jueves, 8 de abril de 2010

El ESTADO TÓXICO

Un sentimiento oscuro de venganza se asienta en el corazón de los venezolanos pues ¿quién puede sentirse protegido por la justicia? Leyes mayores hay, como la Constitución Nacional y otras normas que atiendo. ¿Acaso no somos ciudadanos dignos? Porque el poder judicial en Venezuela se describe con minúscula. Dirigido y controlado por leguleyos, que ojala fueran tan sólo eso, dan pena propia y ajena y producen un mal y dolor de tal profundidad moral que nunca podrán ya esconderse ni de ellos mismos, aunque a lo mejor ni lo intentan, ya que han anestesiado su conciencia al barato formol de unos cobres.

No existe foro, lugar, casa, cuerpo, biología y sueño de noche, en donde no se sienta la tensión impuesta desde los laboratorios del poder político y sus aliados. Se ha conformado en Venezuela un Estado tóxico que se vanagloria con cinismo de sus desmanes sin preveer, o tal vez calculándolo, una reacción colectiva que al no poder drenarse por vías democráticas, tiende a calcificarse para devenir en razón justificativa del ajuste social o la práctica de la justicia por mano propia o en fórmula de aquello que “lo que es igual no es trampa” y así hasta quién sabe dónde.

Hablémosle al país. El poder necesita público y muchas veces lo encuentra o llama su atención al ser replicado por la oposición democrática en los términos impuestos. Ese liderazgo político que decreta un régimen totalitario está caído, no dice nada, pasó a la historia, es presupuesto nacional malgastado, es carpeta, folio, laberinto judicial, expediente número tal, reja y castigo. No es opción decente, es taquilla, porque reparte, compra y vende, pero ya no engaña a nadie, perdió sinceridad, no crece, excomulga, desmejora y pudre a su paso. Boquea.

A todas estas, la venganza no es respuesta civilizada y democrática. En otros países en donde existieron más razones que aquí se ha sabido salir de coyunturas peores. España, Chile, Suráfrica, por no más decir. Líderes para la transición deben proliferar en Venezuela, que para la pelea de hoy, en todos los terrenos, ya tenemos y de los buenos. Quizás sean estos rudos y curtidos los más adecuados en el momento actual para el desempeño histórico en la Asamblea Nacional que se constituirá a partir de las elecciones de septiembre próximo. Pero sabiendo a conciencia, que se necesitará de largas y tensas horas de vuelo junto a un adversario político, que no enemigo, que es el colectivo chavista que tiene un peso indiscutible más no representa a todo el país. Entre todos, así cueste tragarlo, por el peso de las circunstancias políticas, debemos adecuar colectivamente el rumbo del porvenir concediéndole máxima prioridad a la constitución de una ciudadanía sensible y preparada, noble y ambiciosa de respeto y prosperidad donde los poderes y gobernantes demuestren vocación de servicio y mística, majestad temporal y legado impagable, más allá del honor que esa dignidad comporta.

Leandro Area


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miércoles, 7 de abril de 2010

Dentro de la Unidad Todo.


Freddy Ríos Ríos

“Retroceder un centímetro para avanzar un metro,
llegar a un compromiso en pequeñas cuestiones
para alcanzar la rectitud en grandes asuntos;
esto es lo que hacen los sabios para dirigir al pueblo”
Lao Tse, WEN TZU (Comprender los misterios)

Esta larga semana santa, de hacer y no hacer las rutinas que la tradición dejó de herencia en nuestra formación como pueblo, desde lo religioso a lo culinario, estuvo marcada por el Decreto de asueto laboral, construido bajo el increíble pretexto del ahorro de energía, acompañado de racionamiento de agua y ley seca. Increíble, porque una medida de emergencia más efectiva que todas las adelantadas por el régimen, es cambiar el huso horario, como lo han hecho, por el mismo motivo Uruguay y Cuba, y como los hacen los países desarrollados todos los años, para ganar horas de sol.

También estuvo marcada, y sigue, por un áspero debate en la oposición democrática, en torno a las necesarias decisiones que debe tomar la Mesa de la Unidad Democrática, en relación con los candidatos para las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional, el 26 de septiembre. En medio de este entrevero también, la visita de Putin recibido como Jefe de Estado sin serlo, en el Acto Cultural rojo escenificado en Miraflores, en el cual sirvió de telonero, el siempre obediente Evo. Vale la pena señalarle al Kamarada Chávez, que el partido bolchevique ruso, le hace feroz oposición al espía que vino del frío, por considerar a Putin de derecha. Así las cosas, vamos a tratar de desarrollar algunas ideas sobre la requerida unidad opositora de cara al 26S y en un futuro allende a lo electoral.


El Camino Hacia la Unidad Democrática.


Antes de entrar en la materia específica, es pertinente señalar que la unidad opositora presupone algunos entendimientos básicos, que deberían estar sobreentendidos después del largo ejercicio autocrático de Chávez, asumiendo como base de dicho entendimiento la Constitución de 1999, para la reconstrucción del país y sus instituciones, para ello se presume un entendimiento compartido : Garantía de separación de los poderes del Estado para garantizar la institucionalidad democrática y la plena vigencia del Estado de Derecho, con respeto a la pluralidad ideológica y representación de las minorías; verdadera y efectiva descentralización del poder, desconcentración de la toma de decisiones mediante la atribución de competencias regladas, con control ciudadano al exacerbado presidencialismo; efectivas políticas públicas para la lucha contra la pobreza y a favor de la inclusión social, mediante la creación de empleos y justa remuneración, el desarrollo de sistemas de seguridad social y pública, y la promoción de la educación de calidad, dentro de la justa inversión de la renta petrolera; defensa de la propiedad privada y de las libertades económicas en un marco de economía productiva que permita la inserción en un mundo globalizado; política exterior autónoma, no ideologizada, favorable a la integración como vehículo de desarrollo y a la solidaridad internacional y por último la reinstitucionalización de las Fuerzas Armadas.

