martes, 2 de febrero de 2016

PIEDRA DE TRANCA
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BERNARD HORANDE
Los venezolanos nos manifestamos nítidamente el 6 de Diciembre. Queremos un cambio y que sea un cambio muy claro. Nada de maquillajes.
Entretanto, aprovechando los pocos días que le quedaban a la "moribunda" y ya ilegítima Asamblea Nacional oficialista y en la acostumbrada oscuridad en la que siempre han actuado los dirigentes chavistas, Diosdado y su pandilla juramentaron apresuradamente una serie de nuevos Magistrados al Tribunal Supremo de Justicia - TSJ.
Todo esto ha derivado en que la actual situación ubica a la nueva Asamblea Nacional como un Poder capaz de adelantar acciones positivas para la recuperación del país, pero entorpecido a causa de la intervención de dos otros Poderes: el Ejecutivo Nacional, que previsiblemente ha de negarse a cumplirlas, y el TSJ que, arrastrado a los pies de Maduro, inventará los sustentos legales para tal fin.
La creciente ola de impugnaciones que el Gobierno está impulsando contra Diputados de la oposición legítimamente electos nos dan una medida de hasta dónde esta banda de delincuentes está dispuesta a llegar.
La percepción creciente en el país es que Maduro y su cada vez más estrambótico gobierno no dan más. El país se les fue de las manos. La solución no puede ser sino un cambio de gobierno. Es urgente y es cuestión de semanas.
Ante la negativa de Maduro de sentarse a dialogar con ánimo sincero de rectificación, no queda sino ir adelantando cualquiera de los mecanismos que la Constitución venezolana contempla para su remoción.
La Enmienda Constitucional pareciera, hoy, la vía más expedita, menos riesgosa, más eficiente y menos traumática. Eso es hoy. Pero, como todo en política, mañana pueden cambiar las condiciones.
Sin embargo, cualquier solución constitucional puede ser objetada por un TSJ que es experto en "inconstitucionalizar" cualquier argumentación.
Aquí tenemos la verdadera piedra de tranca.
Es cierto que la Asamblea Nacional ya nombró una Comisión para revisar las designaciones espúreas hechas en Diciembre con el nombramiento de los nuevos Magistrados.
¿Cuál será el resultado? Previsible. Esos nombramientos fueron realizados saltándose los procedimientos y los lapsos establecidos. Ergo, son nulos.
Pero más allá de esto, es necesario establecer una clara estrategia para modificar radicalmente este TSJ ilegal e ilegítimo. Esta modificación debe tener como objetivo neutralizar la descarada y grosera mayoría rojarojita en el TSJ, para así responder a las verdaderas urgencias y necesidades diarias que los venezolanos estamos sufriendo.
Remover esta piedra de tranca es tarea de primera prioridad. No vaya a ser que, por vía de las impugnaciones, nos quedemos sin la mayoría en la AN para hacer los cambios que a gritos pide el país. 

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