martes, 4 de enero de 2011

¡Salve Virrey Edgardo Ramírez!
Notas para la comprensión de la Ley de Educación Universitaria que se acaba de aprobar
Gioconda Espina, FACES, UCV
Caracas, domingo 26 de diciembre de 2010

A medida que iba leyendo la Ley de Educación Universitaria, aprobada a la medianoche del día 23 de diciembre de 2010 por la Asamblea Nacional , aumentaba mi convicción de que el proyecto fue pasado al Presidente/Rey para su corrección final y que eso explicaría el estilo repetitivo, cursi a morir (grandilocuente, lleno de adjetivos y de palabras con mayúsculas buscando el aplauso estruendoso de los talibanes diputados en la AN). Seguramente fue de madrugada esa corrección final por el Presi, de manera que donde él leía “democracia participativa y protagónica”, conforme reza la Constitución del 99, tachaba y escribía “socialismo”, pero varios parágrafos se le pasaron y a veces una encuentra en un mismo artículo que un párrafo se habla de “democracia”, en la que todos los universitarios estamos de acuerdo, y en el siguiente de “socialismo”, en el que no todos los universitarios estamos de acuerdo (ver por ejemplo los parágrafos 9 y 10 del artículo 4, sobre los fines de la educación universitaria). Los verbos más usados son supervisar, vigilar, controlar, erradicar, someter y, sobre todo, dictar (de aquí proviene la palabra dictadura). Y el sujeto que dicta en esta ley siempre es el ministro/virrey a través del cual hablará el Presi/Rey. Me cuesta entender por qué ante el texto de esta ley tan pocas personas se hayan pronunciado, con la excepción de Rafael Uzcátegui (Provea) que nos pasó de inmediato y por la red cinco reflexiones después de su lectura. Espero que sea por la navidad. El vacío actual de opinión lo suplió --en parte-la hermosa misa en la UCV del día 24-12-10 y el discurso de José Virtuoso, el jesuita rector de la UCAB que, junto a los párrocos de la UCV, ofició la misa. Llegó la hora de revisar la letra de la Ley, artículo por artículo. 1. Desaparece el CNU y el Ministro de Educación Universitaria (Edgardo Ramírez) toma las riendas de todo el subsistema de educación universitaria. Antes, como se sabe, al CNU lo presidía el Ministro, pero debía discutir cada decisión con todos los rectores de las universidades del país, públicas y privadas. Según el artículo 1, el Ministro es el representante de lo que llaman “Estado docente”. 2. El Ministro a cargo, designado por el Presidente/Rey como todo ministro, tendrá una Comisión Consultiva que él presidirá y que integrarán más de 20 personas (no los rectores de las diversas universidades del país, como antes): el ministro de Educación Básica, los viceministros de educación universitaria (parece que habrá varios, por el plural), 5 máximas autoridades de las universidades que el ministro designe, 3 máximas autoridades de los institutos universitarios que el ministro designe (hasta aquí el virrey/ministro tendrá al menos 11 votos, contando el suyo), 5 voceros del Poder Popular, 1 vocero de todos los docentes de las universidades del país, 1 vocero de todos los docentes de los institutos universitarios del país, 1 vocero de los trabajadores administrativos de las universidades del país, 1 vocero de los trabajadores administrativos de los institutos universitarios, a quien o quienes invite el ministro y, sí, también habrá 1 representante estudiantil de las universidades del país. ¿Cómo será esa elección de los voceros a nivel nacional? Lo dice el artículo 31: lo definirá el Reglamento “que dicte el ministro”. Esta comisión se reunirá una vez por semestre o cuando el ministro lo considere necesario., lo dice el artículo 30. 3. Cada universidad se regirá por un reglamento “dictado por el ministro” (art. 34), pero las comunidades pueden hacer su propuesta. 4. El socialismo y no la democracia plural será el norte de la educación universitaria. Así queda consagrado en el artículo 2, parágrafo 2, que prevé que la educación universitaria se esforzará en “el fortalecimiento (del) modelo productivo socialista (en) el marco de la construcción de una sociedad socialista”. ¿Qué pasa con quienes --habida cuenta de la historia del socialismo mundial, desde 1917 hasta hoy-- no estemos de acuerdo con un socialismo así en Venezuela si no son uno como el que propone el PSOE, por ejemplo? ¿Nos pondrán una estrella amarilla en el pecho? ¿O una letra escarlata? 5. El artículo 16, en su parte 5, parágrafo c) ordena que el ministerio/virreinato debe promover la “construcción de un mundo pluripolar que represente el quiebre de la hegemonía del Imperialismo y la superación de la división internacional del trabajo”. 6. Hay que educar conforme a los planes de la Nación. En el parágrafo 5 del artículo 2 se prevé que la educación universitaria “debe orientarse a las directivas que orientan el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación”. A quienes guardan silencio por navidad les recuerdo que el psicoanálisis, las artes, la filosofía y la literatura no suelen tener lugar en los planes de la Nación. 7. El artículo 3 está plagado de repeticiones pero al final precisa que la educación universitaria es “pública (esto queda ratificado en el art. 5) y social, gratuita (y) laica”. La laicización ¿significaría la desaparición de universidades como la Católica Andrés Bello? En cuanto a la gratuidad, el parágrafo d) del art. 16 aclara que serán gratuitos los pregrados de las universidades oficiales y de gestión social, pero no en las de gestión privada (donde entran la UCAB, la Metro, URBE, etc). Pareciera que los postgrados no serán gratuitos. 8. Una nueva clasificación de las universidades queda enunciada: oficiales, de gestión social y de gestión privada (ver art. 16). Pero mucho después, en el artículo 25, se prevé que estos tres tipos de universidades “están conformadas por (sic)” –creo que quieren decir “pueden ser”— universidades nacionales, territoriales, del poder popular (para la autoformación), politécnicas o tecnológicas, de Estado y pedagógicas. En el art. 21 se aclara que son universidades de gestión social las creadas por el Ejecutivo a solicitud de las organizaciones del Poder Popular “en el marco de la construcción de la Patria Socialista Bolivariana ”. Y el art. 22 advierte a las universidades de gestión privada que el Ejecutivo podrá autorizar su “suspensión temporal o definitiva” y que, en consecuencia, “deberán someterse a la más estricta vigilancia, supervisión y control por parte del Estado docente”. 9. El artículo 27 prevé la creación de institutos universitarios oficiales y de gestión social y dado que sus funciones son tan parecidas a las que tienen las universidades clasificadas en el artículo 25, una se pregunta cómo para qué será esa institucionalidad paralela a la ya existente, cuando –por otra parte—el Presi a través de su ministro, con la mayoría absoluta de la Comisión Consultiva , como acabamos de ver, puede orientar el subsistema más o menos como lo de la gana. Igual se prevé –en el artículo 29-- la creación de Institutos de Investigación y Educación Avanzada, cuyas funciones serán similares a los de postgrados existentes. 10. Un cliché atraviesa toda la ley: “lo nuestroamericano de Nuestramérica” (¿por qué no mantener el espacio entre las dos palabras?), pero esto no sería tan grave como la insistencia en que las universidades deben tener como único norte al socialismo y al poder popular. Así, el artículo 4 precisa que la educación universitaria debe tener una “visión indígena, afrodescendiente, territorializada y universal”, de manera de establecer “una sociedad sin clases”. Y el artículo 7 repite que debe impulsar “el modelo productivo socialista” siempre de acuerdo con los planes de la Nación. 11. Autonomía con requisitos. El art. 10 ratifica la autonomía siempre en función de los planes, metas y fines del Estado Docente, rector del subsistema como queda previsto en el artículo 1. El art. 26 repite de nuevo y añade nuevos requisitos a la autonomía, pero prevé que podrán elegir “autoridades, directivos y representantes de la comunidad” aquellas universidades a las que “las leyes y decreto del Ejecutivo establezca competencia”. Entre los nuevos requisitos para ejercer la autonomía universitaria está (ver parágrafo 6 del art. 26) que las universidades rindan cuentas ante sus comunidades, el Estado y el pueblo. Creo que esto es maravilloso y sería mejor si se le exigiera lo mismo a PDVSA, el Ministerio de Finanzas, el Ministerio de la Defensa y el de la Secretaría. Al menos para comenzar. Rendir cuentas es algo que siempre, desde que era dirigente estudiantil. he solicitado, advirtiendo que algún día esa sería una excusa para intervenirnos. Todos esos obreros, empleados y docentes reposeros que trabajan en la calle, todas esas fiestas de navidad, todas esas campañas electorales financiadas con el dinero que debería estar invirtiéndose en investigación, deben suspenderse. Pero igual deben suspenderse en todas las instancias, así como los regalos fuera de la República mientras en Venezuela los más pobres carecen de todo. 12. Financiamiento condicionado. Según el art. 16 la rectoría que el Presi ejercerá a través de su ministro otorgará el financiamiento a las universidades de acuerdo con varios parámetros, como “la calidad con pertinencia socialista de sus programas, matrícula estudiantil”. De nuevo me dirijo a un sector de los que guardan silencio en navidad: ¿Cuál es la pertinencia socialista de leer a Platón o San Agustín o Lacan? ¿Y cuántos estudiantes se matriculan en Filosofía, Artes, Letras o Filosofía? 13. Ingreso estudiantil y docente. El art. 16 en su parágrafo d (sobre lo que el ministerio a cargo debe garantizar) prevé que la rectoría que el Presi ejercerá a través de su ministro debe controlar el ingreso de estudiantes, tanto en las universidades oficiales, como en las de gestión social y las de gestión privada, “así como los mecanismos (de) permanencia, prosecución y egreso”. En el mismo artículo 16, en su parte 2, parágrafo 1, prevé que la rectoría/virreinato, debe controlar los procesos de ingreso, permanencia y ascenso de los docentes en los tres tipos de universidades. Y en el parágrafo o, parte 2, que el ministerio/virreinato tendrá la “propiedad intelectual sobre los productos, invenciones, creaciones, patentes, creadas o mantenidas por las universidades” de los tres tipos, que pasarán a ser bienes públicos para el desarrollo del país. Este parágrafo o es contradictorio con el w, que prevé que el ministerio a cargo debe “erradicar las prácticas migratorias hacia el exterior de técnicos y profesionales” y “exigir el retorno de los estudiantes financiados por el Estado” para que vuelvan a servir al pueblo. ¿Evitar la fuga de cerebros cuando una de las posibilidades de trabajo que tendrán, al retornar, es dar clases sobre Prieto Figueroa y cobrando los suelditos que cobramos, muy diferentes a los que cobran esos flojos de la AN que han delegado sus funciones 4 veces al Presidente y, de ñapa, nos dejan este “hallacazo” de leyes aprobadas corriendo en menos de una semana? Tendrán que hacer operaciones “tipo comando” en el extranjero para evitar que los jóvenes se queden si por allá se les ofrece un empleo bien remunerado. 14. El artículo 16, en sus 5 partes, es un condensado de todo lo que el Presi y su ministro Ramírez urdieron y transmitieron a la comisión de la AN que redactó del proyecto (M. Queipo, M. Barrera, etc). Así que además de lo que llevamos dicho sobre el artículo 16, parte 1, hay que agregar que en la parte 2 (sobre lo que el ministerio debe “regular, supervisar y controlar” ¿cuál será la diferencia que consideraron en las tres acciones?), está previsto que el Presi a través de quien ejerza el ministerio, está autorizado para la “creación, modificación, cierre parcial –temporal o definitivo—de programas o carreras (parágrafo f) , sedes, núcleos, extensiones” (parágrafo g), de manera de favorecer “el modelo productivo socialista”. Eso fue lo que hicieron en Cuba a partir del año 59 con algunas escuelas de Humanidades, nos informaron en la U. de La Habana, cuando quisimos visitarlas el año 75. Para entonces Wilfredo Lam había sido llevado al sótano del Museo de Bellas Artes y José Lezama Lima, aunque permanecía en La Habana, no se vendía en la única librería a la que nos llevaron (tampoco, desde luego, Severo Sarduy y Cabrera Infante). 15. El mismo art. 16, parágrafo i de la parte 2, trae estas dos bombas de ideologización a juro: toda la educación universitaria debe fundamentarse en “las doctrinas del Libertador Simón Bolívar, Simón Rodríguez, José Martí, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Paulo Freire”. Pero además, es “obligatorio incluir a los currículos la doctrina del Libertador Simón Bolívar y del maestro Simón Rodríguez”. Nótese que no hablan de incluir estos y otros contenidos en un propedéutico, sino en todos los currículos de las escuelas, sean de Matemáticas, Veterinaria o Letras, da igual, el árbol de tres raíces (por cierto, se les olvidó Zamora, ya lo meterán en la versión que editen) y otras más debe “fundamentar” esas carreras ¿Será que el objetivo ha fracasado estos 12 años en la educación básica pública y por eso nos quieren forzar a reeditar en cada aula aquél juramento del Presi/Rey frente al Samán de Güere (con Acosta, Arias y Urdaneta)? 16. El artículo 55 ratifica el Servicio Social y Comunitario que por ley se está aplicando en las universidades hace tiempo, pero aún así los estudiantes ucevistas votan mayoritariamente, cada año, contra las planchas de los estudiantes pro-gobierno. Estar cerca de las comunidades no los ha cegado, al contrario, les ha ampliado la visión general del país que reciben. 17. Estudios conducentes a grados y títulos y no conducentes a grados y títulos. El artículo 60 prevé dos niveles de estudios: de grado y de educación avanzada, que incluye a los postgrados. El art. 61 anuncia que los estudios de grado conducen a dos títulos: uno de técnico universitario, con una duración no menor de dos años y otro que conduce a los títulos de licenciado, ingeniero o equivalente, con una duración no menor de cuatro años. Deben preverse las condiciones para que un estudiante pueda concluir antes. Todo esto quiere decir que habría que revisar todos los planes de estudio para adecuarlos a estos nuevos lapsos, lo cual me parece bien, al tiempo que me resulta contradictorio que se quieran imponer contenidos (la doctrina del Libertador, geografía, historia, ecología, etc. Ver artículo 16 de nuevo) a programas que, para ajustarse a los nuevos lapssos, deberán reducir el número de asignaturas. El art. 65 prevé que todo el subsistema generará “ambientes y experiencias educativas no conducentes a títulos o grados”, para lo cual estarán abiertos los programas conducentes a títulos o grados “siempre que la institución responsable lo considere posible y apropiado”. 18. Cambio radical en los postgrados. El artículo 69 prevé 2 tipos de postgrado: a) especialización, que conduce a los títulos de Especialista o Magíster (no hay manera de que digan Magistra en el caso de las mujeres, pero nunca se les olvida escribir ministras, profesoras y voceras), “según el énfasis (profesional o académico) de los estudios que se realicen; y b) doctorales, los cuales “requerirán estudios supervisados institucionalmente y el examen público de una tesis especialmente elaborada para la obtención del título”. Dos observaciones: pareciera que para ser especialista o magíster o magistra no se exigirá tesis y que la modalidad no presencial prevalecerá en los estudios doctorales. Sólo podrán ofrecer programas doctorales las universidades que “demuestren la existencia de líneas de investigación con proyectos activos y resultados relevantes, así como la disponibilidad de profesores y profesoras con obra intelectual reconocida (y que posean) los recursos adecuados para (esta) labor”. Con lo cual volvemos al asunto de la pertinencia socialista de los programas (ver art. 16 al respecto), a lo cual se añade que se propiciarán los postgrados interinstitucionales a nivel nacional e internacional, especialmente entre los países del ALBA y de UNASUR, así como con países de Europa Oriental, Medio Oriente, Asia y África. Esto también está en el art. 69, aunque usted no lo crea. 19. A más masa más mazamorra. El artículo 81 prevé el derecho a votar, por las autoridades universitarias y los representantes ante los cuerpos colegiados, de todos los estudiantes inscritos, de todos los obreros y empleados administrativos y de todos los docentes en ejercicio, así como de todos los egresados, siempre y cuando estén inscritos en el registro electoral de la universidad respectiva. El reglamento electoral será “dictado por el Ejecutivo”, dice el art. 82. En un sancocho tal, en el que un estudiante del primer semestre o un profesor contratado por un trimestre o un obrero con una semana de antigüedad o un egresado que vive hace 20 años en Miami pueden votar y decidir quienes van a dirigirnos en los próximos años, sin saber quién es quién, no es de extrañar que el artículo 84 anuncie que son órganos de gobierno: la Asamblea universitaria, integrada por voceros estudiantiles, docentes, de los empleados y de los obreros, así como de los egresados, en la proporción que establezca un reglamento de los órganos de gobierno que también “dictará” el ministro/virrey. _____________________

