social, y si tú ves los tres primeros períodos de la democracia, todos insisten y continúan la obra de la salud, la educación, el trabajo, la vivienda, porque la democracia no es un fin en sí misma, como sí un modo de vida para la promoción del pueblo. Si tú dejas de lado la promoción del pueblo, nada tiene de extraño que, por supuesto, se produzca una desafección al régimen democrático.
Pero tú ves a Caldera en los años ochenta luchando por la Ley del Trabajo, cosa que logró. Pero luchando también por la reforma constitucional, para lograr incorporar a la democracia representativa algunos elementos de la democracia participativa. Por ejemplo, los referenda, que después se incorporaron a la Constitución de 1999, que era un modo de darle vida a las instituciones representativas, sin eliminarlas.
En la reforma constitucional no tuvo éxito, no lo acompañó el estamento político, que se negó a la reforma constitucional, lamentablemente; porque nos hubiera ahorrado un proceso constituyente inútil, en ese sentido.

El Sobreseimiento

¿Se le ha evaluado a Caldera con justicia? ¿Tenía él otra alternativa en su momento histórico, en cuanto a su relación con Chávez?

— Una cosa bien importante, aunque trivial: Caldera no conocía en persona a Hugo Chávez. De hecho, la primera vez que se encuentran personalmente es cuando Chávez va como presidente electo a visitarlo a Miraflores y en esa reunión, por cierto, le pidió disculpas por los insultos en la campaña electoral. En la respuesta a Juan Carlos Zapata, Caldera le aclara que no se trata un indulto, sino un sobreseimiento, decisión que se toma por interés nacional. El indulto es el perdón de alguien que está incurso en una pena, y sancionado. Todos los años suele haber indultos en pascuas, etcétera. De modo que lo que se hizo aquí fue un sobreseimiento, que es decir: “déjese de lado esto, no se juzgue este punto, porque no es conveniente para el interés nacional”.

Era obvio que era conveniente para el interés nacional, si se toma en cuenta que todo el país reclamaba por una parte, la libertad de Chávez, por otra parte, como la entendía Caldera, el país tenía que volver a la normalidad y a la paz. Mantener a Chávez en prisión y, además, no había sido juzgado, y su juicio se postergaba por distintas razones, habiendo salido, además, los otros militares, que lo acompañaron el 4 de febrero, era crear una situación excepcional que hubiera perturbado la vida de la República.
¿Qué otra cosa se le reclama a Rafael Caldera en relación a Hugo Chávez?
— Alguna gente con poco conocimiento del caso se pregunta: “Bueno, ¿por qué no lo inhabilitó?” Porque el presidente de la República no tiene facultades para inhabilitar a nadie. De hecho, Salom Meza Espinoza estando preso, salió diputado, y para asumir la curul, quedó en libertad.

La intromisión de La Habana 

¿Cómo contribuir a una salida pacífica y constitucional al momento histórico que vive Venezuela?

— Es muy importante, para que haya una salida pacífica y constitucional, en primer lugar darse cuenta de que hay una intromisión continua de La Habana en los asuntos de Venezuela, me refiero a la dirigencia chavista, no a la oposición. Una toma de conciencia de que los asuntos de Venezuela los tenemos que resolver los venezolanos. No se pueden resolver en La Habana, pues allá tienen otros intereses.
En La Habana están negociando con Estados Unidos, que es una situación muy distinta a la nuestra. Si logramos sacar ese elemento perturbador de la política venezolana, como nunca lo había sido hasta entonces, podemos volver a plantearnos el estado de derecho. La Constitución nos da un marco de acción, en el cual podemos movernos, pero si hay injerencia extranjera no, porque eso no responde a los intereses de Venezuela. Te pongo un ejemplo concreto: ¿qué está ocurriendo en el Esequibo? ¿Por qué el gobierno está silencioso frente a lo que ocurre en el Esequibo? Porque a Guyana la respalda Cuba, y no hay derecho que nosotros perdamos la salida al Atlántico, porque Guyana haya decidido, unilateralmente, que ellos tienen derecho sobre el Delta.
Hay que darse cuenta, por otra parte, de que el país no se puede plantear en términos de confrontación. Fue quizás lo más negativo que introdujo Chávez en la vida del país. Desde su primer discurso, siendo presidente electo, aquí en la avenida México (Caracas), ya él dijo: “Yo no soy presidente de los corruptos…”; a partir de ahí comenzó a establecer una distinción, si tú tienes presente que el presidente es de todos los venezolanos.
Hay que volver también a la idea de que Venezuela la tenemos que construir entre todos, que podemos comprendernos, que podemos discutir nuestros problemas, y que los problemas son muy serios. Uno no sale del asombro viendo las dificultades económicas que tenemos actualmente, y lo poco que se hace para resolverlo. Afortunadamente, tenemos una coyuntura en la cual más bien los representantes de los sectores económicos están dispuestos a colaborar, para sacar al país adelante.

