SOMOS UNA ONG INSPIRADA EN LOS VALORES DE LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA Y EL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS. NUESTRO FIN FUNDAMENTAL ES EL DEBATE LIBRE DE IDEAS SOBRE TEMAS SOCIALES, POLÍTICOS, ELECTORALES Y ECONÓMICOS. EN ATENCIÓN A TAL FIN NOS PROPONEMOS REALIZAR INVESTIGACIONES, ESTUDIOS Y FOROS, ASÍ COMO LA FORMULACIÓN DE PROPUESTAS CONCRETAS, EN EL MARCO DE LA REALIDAD VENEZOLANA Y CONTINENTAL, DE CONFORMIDAD CON LA CONSTITUCIÓN NACIONAL Y LAS LEYES VIGENTES VENEZOLANAS.
miércoles, 28 de marzo de 2018
RAZONES PARA DECIRLE NO AL PETRO
Por Yaya J. Fanusie y Michaela Frai en CoinDesk | Traducción libre del inglés por lapatilla.com
Venezuela ha puesto a disposición del público la primera criptomoneda
respaldada por un estado, el petro. Según los informes, los
inversionistas de criptomonedas deberían decir que no a ese mal
experimento de Venezuela.
Por un lado, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció
descaradamente que este nuevo token criptográfico es una herramienta
para eludir las sanciones económicas , que fueron impuestas debido a la corrupción masiva de su gobierno y a los abusos contra los derechos humanos.
La opacidad y confusión que rodea al proyecto petro ejemplifica el clima político tumultuoso y nefasto en Venezuela.
Aunque es poco probable que el petro tenga mucho valor en los
mercados de divisas digitales de hoy, los entusiastas de las
criptomonedas de todo el mundo deberían enviar una fuerte señal a Maduro
y a otros actores deshonestos que puedan aprender del experimento del
país petrolero, que la tecnología blockchain no se utilizará para apoyar
la corrupción. La cadena de errores
El lanzamiento mal planificado de la nueva criptomoneda ya ha dado a
los inversores potenciales muchas razones para mantenerse alejados.
En primer lugar, el régimen de Maduro no ha sido transparente sobre cómo se adquirirá, comercializará y gestionará el petro.
En enero, el régimen publicó un libro blanco explicando la mecánica del petro; unas semanas más tarde publicó una versión revisada que anunciaba que el petro se construiría en una plataforma blockchain completamente diferente.
El régimen también publicó una guía contra el lavado de dinero (ALD) para los intercambios de criptomonedas venezolanas, compuesta solamente por una tabla de contenidos.
Además, Maduro ha hecho afirmaciones escandalosas e inverosímiles, como decir que el gobierno había recaudado $ 5 mil millones en las primeras semanas de la preventa de petróleo, ofreciendo poca o ninguna información sobre los supuestos inversores.
Ello pone a prueba la credibilidad, ya que empequeñecería cualquier
cantidad recaudada por cualquier otra venta de tokens de criptomonedas.
Las “ofertas iniciales de monedas” más grandes hasta ahora han aumentado
a lo sumo unos pocos cientos de millones de dólares Figuras sombrías
Además de la incertidumbre, Venezuela ha recurrido a una red bastante oscura de tecnólogos rusos para construir el petro.
Una empresa llamada Zeus Exchange le dijo a CoinDesk que proporcionará cierta codificación para el software token, pero luego le dijo a Associated Press que no estaba formalmente involucrado con el proyecto. Zeus Exchange es una startup rusa registrada en Singapur y con licencia en Chipre; su sitio web dice
que está desarrollando una plataforma basada en blockchain para
negociar acciones tradicionales, pero no tiene un libro blanco
disponible en el sitio para evaluar sus afirmaciones.
Un sitio web de noticias fintech ruso informó
recientemente que una compañía llamada Aero Trading ganó un contrato
del gobierno venezolano para construir el petro en la cadena de bloques
NEM y comercializar el token internacionalmente. Aero Trading tiene su
sede en Uruguay y está dirigida por un empresario ruso que, según el sitio web de su biografía , representa a empresas de Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética que realizan negocios en América Latina.
El sitio web de Aero no tiene más que una página enfrentada y su cuenta de Twitter al
23 de marzo tenía solo tres tweets que publicó justo después de que
comenzó la preventa de petro. Al comienzo de la preventa, el gobierno
venezolano publicó una foto en su sitio web que muestra a Maduro reuniéndose con representantes de Zeus y Aero.
No es de extrañar que el gobierno venezolano recurriera a extraños
rusos relativamente desconocidos para ayudar a desarrollar su
criptomoneda anti-sanciones. Una investigación de
la revista TIME informó que los asesores principales de Putin
supervisaron el proyecto petro, con la aprobación del presidente ruso.
Gran parte del sistema financiero ruso está sujeto a sanciones de Estados Unidos y de la UE, y el desarrollo de la tecnología blockchain en Rusia se ha
estado produciendo con el objetivo de eludir esas sanciones. Si bien
estos hombres de negocios no son representantes oficiales del gobierno,
Rusia es muy comprensiva con el régimen de Maduro, y recientemente brindó miles de millones de dólares en alivio de la deuda a Caracas.
Los préstamos rusos han permitido que el régimen permanezca a flote a
pesar de años de corrupción masiva, acusaciones de tráfico endémico de
drogas por parte de funcionarios del gobierno y sus familias, y mala
gestión económica general en la compañía petrolera estatal del país,
PDVSA. Enviar un mensaje
El inversionista común de criptomonedas puede jugar un papel
importante para evitar que el petro financie la corrupción y las
violaciones a los derechos humanos en Venezuela.
Dado que el precio de las criptomonedas vendidas en bolsas es
generado por la demanda del mercado para cada ficha, la comunidad cripto
debe compartir información sobre la naturaleza del régimen de Maduro y
cómo el token sirve para financiar sus abusos. Este no debería ser un
punto difícil de hacer dadas las raíces libertarias del espacio de
criptomonedas.
La Asamblea Nacional de Venezuela controlada por la oposición ya ha declarado que el petro es una extensión ilegal de
la deuda pública. Las sanciones de Estados Unidos contra el régimen ya
cubren el petro. Los miembros de la Organización de Estados Americanos
que han denunciado el intento del régimen de subvertir la democracia en las próximas elecciones reprogramadas para mayo también
deberían concienciar a sus ciudadanos sobre las implicaciones del petro
para la corrupción y disuadir a los inversores potenciales de financiar
el régimen de Maduro.
Por lo general, el mundo criptográfico es contrario a la acción
reguladora en torno a las criptomonedas, pero la comunidad debe ser
particularmente consciente de los riesgos regulatorios de operar en el
petro.