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Petkoff: "Ni la ultraizquierda europea defiende a Chávez"
Por: Alfredo Meza/El Mundo
El obligado receso que tomó TalCual por las vacaciones decembrinas no ha sumergido a Teodoro Petkoff en el relajado espíritu de la época.
Al contrario, el director del diario no está de vacaciones y ha seguido de cerca las maratónicas sesiones de la Asamblea Nacional, cuya mayoría chavista aprobó un paquete de leyes que enuncian un cambio en el modo de concebir la propiedad, los poderes públicos y la libertad de expresión. Este es su análisis.
–¿Es este el momento más complicado que hemos vivido?
–No sé si éste sea el momento más complicado que hemos vivido en los complicados 12 años de Hugo Chávez en la presidencia. Sin duda hay un giro táctico en su estrategia que ha acentuado todos los elementos que configuran un régimen dictatorial y peor aún, algunos de los elementos que configuran un régimen totalitario. Debo alertar que en estos 12 años he utilizado ambos términos –totalitario y dictatorial– con mucho cuidado y nunca se los he aplicado al Presidente. He preferido distinguir entre una dictadura y un régimen autoritario, autocrático y personalista como el actual. Ahora he decidido utilizar esos términos porque en las leyes que ha aprobado la Asamblea Nacional hay una acentuación de aquellos elementos que van del mero autoritarismo al ejercicio dictatorial del gobierno. No estamos viviendo una dictadura, sino que las leyes aprobadas ensanchan el control no sólo de los poderes públicos, que ya Chávez los tiene, sino de la sociedad como tal (deportes, cultura, medios, Fuerza Armada, ONG). Pero aún no estamos viviendo en esas condiciones. Pero también, como ocurre con Hugo Chávez, sus acciones son ambivalentes. Por un lado proyecta la imagen de un régimen todopoderoso, pero de otro lado profundiza el rechazo y la resistencia del país. Si miro hacia adelante alcanzo a ver un grado mucho mayor de conflictividad y confrontación. El país va a reaccionar en contra de esa pretensión.
–¿Qué elementos de ese giro táctico descrito por usted pretenden controlar a la sociedad?
–En primer lugar, las leyes del Poder Popular, todo lo que tiene que ver con las juntas comunales, porque obviamente si estas leyes fueren viables –no son fáciles de implementar– y se desarrollara ese Poder Popular, se ampliaría el control del Gobierno y del Presidente sobre los sectores populares, a los cuales encuadra y regimenta. En segundo término, las leyes que constriñen la libertad de expresión, llegando a los extremos de controlar Internet, nos hablan de un objetivo indispensable para todo régimen totalitario. Alguna vez Fidel Castro le dijo a Chávez que con libertad de expresión no podría hacer lo que quisiera. Chávez ha llegado al punto en el cual necesita reducir a espacios insignificantes el ejercicio de la libertad de expresión. No creo que sea fácil, pero en cualquier caso ese es el espíritu de las leyes. En tercer lugar, la ley de Cooperación Internacional pretende liquidar a las organizaciones no gubernamentales, que han sido sumamente importantes en la denuncia de violaciones a los derechos humanos y a la Constitución. Son elementos que enuncian el control social. De la hegemonía comunicacional, que suponía la presencia de medios independientes, se pretende pasar ahora a la literal liquidación de medios independientes, especialmente los radioeléctricos.
–¿En qué momento Chávez cae en cuenta de que tiene que dar ese giro táctico? ¿Desde que Fidel Castro le dijo que no obtendría nada garantizando la total libertad de expresión?
–No lo sé, pero lo importante es en qué momento decidió aplicar ese consejo que le dio Fidel Castro, que se lo dio hace bastantes años, por cierto. Lo decidió cuando se dio cuenta de que había perdido el control absoluto de la Asamblea Nacional. El 40% del Poder Legislativo va a estar en manos de la oposición, que es una presencia incómoda así el Gobierno tenga la mayoría en el Parlamento. Por mucho que se cambie el reglamento de Interior y de Debates, por más que logren otros cambios mediante triquiñuelas, la gente que está allí va a hablar y a expresarse. Por eso hablo de un punto de inflexión. En el futuro podremos hablar del mes de diciembre de 2010 como un antes y un después en el gobierno de Chávez.
LAS NUEVAS LEYES
–El ex presidente Uribe comentó en Twitter que mientras la democracia en Venezuela se erosionaba, la comunidad internacional guardaba silencio. Es la eterna tensión entre la legitimidad de origen y la legitimidad derivada del ejercicio de la presidencia
–En eso sí tienes razón. Ningún gobierno de América Latina, con alguna excepción como la de Sebastián Piñera (Chile) o Alan García (Perú), va a asumir posturas críticas activas contra Hugo Chávez. Se limitarán a no tener actitudes favorables hacia él. Eso marca un cambio de humor respecto al presidente de Venezuela. Ya ni la ultraizquierda europea, especialmente la francesa y la italiana, defienden a Chávez, lo han borrado de los periódicos. No están en contra, sino que decidieron ignorar ese fenómeno. El único gran partido de izquierdas en Europa que todavía mantiene una actitud ambigua con Chávez es el Psoe, que va rumbo a una derrota catastrófica en las próximas elecciones, debido, en parte, a esa alcahuetería.
–¿En ese cuadro crítico que pinta usted, cuánta incidencia tiene el modelo económico que Chávez ha intentado imponer?
–Tiene alguna influencia. Una de esas razones, y no la menos importante, tiene que ver con ese tema. Es un modelo estatizante, que no socialista, un modelo de absorción por parte del Estado de empresas industriales y comerciales. Eso, desde luego, ha generado una enorme aprensión en los emblemas de la pequeña propiedad familiar: el taxista, el busetero, la costurera, el que vive del alquiler de habitaciones... Es en los sectores populares donde se ha generado el descontento popular. Cuando Chávez declara en la entrega de apartamentos que la vivienda no es propiedad de quien la recibe, sino del Estado, le está diciendo a ese beneficiario que la vivienda no es un bien que se pueda legar ni vender. Esa persona siente que no es propietario de nada. Igual sucede con la ínfima parte de los campesinos que han recibido tierra para trabajar. En esos sectores, esta concepción estatista de la economía influye en la opinión que se tiene de él.
CARACTERÍSTICAS DE CHÁVEZ
Definiciones correctas generan estrategias adecuadas
–¿Las políticas económicas chavistas acaso no han logrado disminuir la creencia de que no hay mayor beneficio para el crecimiento que acumular bienes?
–No sólo los venezolanos. Todos los seres humanos tienen en sus genes lo que pudiéramos llamar la propensión a la propiedad, a ser propietarios de grandes empresas o de objetos domésticos.
–¿Le ha costado mucho a la izquierda borbónica -encarnada por Castro y Chávez- entender eso?
–Nunca lo entendió. El que no tenía nada se movía según la última línea del Manifiesto Comunista: "Trabajadores del mundo uníos. No tenéis nada que perder, excepto vuestras cadenas". Resultó que el que no tenía nada que perder excepto sus cadenas, quería tener algo, y tropieza con un régimen que le dice que no puede tener nada más allá del cepillo de dientes. Esta propensión estatizante choca con la naturaleza humana. No en vano se esfondó el Comunismo y Cuba se ha transformado en una ruina política, económica, social y moral. Eso en cuanto a esa parte de la política económica de Chávez. Porque no sé si el resto se puede llamar como tal. Es la antipolítica económica que ha producido una inflación crónica que no ha logrado disminuir. Al contrario, en 2011 podría subir si el Presidente decide subir la alícuota del IVA, aprobar el Impuesto al Débito Bancario y devaluar la moneda. Hasta ahora tenemos una política macroeconómica inflacionaria. Esos elementos hacen que la gente, incluso sus partidarios, repiensen su relación con el Presidente.
–Cuando no pocos hablaban de que el Gobierno tenía intenciones totalitarias y que Venezuela se convertiría en una segunda Cuba, usted mantenía una postura no tan fatalista. Aunque el giro táctico es por el momento una declaración de intenciones, sus opiniones de hoy han terminado confirmando los peores temores respecto a las características de Chávez.
–Profetizar el pasado es una de las cosas más fáciles de hacer. A pesar de que estaba consciente del rumbo que llevaba, jamás definí a Chávez como lo que no era. En 1999 no podía decirse que éste era un régimen totalitario. Esto no es Cuba, ni la URSS. Pretende serlo, avanza hacia allá, pero de las definiciones derivan estrategias y políticas. Si en 1999 decías que en Venezuela había una dictadura, como se dijo, entonces valía todo, entre otras cosas un golpe de Estado. Y en esa época se le impuso a la oposición una estrategia golpista que fracasó y conllevó la eliminación de todo lo que le estorbaba en Pdvsa o la Fuerza Armada. Posteriormente se impuso una agenda abstencionista para no convalidar esa "dictadura" y se le dejó al Gobierno la bandera de la legitimidad democrática y casi todas las gobernaciones, alcaldías y el Parlamento. Las definiciones tienen una enorme importancia. En aquella época Chávez tenía una propensión autocrática, porque no controlaba todos los poderes, y militarista. Yo estaba tratando de que la gente pusiera los pies en la tierra. Porque si se hace una definición precisa de lo que es, hay un margen para luchar en el plano democrático. Pero si se define como una dictadura cambia la estrategia. Durante años este ha sido un régimen en el cual ha existido un margen amplio en la lucha democrática que ha sido utilizad. Una vez que la oposición partidista se separó del golpismo comenzamos a ver el progreso. La situación de Venezuela sería muy distinta si desde el comienzo hubiéramos entendido la naturaleza del gobierno. Chávez no habría llegado más allá de 2006.
–¿Por qué le cuesta tanto a la comunidad internacional ver en este giro táctico la búsqueda del control total de la sociedad?
-Hace algunos meses era posible formular la pregunta en esos términos, pero la verdad es que el prestigio internacional del Presidente está extremadamente erosionado. Chávez en América Latina está bailando en el ladrillito del Alba, especialmente de Bolivia y Nicaragua. Sólo le queda Brasil como relativo entorno indulgente. Lula le "mama gallo" a Chávez por un lado, pero por otro le pasa la mano, para de algún modo servirle de cierto aval internacional, entre otras cosas porque Lula fue el presidente de la gran burguesía brasileña de vocación imperial. Estoy seguro de que la próxima presidenta, Dilma Rousseff, tendrá la intención de aumentar esos $ 7.000 millones que están vendiendo a Venezuela. Aparte de eso no hay un solo gobierno de la región que lo respalde, ni siquiera el de Cristina Fernández de Kirchner, que sin su marido luce muy desprestigiada, o los países del Caribe angloparlante.
ameza@cadena-capriles.com

