jueves, 4 de febrero de 2016

Time is over
 
 
Iván Olaizola D’Alessandro
 
Vendo papel higiénico especial para fabricar billetes. Del RR al RM.
 
Es ya un lugar común, voz populis, decir que a este gobierno se le acabó el tiempo. No tiene mañana. En todas partes, en todos los corrillos, en todos los medios de comunicación, en los partidos políticos, incluidos los del GPP, en las  inmensas colas para comprar lo poco que se consigue, en bares, restaurantes casas de familia, la conversa obligada es cuándo se acaba esto, cuándo cambiamos de gobierno, cuándo renuncia el presidente. Ya hemos visto en algunos sitios pintas que nos recuerdan, guardando las distancias y qué distancias, aquello de RR (Renuncia Rómulo), pero ahora es RM (Renuncia Maduro).
 
Es que realmente la situación del país, en todos los órdenes, se ha hecho inaguantable. Nada funciona, nada sirve, nada se consigue. Muertos, atracos, secuestros, saqueos, redadas de OLP, espectáculos horribles en las cárceles. Hospitales sin insumos ni equipos, supermercados con los anaqueles vacíos. Farmacias sin medicinas. Bachaqueros haciendo su agosto. Precios por las nubes. El innombrable rompió la barrea de las tres cifras. Las estimaciones de organismo especializados, nacionales e internacionales, lo que presagian es mucho peor de lo que vivimos en el 2015. Cada día son más los casos de corrupción gubernamental que se denuncian en los medios. Los poderes controlados por el Ejecutivo cometiendo graves errores que indignan a la mayoría de la población.  Irrespeto y trato desconsiderado hacia la legítima Asamblea Nacional. Y el gobierno con la misma cantaleta. Que si la guerra económica, que si el Imperio, que si la derecha maltrecha, que el otro menos yo. 9 motores, 50 mesas. Reuniones con unos tales “empresarios” y cadenas y más cadenas. Y rotación de ministros, más presidencias y ministerios, más viceministerios. Y las caras nuevas, muy pocas por cierto, nadie sabe de qué caverna salieron. Así las cosas, con un presidente que no aterriza, que no se dé cuenta de lo que está pasando, del desastre nacional, de la olla de presión que ya está a punto de reventón, no sabemos si por ignorancia o aposta, lo que se infiere, como ya dijimos que es clamor nacional, es que la única salida es que el presiente renuncie. Que se vaya, Que se haga a un lado para que se pueda comenzar a resolver la grave situación del país. Tirios y troyanos, montescos y capuletos, están totalmente de acuerdo. Dicen que El Vaticano, Cuba, USA, la OEA, la ONU, la UE, CELAC, Mercosur y Raymundo y todo el mundo están conversando el tema. Solo falta decidir el cómo y el cuándo. Carnaval a la vista.  
 
Muchos hablan de horas o semanas, febrero siempre ha sido un mes de acontecimientos, los menos optimistas alargan a algunos meses. Lo que si es que la decisión hay que tomarla antes de que se acabe con lo poquito de país que nos queda. La Constitución, esa que se supone es la mejor del mundo, no señala con claridad cuál es la salida ante esta gravísima crisis. Muchos ahora entendemos lo del negro porvenir. Aristóbulo pícher relevo.           

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