Los intercambios de criptomonedas que operan en los Estados Unidos no
pueden comercializar legalmente el petro. Pero los intercambios fuera
de los Estados Unidos deberían darse cuenta de que si ofrecen el petro,
tendrán que tener cuidado para asegurar que los estadounidenses en sus
plataformas no compren el token, lo que sería una flagrante violación
de las sanciones estadounidenses al proporcionar fondos al gobierno venezolano.
Para aclarar este punto, la Casa Blanca emitió una nueva orden ejecutiva que prohibía explícitamente a las personas estadounidenses cualquier transacción con el petro.
En la posibilidad marginal de que el petro tenga éxito, el régimen de
Maduro habrá aplastado los últimos poderes legítimos de la Asamblea
Nacional y reforzará su consolidación de poder sobre el último organismo
gubernamental dirigido por la oposición. Sin un cambio drástico en el
liderazgo de Venezuela, su economía enfrenta un colapso total. Pero una
criptomoneda creada por un gobierno corrupto y deshonesto con poco
respeto por las leyes de su propio país no resolverá las crisis
endémicas que plagan a la alguna vez rica nación.
Apoyar un proyecto de criptomoneda elaborado por los mismos
criminales que causaron la crisis no proporcionará la comida y medicina
que los ciudadanos venezolanos necesitan desesperadamente para
sobrevivir. La comunidad empresarial de blockchain en América Latina
debería ser la fuerza impulsora del crecimiento de la tecnología en la
región, no una dictadura.
El experimento petro es un momento ideal para aquellos que aman la
criptografía y envían un fuerte mensaje de que usar tecnología de
criptomonedas para financiar el mantenimiento del sufrimiento humano no
será tolerado.
_______________________________________________- Yaya J. Fanusie es director de análisis en el Centro de Sanciones
y Finanzas Ilícitas de la Fundación para la Defensa de las
Democracias. Síguelo en Twitter en @SignCurve . Michaela Frai es investigadora asociada en la fundación. Síguela en @MichaelaFrai y @FDD . Leer más...
LA ETICA DE LOS RESULTADOS
MIBELIS ACEVEDO
Acuciado por su propio desasosiego respecto a lo que llamó la “degeneración de la democracia italiana”, Norberto Bobbio retomaba en su lúcido ensayo, “Política y moral”,
la añeja pero no menos vital discusión sobre la relación entre ambas
nociones. En el marco de la diferenciación de los dictámenes que rigen
la vida pública y la privada, Bobbio admitía la instrumental
divergencia, la tensión entre principios y responsabilidad, el contraste
entre idealismo y realismo; la certeza de que el criterio que determina
si una acción es buena o mala en política (donde es preciso mirar el
fin, alertaba Maquiavelo) es distinta al que se aplica para una acción
moral.
“No es casual -escribía Bobbio- que la máxima virtud del
político sea no tanto la sabiduría sino la prudencia, es decir, la
suprema capacidad de entender las cuestiones concretas, de adaptar los
principios a las soluciones de hechos particulares que requieren agudeza
y mesura”. De allí que colija que la distancia entre moral y políticaatiende
“casi siempre a la distinción entre la ética de los principios y la
ética de los resultados, en el sentido de que el hombre moral actúa y
valora las acciones ajenas a partir de la ética de los resultados. El
moralista se pregunta: “¿qué principios debo observar?”. El político se
cuestiona: “¿qué consecuencias derivan de mi acción?” (…) El moralista
puede aceptar la máxima “Fiat iustitia pereat mundus”, pero el político
actúa en el mundo y para el mundo. Y no puede tomar una decisión que
implique la consecuencia de que “el mundo perezca”.
La reflexión del teórico turinés -de la que se desprende no la idea
de la absoluta incompatibilidad entre ambas categorías, sino la de dos
prácticas sociales con desiguales aplicaciones, dos modos de juzgar la
misma faena; de allí la sospecha de la necesaria autonomía de la política
respecto a otros sistemas de acción, a sabiendas de esa compleja
búsqueda del bien común- viene a santo del intenso baile que han
desplegado palabras como “moral” y “dignidad”, asociadas al quehacer
político en Venezuela. Según algunos de nuestros avispados sofistas
resulta inadmisible moverse en la ciénaga gris de los relativismos, así
que para “salvar” a la sociedad de los mercenarios del pragmatismo toca
depurar a fondo e instalarse en la petrificada esquina del orgullo;
parte de la cura consistiría entonces en voltearle los ojos, sacarle la
lengua, cerrar puertas al farsante que ose cruzar ese inmaculado zaguán:
y sí, “hacer justicia aunque el mundo perezca”. Al más rancio estilo
del jacobinismo francés (cuyo ascenso a partir de la derrota girondina
fue avivado por el extremismo) cunde una soflama de “rabiosos” y “exagerados”, emponzoñada por el delirio de una minoría “selecta”, últimos “reductos de dignidad”: una estirpe en extinción, auto-ungida para la tarea de conducir a las masas hacia la instauración de un régimen de virtud, pero cuya intolerancia parece llevar el mismo sello del autoritarismo que censura.
Penosamente, a merced de la molienda, la fatigosa incertidumbre y los
tropiezos con la misma piedra, del desamor que nace como pago por el
pecado de incoherencia, esa tendencia a la moralización de la política,
esa dislocada aplicación de los valores particulares de la moral
cotidiana a la vida pública parece seducir ahora a la dirigencia con su
súbito sex-appeal, su boca roja, el puñal de su verbo bello e
hiriente. De allí que en aras de una verticalidad que, en teoría,
serviría de alcázar frente a la inmoralidad indomeñable del entorno, la
alternativa es confinarnos al callejón sin salida del “todo o nada”,
encadenarnos a la talanquera del pensamiento binario y evadir las luces
del pensamiento estratégico. Menuda tragedia. La inercia de los
“decentes” se ha disfrazado de solución.
¿Cómo explorar una transición a la democracia a partir de tal
rigidez? ¿Cómo aspirar a definir una ruta de concreciones que incidan en
el beneficio colectivo cuando se trafica sólo con lo apolíneo, lo
inasible, con el fervor por lo impoluto?¿Cómo zanjar el dilema
entre opciones en apariencia excluyentes -participar o no- sin mutilar
un espacio de maniobra que podría redundar en saldos relevantes para la
vida en la polis?No en balde quienes han vivido las
encrucijadas que empujan este tipo de procesos apuntan que la
inflexibilidad no sólo es infame mentora, sino un rasgo de ingenuidad
que emparentada con la antipolítica suele urdir peligrosas engañifas.
