viernes, 8 de enero de 2016

EFRAIN VELASQUEZ: El punto es la falta de divisas

Efraín Velásquez / Foto Revista Dinero
 

CESAR CONTRERAS
REVISTA DINERO-ENTREVISTA
 
En términos del Producto Interno Bruto (PIB), la actividad económica en Venezuela ha presentado una “importante caída en el 2015, fenómeno atado fundamentalmente a la restricción o merma de importaciones, situación vinculada directamente a la notable disminución de los ingresos petroleros; además, esa baja en el crecimiento económico se ha dado en un escenario en el que, por un lado, ha surgido un importante desabastecimiento y escasez de diversos bienes y, por otro, la inflación se ha acelerado de modo considerable”, explica Efraín Velásquez, presidente del Consejo Nacional de Economía, quien añade que “las características generales del contexto económico venezolano el próximo año serán similares a las de este año, de manera que no tendrá una variación significativa”.
¿Por qué se da esa reducción en las importaciones?
En la medida en que el país entró en un ambiente en el que la liquidez de reservas internacionales estuvo limitada, de igual manera estuvo muy condicionado el proceso de asignación de divisas para el financiamiento de importaciones. En Venezuela el 28% de la estructura de costos de la industria manufacturera corresponde a materias primas e insumos importados, lo que quiere decir que en la medida en que no tenga financiamiento para efectuar las importaciones necesarias, en igual medida no obtendrá las materias primas e insumos que requiere para sus procesos productivos y, en consecuencia, no le es posible incrementar su oferta de bienes y servicios, lo que finalmente representa una caída del PIB.
¿Cómo influye eso en el aumento de la inflación?
En ese entorno donde es evidente una caída del crecimiento económico, la inflación se ha precipitado porque mientras la oferta de bienes y servicios ha enfrentado problemas este año, es decir que se redujo sensiblemente, al mismo tiempo las autoridades económicas oficiales instrumentaron unas políticas fiscal y monetaria muy expansivas que estimuló de manera significativa la demanda interna. En otras palabras, se trata de un escenario económico en el cual la demanda se halla estimulada, en tanto que la oferta está muy limitada, lo que genera dos tipos de inconveniente: por una parte, una elevada tasa de inflación y, por otra, las dificultades del abastecimiento de bienes se tornan más relevantes.
¿Se debe desestimular la demanda?
Las políticas fiscal y monetaria no deben ser tan expansivas. Es decir, el gasto fiscal, en particular el financiamiento a PDVSA, debería ser más moderado. En cuanto a la política monetaria, es necesario diseñar una que vaya acorde con esa política fiscal, lo que significa un aumento en las tasas de interés. De esta manera se reduciría el desbalance actual entre oferta y demanda internas, lo que llevaría a una menor tasa de inflación y a que el desabastecimiento disminuya.
¿Cómo observa el mercado petrolero en 2016?
Lo que se está viendo es que el mercado petrolero mundial continuará en los niveles que estamos observando en la actualidad. Es decir, tendremos un mercado débil porque han entrado nuevos participantes que están incrementando la oferta internacional de crudo. Mientras tanto en ese marco se tiene un retraso en la velocidad de crecimiento de la economía mundial, en el que influye de manera importante la disminución del crecimiento de China, todo lo cual conduce a que haya una sobreoferta de petróleo en el mercado y que, en consecuencia, los precios tiendan a debilitarse.
¿Hay posibilidades reales de que la economía venezolana crezca en 2016?
No hay manera de que la economía venezolana pueda crecer en el 2016 si el gobierno instrumenta una estrategia económica tal como la ha venido realizando. La tendencia económica que hemos visto en los últimos trimestres no puede revertirse sin un cambio fundamental en términos de financiamiento de importaciones. Esto implica dos cosas: una, que la estructura de liquidez de las reservas internacionales venezolanas tiene que ser modificada porque hasta ahora esas reservas están basadas fundamentalmente en oro. Tendría que hallarse algún mecanismo  para convertir ese oro en activos líquidos, esto es, en dólares en efectivo, que hagan posible el financiamiento de importaciones. La otra cosa es que habría que instrumentar una estrategia de financiamiento externo para poder atenuar la caída de los ingresos petroleros.
¿Los dólares en efectivo están vinculados solamente a los ingresos petroleros?
