lunes, 11 de mayo de 2020


COLLAGE SOBRE RÓMULO BETANCOURT (XII)

(la candidatura “simbólica” de Rómulo Gallegos  en 1941)


CARLOS CANACHE MATA: La gira - El Nuevo País
CARLOS CANACHE MATA


Cuando, después de su exilio chileno, Rómulo Betancourt regresa a Venezuela el 5 de febrero de 1941, estaba planteada la escogencia del sucesor del general López Contreras, como próximo presidente de la República para el período 1941-1946.

Un día después de su llegada, el 6 de febrero, en documento suscrito en San Fernando de Apure, un grupo de dirigentes políticos lanzan la candidatura de Rómulo Gallegos. Desde el escenario de “Doña Bárbara”, el documento decía: “Hombre de formación  espiritual propia para la enseñanza, evolucionado en los métodos modernos de la persuación que dejaron atrás, por bárbaros, la palmeta y el látigo, desde la Presidencia de la República estaría especialmente capacitado para esa función docente, que es como la principal actividad de un Primer Magistrado venezolano. Es el civilizador en su mejor obra, al frente del gran plantel de la República”. El 31 de marzo, conocidos dirigentes de la izquierda democrática, encabezados por Rómulo Betancourt, respaldan la candidatura de Rómulo Gallegos, “maestro ejemplarizador de varias generaciones venezolanas, hombre público de innegada probidad, e intelectual cuyo prestigio desborda las fronteras geográficas de la Patria, para enseñorearse  por todas las Patrias de América”. Todavía el PDN era un partido clandestino, y es por eso que los líderes pedenistas expresan -sin nombrar al PDN- “nuestra palabra colectiva, como sector perfectamente definido dentro de la vida política nacional”. La candidatura de Gallegos fue calificada como “simbólica”, sin posibilidad de victoria (el pueblo, “convencido casi de que apunta la moneda de su voto a una baraja derrotada, viene a postular para la Presidencia de Venezuela a un hombre que no tiene otra cosa que un libro bajo el brazo”, dijo Andrés Eloy Blanco en su discurso del 5 de abril, al presentar en el Nuevo Circo de Caracas al candidato), puesto que el Presidente lo designaba el Congreso Nacional en una elección de tercer grado, por lo que, como lo señalaba el mismo documento de los dirigentes de la izquierda democrática liderados por Betancourt, “mientras en Venezuela no exista el sufragio universal, directo y secreto para escoger a los delegados de la voluntad popular, ésta será escarnecida y burlada”. En todo el país se constituyeron “Comités Pro Candidatura de Rómulo Gallegos”, y también recibió el apoyo del Partido Comunista de Venezuela. Gallegos, en su campaña, recorrió gran parte del territorio nacional, y en sus discursos, al analizar los problemas del país, recogía los planteamientos programáticos fundamentales del PDN clandestino de 1939. El 24 de abril, ya cerrada la campaña electoral tres días antes, Betancourt y sus compañeros respaldantes de la candidatura de Gallegos, se dirigieron de nuevo al país y manifestaron su propósito de “proyectar, hacia un mañana inmediato, el vasto movimiento de opinión creado en torno de ella, encauzándolo, disciplinándolo y estabilizándolo, para bien de la República, dentro de un organismo político legal”. En su libro “Rómulo”*, Alfredo Tarre Murzi (Sanín) se imagina a Betancourt revelando ese mismo propósito, poniéndolo a decir: “Nuestra estrategia se cumplió en tres etapas: primera, el lanzamiento de Gallegos como candidato nacional de la oposición; segunda, la formación de comités de apoyo al candidato en todo el país y la realización de una intensa campaña para movilizar y sensibilizar a las masas; y tercera, el aprovechamiento de ese movimiento de opinión, después de la elección de Medina, para pasar a la legalidad en forma de partido nacional y con el nombre de Acción Democrática”. Y el propio Rómulo Gallegos, en su discurso del 5 de abril en el Nuevo Circo de Caracas, afirmó que el sentido de su candidatura era el de “un ensayo de civismo”, y añadía: “Lo que ha de adquirir carácter de substancia, que no perezca ni se adultere, es la actitud de este pueblo que está oyéndome, porción ahora representativa de todo el pueblo venezolano. Organizarla y disciplinarla en los cuadros de los partidos políticos que han de constituirse bajo el imperio de las leyes y en el campo de la democracia, donde todos cabemos ampliamente”.

