martes, 8 de mayo de 2012


INXILIADOS BOLIVARIANOS



Enrique Viloria Vera

Nuestra excelsa - por ineficiente - revolución es prolija en crear nuevas situaciones, realidades y denominaciones, pero ninguna como la que recoge Israel Centeno acerca de ese triste estado de la inmensa mayoría de los venezolanos de la V: la de Inxiliados.

                                    

En efecto, ya no se trata sólo de los exiliados bolivarianos que pululan a lo largo y ancho del mundo libre y seguro. Lo sabemos todos, todos los sabemos: no hay nadie que no tenga su exiliado: hijos, hermanos, familiares, parientes, amigos, vecinos, colegas, compañeros de oficina, el jardinero, el mecánico, la señora de servicio, el panadero, el dueño del abasto, han cogido las de villa diego para huir de la cotidiana inseguridad personal y buscar futuro en un país distinto al de la V República que sólo nos ofrece el  pasado como perspectiva: un mundo a lo Zamora, una sociedad a lo Castro, el de allende y el de aquende.

No, se trata del INXILIO, especie de exilio pero puertas adentro. Uno está inxiliado en su propio exilio, en la casa,  esa especie de frágil bunker personal.  Nadie desea salir si no es necesario: las colas, los atracos, los asesinatos, la carestía del entretenimiento, los choques, la falta de repuestos, la matraca policial, los secuestros, las alcantarillas sin tapa, el metro sin aire, el caos urbano, los huecos, los buhoneros, los indigentes, la anarquía institucionalizada pues, hacen que cada vez más los bolivarianos nos quedemos en nuestra casa intentando minimizar el riesgo, preservar la vida propia y la familiar, el bolsillo, y evitar llegar a casa más infelices de lo que salimos.

Pero, los inxiliados bolivarianos no contábamos con la astucia del LIDER, ya nos ha sentenciado:

 Donde quiera que te encuentres te apagaré la luz, te cortaré el agua, te suspenderé la Internet, oirás el tempranero toque de diana. Por más que te escondas en lo recóndito de tu cuarto, en el closet o el escaparate, sabrás de mí, en todo momento te hablaré. Cuando regrese la luz me tendrás en la pantalla de la computadora y del televisor, en la radio, en la valla iluminada, en la bolsa de MERCAL, en el paquete de PDVAL, en el recibo de la CANTV, en los útiles escolares, en el carné de la oficina ¡Hasta en las caraotas caldúas me tendrás!

 Inxiliado ¡No podrás conmigo!, soy omnipresente, hasta en sueños estaré recordándote ¡UH! ¡AH! que no me voy, que siempre estaré contigo, diciéndote lo que debes hacer, lo que tienes que pensar: en susurro te arrullaré con el Patria, Socialismo o Muerte.

Ni la muerte los salvará: las mortajas serán rojas y las urnas rojitas.

¡Inxiliados Temblad! ¡Muera la Libertad!


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sábado, 5 de mayo de 2012


EL QUINTO EVANGELIO
Ignacio Camacho
GRANDE y lógica cuchufleta ha despertado en las redes sociales la noticia difundida en ABC de que Zapatero va a publicar un libro sobre la crisis. Con precisión semántica Gabi Sanz, autor del scoop, anota que el presidente está «preparando» dicho volumen, exacto gerundio que no significa necesariamente que lo esté escribiendo. Lo que está claro es que lo va a firmar y que su aparición prevista para otoño promete convulsionar un mercado editorial necesitado de novedades excitantes desde que pasó de moda el «Código da Vinci». De momento no se conoce el género de la obra aunque los indicios apuntan a un presunto ensayo que probablemente ocupará, en un alarde de generosidad interpretativa, los anaqueles de no ficción; sobre el título hay abierto un imaginativo concurso de ideas en Twitter y el contenido constituye un apasionante enigma. Puede tratarse del Quinto Evangelio de la socialdemocracia o de una síntesis del tránsito moral del arrepentimiento político. Como tal vez el expresidente esté ya arrepentido de arrepentirse cabe conjeturar que nos sorprenda con un compendio antifonal de las causas de la crisis que no entendió y hasta de las soluciones que no supo encontrar. Una cosa es segura: salvo que algúnnegrosuprima por cuenta propia o ajena la impronta original del estilo discursivo zapaterista, nos hallamos ante la expectativa de una apoteosis del quiasmo y demás figuras propias de la vacuidad retórica. El Zapatero escritor no debería defraudar su contrastada reputación de maestro de la tautología.
Sin descartar algún rasgo de humor autocrítico que salve con ironía la tentación de reivindicarse, es de temer que el inminente best sellercontenga una pretensión seria. Que el político que peor ha entendido la crisis caiga en el arrogante error de pretender explicárnosla. Ya le ocurrió durante el infausto semestre de presidencia rotatoria en la UE, cuando se atrevió a dar lecciones a una comunidad política que estaba escandalizada de su liviandad de criterio. Ahora que está libre de responsabilidades —en realidad, se diría que nunca se sintió muy concernido por ellas— puede que atraviese ese clásico proceso interior en el que un hombre se distancia intelectualmente de su propia biografía, que es lo que mejor podría relatar siquiera fuese de forma exculpatoria. De un gobernante que ha estado en el poder durante momentos sensibles siempre se pueden esperar unas memorias de cierto interés, aunque se dé por sentada una sinceridad relativa. Pero si la cosa apunta más bien al ensayismo doctrinal promete una inclemente chacota y más vale que el cheque de anticipo le consuele del inevitable zarandeo. Porque por mucho cachondeo que haya desatado el simple anuncio de que está escribiendo un libro sobre la crisis, no hay chiste más cruel que el hecho mismo y cierto de que vaya a atreverse a publicarlo.