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lunes, 3 de enero de 2011

Scharifker: Si el gobierno no escucha seguiremos en las calles

OCARINA ESPINOZA EL UNIVERSAL
lunes 3 de enero de 2011

Caracas.- Los estudiantes no se fueron de vacaciones, cambiaron la celebración navideña por la defensa de la autonomía universitaria, tan es así que en un acto inédito, en la Universidad Central de Venezuela (UCV), recibieron el año en la Plaza del Rectoro armados de pancartas con consignas. Ese es el panorama que se repetirá en el inicio de 2011 si el gobierno nacional desoye al estudiantado en contra de la nueva Ley de Universidades y la promulga. El presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, Diego Scharifker, advierte que se mantendrán en las calles haciendo presión para ser tomados en cuenta. "El movimiento estudiantil se va a mantener en la calle en protesta masiva contra una Ley de Universidades que primero es inconsulta y que segundo no representa las necesidades de la comunidad universitaria", dijo. Manifestación nacionalRecordó el anuncio ya hecho para el 10 de enero, a realizar una protesta a nivel nacional en contra de la ley. "Si el presidente de la República responde al llamado de no promulgar la ley, nosotros vamos a aprovechar para hacer unas asambleas en todas las universidades a nivel nacional para discutir con la comunidad cuál es la ley de universidades que nosotros deseamos". El líder estudiantil señaló a El Universal que están esperanzados de contar con voces de ex líderes estudiantiles en la nueva Asamblea Nacional, que se instalará el próximo 5 de enero, para materializar la llegada de sus propuestas al Parlamento. "En esta nueva asamblea tenemos voceros que son del movimiento estudiantil, está Miguel Pizarro, Ricardo Sánchez, Stalin González, representantes que van a poder llevar la voz del movimiento estudiantil a la AN", indicó al tiempo que dijo que han mantenido reuniones constantes con ellos. Reiteró que la única opción es la calle mientras la ley no sea promulgada y mientras los poderes públicos en el país muestren posturas pregobierno. "No se puede acudir a instancias jurídicas nacionales o internacionales por ahora porque la Ley de Universidades está precisamente ahora en un limbo porque no ha sido promulgada". "No se puede entonces ir a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia porque todavía no es ley no se puede ir al Ejecutivo porque no ha decidido si dictarla o no y no se puede ir a la Asamblea Nacional porque no escucha, no hay realmente ninguna institución del Estado de manera que no hay otra solución sino salir a la calle y hacer que el pueblo venezolano se dé cuenta que estamos en contra de la Ley de Universidades". Hasta ahora no se ha contemplado la paralización de actividades dentro de las casas de estudios superiores "porque la idea es mantener las universidades despiertas, discutiendo la ley y no haciendo que la gente vaya a paro por eso".

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Opositores demostrarán en la AN que hay una alternativa de país


EL UNIVERSAL
3 de enero de 2011
Caracas.- El secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Ramón Guillermo Aveledo, indicó que la tarea de los parlamentarios opositores en la Asamblea Nacional (AN) será demostrar que en el país hay una alternativa. "Sus labores son hacer que se cumpla la Constitución, expresar los puntos de vista, presentar proyectos, iniciativas de control político y de administración, pedir rendición de cuentas, ser especialmente responsables a la hora de escoger funcionarios como el Fiscal, el Defensor del Pueblo, el Contralor". Todo esto, según explicó Aveledo, "para garantizar nuestra cooperación para que la Asamblea Nacional cumpla con su papel constitucional de representarnos a todos, de legislar para todos, y de controlar al gobierno en nombre y en beneficio de todos". El secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática convocó una vez más para una concentración que se llevará a cabo el 5 de enero, día de la juramentación, a las 8 de la mañana entre la esquina El Chorro y la esquina de San Francisco, en el centro de Caracas para apoyar a los diputados electos. "La intención es estar en la esquina de San Francisco, hasta que concluye la sesión, el debate y la instalación de la Cámara, hasta que termine todo con normalidad republicana, tal y como estamos esperando", indicó. Precisó que se han enviado comunicaciones al Ministerio del Interior y la alcaldía del municipio Libertador para realizar este acto y sólo se había obtenido respuesta del primero de estos despachos hasta la mañana de este lunes, esperan recibir respuesta de la alcaldía en el transcurso del día de hoy. Aveledo dijo que los diputados electos José "Mazuco" Sánchez y Biaggio Pilieri están en el derecho y el deber de presentar de juramentarse. Recordó que Mazuco no tiene sentencia fija y Pilieri aún está en proceso de juicio, ambas situaciones no impiden, según la ley, que puedan juramentarse para el cargo.

