martes, 8 de noviembre de 2016

¡FUERZA VENEZUELA!

CARLOS TABLANTE


El pasado jueves 3 en la noche y durante toda la madrugada, un grupo de activistas de Voluntad Popular, familiares y vecinos de Ramo Verde, se agruparon con velas en las manos al lado de la cerca custodiada por una presencia militar hostil, para mostrar de nuevo su apoyo solidario a Leopoldo López, incomunicado, aislado y sometido a las mas brutales formas de tortura con las que buscan reducirlo y doblegarlo. Pasan unos minutos y de lo mas profundo de la oscuridad se escucha un grito potente que dice: Fuerza Venezuela!
Es la fe de vida de Leopoldo López al que el régimen ha prohibido la visita de familiares y abogados. Su madre Antonieta, su esposa Lilian y sus compañeros Freddy Guevara, Luis Florido, Roberto Marrero, Juan Guaidó, Gladys Castillo, Adriana Pichardo y Juan Andrés Mejías, entre otros, sienten en esas dos palabras, al igual que todos los venezolanos, un compromiso firme de lucha y de unidad para continuar las protestas y las movilizaciones en la calle a partir de este jueves 10 a fin de exigir al régimen que en el diálogo previsto con la oposición este viernes 11 – gracias a la mediación internacional y en especial de El Vaticano – se produzcan respuestas concretas que aseguren la realización de una consulta electoral este mismo año a través del Revocatorio o elecciones generales, para que todo el país manifieste su voluntad y se inicie así una salida pacífica y democrática a la profunda crisis que padecemos.
No es posible que, por un lado se manipule y manosee la palabra diálogo para ganar tiempo y aferrarse al poder, y por el otro, se retengan en prisión por razones políticas a más de cien venezolanos, en el exilio a otros tantos y además se ataque la libertad de expresión y el derecho a la información persiguiendo periodistas, editores y directivos de medios no doblegados.
Además de mantener a Leopoldo López incomunicado en una violación inaceptable de sus derechos humanos, Maduro de nuevo ataca al partido Voluntad Popular, acusándolo de terrorista y amenaza con llevar a la cárcel a sus principales dirigentes para sumarlos a los que ya se encuentran privados de libertad o perseguidos, como los alcaldes Daniel Ceballos (San Cristóbal), Delson Guárate (Maracay), Warner Jiménez (Maturín); los diputados Rosmit Mantilla (enfermo grave sin atención médica) y Lester Toledo (Zulia); el concejal José Vicente García (San Cristóbal) y el dirigente Yon Goicoechea, además de Leopoldo López, entre otros que suman más de cien.
El propio Maduro amenazó directamente al diputado y presidente de la Comisión de contraloría de la Asamblea Nacional Freddy Guevara, de despojarlo de su inmunidad parlamentaria para encarcelarlo. Además se permitió el exabrupto de decir que “la oposición no volvería a Miraflores ni con votos ni con balas”, tratando de bloquear descaradamente la vía electoral como solución al conflicto y saboteando el papel del enviado del Papa, Monseñor Claudio Celli, quien ha dicho que la situación venezolana es tan delicada que si no hay entendimiento, habrá sangre.
Dentro de este cuadro tan lamentable, en un momento de tanta urgencia y dolor del pueblo venezolano, vemos como algunos empresarios sin pudor y llevados por una codicia sin límites, se retratan con Maduro para seguir haciendo jugosos negocios con el petróleo y la minería, ayudando así a maquillar el rostro del autócrata.
La pregunta es: ¿Qué hacer?
Debemos continuar con la presión institucional para que se respete la soberanía popular de manera que la Asamblea Nacional pueda cumplir cabalmente sus competencias y se realice el juicio a maduro previsto en la agenda parlamentaria por ser el principal responsable de la crisis que en lo político, económico y social , sacude al país. Al mismo tiempo, debemos insistir en la presión internacional que permita la apertura del canal humanitario para enfrentar la gravísima escasez de medicinas y alimentos que está ocasionando más enfermedades y muertes, así como exigir al régimen la libertad inmediata de Leopoldo López, Antonio Ledezma, Manuel Rosales y todos los presos políticos.
La fuerza de una Venezuela unida debe hacerse sentir en todos los rincones del país a través de las más variadas formas de protesta no violentas que expresen de manera contundente el justo reclamo por un cambio urgente en la conducción política a través de una rebelión electoral.
Ratificamos que el camino es: Unidad, calle y diálogo.


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