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EL MONTESINOS DE CHÁVEZ


Semana



La gente que le habla al oído al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se cuenta con los dedos de las manos. Y de ese grupo selecto, uno de los más cercanos, leales y a quien más confianza le tiene es al general Hugo Armando Carvajal Barrios: el cerebro de la inteligencia venezolana. El asunto no tendría mayor importancia para Colombia de no ser porque desde hace varios años, y especialmente en 2007, el nombre del general Carvajal se ha visto salpicado por casos de extrema gravedad que atentan contra la seguridad nacional de Colombia.
Dos agencias de inteligencia de países con gran experiencia en materia de espionaje tienen información que consideran altamente confiable de que Carvajal ha facilitado protección y documentos de identificación a guerrilleros y narcotraficantes de Colombia en territorio venezolano –incluido el recién asesinado capo Wílber Varela, ‘Jabón’ (ver siguiente artículo)–. Y como si fuera poco, el general está en la mira de estas agencias por su supuesta participación en la tortura y el asesinato de dos miembros del Ejército colombiano que, según información de Bogotá, perseguían a guerrilleros que estaban refugiados en Venezuela.

Lo más paradójico es que Hugo Carvajal es un hombre prácticamente desconocido en Colombia, a pesar de ser el jefe de la Dirección General de Inteligencia Militar (Dgim), un organismo de carácter militar que está a la misma altura del Ministerio de Defensa y del Ministerio del Interior y recibe instrucciones, responde y rinde cuentas sólo al Presidente de la República, Hugo Chávez. “Hoy en día la Dgim es un monstruo de siete cabezas que tiene un perfil relativamente bajo pero su poder es inmenso. Sería como si en Colombia existiera una entidad, bajo el mando de un solo hombre, que manejara la Inteligencia de las Fuerzas Militares, la Policía, el DAS y el CTI”, dijo a SEMANA un oficial de la Dgim que pidió el anonimato.

¿Por qué se viene a conocer esto ahora? ¿Qué se está moviendo detrás de todo esto? SEMANA habló con cuatro oficiales activos de diferentes organismos de inteligencia y de la fuerza pública venezolana y ellos explican que la información comenzó a filtrarse en la medida en que el general Carvajal, con acciones irregulares, se fue granjeando la animadversión de sectores de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y otros organismos de seguridad.

Dicen los testigos que aparte de sus relaciones con la guerrilla, Carvajal le ha dado gran importancia a la contrainteligencia y ha cometido excesos que van desde cacerías de brujas injustificadas hasta torturas de miembros de las propias FAN por simples sospechas de deslealtad. Muchos uniformados en el interior de las Fuerzas Militares inconformes con esta situación han decidido denunciar o entregar información a cambio de recompensas.

Por eso no es extraño que diarios como El País de España y The Washington Post de Estados Unidos hayan publicado en los últimos meses informes sobre los nexos entre uniformados de Venezuela y guerrilleros de las Farc. Ya en octubre de 2005 SEMANA reveló las relaciones de dos generales de la Guardia Nacional (GN) con la mafia colombiana, publicación que dio lugar a que la Vicepresidencia del vecino país anunciara una investigación formal.

Pero ninguna de las revelaciones hasta ahora conocidas es tan grave y preocupante como la información a la que tuvo acceso esta revista sobre el general Carvajal. SEMANA intentó infructuosamente tener alguna reacción por parte de miembros de la Dgim en Caracas. También habló con el encargado de negocios de la Embajada de Venezuela en Bogotá para conocer alguna reacción oficial del gobierno venezolano a las denuncias, pero al cierre de esta edición no había sido posible.

Habla con ‘Grannobles’ 

Hugo Carvajal nació el primero de abril de 1960 en Puerto La Cruz, en el occidente de Venezuela. Desde hace ocho años está vinculado a la Dirección General de Inteligencia y en julio de 2004 fue nombrado por Chávez como director de esa entidad. Pese a su gran poder, es un hombre de un perfil muy bajo. Conocido con el sobrenombre de el ‘Pollo’, por su apariencia física, algunas de las actividades en las que se ha visto involucrado hablan por sí solas.

