viernes, 8 de enero de 2016

Rafael Arráiz Lucca: El poder Legislativo no puede individualizarse ni siquiera con el retrato de Simón Bolívar
 
Prensa Unidad Venezuela (Caracas, 07 de enero de 2016).- La Asamblea Nacional es “una institución de naturaleza radicalmente colectiva que no puede ser individualizada con el retrato de persona alguna”, explicó el destacado historiador Rafael Arráiz Lucca al analizar la polémica surgida tras la decisión de la nueva directiva del poder Legislativo de retirar del hemiciclo el retrato del expresidente Hugo Chávez.
De hecho, consideró que tal decisión constituye un “pequeño símbolo que muestra que ha comenzado a recuperarse el espíritu democrático venezolano”.
“El Palacio Federal Legislativo es la sede del poder príncipe en relación con la soberanía que expresa el pueblo cuando elige sus diputados, es una institución de naturaleza radicalmente colectiva que no puede ser individualizada ni siquiera con el retrato de Simón Bolívar”, dijo.
“Es un espacio colectivo, donde las decisiones que se toman son forzosamente democráticas, por la vía de la votación, de la discusión, del diálogo, que son las prácticas esenciales de la cultura democrática. Entonces, allí no debe haber un retrato que individualice una parcialidad de la República”, agregó.

El nombre de la República

El prolífico escritor, con más de 50 obras publicadas, recordó que cuando se aprobó la Constitución 1999 fue uno de los que se opuso con mayor énfasis a la denominación República Bolivariana de Venezuela. “Desde el punto de vista constitucional, las repúblicas no pueden llevar el apellido de persona alguna, así sea el de Simón Bolívar, el Padre de la Patria, el héroe de la Guerra de Independencia”, indicó.
“Cualquier venezolano tiene el derecho de ser bolivariano o ser antibolivariano, cada quien tiene el derecho de tener los sentimientos que quiera y de expresarlos libremente, pero al apellidar a la República con el apellido, nada más y nada menos que el de Bolívar, se deja un espacio natural de colectivismo, de republicanismo, que se abandona al asumir el apellido de alguien. Entonces, estas instituciones colectivas, como lo son las republicanas, no pueden tener estos señalamientos individuales. Por eso, celebro que se haya retirado el retrato del expresidente Hugo Chávez del recinto parlamentario. El retrato de Chávez debe permanecer en los lugares que la República considere que deben estar las galerías de los expresidentes”, añadió.
“Una República es un espacio jurídico donde conviven pacíficamente personas que piensan distinto. Entonces, si un sector de la nación señala partidariamente a las instituciones que pertenecen a todos, se está tergiversando, se está pervirtiendo el sentido de la República, que es el espacio donde cabemos todos, incluso los que pensamos distinto, y de eso se trata el proyecto democrático: que personas que piensan distinto puedan convivir pacíficamente y tramitar sus asuntos dentro de una convivencia pacífica. Todo eso hay que recuperarlo. El espíritu democrático venezolano comienza a recuperarse con estos símbolos pequeños que van ocurriendo”, agregó.