Asumiendo así que la acción política no debe juzgarse como “buena” o
“mala” sino por ser pertinente o no, por estar estratégicamente apegada
al objetivo o no, la clave podría estar en apartar la estorbosa moralina
y activar el pensamiento integrador: esa capacidad para “movernos con soltura entre dos aguas”, casar ideas contrarias y sintetizarlas para encontrar un mejor resultado. Eso es lo que hay que pedir, diría Savater: “no se trata de exigir moral”, entonces, ”sino que el político funcione bien como político”.
Nada cuesta soñar que el CNE proclamará presidente al
candidato, Maduro se exiliará en Moscú y se decretará la libertad de los
presos políticos.
He
aquí algunos argumentos frecuentemente escuchados en favor de votar por
Henri Falcón en las elecciones ordenadas por Nicolás Maduro.
—Las encuestas gritan que todo el mundo en Venezuela odia a
Maduro; Falcón hará fácilmente una barrida. Con millones de votos no
habrá fraude que valga; por eso no hay que emperrarse ilusamente en
exigir condiciones ideales para una elección internacionalmente
supervisada. Se gana con los votos que tú mismo cuidas, no mendigando
condiciones.
—Tampoco hay que preocuparse por el qué dirá la comunidad
internacional si ahora nos ve participar en elecciones amañadas porque
ni Luis Almagro ni la Secretaría de Comercio de los Estados Unidos ni la
Unión Europea pueden hacer por nosotros lo que solo un volumen
aplastante de votos por Falcón podrá hacer.
—Circula la infamia de que Falcón es criptochavista y la
suya una candidatura pelele de Maduro. Lo cierto es que nuestro Henri se
arrepintió de sus pecados de juventud, estuvo años bajo el alero
absolutorio de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y hasta fue jefe de
campaña de Henrique Capriles. Hoy está decididamente a favor de la
separación de poderes, la economía de mercado, los derechos de la
comunidad LGBT, la preservación de los arrecifes coralinos del atolón
del Gran Roque, los manglares del delta del Orinoco y los desovaderos de
las tortugas marinas.
—Falcón ha abjurado del socialismo del siglo XXI. Su
consejero económico, Francisco Rodríguez, es conexión viviente con el
mercado de capitales y la dolarización.
Deséchense la esterilizante idea de que Maduro es un
dictador y la superchería desmovilizadora de que La Habana es
todopoderosa y controla el proceso electoral en Venezuela. Dejemos que
los 144 asesinados durante las manifestaciones del año pasado entierren
de una buena vez a sus muertos y dispongámonos todos a votar con
entusiasmo por Falcón para que las cosas vuelvan a ser como en 1973,
cuando ibas al banco y comprabas un dólar con solo cuatro bolívares y
treinta céntimos.
Suele dejarse para el final el argumento de mayor peso:
Falcón es un exmilitar golpista de los del 4 de febrero de 1992. Solo
por ello, una vez gane la elección, estará en mejores condiciones que la
MUD de pactar una transición tutelada por los cleptogenerales
narcobolivarianos.
—Falcón ganará las elecciones de mayo —profetiza un
dirigente del MAS—, Maduro se pondrá algo difícil, pero mi general
Padrino lo persuadirá de reconocer la derrota.
A partir de allí nada cuesta imaginar que Tibisay Lucena
proclama presidente a Falcón, Maduro se exilia en Moscú, se decreta la
libertad de todos los presos políticos, se eliminan los controles de
cambios y de precios, el país se hace a una disciplina fiscal y a cambio
obtiene una transfusión masiva del FMI.
Para contribuir a la reactivación económica, Rafael Ramírez,
sus consanguíneos y socios, conmovidos por el clima de general
reconciliación, inyectan dólares al circulante devolviendo
voluntariamente si no todo, gran parte de lo saqueado. Diosdado Cabello
se retira a la vida privada y cría búfalas de agua en las sabanas
anegadizas de la península de Paria. Su mozzarella cobra gran
renombre; también sus orquídeas. Luisa Ortega Díaz retorna al país,
publica un libro exitosísimo sobre su duro exilio e ingresa a la
Academia de Ciencias Políticas. Comeremos perdices.
¿Por qué —me pregunto— tantos compatriotas hallan sin
embargo más fácil entender, con sumo desconsuelo, que la estrategia
electoral ha sido al fin derrotada por completo, que la democracia en
Venezuela ha muerto, que el país es un petro-Estado forajido en
bancarrota y ha caído sobre nosotros, acaso por mucho tiempo, una
ignominiosa dictadura sin precedente histórico?
Ahora llámenme abstencionista, alma buena, expatriado impolítico, guerrero del Twitter.
@ibsenmartinez
“La única manera de que el
sector democrático opositor pueda tener algún impacto en el proceso
electoral convocado para el 20 de mayo es que Henri Falcón retire su
candidatura”, opina Benigno Alarcón Deza, director del Centro de
Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (CEP-UCAB).
El
CEP-UCAB tiene un grupo permanente de expertos en varias áreas del
conocimiento, que revisa permanentemente escenarios y ha previsto con
bastante aproximación la deriva autocrática del país.
Alarcón
trae al presente, porque le parece que hay similitudes con la situación
nacional, lo ocurrido en el año 2000 en Perú, en el proceso electoral
entre Alberto Fujimori y Alejandro Toledo, cuando el contendor
desencadenó un proceso en plena campaña, que deslegitimó y desestabilizó
al mandatario, lo que lo llevó, a la larga, a prisión.
“La
elección del 20 de mayo no la vamos a poder parar y lo único que le
generaría un daño real al Gobierno es que Falcón se retire. Con eso, sí
es verdad que los niveles de participación se irían al suelo”, insistió
el académico, experto en teoría de juegos, estrategia, conflicto y
negociación.
Argumenta
que la participación electoral caería a menos del 40% si el candidato
opositor se retira de la contienda y eso eliminaría el peligro de que el
Gobierno de Nicolás Maduro se relegitime por seis años más. “Creo que
Maduro, ante un retiro de Falcón, tendría un escenario donde el día 21
de mayo sería peor que el día 19”.
“El mejor
escenario para Henri Falcón es ganar la elección y que se le reconozca;
el segundo mejor escenario es retirarse si, aun sabiendo que puede
ganar, no tiene la certeza de demostrarlo y defenderlo. El tercer y peor
escenario es ir a una elección que, ganándola o perdiéndola, termine en
la incertidumbre y con él reconociendo unos resultados porque no tiene
cómo contradecir el resultado oficial. Ese sería, entonces, el mejor
escenario para el Gobierno: relegitimarse con un candidato que no tiene
manera de contradecir los resultados que dé el CNE”.
–¿A dos meses de la cita electoral
presidencial, qué le puede decir a un elector que se encuentra en el
dilema de ir o no a votar?
–Votar es
un derecho, no es condenable ir a votar o dejar de hacerlo. La gente
tiene derecho a decidir si vota o no, ambas son maneras de expresarse.