Un oficial activo de la Guardia Nacional venezolana, que habló con SEMANA bajo la condición de mantener el anonimato, reveló que a mediados de mayo de 2006 el general Carvajal sostuvo una reunión con Germán Briceño Suárez, alias ‘Grannobles’, un importante jefe de las Farc y hermano del ‘Mono Jojoy’. “La reunión tuvo lugar en la finca llamada Corocito, ubicada en San Silvestre, estado Barinas. En el lugar había efectivos de la Guardia, la Disip y la Dgim. Era un grupo de aproximadamente 20 personas, aunque había más en la seguridad perimetral a cargo de la GN. De la guerrilla estaba Briceño (‘Grannobles’) acompañado por un pequeño grupo de cinco a siete irregulares. Después, en dos helicópteros de las FAN llegaron otros 21 guerrilleros”, afirma el oficial que dice haber estado presente en el encuentro.

Según él, el general Carvajal y el guerrillero Briceño hablaron sobre estrategias de coordinación política, militar y económica. Carvajal se habría comprometido a suministrar apoyo logístico y comida a los frentes que actúan a lo largo de la frontera. “Briceño le pidió a Carvajal protección por parte de la Disip para un grupo de 21 guerrilleros que llegaron en los helicópteros, ya que operan en diferentes lugares de Venezuela. Le pidió al general suministrarles a esas personas documentos de identidad así como credenciales que los acreditaran como miembros de la Disip o de la Dgim para poder moverse mucho más tranquilamente en territorio venezolano”, dijo el oficial a SEMANA.

Uno de los guerrilleros que gozan de estos privilegios es Yeison Armando Escobar, alias ‘Cocorinche’, miembro del frente 45 de las Farc. “En octubre del año pasado ‘Cocorinche’ fue uno de los designados por las Farc para coordinar personalmente con el general Carvajal los temas de seguridad y la logística para el desplazamiento de Iván Márquez a Miraflores para el encuentro con el presidente Chávez”, afirmó a SEMANA el oficial de la GN, quien dice además que el subversivo cuenta con carné de la Disip y de la Dgim, así como permiso para porte de armas.

Otro de los oficiales que se destapó con SEMANA, un comisario de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, o Policía política (Disip), añadió que también les dieron ese tipo de documentos oficiales a Didier y Yesid Ríos. “Desde octubre de 2007 ellos están viviendo en Isla Margarita y allá cuentan con seguridad permanente por parte de miembros de la Dgim, asignados por el general Carvajal”. Conocidos en Colombia como ‘el clan de los Ríos’, Didier y Yesid hacen parte de una familia que trabajó durante años para el comandante del Frente 16 de las Farc, Tomás Medina Caracas, alias el ‘Negro Acacio’, en envío de droga y lavado de activos.

Didier, Yesid y otros seis miembros del clan escaparon hacia Venezuela en 2001 después de la ofensiva que lanzó el Ejército contra el ‘Negro Acacio’ y que fue conocida como Operación Gato Negro. En noviembre de 2005 el DAS y la Fiscalía colombiana incautaron propiedades que el ‘clan de los Ríos’ administraba para las Farc valoradas en 30.000 millones de pesos.

No es la primera vez que el nombre del general Carvajal aparece vinculado a la protección y suministro de credenciales oficiales de organismos de inteligencia venezolanos a guerrilleros y narcotraficantes. SEMANA tuvo acceso a los carnés que le fueron suministrados a Hermágoras González, un narco colombiano solicitado en extradición por Estados Unidos, quien desde hace varios años se refugió y trafica en el estado Barinas.

El nombre de este narcotraficante colombiano salió a la luz pública en octubre del año pasado en un reportaje de The Washington Post como uno de los mayores exportadores de coca hacia Norteamérica y Europa. Hermágoras, que es enlace de traficantes colombianos, entre ellos el asesinado Varela, se mueve libremente por Venezuela con dos identificaciones oficiales. Una lo acredita como comisario de la Disip y otra, como agente de inteligencia de la GN. Un informe elaborado por la propia GN, al que tuvo acceso esta revista, relata la irregularidad (ver fotos y facsímil). “La orden de suministrar los documentos oficiales a Hermágoras González así como a otros narcos y guerrilleros se la dio el general Carvajal a Pedro Luís Martín, que era el director de inteligencia de la Disip y ahora es uno de los hombres de confianza del general”, afirmó el funcionario de la Disip que habló con SEMANA.
A estos indicios se suma también una grabación en manos de agencias extranjeras que demostraría que el general Carvajal les dio la voz de alerta a narcotraficantes para que evadieran una importante operación antidrogas. “El 5 de septiembre de 2007 se iba a realizar una operación para incautar 2.900 kilos de cocaína que estaban escondidos en un almacén en la ciudad de Puerto La Cruz y que iban a ser exportados a Europa. La droga pertenecía a varios narcotraficantes colombianos y un porcentaje del cargamento era del frente 10 de las Farc. Se detectó una llamada del general Carvajal a miembros de la GN y la Dgim que custodiaban el cargamento alertando sobre el inminente operativo. La droga fue cambiada de lugar y la operación se frustró”, dijo a SEMANA un miembro de un servicio de inteligencia extranjero que estaba coordinando la operación.

