viernes, 20 de noviembre de 2015

El Secretario General de la OEA se dirige al CNE
 
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           Pompeyo MARQUEZ
 
El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, en la extensa carta que dirigió a Tibisay Lucena, presidenta del CNE, expresa: “Si yo mirara para otro lado ante el reclamo de la oposición de su país y de la comunidad internacional estaría faltando a mis deberes esenciales. Si usted no dispone de mecanismos que aseguren una observación que tenga las más plenas garantías para su trabajo, usted está faltando a obligaciones que hacen a la esencia de las garantías que debe otorgar.”
Lamentablemente estamos ante una funcionaria que está subordinada a criterios del Ejecutivo, a un régimen militar dictatorial y autocrático, y por ende Tibisay Lucena no puede responder a la carta de Almagro. Estamos ante un régimen que rompe con todas las posibilidades democráticas para el ejercicio de un proceso electoral justo.
“Velar por la justicia y transparencia de las elecciones es nuestra obligación también, y no es injerencia. Injerencia sería si yo desatendiera reclamos justos y fundados, si mirara para otro lado ante esta situación.” … “He sido advertido –dice el secretario general– de que la oposición venezolana no ha gozado de condiciones de participación equitativas en la campaña electoral. Como dijo uno de los líderes políticos del Uruguay de inicios del Siglo XX, Don José Batlle y Ordóñez: ‘No es que el pueblo nunca se equivoque, sino que es el único que tiene el derecho de equivocarse.’”
En la misiva Almagro, clama por justicia electoral pero es una exigencia que se pierde en el vacío. Esta es la realidad  de la cual no podemos escapar. La dictadura militar es la que hace imposible atender a los reclamos de la OEA, y de ahí la trascendencia a la correspondencia dirigida a Tibisay aún cuando sepamos realísticamente en las condiciones en que participamos en este y los anteriores proceso electorales con un arbitro controlado por el régimen, pero hay la aspiración mayoritaria de cambio y un sentimiento de unidad que sirve de base a dicho cambio.
La carta en ese sentido juega un papel trascendental por el peso especifico de la OEA, de sus argumentos y exigencias; por su análisis certero de las condiciones generales del proceso y la campaña electoral, a las que califica como “un terreno de juego desnivelado”; también es desigual el acceso a lo medios de comunicación.
Analiza la carta la intervención de partidos políticos por el poder judicial que se expresó en la ubicación de la tarjeta de una organización promovida por el gobierno –que usa colores y nombres similar al de la MUD– justo al lado de la tarjeta de esa organización de partidos con el objeto de generar confusión al momento de la votación; los cambios de las reglas de juego en la asignación de representantes por estado; las inhabilitaciones a los candidatos opositores y el impacto de los estados de excepción.
Concluye la carta de Almagro a Lucena diciendo: “En sus manos está la legitimidad del arma política fundamental que le queda a su pueblo, que es el derecho al voto con garantías para todos.”

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