Lo anterior deviene del análisis de las opiniones escritas de los dirigentes de los partidos políticos, articulistas, opinadores, organizaciones no gubernamentales, fundaciones, asociaciones y organizaciones que hacen vida en la disidencia al régimen, es decir que existe un consenso no escrito, sobre los problemas que son relevantes en la reconstrucción del país y un marco referencial para su desarrollo, que arranca en el acuerdo Petkoff, Borges, Rosales, para la candidatura presidencial y que se comienza a delinear con más precisión en la: Propuesta de Un Acuerdo de Unidad Nacional "La Alternativa para el Cambio", firmado por las organizaciones políticas de oposición el 23 de enero de 2008, con motivo de las elecciones de Gobernadores y Alcaldes, y que -valga la pena anotar a guisa de recordatorio- por torpeza de algunos partidos no fue más exitoso, perdiéndose algunas de éstas, por fracturas en la oposición que llevó varios candidatos, ante un PSUV unido y utilizando todos los recursos del Estado. Estos errores no se pueden volver a cometer.


La Anti política y los Partidos.


El análisis de nuestra realidad no nos puede llevar al olvido de dolorosas experiencias vividas que trajeron estos lodos. La Venezuela que tenemos, o lo que queda de ella, después del sistemático ataque destructivo del régimen, quiérase o no es producto del Pacto del 23 de Enero, que transitó, con aciertos y errores, la construcción de un Estado Democrático y Social de Derecho, con gobiernos que respetaron la pluralidad. Sus últimos 20 señalaban con claridad signos de agotamiento que los partidos no quisieron percibir o ignoraron, a pesar de las alertas tempranas que recibían. La elección de gobernadores y alcaldes –de donde surgieron verdaderos liderazgos regionales-, el Caracazo, los fracasados intentos de golpes de estado del 4F Y 27N y el triunfo electoral de Chávez, se produjeron en un ambiente de partidos disminuidos, jirones de lo que fueron, Srl de politiqueros alejados de la militancia que los abandonaba y lo peor distanciados de la gente y sus angustias, que llegaron incluso a constituir, lo que se denominó el “chiripero”, para un proyecto electoral que caminaba detrás de una ambición permanente.

Había ya, desde los medios y desde ciertos sectores agrupados en grupos de presión, una feroz campaña contra los partidos políticos y sus dirigentes; las acusaciones de corrupción cierta o no, constituían las primeras planas y las aperturas de los noticieros de TV; en medio de todo ello se constituyeron grupos de presión que alentaban el anti partidismo, la constituyente, candidatos independientes. Estimaron algunos factores de poder que había llegado el tiempo de sustituir a los partidos como intermediarios sociales y asumir el poder.

Primero construyeron una candidatura presidencial independiente, desde una gestión de alcalde. La inconsistencia política llego a tanto, que dos de los partidos nacionales más importantes, se sumaron al proyecto. Entonces llegó Chávez, el golpista desde la anti política y la predica de la abstención, traído de la mano de un sagaz operador político, que nucleó a su alrededor además de una parte del chiripero de izquierda y derecha, a los más importantes medios del país. A ello es necesario añadirle al final, sin beneficio de inventario, los errores de esa hora de AD, Copei y PV.

No se puede olvidar que el discurso de Chávez era contra los partidos políticos, causantes de todos los males del país y especialmente de la corrupción administrativa. Prometió crear un nuevo país, sin corrupción. La anti política trajo a Chávez, porque en los últimos 20 años del proyecto democrático, los partidos no supieron entender los síntomas de agotamiento y necesidad de aggiornamiento, se volvieron insensibles a las necesidades de la gente, que se fue tras un vendedor de sueños, que lo único que había administrado en su vida era la cantina de un cuartel.

Después de 12 años de fascismo rojo, el saldo es la quiebra del país dentro una gigantesca corrupción política. No podemos dejar de señalar que también la anti política fue incapaz de llenar aquel vacío de poder de abril, cuando el Alto Mando le solicitó a Chávez la renuncia, que según Lucas Rincón, Ministro de la Defensa, aseguró al país:”la cual aceptó”. Después de aquella gigantesca manifestación democrática, después de los muertos de ese día, de los concilios en Fuerte Tiuna, de los vuelos y los lloros, el Presidente de Fedecamaras asumió el poder, derogando la Constitución.


El Asalto al Cielo de la Anti política y la Unidad.


La anti política nacional basa su discurso en una calificación, que la crisis de los partidos les resta representatividad; por no tener esa representatividad, no son los interlocutores políticos válidos para dirigir ningún proyecto que vaya mas allá de los propios partidos, porque hay unos “verdaderos” representantes del pueblo, de la gente y los ciudadanos, de los ninies, de las mayorías, que no están contaminados por la política, a los cuales hay que oír y considerar, antes de la toma de cualquier decisión. Consecuencia de lo anterior es que los acuerdos políticos solo vinculan a los partidos. Ello sin duda debilita la política y sus instituciones, corroe el discurso político, hace más profunda la crisis y promueve el debilitamiento de la participación, creando un clima de fragmentación. No se puede dejar fuera de la consideración en ese discurso el efecto de las encuestas como argumento, los partidos solo llegan al 21%, dejando por fuera que ese porcentaje, está repartido en todo el país, con sus casas y sus dirigentes y que ellos al final del día son los que vigilan nuestros votos.