¿Orden de asesinatos?

El nombre del general Carvajal ha estado relacionado con asuntos aun más complejos. En julio del año pasado, el general fue alertado por uno de sus hombres de confianza de la Disip sobre la efectiva colaboración que venía suministrando un informante de apellido Rodríguez a la DEA en la cual quedaba muy mal parado por nexos con narcos un importante industrial venezolano cercano al gobierno de Caracas. “En Estados Unidos se estaba adelantando una causa judicial contra el empresario que permitiría atacar una red de traficantes y lavadores que actúa en Colombia y Venezuela. Rodríguez era clave en el caso. Después de ser alertado de que él estaba colaborándonos, Carvajal dio la orden a un equipo de hombres del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas(Cicpc) quienes secuestraron, torturaron y asesinaron a Rodríguez”, dijo a SEMANA un agente de la DEA asignado en Venezuela. El caso es conocido, según él, por el coronel Néstor Reverol, presidente de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela (ONA).

Aunque todos los hechos anteriores dejan ver muy graves actuaciones del general Carvajal, quizás el señalamiento más grave tiene que ver con el papel que el jefe de la Dgim habría jugado en la tortura y el asesinato de dos miembros del Ejército colombiano en territorio venezolano. En abril del año pasado SEMANA reveló la historia del homicidio del capitán Camilo González y del cabo Gregorio Martínez. Los uniformados se infiltraron en territorio venezolano para dar con guerrilleros colombianos que actuaban en ese país. Pero fueron descubiertos y brutalmente torturados y asesinados en la sede de la GN localizada en Santa Bárbara, estado Zulia. “Los que descubren a los militares colombianos y se dan cuenta de que están haciendo inteligencia son oficiales de la Policía de Santa Bárbara. Ellos los capturan y los llevan a la sede del Destacamento de Apoyo Aéreo Número 1 de la Guardia Nacional. Desde allá se le comunica la captura al general Carvajal, quien envía a un coronel de la Dgim. Él es quien se encarga de torturar a los colombianos durante varios días. En algunos de los interrogatorios estuvo presente un guerrillero que nos dijeron era del ELN. Después de sacarles toda la información, el coronel llamó al general Carvajal para ver qué hacía con ellos. Carvajal le da la orden de ejecutarlos. Lo hizo porque sabía que, como estaban en una actividad de espionaje, el gobierno de Colombia no podía protestar y, además, era un claro mensaje a los militares colombianos de lo que les espera a los que descubran acá (en Venezuela)”. Este escabroso relato fue narrado a SEMANA por un oficial de la GN que prestaba su servicio en la guarnición en donde fueron asesinados los militares.
El oficial afirmó que el coronel al que le encargaron la tortura es un hombre de toda la confianza del general Carvajal. “Él (el coronel) trabajó en San Cristóbal en el año 2005 y allí se convirtió en un contacto clave de la Dgim con la guerrilla colombiana”, dice el oficial de la GN. “Siempre fue más cercano del ELN que de las Farc, tanto que la gente del ELN se refería a él como ‘comandante Raúl’”.
El general Carvajal está, pues, en la mira de las agencias de inteligencia como lo estuvo en su momento Vladimiro Montesinos: el hombre que concentró todo el poder de la inteligencia en Perú mientras les vendía armas a las Farc. Sin duda, los señalamientos contra el general Hugo Carvajal son de tal gravedad, que el gobierno de Venezuela tendrá que aclarar.

