viernes, 6 de noviembre de 2015

Gianluigi Nuzzi: "En el Vaticano, hay una guerra del bien y el mal"

        


ELISABETTA PIQUÉ

LA NACION, ARGENTINA

ROMA.- En el Vaticano "hay una guerra entre el bien y el mal". Palabras del periodista Gianluigi Nuzzi, autor de Via Crucis, el libro que salió ayer a la venta en Italia (en la Argentina saldrá con el título Mercaderes en el Templo), basado en documentos y grabaciones filtrados desde el propio Vaticano, que llevó al arresto de dos personas.

En una entrevista con LA NACIÓN, Nuzzi aseguró que su nuevo libro "no está ni a favor ni en contra del Papa", sino que es un documento de investigación que deja al descubierto a los que se oponen a las reformas de Francisco. En esa detallada resistencia a los cambios que sacó a la luz, el autor también destacó la existencia de "mala fe y acciones de verdadero sabotaje".
 
Es su tercer libro sobre la podredumbre que hay en el Vaticano. ¿Qué es lo que más le impactó de lo que descubrió en los documentos que allí aparecen?
-Diría que una serie de frases me impactaron. La primera es de un revisor internacional de la curia del Vaticano que dice: "Aumenta la pobreza en el mundo y nosotros debemos dejar de refaccionar monumentos". Otra frase es del cardenal Vallini, que dice: "Nosotros no tenemos una cultura administrativa". Y una frase del papa Francisco que en 2013 dice que "el gasto está fuera de control". Es decir, me impactó el hecho de que hay un papa que llega y que pide una fotografía de la situación financiera, que dice que la Iglesia puede ser creíble sólo si es pobre, les pregunta a los expertos cómo está la situación, las cuentas. Y los expertos le contestan que no hay ninguna transparencia en los balances y que no podemos ni decir, ni entender las cuentas. Después escarban y descubren varios bolsones de negocios sucios y de mala gestión. En suma, me impactó este papa que intenta hacer estas reformas y que es obstaculizado.
-La resistencia...
-Sí, una resistencia hecha día a día. Sin pasarle los datos, pasándole datos parciales y esto es lo mínimo. Porque después hay también mala fe y acciones de verdadero sabotaje. Todo esto es lo que me impactó, esta guerra entre el bien y el mal.
-Ayer el padre Lombardi atacó su libro y también Avaricia, de Fittipaldi, minimizando la novedad de sus datos...
-Es claro que intentan echar humo en los ojos, o, mejor dicho, incienso en los ojos (risas) para disminuir el trabajo que hacen los periodistas. Pero el problema es que las situaciones no se han resuelto. El óbolo de San Pedro no está en plena disponibilidad del Papa para que haga obras de caridad. Lombardi dijo que son datos viejos, ya conocidos. Pero no se sabía que el patrimonio inmobiliario tendría un valor de 4000 millones de euros, cuatro veces más de lo que hoy rinde. Hay demasiadas historias que no cierran. Atención, el Papa inició un camino de reformas, pero con respecto a los objetivos, la reforma es más lenta porque está siendo obstaculizada. El problema no son los libros de Nuzzi y Fittipaldi que cuentan esta historia, o más bien, esta guerra, que no es una palabra que uso yo, sino que usan ellos, los colaboradores del Santo Padre, que dicen que "hay una guerra en el Vaticano". Y las que salen perdiendo son las reformas. Por eso la responsabilidad no es de quien hace el relato de estas cosas, sino de quienes las hacen.
-¿Se esperaba dos arrestos antes de la salida del libro?
-Creo que responder con esposas a un libro es totalmente anormal.
-¿Teme represalias legales por el hecho de que está usando material robado o sustraído en forma ilícita?
-¡No son materiales robados! Robar significa ir a su casa y robarle un anillo. Pero si a mí me dieron estos papeles personas que tenían su plena disponibilidad, no fue robado nada. Estas personas que me dieron estos papeles, los tenían ellos para su trabajo. Si un ministro argentino la llama y le muestra unos documentos, se los hace leer y son interesantes, los publica en su diario, ¿no?
-Ya sé que usted no revelará sus fuentes, por su anterior libro fue arrestado el mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, pero recuerdo que sostenía que detrás del nombre de "María" había un grupo de personas que habían sido su fuente. ¿En este caso también hay un grupo?
-¿Por qué interesa esto? Yo por mi trabajo de investigación hablo con muchas personas. ¿Pero interesa esto o es interesante ver cuáles son los problemas que enfrenta Francisco? Si son tres, cuatro, dos, cinco o siete personas a mí no me interesa. Todo periodista sabe que hay un secreto profesional sobre sus fuentes.
-Claro, pero es interesante entender si son dos o más personas las que traicionaron la confianza del Papa dándole la documentación...
-Es una cuestión interna del Vaticano. Si tengo una noticia no evalúo si traiciona o no traiciona. Yo soy un cronista.
-¿Qué idea se hizo de Bergoglio? Al final de su libro se pregunta si "logrará ganar la batalla"...
-Como cristiano y como hombre, espero con toda mi fuerza que el Papa logre ganar la batalla y pienso que lo logrará porque su voluntad de reforma, cambio, limpieza y transparencia en la Iglesia de todos es cada día más fuerte. Y este papa es un papa que quiere el cambio, quiere limpieza y quiere transparencia. Entiendo que pueda leerse como una traición la difusión de documentos de parte de quien tenía su titularidad y disponibilidad. Y que en el Vaticano pueda haber una reacción. Pero en los papeles se habla de los mercaderes del templo que el Papa quiere echar y que con gran esfuerzo está alejando. Yo estoy convencido de que mi libro debilita a los mercaderes.
-También hay quien cree que detrás de su libro y el de Fittipaldi hay un complot para debilitar al Papa...
-Quien dice esto lo hace para debilitar al Papa. Mi libro no está ni a favor ni en contra del Papa. Mi libro es un documento de investigación, punto uno. Punto dos: como hombre, como cristiano, como ex monaguillo, como alumno en la primaria de una maestra que era sobrina del papa Luciani, creo que Bergoglio es un papa grandísimo, que no se puede no amar este papa, y que estas historias que están emergiendo fotografían de manera nítida los enemigos de las reformas.

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