Partidos y sociedad civil son complementarios, herramientas de política que funcionan en escenarios distintos, no son excluyentes, Luis Homes Jiménez, sostenía en un artículo en Analítica que: ”El rechazo a los partidos políticos por parte de la sociedad civil es una aberración que se traduce en la anti política y la exclusión de los ciudadanos de la acción pública por parte de los partidos, no es menos anti democrática y absurda. Tenemos que darnos cuenta que somos dos caras de una misma moneda y de manera especial, en tiempos de crisis políticas estructurales”. En este tipo de crisis el deber ciudadano es fortalecer, desde la militancia o la independencia a los partidos, que terminan siendo en las autocracias represoras el instrumento de lucha más idóneo, por su organización y estructura, para recuperar la libertad.

La Mesa de la Unidad Democrática es la repuesta de los partidos y un grupo de organizaciones de la sociedad civil, a un reclamo de las mayorías, que quieren democráticamente salir de Chávez. Tiene dos objetivos básicos, presentar en todas las circunscripciones candidatos unitarios y presentar una Agenda legislativa. Estableció un método convenido, que fue suscrito y debe ser respetado, tomando en cuenta, las decisiones regionales, en una realidad trágica la cobija no puede arropar a todos los aspirantes por una parte y por la otra, que los candidatos deben representar la pluralidad del país que somos hoy, a la política, a los dirigentes sindicales, a los jóvenes, a los activistas sociales, la academia, los presos políticos, y a los sectores productivos, etc. Le corresponde a la mesa no solo hilar fino, sino tejer trama y urdimbre para la victoria electoral, de tal manera que los resultados de las primarias no dejen heridas y que los frutos de los consensos no puedan ser calificados de cogolléricos.

Tarea difícil y llena de incomprensiones, unas veces legítimas y otras de egos apurados, la unidad electoral no es un problema de visión de lo unitario, es de realidades, es necesario ser realistamente pragmático, nos guste o no. Es necesario hacer el esfuerzo no donde se gana, sino donde se puede ganar, donde está difícil y peleado; en estas elecciones no puede hacerse ningún empeño, que no garantice la posibilidad de victoria. La unidad electoral no es de principios, es estratégica, los principios van mas allá de lo electoral, la mejor demostración de ello son los ruidos mirandinos, allí no se están discutiendo ni principios, ni visiones, sino curules y ambiciones.


La Venezuela que Merecemos.


El triunfo electoral el 26S, permitirá a los demócratas adelantar la agenda legislativa para recuperar la democracia, principalmente mediante las funciones de control que tiene la Asamblea Nacional y la implementación de las acciones establecidas en el programa agendado. Los representantes de la oposición van a una lucha de principios, además de preparación, requieren valor y especialmente honestidad, mucha sindéresis y paciencia para aguantar provocaciones y presiones. Seguro que esta experiencia será exitosa, para empezar a construir un Pacto Político, con el nuevo liderazgo que salga electo por la voluntad popular, como el que produjo el 23 de Enero, que sirvió de modelo a la transición española y a la concertación chilena, para empezar a reconstruir el país que merecemos, pero para ello se necesita la unidad de hoy, cerrar rendijas, poner parches y postergar ambiciones legitimas, para tiempos menos azarosos..



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Teodoro Petkoff
ONCE AÑOS PERDIDOS
Tal Cual

Según el Banco Central, 95% de las divisas que recibe el país por exportaciones proviene del petróleo; el resto de la economía sólo produce el 5% de los dólares. En 1998, el petróleo nos proporcionó el 68% de las divisas y el resto de la economía el 32%.

Once años de chacumbelato han significado un salto atrás de proporciones colosales. Dependemos del petróleo como nunca antes. Esto es lo que llevó a distintos voceros del gobierno, incluyendo al propio Presidente, a descubrir el agua tibia, declarando enfáticamente, hace algunas semanas, que somos un “país rentista” y que el gran desafío que se plantea ante el gobierno es el de superar el “rentismo”.

Lo dicen con la cara dura de quien pareciera ser ajeno al problema, como si no fuera la política económica del gobierno la que ha empeorado dramáticamente nuestra condición rentista.

El rentismo se ha transformado, bajo Chacumbele, en una serpiente que se muerde la cola. La enorme renta petrolera no es utilizada para superarlo sino para alimentarlo. Más renta, más rentismo, más gasto improductivo.

La renta petrolera, en algunos países, como Noruega u Holanda, financia el crecimiento económico no petrolero, a través de fondos que represan la mayor parte del ingreso, impidiendo, al mismo tiempo, que su inyección al torrente monetario provoque el “efectoVenezuela”: dificultar la producción “endógena” y las exportaciones, al mismo tiempo que abarata y favorece fantásticamente las importaciones. Por este lado estamos quebrados.

El aparato productivo privado y el público están en la lona, casi noqueado el primero, tanto por la sobrevaluación de la moneda como por la concepción ideológica que lo considera “enemigo” y lo condena a una vida vegetativa;severamente lastimado el segundo por la incapacidad y la corrupción, con su producción por el suelo y sus exportaciones también. Chacumbele no combate el rentismo sino que lo propicia. Ha sido su principal promotor.

El gobierno se jacta, sin embargo, de que esos ingresos han permitido mejorar los indicadores sociales, lo cual le sirve de excusa para hacerse el loco ante su fracaso en la economía y en la construcción de infraestructura.