La gente, normalmente, vota para elegir, pero si votar no permite
elegir, la pregunta debería ser: ¿tiene sentido votar en un proceso en
el cual se vota pero no se elige? De cara a las elecciones del 20 de
mayo vemos que las condiciones mínimas para que la gente decida no están
dadas, porque los principios para que la elección se considere limpia y
transparente no se han respetado y por eso no hay garantía de que la
escogencia del elector sea reflejada en las urnas. Ahí hay una
debilidad. Otro problema es el plazo. Se requiere tiempo para la
organización logística (testigos, miembros de mesa, veedores), pero
también para que el mensaje llegue a los electores y puedan comparar las
ofertas. Además, eso requiere acceso a los medios de comunicación, y si
el mensaje electoral no se puede expresar en igualdad de condiciones,
el Gobierno tiene una ventaja enorme. También hay una limitación al
derecho a elegir cuando hay candidatos a los que se les impide competir,
bien porque los inhabilitaron, los apresaron o les eliminaron sus
tarjetas. Ya el Gobierno “escogió” por el elector quién va a ser su
candidato. Eso, sin mencionar que al haber el CNE eliminado la tarjeta
de la MUD –que aglutinó también el voto de los electores que no querían
hacerlo por un partido político– reduce los niveles de participación.
Todo eso pone a la oposición en una posición de mucha debilidad.
–Uno de los aspectos que alimenta el
debate es que nunca, desde que el chavismo llegó al poder, ha habido
garantías electorales plenas y así la oposición ha concurrido y ganado,
en algunas ocasiones.
–Ciertamente,
no ha habido garantías ideales, pero la realidad es que hoy hay menos
garantías que en el pasado. El tema de las garantías ha tenido un
deslizamiento desde hace años para acá y se ha venido perdiendo. Había
problemas con las garantías desde antes de la desaparición de Hugo
Chávez, pero la caída dramática en las condiciones electores se produjo a
partir de 2013, con la elección de Maduro, cuando se presentó un
resultado muy controvertido. Luego de esa fecha debieron hacerse
elecciones de gobernadores, y no se hicieron; y las de alcaldes se
convocaron con un tiempo reducido. Debió haber elección de legisladores
regionales y municipales y tampoco la hubo, y debió hacerse una elección
presidencial a finales de este año y, después de una gran
incertidumbre, se hizo la convocatoria con un plazo de apenas tres
meses. Todas estas son señales muy importantes del deterioro de las
condiciones electorales. Desde 2009, el CNE se ha negado a hacer una
auditoría al registro electoral, y en un país donde la migración es
importante y se calcula que se ha ido más o menos el 10% de la
población, el registro electoral sigue creciendo. ¿Los que han emigrado
han sido retirados del RE? ¿Qué garantía tenemos de que esos migrados no
van a aparecer “votando”? Hay una gran incertidumbre, pero lo que sí
está claro es que el proceso electoral se ha vuelto menos competitivo.
Hoy tenemos condiciones con las cuales la oposición, aun siendo mayoría,
no podría garantizar ese resultado electoral.
–¿De todo lo que falta qué le parece más grave?
–Que
desapareció la observación electoral y sigue sin aparecer. Antes
teníamos, al menos, cuatro grupos de observadores nacionales: dos que el
CNE calificaba como proclives al oficialismo y dos a los que calificaba
como proclives a la oposición, lo que es absurdo porque se supone que
la observación es neutral. De esos, al Observatorio Electoral Venezolano
le han sido negadas las credenciales de observación en los dos últimos
proceso y a este de mayo ni siquiera los invitaron a la auditoría de las
máquinas. Eso es un paso atrás en las condiciones.
–¿Entonces, cuál puede ser el centro del dilema entre votar o no votar?
–El
problema con estos procesos sin condiciones es que para lo que sirven es
para legitimar a quien “gana” esas elecciones. Lo central es que los
niveles de legitimidad de ese tipo de procesos fraudulentos son
proporcionales al número de personas que participan en ellas. No es lo
mismo tener una elección fraudulenta sin condiciones, con el 20% de
electores participando, a tener al 80% concurriendo. Evidentemente, la
participación termina apuntalando la legitimidad de ese proceso aunque
no haya reunido las condiciones necesarias. El dilema del elector podría
resolverse así: si yo decido votar, pero no tengo garantías de que mi
voto va a ser contado como yo lo emito, mi presencia ayuda a legitimar
un proceso electoral que no necesariamente va a reflejar el resultado de
la decisión que yo tomé.
–Aun teniendo presente las amenazas de
la comunidad internacional, que ya ha adelantado sanciones económicas
importantes contra el Gobierno de Nicolás Maduro, ¿que los electores
participen masivamente el 20 de mayo legitimaría al Gobierno?
–Sí, lo
legitimaría. Para el Gobierno, el mejor escenario es que haya una
participación muy alta que le permita decir que ganó las elecciones,
bien porque las ganó realmente o, no habiéndolas ganado, pueda
atribuirse la victoria.
–¿Qué cambiaría en la relación del Gobierno con la comunidad internacional si gana?
–Si hay
niveles de participación comprobadamente muy altos, pero no hay los
mecanismos para comprobar realmente quién ganó y quién perdió –porque no
hay una red de testigos de mesa y la estructura necesaria de vigilancia
del voto, y tampoco hay un árbitro imparcial– eso pondría a la
comunidad internacional en una posición difícil. Con niveles de alta
participación, la comunidad internacional no puede ponerse en contra de
lo que sería, supuestamente, la decisión de la mayoría. Una comunidad
internacional que busca la democratización del país estaría en problemas
graves si la mayoría del país sale a votar, si el resultado es
“favorable” al Gobierno y si después de eso no hay ninguna reacción que
demuestre que los resultados oficiales no son los resultados. Si el país
entra en aceptación tácita de los resultados después del proceso
electoral, habiendo habido una participación muy alta, la comunidad
internacional no puede desconocer eso.
–¿Con todas las trabas existentes y
conocidas por qué un porcentaje importante de electores de oposición
manifiesta que va a votar?
–El
elector se siente desarmado para poder hacer algo distinto a votar. El
votante siente que el único recurso real que tiene para cambiar las
cosas es el voto y, además,creo
que el elector venezolano no quiere matarse. Por eso, aunque no crea en
el proceso electoral, prefiere ir a votar. Pero ese elector va, por un
lado, resignado, porque no tiene otros mecanismos. Por otro lado, va a
votar en la medida en que su expectativa mejora con relación a que esto
puede servir para “algo”, y viceversa, si le parece que no sirve, no va.
–¿Al elector le queda sólo el voto ante la orfandad de conducción política?
