sábado, 19 de noviembre de 2016

NO SOMOS CHINOS



       LUIS UGALDE sj

Los comunistas chinos tomaron el poder e implantaron una dictadura integral, política, económica, cultural… Luego de medio siglo con poder total tuvieron que admitir su miseria económico-social y la incapacidad de mejorar económicamente con su modelo estatista integral sin libre iniciativa en economía. Los soviéticos les habían precedido en el derrumbe del régimen, pero el Partido Comunista chino vio que sus homólogos rusos en el cambio perdieron también el dominio político; por eso los comunistas chinos pensaron que para afianzar su dictadura política y conservar el poder les convenía cambiar la economía abriendo las puertas al capitalismo: promoviendo enormes inversiones capitalistas extranjeras con su tecnología y desarrollando el capitalismo chino, siempre que acataran la dictadura política. Han establecido una dura y exitosa economía capitalista de gran potencia y han fortalecido la dictadura política de su partido único. Los inversores capitalistas saben que gozan de libertad para sus negocios siempre que se sometan a la dictadura política. Los posibles diálogos internacionales en China son para lograr algunos avances en apertura cultural y religiosa y algo de humanización del régimen político, que sigue siendo de partido único con monopolio dictatorial.
En Venezuela la situación es distinta. Nuestra Constitución es democrática y en una épica votación en 2007 los venezolanos con votos derrotamos al régimen que quería implantar una constitución dictatorial cubanoide; pero el gobierno, en la práctica y con leyes anticonstitucionales, continuó avanzando hacia la dictadura. Al contrario de China, ha llevado al país a una total ruina económica y a un régimen dictatorial rechazado por 80% de la población. Aquí las negociaciones en curso no pueden ser para afianzar ese secuestro de la Constitución vigente y de los derechos humanos, sino para reconstitucionalizar el país y cambiar el régimen de pobreza y miseria que sufre todo el pueblo. Es lo que está en la Constitución y en la voluntad de la inmensa mayoría en 2016 y por Constitución estamos obligados a defenderla (art.350 y 333).
En Nicaragua muchos empresarios pragmáticamente están plegados a una vergonzosa política dictatorial que va acompañada de significativos logros económicos (con importante crecimiento del PIB, poca inflación y mejoras sociales) y buenos negocios empresariales. Por el contrario en Venezuela el régimen jugó a hundir a la empresa privada y lo ha ido logrando en parte. Aquí es imposible lo que tardíamente quiere hacer el régimen: reforzar y consolidar la dictadura política y mejorar la economía incluso dando un respiro temporal a la empresa privada.
¿Por qué no es posible?
La profunda crisis económico-social de Venezuela no puede resolverse con el actual gobierno y su dictadura, desprestigiada nacional e internacionalmente, pues aunque hable de diálogo no está dispuesta abrirse en serio a un nuevo modelo económico indispensable. Sin apertura a una amplia ayuda internacional (medicinas, comida) y garantías para la necesaria inversión millonaria, sin refinanciar la deuda y conseguir no menos de 40 millardos o 50 millardos de dólares en préstamo, crear confianza, garantías jurídicas y estímulo a la inversión (nacional y extranjera) con nuevo sentido y espíritu de productividad, con oportunidades, elevación del trabajador productivo y del poder adquisitivo salarial…, sin resolver el terrible déficit fiscal, frenar de raíz la inflación, no saldremos de este infierno. El actual régimen con su empeño dictatorial, con violación de la Constitución y de derechos humanos, con sus presos políticos y persecución a los opositores… no puede ni debe lograr apoyo internacional y mucho menos la confianza nacional para la reactivación económica. Es falsa la propuesta de: “Ayúdame primero a salir de la crisis económica y luego yo te restituyo la democracia política”. El respiro que buscan es para fortalecer la dictadura al mismo tiempo que “dialogan”. Pero, sin cambio político no es posible toda la movilización de nuevos recursos y actitudes para la recuperación económico-social. Es importante que los demócratas tengan claridad y defiendan esto en la mesa de negociación, en la calle, en la AN y en todas las instancias internacionales y que ayuden a que los facilitadores así lo entiendan. No se trata de humanizar la actual usurpación anticonstitucional disfrazada, sino de cambiar con votos democráticos el gobierno que viola la Constitución y los derechos humanos y unir al país para la urgente y difícil reconstrucción.
Hace décadas un líder político-sindical para justificar la falta de seriedad lanzó aquella sentencia “no somos suizos”. Hoy necesitamos estar convencidos de que “no somos chinos” y persuadir a quienes de fuera nos quieren ayudar, que estén alerta pues el régimen “dialoga” al tiempo que va dando pasos para consolidar la dictadura. “No somos chinos” que se conforman con la dictadura política si nos alivian algo de la miseria económico-social, somos demócratas bajo un régimen que usurpa los derechos humanos y viola la Constitución.

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