domingo, 24 de septiembre de 2017

 Félix Seijas: “La estrategia del gobierno es desactivar el voto opositor”


HUGO PRIETO

PRODAVINCI

LA "D" DE LA DERROTA DE MADURO ESTÁ EN MANOS DE LOS OPOSITORES

El gobierno de Maduro viene deteriorádose desde que se impuso por una sucesión de fraudes constitucionales y electorales en el poder. Casi que lo único que le queda es la represión, represión a través de leyes injustas, represión a través de amedrentamiento, chantajes, persecusión, cárcel, tortura y asesinatos si es necesario. Maduro ha convocado para el 15-O las elecciones regionales que debieron efectuarse en 2016, y no se efectuaron porque Nicolás Maduro y Cuba sabían que las perdían de forma abumadora.
La oposición no tiene forma de perder estas elecciones si la ciudadanía sale y vota, en Venezuela el rechazo al gobierno de Maduro alcanza hasta niveles del 90%. Los argumentos de los opositores para no ir a votar es porque dicen que con este Poder Electoral, que realmente fue transformado en el Ministerio de elecciones de Maduro es imposible ganar y que de antemano hay un fraude cantado. Veamos tres escenarios posibles en dado caso que los comicios si se celebren el 15-O.
Escenario 1 (el cual ya no existe): Que la oposición como algunos querían no se presentara para las elecciones regionales. Este escenario sería catastrófico, ya que Maduro le taparía la boca a toda la comunidad internacional, ya que convocó unas elecciones, que es la aspiración de la oposición y de la comunidad internacional, y ante esta convocatoria la oposición de manera inmadura no asiste. Si esto hubiese ocurrido habría sido el Waterloo para la MUD y para los venezolanos que demandan un cambio.
Escenario 2: Que la oposición concurra de manera masiva el 15-O y meta los casi 8 millones de votos que logró en la consulta popular del 16J pasado. En este escenario la oposición seguramente ganaría las 23 gobernaciones, y Maduro se quedaría en una posición sumamente precaria políticamente hablando, en lo interno y ante el mundo. Ante esa situación Maduro tiene dos opciones: o reconocer el triunfo o perpetrar un fraude monumental. Si lo reconoce, pierde, y si comete el fraude también.
Escenario 3: Que los opositores no se movilicen masivamente a votar el 15-O. Si eso Maduro ganaría unas gobernaciones y la oposición ganaría otras, y además en este escenario sería más fácil para Maduro perpetrar fraudes.
De acuerdo a lo anterior, la caída de Maduro, en esa ocasión si depende enteramente de los opositores, ya que en esta oportunidad no luchan contra las armas sino la lucha en es las urnas y en la participación masiva.
El destino de Venezuela está esta vez en manos de sus ciudadanos, y dependerá de la madurez política de estos el clavarla una estaca más al gobierno moribundo de Maduro que se mantiene por la fuerza, pero también por la falta de entendimiento de una parte de la oposición de que es necesario jugar en todos los tableros y de manera contundente, para que Maduro o reconoce o comete fraude, que si hace esto último generarían muchas más sanciones y acciones de una comunidad internacional, que cada día parece más comprometida con restaurar la democracia en Venezuela.
Especial de LaRepúblicaDelOeste para HolaIberoamérica.
En esta ocasión exploramos los colores que podrían pintar el mapa de Venezuela, una vez que se realicen las elecciones de gobernadores del próximo 15 de octubre.

Félix Seijas: “La estrategia del gobierno es desactivar el voto opositor”       
Félix Seijas retratado por Roberto Mata
En esta ocasión exploramos los colores que podrían pintar el mapa de Venezuela, una vez que se realicen las elecciones de gobernadores del próximo 15 de octubre. Si el gobierno logra pintar de rojo la mitad de la geografía nacional, la percepción que tendrá la gente, dentro y fuera del país, es que las fuerzas políticas están equilibradas. ¿Cuál sería el argumento que tendría la unidad opositora para denunciar a un gobierno minoritario que cercena derechos constitucionales? Se diluiría una de las principales conquistas alcanzadas durante cuatro meses de protestas y enfrentamientos en las calles que dejó un saldo de 160 venezolanos fallecidos.
Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos, estadístico por la Universidad Central de Venezuela y Phd en Análisis de Datos por la Universidad de  Southampton, Inglaterra, analiza las variables cualitativas que están en juego. Quedarse en la casa sería tanto como suicidarse en primavera.
