jueves, 25 de febrero de 2021

 Luces y sombras del conflicto

con la UE 


             Trino Márquez

 

La expulsión de Isabel Brilhante Pedrosa, máxima representante de la Unión Europea en Venezuela,  representa un nuevo capítulo de la confrontación de la comunidad internacional, especialmente de la UE, con el régimen de Nicolás Maduro. El factor desencadenante fueron las sanciones acordadas por Europa contra diecinueve funcionarios del Estado venezolano,  acusados de violar los derechos humanos y socavar la democracia, al haber participado en la convocatoria de las elecciones legislativas del 6 de diciembre.

         La reacción de la UE contra Maduro, luego de esas votaciones, se ha ido dando por etapas. En la primera fase, desconoció los resultados. No admitió la validez del holgado triunfo del oficialismo y, aunque no siguió reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino,  continuó aceptando como legítima la Asamblea Nacional del 2015. Ahora, sancionó a los funcionarios del Estado. La UE no aceptó con los brazos cruzados su fracaso cuando intentó que el gobierno cambiara la fecha de los comicios de diciembre y mejorara las condiciones en la cuales la cita se efectuaría. Josep Borrell, canciller de la UE, y el Grupo de Contacto Internacional, pedían que se levantara la inhabilitación de los partidos políticos censurados y se modificara el día de la convocatoria  para un momento en el cual se dieran las condiciones mínimas que garantizaran una campaña electoral  ‘normal’, que les permitiera a los candidatos dar a conocer sus programas legislativos, y a los electores, conocerlos.  La pandemia provocada por la Covid-19 impedía el desenvolvimiento normal de la campaña.

         Las nuevas sanciones se alinean con la que ha sido hasta ahora la política del gobierno de Joe Biden con relación a Venezuela.  Sin la estridencia que tuvo Donald Trump, la nueva administración ha mantenido la misma firmeza. No se ha producido ningún giro que permita suponer que habrá un cambio significativo en el tipo de nexos entre Washington y   Caracas. Juan Sebastián  González, el funcionario encargado de llevar las relaciones con América Latina, ha insistidito en que el patrón no cambiará mientras el régimen venezolano no dé señales inequívocas de respetar las reglas del juego democrático. El gobierno norteamericano no ha reconocido los resultados de las elecciones de mayo de 2018, ni a  Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. Su reciente intervención en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha sido cuestionada por distintos funcionarios del Departamento de Estado. 

         Todo este cuadro no hace sino complicar aún más las posibilidades que en Venezuela se cree el ambiente adecuado para una negociación eficaz entre el gobierno, la oposición y los factores internacionales interesados en resolver la fenomenal crisis  existente.  Estas son noticias muy desalentadoras para  los venezolanos y también para los gobiernos vecinos, que esperan detener el éxodo venezolano. Su impacto económico y social en la regional, ya golpeada por la pandemia, está siendo muy fuerte.

         No existen ningunas posibilidades de que los problemas domésticos se resuelvan, mientras no se superen las aristas más filosas de la crisis política nacional. La permanencia de Maduro en Miraflores es vista por los venezolanos como la principal barrera para enderezar las cargas. Y así es. Su desprestigio interno, la desconfianza que genera y el aislamiento internacional, le impiden colocarse a la vanguardia de los cambios económicos y políticos que deben acometerse.

         Las tensiones con la UE enrarecen aún más el ambiente. Conspiran contra la posibilidad de que los sectores democráticos utilicen el apoyo internacional para intentar alcanzar acuerdos que mejoren la situación. Lo más probable es que  estimulen un giro más autoritario del régimen y una entrega todavía más incondicional a las Fuerzas Armadas y al amplio e inescrupuloso aparato represivo legal e ilegal sobre el que se sostiene la autocracia.

         La salida de  Isabel Brilhante Pedrosa en vez de fortalecer las posiciones de las fuerzas democráticas, las debilita más de lo que ya están. En medio de la precariedad en las que estas se encuentran, su gran fortaleza reside en la corriente de simpatía y en el respaldo internacional que despierta la posibilidad de restablecer la democracia. Pero, para que la alianza funcione, resulta crucial que converjan las iniciativas internacionales con las posibilidades reales de la oposición de afincarse en ese apoyo con la finalidad de lograr cambios concretos en el panorama nacional. Las sanciones, aunque parezca paradójico, disminuyen esas probabilidades, pues inducen reacciones como la expulsión de la embajadora y cohesionan al régimen, proporcionándole más argumentos para aferrarse a  posiciones intransigentes y autoritarias.

         Deploro la expulsión de la embajadora Brilhante. Creo que la UE no  ha diseñado la estrategia correcta para  ayudar a salir de Maduro.

         @trinomarquezc


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miércoles, 24 de febrero de 2021

EL PROBLEMA CON RODRIGO CABEZAS


   MILAGROS SOCORRO 


LA GRAN ALDEA


Si alguien que ha ocupado cargos de importancia en el nefasto chavismo vislumbra su cuota en la devastación del país, debe ser terrible. Desde luego que el pronunciamiento de Rodrigo Cabezas es importante. Muy importante. Pero es absurdo postular que esta tragedia comenzó en 2014. Al adulterar los hechos encubre la verdadera naturaleza del chavismo, y con ello lo justifica. Su acción pierde fuerza al no acompañar su alegato con la determinación de hablar con la verdad. Que exponga la tragedia desde el principio.

Al oír las entrevistas de radio con Rodrigo Cabezas, a propósito de la carta a la izquierda democrática que este divulgó hace unos días, puede caerse en la ilusión de que el ex ministro de Finanzas de Chávez ha experimentado lo que Aristóteles llamaba una anagnórisis, ese momento de la tragedia en que un personaje tiene una revelación del alcance de sus actos. Cabe imaginar que si un alto funcionario de los gobiernos chavistas se detiene a ver el daño que estos han causado, las vidas que han destrozado, las familias que han separado, los niños a los que han condenado a no alcanzar jamás el desarrollo físico ni mental porque la demolición del agro y del aparato productivo los amarró a la desnutrición, en fin, si alguien que ha ocupado cargos de importancia en el nefasto chavismo vislumbra su cuota en la devastación del país, debe ser terrible.

Pero al leer el documento aludido en esas entrevistas, en las que Cabezas se muestra crítico y sensibilizado frente a las violaciones de derechos humanos en los que ha incurrido el régimen de Nicolás Maduro, se encuentra conque su reconocimiento de los graves delitos del chavismo llega hasta 2014… Antes de eso, según la misiva, no se habían registrado profanaciones a la Constitución, decisiones nefastas en materia económica, crímenes de Estado ni depauperación de la democracia.