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HÉROES DEL OLIMPO
Ibsen MARTÍNEZ
Al fin contamos con correspondencia privada de Manuelita Sáenz en la que se queja de la insuficiencia amatoria de quien, con filosófico desdén de cortesana, la “Libertadora del Libertador” llama “ el hombrecito”.
Entre las insufribles idioteces de la izquierda latinoamericana está eso de la obra inconclusa que dejan atrás todos sus “mártires”.
¿Cuándo  se escribirá el ensayo que ilumine el mecanismo intelectual de la necrofilia izquierdista? Mientras llega el Enrique Krauze o el Fernando Iwasaki que se ocupe de porqué la imaginería ñángara y “progresista” está hecha del cadáver embalsamado y portátil de Eva Perón, o de las mutiladas manos asesinas del Ché Guevara, el más pernicioso de los  idiotas latinoamericanos, he aquí el modesto aporte de unas cuantas observaciones disyuntas.
Usted habrá notado que, desde Bolívar para acá, los revolucionarios siembran a su paso el caos, la destrucción, el desempleo, la inflación, el desabastecimiento y, en general,   la disfunción y, que cuando se mueren ( o los matan), casi siempre sin haber hecho realidad sus designios, dejan como legado a sus seguidores el mandato de “continuar la obra”; es decir, continuar sembrando el caos y la destrucción, la inflación, el desabastecimiento, el desempleo, la fuga de capitales  y la disfunción generalizada.
Eso es lo que para mí encierra la pinta chavista que acabo de ver: “Bolívar vive, la lucha continúa”. Entre las muchas preguntas que me hago está la siguiente: ¿Porqué el buen izquierdista  latinoamericano elige invariablemente como mentores de sus actos a personajes históricos ostensiblemente fracasados, a gente sistemáticamente derrotada por sus propias alucinaciones? Por gente, para colmo,  que nunca terminaba lo que comenzaba. El caso más resplandeciente es el de Simón
Aquel neurótico titanista insufrible  llegó a serlo todo en vida: jacobino comecuras en su juventud y, a la hora de morir, dictador cesarista y fundador del peor militarismo suramericano.
Entre uno y otro término decretó la Guerra a Muerte ( que le estalló en las manos), ordenó fusilar y degollar prisioneros de guerra en La Guaira, dictó el genocidio de los pastusos realistas, hizo y deshizo con las arcas de la Gran Colombia, se hizo llevar a la hamaca a cuanta chamita despertara su concupiscencia; en fin… ¡Y todo lo que comenzó lo dejó descontento! “He arado en el mar”, lloriqueaba antes de morir, dejándonos encendido  el televisor sintonizado en el canal de la bancarrota y las guerras civiles.
¡ Todo lo hizo a medias!, de manera que ahora  Nicolás Maduro o Diosdado Cabello tendrá que continuar los trabajos de demolición, iniciados por Bolívar inmediatamente después del terremoto de 1812 y retomados en 1999 por Hugo Chávez quien,  Dios me  perdone el vaticinio, tendrá fatalmente que dejarla a su vez inconclusa. ¿Que clase de héroe puede ser un tipo como Bolívar?
Para irnos entendiendo: tratándose de héroes,  sostengo que Hércules sí fue un superhéroe digno de fervor universal e imperecedero.  Hércules sí hacía su trabajo; Hércules completó cada una de las tareas que le fueron requeridas y no dejó nada inconcluso con qué joder la paciencia de los mortales. Hércules forever. Pero, ¿Simón Bolívar? ¡Por favor! Bolívar fue el campeón del “nos jodimos, caballeros: volvamos a empezar”.
En 1813 hizo la Campaña “Admirable” en poco más de cien días, cómo no,  pero cada población que “liberaba”, desde Trujillo hasta Antímano, caía inmediatamente en manos realistas tan pronto Bolívar proseguía el “avance” hacia su amada Caracas. Al año siguiente los llaneros de Boves le dieron una paliza y lo obligaron a  desalojar Caracas y ponerse a la cabeza de la emigración a oriente.
No paró la carrera hasta llegar ¡a Carúpano! donde, para colmo, Bermúdez, presa de un arrecherón muy propio de la derrota huérfana, lo persiguió por la playa con un machete en la mano   y serias intenciones de darle una pasada de planazos. Que se sepa, Bolívar no plantó cara y, en cambio,  se fugó, como era su costumbre a  una islita del Caribe anglófono o francófono, eso no lo tengo muy claro.
Si no me cree, escandalizada señora amiga mía, échele un vistazo  a la biografía de Bolívar según el historiador británico John Lynch, aunque mejor, más sabrosa,  es la Salvador de Madariaga; un libro a la vez chismorreico y veraz.
Y ya que estamos en esto de héroes chambones, de maestros de la obra inconclusa, no sé terminar esta bagatela de fin de semana sin referirme a una de las supercherías más dañinas y descaminadores que haya diseminado el culto a Bolívar: la de que era un amante tan vigoroso e incansable que ríete del Viagra.
Gracias a la labor de Paula Andrea Henao Restrepo, historiadora antioqueña especialista en  Historiografía de Género, adscrita a la Facultad de Historia Sudamericana de la Universiad de la Sorbona, en su sede de París X (Nanterre.), hoy contamos con correspondencia privada de Manuelita Sáenz en la que se queja a una amiga de la insuficiencia amatoria de quien, con filosófico desdén de cortesana, Manuelita llama “ el hombrecito”.
Los detalles son tan lastimosos como es grande el sarcasmo de que hace gala la tremenda Manuelita cuando cuenta los rituales de alcoba de Bolívar – las infusiones, las fricciones, los masajitos, los esfuerzos de concentración, los resoplidos, etc – “total para un ratico”, dice con desconsuelo la Libertadora del Libertador.
Al parecer, el Libertador, puesto en trance amatorio, también fue hombre de tareas inconclusas. “ El frenesí le dura lo que casabe en caldo”, afirma Manuelita con salaz expresión.
Pero mejor lo dejamos aquí: este matutino es leído por niños, niñas y adolescentes.

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jueves, 3 de mayo de 2012


El cinismo, etapa superior de "la revolución"


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DIEGO BAUTISTA URBANEJA |  EL UNIVERSAL
jueves 3 de mayo de 2012  
El caso Aponte Aponte pone de relieve una dimensión del período que hemos estado viviendo estos últimos años, que quisiera explorar en las líneas que siguen. 