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LA MALDAD TOTALITARIA
Fernando Mires.
La masa y el líder no constituyen de por sí una religión, como repitió muchas veces Hannah Aarendt (H.A.) Son su simple simulacro, o si se quiere, una visión degradada de lo divino en lo más banalmente humano
El libro The Origin oft Totalitarism (1951) ocupa un lugar importante en la obra de H. A., lugar que ella probablemente no buscó sino que fue impuesto por el devenir histórico. Esa suerte de selección que, en última instancia es política, ocurre por lo demás con muchos otros autores quienes permanecen en el recuerdo no por los temas a quienes ellos dedicaron mayor atención sino por otros que, debido a circunstancias difíciles de predecir, obtuvieron una mayor publicidad. La publicidad de un texto – quiero afirmar- la determina el tiempo en que vive un autor, no el autor.En el caso de H. A. es fácil constatar que la centralidad obtenida por sus trabajos acerca del fenómeno totalitario obedece a dos razones históricas: la primera, derivada de los imperativos de la Guerra Fría, surgió de la necesidad política de caracterizar al “enemigo” internacional de la democracia occidental: en ese tiempo el estalinismo.
Como es sabido, gran mérito de H. A. fue estudiar el totalitarismo en sus dos formas principales de expresión, la nazi y la comunista, pero no como “sistemas sociales” conceptualmente petrificados sino como revueltas “hacia” y luego “desde” el Estado, revueltas dirigidas no sólo en contra de la democracia occidental sino sobre todo en contra de ese legado que recibimos desde la Atenas filosófica: la política como forma de vida destinada a reglar conflictos ciudadanos.
Si quisiéramos definir en clave arendtiana el sentido del totalitarismo, habría que decir que el totalitarismo es la anulación de la política mediante el Estado, anulación que lleva a la sustitución de la política por el terror del Estado que sin sustento político se convierte en un Estado total. El Estado total es a la vez el terror total. Y como trataré de demostrar es, desde una perspectiva política, la maldad total o la maldad radical. Con ello ya estoy adelantando que el tema del mal (o de la maldad) y el tema del totalitarismo no constituyen en el pensamiento de H. A. dos “teorías” diferentes sino dos ángulos destinados a abordar la misma realidad: la negación del pensamiento, y en este caso, la negación del pensamiento en la política: el pensamiento político.
La segunda razón que explica la centralidad del tema del totalitarismo en la obra de H.A. viene del periodo “post- guerra fría” surgido a partir del derribamiento del muro de Berlín en 1980, símbolo gráfico y real de las diferentes revoluciones democráticas que tuvieron lugar en la Europa del “Este político”.
De más está decir que a partir de la caída del nefasto muro, el mundo político vivió una suerte de fiesta democrática. Muchos intelectuales liderados por las visiones de Fukujama y otros, imaginaron que la historia de la anti-democracia quedaba atrás, y en ese ambiente festivo los análisis del fenómeno totalitario realizados por H. A. alcanzaron una ardiente actualidad. El tema del totalitarismo pasó, a su vez, a formar parte del currículum en diversos institutos socio y polito-lógicos y, en ese marco, el texto de H. A. Los Orígenes del Totalitarismo llegó a ser un objeto de imprescindible consulta.
Quizás habría que agregar una tercera razón para explicar el relieve político alcanzado por el libro de H. A. acerca del totalitarismo, y ella tiene que ver con el hecho ya comprobado de que las visiones ultra optimistas acerca de una rápida democratización del orbe no tuvieron ninguna justificación. En efecto, después del derrumbe del comunismo no sólo no tuvo lugar la ansiada democratización planetaria sino, además, han sido consolidados nuevos proyectos cuyos objetivos pueden ser calificados, en algunos casos, como para-totalitarios. En breve: los estudios acerca del fenómeno totalitario no han perdido actualidad.
Todavía nadie está muy seguro, por ejemplo, si el término totalitarismo, de neta raigambre europea, puede ser aplicado a las teocracias islamistas consolidadas en los últimos tiempos como reacción a la cruzada emprendida por el presidente Bush después del 11.09. Tampoco son avances democráticos los proyectos de poder total que se anidan en las jefaturas ideológicas en algunos países sudamericanos cuyos representantes sostienen ya abiertamente la tesis (de origen fascista) de que el pueblo, la nación, el partido, el gobierno y el Estado deben ser entendidos como una unidad absoluta (por ejemplo, García Linera 2010) En fin, ni el peligro dictatorial, ni las visiones totalitarias han desaparecido del todo. Del mismo modo es imposible afirmar que las democracias de tipo occidental están protegidas para siempre del peligro totalitario. No hay que olvidar que tanto el fascismo como el nazismo emergieron desde el interior de formaciones democráticas. Incluso puede ser posible que en nombre de la propia democracia emerjan proyectos antidemocráticos, ideológicos, fundamentalistas y misionales. Por ejemplo, John Gray, en su ya popular obra Apocalyptic Religion and the Death of Utopía” (2007) ha demostrado con lógica y hechos irrebatibles como al interior del gobierno Bush yacían concepciones totalizantes cuyo objetivo era realizar la utopía democrática mundial no importando los medios que se utilizaran, incluyendo violaciones a los derechos humanos, guerras “preventivas” y -como sabemos por Guantánamo- campos de concentración y torturas.
En fin, el ser humano no es democrático por naturaleza –lo que siempre destacaba H. A.- de modo que la tentación totalitaria asoma en tiempos y lugares menos esperados. Incluso en nombre de la democracia. Es en ese sentido que, siguiendo a Kant, H. A. manifestó en diversas ocasiones que la capacidad de pensar va siempre anudada con la capacidad de mentir. O dicho así: casi siempre olvidamos que la razón porta consigo no sólo la posibilidad de razonar sino también la de racionalizar. De este modo somos siempre proclives a justificar los peores actos en nombre de ideales superiores y cósmicas ideologías. 2.De acuerdo a un tratamiento sociologista del tema del totalitarismo, H. A. es considerada como la teórica de los sistemas totalitarios por excelencia. Craso error. Los estudios de H. A. con respecto al tema están muy lejos de ser un análisis de determinadas estructuras sociales, sociológicas o sociologistas de “tipo” totalitario. Del mismo modo será necesario destacar algo que gran parte de quienes se han ocupado de la obra de Arendt han pasado por alto: jamás H. A. desarrolló una teoría del totalitarismo como sistema social. Y no lo hizo porque jamás pretendió ser una teórica social.
H. A fue, antes que nada, una pensadora filosófica – y teológica- de la condición humana, sobre todo cuando esta condición se hace presente bajo la luz radiante de la política. Eso quiere decir que ella estaba muy lejos de ocuparse de determinadas teorías sistémicas. Su preocupación central fue siempre el ser humano en relación consigo y con los demás. Ésa, la humana, no es para H. A. una condición antropológica o social, sino – siguiendo la ruta trazada por Husserl y Heidegger pero elevada hacia “lo público”- la de aquel ser humano que “existe siendo” pero sin acceder nunca hacia la totalidad del Ser que es, de acuerdo a la teología arendtiana, Dios. Dios: palabra que no se atrevió a pronunciar Heidegger, pero que sobredetermina toda su concepción del Ser, como ha demostrado, desde su perspectiva judía, Marléne Zarader (1990) en su hermoso estudio sobre la filosofía heideggeriana. Es por eso que afirmo aquí que para alguien como H. A. el totalitarismo no es “un tipo de sistema social”, sino el resultado institucional de la degradación del espíritu, tanto colectivo como individual.. En fin, lo que quiero decir es que H. A. no era Max Weber, ni nada parecido.
El totalitarismo (o Estado total) para escribirlo de modo simple, surge, o puede surgir, sobre las ruinas del pensamiento político que es a su vez la condición de vida de esa construcción imaginaria que los sociólogos denominan “la sociedad”. O dicho en exacto sentido arendtiano: allí donde desaparece la diferencia entre el mundo del pensar y el del actuar desaparece la política y así el Estado ya no será de todos sino todos seremos del Estado.Habiendo perdido la condición política, dejamos objetivamente de ser ciudadanos y con ello nos convertimos en seres banales. Y si somos banales, todos nuestros actos, incluyendo nuestras maldades, serán banales. Ese es el sentido original de la “banalidad del mal”. No puede pensarse entonces en la banalidad del mal sin pensar en la banalidad de los malvados, lo que no quiere decir, por supuesto, que el mal será siempre banal. El mal es banal cuando es cometido por seres banales y, sobre todo, banalizados. Los ideólogos, los hechores, los grandes fundadores del Estado totalitario estaban, por el contrario, muy lejos de ser seres banales. Eran, sí se quiere, no demonios, pero sí, seres demoníacos. Pero las innombrables maldades de los seres “demoníacos” no habrían podido jamás cometerse si no hubiesen contado con la colaboración de multitudes de seres banales.
Anticipo entonces una tesis: la banalidad del mal es para H. A. una de las condiciones imprescindibles de la radicalidad del mal. O mejor dicho: hay una relación de estrecha colaboración entre la maldad radical y la maldad banal hasta el punto que la primera sólo puede hacerse presente sobre la base de la primera.Al escribir las últimas frases resulta más que evidente que estoy tratando de hacer una relación entre dos textos “clásicos” de H. A. El ya mencionado sobre los orígenes del totalitarismo, y el controvertido estudio sobre el caso Adolf Eichmann: Eichmann en Jerusalén (1964). Dos textos que jamás deberían ser leídos separados el uno del otro. Dos textos que no encierran dos “teorías” diferentes. Dos textos que son tentativas respuestas surgidas frente a esa pregunta que perseguía a H. A. ¿Cómo fue posible tanta, pero tanta maldad en un país supuestamente culto como era la Alemania pre-hitleriana? En el primer texto nos son presentados algunos escenarios y descripciones del horrendo crimen. En el segundo, los banales individuos que hicieron posible el crimen de los cuales Eichmann fue para H. A. sólo un representante entre varios.
El libro sobre los orígenes del totalitarismo es, visto de un modo formal, un tomo que contiene tres libros que podrían haber sido publicados perfectamente de modo separado. El primer libro es “El Antisemitismo”, el segundo, “El Imperialismo”. Recién el tercero está dedicado al tema de la dominación totalitaria. Como señala Karl Jaspers en su prólogo a la edición alemana (1955), se trataría de un libro de historia. Pero no es, en estricto sentido, un libro de historia. Analizando la estructura general del libro se observa que los dos primeros textos son de verdad, de historia, pero ellos están puestos al servicio del tercero, que no es de historia. Ese tercer texto titulado “la dominación totalitaria” pese a estar al final de libro es, a su vez, y paradójicamente, el centro del libro. Y si hubiera que definirlo, habría que decir que se trata de un texto político que contiene profundas connotaciones filosóficas, mas no de un texto histórico.
H. A. comienza estableciendo una premisa aparentemente sociológica, a saber, que los orígenes del totalitarismo hay que encontrarlos en el derrumbe (desintegración) de las estructuras que conforman la llamada sociedad de clases. Con esa formulación, H. A. se sitúa en polémica abierta con la tesis marxista que confiere un rol progresivo al derrumbe de las estructuras sociales de clase. No así para Arendt. Para ella las clases constituyen el andamiaje arquitectónico que da sentido y forma a la sociedad. Efectivamente: sin clases no hay alianzas de clases ni asociaciones de clase. Cada clase comporta la existencia de asociaciones, las que son inter y extraclasistas. Sin clases no puede hablarse de asociaciones y sin asociaciones no hay, por supuesto, “sociedad”.
De acuerdo a Arendt el derrumbe de las estructuras clasistas –que no es lo mismo que la desaparición de las clases- no proviene ni da origen a una sociedad igualitaria sino a una sociedad de masas la que a su vez origina la desigualdad más radical posible que es la que se da entre un pueblo masificado y un Estado que reclama para sí el monopolio absoluto de la política. Mas todavía, según H. A. todo régimen totalitario es precedido por movimientos sociales de masa que se articulan simbólicamente en torno a la figura de un Führer (conductor). De este modo, las clases, aún existiendo, asumen la forma de masa y la masa la forma de populacho (Mob). Este, al que podríamos llamar “momento populista del totalitarismo”, es una condición ineludible a toda formación totalitaria. Por lo demás, H. A. no está muy sola con esa opinión. De una u otra manera es muy similar a la de autores que han visto en la “masificación de lo social” un signo de desintegración no sólo social, sino sobre todo político y espiritual. Entre varios podemos mencionar a Gustavo le Bonn (1951), Sigmund Freud (1993), Elías Canetti (1980) y Ortega y Gasset (1971)“Movimientos totalitarios son movimientos de masa y ellos son hasta ahora la única forma de organización que han encontrado las masas modernas y que parece ser adecuada para ellas”, escribió H. A. (1955:499). Formulando la misma tesis en términos actuales, podemos decir que todo régimen totalitario tiene un origen populista aunque no todo movimiento populista culmina necesariamente en un régimen totalitario. Ese es, por cierto, uno de los postulados principales de quienes han dedicado esfuerzos para estudiar el populismo moderno, entre otros, Ernesto Laclau (2005). El movimiento totalitario sería, en ese sentido, una forma de re- articulación que surge de la desarticulación clasista la que a su vez lleva a la “sociedad de masas”. La desarticulación clasista tiene entonces dos posibilidades: o no es sucedida por ninguna re-articulación y deriva en aquella situación de “anomia” o desintegración general descrita por Durkheim (1967) o encuentra nuevas formas de rearticulación dentro de las cuales las más conocidas son las populistas las que, bajo determinadas condiciones dan origen a sistemas de dominación totalitaria.
Ahora, el segundo momento que lleva a la consolidación de un sistema de dominación totalitaria ocurre cuando tiene lugar aquello que H. A. llama alianza entre el populacho (Mob) y la elite. En este punto será necesario precisar que ni el concepto masa (populacho) ni el concepto de elite son usados por H. A. de acuerdo a su significado sociológico tradicional. Según ese significado, la masa estaría formada por los sectores más pobres de la sociedad y las elites, por grupos selectos de profesionales. Para H. A. en cambio, la masa no son “los más pobres” sino todos aquellos que, independientemente a sus pertenencias sociales se ponen bajo la disposición de un líder y de un Estado totalitario. A su vez, las elites no son para ella los grupos más selectos sino articulaciones que se desligan de las relaciones sociales con el objetivo de convertirse, de acuerdo a una expresión de Poulantzas (1968), como “clase en el poder” .Las elites en el sentido arendtiano pueden estar constituidas por una banda de demagogos (caso del nazismo) o por un partido leninista. Hoy podríamos agregar, de acuerdo a casos latinoamericanos (pinochetistas y castristas) por una jefatura militar o, en el caso islamista, por una teocracia impenetrable (ejemplo: Irán). En síntesis, el concepto de elite tiene para H. A. una connotación política y no social, y mucho menos sociológica. Las elites de Arendt no tienen nada que ver con las de un Gaetano Mosca o las de un Wilfredo Paretto.
Hechas estas precisiones podemos entonces mencionar el tercer momento que lleva, según H. A., a la construcción del edificio totalitario. Dicha construcción está condicionada por aquello que la filósofa llama la propaganda totalitaria.
La propaganda totalitaria precisa, de acuerdo a A. H., de una ideología totalitaria y de un líder totalitario. De ahí que el objetivo de esas propaganda está destinado a minar las reservas espirituales de cada ser humano, su capacidad de reflexión y juicio, es decir, a sustituir las ideas por ideologías. Eso pasa, evidentemente, por la destrucción de las instituciones destinadas a producir ideas, sobre todo las Universidades, las que en un régimen totalitario son convertidas en museos ideológicos. Las ideologías son, en este caso, el sustituto de las ideas o, como formulé en otra ocasión: son sistemas de ideas petrificadas (Mires 2002)Y efectivamente; quien es poseído por una ideología no piensa, es pensado por la ideología. Pero a la vez, las ideologías están representadas por encarnaciones terrenales, y si las ideologías son infalibles, sus representantes también lo serán. La creencia en la infalibilidad de líder es, según H.A., uno de los atributos inherentes a todo régimen totalitario. 3.Para muchos autores, la fusión entre ideología, masas y líder contiene en sí los elementos que llevan, tanto desde una perspectiva dogmática como ritual, a la formación de un nuevo tipo de religión. Pero la ideología, la masa y el líder no constituyen de por sí una religión, como repitió muchas veces H. A. Son su simple simulacro, o si se quiere, una visión degradada de lo divino en lo más banalmente humano.
Así se explica porque todos los regímenes totalitarios, o con pretensiones de serlo, han entrado siempre en conflicto con las religiones y las confesiones, y uno de sus objetivos principales ha sido y será, si no destruirlas, reducirlas a un status marginal. En fin, de lo que se trata mediante la aplicación sistemática de la propaganda totalitaria es de reducir la capacidad espiritual de cada individuo. Pero como la espiritualidad no puede ser separada de la capacidad de pensar –no olvidemos: el pensamiento es el medio que lleva al espíritu- la reducción de la espiritualidad no puede significar otra cosa que la banalización de cada ser humano a fin de que sea sometido al arbitrio ideológico y policial del líder total, representante del pueblo, de la nación, del partido y del Estado, a la vez.
La banalización del ser humano precisa, en consecuencias, de su des-moralización radical, la que no ocurre, por cierto, de un día a otro; se trata más bien de un proceso, y en Alemania, como en otras naciones, ese proceso comenzó aún antes de que Hitler se hiciera del poder. Los estudios de Max Weber acerca de la racionalización de las empresas y del Estado son bastante útiles para todos aquellos a quienes interese analizar los orígenes del totalitarismo moderno, sobre todo si se tiene en cuenta que Hitler y su banda llevaron la lógica de la racionalización al espacio de la política y luego la pusieron al servicio de su objetivo final: el genocidio. De este modo, los campos de concentración eran vistos por sus técnicos y administradores como simples fábricas. Y efectivamente: eran fábricas destinadas a la producción en masa de la muerte.
Ahora, des-moralización, desde el punto de vista filosófico significa la supresión de esa segunda voz que potencialmente todos portamos en aquel órgano virtual que llamamos “conciencia”, voz que nos indica, a través de ese dialogo dinámico que es el pensamiento, cuales son las diferencias entre lo bueno y lo malo, entre lo justo y lo injusto, entre lo verdadero y lo falso. Sólo cuando esa voz interior calla, o es enmudecida, seremos definitivamente banales, esto es, seres en condición de dejarse llevar por la voz altisonante del líder supremo que todo lo sabe, que todo lo piensa y en quien sólo necesitamos creer para alcanzar la redención sobre la tierra. Es por esa razón que la des-moralización desde el punto de vista teológico recibe otro nombre: demonización.
Para que exista demonización se requieren, como en el Fausto de Goethe, dos entidades. El demonio que nos posee, y el personaje faústico; es decir, el demonio y el demonizado. ¿Y qué es el demonio desde el punto de vista teológico? En primer lugar, un vacío producido por la ausencia de Dios en el alma. Eso significa que si Dios se presenta en lo bueno que hay en cada uno, el demonio no se presenta como presencia sino como ausencia, es decir: como ausencia de bien. Luego, el ser banalizado es el ser vaciado de bien. Sólo a través de ese vacío (o vaciamiento) de las nociones del bien puede penetrar en plenitud la presencia del mal, presencia que sólo emerge frente a la radical ausencia del bien. Pero a la vez, y aquí reside la perversión final de cada proceso de banalización colectiva, la presencia del mal no se presenta en nosotros como mal, sino como bien supremo. O en otros términos: cuando perdemos la noción del mal, perdemos a su vez la noción del bien. Y al no poder o saber diferenciar entre la maldad y la bondad, caemos en la banalidad total, condición a su vez -ésta es la idea de H. A.- de la maldad radical representada en los campos de exterminio: el triunfo del principio de muerte (el mal) por sobre el principio de vida; el asesinato masivo configurado como un simple proceso de producción técnica del cual, en definitiva, nadie aparece como ejecutor total. Es en ese sentido que H. A. vio en los campos de concentración y de exterminio, o en la visión inenarrable del Holocausto, aquello que Emmanuel Kant ni siquiera imaginó al acuñar el término del “mal radical” (1995).
El mal total, o mal radical puede, a su vez, ser entendido desde la perspectiva de una teología negativa, que eso es al fin la demonología, como la demonización del humano entendiendo por demonización el proceso sistemático que lleva a la anulación pensante del ser (espiritualidad). Esa es, a la vez, una tesis de Hannah Arendt, tesis que fue desarrollada en profundidad en su libro Zwischen Vergangenheit und Zukunft (Entre el Pasado y el Presente)De acuerdo con H. A. es imposible establecer una relación de equivalencia entre ideología y religión (2000: 324) La razón es que mientras la ideología bloquea el desarrollo del pensamiento (espíritu) la religión, para que sea tal, requiere, más allá de sus rituales, de altas cuotas de espiritualidad.
Creer en Dios es pensar en Dios, luego no podemos acceder a Dios fuera del pensamiento que es precisamente la instancia que anula cada ideología, sobre todo cuando esta ideología es impuesta desde un Estado total. Ahora, según H. A., una de las propiedades de las ideologías modernas (marxismo, fascismo, liberalismo) es haber eliminado el temor al demonio, o lo que es igual: la creencia en el infierno. El demonio y el infierno no son, por lo tanto, dos entidades materiales –y en ese punto Arendt está de acuerdo con la teología moderna- sino la negación del bien, negación que llegó en Alemania a radicalizarse hasta el punto que lo hechores de los crímenes más horrorosos no se reconocían ni ante sí mismos ni antes los demás como culpables. Con su ironía acostumbrada, dijo una vez H. A. al visitar Alemania, después de la guerra. “Ahora resulta que en Alemania nunca hubo un solo nazi”.“Si el demonio no existe, todo está permitido”, podemos decir invirtiendo la frase del Fedor Karamazov de Dostoyevski. Eso significa que sin la presencia amenazante del mal no reconocemos la posibilidad del bien, y al no poder diferenciar el mal del bien nos convertimos en seres no pensantes (banales). Como escribiera H. A. en su libro Ich will verstehen (Yo quiero entender): “Yo estoy segura que toda la catástrofe totalitaria no habría sobrevenido si la gente hubiera creído más en Dios, o por lo menos en el infierno” (1998: 85). Eso quiere decir que los hombres que llevaron a cabo el Holocausto no sólo eran seres que no conocían la noción del mal. Tampoco –y por lo mismo- eran capaces de sentir culpa. Y, por cierto, como ocurrió con Eichmann, no sabían pedir perdón.
El Holocausto es la presencia real de la consumación del mal total, aquella que se expresa en el proyecto de convertir a los humanos en cosas superfluas que pueden y deben ser eliminados por un designio ideológico concebido por seres demoníacos. Ahora, que ese proyecto hubiese sido implementado no sólo por los más radicales malvados de la historia universal sino por seres humanos banales, no sólo no disminuye la radicalidad del mal. Por el contrario: la sobre-dimensiona hasta llegar a un punto donde, aún después del horrendo crimen cometido al pueblo judío, ni siquiera el pensamiento puede alcanzar la presencia del mal. Y no lo puede alcanzar porque la banalidad del mal presupone, en primera línea, la eliminación del pensamiento. O dicho así: el pensamiento no puede pensar lo que está afuera del pensamiento: la total, la absoluta, la radical banalidad del mal. La banalidad del mal no es, luego, un atenuante de la radicalidad del mal. Es, si se quiere, su complemento, su condición necesaria. Sin extrema banalidad la maldad radical no podría ser posible. 4.En crónicas después compiladas bajo la forma de un libro, H. A. creyó encontrar en Eichmann el prototipo representativo de la banalidad del mal.
Que con su seriedad de gran historiador Hans Mommsen (1964: l- XXXll) hubiese descubierto después de la publicación del libro de H. A. que Adolf Eichmann no era el representante más adecuado de la banalidad del mal sino un gran actor que ante el juicio simuló ser banal con la esperanza de salvar su miserable vida, no devalúa en nada la idea de H. A. en el sentido de que su descripción de Eichmann corresponde, si no con Eichmann, con la biografía de miles de ciudadanos alemanes cuya conciencia fue minada desde el poder y cuya noción del bien fue sepultada bajo el peso de una ideología del mal. Miles de seres vaciados de sí mismos, individuos atomizados que dejaron de ser personas para convertirse en hordas, piezas de una maquinaria infernal puesta al servicio de la muerte colectiva.Los Eichmann, descubrió Hannah Arendt, pueden ser incluso muy inteligentes, prolijos y responsables en sus trabajos. Pueden cultivar incluso, y con gran dedicación, todas las llamadas virtudes secundarias (puntualidad, limpieza, orden, disciplina, etc.) Pueden ser, además, excelentes “jefes” de familia. Pero no saben o no quieren pensar. Y pensar, para H. A. – en ese punto sigue a Kant quien siempre hacía la diferencia entre el pensar y el entender- viene de una actividad, no de una pasividad del espíritu. Sólo a través del pensamiento activo –hay que repetirlo- podemos reconocer la diferencia entre el bien y el mal.
H. A. vio en Eichmann lo que fueron muchos cómplices y actores del nazismo: un ser incapacitado para pensar y por lo mismo alguien que al no saber distinguir la diferencia entre el bien y el mal sólo podía funcionar, pero no vivir. Un funcionario, es decir, alguien que funcionaba y nada más. Sin esos seres funcionales ninguna dictadura totalitaria puede ser posible. Sin la horrible banalidad del mal –“frente a la cual la palabra falla y el pensamiento fracasa” (Arendt 1964:300) – el mal, en su expresión total y radical, nunca habría podido existir.
Referencias: Arendt, Hanna Ich will verstehen Piper, München 1996Arendt, Hanna Über das Böse, Piper, München 2007Arendt, Hanna Zwischen Vergangenheit und Zukunft, Piper, München 2000Arendt, Hannah Eichmann in Jerusalem, Piper, München 1964Arendt, Hannah The Origin oft Totalitarism Harcout Brace Jovanovich, New York 1951. La edición alemana lleva como título Elemente und Ursprünge totaler Herrschaft, Piper, München 1955Canetti, Elias Masse und Macht, Fischer, Frankfurt 1980Durkheim, Emile Les regles de la méthode sociologique, París 1967Freud, Sigmund Massen Psychologie und Ichanalyse, Fischer, Frankfurt 1993Gray, John Apocalyptic Religion and the Death of Utopía” Farrar, Straus, and Giroux, New York 2007Kant, Immanuel Methaphysik der Sitten, Werke 5, Könemann, Köln 1995Laclau, Ernesto La razón Populista, FCE, Buenos Aires 2005Le Bon, Gustave Psychologie der Massen, Kroner, Stuttgart 1951Linera García, Alvaro Del Estado aparente al Estado integral. Revista Nueva Crónica, La Paz (26 de febrero hasta el 11 de marzo de 2010) Núm. 51, pp 10-12Mires, Fernando Crítica de la Razón Científica, Nueva Sociedad, Caracas 2002Mommsen, Hans Hanna Arendt und der Prozeß gegen Adolf Eichmann en Arendt 1964Ortega y Gasset La Rebelión de las Masas, Alianza, Madrid 1971Poulantzas, Nicos Pouvoir Politique et classes sociales de lé état capitaliste, Maspero, Paris 1968Zarader, Marléne La dette impensée, Heidegger et l’héritage hébraique, Du Seuil, París 1990