–Esto me
recuerda el tema de las protestas del año pasado: me han preguntado si
ese proceso no sirvió para nada. Bueno, eso es como decir que el voto
tampoco sirve para nada y tenemos 18 años votando en desventaja. El voto
o la protesta son medios, la clave está en cómo usarlos. No se puede
decir que el voto –o las protestas– no sirven para nada porque no se ha
logrado cambiar o desplazar al Gobierno con eso. Lo que me parece es que
el elector, ante alternativas muy limitadas y que no controla, asume
las que cree que controla. Si al elector le dicen: “usted ahora lo que
puede hacer es votar”, pues lo asume porque no hay otra alternativa al
alcance de sus manos. Pero, si luego lo convocan a protestar y cree que
le sirve para algo, sale y protesta. Entonces, moverse y sacarle
provecho a lo que tiene a la mano tiene mucho que ver con las
expectativas: si tiene un mínimo de expectativas de que puedan servir
para algo, va a ir a votar; si no, termina no yendo.
–¿Es posible que en lo que resta hasta
el 20 de mayo la evolución política nacional lleve a Henri Falcón a
retirarse y buscar con eso darle una sacudida a la estructura
oficialista?
–Si no hay
condiciones electorales y si Henri Falcón, ganando las elecciones no
tiene garantías de que su triunfo sea reconocido, creo que ganaría más
credibilidad rectificando su actitud que manteniéndose en el proceso.
Hay que recordar la circunstancia que se presentó en Perú (año 2000), en
aquellas elecciones entre Alberto Fujimori y Alejandro Toledo, cuando
el contendor desencadenó, en plena campaña, un proceso que deslegitimó
la reelección de Fujimori en segunda vuelta y lo llevó a renunciar desde
Japón. Hubo ventajismo gubernamental, intimidación de votantes,
sobornos, parcialización del árbitro y, finalmente, fraude electoral
masivo. En la segunda vuelta, Toledo llamó a votar nulo, porque no había
condiciones libres ni justas. Aunque Fujimori fue proclamado para otro
mandato con el 74% de los votos, la inestabilidad política sembrada en
la campaña lo llevó a dimitir, tras perder la mayoría parlamentaria.
Entonces, volviendo al caso venezolano: es más capitalizable para Henri
Falcón una actitud coherente con la realidad a la que está sometida esta
votación que lanzarse en una aventura audaz, que se termine
convirtiendo en una apuesta perdedora. Yo creo que si Falcón va a un
proceso electoral contra viento y marea, sin poder garantizar que si
gana los resultados van a ser respetados, el riesgo de que la gente vea a
Falcón como cómplice de la relegitimación del proceso es muy alto. Creo
que si Falcón decide rectificar y, si él está convencido de que no
tiene las condiciones mínimas para poder garantizar los resultados y
decide retirarse, yo creo que va a ganar mucha más credibilidad.
–¿En esa gama de opciones cuál sería el peor escenario para Henri Falcón?
–Su peor
escenario es mantenerse en el proceso y perderlo, así su credibilidad va
a estar en tela de juicio. El mejor escenario para Falcón es competir y
ganar y que pueda demostrar que ganó. Pero si gana y no puede
demostrarlo, va a estar en una situación muy complicada que lo puede
convertir en cómplice, y la gente va a señalarlo por cooperar. La
segunda mejor jugada de Falcón sería negarse a seguir con el proceso si
no se cumplen las condiciones mínimas que le garanticen a él que, en
caso de ganar, esos resultados van a ser reconocidos.
–Si se retira no sería simplemente
renunciando a esa postulación. ¿Debería considerar Falcón asumir la
conducción de la lucha por la consecución de un mínimo de condiciones y
garantías electorales para unas próximas elecciones?
–Así es.
Debería asumir la conducción de un proceso de desconocimiento de las
elecciones del 20 de mayo y asumir la lucha por lograr un proceso
electoral con un mínimo de legitimidad, que pueda ser reconocido. Esa
sería el segundo mejor escenario para Falcón.
–¿Cómo afectaría al Gobierno un retiro de Falcón en fecha próxima al 20 de mayo?
–Creo que
para el Gobierno, en términos de legitimidad, sería un desastre. En
primer lugar, las cifras de participación caerían por debajo del 40% y
así esa elección tendría muy poca credibilidad, y el objetivo que tiene
el Gobierno de relegitimar a Maduro por seis años más tendría muchos
problemas. Creo que Maduro, ante un retiro de Falcón, tendría un
escenario donde el día 21 de mayo sería peor que el día 19 de mayo.
Maduro quedaría en una posición de mucho cuestionamiento y una falta de
legitimidad muy acentuada. Quizás el Gobierno tendría que replantearse
ir a un nuevo proceso electoral, que no es el escenario que quiere ni
busca, pero lo necesitaría.
–¿Si Falcón se retirara, eso podría abrir una vía para una transición democrática?
–Sí, creo
que sí. Ese se parecería mucho al escenario Fujimori-Toledo. Creo que el
retiro de Falcón de este proceso electoral y una caída significativa de
los niveles de participación afectan la legitimidad de Maduro y
aumentan de manera exponencial los costos de represión para el Gobierno.
Sería muy complicado poder reprimir olas de protestas y movilizaciones
que se producirían con motivo del retiro de Henri Falcón y que, aun así,
se celebre la elección presidencial. Eso pondría al Gobierno en una
situación muy incómoda dentro y fuera del país. Ya sabemos que la
comunidad internacional democrática ha dicho que no va a reconocer este
proceso electoral y, evidentemente, un retiro del candidato opositor y
una caída de la participación, pondría a la comunidad internacional en
una situación ideal para mantener su palabra. Cabría preguntarse: ¿en
qué se traduce ese desconocimiento anunciado? No puede ser meramente
declarativo, tendría que traducirse en algunos hechos, pero
definitivamente sí colocaría al Gobierno en una situación tremendamente
complicada. Y lo contrario: si el 20 de mayo concurre el 80% de la gente
y no hay manera de demostrar cómo votó ese 80%, evidentemente, el
Gobierno termina poniéndose en situación de ventaja y la comunidad
internacional quedaría en una situación complicada con sus sanciones.
–¿Es posible hacer una medición
confiable, con verificación internacional, de cuánta gente votaría en
esas elecciones del 20 de mayo?
–Sí, es
posible. Hay metodología para eso. Supongamos que Falcón se retira y
pierde el derecho a tener testigos de mesa, entonces se pueden hacer
conteos de salida –exit counts–
sobre una muestra representativa de los centros de votación. Se puede
tener una idea del porcentaje de votantes y hay para eso una metodología
confiable. Si se hiciera así, la comunidad internacional aceptaría esa
medición. Si hay momentos en los cuales los conteos son importantes son
en estos momentos, para poder demostrar cuánto porcentaje de la
población votó o no, cuál fue la participación real. Participando o no
en el proceso electoral el conteo de electores es fundamental. Existe la
metodología para hacer un conteo estadísticamente creíble y que nos
permita saber con un margen de error del 3% cuántos votaron.
