viernes, 27 de abril de 2018

Votar debería ser señal de esperanza
 
ANALITICA
 
En toda democracia funcional el acto de votar debería ser una señal de esperanza, pues mediante ese acto individual la colectividad tiene la oportunidad de mejorar la gobernabilidad y por lo tanto asegurar un mejor futuro.
En Venezuela las elecciones, en la mal llamada democracia participativa y protagónica, se han convertido en un mecanismo perverso de aprobación de un estado de cosas que en vez de mejorar, lo que han producido es la consolidación de un modelo político y económico de concentración del poder en manos de una nomenclatura, que se escuda tras una ideología confusa, que proclamó un hombre nuevo, que lo que al parecer logró fue amalgamar utopías del siglo XIX con la praxis de dominación desarrollada por las diversas manifestaciones de control social, que aplicaron en sus respectivos países, los partidos comunistas del siglo XX.
Hoy se avecina un nuevo episodio de esta cascada de elecciones vividas durante los últimos 19 años sin que, por las razones que fueran, se haya logrado mediante el voto individual haber alcanzado  la esperanza de que el futuro será mejor que el inmediato pasado.
El control social del sistema electoral vigente no ha disminuido, y más bien se ha fortalecido con las inhabilitaciones políticas a las principales figuras de la oposición y a sus organizaciones partidistas. Es difícil discernir si una verdadera esperanza de cambio puede resultar de esta elección, que además ha sido cuestionada, tanto a nivel nacional como internacional, por ser violatoria del orden constitucional vigente.
La esperanza renacerá el día en el que las elecciones estén dirigidas por un CNE equilibrado políticamente, con la realización de auditorías del registro electoral responsables y serias y que los venezolanos en el exterior puedan, sin excepciones, votar, que no haya venezolanos presos por razones políticas y que todos los partidos u organizaciones políticas puedan participar libremente.  Además de contar con una observación internacional realizada por organizaciones internacionales de reconocida experiencia en materia electoral.
Lo señalado aquí , no es otra cosa que lo contenido en la propuesta que formularon el 2 de diciembre del año pasado los Cancilleres en Santo Domingo y que hoy respaldan y exigen más de 70 países como el mecanismo idóneo para solucionar en paz y constitucionalmente la crisis venezolana.

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