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domingo, 2 de enero de 2011

MUD reitera llamado a que multitud acompañe a oposición a la AN este 5 de enero

Caracas, 2 ene (EFE).- El diputado electo venezolano Enrique Mendoza reiteró hoy la convocatoria “a los ciudadanos democráticos” para que acompañen a los legisladores opositores al presidente del país, Hugo Chávez, que asumirán como tales el próximo miércoles.
“Los diputados de la (alianza opositora) Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llegaremos a la Asamblea Nacional con la gente, con los ciudadanos que votaron por nosotros el pasado 26 de septiembre y que nos hicieron sus representantes, por eso los invitamos” a la concentración del 5 de enero, dijo a los periodistas.
Pese a que admitió que “aún no se ha recibido respuesta” a la petición de autorización al Ministerio del Interior para la concentración, Mendoza remarcó que ella “es vital para hacer una nueva demostración de la decisión del pueblo de defender sus instituciones y derechos”.
La convocatoria a este acto de calle “es a las ocho de la mañana, de modo de hacer el acompañamiento antes de la sesión que se inicia a las once”, sostuvo el líder de la desaparecida Coordinadora Democrática, la alianza antecesora de la MUD.
La Coordinadora Democrática decidió boicotear las parlamentarias de 2005, en un infructuoso intento por deslegitimar el proceso electoral de entonces, lo que dejó al Parlamento bajo el total control de las fuerzas partidistas afines al Gobierno de Chávez.
El también diputado electo Fernando Soto, del PSUV de Chávez, propuesto para presidir la AN, dijo que se revisarán las credenciales de los 165 legisladores “a las 9 de la mañana” del miércoles.
“He escuchado decir que van a hacer una marcha. Perfecto, háganla a las 7 de la mañana, porque a las 9 tienen que estar aquí; ni un minuto más ni un minuto menos”, declaró a los periodistas, aunque confirmó que la sesión se instalará “a las 11 de la mañana con quienes estén y punto”.
La MUD dijo el pasado jueves, a través de su coordinador nacional, Ramón Aveledo, que invitaba a esa manifestación “a la gente que nos apoyó, que votó a nuestros candidatos, elegidos por 5,3 millones de votos y que hoy tienen la simpatía de muchos más”.
Con 5,4 millones de votos, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Chávez ganó en los comicios de septiembre 98 de los 165 escaños de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento unicameral) con lo cual mantuvo una mayoría, pero no la mayoría calificada de dos tercios (110 escaños) que el propio Chávez se colocó como meta.
La treintena de partidos y otras organizaciones agrupados en la MUD se llevaron 65 escaños, mientras que otros dos sillones quedaron en manos de Patria Para Todos (PPT), disidente del chavismo.
Los diputados opositores se encargarán en la AN “de defender la vigencia de la Constitución” ante un Gobierno que “tiene fecha de vencimiento en 2012″, remató Aveledo en alusión a las presidenciales de diciembre de ese año, en las que Chávez ha dicho que buscará la reelección para el período 2013-2019.
Julio Borges, otro líder opositor de la Coordinadora y de la MUD, y que también asumirá este miércoles como diputado, anunció hoy que su primera propuesta apuntará a la interpelación parlamentaria de los ministros de Chávez del área económica.
Ello, luego de que el pasado viernes anunciaran que se ha restituido el sistema cambiario con una tasa única controlada por el Gobierno, de 4,30 bolívares por dólar, y la eliminación de la tasa de 2,60 bolívares que regía para el envío de remesas familiares y la importación de alimentos y medicinas.
El sistema dual que desapareció a partir del 1 de enero implicó una devaluación del 20 y 100 por ciento con respecto a la tasa única de 2,15 bolívares por dólar en vigor hasta enero de 2009. EFE






