miércoles, 23 de enero de 2013


PERONISMO SIN PERÓN

                                   

       Víctor Hugo D' Paola

     Algunos opositores se preocupan por lo que vendrá después de Chávez, si habrá una larga hegemonía chavista como la del peronismo en Argentina. Es evidente que dirigentes del gobierno trabajan para que un sentimiento favorable a Chávez lo trascienda en el tiempo póstumo del caudillo militar. Veamos algunas diferencias con el proceso peronista.
     Evita Perón. Alrededor de la cual se creó un mito que todavía dura. Evita fue mitificada –“Santa Evita”, la llamó Tomás Eloy Martínez en su novela-, mientras Perón era un tótem. La impronta del peronismo le debe mucho a Eva Perón. Aquí, en Venezuela en cambio, el chavismo no tuvo una Evita, ni nadie –hombre o mujer- con tal fenómeno carismático.
     Perón contaba con los trabajadores, en particular con la clase obrera organizada. El chavismo nunca ha podido ganarse a la clase obrera, las únicas elecciones libres que se han hecho en el movimiento sindical, Carlos Ortega derrotó a Aristóbulo Istúriz. Además, los trabajadores venezolanos son activos opositores a las decisiones gubernamentales.
     El movimiento peronista vivió una épica que los fortaleció en su mística. Cuando la conquista del poder, y algo más tarde, la resistencia cuando Perón fue derrocado. Tanto el movimiento sindical como los jóvenes peronistas, los llamados “montoneros”, fueron la oposición activa y organizada contra las dictaduras militares después del derrocamiento de Isabel Perón, la viuda que heredó la presidencia. En Venezuela, Chávez alcanza el poder electoralmente ayudado por Luís Miquilena, y en momentos difíciles dos veces se ha entregado. El chavismo no tiene epopeya.
     Chávez no formó relevos, ni equipo de mando; solo él decidía sobre las cuestiones del partido y del poder. La mediocridad de su entorno ahora está más a la vista. El peronismo tenía cuadros dirigentes que transcendían al partido justicialista. Entre ellos, Héctor Cámpora, Carlos Menem y Néstor Kirchner llegaron a ser presidentes peronistas de Argentina.
     El peronismo no era de izquierda y menos de ultraizquierda. Perón simpatizaba con los nazis y con Mussolini, fue amigo de Franco. Era un perseguidor de comunistas, a quienes consideraba sus enemigos. El chavismo, en cambio, es la extrema izquierda bajo las influencias políticas e ideológicas de Fidel Castro y del Partido Comunista Cubano. En Venezuela el comunismo tiene muy poco respaldo, escasa implantación en la sociedad, más bien genera mucho rechazo.
     Perón fue un déspota militar, carismático, logró durante años en el exilio mantener la comunicación y la dirección última sobre su movimiento. Murió después de regresar a la presidencia, su movimiento aún perdura para desgracia de Argentina. No tiene grandes definiciones ideológicas, peronistas eran Carlos Menem y el brujo López Rega, de extrema derecha, y peronistas también eran Firmenich y los Montoneros, que al mismo tiempo eran guevaristas. En Venezuela el chavismo se define de izquierda radical, con apoyo en sectores de la sociedad inestables políticamente, sin identidades ideológicas profundas. Muy difícil que el chavismo sin Chávez perdure por muchos años.

VICTOR HUGO D’PAOLA. 

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