Hete aquí, sin embargo, que el Instituto Nacional de Estadísticas nos informa ahora el horror de que el 20% de la población más rica del país capta el 47,5% de la riqueza nacional, en tanto que al 20% más pobre sólo llega el 5,9%. Adicionalmente, nos hace saber que la desigualdad social se ha acentuado en 18 estados, con índices muy graves en los tradicionalmente más pobres.

Un consuelo de tontos sugiere que, pese a esto, la pobreza ha disminuido y que somos menos desiguales que otros países del continente. Que la pobreza crítica disminuyó fue verdad hasta 2008.
Habría que ver qué ha pasado en 2009 y 2010, con el descenso económico y el incremento del desempleo y del trabajo informal.

Que seamos menos desiguales que muy pocos otros, tal vez, pero después de once años de “revolución” ese es un premio de consolación bien melancólico. La desigualdad existente hoy, después de once años de Chacumbele, lo acusa ante la historia. Once años perdidos.



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martes, 6 de abril de 2010

Cuba, final del juego

ZOE VALDÉS 06/04/2010

El País


Después del asesinato de Orlando Zapata Tamayo, al que su carcelero privó de agua durante 18 días, mientras el reo se extinguía en una huelga de hambre en la que exigía mejoramientos carcelarios, de otras huelgas de hambre por parte de opositores -como son los casos de Guillermo Fariñas y de Franklin Pelegrino- y de huelgas y ayunos de presos políticos, además de siete días de marcha de las Damas de Blanco, en las que se hizo sentir la represión y la violencia en su contra, de una paliza a Reina Luisa Tamayo Danger, madre de Orlando Zapata Tamayo, después de todo eso, sin contar la crisis de corrupción entre los jerarcas de Cubana de Aviación, y de empresarios extranjeros encarcelados, después de todo ese rosario de desgracias, por fin, habló Raúl Castro.

¿Qué dijo que valiera la pena? En síntesis, nada. Habló de un país hundido en la miseria y en el desencanto, aunque lo hizo con fintas, (más que metáforas, a él no se le dan los giros literarios en los que su hermano era un experto), porque bien sabe él que ese país lo han hundido él y su hermano, nadie más, volvió con el teque o descarga verborreica al referirse a los enemigos, al eterno imperialismo yanqui, y la novedad fue, un estreno: el enemigo europeo; era de esperar. Siempre que quieren créditos bancarios, se ponen a lloriquear como víctimas.

Y entonces, espantó con esa maravillosa frase amenazadora: "Este país jamás será doblegado. Antes prefiere desaparecer, como lo demostramos en 1962". ¿Estará dejando entrever que Vladimir Putín jugaría el papel de Nikita Krouchtchev? Mediocre momento de histrionismo; a lo más que puede aspirar Raúl Castro es a estas maromas de saltimbanqui, que sólo lo colocan no sólo fuera del juego, sino en el punto final del mismo.

Lo que resulta evidente es que se agotaron los grandes y memorables instantes (que duraron medio siglo), de su hermano mayor acaparándose elshow. Pobre Raúl, hasta para su propio espectáculo llegó tarde, justo en el minuto en que se corren las cortinas que sellan el desenlace. No se ha dado cuenta aún de que, aunque coloque al niño balsero Elián González, hoy convertido en un joven sumamente serio y triste, vestido de militar, a tartamudear unas parrafadas mal aprendidas, el reflector del mundo se ha enfocado en los verdaderos protagonistas del cambio, en Óscar Elías Biscet, en Ariel Sigler Amaya, en Ricardo González Alfonso, en Guillermo Fariñas, en Franklin Pelegrino; en las valientes Damas de Blanco, y en la madre de Orlando Zapata Tamayo, la señora Reina Luisa Tamayo Danger, quien después de haber sido apaleada por los agentes de la seguridad del Estado, cuando se dirigía a la iglesia, no ha vacilado en enviar su denuncia al mundo, reclamando que nos hagamos eco de sus exigencias, que no son otras que las de una madre a la que no le han entregado aún el acta de defunción de su hijo asesinado, y que exige respeto, libertad, para que pueda haber paz.

Raúl Castro, con esa poca gracia que lo obligó a vivir a la sombra de su hermano, afirma que no aceptará chantajes, y, sin embargo, chantajea al mundo amenazándolo con que hará desaparecer la isla. Ah, curioso, ya no es que irán los americanos a invadirla y a bombardearla, ellos solitos se encargarán del último pistoletazo, del tiro de gracia final. Muy gracioso, si no fuera porque ya nadie lo escucha, aun cuando lo aplaudan, ¿o es que lo habrán escuchado alguna vez?

Lo que sí habrá que recordarle a Raúl Castro, aunque seguramente lo tendrá muy fresco en su memoria, es un poema de Heberto Padilla, del poemario que desencadenó los juicios estalinistas en la isla, un proceso que empezó en 1968 y culminó con el encarcelamiento del poeta en 1971, y que como broche de oro no tiene desperdicio:

Para escribir en el álbum de un tirano

Protégete de los vacilantes, / porque un día sabrán lo que no quieren. / Protégete de los balbucientes, / de Juan-el-gago, Pedro-el-mudo, / porque descubrirán un día su voz fuerte. / Protégete de los tímidos y los apabullados, / porque un día dejarán de ponerse en pie cuando entres.(Subrayado, LM)