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Agonía y muerte de la izquierda democrática
Carlos Alberto Montaner
Con Carlos Andrés Pérez muere también el último gran representante de la Izquierda Democrática, una corriente ideológica con vocación internacional que cuajó en América Latina a mediados del siglo XX. ¿Quiénes la formaban? Fundamentalmente, el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre (APRA), el venezolano Rómulo Betancourt (AD), el costarricense José Figueres (Liberación), el guatemalteco Juan José Arévalo, el boliviano Víctor Paz Estenssoro (MNR), el dominicano Juan Bosch (PRD), los cubanos Ramón Grau y Carlos Prío (PRC) y el puertorriqueño Luis Muñoz Marín (PP).
Todos, menos Haya de la Torre, que era el más culto y brillante, gobernaron en sus respectivos países. Todos, menos Muñoz Marín, sufrieron persecuciones y exilios. Todos, menos Juan Bosch, que en 1963 fue electo democráticamente y a los siete meses lo derrocaron los militares, hicieron reformas profundas que dejaron una honda huella en la sociedad de su tiempo. El primero de ellos que llegó al poder fue Arévalo en 1945, pero su obra de gobierno no tuvo continuidad en la convulsa Guatemala de aquellos tiempos.
Pronorteamericanos y keynesianos
¿En qué creían? Eran demócratas convencidos, antimilitaristas, nacionalistas, anticomunistas, intervencionistas, estatistas y, en alguna medida, pronorteamericanos. Se habían reconciliado con Washington y con el capitalismo. Pensaban que los males económicos nacionales se corregían con la mítica reforma agraria, la nacionalización del crédito y el control por el Estado de ciertos servicios públicos “esenciales”. Aspiraban a formar clases medias nutridas y reclutaban a sus partidarios entre los trabajadores asalariados.
Naturalmente, eran keynesianos, al menos en el sentido de que creían que el empleo, la inflación y la creación de riquezas se podían modular mediante la manipulación del gasto público. Eran, también, cepalianos en lo tocante a la colocación de barreras arancelarias para provocar la industrialización mediante la paulatina sustitución de las importaciones por bienes producidos nacionalmente. Confiaban en la planificación económica como el camino moderno hacia el desarrollo.
La socialdemocracia latinoamericana
En realidad, la Izquierda Democrática era la expresión latinoamericana de la socialdemocracia europea. Procedía, como ella, de un polvoriento y ya entonces descartado análisis marxista, pero lo teñía con un fuerte componente antimilitarista porque en esa época, en Hispanoamérica, el gran enemigo era, en primer lugar, el ejército, al que había que someter a la autoridad civil. Había, sin embargo, otros tenaces adversarios: la oligarquía rural y, muy destacadamente, los débiles pero siempre insidiosos partidos comunistas pro soviéticos.
El ejercicio del poder no fue exactamente glorioso para la Izquierda Democrática. En general, tras la experiencia de varios periodos de gobierno en diversos países, la sociedad descubrió que el estatismo, la planificación centralizada y gasto público excesivo, conducían a la inflación, la corrupción de la clase dirigente coludida con los empresarios y cortesanos mercantilistas, a la creación de burocracias parásitas que obstaculizaban y encarecían la creación de riqueza, al atraso tecnológico y al crecimiento de la pobreza y la desigualdad.
Rectificar los errores
Algunos políticos de la Izquierda Democrática, o sus sucesores, vivieron lo suficiente para rectificar los errores originales. El primero fue Víctor Paz Estenssoro. El hombre que en los años cincuenta hizo la violenta revolución nacionalista boliviana, en los ochenta, más sabio, regresó al poder para devolverle la autoridad a la sociedad civil de su país reduciendo el peso del Estado, controlando el gasto público y confiando más en el mercado que en las decisiones de los burócratas.
En Perú, Alan García fue un caso parecido. Su segundo mandato ha sido, felizmente, la negación del primero. Algo similar sucedió en Venezuela: Carlos Andrés Pérez regresó al poder en 1989 dispuesto a corregir los errores de su primer mandato (74 al 79). Lo hizo, muy acertadamente, pero las rencillas políticas, llevadas al plano judicial, consiguieron, primero, sacarlo del poder, y luego condenarlo a arresto domiciliario, maniobra que desgastó peligrosamente la débil institucionalidad democrática venezolana.
En Costa Rica –donde más éxito tuvieron las ideas de la Izquierda Democrática a partir de la revolución de José Figueres–, Oscar Arias dedicó sus dos periodos presidenciales a tratar de corregir los errores parciales de la teoría inicial. Ya contaba con los copiosos análisis del premio Nobel de Economía James Buchanan y de sus discípulos de la Escuela de Virginia sobre el comportamiento pernicioso del sector público, más la impresionante obra de pensadores como Mises, Hayek, Gary Becker, Douglass North y otra media docena de gigantes. Sencillamente, el punto de partida estaba equivocado.
¿Qué paradigmas quedan vigentes en América Latina? Fundamentalmente, dos: Chile –el de la Concertación y el de Piñera, que es el mismo con matices diferentes– y el alboroto chavista (nadie toma en serio la tumultuosa cleptocracia argentina). Ya no hay Izquierda Democrática. Se acabó.

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DILMA ROUSSEF ASUME PRESIDENCIA DE BRASIL
Brasilia, 1 ene (EFE).- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recibió hoy en el Palacio de Planalto la banda presidencial de manos de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, quien cerró así oficialmente sus dos mandatos de cuatro años.
Lula, que estaba con la banda en el pecho, recibió a su sucesora y a su vicepresidente, Michel Temer, con un efusivo abrazo, tras lo cual levantó los brazos de los dos en señal de victoria y luego se dirigieron al “parlatorio” (tribuna externa) del Palacio, sede de la Presidencia.
En el “parlatorio”, el ahora ex presidente, que estaba acompañado por su esposa, Marisa Letizia, se despojó de la banda con los colores verde y amarillo de la bandera nacional y se la impuso a Rousseff, acto seguido de un apretón de manos y otro abrazo.
Rousseff llegó al Palacio de Planalto después de ser investida en el Congreso, donde pronunció su primer discurso como jefa de Estado y de recibir las honras militares, incluida una salva de cañonazos.
La presidenta se dirigió al Palacio a bordo de un Rolls Royce sin capota, de pie y acompañada por su hija Paula, en un corto recorrido durante el cual recibió los vítores de unos miles de personas que se congregaron en la Plaza de los Tres Poderes para ver la transmisión de mando.
Rousseff, que al comienzo de la tarde no pudo usar el automóvil descubierto en el recorrido hacia el Congreso debido al fuerte aguacero que cayó hoy sobre Brasilia, saludó a la multitud mientras que en otro vehículo, igualmente descubierto, le seguían el vicepresidente y su esposa Marcela Temer.
Después de recibir la banda presidencial de manos de un emocionado Lula, Rousseff comenzó en el “parlatorio” un segundo discurso, esta vez dirigido al pueblo que aguantó el aguacero para expresarle su cariño.
Lula salió así de la escena política brasileña que dominó durante los últimos años y está previsto que abandone esta misma noche Brasilia con destino a Sao Bernardo do Campo, municipio del cinturón industrial de Sao Paulo en el que comenzó su vida sindical y donde tiene su residencia privada.
Rousseff todavía tiene que participar hoy en los saludos protocolarios de los mandatarios extranjeros, en el acto de nombramiento de los ministros y en un cóctel que ofrecerá esta noche en el Palacio Itamaraty, sede de la cancillería.
A los actos de investidura asisten los presidentes de Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Guinea Bissau, Uruguay, Paraguay, Perú, República de Guinea, Surinam y Venezuela, así como el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
También están presentes el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbás, y los primeros ministros de Portugal, José Sócrates; de Corea del Sur, Kim Hwang-Sik, y de Bulgaria, Boiko Borisov.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, que había sido confirmado entre los asistentes, no llegó a los actos, y tampoco lo ha hecho la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton
. EFE

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La destrucción como necesidad
ELÍAS PINO ITURRIETA EL UNIVERSAL
2 de enero de 2011
Mucho se ha escrito sobre el papel de destructor que ha distinguido al presidente Chávez desde su ascenso al poder. Llevamos años leyendo y diciendo cosas sobre el particular, pero quizá falte un análisis solvente de lo que, más que una vocación, es en su caso una fuerza mayor. Ahora no se pretende tal análisis, sino apenas una aproximación que puede ayudar a los inventarios que cada quien realiza en fin de año. Haremos el intento de explicar este punto esencial de la vida venezolana, para ver si tiene sentido. La destrucción encuentra origen en el hecho de que quiera imponer un proyecto confuso de dominación sobre cuyo contenido sólo tiene él noción cierta, si llegamos a conceder que la tiene. Una noción que no parece distinguida por la estabilidad, sino por una constante mudanza del parecer personal debido a la cual topa con escollos formidables. La sociedad soñada por Chávez es un anhelo individual, un deseo privado que no puede convertirse en público sino mediante la aniquilación de todo lo que se le opone. No pretende la transformación de la realidad partiendo de un plan pensado con la debida propiedad, sino mediante lo que le vaya sugiriendo cada insomnio o cada trance de febril inspiración. El revoltillo está dirigido hacia cualquier meta, según vaya trajinando la receta al vaivén del capricho, motivo que obliga a una colisión con la diversidad de situaciones y personas a las cuales involucra. Un designio proveniente de pulsiones personales al cual no soporta una formación profesional en que se pueda confiar, ni un vínculo debidamente acreditado con la política ni la preocupación por estudios metódicos del arte de gobernar ni disciplinas relacionadas con una organización como los partidos políticos de cuño contemporáneo, es una tendencia ciega que fatalmente está destinada a la aniquilación de los factores que la adversen. Es una escoba desconcertada que todo lo barre. Debido a su irracionalidad y a su arbitrariedad esenciales, no congenia con la operación de discriminar. Para Chávez el entendimiento de Venezuela es un ejercicio autobiográfico. El país y su historia discurren de acuerdo con las vicisitudes de una oscura criatura de provincia a quien, según una unilateral interpretación, se le negaron las oportunidades del estrellato cuando fue oportuno. La evolución del país se resume en las frustraciones y en el resentimiento de quien imagina que se le escamoteaba un derecho a la supremacía, burlado por contendientes ventajistas a quienes debe cobrar la afrenta de un camino circundado de veneno. Todo pasa, necesariamente, por el rasero personal de quien ve el presente y el pasado según el estrecho prisma de unas vivencias supuestamente reprimidas por la maldad de quienes se ocuparon de arrinconarlas por el simple hecho de que no cabían en su cálculo de privilegiados. De allí la ausencia de matices, las generalizaciones brutales, las negaciones descomunales, el predominio de la superficialidad, la colocación del yo sobre los intereses del resto, en una carrera que mira la evolución del entorno y de los habitantes del entorno en función de lo que sucedió o pudo suceder a quien, gracias a la pródiga ruleta que usualmente se juega en el país, tiene ahora la ocasión de escudriñar y escribir la historia desde una atalaya cuyo guía es sólo quien la registra y redacta. La estrecha y escabrosa topografía de lo autobiográfico determina una versión de la república cuyo destino es, por consiguiente, la desaparición de la república según ella se ha formado desde el siglo XIX, o desde poco antes. Porque la autobiografía se revuelve a su antojo entre antaño y hogaño, con el propósito de meterlos en su rígido molde. La prepotencia del autobiógrafo no sólo topa con el bulto de un entorno heterogéneo cuyas características se resisten a una absurda simplificación, sino también con una historia que se le vuelve levantisca por el simple hecho de una procedencia en la cual destaca la influencia del liberalismo como factor principal. Una sociedad aclimatada desde los inicios republicanos en el regazo del pensamiento liberal, no calza en la horma de un entendimiento en el cual sólo privan los intereses de quien la observa sin buscar el auxilio de unos prismáticos debido a que siente que sus ojos penetran los secretos de cualquier horizonte. El empeño de convertir a Venezuela en una autobiografía pretenciosa, es decir, en una peripecia individual que comienza en el tiempo de remotas luchas de esclavos y cimarrones, no puede sino crear enemistades en sentido panorámico y buscar su eliminación sin dejar títere con cabeza, desde el principio y hasta nuestros días. De lo contrario la autobiografía quedaría en nada. A los problemas descritos se agrega la palmaria incapacidad de quien quiere hacer un país a su imagen y semejanza. Como carece de las herramientas para la edificación de estructuras destinadas a la permanencia, se puede contar con la desaparición de lo que de su voluntad dependa y de lo que puede ser su sostén: instituciones de fomento material, organismos de seguridad, despachos y servicios que antes funcionaban, sistemas educativos, etc. Ni lo que lo puede apoyar está garantizado en sus designios. Esto último pudiera considerarse como una ventaja, como el fatal desenlace de una pretensión sin fundamento, si no se convirtiera finalmente en una calamidad general. Aunque la calamidad de real envergadura sea, por supuesto, la fuerza mayor que determina el destino de un hombre que debe destruir para subsistir.

