miércoles, 13 de enero de 2016

El Parlamento de Venezuela retrocede y acata los fallos del Supremo
 
Alfredo Meza
 
el País
 
El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Henry Ramos Allup, ha afirmado este martes, en una entrevista con la cadena CNN en Español, que los tres diputados opositores recurridos por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y que a pesar de ello tomaron posesión de sus cargos, han pedido ser desincorporados de la Cámara para asumir su defensa.
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Esta decisión supone que la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) acata la disposición del máximo tribunal, que ordenaba declarar como nulas todas las decisiones de la mayoría mientras no se anulara la juramentación de los tres representantes del Estado de Amazonas, en el sur de Venezuela. Ese acto fue suspendido por el Supremo mientras se investiga las supuestas irregularidades ocurridas en las elecciones parlamentarias del pasado diciembre.
La decisión deberá ratificarse en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional pautada para la mañana del miércoles en Venezuela. Pero la pregunta es si la cúpula chavista aceptará esa decisión. En la tarde del martes la Procuraduría General de la República, en nombre del presidente Nicolás Maduro, avanzó en el desconocimiento de la autoridad legislativa al solicitarle a la Sala Constitucional que estableciera el alcance del desacato declarado contra la Asamblea Nacional. “Necesitamos saber dónde y cuándo debe presentarse la memoria y cuenta del Presidente”, dijo el vicepresidente Aristóbulo Istúriz.
El retroceso de la oposición parece dejar sin efecto la posibilidad, asomada el martes por la bancada chavista, de eximir a Maduro de presentar su mensaje a la nación desde la sede del Poder Legislativo, como lo ordena la Constitución. “Es aquí donde debe rendir su informe, no en la esquina”, advirtió Ramos Allup en una declaración mucho más amplia. En la mañana del martes el dirigente opositor se había negado a ventilar ante los medios cómo enfrentarían al desafío planteado por el chavismo, que logró convertir por pocas horas al Parlamento en un club de debates políticos sin trascendencia legal.
Es apenas el primer capítulo de la ristra de enfrentamientos que se avecinan entre los poderes públicos más importantes de Venezuela. Al impedir la juramentación de los tres parlamentarios, el régimen impide que sus contrincantes puedan contar con dos tercios de la cámara para, por ejemplo, modificar leyes orgánicas —como las que soportan la arquitectura económica del chavismo— o votar una reforma de la Constitución. Ese logro no pasó por debajo de la mesa. Este martes por la noche el chavismo había impuesto como tendencia en Twitter una etiqueta llamada #109ysincuorum, en referencia a la imposibilidad de sus rivales de concretar de momento los planes anunciados. En los próximos seis meses se habían propuesto escoger de entre las opciones que ofrece la Carta Magna aquella que permitiera la sustitución electoral del gobierno.

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