–Ese conteo, con o sin la
participación de Henri Falcón, facilitaría a la comunidad internacional
tomar sus decisiones respecto del Gobierno de Maduro.
–Sin lugar a dudas.
–En el debate público se acusa a Henri
Falcón de presentar su candidatura como parte de un arreglo con el
oficialismo, mientras que otros opinan que es un genuino opositor. ¿Qué
opina?
–Vamos a
partir de que Henri Falcón está, por razones genuinas, yendo a este
proceso plena y absolutamente convencido de que puede ganar. Ya hoy
sabemos que el CNE y el Gobierno no tienen prurito en seguir manipulando
las condiciones electorales desde hoy y hasta el día de la elección,
incluso el mismo día, como lo hicieron en las últimas elecciones.
Sabemos que hay dudas sobre el número de personas que el CNE dice que
participaron, y así se desprende de las denuncias de Smarmatic. Si
Falcón compite convencido de que ganará, es su deber y su obligación
poder garantizar las condiciones para que sus votos sean contados. Si
Henri Falcón no puede garantizar las condiciones para que sus votos sean
contados, meterse en un proceso electoral donde él no puede garantizar
ese conteo, sería una aventura que terminaría haciéndole mucho daño a
los esfuerzos del sector democrático venezolano y a los de la comunidad
internacional. Entonces, hay que dejar un poco a la decisión de Falcón
evaluar si él tiene o no las condiciones para garantizar el conteo de
esos votos. Si no las tiene, hay que hacerle un llamado a la reflexión,
porque una participación sin condiciones mínimas electorales y sin
maquinaria para cuidar los votos, nos arrastraría a la tragedia de un
proceso que solamente serviría a los fines de la relegitimación del
Gobierno. Creo que ese es el llamado que hay que hacerle. Si vamos a las
elecciones del 20 de mayo sin asumir responsablemente las limitaciones
que tenemos, y vamos como si se tratara de una apuesta al azar a ver si
la pegamos, podemos terminar haciendo muchísimo daño a las posibilidades
de restaurar la democracia.
Las denuncias sobre corrupción en el Miss Venezuela, difundidas en
redes sociales por algunas de sus participantes, confirman la imagen que
dibuja la novela Las Muñecas de la Corona de la periodista Ibéyise
Pacheco, publicada a finales de 2017.
El cierre del concurso y el despido de su creador y director Osmel
Sousa, confirman el entramado de corrupción y degradación moral de la
casta gobernante que se apoderó del país y que hundió a una de las
marcas más exitosas.
Las Muñecas de la Corona expone los entretelones de un certamen que
degeneró en una palanca para utilizar la belleza como instrumento de
influencia y facilitación de relaciones y negociados en las altas
esferas del poder en Venezuela.
El caso más nombrado es el de las “petromisses”, en referencia a la
red de corrupción que se creó en Pdvsa durante la presidencia de Rafael
Ramírez. La utilización de algunas de las misses para facilitar los
oscuros negociados de Ramírez y sus testaferros, como su primo Diego
Salazar, comienza a salir a la luz pública aunque era un secreto a voces
desde hace años.
La lista de los beneficiados con los favores de algunas de las misses
no se reduce solo a los jerarcas de Pdvsa y sus socios. Incluye también
desde ocupantes de Miraflores hasta el TSJ, pasando por el BCV, la
Tesorería y algunos medios de comunicación, entre muchos otros que, en
nombre de una supuesta revolución a favor de los pobres, saquearon al
país condenando al pueblo a la miseria, el hambre, las enfermedades y la
violencia.
Algunas misses fueron ofrecidas en bandeja de plata, seguramente no
de forma gratuita. Como dice Pacheco: “Se trata de jóvenes que ven en
los miembros de la boliburguesía, el trampolín a una nueva vida de
comodidad y lujos alejada de la pobreza y la violencia que ha instaurado
en Venezuela el mal llamado socialismo del siglo XXI”.
Exhibir lo robado se convirtió en una obsesión para los funcionarios
corruptos, familiares, testaferros y socios. No bastaban los carros mas
lujosos, ni las mansiones y los aviones privados. Entre los símbolos de
estatus de la nueva casta corrupta figura, en lugar destacado, la visión
machista de la mujer como objeto. Algunas misses y modelos son
exhibidas como “trofeos” del supuesto éxito social de los nuevos
millonarios.
En la lectura de la novela de Ibéyise – que se consigue en Amazon.com
– los venezolanos encontrarán otros reconocibles perfiles de los
responsables del gran saqueo que ha sufrido el país.
A propósito de analizar las razones del gobierno para adelantar una
nueva reconversión monetaria -quitándole tres ceros al bolívar-
llamándolo ahora bolívar soberano, no puedo dejar de asociarlo al
trillado cuento del marido engañado, que para borrar la afrenta decide
vender el diván.
Con la edición de un nuevo cono monetario y la disminución de los
ceros, el lanzamiento del Petro como moneda para ser empleada en
diversas transacciones, pretenden disimular la espantosa hiperinflación;
sin adoptar medidas que puedan efectivamente combatir la inflación.
La mayoría de los economistas consideran que el tiempo anunciado para
implantar la fulana reconversión es extremadamente reducido, por lo que
no podrán cumplir con esa meta en el mencionado periodo. Además que la
adecuación al nuevo sistema resultaría extremadamente costosa, sin
posibilidad de producir los beneficios que solo están en la mente de los
genios que dirigen la economía.
La improvisación y la cosmetología son características de toda las
ejecutorias del gobierno actual, ahora bien en él área económica – en
una crisis como la que sufrimos- resultan más improcedentes y
perjudiciales, por la repercusión en el deterioro y agravamiento de las
condiciones de vida de los venezolanos.
Entretanto la crisis continúa haciendo estragos, las protestas por la
discontinuidad y las insuficiencias de las cajas del CLAP se
acrecientan. Las manifestaciones de los trabajadores se hacen sentir
hasta la sede de PDVSA en La Campiña. En el campo de la salud la
situación es verdaderamente critica con la escasez de medicinas, y el
estado de los hospitales adquiere proporciones dramáticas.
Los servicios públicos son un verdadero desastre el transporte, el
agua y la electricidad sumamente deteriorados, la escasez de repuestos,
la falta de mantenimiento e inversión causan el caos, un ejemplo
emblemático es lo que ocurre hoy en el Metro de Caracas.
La crisis sobrepasó al gobierno y sigue su propia dinámica, no está
en capacidad de contenerla. Al negar su existencia o pretender eludir
sus consecuencias sin ofrecer soluciones lo que hace es agravarse. La
reconversión no es solución.