“Encaremos la verdad. Por qué nos vamos a hacer cómplices de una mentira para no asustar al país”

Desde luego que el pronunciamiento de Rodrigo Cabezas es importante. Muy importante. Y el país puede sentirse agradecido de que haya hecho el esfuerzo de escribir un pliego de nueve cuartillas y lo haya distribuido entre 82 partidos políticos del mundo para advertir las dimensiones del horror al que han arrastrado a Venezuela. Y desde luego que es un gesto valiente, puesto que por mucho menos (por ejemplo, por los 140 caracteres de un tuit escrito por un desconocido) la dictadura manda a la cárcel a cualquiera. Pero para que una iniciativa de arrojo y dignidad tenga efecto debe tener credibilidad. Y el folio de Cabezas tiene demasiadas contorsiones, para exculpar a Chávez y para eludir su propia responsabilidad, como para resultar del todo creíble.

Es absurdo postular que esta tragedia comenzó en 2014. Sí, estalló en 2014, pero venía cocinándose desde 2005, al menos, cuando se puso en marcha un plan de expropiacionescontroles, creación y desviación de recursos hacia el Fonden, así como el brote de proyectos mil millonarios que nunca se empezaron o no se terminaron, el endeudamiento externo masivo, la militarización del Estado y de la sociedad, la persecución política y el desconocimiento de la voluntad popular, entre otros muchos delitos y atropellosRodrigo Cabezas presidió, como diputado por el PSUV, la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional, y fue ministro de Finanzas de 2007 a 2008. Para que sus detracciones tengan solidez, lo menos que debería hacer es reconocer que aquellos polvos trajeron estos lodos, que un desastre de la magnitud del obrado por el chavismo no se logró en siete años y que Maduro, por cierto, impuesto por Chávez, no hizo sino continuar la senda trazada por aquel a quien todos llamaban padre, comandante y otras zarandajas.

Es comprensible la posición de quienes llaman a tragar grueso porque del chavismo no saldremos sin la fundamental colaboración del llamado chavismo disidente, pero salir del chavismo pasa por admitir su monstruosidad genética, que no es que era chévere, pero lo instrumentaron mal. No. Chávez, quien era un gran ignorante, un caporal sin preparación, un delirante fabulador sin sentido del ridículo, llegó al poder para entregarle el país a Cuba, para abrirles las puertas a cuanta organización mafiosa hubiera en el mundo, para acabar con la democracia de Venezuela y con la intención nunca disimulada de instalarse en el poder mientras viviera.

“Rodrigo Cabezas presidió, como diputado por el PSUV, la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional, y fue ministro de Finanzas de 2007 a 2008”

Cómo no vamos a apoyar el hecho de que Rodrigo Cabezas, conspicuo chavista, dirija una carta a casi un centenar de partidos (la mayoría de los cuales deben haber aplaudido a Chávez mientras este cometía crímenes de los que se jactaba en televisión y muy probablemente también hayan recibido chequecitos con ingentes recursos arrebatados al pueblo venezolano). Muy meritorio que lo haya hecho, mucho más cuando su manuscrito lleva el título de “Venezuela: El sonido del silencio de las víctimas o la coartada antiimperialista de los victimarios”.

Lo malo es que al adulterar los hechos, como esa carta hace en cada párrafo, encubre la verdadera naturaleza del chavismo y con ello lo justifica. Como si el país no hubiera sido destruido por el chavismo sino por Maduro y su banda.

Escribe Cabezas: «Siete años han transcurrido sin un especialista del área en la conducción del gabinete económico ministerial y del Banco Central. La industria petrolera, las empresas básicas de Guayana, la petroquímica y el sistema eléctrico nacional han tenido a militares totalmente inexpertos al frente de ellas». Y antes, con Chávez, ¿no hubo ineptos, civiles y militares?, ¿a quién se puede señalar, no solo como precursor sino empeñado impulsor de las destrucción de los sectores mencionados por Cabezas?, quien finge desconocer que fue Chávez quien impuso el control de cambio (desde febrero de 2003); quien hizo reformar la Ley del Banco Central de Venezuela para permitirle al Gobierno retirar reservas internacionales “excedentarias”; quien creó el Fonden para ser controlado directamente por él, como también se jactó en TV; quien, a partir de 2007, al lanzarse al festín de nacionalizaciones y expropiaciones de empresas y tierras, les pagó a los extranjeros, pero a los venezolanos no (esto es, los robó); quien, en octubre de 2011, hizo promulgar la Ley orgánica de precios y ganancias justas; quien despidió 20.000 empleados de PDVSA, considerada hasta 2002 la empresa petrolera estatal mejor manejada del mundo, y quien ordenó, en 2009, las 140 expropiaciones de los proveedores de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, que prestaban servicios a PDVSA.

“La verdad es que es mucho lo que avalaron y mucho el silencio que guardaron y que siguen guardando mientras persistan en el embeleco de excusar a Chávez”

«El discurso oficial al comienzo de la recesión, hace siete años, justificó tal desastre en la ‘guerra económica’», dice Cabezas en su carta refiriéndose a una expresión acuñada por Chávez, por supuesto, mucho antes de 2014. Y también dice: «Nadie que haya asumido el ideal socialista democrático, puede avalar, ser indiferente, guardar silencio o atreverse a justificar el sufrimiento humano que origina una política de terror de Estado». Pero la verdad es que es mucho lo que avalaron y mucho el silencio que guardaron y que siguen guardando mientras persistan en el embeleco de excusar a Chávez -y, claro, a ellos mismos-, de hacer como que esos 15 años de régimen autocrático, malbaratador de los mayores recursos que hayan ingresado al país en su historia, mentiroso y embaucador, no hubieran existido.

«La otrora revolución bolivariana», dice Cabezas en la carta, «la convirtieron en un gobierno que hace rehén a su propio pueblo a partir de la coerción militar-policial-clientelar». Falso. No la convirtieron. Siempre fue así. Desde el primer día.

Estamos de acuerdo en que, para desalojar la plaga madurista del poder, debemos tragarnos un sapo. Pero traguemos todos. Encaremos la verdad. Por qué nos vamos a hacer cómplices de una mentira para no asustar al país infantil.

Todo el mundo puede recapacitar. Claro que sí. Y qué bueno que así sea. Pero no es que vamos a recapitular para concluir que la hecatombe de Venezuela fue un daño colateral, una mera anomalía de la implementación de una ideología buenísima.

Que Rodrigo Cabezas se le haya plantado a Maduro para enrostrarle sus crímenes es admirable. El problema es que su acción pierde fuerza al no acompañar su alegato con la determinación de hablar con la verdad. No pedimos que, al comprender lo que ha hecho, Edipo se saque los ojos. Solo que exponga la tragedia desde el principio.