Tenemos una Asamblea Nacional Constituyente “plenipotenciaria”, que dispone de la institucionalidad del Estado a su real saber y entender, cuyas atribuciones le permitirían, acatando una sugerencia del presidente Nicolás Maduro destituir a futuros gobernadores, si estos —una vez electos— no se subordinan a su poder. La pregunta es si vale la pena votar, si a fin de cuentas quedamos sujetos a lo que disponga esta instancia, cuya naturaleza es monárquica e imperial.
Lo primero que hay que señalar es que esa Asamblea, ilegítima y cuestionada a nivel internacional, es una realidad, está allí. No la podemos negar. Existe. Entonces, hay que manejar la comunicación en torno a ese tema. Su elección fue interpretada como una derrota, aunque hubo varias victorias allí, pero la gente no lo ve así. ¿Por qué? Por el discurso… hasta que se vaya Maduro, la hora cero, el punto sin retorno… Todo eso planteaba un todo o nada. Pero cuando la gente vio a los constituyentistas juramentándose en el Palacio Legislativo, el golpe fue muy fuerte y la sensación es que lo perdimos todo. ¿Qué fue lo que ocurrió? La oposición trabajó en dos frentes. Uno, trató de impedir que se eligiera la ANC. Dos, si llegase a elegirse, que nazca deslegitimada. Ese segundo objetivo se logró. Son 48 países los que desconocen o están en desacuerdo con esta iniciativa del gobierno. El problema de haber planteado el todo o nada es que la gente no termina de visualizar las victorias que se obtuvieron.
El problema es que ese planteamiento del todo o nada ha sido una constante en cada episodio —electoral o no—, en que se ha jugado la confrontación política. En paralelo corre esa sensación de derrota. Vamos a la elección de gobernadores, imbuidos en un estado de ánimo en el que predomina la confusión, por decir lo menos. ¿Cuál es la perspectiva?
La MUD tiene varios problemas, uno de ellos es la dificultad que tiene para llegar a acuerdos o concertar decisiones. Tú no puedes transmitir lo que no tienes. La gente empieza a percibir eso. Lo vimos en medio de las protestas de este año y también en el marco del diálogo que tuvo lugar en 2016, así como en la ronda que comienza en República Dominicana. El mensaje no llega, porque tienes problemas de comunicación, porque ni siquiera tienes un vocero único. Eso crea una confusión tremenda. Ante ese vacío, la gente empieza a llenar los espacios, según su propia experiencia y lo que va percibiendo… ¡Ah, Estos son unos traidores… estos nos vendieron, estos están negociando con el gobierno… Todas esas son opiniones que llenan el vacío que dejan los problemas de comunicación. Realmente, las organizaciones que integran la MUD, cuyos intereses son distintos y eso es natural, no han podido establecer una estructura para llegar a esos acuerdos, ni tampoco hay una estructura para comunicarlos.
Sí tomamos en cuenta los argumentos de voceros calificados de la academia, aquí hay mil razones para ir a las elecciones regionales, pero también hay otras mil razones para no ir. No creo que sea un problema argumental. Esto es algo de mayor envergadura. ¿Quizás de convicción, digamos, o de compromiso con una política que aglutine a todos aquellos que se identifican como opositores?
La decisión se tomó. Y la manera de invitar a la gente para que te acompañe, es explicarle los motivos que te llevaron a tomarla. Eso, además, tiene que sonar coherente. Tiene que haber una conexión con lo que viene. Es decir, ¿Cuál es tu objetivo principal? El cambio político. Estamos hablando de cambio de modelo, de cambio de gobierno. Pero si no eres capaz de conectar tus acciones con ese objetivo principal, la gente se va a perder y no va a valorar el esfuerzo que estés haciendo o la acción que estás llevando a cabo. ¿Cómo esto encaja en ese rompecabezas que es producir un cambio de gobierno? Ahí está la clave. Si no logras que la gente haga esa conexión, estas elecciones regionales pierden valor para esas personas. Pero, en cambio, si la gente ve dónde encaja perfectamente esa pieza y la utilidad que tienen dentro del trayecto que te va a llevar al objetivo principal, te va a acompañar de inmediato. Lo va a entender. Y los convencidos se van a convertir en factores multiplicadores del mensaje.
No estoy tan convencido de que la MUD sea una plataforma electoral exitosa. Aquí se hicieron unas elecciones internas y lo que vimos desdice de ese acuerdo. Podemos mencionar el caso de Aragua, de Yaracuy, de Amazonas. Hay caras identificadas con la vieja política. El tema electoral no está del todo claro.