Una lectura a los discursos

El profesor universitario hizo una interpretación muy particular de los símbolos que observó el día de la instalación de la nueva Asamblea Nacional, registrada en pasado 5 de enero. Con el ánimo de instruir a sus estudiantes, escribió unas notas de lo que le llamó la atención y se las envío por las redes sociales, sin imaginar que esas líneas serían reenviadas a cientos y cientos de lectores. “Yo lo comenté como un ejercicio para mis alumnos sobre cómo las disertaciones sin lectura son mucho más eficientes que los discursos escritos”, señaló.
“Los discursos disertados son más eficientes que los discursos leídos. Por supuesto, los discursos leídos evitan el error, pero el que está leyendo un papel no conecta emocionalmente con la audiencia con la misma eficiencia que el que está disertando con una ayuda memoria, y lo que ocurrió en la instalación de la Asamblea me pareció un buen ejemplo de esto”, dijo.
“El discurso de Julio Borges (que fue leído) fue muy bueno: fue un discurso claro, bien escrito, programático; pero la disertación de Henry Ramos (que fue improvisado con una ayuda memoria) conectó más emocionalmente. Además, tenemos recientemente una prueba contundente de eso, los discursos del expresidente Hugo Chávez, que jamás fueron leídos, conectaban emocionalmente con las personas. En el pasado tenemos ejemplos de grandes oradores en este mismo sentido: Rafael Caldera fue un gran orador; Rómulo Betancourt, con aquella voz atiplada que tenía, conectaba con las audiencias. En el parlamento venezolano se recuerdan los grandes discursos de Andrés Eloy Blanco, por ejemplo, o las grandes intervenciones humorísticas y agudas de Moisés Moleiro”, agregó.
Sobre la intervención del diputado Héctor Agüero, del PSUV, indicó que allí vio “un compendio de todos los lugares comunes de la mitología de la izquierda premoderna, es decir, la izquierda que no se ha encontrado verdaderamente con la democracia, la izquierda estalinista, castrista, militarista, que no se ha encontrado con la democracia de manera genuina como lo pudo hacer en España el Partido Obrero Socialista Español (PSOE) con Felipe González, o como lo hizo en Venezuela el Movimiento al Socialismo (MAS) con Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff en el año 1971”, recordó.
“Hay una izquierda que asumió la democracia de verdad, y hay una izquierda que no, que asume la democracia regañadientes, de mala manera, refunfuñando, esa izquierda premoderna estaba reflejada en el discurso del diputado Agüero, un militante del Partido Comunista, un militante de las guerrillas en los años sesenta y setenta, y decía en mis notas que ese pasado y ese mundo es el que los venezolanos queremos superar para ver el futuro con otras perspectivas”.
Sobre el discurso de algunos parlamentarios del gobierno pronunciados el primer día de debates, Arraiz se concentró en los pronunciados por Pedro Carreño, Héctor Rodríguez y Tania Díaz, quienes recurrieron permanentemente al pasado al referirse a la forma como fue perseguida la izquierda por el llamado puntofijismo.
“Ese discurso no tiene ninguna perspectiva porque los venezolanos no vivimos del pasado, los venezolanos tenemos enfrente unos problemas de grandes dimensiones. Aquí lo que hay que resolver es la inflación, la escasez, la inseguridad, estimular la productividad de las empresas; los problemas que tienen los venezolanos hoy en día no tienen nada que ver con ese pasado al que ellos están aludiendo. Por eso dije en esas notas que favorece mucho a la oposición que el oficialismo siga anclado en una retórica de la izquierda mitológica, premoderna, anclada en el pasado, cuando los desafíos del venezolano son todos del presente y del futuro”.

Chávez ¿un verdadero fenómeno mediático?

Al profundizar su análisis sobre el caso del ya fallecido expresidente Chávez, Arráiz comentó que no hay ninguna duda de que mantenía una conexión notable con su audiencia, pero que también hay que resaltar la “relación estrechísima entre la popularidad de Hugo Chávez y el precio del petróleo. Eso hay que tenerlo muy claro al momento de estudiar la historia del chavismo”.
“Chávez, con unos precios del petróleo a 20, 30 dólares el barril, no hubiese sido Chávez. Toda aquella retórica, todo aquel embelesamiento de un sector de la población con Chávez estuvo acompañado de grandes recursos petroleros que en este momento no los hay. Para hacer comparaciones históricas: Jaime Lusinchi gobernó con los precios del petróleo en 8 dólares por barril, Rafael Caldera con precios en 12. En este momento Nicolás Maduro está gobernando con el petróleo a 30, que es bastante más que estas cifras que estoy mencionando, y miren todos los problemas que tiene”, prosiguió.
“Chávez, prácticamente desde que asumió el poder en el año 1999, gobernó con unos precios petroleros muy altos, que crecieron hasta 148 dólares el barril, en el año 2008, y después bajaron y se estabilizaron en alrededor de 100 dólares el barril. Es imposible hacer un análisis histórico del chavismo sin incluir el factor del precio del petróleo. Nunca podremos responder a la pregunta de qué habría pasado con Chávez si le hubiera tocado gobernar con los precios actuales. ¿Adónde habría llegado su popularidad? ¡Muy probablemente no habrían tenido los niveles de aceptación que tuvo en su momento!”, concluyó.

Más información en: www.unidadvenezuela.org

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