El Centenario 

¿Qué otro proyecto tiene usted para el futuro?
— Bueno, permíteme limitarme a lo que se está haciendo respecto del centenario de Rafael Caldera. Tenemos previsto continuar con la publicación de la biblioteca y, en ese sentido, tenemos previsto un libro colectivo, donde autores varios evalúan aspectos diversos de la personalidad de Rafael Caldera. Tenemos previsto para el año que viene en el año centenario, un coloquio donde participen incluso, autores internacionales, de tal manera que puede significarse la efemérides que, como te decía al comienzo, tiene mucha importancia para la vida republicana.

Francisco y el cambio 

¿Desde su óptica de estudioso de los temas teológicos, cuál es su opinión sobre el papa Francisco y su importancia? ¿Francisco ha cambiado en profundidad a la Iglesia?
— Es muy grande la importancia del papa Francisco, por la acogida que ha tenido su voz y su figura en el mundo. El papa Juan Pablo II, que fue un hombre también de una proyección excepcional, dijo en uno de sus documentos: “La Iglesia tiene que volver a evangelizar, tiene que volver a salir”.
El papa Francisco, cuando comienza su pontificado, cita a Juan Pablo II y dice: “Bueno, pero hay que hacerlo”. Si algo es característico del papa Francisco es que, más que decir, hace, va al encuentro con la gente. Tiene un gran don de cercanía a la gente. Tiene una gran sensibilidad con respecto a la pobreza, al sufrimiento.
En cuanto al cambio de la Iglesia, yo creo que lo ha acentuado: un cambio que viene en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II, Juan Pablo II, él lo está intentando. Está intentando la reforma de curia romana, pero yo la podría calificar, quizás de un modo imperfecto, de secundaria respecto a la vida de la Iglesia, ya que su fin lo que persigue es agilizar los asuntos internos de la iglesia.
Pero lo que ha aportado su pontificado es el haber dado el gran empujón con decir eso: “Caramba, vamos al encuentro con la gente. La cercanía del Evangelio, la alegría del Evangelio. Vamos, no podemos estar mirándonos el ombligo”. El papa Francisco usa esas expresiones.

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ASOCIACION DE ALCADES DE VENEZUELA RECHAZA DESTITUCION JUDICIAL DE LA ALCALDESA DE GUASDUALITO


La Asociación de Alcaldes por Venezuela rechazó mediante un comunicado la pretensión ilegal de destituir a la alcaldesa Lumay Barreto del cargo confiado por los ciudadanos del municipio José Antonio Páez del estado Apure.
“No existe en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal la figura del “abandono del cargo”. El cargo de Alcalde solo se pierde ante una de las causas de ausencia absoluta taxativamente establecidas en esa norma”, reza el texto.
La Asociación de Alcaldes por Venezuela exige al Tribunal Supremo de Justicia que revoque la medida cautelar dictada en contra de la alcaldesa Lumay Barreto.


Comunicado completo de la Asociación:

