jueves, 17 de octubre de 2013

LA UTOPÍA BASTARDA

Manuel Carrillo de León
Una verdad de Perogrullo es que todos los seres humanos nacemos iguales pero distintos. Con la misma “esencia”, nos diferencian apenas el color de piel, las huellas digitales, el sentido ético y la vocación. La última se resume en la inclinación, las aptitudes y los gustos para elegir el camino de la vida; estudiar una carrera o aprender un oficio que ayude en nuestras aspiraciones.
En las democracias desarrolladas existen trabajos de todo tipo y  para todo el mundo, según su formación, desde zoólogos expertos en ranas tropicales, hasta astrofísicos que estudian el universo primitivo, pasando por latoneros, carpinteros y albañiles.
A través de la historia tuvimos grandes pensadores y atletas en la Grecia antigua, guerreros y legisladores de la Roma republicana e imperial, y en las subsiguientes épocas, las ramas del conocimiento se desarrollaron junto con sus oficios conexos. No fue posible la formación de sociedades sin la diversidad de vocaciones.
Es la sinergia colectiva, “todos para uno y uno para todos” (D´Artagnan dixi), cada quien en lo suyo. En el film de Tom Hanks, se le ordena a un sargento del ejército americano, que había sido  profesor de matemáticas de bachillerato, rescatar con vida y regresar a casa al soldado Ryan, que había perdido sus tres hermanos en medio del desembarco del D-Day. En territorio francés, entre fuego de artillería y divisiones nazis, emprenden la búsqueda. En el equipo de rescate, en medio de la urgencia de la orden, se cuela  un cabo corresponsal de guerra cuya única experiencia era usar una máquina de escribir. Los resultados de la épica fueron fatales para el pelotón, solo se salvó Ryan en la raya.
Como decían las abuelas “zapatero a sus zapatos”. Uno de los fundamentos  de la utópica revolución socialista cubana, fue ab initio realizando actos de barbarie, con fusilamientos en masa de enemigos políticos. Sin experiencia ni formación, con la cabeza llena de detritus marxistas, en su gestión de gobierno querían reinventar el agua tibia en los quehaceres de la cotidianidad.
Aplastar la naturaleza humana en nombre de un mito
Así pasó el tiempo y el único resultado fue la destrucción. “Rodilla en tierra”,elaboraron  unos planes grandielocuentes, contra natura para los que solo fanáticos tenían vocación. Los del Cuartel Moncada, en uno de esos arrebatos, se comprometieron en producir 10 millones de ™ de azúcar al año, carne para el consumo interno y la exportación,  con ganado genéticamente “hecho en revolución”; el Siboney,  y café en quintales apilados hasta La Luna. Dicen que se gastaron los pocos ahorros en ellos y los resultados fueron trágicos.
Al mando, los mismos camaradas de siempre, solo expertos en dialéctica y balas. Más nada en los cartuchos. Fracasaron al punto que el mismo Raúl Castro entre millones de palabras lo deja colar, 50 años después como si no tuvieran nada que ver. El “Che” Guevara, médico, aventurero, guerrillero y autor material de las ejecuciones, por decir lo menos, fue presidente del Banco Central de Cuba y Ministro de Industrias ¿Un ejemplo a seguir?
Como depredador que acecha la presa, desde 1959 Fidel Castro le puso el ojo a Venezuela. Primero lo intentó por la vía del convencimiento diplomático, en busca de un aliado en su “lucha antiimperialista”. Como no pudo con la naciente democracia, estimuló la lucha guerrillera y ordenó la invasión por Macurucuto. Financió grupos armados, guerrillas urbanas y rurales.  Betancourt le manda un mensaje claro: “Venezuela no importa libertadores, los exporta”. Además, lo aplastó.
En sus maquinaciones, y entre matorrales y media noche, esperó por décadas el momento oportuno para el zarpazo, cazarnos como venados. Líder tirano carismático y fracasado al frente de un añejo y tenebroso proyecto, destruyó una isla próspera y convirtió sus ciudadanos en damnificados. Ahora estan aplicando la del Conde de Lampedusa, Il gatopardo. Cambiar para que todo siga igual. Ya en sus últimos años, finalmente alcanzó el objetivo, de la mano de otro líder  iluso, fantasioso megalómano y huérfano de realidad, que se enamoró de la utopía enferma. Don Fulgencio, que violó nuestro gentilicio, le entregó el país.
Al final, se impone el depredador
Petróleo, minerales, agricultura, pesca, gente educada y valiosa; un vasto territorio de hermosas playas verdes y azules y arenas blancas. Desiertos, picos nevados, llanuras inmensas, tepuyes prehistóricos y música, mucha música, componen nuestra Venezuela ahora colonia cubana de tierra firme. Esta revolución nos traicionó. Traicionó la venezolanidad, “nos pusieron los ganchos” y secuestrados pugnamos por la liberación.
Entregó hasta nuestro Registro Civil y secretos militares. En su delirio de grandeza mundial, enano que jugó a ser gigante, dio en concesión la reserva de petróleo pesado más grandes del planeta a chinos, rusos, bielorrusos e  iraníes ¡Que desgracia!
Para terminar su plan depredador, en lecho de muerte, dejó un claque a cargo, sin la más remota idea para gobernar siquiera una pequeña alcaldía. No saben de economía, de derecho, de democracia, de convivencia; nada de nada, pura pre política brutal, palabras encanalladas, amenazas, como sargentos de tropa que obedecen la última orden de su jefe: tierra arrasada.
En estos meses desnudaron al rey y la gente le vio el colmillo afilado a la caperucita roja. El socialismo no es otra cosa que este desastre al cual los venezolanos nos estamos acostumbrados: miseria, desabastecimiento, inseguridad, desempleo. Economía de post guerra.
Fracasaron escandalosamente  y lo saben, pero se aúpan y felicitan entre ellos mismos. Ya no es el depredador principal muerto en acción y lleno hasta las tripas. Son las hienas y los zamuros, despellejando los huesos del país  que fuimos.
Ave fénix Venezuela busca resurgir de las cenizas en medio de esta trágica experiencia, producto de inenarrables errores de  políticos y grupos de poder. Pero a lo hecho pecho, vamos adelante con la herida abierta, pero nos recuperaremos con la única fórmula que se sabe  exitosa: El trabajo, vocación que  tenemos. No así la marabunta devastadora, los “pac man” de la politica.
Civiles, políticos, empresarios, amas de casa, estudiantes, médicos, abogados, economistas, administradores, sociólogos, profesores y periodistas; enfermeros, científicos, músicos, obreros pescadores, campesinos, panaderos , peluqueras y vigilantes, venezolanos todos, los de verdad brillarán cada quien en lo suyo cuando regrese el orden natural de las cosas y liberemos  la Patria. Entonces habrá patria. A votar el 8D.

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