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Tiempo de palabra

CARLOS BLANCO EL UNIVERSAL

2 de enero de 2011

CAP

Carlos Andrés Pérez fue derrocado por los mismos que encumbraron a Chávez en uno de los más grotescos giros de la historia. Pérez, el hombre de la Gran Venezuela, el que promovió la centralidad del Estado en los 70 bajo el impulso de la cuadruplicación de los precios del petróleo en el paroxismo del populismo criollo, fue el mismo hombre que entendió la necesidad de dar un viraje intenso y extenso como salida a la década perdida de los 80. Un hijo de lo que fue el modelo político y económico por excelencia de América Latina tuvo la virtud de entender el cambio de los tiempos y asumió con coraje dar un vuelco radical a la conducción del Estado. En su segundo gobierno se atrevió a convocar a venezolanos independientes, algunos adversarios de su gestión en los 70 como quien esto escribe, para labrar una transformación profunda en la vida del país. Esta amplitud, la ausencia de odios, la carencia de facturas por cobrar, le permitió rodearse de aquellos a los que consideró aptos para la tarea que quería emprender. Su única ambición era la historia, solía decir. La escogencia del gabinete ejecutivo fue un punto inicial de fricción con el grupo que controlaba su partido y marcó el inicio de una guerra que el núcleo duro de AD libró contra CAP hasta que fue derrocado. Algún día los dirigentes de AD reconocerán su responsabilidad en la tragedia de derrocar a Pérez.
Los Ejes del Gobierno.
El Presidente se comprometió a fondo con las reformas políticas propuestas por la COPRE desde que era candidato. El 23 de enero de 1988, en un discurso célebre con ocasión de los 30 años de la democracia, anunció que su eventual gobierno asumiría la reforma del Estado. Él y Eduardo Fernández, junto a otros candidatos, impulsaron la aprobación de la ley para la elección popular de gobernadores en 1988, lo que por cierto desmiente la idea de que dicha elección fue producto del Caracazo ocurrido meses después en febrero de 1989. Para impulsar la descentralización, apenas llegado al gobierno comenzó a convencer a los remisos, lo logró con algunos y se enfrentó a los otros. Estaba persuadido de que la historia esperaba a quien se atreviera a transferir poder a las regiones y municipios aun a costa del propio. Esto no se lo perdonaron quienes disfrutaban de la cercanía a Miraflores como mecanismo para gobernar el país. Contribuyó a desatar un proceso que, al decir de Ramón J. Velásquez, fue la transformación más importante del siglo XX venezolano, y que como apuntó hace poco Arnoldo Gabaldón, es una de las líneas de resistencia de hoy frente al régimen de Chávez. El otro eje de la transformación fue el de la reforma económica y social. Un equipo integrado por profesionales independientes como Miguel Rodríguez, Moisés Naím, Gustavo Roosen, Eduardo Quintero, Gerver Torres, Jonathan Coles, Fernando Martínez Móttola, Roberto Smith, Imelda Cisneros, Pedro Rosas Bravo, Ricardo Hausmann, Carlos Hernández Delfino, Rafael Orihuela, Marisela Padrón y Teresa Albánez entre muchos otros, tuvo el apoyo de CAP para abrir la economía y la sociedad. Como señaló Moisés Naím en memorable artículo en El Nacional, le quitó al sector empresarial privado las amarras que lo mantenían subordinado a los caprichos gubernamentales, aun al elevado costo de ver a buena parte de ese sector -liberado por las políticas de CAP- convertido en factor esencial de la conspiración que lo derrocó.
Los Errores.
Un día cualquiera, quien esto escribe le planteó al Presidente que no era posible avanzar en la reforma sin apoyo político, y este contestó, terminante. "Ministro, hagan su trabajo que yo me encargo de darles el apoyo que requieran para hacer lo que tienen que hacer". En esta anécdota se revela la grandeza y la equivocación de un hombre como Pérez. Le abrió paso a una generación para que gobernara, invirtió todo su capital político en apoyarla, corrió el riesgo de quedarse solo para lograr las reformas, confiado en esa elusiva hechicera que es la historia. El error de CAP y de quienes lo acompañaron, quien esto escribe entre los primeros, fue pensar que la nueva libertad adquirida y que las oportunidades de participación logradas generarían las condiciones para continuar con los cambios. Se sobrestimó la bondad de las reformas; el Presidente y el gobierno sobrestimaron su capital político, mientras se subestimó la importancia de AD, así como la venganza histórica que aguardaba, solapada, entre los herederos del gomecismo, del medinismo y del perezjimenismo. Se subestimó la conspiración, cuyos elementos civiles y militares se conocían y CAP jamás pensó que en las FAN se pudiera albergar una traición como la que después afloró y, menos aun, que la corte de "los notables" iba a aprovecharla para derrocarlo. No; no es verdad que funcionaron los mecanismos institucionales, como dicen, sino que Pérez no concibió otra forma de enfrentar la conspiración que la convicción en su inocencia.
La Corrupción.
CAP vio su reputación deshecha por las acusaciones de corrupción. Hasta el sol de hoy el único juicio que lo condenó en la Corte Suprema de Justicia fue haber dispuesto dólares de la partida secreta para la custodia de Violeta Chamorro en Nicaragua, dado el dominio que ejercía el Movimiento Sandinista en todos los organismos de seguridad de ese país. La corrupción que se le atribuye a Pérez fue la de la Gran Venezuela de los 70, en la que el descomunal ingreso petrolero desbordó la capacidad de absorción productiva y legítima de esos ingresos. No, no fue Pérez; fue una sociedad cuyas élites en buena medida se lanzaron a la piñata petrolera, pero que una vez venidas las vacas flacas le atribuyó al Presidente su propia responsabilidad. Exactamente como ahora: nadie es responsable del advenimiento de Chávez.
El Solitario.
Los grandes "amigos" de CAP lo abandonaron en la desgracia. Supo que no eran amigos más que del poder. Después de los oropeles de la gloria se avino a la familia y a pocos amigos; cuando enfermó, en los destellos que le permitían los viejos reflejos sólo quería regresar a Venezuela para luchar por el retorno de la democracia. Llegó a reconocer su ingenuidad al no ver el poder de sus enemigos pero jamás se arrepintió de haber sido un demócrata a tiempo completo, aun en los amargos tiempos que condujeron a su prisión y exilio. Para este narrador es un orgullo haber trabajado con CAP. En ese tiempo fue posible soñar con un país pujante, contemporáneo, desarrollado, libre. El futuro parecía posible... No hay que descuidar sin embargo a quienes con mezquindad quieren desconocer el papel de Carlos Andrés Pérez en la historia; son esa parte de Venezuela que no se cansa de dar mordiscos. Ya vienen...

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sábado, 1 de enero de 2011

VENEZUELA: FUERTE ACREEDOR DE LA REGION
Venezuela se está convirtiendo aceleradamente en uno de los fuertes acreedores de la región, apuntalado por los negocios petroleros, que se han multiplicado durante el gobierno del presidente Hugo Chávez.
Las cuentas de la petrolera estatal (PDVSA) apenas se detienen en las deudas de Bolivia o República Dominicana, ya que su atención está en el ingreso global que obtiene de ventas al mercado de Estados Unidos, a pesar de las diferencias ideológicas con el “imperio”. Sin embargo, sus montos siguen abultándose.
Poco antes de que el gobierno aliado del presidente de Bolivia, Evo Morales, anunciara el aumento en los precios de la gasolina, que provocó una airada reacción popular, reveló que había acumulado con Venezuela una deuda de 272 millones de dólares por las compras petroleras de los últimos años.
La deuda ubica a Venezuela como el principal acreedor de Bolivia.
Un patrón similar con otros países
Las ventas de productos energéticos con Paraguay y Uruguay siguen un similar patrón, y en el Caribe ha aumentado con Cuba y República Dominicana, entre otros de los miembros del pacto energético de Petrocaribe, auspiciado por Caracas.
Con el gobierno aliado de La Habana, Chávez ha suscrito unos 1.300 proyectos conjuntos, entre ellos la exportación de más de 100.000 barriles diarios de crudo y productos refinados.
El intercambio con Cuba ha aumentado exponencialmente hasta alcanzar montos estimados en 2.000 millones de dólares al año y sus cuentas están sujetas al acuerdo binacional que permite como pago la presencia en Venezuela de miles de maestros, médicos y asesores cubanos.
Con República Dominicana, la deuda petrolera ascendió hasta 1.325 millones, pero se ha refinanciado a través de los mecanismos de Petrocaribe y Santo Domingo ofreció pagar parte del monto con producto alimenticios.
En América del Sur, PDVSA renegoció con la petrolera paraguaya Petropar una deuda de 250 millones de dólares, de manera que el grueso se pague en un lapso de 15 años, a un interés de dos por ciento anual.
Con Uruguay, el monto adeudado asciende a 500 millones de dólares, que comenzó a subir desde 2005, cuando estaba en el gobierno el presidente Tabaré Vázquez.
El comercio con Brasil
El asimétrico comercio con Brasil, que supera los 2.000 millones de dólares al año, estuvo complementado desde 2009 gracias a un acuerdo para la venta de 249.000 barriles diarios de nafta liviana, mientras que el respaldo económico de Caracas a Argentina y Ecuador se centró en la compra de bonos de la deuda pública.
Los principios de Petrocaribe ilustran la política de Caracas sobre el comercio con el petróleo, que afirma se basa en al solidaridad.
“Bajo las premisas del comercio justo, la complementación, la solidaridad, la justicia social y la voluntad común de avanzar, esta iniciativa de integración regional continúa siendo la única alternativa real que tienen los países en desarrollo de procurarse un acceso seguro y confiable a las fuentes de energía”, explica PDVSA sobre el acuerdo energético regional creado en 2005.
300.000 barriles diarios a Petrocaribe
Hacia los 17 miembros activos, Venezuela envía unos 300.000 barriles diarios de crudo y productos, cuya forma de pago, además del trueque, prevé condiciones de dos años de gracias y un interés de 1 por ciento si el precio del barril supera los 40 dólares.
Honduras, que tenía esos beneficios de Petrocaribe, fue retirada del acuerdo luego del golpe contra Manuel Zelaya en 2009.
“Antes de Petrocaribe, los países de la región no tenían ningún control sobre la cadena de suministro de crudo y productos y dependían de las transnacionales y de la especulación de los intermediarios”, señala el acuerdo energético.
Además, se pregunta si Petrocaribe es un acuerdo desventajoso para Venezuela.
“¡No! Con esta iniciativa de política exterior, el país recupera su presencia en un espacio que le es natural, debido no sólo a la cercanía geográfica, sino a las profundas afinidades culturales e históricas que unen a nuestros pueblos. En el pasado, Venezuela había cedido este espacio ante las transnacionales y los intermediarios, quienes hicieron de esta región un ‘mercado premium’, pues al dominar todos los eslabones de la cadena de comercialización, eran quienes establecían las reglas y los precios”, indica.
En otro gesto de solidaridad, Venezuela condonó el año pasado a Haití una deuda por la factura petrolera de 395 millones de dólares.
Apuntala el liderazgo de Chávez
Analistas sostienen que el liderazgo de Chávez en la región ha sido apuntalado por las ventas petroleras con condiciones ventajosas, pero que una economía como la venezolana, que tiene dos años en recesión, y con los gastos aumentando, necesitará recuperar sus deudas.
El economista y ex director de PDVSA José Toro Hardy dijo que la situación de la petrolera es alarmante, con unas operaciones “muy golpeadas” y puso en duda el nivel de producción 3,1 millones de barriles diarios, que dice el gobierno.
“Es una empresa que ha perdido el norte. PDVSA despidió parte de personal que sabía de petróleo (después de la huelga de fines de 2002), la capacidad de refinación está en retroceso, su deuda financiera supera los 27.000 millones de dólares, sin hablar de la deuda con contratistas locales”, dijo a dpa.
Toro señaló que la industria aporta el 95 por ciento de la divisas al país y a pesar de tener ingresos anuales por cerca de 50.000 millones de dólares requiere aumentar sus ingresos ante el creciente gasto del gobierno de Chávez, cercano a cumplir 12 años.
“Los acuerdos en Petrocaribe tienen una utilidad que es casi cero y los miembros tienen además la posibilidad de pagar sus deuda en trueque, con productos alimenticios”, señaló.
Néstor Rojas Mavares (dpa)

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Devaluación afectará 40% de las importaciones básicas del país