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lunes, 22 de febrero de 2021

 DIÁLOGOS PRIMAVERALES


         LUIS UGALDE SJ


Algunos han expresado su molestia al ver a Jorge Rodríguez dialogando con el Presidente de Fedecámaras en la sede de la cúpula empresarial. Otros se alegran de que grupos empresariales y gobierno de facto se sienten a hablar sobre cómo salir de este desastre económico. Tampoco es malo que la dictadura perseguidora de la empresa privada reconozca ahora que sin recuperación de esta el país no tendrá futuro. El problema no reside en que dialoguen, sino para qué y cómo: Sin ingenuidad ante los halagos engañosos, con firmeza insobornable que da la trágica y  urgente realidad y sin ignorar que este régimen tiene poder para reprimir pero no para fomentar y atraer el apoyo internacional y la inversión multimillonaria que Venezuela necesita.

Diálogos primaverales. No nos basta con que unos cuantos dialoguen en la cúpula, necesitamos cientos y miles de diálogos de emergencia  donde abordemos sin miedos, ni medias verdades  los problemas específicos y el drama agónico que se agrava cada día. Hablamos de diálogos y no de un diálogo, por muy Jorge Rodríguez que sea. Diálogos exigentes con el régimen  de los trabajadores, de los productores y de los jubilados; diálogo por la falta de agua, de luz, de gas, de libertad comunicacional y de salario; de los dolientes educativos, de las enfermeras, médicos, farmacias… con los responsables de las políticas de salud. Diálogo en las diversas dimensiones de la vida nacional y en las regiones, sobre las más sentidas tragedias, exigiendo y proponiendo soluciones. Sin confundir esta ruina venezolana con aquella China autoritaria que con su inmenso mercado ascendente y su mano de obra barata exportadora atrajo numerosas empresas occidentales y capitales abundantes.

Diálogos de la sociedad civil en miles de núcleos, cada uno en su área específica planteando al gobierno de facto duras verdades sin  contentarse con palabras engañosas y exigiendo hechos y obras. Es difícil  reprimir a cientos de miles en numerosos y variados núcleos en toda la geografía nacional y con el país entero  “en modo diálogo” con verdad, valentía y urgencia, sabiendo que cada minuto que pasa añade sufrimiento y muerte. Con las organizaciones civiles y partidos aliados en un amplio caminar hacia la Venezuela Libre y democrática.

Diálogos primaverales, no otoñales, ni invernales. El otoño  es bello con sus hojas multicolores, pero estas van cayendo para dar paso a la muerte invernal. El diálogo otoñal es la última ilusión del régimen y de una política totalitaria que ni tiene soluciones ni futuro… Los otoñales son diálogos del que se resiste a morir, pero sus hojas de bello colorido ya están muertas. Los primaverales por el contrario traen  la vida nueva que nace saliendo de ese invierno desahuciado y sin esperanza, que brota donde parecía que todo estaba muerto.

Ningún país muere del todo; aunque sus libertades sean arrebatadas, en determinado momento y circunstancia vuelven a brotar las flores cargadas de esperanza porque sus raíces no están muertas.

No nos ilusionamos con diálogos cupulares de comisiones parlamentarias que no representan a nadie, ni con hojarascas otoñales, bellamente vestidas, pero ya en brazos de la muerte.

Diálogos sin caer en el “sálvese quien pueda” de quien considera que el naufragio es inevitable, pero yo y mi empresa podemos salvarnos tirando por la borda al resto. Hoy  las soluciones parciales solo sirven como parte integral del renacer del país entero caminando de manera indetenible a una salida del gravísimo error político que ha destrozado el país.

Unidos en la Constitución.  ¿Pero cómo ponernos de acuerdo en una eclosión de diálogos en los que cada uno parte desde su dolor y su verdad? La unidad indispensable está en el rechazo común al desastre reinante y en la Constitución, hoy violada y abandonada, que expresa el acuerdo nacional y la apuesta por la dignidad, la justicia y la libertad de todos. Todos, absolutamente todos, civiles y militares, tenemos “el deber de colaborar en el restablecimiento de la efectiva vigencia” (artículo 333 de la Constitución). Un deber y un camino de entendimiento para crear una nueva realidad política (exigida a gritos silenciosos por el sufrimiento de toda una nación) de bien común con  ciudadanía responsable y productora de soluciones.

El mundo  quiere ayudar.  Pero EE.UU. con la novedad del gobierno de Biden,  la Unión Europea, las democracias de América Latina, ONU, OEA … poco pueden hacer  sin una unidad activa de nosotros los venezolanos movilizados en miles de núcleos variados, unidos en diálogos primaverales, exigiendo condiciones aptas y organizando fórmulas unitarias de participaciones electorales y de respeto del voto. Esa unidad y movilización política atraerá apoyos económicos y democráticos sin los cuales ni Venezuela, ni Cuba, tienen futuro humano de libertad y de justicia.

 


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 AULLIDOS SOLITARIOS


      LEANDRO AREA P.


Regresando de carnaval inexistente, con máscara tapabocas por si acaso, les cuento que tenía yo en los tiempos en que iniciaba mi vida como investigador y docente universitario un maestro que era enemigo feroz de aquellos que habiendo contraído votos de casto compromiso académico perdían su tiempo en escribir artículos de opinión para la prensa. Que esas tribunas públicas y escritas eran territorio particular y privativo de personajes políticos que, con ambición de reconocimiento, adhesión de militancia partidaria y otros no tan santos fines, utilizaban con mayor o menor éxito su pluma en tales negocios no solo del espíritu. Y los había de tinta fina o espesa, populares o no, pagados o sinceros, que total qué más da, a fin de cuentas, se burlaba.

Alegaba además el aludido maestro a su favor, irrenunciable derecho en todo caso, que así como la política pertenecía a la calle, los militares debían permanecer en sus cuarteles, los médicos en los hospitales, los curas en sus misas y  las universidades, liceos, colegios y escuelas poseían un fin y responsabilidad específica e irrenunciable que era el de transmitir adecuadamente, en prolongación de lo que ya venía cocinándose en la familia de cada quien, creencias y valores  que convertidos en comportamientos y conciencia ayudaran a crear las condiciones necesarias para el equilibrado funcionamiento de la sociedad.  La universidad, agregaba, constituía el escenario privilegiado en la búsqueda de la verdad a través del debate, la investigación y la enseñanza, que incluía por supuesto el ejemplo de vida del maestro hacia y con sus alumnos que eran, éramos, todos.

Sin ser enemigo de los cambios, constituía a todas luces un clásico aquel hombre de bien y de ironía constante que me enseñó además que todo podía lograrse por más difícil que pareciera sin dejar de saborear una buena copa de vino o disfrutar de amigos y café para en conversa discurrir sobre lo divino y lo humano. Y no perdía la oportunidad para decirme, “pero ya que estás decidido a cometer el pecado de escribir en la prensa, al menos hazlo bien y para que te entienda el mayor número posible de personas”. No creo haber sido fiel a sus deseos, aunque sí a su memoria.