La Asociación de Alcaldes por Venezuela expresa su más contundente rechazo a la pretensión ilegal de destituir a la alcaldesa Lumay Barreto del cargo confiado por los ciudadanos del municipio José Antonio Páez del estado Apure, mediante el voto popular.
La medida cautelar de la Sala Constitucional es improcedente, en primer lugar, por la incompetencia de ese Tribunal. La Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia otorga competencia a esa Sala para conocer de demandas de intereses difusos y colectivos cuando esa demanda tenga “transcendencia nacional”. Al dictar medida cautelar sobre un acuerdo del Concejo Municipal del Municipio José Antonio Páez, que pretende destituir a la alcaldesa Barreto, la Sala Constitucional actuó fuera de sus competencias legales.
La Sala Constitucional, actuando como una suerte de Juez de ejecución del Acuerdo (para lo cual no tienen ninguna competencia), y no como Juez garante de la Constitución, obvió toda valoración sobre la inconstitucionalidad e ilegalidad del Acuerdo de la Cámara municipal. Hubiese bastado un análisis somero para concluir que ese Acuerdo constituye un acto viciado de exceso de poder que, por evidente, carece de cualquier fuerza ejecutiva.
No existe en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal la figura del “abandono del cargo”. El cargo de Alcalde solo se pierde ante una de las causas de ausencia absoluta taxativamente establecidas en esa norma. Sólo pasados 90 días luego de declarada una ausencia temporal es que la Ley Orgánica del Poder Público Municipal le da facultades a los concejales para determinar si esa falta temporal puede asumirse como ausencia absoluta. Se evidencia en el texto del ilegal acuerdo de cámara, copiado textualmente por la decisión del TSJ que esto jamás ocurrió.
La sentencia cautelar de la Sala Constitucional, dictada fuera del marco aplicable a este tipo de demandas, acordó la ejecución del Acuerdo, a pesar de que ese acto, de manera manifiesta, creó un supuesto de falta absoluta no prevista en la LOPPM, con lo que el TSJ pretende avalar un acuerdo para que el presidente del Concejo Municipal usurpe el cargo de Alcalde,  todo ello en detrimento del derecho de los electores únicos soberanos en el municipio que eligieron a su alcaldesa por mayoría indiscutible de votos y en detrimento de la autonomía municipal, que requiere –cuando menos- el respeto del mandato popular del Alcalde.
La Asociación de Alcaldes por Venezuela exige al Tribunal Supremo de Justicia que revoque la inconstitucional e ilegal medida cautelar dictada en contra de la alcaldesa Lumay Barreto que pretende suspenderla del ejercicio del mandato popular que le dio el pueblo. La referida sentencia cautelar adolece de errores inexcusables en derecho y convierte a la Sala Constitucional en un juez ejecutor. Igualmente debe revocarse la admisión de semejante acción que disfrazada de supuesto amparo para la protección de intereses difusos y colectivos, esconde lo que en realidad es un conflicto entre poderes municipales.
En Caracas a los dos (02) días del mes de junio de 2015.