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lunes, 5 de abril de 2010

La paradoja del petróleo en Venezuela
Luis Oliveros

En los últimos años los precios del petróleo han mostrado un muy favorable comportamiento en los mercados internacionales, lo cual en condiciones normales ha debido servir para que nuestro país, con un buen manejo de esos cuantiosos recursos, tuviera en la actualidad una envidiable situación económica y social. Sin embargo nuestra realidad es muy diferente, y en la actualidad se observan un conjunto de paradojas petroleras explicables solo por esas cosas que como país tenemos la mala costumbre de repetir. Para el año 1999 las exportaciones no petroleras del país significaban cerca del 20% del total de las exportaciones, en la actualidad esa cifra quedó reducida a menos del 5%. Estas cifras indican que se ha cercenado por completo las posibilidades que tenemos como país de diversificar nuestra economía y no hacerla tan dependiente del volátil mercado petrolero. Por otra parte uno pudiera pensar que como el sector petróleo es prácticamente el único generador de divisas de país y que, como ha experimentado un incremento importante en sus ingresos, las inversiones en el sector deben ser cuantiosas, ¿pero eso ha ocurrido?, ¿se han realizado las inversiones necesarias para mantener nuestros pozos funcionando?, ¿invertimos para mejorar nuestra producción? Según las cifras oficiales publicadas por Pdvsa al cierre de 2009, las reservas certificadas de petróleo de nuestro país ascienden a 211 mil 173 millones de barriles, cifra que nos coloca en el segundo lugar en el ámbito mundial. Sin embargo y a pesar de contar con tanta riqueza petrolera, en el informe del mes de marzo de este año de la OPEP, Venezuela apenas está produciendo actualmente 2.346 millones de b/d, cifra muy distante de los casi 2.9 millones de b/d que dice Pdvsa que producimos, ¿entonces tenemos las segundas reservas más grandes del mundo, pero no podemos ni producir cerca de nuestra cuota en la OPEP?, ¿qué ha pasado en nuestros pozos que no podemos alcanzar los niveles de producción de hace 10 años? En el año 1999 teníamos el 11% del total de la producción de la OPEP, hoy ese porcentaje llega al 8%, y el remanente del 3% que perdimos, se lo repartieron entre los demás miembros de la OPEP. Hasta Irak con la guerra y la invasión a la que fue sometida, ha recuperado sus niveles de producción petrolera, mientras que nosotros seguimos presentando dificultades en nuestras cifras de producción. A pesar que en el año 2009 tuvimos una caída en los precios del petróleo superior al 40%, el precio promedio estuvo cercano a $60 por barril, precio superior al que había presupuestado el Gobierno. Por otra parte en el año 2008, el precio de nuestra canasta petrolera promedió casi los $90 por barril. Cuando uno analiza ambas cifras puede llegar a la conclusión que Pdvsa tuvo entradas importantes de ingresos por lo menos en los últimos dos años, sin embargo Venezuela muestra déficit fiscal en ambos años (2.6% del PIB año 2008 y 4.8% PIB año 2009), ¿Por qué presentamos déficit fiscal si hemos recibido ingresos petroleros por encima de lo que fue presupuestado en esos dos años? Por otra parte y teniendo en cuenta esa gran cantidad de ingresos, ¿cómo es posible que aún Pdvsa no les haya cancelado a las 74 empresas de servicios petroleros que fueron expropiadas en mayo del año pasado?, o peor aún, hasta la fecha el proceso de expropiación no se ha iniciado formalmente en ninguna de esas empresas. En estos últimos 5 años Venezuela ha recibido por concepto de ingresos petroleros unos $315.500 mil millones, sin embargo la deuda financiera de Pdvsa se ha incrementado en unos 500% (sobrepasando los $21 mil millones), ¿Cómo se explica esto? Ante todo esto, solo me queda preguntarme: ¿realmente somos una potencia petrolera?

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Solo 9% de los venezolanos apoya a un gobierno autoritario