No. Al 26 de noviembre pasado, el Banco Central de Venezuela informaba a través de su página web que las reservas internacionales se situaban en 14.864 millones de dólares. Empero, de esa cantidad, $13.000 millones corresponden a oro, mientras que $1.864 millones son derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional, de modo que en efectivo tiene cero. Más o menos esa relación se mantiene hasta ahora. Eso significa que todo el dinero está en cuentas de ahorro, pero en cuenta corriente hay cero. En otros términos, el país tiene dinero en su cuenta de ahorros, pero no en la cuenta corriente. De manera que lo que hay que hacer es transferir el dinero de la cuenta de ahorros a la corriente para tener dinero en efectivo, líquido.
¿Pudiera darse una solución para las distorsiones en el mercado cambiario?
Lo mejor para solucionar cualquier tipo de problema que tenga el sistema cambiario es que se tengan las reservas internacionales suficientes para poder financiar el sistema. O sea que cuando la gente necesite dólares, haya los dólares independientemente de cuál sea su precio. El problema fundamental de Venezuela hoy es que no hay dólares. Esta es la razón por la cual el Sistema Marginal de Divisas (SIMADI) no funcionó. Una persona puede acudir todos los días al mercado y plantear su postura, pero nunca le dan dólares, lo que quiere decir que no hay. En un escenario petrolero como el que hemos analizado, el proceso de asignación de divisas seguirá muy restringido. En conclusión, no hay sistema cambiario que pueda soportar un escenario sin liquidez de reservas internacionales.
¿Será posible un solo tipo de cambio el próximo año?
No. Mucha gente está planteando que Venezuela lo que necesita es una modificación del sistema cambiario, esto es, una unificación cambiaria o un esquema cambiario diferente. Eso no es verdad. Eso fue lo que el Gobierno pretendió hacer con el SIMADI, pero no funcionó. El sistema cambiario en sí no es la causa fundamental por la que no funciona; tampoco se trata de unificación cambiaria o de una nueva estructura para el sistema. El punto es que no puede asignar dólares porque no los tiene. En primer lugar hay que resolver el problema de la liquidez de reservas para poder asignar dólares que se destinen al financiamiento de importaciones; después que eso se resuelva se tendrá que decidir cuál es el mejor esquema para llevar adelante ese proceso de asignación de divisas.
¿Qué apreciación tiene acerca del sector industrial venezolano?
El comportamiento de la industria va a estar muy limitado por lo que he mencionado. En la medida en que no tenga dólares provenientes de los ingresos petroleros y que el Gobierno no diseñe una estrategia para complementar la disminución de esos ingresos, el proceso de asignación de divisas para financiar importaciones continuará restringido y, en consecuencia, las posibilidades de que el sector industrial sea capaz de incrementar la oferta de bienes y servicios en el corto plazo estará condicionada por esas factores.
¿Cómo se reflejará eso en el empleo?
En un escenario normal la tasa de desempleo debería aumentar, pero parece que la información proveniente del Instituto Nacional de Estadística no lo está mostrando de manera global, de modo que uno tiene que hacer un análisis un poco más detallado de la situación del mercado de trabajo. Así, lo que estamos viendo es que la destrucción del empleo que hay en determinados sectores pareciera que se está convirtiendo en trabajadores por cuenta propia; sin embargo, esto habría que precisarlo, pero no contamos con información reciente elaborada por el INE. De manera que esa conversión de empleo en trabajadores por cuenta propia es la razón por la que el  desempleo no aumenta.
¿Es posible impulsar la producción interna?
En algunos casos sí, pero no en otros. La producción interna que dependa de manera fundamental de materias primas e insumos importados, las cuales no puedan ser sustituidas por materias primas locales, será una producción que no podrá ser recuperada en el corto plazo. En cambio, en el caso de que puedan reemplazarse con materias primas nacionales, entonces las empresas tratarán de mantener en la medida de lo posible su nivel de actividad.
¿Cómo ve al sector privado de la economía?
Estamos en un ambiente en el cual todos estamos siendo afectados de alguna manera. En este marco el sector privado, como dinamizador del proceso económico, está muy limitado.
¿Serán posibles las inversiones privadas?
Las inversiones estarán muy condicionadas por el ambiente económico que estamos atravesando. Se trata de un contexto en el cual no se anticipa que los ingresos petroleros vayan a mejorar, de manera que todo el proceso de adjudicación de divisas tendrá esa misma tendencia. Así que pareciera que esas inversiones pudieran estar dispuestas para un escenario que tenga mejores características para reactivar el proceso económico.

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