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lunes, 1 de junio de 2015

FIFA: ONG Y NIDO DE LADRONES

JOHN CARLIN

EL PAÍS

Jack y Chuck, como los conoce el recién reelecto presidente de la FIFA Sepp Blatter, se hicieron dueños durante 21 años de la CONCACAF, la rama regional de la FIFA que comprende el Caribe, Centroamérica y Norteamérica. Entre 1990 y 2011 Jack, de Trinidad y Tobago, fue presidente de la CONCACAF: Chuck, de Nueva York, su secretario general y hombre de confianza. Hoy la justicia de EE UU, de repente “el policía del mundo” en el sentido más literal de la frase, persigue a Jack para que responda a acusaciones de soborno y lavado de dinero. Chuck, que ya ha admitido su culpabilidad, es hoy soplón del FBI.
Un repaso a cómo los dos acumularon sus fortunas ofrecerá una visión del modus operandi delictivo que se extiende, todo indica, por un amplio sector de una organización que es al fútbol lo que el Vaticano a la iglesia católica.
Uno de los que mejor conocen la historia es Andrew Jennings, autor escocés del libro Omertá: la FIFA de Sepp Blatter, familia del crimen organizado. Jennings, que ha aportado información a la justicia estadounidense para la actual investigación, escribe que Warner es “un ladrón de carrera” que ha robado “decenas de millones de dólares”. “Blatter siempre lo supo”, según Jennings, “pero pagaría cualquier precio con tal de que Warner le proporcionara 35 votos cruciales en las elecciones presidenciales”. Eran los 35 votos correspondientes a los países de la CONCACAF, la mayoría pequeñas islas caribeñas.
Warner tuvo dos principales fuentes de ingresos: dinero recibido de la FIFA para el desarrollo del fútbol base que él reciclaba para fines personales; sobornos de países que necesitaban sus votos en el comité ejecutivo, el sanctasantórum de la FIFA, un grupo de 24 individuos cuyos votos deciden qué países obtienen las sedes de los mundiales de fútbol.
En 1996, por ejemplo, Warner recibió 3.5 millones de dólares de la FIFA para construir un “centro de excelencia” deportivo en Trinidad. El año siguiente consiguió un préstamo bancario garantizado por la FIFA, pero que Warner nunca devolvió, por otros seis millones. Las parcelas donde se construyeron el centro de excelencia y luego un hotel estaban a nombre de Warner. Aunque algunos niños y jóvenes de la isla se beneficiaron del centro, el gran favorecido fue Warner que, gracias a la FIFA, se convirtió en un magnate inmobiliario.
En cuanto a las acusaciones de soborno, saldrán más pero de momento lo que se sabe, según testimonio presentado ante el Parlamento británico, es que Warner solicitó a los ingleses 2,5 millones de libras para su cuenta personal, nunca pagados, para construir “un centro de educación” en Trinidad. A cambio les hubiera dado su voto para la sede del Mundial 2018. Por otro lado, Jennings cuenta en su libro que la federación de fútbol australiana, que quería el mundial de 2022, cayó en la trampa de darle un cheque por 462.000 dólares para su centro de excelencia, creyendo que pertenecía no a Warner sino a la CONCACAF. En la misma época, antes de que la FIFA votara para decidir las sedes de los dos Mundiales, Warner visitó al presidente Vladímir Putin en Rusia, el país que finalmente obtuvo el Mundial de 2018, y forjó una estrecha relación con Mohamed bin Hammam, que lideró la exitosa campaña de Qatar para el Mundial de 2022.
Chuck Blazer, que acompañó a Warner en su visita a Putin, fue no solo secretario general sino tesorero de la CONCACAF. Blazer, un señor obeso de 70 años que tenía un blog en el que escribía sobre sus restaurantes favoritos, ganó su dinero a través de comisiones provinientes de patrocinadores y de la venta de derechos de televisión. Engordó sus cuentas bancarias aún más con la reventa de entradas para los Mundiales. Según Jennings, Blazer desvió por lo menos 20 millones de dólares a cuentas en las Islas Caimán y las Bahamas. Excéntrico y ostentoso, se compró dos pisos de lujo en Manhattan, uno de ellos para sus gatos, según la prensa neoyorquina. Nunca pagó impuestos y así fue que, como con Al Capone en su día, la justicia estadounidense dio con él. En 2011 un agente de Hacienda inició un proceso contra Blazer, comparó notas con el FBI, Blazer confesó y luego cantó. Ahí comenzó la investigación que condujo la semana pasada a la imputación por la Fiscalía General de EE UU de siete miembros de la FIFA —o en el caso de Warner, exmiembro—. Fue obligado a dimitir en 2011 tras revelaciones de corrupción en la prensa pero no sin que Blatter le diera públicamente las gracias por sus servicios al fútbol.
Hasta ahora los imputados, cuyos presuntos crímenes siguen el patrón de los de Warner o Blazer, provienen solo del continente americano. Pero la fiscalía estadounidense ha advertido de que pronto caerán más. Cabe esperar que las investigaciones se extenderán a algunas federaciones de fútbol africanas, casi todas de las cuales votaron fielmente por Blatter en la elección presidencial del viernes pasado. Blatter tiene mucho apoyo en África. Bajo su mandato se celebró el primer Mundial en África en 2010 y se han inyectado mil millones de dólares para el desarrollo. Lo que está por verse es cuántos de los 133 individuos de África y el resto del mundo que dieron sus votos a Blatter el viernes imitaron el ejemplo de Warner y se quedaron con un porcentaje de dicho dinero en sus propios bolsillos.
La sospecha de que Warner y su compinche Blazer no son la excepción sino la regla en la FIFA se apoya en datos de la respetada organización anticorrupción Transparencia Internacional. Un mapa del mundo publicado por Transparencia Internacional pinta los países donde la corrupción es endémica de color rojo. La gran mayoría de los votos que acaban de dar a Blatter la presidencia de la FIFA por quinta vez provenieron de los países rojos.
Los datos oficiales de la FIFA también son elocuentes. Revelan que entre 2011 y 2014 la organización invirtió 454 millones de dólares en programas de desarrollo y gastó más del doble, 995 millones, en alimentar su maquinaria a través de sueldos, pensiones y pagos varios a las federaciones de los países miembros. “La familia FIFA”, como la llama Blatter, se cuida bien. Gran parte de esos 995 millones contribuyen a que los jefes de las federaciones asociadas reciban jugosos sueldos, vuelen siempre en primera clase, se hospeden en hoteles de cinco estrellas y reciban dietas en sus viajes oficiales que oscilan entre los 200 y 500 dólares por día. Según un exfuncionario de la FIFA entrevistado la semana pasada, Blatter, que suele viajar en jets privados, recibe un sueldo de dos millones de dólares mensuales.
Pocos presidentes de multinacionales cobran tanto, sin embargo Blatter mantiene que él es el presidente de una ONG. Lo dijo hace un año en una frase que definió su visión del papel filantrópico que cumple el máximo organismo del fútbol mundial.
“Como ONG y acorde con su misión de desarrollar el deporte, encandilar a la gente con torneos emocionantes y construir un futuro mejor a través del fútbol”, declaró Blatter, “La FIFA comparte la mayor parte posible de sus ingresos con la comunidad global del fútbol”.
Como revela su insistencia en seguir dirigiendo la FIFA pese al escándalo planetario desatado la semana pasada, Blatter está a cargo del fenómeno deportivo que más pasión despierta en todo el mundo pero vive dentro de una burbuja. Él y todos lo que votaron por él. Uno de sus devotos, el presidente de la federación de fútbol de República Dominicana, lo comparó durante un congreso de la CONCACAF en abril con Moisés, Abraham Lincoln y Winston Churchill. Jack Warner fue más lejos hace dos días. Alerta a la orden de busca y captura del FBI, Warner declaró que Mandela y Gandhi también habían ido a la cárcel.

