domingo, 20 de noviembre de 2016

CUBA: “El triunfo de Trump refuerza a los fidelistas y a la línea dura de Miami”

 
PABLO DEL LLANO

EL PAÍS

Tomando un cafecito cubano, Jorge Duany (La Habana, 1957) reflexiona en su despacho de Miami sobre los tiempos revueltos que se avecinan en la relación entre Cuba y Estados Unidos. Donald Trump dijo en campaña que revertiría el proceso de normalización iniciado por Obama, pero nadie sabe aún que valor de verdad darle a las promesas que hizo el imprevisible Trump en campaña. Duany, director del Instituto de Estudios Cubanos, divisa un cierto revival del guerrerismo.
"Parece que viene de nuevo la retórica de la Guerra Fría. A Trump no le preocupa Cuba. Lo suyo es México, China, Rusia. Sobre todo México. Está obsesionado con México. Pero lo cierto es que se ha aliado con la línea dura cubanoamericana que se sintió marginada por Obama y pide venganza".
Duany cree la victoria de Trump vuelve a tensar los extremos de la cuerda. "Su triunfo favorece a la línea dura de Miami y los fidelistas en La Habana, los que vienen diciendo que la política de Obama es un caballo de Troya: hablarle bonito a Cuba para derrocar al Gobierno. Creo que viene de nuevo la retórica de la Guerra Fría, tal vez un cierto regreso a la época de George W. Bush".
Además de las presiones de los anticastristas de Florida, Duany considera que uno de los motivos de Trump para arrumbar la normalización sería el mero hecho de contradecir a Obama. "Él ha prometido que en los primeros cien días de su Gobierno eliminará todas sus órdenes ejecutivas y Cuba podría ser uno de los temas que pague su desmontaje del legado de Obama".
Con la Casa Blanca y el Congreso en manos de los republicanos, el analista ve improbable que el entramando legal del embargo se elimine, como había pedido Obama. "Al contrario: es probable que se acentúe, que se restrinjan los viajes a Cuba, el envío de remesas. Ellos copan ahora el poder y no veo que tengan voluntad política para levantar el embargo. El líder republicano Paul Ryan ha hablado en contra de la doctrina Obama, los cubanoamericanos tienen influencia en varios comités y sus aliados dentro del partido les conceden a ellos la autoridad en lo que concierne a Cuba. Además está el hecho de que Trump está elaborando una administración muy conservadora, y en medio de esa oleada de nacionalismo blanco no creo que quepa continuar la política de Obama de acercamiento a Cuba".
El proceso cubano podría retorcerse más por una convergencia de factores que por convicción alguna de Trump. Según Duany, Cuba es un tema ajeno para él: "No tiene una noción clara de lo que pasa allí. Cuando habló en campaña dijo que Cuba tenía que respetar las libertades religiosas y políticas. Hablar del tema de las libertades religiosas en Cuba ahora es una perogrullada. Lo fue en los años 60 y 70, pero hace mucho tiempo que ese no es un tema problemático en la isla".
Entre los asuntos concretos que se podrían entrampar con el nuevo presidente, Duany destaca el asunto migratorio. Los cubanos se benefician en EE UU de leyes que dan acojida a quienes pongan un pie en suelo americano y les permiten regularizarse un año después de llegar. "Trump ha dicho que no le parece justo y podría ser que limitase ese tratamiento especial a los que puedan acreditar que son refugiados políticos, que es lo que pide [el republicano de origen cubano] Marco Rubio". En vista de que el acceso puede complicársele a los cubanos, Duany prevé que en poco tiempo se puede asistir a un incremento de la ya rampante ola migratoria desde la isla para alcanzar EE UU antes de que las leyes se endurezcan.
Otro factor que estará en liza son los interesas empresariales por abrir comercio con Cuba. "Desde Michigan a Arkansas o Alabama hay organizaciones presionando para que se levante el embargo, y durante los dos últimos Trump también tendrá que tomar eso en cuenta".

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