El Universal

Desde el 1 de enero de 2011 la paridad cambiaria oficial del país será de 4,30 bolívares por dólar, eliminando así la tasa preferencial de 2,60 bolívares bajo la cual se importaba una porción importante de los rubros considerados básicos, como alimentos y medicinas. Aun con esto, el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Nelson Merentes, señaló que "los modelos matemáticos y econométricos reflejan que no habrá un impacto significativo en los precios". Según el funcionario, " la experiencia demuestra el poco impacto", y para sustentarlo comentó que el pasado mes de enero se realizó un ajuste cambiario (60% promedio) y la inflación de 2010 terminó en 26,9%, 1,8 puntos por encima de la registrada en 2009, que fue 25,1%, y en ese período no se revisó el tipo de cambio. Para 2011 se proyecta una inflación entre 23 y 25% que a juicio del presidente del BCV "no será difícil de alcanzar". El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, quien sustituyó devaluación por unificación, dijo que "la medida simplifica el manejo de la situación, que tendrá una serie de consecuencias en la economía y en las inversiones que se realizarán en el 2011". Pero las cifras oficiales muestran que al cierre del tercer trimestre del año, 48% de las divisas entregadas por Cadivi para importaciones ordinarias correspondían a asignaciones a 2,60 bolívares por dólar. Este volumen de importaciones, que a septiembre sumaban 7 millardos de dólares, sufre un ajuste de 65,4% con la nueva decisión oficial en materia cambiaria. Las compras de alimentos, materias para medicinas, maquinarias y equipos, libros y útiles escolares, serán los más impactados con la medida. Jorge Giordani aseguró que en este contexto se mantendrá el Sitme, "cuyo valor máximo será 5,30 bolívares". Adiós al 2,60 La Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), el pasado 15 de enero, había determinado que de un total de 6.394 ítems que pueden ser importados, 59% recibiría dólares a 4,30 bolívares y el 41% restante, recibiría las divisas a 2,60. Entre esos rubros que se importan con esta tipo de cambio están las materias primas básicas para la producción de alimentos, como aceite, trigo y leche que no se producen en el país; así como maíz, arroz, carne de res, café, azúcar y hortalizas que se han vuelto deficitarios por la disminución de la producción interna. Esta medida se aplica en un momento en que el precios de las materias primas tienden al alza en los mercados internacionales, lo cual tendrá impacto en los costos de producción del sector agroindustrial. Asimismo, los materiales de empaque para los alimentos procesados se elaboran a partir de componentes foráneos, cuyos costos también se ven afectados por la devaluación. La modificación en la tasa de cambio elevará por lo menos 65,4% los costos de producción de los alimentos. Actualmente 18 rubros básicos están sometidos al control de precios. Luego de que devaluarán en enero, el Ejecutivo espero hasta marzo para hacer los primeros ajustes en los productos regulados. Recientemente se hicieron otras revisiones y quedaron pendientes aumentos en rubros sensibles como pan, pastas y carne de res. Las importaciones de materias primas agrícolas que hace el Estado también pasan de Bs 2,60 a Bs 4,30. Impacto inflacionario Para el economista Orlando Ochoa la devaluación anunciada por las autoridades repercutirá en la inflación de 2011. "Lo que me sorprende es que tanto el ministro Giordani como el presidente del BCV, Nelson Merentes, dicen que la meta de inflación para 2011 sería entre 23 y 25%, justamente minutos antes de anunciar una devaluación que afecta la estructura de precios básicos", declaró Ochoa a Globovisión. En el sector empresarial coinciden. "Esta devaluación, en particular, significa un golpe muy fuerte para los pobres", señaló Víctor Maldonado, director de la Cámara de Comercio de Caracas. Por su parte, Fernando Morgado, presidente de Consecomercio, indicó que el Gobierno nacional deberá asumir la responsabilidad del incremento de precios. "Lamentándolo mucho vendrá una liberación de algunos precios o una escasez de productos". Noel Álvarez, presidente de Fedecámaras, vaticinó que 2011 será el tercer año consecutivo de recesión. "No vamos a tener crecimiento económico sostenible porque se ha destruido el aparato productivo".

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Gobierno apuesta al repunte ante un escenario adverso

MAYELA ARMAS H. EL UNIVERSAL
31 de diciembre de 2010

El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, y el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, aseguran que en 2011 se alcanzará la recuperación, pero aún algunas variables que estimulan la actividad económica distan de una tendencia positiva. El mensaje anual del Banco Central señala que en 2010 la actividad económica cayó 1,9% y aunque el ente emisor destaca un comportamiento favorable en el último trimestre del año, esas cifras oficiales muestran que de los cinco factores que impulsan el crecimiento, tres siguen en desaceleración. El consumo en 2010 registró una caída de 2,8%, la inversión reflejó un retroceso de 4,8% y las importaciones descendieron 1%, los datos positivos fueron el gasto público, que repuntó 2,7%, pero cuyo crecimiento se aleja del registrado en 2007 y 2008, y las exportaciones que subieron 11%, gracias al comportamiento que tuvieron los precios del crudo, porque los volúmenes de exportación fueron más bajos. Ante unas variables que todavía no se recuperan, el Ejecutiva realiza otro ajuste cambiario, que si bien garantiza más ingresos al fisco, impactará en aquellos sectores que tienen más peso en la economía. En duda Las cifras del BCV indican que la actividad no petrolera tuvo una contracción de 1,8% y en el detalle se observa que áreas como la manufactura, el comercio y la construcción terminaron con saldo negativo. La manufactura tuvo una caída de 4,2%, y en ese resultado, de acuerdo a lo indicado por las autoridades, incidió la gestión del primer semestre, debido a que la crisis eléctrica limitó la capacidad de expansión del sector productivo y se restringió la entrega de divisas. En la segunda mitad del año, el flujo de dólares aumentó, y ello según los voceros oficiales se reflejó en los resultados de los últimos meses, no obstante, los datos del BCV sobre el cierre de 2010 muestran que las importaciones de bienes de consumo final e intermedio tuvieron una caída de 1,5 y 3,2%, mientras que la compras de los entes públicos se incrementaron. El presidente del BCV en el marco del anuncio de la unificación cambiaria, manifestó que en el control de la inflación se tienen que "hacer esfuerzos para incrementar la oferta de bienes y servicios (...) hay que producir más para que siga la tendencia a la moderación". Pero a partir de este 1 de enero las importaciones de alimentos, equipos y materia prima deberán ser adquiridas a una paridad de 4,30 bolívares, cuando este año se autorizaban a la tasa de 2,60 bolívares. A ello se suma la intención del Ejecutivo de ajustar los tributos, en especial la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Ese aumento también impactará en otro sector como el comercio, que en 2010 terminó con una contracción de 6,3%. De acuerdo a las cifras publicadas por el BCV, el comercio junto con la construcción fueron las actividades con las caídas más pronunciadas. Falta de insumos La actividad de la construcción en 2010 tuvo un retroceso de 7,2%, lo cual no se registraba desde el año 2002. En ese resultado incidieron la menor inversión pública y privada así como las fallas en el suministro de los insumos básicos. En el transcurso del año han sido constantes los problemas con el abastecimiento de los materiales esenciales como cemento, cabillas y agregados, y en esas dificultades ha incidido la menor producción. A esas fallas se ha sumado el descenso de la inversión, si bien hubo un repunte en los egresos del sector público, esos fondos se dirigieron más a otras áreas que a la construcción. Ante la emergencia registrada por las lluvias, el Gobierno tendrá que realizar un mayor esfuerzo de inyección de recursos en construcción de viviendas y rehabilitación de vías y puentes. De ejecutarse las obras la demanda de insumos aumentará cuando la producción se encuentra en declive. El informe del BCV muestra que la formación bruta de capital tuvo una contracción de 4,8% y agrega que en el segundo semestre tuvo una mejoría, pero la inversión se orientó más hacia el sector eléctrico.

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La última batalla de CAP

Mguel Ángel Santos

La historia tiene sus ironías. Durante los días que rodearon a la pasada Navidad, en la medida en que Carlos Andrés Pérez se acercaba a su fin, aquí en Venezuela Chávez terminaba de retocar un conjunto muy particular de leyes que efectivamente clausuran la democracia venezolana. Y uno no puede dejar de pensar que la historia le ha jugado una broma macabra al país: Dieciocho años después de aquél golpe, diecisiete después de que las élites se asomaran a aquella inmensa hoguera para atizarla con sus propias brazas, Chávez, ahora Presidente, termina de desarmar la democracia, que cae inerte casi al unísono con la última respiración de CAP. Visto así, este acto de nuestra historia culmina con un desenlace de corte shakesperiano, un final común que nos revela que en aquella pira de 1992-1993 se cocinaba algo mucho más grande que la propia figura de CAP: allí se empezó a consumir a fuego lento la propia democracia venezolana. Más allá de la conocidísima trayectoria de Pérez, quería repasar y ordenar en mi pensamiento, haciendo uso de la disciplina de la escritura, algunos ratos compartidos con el ex Presidente. En 1995 un grupo de estudiantes de la extinta Maestría en Políticas Públicas del IESA le propusimos al ex Presidente, que ya para entonces tenía la Ahumada por cárcel, que nos reuniéramos una vez al mes a conversar. ¿De qué? De lo que nosotros estudiábamos, del país, de la escena internacional, de lo que fuere. A fin de cuentas CAP se sentía cómodo en cualquier terreno. A diferencia de otros, esa comodidad derivaba de su amplio conocimiento de la escena mundial y no de la ignorancia absoluta de su propia ignorancia. "Ustedes serán Master en Políticas Públicas, pero yo soy doctor en ciencias generales". En ocasiones nos acompañaban algunos de sus ex Ministros, en particular Miguel Rodríguez y Julián Villalba. En todas aquellas visitas que le hicimos en el transcurso de algo más de un año el rasgo que más me llamó la atención de CAP era su carencia de resentimientos. Miguel, con el carro estacionado en el año 1993 y los rencores vivos, solía recordarle que ese precisamente era el rasgo que había dado al traste con su presidencia, su presunción de buena fe lo llevó a renovar la Corte Suprema de Justicia y a nombrar a un conjunto de magistrados que acabarían por ceder a las presiones de las élites. El caso más resaltante fue el de Ramón Escovar Salom, a quien Pérez, tendiéndole un puente, nombró Fiscal General a pesar de una vieja rencilla ocurrida durante su primera presidencia, y quien terminaría por enjuiciarlo para cobrar venganza. Habría muchas cosas más que decir sobre CAP, pero la mayoría ya han sido expresadas por personajes de mayor estatura en todas partes del mundo. Leyendo todas esas reseñas internacionales en el aeropuerto de Barajas me di cuenta de que hacía muchos años, ya no sabría decir cuantos, que el reconocimiento mundial hacia un personaje de nuestra política no me hacía sentir tan orgulloso de ser venezolano. Gracias a CAP por los buenos momentos. La historia no sólo le absolverá, sino que además le reivindicará como uno de los pilares tempranos de una democracia para la que parece que aún no estábamos preparados.

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2011: año de la resistencia


ARGELIA RÍOS EL UNIVERSAL
31 de diciembre de 2010

Mañana ya es año nuevo. Sabemos, sin embargo, que "el futuro" nos ha alcanzado hace rato, y que su conductor lo impregnó arbitrariamente de los peores vapores del pasado. Los pronósticos más pesimistas ya son una realidad, aunque otros tantos se cristalizarán entre este 2011 y el próximo 2012. Diciembre de 2010 no será un pie de página en la historia de Venezuela. Con la arbitraria Ley Habilitante se consumó un golpe de Estado que procura doblegar al país. Pero es ahora la sociedad la que tiene la última palabra. A ella le corresponde decidir si está dispuesta a encorvarse ante el poder omnímodo de la esclavitud que supone una dictadura. Todo cuanto ocurrirá en este ciclo turbulento que se inicia será consecuencia no sólo del afán perpetuista del presidente Chávez y de su nomenclatura. Como tantas veces se ha dicho, el Gobierno llegará hasta donde los ciudadanos se lo permitan. La disposición del país para desafiar a quien pretende tiranizarle será decisiva. La batalla que debe darse no es un asunto que corresponda exclusivamente a los líderes y dirigentes políticos. Su rol, de hecho, es infinitamente inferior al de la gente, que aspira de ellos el estímulo de su coraje y de su acompañamiento. Colocada ante esta ruta de oscuridad y opresión, la sociedad está obligada a hacerse respetar. Gobiernos como éste ocultan con la fuerza su temor a los pueblos que gobiernan. Con la espalda al sol, el de Chávez tiene marcado en la frente su fecha de vencimiento. Es ostensible que todo cuanto hace procura evadirla, mediante desgarrones destinados a desmoralizar a la nación democrática. Si el país se desmoraliza, la revolución bolivariana sentirá que tiene la vía libre para continuar estrangulándolo. Estamos en una lucha contra el tiempo. De lo que se trata es de resistir con firmeza, empinándose por encima de los temores y complejos de inferioridad derivados de anteriores fracasos. No basta ser la mayoría para imponerle a Chávez la decisión de que Venezuela se conduzca por las veredas democráticas. Esa mayoría -que ya existe y está en proceso de afianzamiento- requiere mostrarse en toda su dimensión, sin fertilizarle al Gobierno los terrenos que ha venido preparando para triunfar en la violencia. Cuestionar, alzar la voz, exigir obediencia a la soberanía popular, mostrar abiertamente el rechazo a las iniciativas inicuas del régimen, son parte de la movilización que se requiere para coronar el propósito de imponer la restitución de las garantías constitucionales. Visibilizarse como mayoría dispuesta a hacerse respetar es el reto de los venezolanos en este 2011. Chávez sabe que su destino se escribe al final de cada una de las 104 semanas que le restan en el poder. La esperanza es que este año nuevo no haya una sola de ellas en la que no se le muestre un recio espíritu de resistencia al sometimiento.

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