Paradójicamente la peor hora del gobierno no coincide con el mejor
momento de la oposición. No hay acuerdo en la estrategia a seguir.
Iniciativas excelentes como las del Frente Amplio requieren de
continuidad para consolidarse. La unidad sigue siendo un requisito
imprescindible para avanzar y alcanzar el cambio.
Reiteramos el concepto de la unidad como un objetivo estratégico, por
lo que consideramos que las divergencias en una coyuntura no deben
obviar lo esencial. Las agresiones y descalificaciones no se colocan en
una justa perspectiva, como sería la de propiciar el reencuentro con la
máxima unidad posible para el logro de los objetivos estratégicos.
No existe liderazgo, ni organización que por sí sola y aislada del
resto de los partidos e instituciones democráticas pueda triunfar. Si
nuestra visión solo se alumbra con “las luces bajas” sin encender las
“luces altas” siempre será estrecha y no tendrá una amplia óptica, como
lo exige la complejidad de la situación.
El mundo no se acaba el veinte de mayo, la crisis seguirá su curso
cada vez más agudo y peligroso. Las declaraciones más recientes de los
voceros gubernamentales expresan la disposición de permanecer aferrados
al poder -más allá de la contingencia electoral- y persistiendo en
aplicar el mismo modelo fracasado.
La fuerzas del cambio tienen que necesariamente situarse de nuevo a
la altura de las exigencias. Superar las divergencias actuales
propiciando el comportamiento que posibilite el diseño de una ruta
estratégica unitaria. Las inmensas calamidades que estamos sufriendo nos
plantean la necesidad imperiosa del cambio político, lo que a su vez
requiere reactivar con fuerza, ideas como el Frente Amplio y la
necesaria recomposición de la Alianza Política.
El Registro Electoral (RE) que se utilizará para el proceso del 20
de mayo está integrado por 20.759.809 electores, de los cuales 108.623
están inscritos para votar en alguna de las 96 misiones diplomáticas que
posee Venezuela. No obstante, al analizar los movimientos registrados
por el Consejo Nacional Electoral (CNE), en el padrón de votantes
destacan varios elementos que pudiesen comprometer la integridad de los
resultados del proceso electoral.
Este análisis se realiza a partir de la información que entrega el
CNE a los partidos políticos y organizaciones de observación nacional
que participaron en la revisión del Registro Electoral Preliminar, que
se desarrolló el viernes 16 de marzo. En tal revisión se les entrega a
los técnicos presentes la información de los electores inscritos en cada
centro electoral. Para analizar los cambios, se compara esta
información con los datos que en otros procesos de auditoría ha
entregado el organismo comicial.[1]
El primer elemento que debe destacarse es la cantidad de movimientos
en el padrón de votantes que reporta el CNE. Según el organismo
comicial, durante los 10 días del operativo especial de actualización
desarrollado en el mes de febrero, incluyendo lunes y martes de
carnaval, se registraron 1.678.553 movimientos. El desglose de estos
puede resumirse de la siguiente manera: el CNE reporta la inscripción de
807.905 nuevos votantes, mientras asegura que 870.648 electores
cambiaron el centro de votación que tenían asignado en 2017. En estos
cambios de centros de votación no se incluyen los movimientos
relacionados a la restitución de los centros de votación que fueron
nucleados en 2017.
Según la información difundida por el CNE, los movimientos en el RE
se generaron en los 531 puntos de actualización desplegados en todo el
territorio nacional entre el 10 y 20 de febrero. Sobre esta información
debe indicarse que el organismo comicial no precisó la ubicación de
estos puntos de actualización, aunque fue usual observar en las redes
sociales imágenes del proceso de actualización en edificaciones
vinculadas al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y al partido
Somos Venezuela.
Por otra parte, los resultados de la jornada de actualización del mes
de febrero contrastan abiertamente con los datos de los distintos
procesos de actualización y búsqueda de manifestaciones de voluntad
(firmas y huellas) para avalar un referendo revocatorio en 2016 y
validar la nómina de inscritos de los partidos políticos que fueron
preilegalizados en 2017.
Los técnicos electorales de la oposición que fueron consultados
consideran que los resultados del proceso de actualización de Registro
Electoral pueden indicar que el organismo comicial utilizó los datos
generados en los operativos de carnetización del PSUV y Somos Venezuela,
así como los datos de emisión del Carnet de la Patria para poder lograr
la inscripción de 870.648 electores y el cambio de centro de 870.648
votantes en 10 días (incluyendo lunes y martes de carnaval).
Por citar sólo dos ejemplos, entre las elecciones locales celebradas
en diciembre del año 2013 y las elecciones parlamentarias del año 2015,
el RE pasó de 19.167.416 electores a 19.830.724 votantes (en estos datos
se incluyen a extranjeros con derecho a voto y a venezolanos inscritos
para sufragar en misiones diplomáticas).
No obstante, entre julio de 2017 y marzo de 2018, el RE pasó de
19.854.437 votantes a 20.759.809 ciudadanos habilitados para votar
(incluyendo extranjeros y votantes en el exterior).
¿Faltan electores por inscribirse?
El análisis de la composición etérea del Registro Electoral sigue
describiendo una disposición que no se ajusta con la pirámide
poblacional venezolana. En concreto, el RE que se utilizará para el 20
de mayo apenas está integrado por 1.532.997 electores entre 18 y 22
años. Este es un resultado que no se corresponde con las proyecciones
poblacionales del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Básicamente, el RE aprobado por los partidos que participarán en el
proceso del 20 de mayo mantiene una cantidad inusualmente baja de
votantes entre 18 y 22 años en comparación a los electores con edades
comprendidas entre 23 y 27 años (2.425.990) y entre los votantes con
edades comprendidas entre 28 y 32 años (2.403.071). Por otra parte, a
pesar de los operativos de actualización, se mantienen como electores
activos 8.619 electores con edades comprendidas entre 108 y 122 años,
mientras que 30.316 votantes activos tienen entre 103 y 107 años y
43.490 se ubican en el rango entre 98 y 102 años.
La distribución de los nuevos votantes es particularmente baja (y
contraria a la pirámide poblacional venezolana) en los electores con 18 y
19 años.
En este sentido, en el RE que se utilizará el 20 de mayo, apenas
están registrados 233.652 votantes de 18 años y 241.354 votantes de 19
años. En el caso de los electores con 20 años se ubican 317.813
ciudadanos. La cifra de electores registrados sube paulatinamente a
partir de este punto. En el caso de los votantes con 21 años se
encuentran registrados 359.907, mientras que la cantidad de votantes con
22 años llega a 380.271 electores. Aquéllos con 29 años alcanzan una
cifra de 480.890 ciudadanos. Las estimaciones poblacionales del INE
sugieren que en promedio deberían ingresar anualmente al Registro
Electoral 500 mil electores.