La faceta más visible del fenómeno ha sido denunciada mil veces por las fuerzas democráticas del país. Nos referimos a las insondables profundidades que ha adquirido en estos años la corrupción y la perversión de ejercicio del poder. No más uno se asoma a los abismos en los que en eso se ha caído, hay que retirarse rápidamente de la escena, así de nauseabundo es el espectáculo que se ofrece a la vista y al olfato. Nunca en todo el siglo XX se llegó a niveles siquiera cercanos a lo que revela una exploración somera de los negociados que se han venido practicando en estos años: sus montos, el daño que se la ha hecho al país, la forma en que por allí se han ido decenas de miles de dólares que hoy reposan en cuentas rebosantes de personeros del régimen y de sus allegados. 

Aponte Aponte lo que hace es revelar datos, detalles, episodios que ponen sustancia a la verdad general antes enunciada. No es el primero que lo hace, ni será el último. Lo importante sería que sus revelaciones disminuyeran el efecto de la anestesia en que parece sumida una parte vital del país, que aún dice estar respaldando a Chávez. 

Respetabilidad 

Pero no era a eso a lo que principalmente quiero referirme en este escrito. El caso es que esta experiencia que sus actores llaman "el proceso", "la revolución", pudo aspirar a la respetabilidad ética y política. A pesar de las grandes diferencias que lo separarían a uno de ella desde su inicio, tenía planteamientos que significaban una perspectiva política sustancial. Se trataba -se hubiera podido tratar- de algo frontalmente opuesto a la perspectiva demoliberal que predomina en las democracias que conocemos. Una concepción diferente del pueblo, de la relación del individuo con la sociedad, de la relación del pueblo con su líder, etc. Una concepción anacrónica, fracasada, ruinosa: seguramente y yo así lo creo. Pero, vaya, algo que en medio de su fracaso podía ser respetado como una opción por la que la mayoría del país optó, a la espera de que la dura experiencia hiciera ver a la mayoría el gran error que estaba cometiendo y que no pocos veníamos advirtiendo desde el comienzo de esto. (Algunos estudiosos le han puesto a esa perspectiva el nombre de populista, dándole a esa palabra un sentido que va más allá del significado que habitualmente le damos en nuestras conversaciones. Pero no entremos en precisiones académicas). 

Pero no. Ese proyecto se ha hundido en el fango. No sólo es que carece de épica. Se le ha querido construir una en torno a las fechas de febrero del 92 y de abril del 2002 que el tiempo se encargará de desmontar en toda su falsedad. Pero no es eso lo más importante. Al fin y al cabo, a no todo el mundo le es dado practicar el heroísmo y tampoco las formas más ostensibles de la valentía. Lo más decepcionante es el lodo moral. Personas que usted ve y oye cortándose las venas por "la revolución", tienen tras de sí tinglados tras los cuales amasan fortunas. No es posible creer en la autenticidad de algo así. Otros procesos radicales que también fracasaron en países no muy lejanos, pueden sin embargo mostrar que en verdad soñaron con lo que intentaron construir. Pero no esta trapisonda. 

Diversa calidad 

Esto no tiene nada que ver con el grueso de lo que es habitual llamar "el pueblo chavista". Las razones del respaldo que ha dado a Chávez buena parte de los sectores populares se nutre de variadas vertientes de diversa calidad, pero en ningún caso puede ser él responsabilizado de lo que los personeros de "la revolución" han hecho con la ética del "proceso": volverla trizas. Si algo hay que censurar allí, es la tardanza, la resistencia, a ver, a admitir, la trama de corrupción en que ha parado lo que tantas esperanzas sembró hace ya años. 

Podemos verlo todo en la imagen que nos ofrece el exmagistrado que es hoy un testigo protegido de organismos norteamericanos. Un hombre destruido, derruido. Obligado a confesar cosas que exponen de forma traslúcida todo el entramado del degredo, del cual él mismo fue protagonista de primer orden hasta hace nada. La vida dirá si le da una segunda oportunidad. Para nuestros efectos, lo fundamental que sus declaraciones nos ofrecen es la imagen moral íntima de este "proceso", roído en las entrañas por la carcoma de la corrupción y del cinismo: del cinismo, la etapa superior de "la revolución". 