La MUD, como tal, ha enfrentado procesos electorales adversos, porque ha sido minoría, y lo ha hecho bastante bien. Es el caso de la elección de 2012, entre Hugo Chávez y Capriles Radonsky. Algo por el estilo podríamos decir de la elección de 2013, entre Maduro y Capriles. ¿Quién ganó? Creo que nunca lo sabremos. Nunca abrieron las cajas. Lo cierto es que fue una elección muy pareja y la MUD llevó el proceso hasta allí. Aparte de las elecciones regionales, en las que confluyeron varios factores que no se pudieron manejar, tenemos la elección parlamentaria de 2015, ¿Cuál fue el gran éxito de la oposición? Transmitirle al electorado la importancia que esa elección tenía como parte de su objetivo principal. Esto es, el cambio político por medio de una elección presidencial. Eso lo logró la unidad. Ahora viene esta elección regional y la consulta interna. Bueno, son partidos políticos que están buscando el poder. La disputa, la controversia, eso es intrínseco a la lucha electoral. Eso es lo que se espera, ¿no? Lo ideal sería no general ruidos, porque está en juego el objetivo principal. Pero sucedieron cosas.
Vamos a decirlo: El país no está para esas cosas.
Totalmente de acuerdo, pero hubo acuerdos en varios estados y se llegó a unas bases electorales que llevaron a una campaña que pudo ser mucho más agresiva, que pudo ser mucho peor. Hubo un gran escándalo en un estado y en otros no fue tan notorio. ¿Debió haber sucedido? No. ¿El País está para eso? No. Bueno, podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío. Medio lleno es decir, hubo elecciones internas en casi todos los estados, en tres o cuatro hubo problemas, eso tuvo un pico, pero ya nadie habla de eso. En seguida, la Unidad está ensamblando su maquinaria, toda su organización, para enfrentar una campaña de tres semanas.
Ciertamente, la gente hizo una conexión entre las elecciones parlamentarias de 2015 y el objetivo principal. Vale decir, el cambio político. ¿Pero eso es así con las elecciones regionales? Pareciera que no.
En las parlamentarias, la oposición enfrentó un dilema. Ellos no vendieron que esas elecciones eran un paso en la dirección al cambio, sino que eso era una piedra importante, que eso era el cambio. Eso, en parte, explica la victoria contundente que se obtuvo. Pero también creaba el problema de cómo cumplir con esa expectativa. Ese ha sido un punto donde la oposición ha mostrado ciertas fallas. Que es el tema de poner grandes expectativas que después no se van a cumplir. Eso va creando desconfianza, un electorado desconfiado se muestra capcioso ante cualquier cosa que le vas a decir. Eso es lo que actualmente está sucediendo con mucha gente. La oposición dice, ¿eso es verdad o no es verdad? Si ya lo han dicho antes, ¿Por qué ahora sí? Ese ahora sí lo tienes que comunicar también. En este momento no vas a convencer a la gente que la elección regional es el cambio. No puedes hacerlo, no debes hacerlo y, si lo intentas, no lo vas a lograr. Uno supone que la campaña va a establecer esa conexión. ¿Cómo las regionales se conectan con el objetivo principal? En el mundo nadie vota por el pasado, la gente vota por el futuro. Carlos Andrés Pérez ganó su segunda presidencia diciendo: Eso que tú viste en el pasado es lo que te voy a dar en el futuro. Si no conectas con el futuro, tú no vendes en política. ¿Nos pueden inhabilitar gobernadores? Sí, es verdad. ¿Van a tratar de hacer trampa? Absolutamente. Entonces, tienes que empezar a dar respuestas. A decir, por ejemplo, cómo te vas a defender.
¿Cuáles serían las motivaciones primarias que podrían atraer a la gente? Venezuela necesita urgentemente una esperanza. ¿Pero eso es lo que se está construyendo, digamos, alrededor del mensaje y del tema del cambio? ¿La cosa es difícil, no?