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ACUERDOS Y DESACUERDOS

SIMON GARCÍA

Es natural que la trayectoria unitaria pase por sucesivos acuerdos y desacuerdos. Su palanca es el contraste porque se comparten los mismos objetivos. Pero, hay que sujetar con firmeza las riendas para canalizar las tensiones entre las agendas particulares y las exigencias de mayor energía unitaria. Si este equilibrio se rompe, surge el conflicto.
La unidad está bajo tensión. Las decisiones unilaterales adoptadas por uno de los tres principales líderes de la oposición crearon la dificultad de consentirlas por consideración al preso político o disentir de ellas, por poner a los demás frente a hechos cumplidos y por no permitir establecer unitariamente su oportunidad, la forma óptima de llevarlas a cabo o las ventajas de otras iniciativas.
Leopoldo López pudo evitarlo. Ha comprobado que sabe cumplir el segundo deber de todo preso político: encontrar los medios de comunicarse con quienes están afuera. Realizó sus anuncios por video, evento más sofisticado que enviar un papelito miniaturista a quienes podían ayudarlo a rodear la huelga de hambre y la marcha de un respaldo unitario y más allá de la MUD. A menos que no le interesara compartir triunfos.  
Si una motivación de este nuevo acto unilateral es mover la calle para equiparar su diferencia en estrategias con el éxito de las primarias, entonces debería atraer a quienes le dan prioridad a la vía electoral. Salvar el carácter unitario de sus propuestas. Pero como a veces las buenas intenciones hacen el trabajo de las malas, lo que ha surgido es una ola de discriminaciones e insultos que ha dejado instalada la rabia contra la “banda de opositores colaboradores y agentes del mal”. Indeseable división maniquea desde la acera que sea.
Es legítimo formular objeciones, ser exigentes con los requisitos a cumplir e incluso oponerse a la huelga de hambre. Ningún dirigente puede tomarse el derecho de comprometer su vida si esa acción está rodeada de incertidumbre sobre sus desenlaces y puede poner en riesgo la esperanza de todo un pueblo. Es un acto de valentía, pero no ha sido la falta de coraje lo que nos ha generado limitaciones y derrotas.
Gandhi, quien  realizó diecisiete huelgas de hambre, nos enseña la importancia  de la pasión social, de la organización, de las relaciones, del discurso y de otros factores que llevan al éxito. Sólo hay que sopesar un dato: tras la marcha de la sal hubo 60.000 activistas de la no violencia presos.
En la otra banda, cuando la falta de resultados obliga a honrar los principios, ocurren desgracias terribles como la de los diez huelguistas irlandeses que fueron muriendo, mientras se realizaban elecciones y donde uno de ellos, Boby Sands, resultó electo diputado. La osadía no es atreverse a frotar el vidrio para liberar al genio, porque a veces, como relata Stevenson, el que sale de la botella es el diablo.El punto no es volver a discutir si estamos ante una segunda edición de La Salida. Las peticiones y exigencias planteadas por Leopoldo López están dentro de la visión de la MUD. El mensaje transmitido por Patricia de Ceballos a nombre de su esposo, concediendo perdón a quienes lo encarcelan y despojándose de odios es ejemplar. La cuestión es la confianza en el otro. Alianzas entre partidos, como las de la MUD, suponen que la competencia es secundariamente rivalidad y dominantemente solidaridad. Exige actuar con reglas claras y de obligatorio cumplimiento por parte de todos, no para  responder a un principio burocrático de autoridad sino para contribuir conjuntamente a la calidad de la política y la eficacia de los resultados. Este tipo de relación es lo que hay que asegurar junto a un liderazgo colectivo que destierre entre nosotros el vicio caudillista, que tanta desgracia nos ha traído.  Ahora, en mitad del rio, necesitamos pasar de los reparos a la promoción activa de la causa de los huelguistas. Una solidaridad para sumar, sin descalificaciones que aíslen,  radicalismos que ahuyenten o amenazas que restablezcan la vieja polarización.                Es momento del aporte de todos para enfrentar las provocaciones del gobierno, resguardar la solidaridad internacional y añadir nuevos sectores a la lucha por otra Venezuela. Después habrá que definir otros modos de hacer política y comenzar a practicarlos. Después, no lo olvidemos.

@garciasim

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