Para los investigadores del Centro Gumilla -el Centro de Investigación y Acción Social de la Compañía de Jesús en Venezuela-, luego de realizar un estudio de opinión con dos mil venezolanos en todo el territorio nacional -a excepción de Amazonas y Delta Amacuro- no hay duda de que en nuestro país es posible el diálogo y la concertación y que la polarización "es, más bien, cosa de élites politizadas". "Los venezolanos cuentan con una agenda de consenso para desarrollar un programa político", luego del intenso debate que ha vivido el país desde 1988, dice una de las conclusiones del estudio, realizado entre el 14 de septiembre y el 9 de octubre de 2009. José Virtuoso, s.j., director del Centro Gumilla, destaca en el informe que recoge los resultados de la investigación, que el propósito fue saber sobre "la cultura política vigente de la democracia en Venezuela y América Latina que permita conocer más en profundidad los contenidos, las aspiraciones y las contradicciones que atraviesa el espíritu o ethos democrático tanto en el país como en la región". "El presidente (Hugo) Chávez ha sido un actor clave en la continua proposición de ideas, activando posiciones a favor y en contra. Junto a lo que ocurre en el país, la región en general, ha sido también escenario de importantes cambios que han generado amplios debates en los que la opinión pública venezolana ha participado gracias a su socialización a través de los medios masivos de comunicación", refiere el informe. Las encuestas se realizaron en municipios de 25 mil habitantes o más y tenían como objetivo indagar sobre "las bases que sustentan la aceptación y obediencia a las formas de Gobierno y Estado democráticas vigentes, así como los procesos de rebeldía que buscan cambios frente a las formas políticas actuales". El trabajo de campo y el posterior análisis estadístico estuvo a cargo de la empresa Ceninvest y admite un error del 2,19%. Mapa político ideológico Uno de los elementos más protuberantes que surge del estudio es que solo 9% de los encuestados simpatiza con un Gobierno de corte autoritario. Este grupo "se identifica políticamente como Ni-Ni" y más de la mitad de los entrevistados de este grupo proviene de la región zuliana, y un cuarto de la andina. Por otro lado está el 64% que se identifica con los perfiles Demócratas Socialistas del Siglo XXI (31%) y Demócratas Socialistas Moderados (33%). Un cuarto bloque son los Demócratas Liberales que representan 27% de la muestra. En las conclusiones se refleja que habiendo en la población visiones compartidas en muchos aspectos de la vida política, "el problema entonces radica no en la mentalidad de los venezolanos, sino en los líderes que se empeñan en hacer de la confrontación el instrumento fundamental para hacer política", explica el informe. Socialistas del Siglo XXI El 92% de los Demócratas Socialistas del Siglo XXI presenta "una marcada inclinación chavista", son de las clases sociales D-E+ y E- y la mayoría son menores de 35 años. Un tercio está en el Oriente del país y evalúan más favorablemente la Presidencia de la República, Pdvsa y la Fuerza Armada Nacional. Los atributos negativos que citan son la inseguridad y la delincuencia. Este grupo no cree que los partidos políticos sean imprescindibles para la democracia, apoyan los valores de solidaridad, fraternidad, igualdad y amor. Opinan que "un buen sistema de gobierno es el que comparte el poder con los ciudadanos". Creen en los consejos comunales como la solución para más participación, dicen que en el Gobierno recae la responsabilidad para satisfacer las necesidades del pueblo. Se inclinan porque los gobernadores y alcaldes se mantengan dependientes del Gobierno central, lo mismo que Pdvsa. Opinan que los principales valores de la democracia actual en Venezuela son: la participación, la libertad de expresión, la igualdad social, el derecho a la educación, la participación en las misiones y la libertad y transparencia en las elecciones. Demócratas Liberales La mayor parte de este grupo son del estrato A, B y C, ubicados en Caracas, región central y Zulia. Creen que los partidos políticos, los gremios y los sindicatos son imprescindibles en democracia. Opinan que el Gobierno debe intervenir en la economía, pero dejando un amplio margen a la iniciativa privada, que es la mejor forma de generar empleos y prosperidad. Simpatizan con la alternancia en el poder y con que las gobernaciones y alcaldías tengan autonomía. Evalúan muy negativamente a la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía, los ministerios, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia y la Contraloría. En contraposición, valoran bien a la Iglesia católica, las universidades, estudiantes y partidos de oposición y los medios de comunicación. El (43%) del grupo señala que no importa que intervenga otro país en Venezuela con tal de que el país avance. Socialistas moderados Los Demócratas Socialistas Moderados son de los cuatro segmentos catalogados en el estudio, el más numeroso y la mitad están ubicados en las regiones capital y occidental. 79% son del estrato D-E+ y E- y 21% del A-B-C. Ideológicamente son próximos al chavismo, aunque son críticos con su modelo de gobierno. Son "cautelosos, equilibrados y moderados", según el informe. Piensan que "en democracia, toda persona tiene derecho a opinar sobre los problemas de su comunidad", que "el Gobierno debe tener mucho poder para responder a las necesidades del pueblo" y que "en la empresa privada los empleados deben ser accionistas". Evalúan como "regular" a las instituciones del Estado, pero tienen una buena opinión de las ONG, especialmente de las pro-oficialistas. "Estas características los hacen más tolerantes y proclives al diálogo", dice el informe. Este grupo es el que menos está de acuerdo con la intervención de otro país en Venezuela.
Elvia Gómez
EL UNIVERSAL