Yo pertenecía, nosotros, a otra generación en la que dominaba la idea epopéyica y tumultuosa del escritor comprometido y enredado en sus clinejas de revolucionario y existencialista intelectual de izquierda. La definición del territorio de pertinencia a esta tribu era lo suficientemente gelatinoso y permeable como para aceptar y recibir en pila bautismal de ese club a marxistas o no, a filósofos, economistas, curas y cuanto viandante o traficante del arte y la cultura se atravesara en el camino.

Era la época de los años sesenta y subsiguientes donde todo parecía cambiar, “se vino abajo el mundo” se escuchaba decir al maestro, hace tiempo feliz en su olvido de tumba irremediable. Ahora los grandes debates académicos propiedad de tan pocos en una época se convertían en bulla de muchos, y los artículos de opinión se multiplicaron en papelillo y serpentina cambiando así, entiendo que para bien y para mal, su valor y vocación social e intelectual, no siempre desprendida sea dicho, multiplicando por otra parte su impacto en la opinión pública nacional e internacional.   

Ahora, pasado el tiempo y cambiadas tantas cosas de sitio, seguimos escribiendo sea desde la vanidad o la necesidad y urgencia de redención, inconformes con el silencio que es mansedumbre frente a los que aglutinan estrepitosamente, apetito de dictadores, la voz de los demás.

Por allí me tropecé otra vez en el secuestro de nuestros días con Jorge Luis Borges y sus sentencias, hombre que escribe siempre tangos siderales ejecutados por catedrales ciegas, que alude a nuestro favor y en nuestra contra en una conferencia sobre El Libro lo siguiente: “Se dirá qué diferencia puede haber entre un libro y un periódico o un disco. La diferencia es que un periódico se lee para el olvido, un disco se oye asimismo para el olvido, es algo mecánico y por lo tanto frívolo. Un libro se lee para la memoria”.

Después de esta puñalada arrabalera en relación a la opinión escrita y compartida en público con la que pudiera estar de acuerdo mi viejo maestro caraqueño, todavía quedamos algunos aulladores solitarios que insistimos frente a la luna del deseo en decir por escrito lo que otros callan por fatiga o falta de oportunidad. Los dictadores aspiran a la mudez mientras los demás preferimos la voz arisca de los que no se escuchan, pero buscan decir y ser oídos.

Leandro Area Pereira

 

 



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domingo, 21 de febrero de 2021

¿Qué puede lograr y qué no el diálogo empresarial con el régimen?


JUAN PABLO OLALQUIAGA 


LA GRAN ALDEA


Mucho debate ha levantado el mentado diálogo entre el régimen y la organización cúpula empresarial, Fedecámaras, unos defendiendo este proceso, otros, los que más, encontrando en el mismo a unos empresarios carentes de valores y dispuestos a traicionar la lucha por la libertad y el retorno a la democracia, tan solo por ganarse unos dólares. Como es lo común, la verdad no se encuentra ni en un extremo, ni en el otro.

Vale la pena comenzar por definir quiénes son los empresarios, dado que éste es un grupo numeroso de personas muy heterogéneas, con algunos intereses comunes y otros no tanto. Arrancaré diciendo que no es lo mismo una empresa que se utiliza para blanquear dinero obtenido de manera ilegal, que una empresa establecida para producir lucro. Tampoco es lo mismo una empresa de una persona relacionada con el régimen, que está exenta, digamos, de los riesgos asociados a las fiscalizacionescontroles e intimidación; que una empresa de un ciudadano común, la cual en un régimen autocrático que ha tratado de imponer el totalitarismo -aun cuando con un éxito muy menguado-, está sujeta a un entorno intimidatorio de reglas cambiantes e inestables aplicadas por unos funcionarios que ejerciendo un juicio torcido, para el cual detentan autonomía y parcialidad, en forma aleatoria persiguen su propia supervivencia escudriñando el cómo convertir lo normal en ilegal. Claro, hay muchos funcionarios públicos honorables, probos y valiosos, quienes hacen su esfuerzo por construir un país de bien, va mi respeto y admiración por ellos.

De aquellos empresarios relacionados con el régimen, los llamados “enchufados”, los hay en todos los sectores y regiones; los hay en el financiero, las comunicaciones, la agroindustria, la construcción, el comercio y la producción, por solo mencionar unos. Algunos de estos son obvios en su relación, otros buscan mimetizarse con los comunes. Luego están los empresarios que buscan “guisar”, es decir, aprovecharse de otros con el mínimo esfuerzo y ofrecer productos o servicios dudosos, los llamados “de maletín”. Finalmente, se encuentran los empresarios comunes, que invierten a largo plazo y buscan construir empresas sólidas, sobre negocios lícitos en los distintos sectores. Todos estos diferentes tipos de empresarios coexisten en este enlodado mercado venezolano. Fedecámaras, uno debe suponer, representa a aquellos que no guisan, no están relacionados con el régimen y no blanquean capitales. 

“Es mucho lo que necesitan conversar, dado que es el régimen el que pone y ejerce las reglas de la deteriorada economía venezolana”

Los propietarios de empresas formales, establecidas o producto de emprendimientos recientes, que requieren reglas claras y estables, cuyos negocios son lícitostransparentes y sobre los cuales crecen las sociedades, pues proveen bienesservicios y puestos de trabajo, que se relacionan con las universidades mediante la interdependencia derivada de la necesidad de captar y retener personas talentosas, que aportan impuestos, que en muchas oportunidades crean innovación y que tienen la necesidad de producir ganancias para el sostenimiento y deseable crecimiento de sus compañías, ¿qué pueden tener que hablar con el régimen? Pues es mucho lo que necesitan conversar, dado que es el régimen el que pone y ejerce las reglas de la deteriorada economía venezolana. En un país democrático, esta conversación sería con un gobierno cuya legitimidad no estaría cuestionada. En Venezuela, el régimen es el gobierno “de facto”, es decir que está ahí por lo que la ley llama “vías de hecho”; pero lo cierto es que está ahí, sin separación de poderes ni sistema judicial imparcial, igual está ahí, por tanto es el interlocutor obligado.