La falta de electores jóvenes contrasta con la permanencia de
votantes mayores de 75 años. Según las proyecciones poblacionales del
INE, en el país deberían existir 780.880 ciudadanos mayores de 75 años;
no obstante, en el Registro Electoral se encuentran como votantes
activos 1.433.751 ciudadanos mayores de 75 años (6,91% de los votantes
que podrán participar el 20 de mayo).
¿Se inscribieron aleatoriamente los nuevos votantes?
Si se toman como referencia los resultados del proceso electoral para
la elección de gobernadores celebrada en 2017, los centros de votación
se dividen en cinco grupos electorales (siendo el grupo uno el de los
centros con mayor tendencia de votación por la oposición y el grupo
cinco los centros con mayor tendencia de votación favorable al
chavismo). La mayoría de los nuevos electores escogió como centro de
votación para el 20 de mayo un colegio o centro con tendencia a votar
por el oficialismo.
En los centros de votación con mejores resultados electorales para la
oposición, sólo se registraron 81.413 nuevos electores, mientras que en
los centros de votación con mayor tendencia a votar por el chavismo, se
inscribieron 270.901 votantes.
En los centros de votación en los que el chavismo capitalizó hasta el
53% de los votos en 2017, se registraron 187.242 nuevos votantes,
mientras que en los centros de votación en donde el chavismo alcanzó
hasta un 61% de los votos, están registrados como nuevos votantes
223.321 ciudadanos. Como ya se indicó anteriormente, en los centros con
mejor resultado de votación para el gobierno (el 74% o más de los votos
válidos) se inscribieron 270.901 nuevos votantes.
En el caso de los centros en donde la oposición obtuvo un 72% o más
de los votos, sólo se inscribieron 81.413 nuevos votantes, mientras que
en los centros en donde obtuvo hasta un 57% de los votos, se registraron
143.177 nuevos votantes.
El comportamiento irregular en la inscripción de nuevos votantes no
se mantiene en el caso de las exclusiones (votantes retirados del
Registro Electoral).
En los centros de votación donde la oposición obtuvo un 72% o más de
los votos, fueron excluidos del RE 8.997 votantes, mientras que en los
centros en donde el chavismo obtuvo un 72% o más de los votos, fueron
excluidos 10.738 electores.
¿Cómo se distribuyen los electores que cambiaron de centro de votación?
Si los centros de votación se dividen en grupos en función de los
resultados de las elecciones regionales, se descubre que la mayoría de
las migraciones de votantes ocurrieron hacia centros de votación con
resultados favorables al chavismo.
Durante el operativo de actualización de 10 días, 248.442 electores
cambiaron su lugar de votación a los centros electorales en donde el
chavismo obtuvo un 74% o más de los votos (la mayoría de éstos son
centros de una o dos mesas de votación o están ubicados en sedes de
misiones sociales).
Por otra parte, 150.313 electores cambiaron su centro de votación a
colegios en donde el chavismo obtuvo hasta un 61% de los votos, mientras
que 132.582 ciudadanos decidieron cambiar su lugar de votación a
centros en donde el chavismo obtuvo hasta el 53% de los votos.
En el caso de los centros de votación en donde la oposición superó el
72% de los votos en las elecciones regionales de 2017, apenas fueron
reubicados 85.366 electores, mientras que a los centros en donde la
oposición llegó a obtener hasta el 57% de los votos, se cambiaron a
103.896 electores.
En total, de los 870.648 electores que cambiaron de centros de
votación, 189.262 lo hicieron hacia colegios en donde gana la oposición,
mientras que 531.337 decidieron cambiar su centro a lugares en donde el
chavismo domina ampliamente la votación y en donde mejor funciona su
estructura de control social y electoral.
En este análisis no se incluyen 168.508 movimientos que el CNE
reportó en el operativo especial que se realizó en el mes de marzo,
después de que la elección del 22 de abril fue reprogramada para el 20
de mayo.
¿Cuántos electores cambiaron su centro de votación de Venezuela a otro país?
El Registro Electoral de 2018, en comparación al padrón de votantes
de 2012, no experimentó variaciones significativas en relación a los
datos de electores habilitados para sufragar en el exterior. Según los
datos del CNE, en los últimos seis años sólo cambiaron su centro de
votación en Venezuela a otro país 5.967 ciudadanos. En este grupo
destacan los electores que votaban en el estado Miranda y en Distrito
Capital. En el caso del estado Miranda, cambiaron su centro de votación
al extranjero 1.941 ciudadanos. De este grupo, 675 votaban en Baruta,
201 en Chacao, 195 en El Hatillo, 111 en Los Salias y 478 en Sucre.
En el caso de Distrito Capital, cambiaron su centro de votación al
extranjero 1.145 electores. Estos datos contrastan con la migración de
electores en el Zulia. Del estado más poblado del país, apenas 386
ciudadanos mudaron su centro de votación al extranjero en los últimos
seis años.
Si se analizan los nuevos inscritos en el extranjero (en 96 países
donde Venezuela mantiene misiones diplomáticas), destaca el escaso o
incluso inexistente movimientos del RE.
España es con diferencia el país en donde se registraron más
electores (nuevos votantes). Según el CNE, sólo tramitaron su
inscripción como nuevos votantes 1.547 personas, lo que ubica la cifra
de electores en apenas 22.922 ciudadanos.
A España le sigue Argentina, en la cual, según el CNE, se tramitó la
inscripción de 888 nuevos votantes, llevando el RE a 2.155 ciudadanos.
En Colombia sólo se registraron 544 nuevos votantes ubicando la cifra
definitiva de electores en sólo 6.789 ciudadanos. En Estados Unidos sólo
se inscribieron como nuevos votantes 119 ciudadanos, colocando la cifra
definitiva de electores en apenas 37.971 ciudadanos.
*
[1] En los últimos cinco años el CNE ha
entregado siete cortes oficiales del Registro Electoral. El corte
correspondiente al mes de agosto de 2013 colocaba la cantidad de
votantes en 19.167.416. En el corte correspondiente a julio de 2015 el
total de electores se ubicó en 19.830.724 ciudadanos. Para el mes de
abril de 2016 se emitió un corte con 19.792.708 electores. En julio de
2017 el CNE fijó la cantidad de electores en 19.854.437 ciudadanos,
aumentando en diciembre de 2017 a 19.925.267 electores. En el año 2018
se han generado dos cortes del RE: en febrero la cifra de electores
llegó a 20.710.607 y en marzo alcanzó 20.759.809 ciudadanos. Estos datos
incluyen electores venezolanos en el territorio nacional y fuera de él,
así como electores extranjeros con más de 10 años de residencia en el
país.
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