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sábado, 3 de abril de 2010

MUD: ¿Tabla de salvación o delicada filigrana?/ Olga Ramos
Acostumbrados como estábamos a nuestro esquema democrático con fuertes dosis populistas, paternalistas y clientelares, más una débil, pero existente, división de poderes, con alternabilidad garantizada y con algunos elementos que perfilaban una futura e interesante madurez democrática, - como el inicio de la descentralización, los esfuerzos por profesionalizar la función pública, tecnificar la toma de decisiones sobre políticas públicas y el establecimiento de algunos mecanismos de control efectivo del ejercicio del poder- entramos en el autodenominado “proceso revolucionario” - que, por cierto, tiene de “revolucionario” su vocación por el cambio radical de sistema a través del desmontaje de la institucionalidad existente, para sustituirla por otra y el desplazamiento de las elites, política y económica, del país por una “vanguardia revolucionaria”. En su empeño de cambio, este “proceso” dio al traste con el esquema de descentralización que arrancó a finales de los años 80 y para sustituirlo, puso en agenda la necesidad de construir una fórmula de descentralización sustentada en la idea de participación directa de la población, a través de la creación de instancias de organización de base, de dimensión comunal, y la incorporación de mecanismos de consulta para procurar su incidencia en la definición de las políticas públicas nacionales, así como la creación de la figura de la contraloría social para promover el control ciudadano sobre el ejercicio del poder. A esta fórmula de descentralización que el “proceso revolucionario” se ha propuesto crear, la acompaña el debilitamiento progresivo de la democracia representativa, un esquema de concentración del poder político -que terminó de borrar los precarios límites existentes entre los poderes públicos y que atenta con acabar definitivamente con los restos del viejo esquema descentralizado-, una sustitución de la incipiente “profesionalización” de la función pública por la “partidización forzada” de los funcionarios y todo esto marcado por una fuerte exclusión política y fractura social derivada del uso de la polarización como táctica principal para ejercicio del poder político. Hay muchas otras dimensiones constitutivas de este “combo revolucionario”, a las que no haré referencia en este escrito, porque las mencionadas son suficientes para dibujar el ambiente político en el que se desarrollan los preliminares de las elecciones parlamentarias, ambiente que mucho se aleja de la “democracia” que conocimos y que poco se parece a los esquemas de talante realmente democrático que apreciamos en otros países del mundo. En este ambiente conformado por una institucionalidad prácticamente destruida, solapada con otra proyectada a medias, cuyas reglas de juego cambian permanentemente, coexiste la necesidad de la acción organizada y de la actuación de los grupos de intermediación política, con la visión anárquico-asamblearia, en la que cada quién cree tener la capacidad para determinar y definir el destino de todos, con el sólo hecho de alzar su voz disidente. Es en este ambiente en el que se desarrolla un nuevo esfuerzo por construir una plataforma de unidad de la sociedad democrática. Sin embargo, en este momento, hablar de esa unidad en términos reales y profundos, es una falacia, porque una unidad de ese tenor requiere un planteamiento de partida diferente: la procura de una opción que permita unificar, no a los grupos opositores, sino al país en torno a un proyecto que nos impulse a salir de la crisis generalizada cuyos orígenes preceden, al menos en un par de décadas, al inicio de este gobierno. Con esto no quiero decir que, en este momento, no exista una unidad posible. Pero esa unidad no pasa de ser la construcción de una “opción unitaria” para las elecciones de la Asamblea Nacional que se realizarán el 26 de septiembre y que se traduce en un listado de candidatos y suplentes por circuito electoral y de una base programática que sustente la agenda legislativa que este grupo de candidatos promoverá en esa instancia, una vez electos. Esta es la misión de la denominada Mesa de la Unidad Democrática, ser una instancia político-operativa para hacer posible la construcción de una opción unitaria para las elecciones del 26S, una tarea, por cierto, nada sencilla. Pero es ésta misión y no otra, a pesar de que muchas personas, incluyendo a muchos miembros de la mesa, esperan que adopte los roles de dirección y de operadora política a la vez, reclamando su pronunciamiento y coordinación de acciones en todos los eventos de la dinámica política nacional que lo ameriten. Pero además, es necesario precisar que se trata de una instancia de operación política, constituida para un fin muy específico, no para organizar las acciones que, en general y producto de las directrices de una instancia de conducción política, se requieran. Ni los alcances de la unidad posible, ni la misión específica de la MUD ameritan que ésta sea tomada como la nueva “tabla de salvación” del movimiento opositor, tal y como lo hizo mucha gente con los estudiantes en un pasado muy cercano. Por cierto, que esta inmadura manía de aferrarse a personas o eventos circunstanciales, no es más que la expresión de una típica patología política que hace que la mayoría de los venezolanos estén en la búsqueda permanente de un Mesías que resuelva de tajo los problemas del país y crea en la existencia de una acción mágica que devolverá o creará, dependiendo del caso, en un abrir y cerrar de ojos, la calidad de vida pretendida. La modesta misión para la que se formó la MUD es compleja y llena de dificultades que se derivan, incluso, de la naturaleza misma de su constitución, porque se trata de una instancia en la que deben hacer vida partidos, organizaciones no partidistas e individualidades con influencia, poder y pesos políticos diferentes. Hay partidos políticos de diversa talla, así como organizaciones no partidistas de distintos campos, con diverso grado de influencia y reconocimiento en la sociedad. Ni hablar de las personalidades cuyas trayectorias y reconocimiento público pueden ser muy diversos. Todos ellos con proyectos específicos que, en el caso de los partidos políticos, incluyen planteamientos ideológicos que en muchos temas pueden dar origen a diferencias que resulten irreconciliables. Adicionalmente a ello, se suma la diversidad regional, ya que, esta tarea la MUD decidió asumirla de forma descentralizada, por lo que en cada uno de los estados y municipios del país, funciona una instancia de este tipo, con complejidad y dificultades propias. Ya el sólo hecho de construir unas reglas de juego que permitan la máxima inclusión posible, en un marco que se haga justicia y respete a las organizaciones, constituye una tarea titánica que, sin un referente electoral previo que permita tener noción de influencia y peso político, requiere una mano muy firme para evitar que, como en otras oportunidades, el espacio de encuentro, se disuelva o pierda efectividad, por una ilusión “participativa” que no es realmente inclusiva. De hecho, difícilmente se logre un acuerdo con el que todos nos sintamos satisfechos y eso es natural a un proceso tan complicado y