Es muy complicada, porque ya no puedes vender el cambio como lo vendiste en las elecciones de la Asamblea Nacional (dic. 2015). No debes hacerlo tampoco. Tienes que empezar a hablar crudo. Tienes que empezar a manejar las expectativas reales. No puedes seguir con el juego de crear falsas expectativas. ¿En la medida en que hablas crudo estás vendiendo menos esperanza? Es posible, pero tú puedes conectar el hablar crudo con la esperanza. Tú puedes, por ejemplo, decirle a un paciente lo difícil y doloroso que puede resultar un tratamiento, pero después te vas a curar. El gran reto de la oposición es decirle a sus electores: Estas elecciones no resuelven el problema, pero son parte del camino. ¿Cómo son parte del camino? Primero, estás poniendo presión en el gobierno. Si bien corres el riesgo de sufrir una derrota, puedes demostrar que el gobierno es minoría y está seriamente cuestionado. Segundo, el gobierno va a perder presencia en los Estados. Es decir, va a perder recursos e infraestructura. Tercero, pones en cuestión el esquema clientelar y de dependencia que le sirve de apoyo al gobierno. Toda esa estructura se desmontaría, lo que significa más presión sobre el gobierno. Las tres cosas le plantean al gobierno una disyuntiva. O deja correr eso, lo que conlleva una pérdida de poder. O tiene que actuar para anularte. Demos por hecho que la elección se da, ¿cuál será la estrategia del gobierno? Desactivar el voto opositor. Más en este momento, en que el gobierno no tiene cómo crecer. Todo su discurso agresivo del gobierno —la guerra económica, el Imperio, Trump—, lo que busca es aminorar el ritmo al que está decreciendo. Activar su voto es dificilísimo. Por lo tanto lo que le queda es desactivar el voto del contrario.
¿Qué beneficio obtendría el gobierno si llegase a tener éxito en su estrategia?
Sería más competitivo en algunos estados. En otros nada, porque la diferencia es muy grande. Si empieza a ser competitivo, se activan los mecanismos que pudieran tener alguna incidencia. Pudieras utilizar el poder a tu favor, pudieras cambiar algunas reglas que, ante una diferencia mínima, alterarían el resultado. Recordemos la elección entre Maduro y Capriles. ¿Hubo trampa?… Lo otro es que donde pierdas pongas corporaciones o a un protector de estado que, en realidad, son gobernaciones paralelas. Estas no son, propiamente, unas elecciones regionales, porque los consejos legislativos no están en juego, que son los que te pueden inhabilitar a un gobernador. Y todos esos son rojos. Pero todo lo que hagas supone un costo para el gobierno. Hay quien dice. ¿Acaso al gobierno le importa pagar el costo? Ahí es donde la oposición no ha sabido vender las victorias parciales. Pero eso es lo que ha hecho que el gobierno tenga una comunidad internacional en contra y se vea obligado a sentarse en la República Dominicana.
El marco constitucional y las disposiciones legales se han erosionado profundamente. Se han sacrificado derechos constitucionales. De ahí la etiqueta de dictadura. El gobierno ha quedado al descubierto. ¿Por qué esto no se presenta como parte de los logros o del éxito que haya podido tener la oposición?
Precisamente por la dinámica complicada que tiene la oposición a la hora de transmitir mensajes. Eso es. No hay una sola estrategia comunicacional única porque es difícil dentro de la unidad llegar a ese acuerdo. Tú no puedes transmitir lo que no tienes. Más allá de si los medios son los adecuados, ¿Cuál es el mensaje que vas a transmitir? Lo que tienes es una cantidad de voceros hablando de distintas cosas. Algunos hablando más por el interés de su partido que de la propia unidad. Ese tipo de cosas las hemos visto. Ahí empiezan las contradicciones. La gente empieza a percibir esas señales cruzadas y al final no termina de saber en qué creer. El mensajero pierde credibilidad y a partir de ahí, empiezas a cuestionar al mensajero. Empiezas a cuestionar el mensaje porque sabes que mañana puedes oír otra cosa dicha por otro vocero de lo que se hace llamar la unidad. Pero esos son mensajes que se han tratado de transmitir. Algunos voceros lo han hecho, pero no termina de ser el mensaje. No termina habiendo una estrategia para poder instalar ese mensaje dentro de la opinión pública. No tienes una estrategia, porque no hay un acuerdo para que ese sea el mensaje.
La oposición ha obligado al gobierno a delinquir, pero como no se transmite ese mensaje, se le percibe como cómplice.
Si tú dejas vacíos en los mensajes, la gente los va a llenar y eso es un dibujo libre.
O la gente pudiera hacerse una pregunta. ¿A la unidad no le importa si aquí se termina de imponer una dictadura?
