domingo, 22 de julio de 2012


¿Es Posible el Fraude Electoral?


Bruno Gallo


Un Fantasma recorre los medios, eriza la piel de los electores, ha logrado la santa alianza de generales y computistas, editores y especialistas, cavernícolas y cibernautas… El fantasma del fraude electoral.
 
Desde 2004, algunos denunciaron fraude. Queda la duda. En 2005 los indicios eran tan avasallantes que la oposición en pleno prefirió entregar el parlamento a las fuerzas aliadas del gobierno que participar en una elecciones que a su decir, no garantizaban el secreto del voto. Esto fue dirigido y propiciado por un espíritu anti-partido y anti-política,  digno de un fanatismo religioso, que por esos tiempos tomaba el sugestivo nombre de “sociedad civil” para diferenciarse del mal, representado por los partidos y los políticos. Ese mismo fanatismo adversaba al gobierno con consignas tan intolerantes como las del gobierno y actitudes que negaban al otro como el otro negaba la diversidad.
 
En 2006 dos buenas señales anuncian mejores tiempos. Los partidos no chavistas abandonan sus complejos de culpa y se ponen al frente del movimiento que adversa al gobierno, disminuye la política irascible y aumenta la racional. Un nuevo equipo rectoral en el CNE, encuentra fórmulas para discutir garantías electorales para las fuerzas que temen ser timadas. Vicente Díaz, juega un papel protagónico en este empeño y desde entonces los resultados electorales han favorecido unas veces a tirios y otras veces a troyanos. El abstencionismo pierde fuerza hasta su casi desaparición. En las próximas elecciones del 7 de Octubre, todas las fuerzas políticas están convocando a los electores a participar.
 
Sin embargo aún persiste un grupo de perspicaces expertos que siguen alertando sobre la “mecánica del fraude” o la inminencia de la trampa.
 
 La primera característica de tan bien intencionado alerta, es que comienza por desplegar el currículo del “alertante”. Es decir, el criterio de autoridad sustituye la solidez del alerta. En segundo lugar se usan frases falaces “como todos sabemos que el gobierno ha cometido fraude”, “es obvio que hicieron trampa” y “somos mayoría” sin pruebas y sin el más mínimo respeto por quienes, no sabemos, no nos resulta obvio y pensamos diferente, al creer que la oposición perdió el referendo, que nadie nos robo, que fuimos minoría y hemos ido creciendo hasta hoy.
 
La tercera y más notable característica de los fraudeinquisidores es la arrogancia, ellos ven a distancia (a veces desde el dorado exilio) las evidencias de trampa que no pueden ver los expertos de la Mesa de la Unidad que participan activamente en las auditorías del Registro Electoral, de los cuadernos de votación, de la tinta, de la elección de los miembros de mesa, de todos los software del proceso, de toda la infraestructura tecnológica, etc, etc, etc.  Subestiman la calidad de esos técnicos y a veces hasta los irrespetan, a cuenta de qué? Qué se creen?
 
Dejan frases sueltas como “el uso de sistemas automatizados facilita el fraude” y que hay que volver a sistemas manuales, y como dice un amigo que prefiere el anonimato, de ser así los bancos habrían quebrado o no usarían computadoras. 
 
Otra característica de la denuncia de fraude es la destemplanza sin argumento, sin alternativa, ni propuesta. En el mejor de los casos se debaten entre participar y no hacerlo. Son los valientes del teclado, los insurrectos de la opulencia, nihilistas de nuevo cuño, promotores de cuanto adversan.
 
Finalmente utilizan argumentos fantasiosos en relación con un fraude tan perfectamente planificado, complejo y enmarcado en una estrategia de guerra electrónica, que es incomprensible para nosotros simples mortales. Intercepción de comunicaciones, cable submarino, satélite Simón Bolívar, chinos, rusos y cubanos…
 
Y la verdad es que, tonto de mi, la cosa es bastante más simple, si en cada mesa hay testigos opositores, cada testigo verifica la veracidad del acta, los resultados finales son presentados, centro por centro, mesa por mesa, acta por acta. Si esos resultados son cotejados con las actas de las que disponen las organizaciones con fines políticos y coinciden… Como ha sucedido hasta ahora, entonces, ¿de dónde son los votos que le suman a la opción favorecida por el fraude?  Además, recordemos que el 54% de las cajas de resguardo de las boletas se abren y nunca se ha visto diferencia entre las papeletas y las actas que imprime la máquina de votación.  Entonces, supongamos que se puede interceptar la comunicación con una poderosísima y desconocida arma inventada por la sofisticada tecnología cubana, donde la gente está muriendo de cólera, pero son arrechísimos para hacer trampa. Preguntémonos ¿qué trasmiten? ¿Donde meten los votos fraudulentos?, ¿De qué centro son?  ¿De cuál mesa?, ¿En qué acta aparecerán para que el crimen sea perfecto y no deje huellas? ¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta de la inconsistencia numérica? ¿Los únicos que se dan cuenta son unos pocos biendotados?
 
El verdadero fraude está en hacernos creer que el fraude está a la vuelta de la esquina, que no vale la pena apoyar la opción de tu preferencia, porque igual te van a joder. El verdadero fraude es propiciar el miedo y la abstención. En esta tarea, quienes están en el poder obtienen la invalorable ayuda de unos tontos útiles que gritan el fraude, el fraude. Pero siempre queda la duda, algún mercenario puede estarse lucrando para espantar electores con la teoría conspirativa del FRAUDE ELECTORAL.

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