complejo. Pero adicionalmente, y producto de la falta de comprensión sobre la naturaleza de este fenómeno, es que encontramos “ individualidades” quejándose por no tener “representación” en la mesa y también, organizaciones que prefieren ver los toros, y criticar, desde la barrera, preferiblemente delante de un micrófono. Constituida con todos los defectos que tiene, en el cumplimiento de su misión, la MUD debe atender, al menos, tres dimensiones de trabajo. La primera de ellas es la elaboración del listado de candidatos con su la agenda legislativa, es decir, la construcción de la oferta electoral que presentará al país. Hasta el momento, y de acuerdo a las reglas aprobadas, para la elaboración del listado, la MUD apela a dos mecanismos: el acuerdo y las primarias. En este preciso momento, nos encontramos casi al final de la primera parte de este proceso, que, hoy debía haber sido presentada al país y que por las dificultadas propias de la construcción de consensos, fue postergada para después de Semana Santa. La construcción de la lista de candidatos, ha sido un proceso intrincado que se ha desarrollado en diversas instancias de la MUD a lo largo y ancho del país, en un ambiente político adverso, signado adicionalmente por la tensión que ha intentado imprimir al trabajo de la mesa, la promoción, hecha por algunos grupos e individualidades, de un cambio en las reglas de juego acordadas, que propone la realización de primarias en todo el país. Muchos han sido los intercambios acerca de la factibilidad e idoneidad de esta propuesta, así como muchos han sido los cuestionamientos al trabajo de la mesa, basados en una supuesta actitud de los partidos políticos a excluir candidaturas, por preservar sus propias “agendas”. Sin pretender abogar por un comportamiento intachable de la MUD, es importante recordar que los intereses particulares - cuya existencia es la base fundamental de la mencionada crítica- son naturales a las personas y a las organizaciones y además de natural, es deseable que existan. Por otra parte, los intereses colectivos no surgen de la nada, son determinados por las personas y por tanto, deben ser reconocidos por ellas para que se puedan identificar como tales, y nadie puede apropiarse del derecho a definir cuál es el interés colectivo sin contar con el concurso de los demás. Adicionalmente, lo ideal es que, antes que esperar que las personas y las organizaciones antepongan los intereses colectivos a los suyos, es preferible éstas que asuman dichos intereses como propios. Es por eso que la crítica romántica que propone que los partidos políticos hagan de lado sus agendas particulares, y los candidatos independientes sus agendas personales, para pensar primero en el país, carece de sentido propositivo, pues olvida que tanto los partidos como las individualidades, actúan desde la visión de país que tienen y de los intereses que reconocen como colectivos. La tarea entonces es la construcción de una visión colectiva, pero esa no es precisamente la tarea que tiene asignada la mesa, por tanto, la construcción de la lista y la agenda legislativa, tendrá que seguirse fraguando con base en la realidad política que tenemos, hasta que logremos que esta cambie. Así, una vez presentada la lista con los acuerdos y realizadas las primarias, tendremos, en cuanto a candidatos, la mejor oferta electoral posible de acuerdo a nuestra realidad política. Esperamos que la combinatoria que se alcance, tenga al menos un buen balance que permita a la mayoría sentirse reflejada o representada en dicha oferta. El que tengamos claros los posibles alcances de este resultado, no quiere decir que no aspiremos a una mejor oferta, pero para avanzar y transformar nuestra realidad política, se requieren importantes cambios de fondo, tanto en las organizaciones de toda índole, como en la ciudadanía en general. Por otra parte, para que ese listado de candidatos pueda ser electo, se necesita una campaña robusta y una maquinaria electoral que se encargue desde el apoyo a las actividades de campaña de los candidatos, hasta el cuidado de los votos el propio 26S. Esta segunda dimensión de la tarea, si bien se coordina desde la MUD, se instrumenta o se orquesta con el concurso de cada una de las organizaciones y de los grupos de apoyo ad hoc, constituidos en torno a este proceso electoral y a sus participantes. Esta dimensión es muy delicada y requiere también un esfuerzo especial, porque la campaña debe llegar a todos y cada uno de los rincones del país con una oferta electoral unificada, lo cual, no es nada fácil cuando ello está precedido de por proceso de primarias, en el que cada uno de los pre-candidatos ha trabajado por su propia propuesta de agenda. La construcción de una agenda legislativa para la oferta electoral unitaria, debería formar parte de la primera dimensión de la tarea de la MUD, pero en ella se requiere el concurso de todos, las organizaciones, las individualidades y los pre-candidatos. Esa, hasta ahora, es una delicada tarea pendiente. Pero hay una tercera dimensión que es imprescindible para el óptimo cumplimiento de la tarea de la MUD: la constitución del listado de candidatos en un equipo de trabajo legislativo. En esta dimensión tienen responsabilidad las organizaciones que participan en la MUD y los propios candidatos. En esta parte de la tarea se requiere, entre otras cosas, de una declaración expresa de candidatos y pre-candidatos, en la que se comprometan tanto a ser efectivamente la voz que permita a los electores tener peso e incidencia en la definición de las políticas nacionales, como a construir un equipo con el resto de los candidatos de la opción unitaria que actúe, de forma concertada, en la definición de la agenda legislativa a impulsar desde la AN y de las estrategias y tácticas que seguirán una vez en ejercicio. Esto, entre otras cosas, requiere una búsqueda de consensos y disciplina muy alejada de los micrófonos a los que muchos están acostumbrados a acudir, cuando su posición no tiene éxito frente a la mayoría y sería ideal que el anuncio de la lista de candidatos que la MUD tiene pendiente, esté acompañado de un texto que enuncie el compromiso de candidatos y pre-candidatos, en el marco de la construcción de esta opción electoral unitaria, para que sea suscrito por ellos. Finalmente, cabe recordar, que al igual que con lo que sucede con la MUD, los diputados que resulten electos de esta opción unitaria, tendrán una misión muy específica, no serán ni los nuevos Mesías, ni estarán dotados de una varita mágica. En lugar de ello, en lugar de ser asumidos como la futura “tabla de salvación”, tendrán, como la MUD, que moverse en el campo del tejido y la filigrana, para lo que, tanto los candidatos como sus electores tienen que tener muy claro que las dos demandas aquí enunciadas están en tensión, porque estos parlamentarios, además de buscar un efectivo mecanismo para lograr ser la voz de sus electores en las discusiones sobre lo nacional, por la coyuntura política, tendrán que concertar con el resto del equipo las posiciones y estrategias más adecuadas, pero ambas demandas se derivan de lo se perfila que será el ejercicio parlamentario en un ambiente político como el descrito al inicio de este texto. Olga Ramos31032010

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