Frente a la candidatura popular de Rómulo Gallegos, estaba la otra, la candidatura oficialista del general Isaías Medina Angarita, que es lanzada el 3 de marzo, desde San Carlos, Estado Cojedes. El Gran Elector, -el presidente López Contreras- pensó recomendar, o mejor, transmitir al Congreso la orden de elegir a Diógenes Escalante, que no era del agrado del gomecismo, pero dice el historiador Ramón J. Velásquez** que “según la versión de López Contreras, entre sus propósitos y su realización se atravesaron como una muralla los planes del doctor Victorino Márquez Bustillos”, quien “a finales de 1940 inició una gran actividad congregando en reuniones de apariencia social a destacadas figuras del gomecismo vinculadas todavía con altos jefes y oficiales del Ejército Nacional”. Invitado a la residencia presidencial de ‘La Quebradita’, Márquez Bustillos le manifestó a López Contreras “que era adverso a la candidatura de cualquier civil”. Posteriormente, escribió López Contreras: “Esta es la razón para que los más destacados  servidores de mi gobierno y yo nos inclináramos a escoger un militar joven y ligado al Ejército para recomendarlo como candidato a la Presidencia de la República para el período 1941-1946, siendo señalado el general Isaías Medina Angarita, con cuya elección quedaría destruida la conspiración gomecista”. Como se esperaba, el general Medina fue designado el 28 de abril por el Congreso como el próximo Presidente de la República, habiendo recibido 120 votos contra los 13 obtenidos por Rómulo Gallegos. El nuevo Presidente tomó posesión del cargo el 5 de mayo.

Para la picaresca de la política venezolana, vaya lo que nos cuenta Rómulo Betancourt*** sobre esa votación en el Congreso Nacional: “Mientras se escenificaba, una vez más en la historia contemporánea de Venezuela, una nueva burla a la idea del Gobierno representativo, en su despacho trabajaba afanosamente un hombre laborioso: Franco Quijano. Una semana después de la elección ya enviaba al nuevo Presidente el resultado de su tarea. Lo hizo en un memorándum de fecha 9 de mayo. En él revelaba que en cada una de las boletas recibidas por los diputados y senadores electores tenía escrita, con tinta invisible, una cifra que la identificara. Así pudo saberse a posteriori, sin lugar a dudas, quiénes fueron los pocos heterodoxos. El mecanismo del control de los votantes no se había detenido allí. Fue más complejo, más técnico”. Sigue Betancourt: “Fuera de la tinta secreta –escribió Quijano a su nuevo protector y mecenas- se empleó una composición fotográfica, para estudiar la colocación verdadera de los electores y un plano exacto de su distribución en el salón. Estos elementos y la lista de entregas se complementaron en la gran mayoría de los casos”.

Así terminó, dice el fundador de Acción Democrática, refiriéndose al gobierno de López Contreras, entre “arbitrios de química electoral, el quinquenio socarrón, albacea de la dictadura”.

___________

*Sanín, “Rómulo”, página 196.