dburbaneja@gmail.com

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martes, 1 de mayo de 2012


SANTOS, FIDEL Y VENEZUELA





Un nuevo factor de inestabilidad política recorre al continente. Son las declaraciones coincidentes de dos vecinos de Venezuela. El primero, Juan Manuel Santos, imprudente, amparado en la muletilla sibilina de la no intervención en asuntos internos de otros países, que expresa en público su preocupación por la estabilidad de la región y alerta que si algo le sucede a Chávez, esa estabilidad podría venirse al traste.”Quién iba a pensar, agregó dirigiéndose a Chávez, que yo estaría algún día rezando por su salud”.
Horas después, aprovechando ese filón geoestratégico, Fidel Castro, vecino también pero al norte, en el mar de la felicidad, escribió “Lo que Obama conoce”, en donde apuntando con su dedo intimida al afirmar que el gobierno de los Estados Unidos ya decidió promover el derrocamiento del gobierno bolivariano y que ese error podría ocasionar un baño de sangre en Venezuela.
Demás está decir que ambos vecinos, profetas del desastre, incursionan, por razones que nosotros niños de pecho suponemos distintas, en la política interna de Venezuela, tomando explícitamente partido por una de las candidaturas presidenciales hoy en pugna, saltándose a la torera principios elementales de respeto a la convivencia política internacional.
Pero en verdad no esperábamos menos ni del uno ni del otro. Cuba está harta y especializada en intervenir sin tapujos en asuntos de otros, convirtiéndose en el país subdesarrollado más imperialista e invasor del planeta, amparado en dos cuentos de terror; primero, que siempre estuvo invadido por el imperio, y segundo, que el principio del internacionalismo proletario le permite cualquier tropelía. Del colombiano esperábamos tal vez sindéresis, neutralidad, y mire que venirnos a decir en nuestras propias narices que su candidato es Chávez; que  él quiere que siga mandando en Venezuela, es decir, lo que en su panfleto de hoy titula como la estabilidad de la región, obviando en su “pragmatismo con principios”, toda consideración a la violación que aquí ocurre de los fundamentos democráticos, que su merced conoce pero que le importan un carajo, como se sabe, y si no que lo digan el difunto alias Raúl Reyes o el Presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Lo más grave de todo es que Santos y Fidel Castro no han hecho si no avalar  el cuento de Chávez según el cual, después de él o sin él sobrevendría el diluvio. Por cierto que las FARC han de estar muy complacidas. ¿Y no será, digo yo, que este de ahora apoyo de Santos a Chávez no es más que una estrategia para posibilitar un acuerdo de paz? Si es que además se pueden otra vez mudar para acá, si es que alguna vez se fueron, y que el gobierno bolivariano, o en condominio con el de Colombia, les siga dando rancho, cama y armamento, como lo denunciara el mismo Santos no hace mucho cuando cargaba todavía con la careta de ministro de defensa de Uribe. ¿O no será que hilando hasta la paranoia, que detrás de toda esta mitología se esconde el interés histórico y malévolo de Colombia por invadir por los caminos verdes el Golfo de Venezuela? Ya lo anunciaba el pariente y mentor político de Santos, el fallecido presidente Alfonso López Michelsen en su articulo “La victoria de Chávez” (29.08.04), en el que decía “…como hombre de mano dura pareciera indicarnos que contamos con un vocero en Venezuela que eventualmente estaría en condiciones de imponer, en materia de limites, una solución negociada¨.
En definitiva,  es vital para la democracia venezolana  desmontar esa matriz de opinión según la cual sin Chávez sobrevendrían la incertidumbre y el caos. Petróleo, Golfo, Guyana, soberanía política, qué más da. Venezuela se ha convertido en mercancía barata, se ha trasmutado en cualquier cosa a cambio de apoyo al gobierno antidemocrático más rico, corrupto e ineficiente de toda la historia de América, y lo más preocupante es que el gobierno está dispuesto a vender su alma al diablo con tal de permanecer ad infinitum en el poder. Invito a todos a que hagan sus ofertas que pueden estar seguros que el chavismo les quedará mal. A menos que el 7 de octubre le demos un frenazo a esta ignominia.

Leandro Area

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DERECHOS HUMANOS Y 

DESPRESTIGIO DE VENEZUELA


Emilio Nouel V

En estos días, hemos visto en Venezuela a un gobernante ya en retirada, pero que pretende aún, con sus acciones, seguir su práctica demoledora de las instituciones,  de la economía y del poco prestigio internacional que aún queda.

                                         


