miércoles, 12 de diciembre de 2018

Bolivia, forzada al supremo derecho de la rebelión
 Carlos Sánchez Berzaín
 
Aplicando el guion de Cuba ejecutado en Venezuela y Nicaragua, Evo Morales acaba de manipular al Tribunal Supremo Electoral de su régimen haciéndose declarar habilitado como candidato para las elecciones de 2019 y posteriores, imponiendo su reelección indefinida. Los bolivianos ya no tienen duda que están sometidos a una dictadura, mientras el régimen arrecia el amedrentamiento, control político y de prensa. Está en evidencia la falsificación de democracia y el pueblo de Bolivia es forzado al supremo derecho de la rebelión contra la tiranía y la opresión.
El derecho al “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión” es un derecho natural y jurídico reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Aleksandar Marsavelski lo resume como el “derecho de los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo o que teniendo origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad”.
El derecho de rebelión fue proclamado por Platón y fundamentado por Santo Tomas de Aquino. Está incluido en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos que luego de proclamar los derechos “a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” establece “que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios…”.
El artículo 35 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa expresa que “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada una de sus porciones, el mas sagrado de los derechos y el mas indispensable de los deberes“. Todas las constituciones al reconocer que “la soberanía reside en el pueblo y que su ejercicio está delegado” fundamentan el derecho de rebelión.
El socialismo del siglo XXI o castrochavismo aplica la metodología de suplantar el orden democrático con leyes infames para “violar legalmente” los derechos humanos, las libertades fundamentales y cometer todo tipo de crímenes con impunidad. Lo que sucede en Bolivia es solo el cierre de un proceso que comenzó en octubre de 2003 con el derrocamiento del Presidente Constitucional con la falacia de defender los hidrocarburos con un golpe de estado que los golpistas llaman “guerra del gas”. Luego suplantaron la Constitución y liquidaron la República de Bolivia con una írrita constituyente.
La proclama de la “reelección indefinida” para Evo Morales culmina un “iter criminis” de 15 años y se abre otro de duración indefinida y de consecuencias imprevisibles. Repitiendo a Chávez y Maduro en Venezuela y Ortega en Nicaragua, Evo Morales que llegó al poder por un periodo de 5 años y que debió haber entregado la presidencia el 2011, cumplirá 13 años detentando el poder y tiene todo montado para “ganar elecciones preparadas a su medida”. Lo hará con una cadena de crímenes que van desde la suplantación constitucional, la desaparición del estado de derecho, la concentración de todos los poderes, el desconocimiento de la voluntad popular expresada en el referéndum del 21 de Febrero de 2016 (21F), hasta el fraude electoral con control de la identificación, registros ciudadanos, publicidad, prensa y de todas las autoridades que debería ser imparciales pero que ahora integran “la banda delictiva de los 6” al servicio del dictador.
La situación es tan grave que Evo Morales como “dictador electoralista” controla incluso los candidatos de oposición a los que tiene en un proceso de elecciones primarias para consumar el desconocimiento al 21F en un ambiente simulado de democracia. Los líderes bolivianos tienen el desafío urgente de desactivar la farsa electoral del dictador haciendo que los candidatos realmente democráticos abandonen el proceso, denunciando su naturaleza, pues quienes se queden lo harán como funcionales y cómplices para legitimar al dictador.
La dictadura de Evo Morales y la intervención internacional castrochavista de Cuba y Venezuela en Bolivia fuerzan a los bolivianos al supremo derecho de la rebelión. “Bolivia no es Venezuela” proclaman y ojalá tengan razón, pues hace unos años los venezolanos decían “Venezuela no es Cuba”.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracia

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