**Ramón J. Velásquez,”Venezuela Moderna, Medio Siglo de Historia, 1926-1976”, páginas 38-39.

***Rómulo Betancourt, “Venezuela, política y petróleo”, Fondo de Cultura Económica, edición de 1956, páginas 128-129.

                                                                             -oo-

Notas de Actualidad

1-Para el día 7 de este mes, había 367 presos políticos en las cárceles del país, lo que hizo decir al doctor Alfredo Romero, director de la ONG Foro Penal, que “Venezuela tiene la mayor cantidad de presos políticos de América, incluso más que en Cuba”. Las voces disidentes y críticas de la dictadura imperante también corren el riesgo de que se le pongan e impongan tapabocas para evitar su propagación y expansión.  Coexisten con los tapabocas de la pandemia.

2-Con exquisito deleite, la saña persecutoria del régimen se ha cebado contra los parlamentarios de la Asamblea Nacional legítima, y, de acuerdo con los datos que todos conocemos, 33, debido a las amenazas de detención o contra su integridad física, están en el exilio, en la clandestinidad o asilados en embajadas. Aparte del asalto al Palacio Legislativo protagonizado, meses atrás, por los “colectivos” del PSUV, reeditando la proeza incivil del 24 de enero de 1848.

3-La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana emitió un comunicado público en el que “expresa su más enérgico repudio a los graves y dolorosos sucesos ocurridos el viernes 1 de mayo en el Centro Penitenciario de los Llanos (CEPELLO), en el Estado Portuguesa, en el que 51 personas privadas de libertad resultaron muertas y 75 se encuentran heridas”. La llamada “masacre de Guanare” es un testimonio más de que el régimen tiene oídos sordos para los reclamos y exhortaciones de organismos de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos sobre el respeto de los derechos humanos de los detenidos  en las cárceles de cualquier país, independientemente de las acusaciones de que son objeto. Sería recomendable que los que hoy mandan en Venezuela se leyeran la Declaración Universal de Derechos humanos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas la medianoche del 10 de diciembre de 1948, reunida en el Palacio de Chaillot de París, en lo alto de la colina del Trocadero, en el mismo lugar desde el cual unos años antes Hitler había contemplado la ciudad ocupada.

4- La inenarrable crisis de la economía nacional, la hiperinflación que prácticamente ha converido el bolívar en una moneda virtual, la destrucción de PDVSA, el colapso de los servicios públicos, especialmente de electricidad y agua, más del 80% de gente merodeando por debajo del umbral de pobreza y sin recursos para medio paliar el hambre, la hecatombe hospitalaria, son algunos de los crueles adornos de la corona de espinas que, desde las alturas del poder, ha descendido y posa sobre la cabeza de la mayoría de los venezolanos. Esa corina de espinas se ha sumado a la otra, a la del coronavirus que aprovecha la dictadura para mantener encerrada a la gente en sus casas e imposibilitar la protesta popular en la calle.

5-El director para el hemisferio occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, recién ha declarado: “El caso de Venezuela no es una década perdida, es una década de retroceso gigantesco…lo que ha ocurrido en Venezuela es un desastre macroeconómico y social que nunca se había visto en la región”, y pronostica que la diáspora migratoria venezolana, que ya ha escalado el 25% de la población, puede, debido a la crisis existente, cobrar un mayor repunte que iría a “empeorar la vulnerabilidad sanitaria y económica de los países receptores”, por lo que éstos, al opinar y tomar medidas que afectan a la dictadura  venezolana, no son “injerencistas”, sino que intentan salvaguardar sus propios intereses. Y, agrego yo, lo más preocupante es que mientras se mantengan los que usurpan el poder, Venezuela, que ya tiene una caída dramática de su ingreso petrolero (alrededor del 97% de las divisas que entran al país), no tendrá acceso al financiamiento externo, como se pudo constatar con la negativa del FMI a la solicitud del préstamo de 5.000 millones de dólares que en el pasado mes de marzo le hizo Maduro, negativa causada por “la falta de reconocimiento del gobernante”. Está claro, clarísimo, pues, que en tanto Maduro no salga o “lo salgan” del Palacio de Miraflores, la tragedia continuará y alcanzará nuevas y peores cotas.






No hay comentarios:

Publicar un comentario