Y qué tendrían que hablar estos empresarios, digamos formales, con el que pone y ejerce las reglas. Hay mucho que los empresarios necesitan para poder operar con algún grado de planificación y previsibilidad sus negocios, algunas cosas que el régimen puede facilitar y otras que no. Construyamos una lista de las que, a mi juicio, serían las principales:

  1. Mercado, o mejor planteado, tamaño de mercado. En esta Venezuela revolucionaria, el mercado ha pasado a ser lo que un analista amigo denomina liliputiense, es decir chiquito y empobrecido. El grueso de los consumidores tiene muy poco poder adquisitivo. En consecuencia, ese pequeñito mercado no provee las economías de escala mediante las cuales la producción nacional de muchos rubros se justifica. Es más, en ese mercado las empresas mismas se ven obligadas a empequeñecerse. ¿El régimen puede hacer crecer el mercado? Pues no.
  2. Colaboradores, todos esos cuyas experticias sostenían empresas crecientes y que ahora están dispersos por el mundo. Aquí no se trata solo de personas empleadas directamente, sino prestadores de servicios, como asesores expertos en informáticaneumáticametalurgiafabricación o reparación de matrices, y tantos otros cargos especializados que las empresas necesitan para existir. ¿El régimen puede hacer algo que los aliente a regresar?, pues no.
  3. Créditos y mecanismos de transacciones. El bolívar como moneda de resguardo (ahorro) y de cuenta, desapareció y como moneda de transacción agoniza y requeriría de un milagro para no extinguirse. En consecuencia, la nueva moneda, el dólar, que se deposita en esas cuentas de custodia debe autorizarse para que sirva para el otorgamiento de créditos, lo cual es el negocio natural de los bancos y una de las variables imprescindibles para el crecimiento de cualquier economía. Así mismo, se puede autorizar el poder transferir entre un banco y otro, para no tener que limitarse al propio papel moneda del siglo pasado. Aquí el régimen sí puede facilitar un poco, aun cuando limitadamente, porque para que los bancos crezcan se requieren ahorros de personas y empresas, y sobre este crecimiento el régimen poco puede aportar.
  4. Garantía sobre los derechos de propiedad. Difícil pedirle esto a un régimen que durante 20 años ha desconocido estos derechos de manera descarada y caprichosa. Para que esta garantía se pudiese dar se requeriría de tribunales imparciales, así como de un sistema judicial capaz de hacer valer sus decisiones. Y aun cuando el régimen prometiera este derecho, la confianza para creerles no la pueden construir. Por cierto, los derechos de propiedad y el que nadie puede ser privado arbitrariamente de éstos, conforme ha hecho el régimen durante 20 años, están consagrados en el artículo 17 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
  5. Estado de Derecho. Gran concepto que engloba la igualdad ante la ley, el debido proceso, el derecho a la defensa, tribunales imparciales y la capacidad de hacer valer contratos, entre otros. Sin contrapesos institucionales, sin separación de poderes y con amigos que compiten de forma desleal, este es otro aspecto sobre el cual el régimen poco o nada puede instrumentar, aun cuando lo ofrezca.
  6. Infraestructura, es decir electricidadaguacloacasgasolinagasoilgas, pero también toda esa infraestructura de casas de representación de partes y piezas sin las cuales una economía se vuelve harto ineficiente, contactores y relés, así como tantas piezas eléctricas; rodamientos, mangueras y correas, conexiones y aceros especiales; casas que templen acero o cromen piezas; suplidores de semillas o fertilizantes para el campo, pies de cría para los gallineros y padrotes y vientres para reconstruir la ganadería. Nuevamente, es poco lo que el régimen puede hacer, porque se requiere confianza para las inversiones necesarias y tiempo para desarrollarlas.
  7. Universidades con laboratorios de primera y profesores debidamente remunerados. Eso sería una de las cosas esenciales si creemos el mito del modelo chino en Venezuela (los refiero aquí a un artículo anterior y valga la cuña), e importantísimo para comenzar a pensar en el cómo adaptarnos a las macro tendencias mundiales. Nuevamente, es muy poco lo que la colaboración del régimen podría lograr aquí, aún en el supuesto negado de que este partiera de la buena intención.
  8. El sector del turismo necesita de hoteles funcionando y líneas aéreas con aviones actualizados, así como seguridad física para los turistas. ¿Esto lo puede dar el régimen? Nuevamente no. Los publicistas necesitan anunciantes, los anunciantes necesitan medios de comunicación masivos -diarios, canales de televisión- esos a los cuales el régimen tanto les teme porque informan. Además, los anunciantes necesitan, y regresamos al principio, consumidores con poder adquisitivo. Nada de esto lo puede dar el régimen.

Entonces, ¿qué se le puede pedir al régimen, en el plano estrictamente de la economía? Cosas concretas y puntuales, como que quite el desdichado 7×7, dado que esto obliga a los consumidores a concentrarse en los días de flexibilización en lugar de esparcirse comprando cuando necesiten, claro, con las medidas de seguridad que ya la mayoría de las empresas ha implementado. Que elimine los controles a la banca, señalados en el punto 3; que permita la libre circulación por el país y abra los vuelos, con los controles sanitarios; que remunere a los empleados públicos y a los jubilados de manera que estos puedan vivir; que apruebe la importación de gasolina y gasoil por empresas privadas; que permita al sector privado la formal importación de vacunas contra el Covid-19, así como que las clínicas privadas puedan emitir certificaciones de vacunación de aceptación internacional.

Cosas como estas se pueden convenir, nada que vaya a cambiar el curso de la economía, menos aún del país. En consecuencia, nada mágico se puede esperar de conversaciones de esta naturaleza, no se tiene cómo, pero, sí hay medidas que pueden ser útiles y bien útiles. Y con esta interlocución no se trata de ampliar el tamaño de la jaula. El símil de la jaula es conceptualmente equivocado, además de estéril e infeliz. Si se trata de entender que esa lucha, nada simbólica, por la recuperación de los derechos, de la libertad y de la democracia, requiere de sus ciudadanos y sus empresas el mantenerse vivos y, deseablemente, musculosos, y entender que este régimen quebrado, como está, y que ha quebrado tanto, sí tiene algunas cosas que hacer para disminuir la precariedad.

Por otro lado, hay que entender qué es lo que el régimen quiere a cambio. Difícil creer que aspira al bienestar de los ciudadanos. Claro, ahí está el tema de las sanciones y cómo ganar legitimidad para abogar por su desmontaje. También está el tufo del reconocimiento de la Ley Antibloqueo y lo que con eso puedan hacer, con toda la turbiedad instrumentada. También está el cómo avanzar en lograr la legitimidad política, mediante el reconocimiento de distintos sectores de la sociedad, digo yo que estas cosas son las que pueden tener en el menú. Lo que el régimen puede dar con facilidad lo puede quitar con la misma facilidad, mientras que la legitimidad es fácil de otorgar y difícil de desconocer.

PD: Hay que aprender de los diplomáticos, lo primero que éstos hacen es actuar en grupo, no ir por cuenta propia. Luego los diplomáticos negocian primero, firman los contratos y al final se toman la foto. Porque si uno se toma la foto a la entrada, está dando sin recibir nada a cambio.


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COLLAGE SOBRE RÓMULO BETANCOURT (LII)

                 (Gobierno Constitucional –XIV-)


            Carlos Canache Mata

Señalan los analistas políticos que con la nueva división de Acción Democrática consumada definitivamente a mediados de enero de 1962 con la celebración de dos Convenciones Nacionales, de las que surgieron dos CEN distintos, uno de los cuales, el del Grupo ARS, se incorpora a la oposición, con la consiguiente pérdida de la mayoría en la Cámara de Diputados, se favorece la creencia de que el Gobierno de coalición del Presidente Betancourt ha quedado debilitado. En las paredes de las calles de Caracas y de ciudades y pueblos del interior aparecen otra vez las pintas con las consignas de “Nuevo Gobierno, ya” y “RR” (Renuncia Rómulo”).

