lunes, 27 de julio de 2015

UN PROYECTO INTEGRADOR V

EDUARDO FERNANDEZ

Hoy celebramos un nuevo aniversario del nacimiento de Simón Bolívar. Una de sus más grandes preocupaciones fue la unidad. La unidad de Colombia. La unidad de todos los ciudadanos de ese inmenso país a cuya independencia dedicó su vida: Colombia.

En la búsqueda de la unidad de los colombianos, Bolívar promulgó una de sus medidas más discutidas: el decreto de Guerra a Muerte. La intención de aquel decreto era muy clara: establecer que de un lado estaban los americanos y del otro los españoles y canarios.

Hoy, 232 años más tarde, una de las necesidades más apremiantes de la patria de Bolívar es recuperar su sentimiento de unidad. Somos un país fracturado y ningún organismo fracturado puede avanzar bien. Estamos fracturados por razones políticas y electorales, pero estamos fracturados además por razones sociales y económicas. Por si esto fuera poco, estamos fracturados también por razones culturales y educativas. También estamos fracturados por razones morales.

Hoy, como en los tiempos de Bolívar, nuestra primera necesidad es la unidad. Y esa unidad solo se logra alrededor de una agenda compartida que interprete cabalmente las necesidades, los anhelos y las esperanzas de los ciudadanos venezolanos.

Nosotros, desde el Centro Internacional de Políticas Públicas Arístides Calvani (Ifedec), queremos contribuir modestamente al debate nacional acerca de la agenda que debe procurar el consenso de los ciudadanos con estas reflexiones acerca de un proyecto integrador que he venido presentando en mis últimos artículos en este diario.

Este proyecto integrador incluye, en primer lugar, una definición de la arquitectura institucional democrática que debe prevalecer en la nueva Venezuela. Esto podemos hacerlo. Y en un clima de unidad nacional será más fácil hacerlo.

En segundo lugar, la conversión de la economía venezolana en una economía productiva y diversificada que genere riqueza para todos, bienes y servicios para llenar los anaqueles de nuestros mercados y empleos modernos para todos. Esto también podemos hacerlo.

En tercer lugar, una ambiciosa política social que reduzca la pobreza y ofrezca igualdad de oportunidades para todos. También esto podemos hacerlo.

Finalmente, un esfuerzo sostenido para recuperar los valores éticos y derrotar a la corrupción y a la cultura de la violencia y de la muerte. Y esto también podemos hacerlo.
Seguiremos conversando.

@EduardoFernandezVE

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