lunes, 7 de noviembre de 2016

CARTA-RESPUESTA DE RICARDO HAUSMANN A NICOLAS MADURO


Terminando un viaje que me llevó a Albania, Sur Africa, India y Kazakhstan, donde he hablado con los gobiernos de esos países sobre como enfrentar sus problemas, me encuentro con que Nicolás Maduro nuevamente me quiere hacer responsable de su fracaso.
Aparentemente, el problema financiero de Venezuela no tiene nada que ver con decisiones tomadas por él -deficit fiscal de 20% del PIB, control de precios, diferencial cambiario de mas 2600%, inflación de 3 dígitos, expropiaciones – sino con una supuesta conspiración liderada por 2 intelectuales venezolanos, por lo demás super-ocupados en docenas de otras actividades públicas y notorias.
Es realmente insólita la capacidad de Maduro de culpar a los demás por cosas que son de su estricta responsabilidad. A Venezuela la consideran el país más riesgoso del mundo porque, como lo dijera The Economist, es el país peor administrado del mundo. Las calificadoras de riesgo, con las que no me he topado en años, tienen una opinión muy positiva de Bolivia, pero no ven a Venezuela con los mismos ojos. Será que los niveles de deuda, de deficit, de emisión monetaria, de expropiaciones, de distorsiones cambiarias tengan algo que ver en esa diferencia de calificación entre países del ALBA?
Pero ya que estamos en esto de comentar esta noticia, quisiera destacar también las pequeñas mentiras de ese violador de la constitución y los derechos humanos que es el déspota que manda en Venezuela. No es verdad, como afirmó anoche Maduro, que yo salí de Venezuela “expulsado por la avalancha revolucionaria liderada por Chávez”. Yo salí de Venezuela en Febrero de 1994 para tomar la posición de Economista Jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y estaba en esa posición cuando Chávez ganó las elecciones en 1998. No es verdad, más bien es una estupidez, afirmar que las calificadoras de riesgo gobiernen o sean gobernadas por el FMI y el Banco Mundial. Son muchos los casos donde el mercado no comparte la apreciación de las calificadoras y los bonos se negocian con primas de riesgo muy distintas a las que implica la calificación. Son muchos los casos también en los que las 3 principales calificadoras difieren en su opinión. Pero en el caso de Venezuela todos comparten la misma opinión. Son miles de instituciones y personas las que poseen y negocian los 130.000 millones de deuda externa que tiene el país y en esos mercados la prima de riesgo se ha disparado por encima de los 2200 puntos, la más alta del mundo. Muchos poseedores de deuda venezolana cubren el riesgo de default pagando las primas de riesgo más altas del mundo: primas que implican una probabilidad de default del 94% en los próximos 5 años. Esa no es la opinión de unos pocos. Es la convicción a la que han llegado miles de instituciones y personas después de constatar la incapacidad de gestión de Maduro. Esperaron por las promesas de Ramirez, esperaron por el Revolcón, esperaron por la Revolución Fiscal, también conocida como El Cañazo, esperaron por anuncio tras anuncio y se dieron cuenta que el hombre no sabe lo que hace y miente como un descarado.
El problema de Venezuela no somos Moisés Naím y yo. Si Maduro quiere buscar un culpable, que se mire en el espejo. Son Maduro y su pajarito eterno los que desperdiciaron el mayor boom petrolero de la historia del país y ahora no tienen como pagar sus compromisos. En el mismo período, países petroleros como Kazakhstan acumularon 3 años de exportaciones de petróleo en su fondo soberano y no tienen dificultad en enfrentar la actual caída de precios. Pero Venezuela aprovechó los altos precios para endeudarse aún más y crear una situación insostenible aún a 100 dólares el barril. Por eso es que con el barril aún a 100 dólares, el dólar negro pasó de BsF 10 a 100 entre septiembre de 2012 y septiembre de 2014.
Maduro no es capaz de administrar la crisis en la que metió a Venezuela. No es capaz de entender sus causas, diseñar soluciones, construir alianzas, perfilar un futuro viable y promisorio y entusiasmar a venezolanos y extranjeros a que participen en la construcción del país. Más bien, Maduro cree que nombrando 27.000 nuevos fiscales de precios y desplegando a la Guardia Nacional Bolivariana en la frontera va a recuperar la economía del país. Maduro está tan perdido que utilizó la recién caducada Ley Habilitante para pasar 50 leyes que en nada ayudan a enfrentar la crisis en la que metió a Venezuela. Maduro cree que los problemas del país son causados por una guerra económica, sin darse cuenta que son sus políticas las que le han hecho la guerra a las posibilidades económicas del país. Y esa guerra si la está ganando.
Venezuela tiene futuro, pero Maduro no sabe donde queda ese futuro y no sabe como conducirnos a él. Y nadie puede conducir a un país hacia un mejor destino a punta de mentiras.

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