Profuso en acontecimientos va a ser ese año de 1962. Veamos.

Huelga de transporte. El día 18 de enero comienza en San Cristóbal, Estado Táchira, el paro indefinido convocado por los trabajadores del transporte y carga, en protesta contra la implantación de la Ley de Seguros de Responsabilidad Civil. A causa de los disturbios que se produjeron en distintos sitios de la ciudad, la emisora radial “Ecos del Torbes” y otros establecimientos adyacentes sufrieron daños de cierta consideración. El paro de transporte de San Cristóbal se extendió a Caracas y otras ciudades. La prensa informa que el día 23  “tres muertos y nueve heridos, aparte de los comercios afectados por los manifestantes, fue el balance que se registró en Caracas como consecuencia de la cadena de disturbios ocurridos desde mediodía en los diversos sectores de la ciudad” y que “a partir de las 2 de la tarde cuando estalló una bomba en el edificio de la Embajada de los Estados Unidos, en la Floresta, se produjo una cadena de explosiones en varios sitios de la ciudad”; la bomba “malogró paredes y destruyó parte de los archivos de la Embajada” ( “El Nacional”, 23 de enero de 1962). El diario “El Universal”  del día 24 informa que “como consecuencia del paro automotor, convertido en problema político, continuaron ayer en esta capital, los disturbios callejeros en varios sectores  de la ciudad, con saldo de muertos, heridos, vehículos incendiados y lanzamientos de artefactos explosivos, que causaron pérdidas materiales y lesionados”. El diario “El Nacional” del día 25 informa que “los organismos económicos del Area Metropolitana reunidos con el directorio de Fedecámaras acordaron anoche un respaldo al sistema democrático y una condena a los actos de violencia”.

Sobre el paro, Ramón J. Velásquez comenta: “…Una huelga promovida por los gremios de choferes del Táchira, en protesta contra el Seguro de Responsabilidad Civil, era transformada en un violento movimiento político de protesta que logra movilizar la gente de los barrios populares y paralizar el transporte en casi todas las ciudades y caminos. El llamamiento dirigido al sector sindical organizado para que se sumara a la protesta  revolucionaria no surtió efecto” (1).

En un Comunicado Oficial, de fecha 30 de enero de 1962, se lee: “El Gobierno Nacional informa a la opinión pública que los disturbios y motines ocurridos durantes los días 22, 23, 24 y 25 del presente mes de enero, tomando como pretexto la protesta iniciada en San Cristóbal por la aplicación de la Ley de Tránsito Terrestre en lo que respecta al Seguro de Responsabilidad Civil, fueron organizados y dirigidos por el Partido Comunista de Venezuela y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, en cumplimiento de una acción previamente planeada de terrrorismo y subversión contra el régimen constitucional. Esta acción insurreccional perfectamente coordinada en varias ciudades del interior del país y en el área metropolitana de Caracas fue llevada a cabo mdiante actos realizados por activistas y menores de edad, que actuaron como brigadas de choque  y como francotiradores apostados en Bloques de vivienda colectiva. Diversos sitios del área metropolitana de la capital de la Repúbica y en ciudades del interior del país fueron atacados mediante el uso de bombas “molotov”, niples y granadas de mano, ocasionando daños materiales…Este nuevo combate de rebelión del Partido Comunista de Venezuela y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, hecho con el firme propósito de destruír nuestro sistema democrático de gobierno, para sustituirlo por una dictadura totalitaria al estilo de las que imperan en Cuba y en los países del bloque Chino-Soviético, ha ocasionado la pérdida de 19 vidas humanas (cursivas de CCM), entre ellas la de un  guardia nacional, dos agentes policiales y un sargento técnico del Batallón  Blindado ‘Bermúdez’, y heridas a ciento diez personas, incluyendo a 16 agentes policiales. Igualmente, fueron incendiados por los terroristas, una patrulla policial, cinco automóviles particulares y cinco autobuses. Resultaron dañadas siete patrullas policiales” (2).

El paro estudiantil. A mediados de enero de 1962, se produce un paro estudiantil en la Universidad Central de Venezuela (UCV) con motivo de la posible intervención de Cuba por decisión de la VIII Reunión de Cancilleres del continente, convocada por la OEA, que se realizaría del 21 al 31 de enero en la ciudad uruguaya de Punta del Este, y para rechazar el decreto de restitución parcial de garantías constitucionales. Como una Asamblea Nacional Estudiantil había acordado el día 20 una huelga estudiantil nacional hasta tanto cesara la detención, hecha el día anterior, del presidente de la Federación de Centros Universitariosa (F.C.U.), Américo Martín, el Ministerio de Educación, en forma preventiva, tomó la medida de suspender las clases en la UCV y en los liceos.

El historiador Ramón J. Velásquez, se refiere a ese paro estudiantil, de la siguiente manera: “Se interrumpió el tráfico en el Este de la ciudad, grupos de estudiantes armados disparaban desde el recinto de la Ciudad Universitaria. Grupos estudiantiles pertenecientes a los partidos de la coalición pedían armas para desalojar a los francotiradores. El Ministro de la Defensa amenazaba con realizar la desocupación con el Ejército. El Consejo Universitario terminó pidiendo el desalojo de los guerrilleros. Mientras tanto en Caracas y en las principales ciudades del país, grupos de francotiradores ponían en jaque a la policía y al Ejército” (3).

Finalmente, dice Luis José Silva Luongo, que “ante esta situación, el Consejo Universitario logró que los estudiantes en actitud de violencia cesaran en su posición y abandonaran la Universidad” (4).

El “guairazo”. En la madrugada del 29 de enero de 1962 son sorprendidos y detenidos 138 jóvenes, de edades entre los 16 y 22 años, en las vecindades de unos establecimientos militares de Maiquetía. Veamos lo que informó el Gobierno Nacional en su Comunicado Oficial del 30 de enero de 1962: “Entre la una y las cinco de la mañana del día de ayer lunes 29 las autoridades policiales del Departamento Vargas dirigidas por su Comandante Teniente (r) Gustavo Lagrave, detuvieron a 138 personas, de edades comprendidas entre los 16 y 22 años, algunas de las cuales son estudiantes universitarios, 21 de ellos con el carnet del Partido Comunista de Venezuela y 12 con el del MIR. Dichas personas se encontraban merodeando alrededor del Cuartel de Infantería de Marina, del Cuartel del Destacamento de la Guardia Nacional y de la Escuela Naval, todos ubicados en la vecina población de Maiquetía. Varias de las personas detenidas portaban machetes y cabillas…El Gobierno Nacional ha ordenado registrar los locales del Partido Comunista de Venezuela y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria en busca de armas, explosivos y propaganda subversiva” (5).