Aparte del tema de la nueva Ley laboral, cocinada por un camarilla en las catacumbas del gobierno, a espaldas de todos los venezolanos, el presidente de la República ha “sugerido” a sus subalternos, concretamente, a quienes serán los miembros del Consejo de Estado, órgano éste de naturaleza consultiva según la Constitución vigente, que estudie la salida de Venezuela de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH).
No sabemos si a la que quiso referirse Chávez es a aquella,  o si, más bien, tenía en la  mente a la Corte Interamericana, dos instancias que, como se sabe, son distintas aunque estrechamente vinculadas por los tratados sobre la materia.
En cualquier caso, contra ambas el gobierno revolucionario bolivariano ha arremetido un sin número de veces, acusándolas de ser brazos ejecutores de las órdenes del imperialismo yanqui.
Son conocidos los dictámenes de la Comisión desfavorables a Venezuela, como también las medidas cautelares y sentencias condenatorias de la Corte.
Estas conductas apegadas a derecho, a mi juicio, les han granjeado la animadversión del gobierno de Caracas, el cual las considera casi que enemigos jurados, a pesar de que se han seguido los procedimientos y se ha respetado los derechos de las partes y las normativas en cada caso.
La amenaza que profiere ahora Chávez, por tanto, es secuela lógica de sus embestidas anteriores. Pero lo que la Corte representa para él lo resumen esta palabras: "!Hasta cuándo nosotros vamos a estar con esa espada de Damocles¡"   
Su visión acerca de las organizaciones internacionales ha sido siempre clara. Ellas han sido, para los que gobiernan nuestro país, una incómoda barrera que choca con su noción anacrónica de soberanía absoluta. El Tribunal Supremo de Justicia, en su atraso conceptual y sumisión al poder ejecutivo, ha acompañado a éste en tal conducta impropia.
Para todo gobierno despótico, cualquier compromiso internacional que reduzca su margen de maniobra para cometer arbitrariedades a su gusto, constituye un estorbo que debe ser puesto de lado.  
Y esto lo ratificó Chávez el 30 de abril en su breve discurso, cuando, desgañitado, decía que no se aceptarían imposiciones de estos entes internacionales, como si los tratados suscritos no nos obligaran a actuar con arreglo a esos compromisos mientras estén vigentes.
La Comisión de DDHH forma parte de la estructura de la OEA. Por tanto sería improcedente renunciar a ella, a menos que nos salgamos de éste órgano hemisférico, lo cual, no dudo, es un íntimo deseo del gobierno actual venezolano; de allí su apoyo entusiasta a organizaciones como la CELAC, que él cree sea la némesis de la OEA.
La Corte, sin embargo, es un ente autónomo creado mediante tratado aparte.
La Convención Americana de los DDHH de 1969 dispone que los órganos competentes, a sus efectos, son la Comisión y la Corte Interamericanas.
La primera representa a todos los miembros que integran la OEA. Y aquí este vínculo establecido por la Convención es fundamental. Su función principal es promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en los pueblos de América.   
A la Corte corresponderá decidir sobre todos los casos de violaciones de los derechos humanos que sean sometidos a su consideración por los estados partes y la Comisión; y podrá tomar medidas provisionales o cautelares de urgencia, cuando sea necesario y de acuerdo con la naturaleza del caso.
La Convención o tratado que regula toda esta materia, que forma parte del sistema interamericano de protección de los DDHH, establece que un país podrá dejar de pertenecer a este mecanismo mediante denuncia.
Tendrá efecto tal denuncia a partir de 1 año de la correspondiente notificación. Por tanto, todos los compromisos de los Estados partes se mantendrán hasta  que se cumpla tal plazo.
Para cualquier venezolano, esta amenaza cuya concreción aún está por verse,  es una expresión más del talante y ejecutorias  autoritarios, así como del desprecio hacia los derechos humanos de los que gobiernan.
Además de la inconsistencia con los principios de la Constitución Nacional en vigor, con este disparate respecto del sistema hemisférico de los DDHH, el presidente perjudica aún más la imagen de nuestro país en el mundo.
Porque no sólo se acosa y expropia a la inversión nacional y extranjera, o se cuestiona la legitimidad de la institucionalidad internacional. No solo se menosprecia el principio de la seguridad jurídica para propios y extraños.
Ahora se proyecta la imagen hacia el mundo, de que se quiere, de un plumazo, suprimir las garantías de los derechos humanos, representadas por las instituciones referidas, último recurso judicial que en la hora aciaga que vivimos nos resta a los venezolanos.
No sé cuál evaluación harán al respecto los demás países de nuestra región. No sé si vean esta declaración como una bravata más de Chávez.
No sé si será el realismo pérfido del que hablaba Octavio Paz, el que de nuevo se imponga. Pero hay evidencias de que algunos parecieran no ver lo que está más claro que el agua.
Recientemente, en una Cumbre Judicial Iberoamericana sobre “Modernización confianza pública en la justicia, nuevas tecnologías y transparencia”, que tuvo lugar en Argentina, se aprobó una propuesta de la delegación venezolana, presidida por la inefable Luisa Estela Morales, para que Venezuela sea la sede de un instituto de estudios jurídicos.
¿En qué estaban pensando los delegados de esa reunión cuando le dan tal voto de confianza a una institucionalidad que en la actualidad está más desprestigiada que nunca? ¿desconocen estos señores que en Venezuela no existe autonomía del poder judicial y que el TSJ se ha prestado a los mayores desaguisados jurídicos, incluso violando los derechos humanos? ¿Que los compromisos internacionales como los asumidos en el sistema interamericano no se cumplen en nuestro país?
Tengo dudas acerca de si el gobierno concrete en definitiva la denuncia de la Convención de marras.
De lo que no tengo la menor duda es que estamos frente a unos gobernantes autoritarios e inescrupulosos que son capaces de todo. Para quienes la garantía y protección de los derechos humanos no tienen valor alguno.

Mientras tanto, estemos o no en la Convención interamericana, un hecho incontrastable es que para el gobierno, ha sido letra casi muerta.
¿Tendrá razón el joven Jaua en eso de que a los venezolanos no nos sirve de nada la Corte Interamericana?
Ciertamente, en el gobierno arbitrario de su jefe, no.


EMILIO NOUEL V.
@ENouelV    


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