jueves, 10 de noviembre de 2016

EL TRIPLETE DEL MIEDO

JOHN CARLIN

Sin querer, Barack Obama dio en la clave del triunfo electoral de Donald Trump. También de los éxitos que tuvieron los que abogaron por el Brexit en el referéndum británico y por el no en el plebiscito sobre el acuerdo de paz colombiano. Políticos del mundo, tomen nota.
En una declaraciones en julio de este año el presidente Obama denunció al ahora presidente electo Trump por “incitar miedos que no se basan en absoluto en los hechos reales”. Si Obama se imaginó que iba a convencer a Trump de que abandonara la única estrategia electoral que tenía estaba muy equivocado. Trump no es un tipo muy sofisticado pero si algo entiende, como lo entendieron Álvaro Uribe, el artífice de aquel no colombiano, y Nigel Farage, Mr Brexit, es lo siguiente: que el miedo es la más primaria de las emociones y la más facil de despertar en el ser humano; que en los tiempos que corren crear miedo a base de mentiras, y después declarar que uno es el dueño de la solución para acabar con ese miedo, es la fórmula electoral ganadora.
El punto de partida tiene que ser, por definición, una falta de respeto por la inteligencia política del público que uno quiere conquistar. Son tan fácilmente manipulables que se les grita “¡Viene el lobo!” y salen corriendo, desesperados por encontrar la salvación en la figura redentora que hizo sonar la falsa alarma.
Lo importante es poseer el feeling popular necesario para saber identificar quién o qué grupo representa en determinado momento el lobo feroz más temido.
En el caso de Trump y Farage fueron los inmigrantes, aquellos que según el razonamiento postulado generan criminalidad y amenazan nuestros empleos o nuestra forma de vida. Que los hechos no apoyen la tesis es irrelevante. El argumento convence no tanto por su sustancia sino porque apela de manera visceral al rechazo u odio a “los otros”, a lo desconocido. Es decir, se trata del miedo en sus clásicas variantes xenófobas, racistas o tribales.
En el caso del expresidente Uribe en Colombia, se recurrió a otro clásico: el comunismo. Uribe, un populista mucho más brillante que Trump o Farage, logró la hazaña de convencer a una ligera mayoría de los votantes en el plebiscito de que un voto por el acuerdo de paz representaba entregar el poder a la guerrilla “castrochavista” de las FARC. Pese a que las FARC son repudiadas por el 90% de los colombianos o más, la idea ganadora del plebiscito fue que si se les permitía que participaran en la política, como contemplaba el acuerdo, ellos ganarían las siguientes elecciones y el comunismo mandaría en Colombia.
Hitler entendió todo esto muy bien. En su caso identificó al enemigo como los judíos. En Europa hoy en día otros ganan adeptos incitando el miedo a  a los musulmanes. Atentos. Esto no ha hecho más que empezar.

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