En relación a esa acción, que después se llamaría el “guairazo”, Pompeyo Márquez escribe: “…Por diversas razones no se produjeron los movimientos exigidos para ese momento y sólo en La Guaira se intentó un fallido alzamiento militar cuyo líder será el Capitán Víctor Hugo Morales. Po re o por fa, -no quiero entrar en mayores consideraciones en estos apuntes- fracasó la acción en la cual participaban decenas de jóvenes militantes de la JC que bajaron a La Guaira a recibir las armas y que en gran número fueron detenidos por los organismos de seguridad. El vespertino El Mundo desplegó en esa oportunidad un titular en primera página: ‘Detenidas hijas del Senador Márquez en intento de asalto a la Base Naval de La Guaira’. Eran Tanía y Natacha que se habían trasladado al litoral para participar en esa fallida acción, aunque desconocían por completo en qué consistía. En el ‘plan’ se establecía que no debía involucrarse  a ningún partido de izquierda. Pero así se derrollaban las cosas. La aventura estaba a la orden del día” (6).

 ¿Cómo se iba a ejecutar el alzamiento militar, conocido como el “guairazo”, que avanzaría hacia el Palacio de Miraflores para, obviamente, tomarlo? Dejemos que sea Teodoro Petkoff, uno de sus principales protagonistas, quien lo diga: “…Se trataba de que la dirección del partido había resuelto poner en marcha el plan que tantas veces habíamos discutido con los militares y que consistía en alzar la Infantería de Marina, tomar todo el litoral –lo cual era facilísimo, puesto que los dos cuerpos armados principales estaban en manos nuestras, el Batallón de la Infantería y el 99-. Entonces con eso, abrir las puertas, armar el gentío que se iba a mandar para esa lavativa, montar las armas en camiones, avanzar hasta Caracas, llegar hasta la Plaza de Catia, encontrarnos con el Motoblindado  y con los tanque avanzar sobre Miraflores…”. Era, sin duda, el asalto al cielo. Sigue Petkoff: “…Otro compañero y yo bajamos al litoral, con todas la señales convenidas y llamamos al Comandante del Batallón de Infantería de Marina y con toda la solemnidad del caso le dijimos: ‘El Comité Central del Partido ha resuelto que nos alcemos’. Yo me imaginaba que iba a decir: ‘Bien, perfecto, que venga la gente’. Pero no, comenzó con que, si un momento…todavá no ha llegado la ocasión…se necesita más acción…De pronto nosotros, con el aparato militar, la comisión armada, resolvimos alzar los tenientes por encima del Comandante y hacerlo preso. Fue entonces cuando dijimos: vamos a bajar a aquel poco de muchachos, vamos a bajarlos todos al litoral y coger los bloques…Y entonces bajamos a trescientos y tantos muchachos a esperar que les abrieran las puertas del cuartel…” Pero alrededor de las 11 de la noche, Petkoff se reune con Víctor Hugo Morales y éste le dice que cómo pretenden alzarse contra él  y que desde las dos de la tarde los bloques están tomados y que a los muchachos los van a cazar como ratas  y que ya dieron la orden y salieron a cazarlos; ante esa información, Pelkoff expresa: “Por supuesto, yo lo oí, me devolví y dije: vamos a desmontar todo esto, pues. Pero, por supuesto, cuando llegamos allá la policía ya se había llevado a los 300 muchachos” (7). Alrededor de 18 tenientes fueron hechos presos y Morales tuvo que esconderse.

13 de Febrero de 1962: Discurso del Presidente Betancourt en la Plaza de El Silencio. Con motivo de cumplirse el tercer año de gestión, los partidos AD y Copei y la CTV organizaron una gigantesca manifestación de apoyo al Gobierno, calculada en más de doscientas mil personas, en la que intervinieron José González Navarro, Presidente de la CTV, Hilarión Cardozo, Vicepresidente de la Federación de Centros Universitarios, Jesús Angel Paz Galarraga, Secretario General de AD, y Miguel Angel Landáez , Subsecretario General de Copei, y, por último, clausuró el acto el Presidente Betancourt.

El Presidente Betancourt denunció una vez más que su gobierno ha estado asediado por la “doble acción de pinzas” de la conspiración dictatorialista de derecha  y la conspiración  de la extrema izquierda, y afirmó que la “misma firmeza que se ha tenido contra los conspiradores que actúan con el propósito de restablecer una dictadura igual a la desaparecida el 23 de enero, la está aplicando el Gobierno contra los conspiradores que reciben instrucciones, armas y dinero, como aquí se ha dicho, de la Unión Soviética, a través de la estafeta de tránsito de La Habana”. Anunció que se está preparando un alegato que presentará el Fiscal General ante los jueces de la República, alegato demostrativo de la actiividad conspirativa del Partido Comunista y del MIR para derrocar el gobierno constitucional, y que el planteamiento será éste: “La Constitución autoriza en Venezuela la organización de ciudadanos en partidos políticos que procedan ‘con métodos democráticos’, pero no son métodos democráticos el asesinato a mansalva y por la espalda de miembros de las Fuerzas Armadas o de simples ciudadanos pacíficos; no son métodos democráticos enviar 300 estudiantes a asaltar una unidad militar en La Guaira; no son métodos democráticos promover un paro en la ciudad de Caracas, no por decisión de los trabajadores, sino mediante acciones de comando, disparando con armas largas sobre los choferes de los autobuses y sobre los ciudadanos que iban a sus trabajos; no son métodos democráticos utilizar  el recinto universitario como ciudadela artillada para disparar sobreseguro con ametralladoras y subametralladoras contra pacíficos transeúntes en las calles”. Señaló que “los jueces militares aplican las leyes punitivas contra el delito de rebelión; que las apliquen también los jueces civiles”, y que, sin ejercer ninguna presión sobre los tribunales de justicia, tiene autoridad moral para hablar del respeto a la independencia del poder judicial y hacer ese pedido, porque ahí están los hombres que  atentaron contra su vida  el 24 de junio de 1960, y “no sé siquiera cuáles han sido libertados y a cuáles les han confirmado el auto de detención, y ni siquiera sé el nombre de los jueces que los están juzgando”.

El Presidente aclaró que no habrá crisis  si al reunirse el Congreso a partir del próximo 2 de marzo se produce un nuevo alineamiento de fuerzas dentro de la Cámara de Diputados, porque en la Cámara del Senado es sólida la mayoría coalicionista que respalda al gobierno constitucional. Al comentar la posibilidad de que se le pueda pedir la renuncia, pronunció su famosa frase: “Yo soy un Presidente que ni renuncia, ni lo renuncian”.

