viernes, 19 de febrero de 2016

GAMELOTE, EMBUSTES Y PERVERSIDADES
 
EMILIO NOUEL V.
En una larga e indigesta perorata, mareando la perdiz, como dicen los españoles,  el señor Maduro presentó al fin las tan anunciadas medidas económicas, que presuntamente impedirán la caída al barranco por el que se precipita aceleradamente el país.
Sin embargo, luego de tanto palabrerío, la montaña parió un ratón.
Más allá de las puntuales decisiones –una de ellas, apuntando a lo racional, la de la gasolina- queda claro, vistas en conjunto, que el gobierno no quiere resolver los problemas de fondo.
Ni la inflación, ni el desabastecimiento, ni la reactivación económica, ni la inversión, van a tener una solución positiva, a corto o mediano plazo; por el contrario, se agravarán. Las medidas no atacan las causas, no modifican las orientaciones macroeconómicas erradas, de allí que los problemas, con seguridad, se agudizarán en lugar de tener una salida satisfactoria para la población.
El discurso de varios horas de Maduro fue puro gamelote, retórica insustancial y anacrónica, reiterada una y mil veces desde hace años, de la cual, los venezolanos estamos hartos. Nada novedoso e interesante puede ser rescatado de él. Una monserga ideológica tóxica que no aporta mínimamente algo que valga la pena registrar. Un sermón proferido, supuestamente, desde lo profundo del corazón, movido por sentimientos de amor. ¡Bullshit!
De otra parte, y como siempre, pretendía que nos comiéramos sus enormes embustes sobre su ejecutoria gubernamental, que no hace falta hurgar mucho, para constatar el naufragio institucional, económico y moral que ha producido una visión equivocada y desfasada de la realidad. Mentira tras mentira, intentaba hacernos creer supuestos logros sociales del gobierno, cuando a la vista están el desabastecimiento, el alto costo de la vida, la degeneración de la educación, el abandono de la salud y la delincuencia enseñoreada a lo largo y ancho del país.

Maduro sigue creyendo que los venezolanos somos unos retrasados mentales, y que no vemos la tragedia que vivimos. Que sus embustes nos los creemos. Pareciera que la derrota contundente del 6D ocurrió en otro país y no aquí, en sus narices. Y que tal resultado electoral, no fue precisamente un repudio a las falsedades de su discurso y a los desaciertos gubernamentales.

Así como intenta que nos traguemos sus mentiras, persigue perversamente hacernos creer que la justa y necesaria Ley de Amnistía que está aprobando la Asamblea, es un instrumento para que los delincuentes, por cierto, vinculados a las políticas y negocios ilícitos  chavistas (Makled, entre otros), salgan libres. No se puede ser más infame, vil y despreciable.

La mayoría de los venezolanos -lo dicen las encuestas- sabe que dicha Ley está dirigida a liberar a los presos y perseguidos políticos del régimen. Los que injustamente han sido víctimas de un acoso y cárcel sin ninguna justificación ni basamento legal.

Resulta un cinismo ruin decir que tal dispositivo legal tiene tal propósito ilegítimo. 

Sólo la bajeza de quienes nos gobiernan puede llegar al extremo de  sugerir tal objetivo.

Pero así andamos. Un gobierno sin autoridad moral, con solo respaldo en una camarilla armada y corrupta, que se niega a dar un paso en el sentido de las soluciones adecuadas a la debacle  que prohijó.      

Seguimos avanzando hacia el precipicio.

 

EMILIO NOUEL V.  

 

 

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