Y más bien les conviene porque se están beneficiando de ella, son opiniones que empiezan a salir. Bueno, es la gente llenando esos vacíos. Pero nuevamente, si el objetivo principal es el cambio de gobierno, tú tienes que mostrarle a la gente que el camino de aquí para allá es complejo. Es difícil. Han sobrado las salidas mágicas, en 2014 con #La Salida, en 2015 con la elección de la Asamblea Nacional y más recientemente con las protestas en la calle. Entonces, no terminas de instalar, en el imaginario colectivo, que para ir de aquí a allá es un camino con obstáculos.
Un usuario de Faceboock posteó una foto de Héctor Rodríguez con la siguiente leyenda: <>. A unos les resultará una imagen terrorífica, ¿pero eso es suficiente para activar el voto opositor? ¿Digamos, con la fuerza necesaria para demostrar que la oposición sigue siendo mayoría? Porque a fin de cuentas el meollo de esta elección es dilucidar si la mayoría sigue siendo mayoría o el gobierno de alguna manera se recupera. Si el gobierno obtiene la victoria en 10 gobernaciones eso sería una gran derrota para la oposición.
Ganar la mitad de las gobernaciones sería un golpe tremendo para la oposición y para el objetivo del cambio político. Primero, va a tener una fuerte incidencia en la presión que actualmente ejerce la comunidad internacional. Seguirán los argumentos de violaciones a los Derechos Humanos y la ausencia del marco constitucional, pero al final lo que se verá es el mapa de un país donde las fuerzas políticas están equilibradas. Tu tarea es activar el voto y lo puedes hacer de muchas maneras, aunque todas tienen que pasar por el objetivo central. Si no logras colocar esta pieza en el engranaje del cambio, podría ocurrir que gente que ha manifestado su intención de ir a votar se quede en su casa, porque no ve mayor interés. También hay otra forma de transmitir esa idea. Si no somos mayoría, el gobierno va a ser más gobierno. Si no lo debilita, esto lo puede fortalecer. La foto de Héctor Rodríguez, en realidad, lo que transmite o pudiera transmitir es: Mira, esto es más gobierno. Esto fortalece al gobierno.
De alguna manera todo gira alrededor del objetivo principal. ¿Usted cree que la gente tiene clara cómo se vincula la elección de gobernadores con la elección presidencial?
Eso es algo que tienes que explicarle a la gente, por la sencilla razón de que no lo tiene claro. Y no lo tiene claro porque en la comunicación la unidad ha trabajado en función del todo o nada. Ahora vamos a la protesta, a la manifestación en las calles, este es el todo o nada. Ahora vamos al diálogo, este es el todo o nada. Algunos dicen que esto se puede jugar en varios tableros, yo creo que se puede jugar en uno solo, en el que se presentan distintas situaciones y tú tienes que ir atendiéndolas todas con las piezas a tu alcance, a veces con alfiles y caballos, otras con peones y la reina. No hay varitas mágicas, ni soluciones simples. Esto es un problema complejo y por serlo, la solución es compleja. Eso tiene que terminar de entenderlo la gente. Esto tiene varios frentes. Uno es la elección regional. Otro es la negociación. Otro es la presión de calle. Al igual que la presión internacional.
Hay una sensación de derrota muy marcada. Basta ir al aeropuerto de Maiquetía, donde la expresión pudiera ser <>. ¿Cómo está incidiendo ese estado de ánimo en esta elección?
Al haberse interpretado como una derrota total, la elección de la Asamblea Nacional Constituyente impone un proceso de recuperación de varias etapas para superar la depresión. En eso consiste el trabajo de la unidad. Tiene que enviar señales de que esto no se ha acabado. Ya no se trata del todo o nada, sino de batallas que se pueden librar y victorias que se pueden obtener y como el objetivo primario se va construyendo. La oposición tiene que construir un mensaje claro y coherente. La unidad es el operador político, cuyo éxito está asociado a la posibilidad que tiene de derrotar al gobierno. Eso lo tiene que ver la gente. Es decir, la esperanza en el futuro pasa por la esperanza que tengas en el operador político. Lo primero que tiene que ser la oposición es fortalecer y cuidar su imagen, porque es parte del componente que impacta en el ánimo de la gente. Vuelve a visualizar el objetivo principal que se puede alcanzar, el hecho de que hay un camino que tienes que recorrer. Se eligió la Asamblea Nacional Constituyente, sí. Pero al presidente de la Asamblea Nacional lo recibieron los presidentes de los países europeos. Eso vale y vale mucho. Resalta eso. Una cosa muy importante, muchos de los que se sienten derrotados han manifestado que igual van a votar para las elecciones regionales.

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