Recordó que “entre las cuestiones tratadas con el Presidente Kennedy, ocupando un gran sitio en nuestra conversación privada de tres horas, estuvo la de la petición de que se mantenga una cuota alta de nuestra exportación de petróleos crudos hacia el mercado norteamericano “, además de haber planteado la necesidad de algunos préstamos para acelerar la política de la vivienda urbana y rural, para acelerar el desarrollo industrial del país, para construir acueductos y cloacas en los pueblos del interior. Dijo que esperaba que en el Congreso habrá “suficiente patriotismo en el sector sano de los grupos parlamentarios de la oposición” para apoyar los préstamos que, de acuerdo con la Ley de Crédito Público,  requieran la aprobación legislativa. “Voy a recorrer el país antes de que se reúna el Congreso…y voy a pedirle a los pueblos que les hagan saber a sus representantes en el Congreso que obstaculizar la realización de esas medidas no es ponerle piedras en los rieles a este gobierno, sino impedir la felicidad de millares y millares de venezolanos”.

En cuanto a la política internacional, mencionó que “ya en Santo Domingo no está el déspota despreciable, sino un gobierno democrático que va a hacer elecciones” y que “su Canciller en Punta del Este dijo ante todos los cancilleres de América que la libertad de Santo Domingo se debía principal y fundamentalmente al esfuerzo y a la acción de gobierno y pueblo de Venezuela”. Sobre esa Conferencia de Punta del Este –como dijimos líneas arriba, la VIII, convocada por la OEA, se realizó del 21 al 31 de enero- el Presidente Betancourt  continuó diiciendo: “Y en la reunión de Punta del Este fue planteado el problema de Cuba. Y escúchese bien: veinte gobiernos, veinte estados del continente aprobaron los dos primeros puntos de la resolución definitiva. El primero, que calificaba al gobierno de Cuba como régimen autoelecto, no nacido de elecciones, no ajustado al sistema representativo, violador de los derechos humanos, y acogotador de las libertades públicas, y que era un régimen sin autonomía de conducta, sino que estaba sometido a los dictados y a las imposiciones del eje chino-soviético. Y el segundo punto aprobado por veinte delegaciones fue el de que el régimen de Cuba era incompatible con el sistema interamericano. La divergencia surgió en una interpretación jurídica. Catorce gobiernos de los cuales formó parte orgullosamente Venezuela y que constituyen los dos tercios de la OEA, dijeron que si era incompatible ese gobierno con el sistema interamericano debía ser expulsado del sistema interamericano…América alzará al mundo la bandera de su integridad ética en las relaciones internacionales cuando expulse de la OEA no sólo a la Cuba comunista sino a los otros tres gobiernos dictatoriales que aún quedan maculando el mapa político del continente”.

El discurso presidencial concluyó con la invitación  a visitar la exposición que había en la Plaza Aérea: “…En la Plaza Aérea, donde con cifras y datos irrefutables, se demuestra cómo los 18.000 millones de bolívares que hemos gastado en los tres años que llevamos de gobierno se han empleado en obra útil; y que no ha habido robo, y que cuando lo ha habido ahí están los ladrones presos en las cárceles y están en los tribunales los juicios abiertos a los reos del delito de peculado. Y cuando salgamos del gobierno habremos demostrado en este país, donde tradicionalmente el peculado ha sido endémico, que un equipo de gobernantes puede administrar cuantiosos ´presupuestos sin dejar parte del peculio público acumulado en sus haberes privados” (8).

Continuaremos el análisis sobre el año 1962 en el próximo Collage.

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Notas

1-Ramón J. Velásquez. “Aspectos de la Evolución Política de Venezuela en el Último Medio Siglo”. Venezuela Moderna.Fundación Eugenio Mendoza. Caracas 1976. Pág. 222.

2-Historia Gráfica de Venezuela. José Rivas Rivas. El Gobierno de Rómulo Betancourt. Segunda Parte. 1961-1962. Ediciones Torán C.A. Caracas, Venezuela 1993. Pág. 149-150.

3-Ramón J. Velásquez. Obra citada. Pág. 222.

4-Luis José Silva Luongo. “De Cipriano Castro a Carlos Andrés Pérez 1899-1979”. 1a edición Monte Avila Editores. 2000. Tomo I. Pág. 408.

5- Historia Gráfica de Venezuela. Obra citada. Pág. 150 y 151.

6-Pompeyo Márquez. “Pompeyo Márquez contado por sí mismo”. Impresión: Impresos Publigráfica 66 C. A. Caracas, Venezuela 2011. Pág. 184-185.

7-Las citas de Teodoro Petkoff fueron tomadas de la entrevista que le hizo Agustín Blanco Muñoz en el libro “La Lucha Armada: hablan 5 jefes”. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. División de Publicaciones. 1980. Pág. 206-208.

8-Las citas del discurso del Presidente Betancourt fueron tomadas de su libro “La Revolución Democrática en Venezuela”. Imprenta Nacional. Caracas/1968. Tomo II. Pág. 233-240.


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 VACUNA OFIACIALISTA


          RAMÓN PEÑA


José Ignacio Cabrujas, en una de sus elegantes e irreverentes reflexiones, vaticinaba que algún día podríamos tener en el poder un régimen tan abusivo, que sus acciones no tendrían más sustento que el de “¡Porque me da la gana!”. Se fue José Ignacio cuatro años antes de que arribara a Miraflores un sujeto que traía el cometido mesiánico de hacer cierta su infausta premonición. Arrogándose credenciales de redentor, sanador y hasta ectoplasma del Libertador, el mandamás expropiaba, confiscaba cuanto podía de la riqueza productiva, a capricho, sin causa de utilidad pública o necesidad social, porque le daba la real gana. Lo aplaudía la corte de fócidos que le servían de comparsa.

 

Desapareció el mandón pero su huella sigue marcando la pauta.  Mientras venezolanos pernoctan en una cola o pagan el soborno que le exige un uniformado para tener acceso a unos litros de gasolina, el régimen, sin explicación alguna, despacha regularmente a Cuba tanqueros con el escaso combustible de que dispone. Es su voluntad y punto.

 

Tal conducta no tiene límite. Ahora se trata de disponer a capricho, nada menos que de la vacuna contra la Covid-19 de la cual depende la vida de millones de venezolanos. Ignorando el criterio aceptado universalmente y pautado por los organismos internacionales de la salud, en cuanto al orden de distribución de la vacuna, el Golem gobernante anuncia con total desparpajo que, antes que segmentos de alto riesgo, como mayores de 65 años, pacientes sometidos a inmunosupresores, diabéticos y otros, aquí tendrá prioridad: el personal militar, “militantes chavistas que protegen a la gente en  las calles”, gobernadores, alcaldes, policías. Juntando cinismo y temeridad, desliza que posiblemente también vendrán vacunas vendidas con fines de lucro. Estas últimas, seguramente, serán opción para los jubilados con su mesada de cuatro dólares.

 

Se quedó corto Cabrujas, su vaticinio no llegaba hasta la impudicia.

 

 

 

 

 



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